jueves, 29 de marzo de 2012

LO QUE DESNUDÓ LA TRAGEDIA DE ONCE

LO QUE DESNUDÓ LA TRAGEDIA DE ONCE
Cuando la realidad supera a la ficción

“No hay nada en el horizonte directivo”. Así se expresó el General Perón para describir lo que sucedía en el país algunos años previos a su decisión de retornar a la Argentina luego de su largo e injusto exilio fuera de nuestra patria. De esta manera definía la ineptitud y mezquindad de la clase política dominante por esos años de decadencia nacional en manos de un grupo de militares golpistas, empresarios corruptos y partidos políticos inservibles.

Hoy, más allá de la retórica cotidiana sobre la Argentina “linda y maravillosa” que vivimos como generación los argentinos, (si usted no la ve es porque está mirando otro país) la realidad, una vez más supera a la ficción mucho mejor de lo que quisiera y pudiera argumentar cualquier opositor al gobierno de Cristina. Basta ver como dos de los más encumbrados dirigentes políticos de nuestro país (Cristina que ya nos gobierna y Macri firme aspirante) se tiran por la cabeza con un montón de chatarra vieja e inservible que en Argentina le llamamos “transporte”, para darse cuenta que la situación, no solamente no cambia, sino que tiende a empeorar;  y así, mientras todo esto sucede en las capas dirigenciales, cientos de miles de argentinos de a pie siguen sufriendo la maldición de trasladarse cotidianamente rumbo a sus trabajos u otros destinos como si fueran ganado rumbo al matadero (esto es literal). Esta situación, verdaderamente por lo menos, me resulta irresponsable.

Todavía permanece en la retina (y quedará por mucho tiempo más) de todos los argentinos las imágenes de cientos de personas que permanecieron atrapadas durante horas sin poder escapar del infierno ferroviario.
La muestra de irresponsabilidad, sentido común y la falta de solidaridad expresada por la dirigencia frente a un episodio de esta magnitud que nos enluta a todos, demuestra a las claras que  importa más la explotación política del desamparo argentino que la seguridad de la gente y sus bienes.
Lo que hubiéramos esperado en esos días de tragedia, es que los funcionarios de ambos gobiernos (nacional o porteño junto al coro irresponsable de todos los dirigentes de partidos políticos opositores que especularon y quisieron sacar rédito político de la tragedia de Once) se juntaran en un esfuerzo común para encontrar soluciones definitivas a la añeja problemática del sistema de transporte en Argentina de la cual todos sabemos, han colapsado hace rato frente al devenir del  crecimiento poblacional y el paso del tiempo, testigo implacable de la desidia nacional; así, como vemos actuar a nuestros dirigentes frente a los grandes desafíos que aun tiene nuestra sociedad nos muestra una vez más lo patético de la desventura argentina en materia dirigencial. 

Pero un interrogante todavía más peligroso surca los cielos de la patria y se instaló como pregunta en la opinión pública a partir de este trágico episodio que costó la vida a 51 personas (usuarios) y cerca de 700 heridos: ¿cuál fue entonces la finalidad de los subsidios?.
El común de los argentinos ya casi estábamos convencidos que fue para ayudar a la gente de menores recursos distribuyendo las cargas entre todos mediante los subsidios aportados por los fondos del tesoro nacional para que así de esta forma los empresarios del transporte público no aumentaran el costo del boleto al valor “real” cubriendo así  el “déficit” que estos tenían al tener un boleto más barato; pero si esto fue así, se supone que las empresas no perdían plata ya que con el subsidio (que en definitiva  pagamos todos por ser plata del Estado) cubrían “sus pérdidas” y en consecuencia deberían de haber invertido esos fondos para mejorar los servicios y no llegar al límite de poner en riesgo la vida de los usuarios; entonces ¿Qué pasó? ¿Qué hicieron con la plata de los argentinos?.
Si la plata de los subsidios sirvió para que los concesionarios realicen tomas de ganancia empresarial u otros artilugios financieros poco claros en vez de invertir para mejorar los servicios, deberíamos revisar con urgencia que dice la ley al respecto, porque la duda de todos se dirige hacia la sospecha de estar frente a un monumental fraude, un delito penal y criminal por desvío de fondos de subsidios del Estado con otros destinos que indudablemente no fueron los pactados por el Estado Argentino. No quiero ni pensar que pasaría si se investigara el resto de los subsidios adjudicados a concesiones de luz, gas, agua, teléfono y otros tantos servicios públicos subvencionados por el gobierno en todos estos años.

Pero bien, todo es posible en la dimensión desconocida del manejo de estos fondos (subsidios) en la cual ya ni siquiera sabemos si la propia Presidenta está al tanto del destino de estos y otros manejos que comienzan a ver la luz amenazando con erosionar aceleradamente el fabuloso apoyo que tuvo el gobierno en las elecciones presidenciales pasadas.  
Esta controversia recién empieza y los grandes argumentadores de un lado y de otro comienzan a esbozar su relato de la realidad; ¿se impondrá el relato de lo real (quiero decir el relato del gobierno) aquel que dice en su acepción más antigua: perteneciente al rey y por tanto es la verdad absoluta? ¿o se impondrá el relato de quienes quieren diezmar el poder del gobierno de Cristina? (aquellos que todavía no le ofrecieron ninguna alternativa al pueblo) entretanto, solo se dedican a auparse en los numerosos errores del gobierno y así camuflar su visible inoperancia.
Mientras todo esto sucede, “el pueblo está solo y espera”; esperanza esta de creer en  que tiempos mejores deberán venir para avanzar con coraje y decisión hacia un futuro mejor, antes de que el futuro venga por nosotros para convertirnos una vez más en pasado.    
                                                    
Vicente Scordamaglia




martes, 28 de febrero de 2012

LA DEMOCRACIA RENGA

LA DEMOCRACIA RENGA

¿La Argentina termina siempre rendida a las internas del peronismo? ¿O es como decía el General? ¡Peronistas son todos!
Veamos de qué se trata:

Si bien la pulseada recién empieza y el iceberg (parece ser lo suficientemente grande como el que hundió al Titanic) solo nos deja ver su punta temible, todas las señales indican  (por más que materialmente falta mucho para el 2015) que la ingeniería del gobierno maneja con precisión de relojería los tiempos de la política mostrando sus necesidades por adelantado; parafraseando a Pascal, "el poder tiene sus razones que la razón desconoce”. Así Argentina nos muestra la realidad con crudeza, en donde la oposición carece de líderes, imaginación y propuestas para construir alternativas al poder actual, dejando solo al gobierno la difícil responsabilidad de “salvaguardar” una democracia renga  que le cuesta consolidarse en el tiempo promoviendo a nuevos dirigentes políticos que la proyecten como la herramienta indispensable de la construcción social de todos los argentinos. Como consecuencia de esta anomalía, al igual que cualquier organismo vivo, todo lo que no se puede expresar en el afuera se vuelve inexorablemente hacia adentro; así, la disputa por construir alternativas, se produce adentro del peronismo y más precisamente en las entrañas mismas del poder.

No es azaroso entonces que desde algunos sectores del gobierno nacional, surja ahora la idea de debatir e instalar en la opinión publica, la necesidad de una reforma constitucional. Esto obedece a una premisa fundamental del oficialismo ya que sin reforma, el Kirchnerismo no tiene candidato genuino (que garantice la continuidad del modelo) para el próximo período presidencial, recordando una vez más que en las cosas del poder, la sucesión es uno de los temas más serios y no se debe dejar que el azar lo resuelva.   

Si esto es así, pues entonces los tiempos no se adelantaron sino que están en armonía  con el objetivo que ha comenzado a trazar el gobierno de Cristina.
Una posible reforma constitucional, requiere el voto de dos terceras partes del Congreso Nacional que hoy en día el gobierno no posee; esto no quiere decir que no pueda negociar con la oposición para alcanzar el número deseado, pero en política nunca se sabe como reaccionará la oposición y mucho más si ésta, está siendo sometida a la mirada severa de la opinión pública que se encuentra expectante sobre su razón de ser; por lo tanto, todo apunta dentro del gobierno a querer garantizar por sus propios medios (aunque sea riesgoso en medio de importantes ajustes) el número necesario (si es que no se puede este año) en el próximo recambio legislativo que se llevará a cabo el año entrante (2013). 

El gobierno Kirchnerista se ha caracterizado por tener una metodología que recorre  permanentemente los umbrales  de los límites de la confrontación; es como el andar del cangrejo que avanza hacia adelante mirando para atrás rompiendo con sus viejas estructuras. En el frente interno avanza así, cuestionando a sus viejos aliados transformándolos en adversarios: primero lo hizo con Duhalde (su mentor) luego con el “viejo aparato peronista”, le siguió en la nómina el grupo Clarín, siguió con los aliados transversales, volvió con el “viejo aparato peronista” y la emprendió contra Moyano y grandes sectores del gremialismo y finalmente pareciera que caerán en la volteada, todos aquellos dirigentes que intenten tener la osadía de proyectarse hacia el futuro como posibles candidatos presidenciables que no sean de su signo ideológico; de esta manera, su discurso se configuró en línea con su objetivo inmediato: fue contra el imperialismo, contra el menemismo, los militares, la iglesia y sus representantes, la burguesía agraria, los medios de comunicación y los malditos periodistas, hoy la soberanía. 
Pero en esta impetuosa serie de confrontaciones se esconde la lógica del Kirchnerismo; el gobierno de Néstor y el de Cristina después, han sabido construir en este camino nuevos espacios de militancia que le son propios y ha cosechado otros tantos apoyos de sectores que están más acordes con su pensamiento político (que el que fue dejando en el camino) tal es el caso de numerosos segmentos de juventud que adhieren fervientemente a su “modelo político”; la vieja consigna tan esgrimida en los años 70 de que “el fin justifica los medios”  en este caso fue utilizada por los Kirchner para construir poder propio en su largo camino de confrontaciones hasta lograr un aparto propio que permita al gobierno depender lo menos posible de otros espacios políticos que no le son tan afines.
Sin embargo a este “movimiento” todavía le falta una última fase más que importante para serlo; un verdadero movimiento político es aquel que tiene la capacidad de mantenerse en el tiempo garantizando la continuidad de sus políticas sin sobresaltos ni alquimias; esto es la formación de un segmento dirigencial propio y leal que garantice la continuidad de las principales políticas iniciadas por el Kirchnerísmo (hoy el gobierno no lo tiene)
Por el contrario, la preocupación es tal que quienes tienen hoy alguna consideración electoral entre la gente y están adentro del propio gobierno nacional como es el caso de Scioli o el mismo Boudou (que ya no es Amado) hoy cuestionado por sus manejos poco claros  (que el propio gobierno intenta desgastar) no son precisamente quienes le ofrecen al gobierno la mejor garantía de sucesión al poder; es más, hasta diría que tanto el gobernador como el vicepresidente representan a sectores antagónicos al gobierno.
Esto explica la voracidad de ocupar espacios de poder de decisión y económicos en la extensa complejidad del estado nacional para condicionar a futuro cualquier contingencia desfavorable que el gobierno deba enfrentar (¿habrán decidido tirar a los viejos por la ventana? ¡Aunque algunos ya se están tirando solos!.  

Finalmente me quiero referir brevemente para destacar lo que me pareció más asombroso y que recién comienza. Este episodio se produce en el frente externo con amplia repercusión interna y es la escalada belicosa entre Inglaterra y Argentina por lo que nuestro país considera la militarización del atlántico sur en nuestras Islas Malvinas. Es indudable que ningún argentino bien nacido puede estar en contra del reclamo y devolución de nuestro territorio usurpado, (discusión mediante si se respeta o no la autodeterminación de los Kelpers) pero cuidado con estimular con excesivo énfasis sentimientos patrióticos si no se tiene la certeza de lograr algún resultado favorable en el largo camino de la recuperación de las islas ya que un nuevo fracaso en temas tan sensibles pueden despertar en mentes afiebradas sentimientos encontrados.
Si esto es solo una cortina de humo o el status de las negociaciones empeoran o retroceden, el gobierno puede pagar muy caro la osadía de haberse metido esta vez con las pasiones y sentimientos más caros de los argentinos.

VICENTE SCORDAMAGLIA

miércoles, 25 de enero de 2012

¡LA SIESTA DE LOS CONTENDIENTES!

¡LA SIESTA DE LOS CONTENDIENTES!

Desde las últimas elecciones presidenciales hasta la fecha, se produjo entre medio un espacio de “tiempo muerto” (como en el básquet) con algunas escaramuzas entre gobierno y oposición de escaso valor político para el interés de la gente, y mucho menos para la vida nacional, que merezca ser analizado. Yo llamaría a este período de absoluta intrascendencia, ¡la siesta de los contendientes!.
Solo se trató, por ahora, de una suerte de movimientos telúricos que pueden anticipar, un gran terremoto o tan solo puede tratarse de un acomodamiento de sus capas geológicas.

La política argentina se parece a esos finales de guerra en donde las fuerzas ganadoras actúan con magnificencia (creyendo que su victoria es eterna y gastando a cuenta), atropellando todo a su paso; el gobierno se encuentra abocado a producir con urgencia los cambios impopulares en el eje mismo de su “plan de gobierno”, preparándose para cuando llegue el fin del estado de bienestar Kirchnerista  y las posibles confrontaciones que conllevaría  el paso abrupto de algo parecido a lo que fue “la distribución de la riqueza” actual, a un ajuste que retrotraiga el status alcanzado por la clase media a un pasado reciente todavía demasiado fresco en el recuerdo con valores adquisitivos superados por este mismo gobierno.

¡Es la clase media, estúpido!, (diría algún iluminado) quien concedió semejante victoria y no la ideología. Una verdad de perogrullo ilustra con precisión este espíritu de las capas medias argentinas: “Al que le va bien, no quiere que cambien las cosas; al que no le va tan bien, pero es indiferente, prefiere que nada cambie, total así está todo más tranquilo y al que le va mal y no cree en este gobierno, no encuentra una alternativa para que las cosas cambien, así que mejor prefiere que siga todo como está, a ver si lo que viene todavía empeora las cosas”.   

Del otro lado del río (diría Jorge Drexler: “Clavo mi remo en el agua; llevo tu remo en el mío; creo que he visto una luz al otro lado del río”) unos pocos derrotados resisten hurgando entre medio de las muchas deficiencias que tiene el gobierno nacional, tratando de convertirse solo por defecto a esos mismos errores (elaborando una propuesta superadora) en alternativa válida de recambio político con vistas a futuras elecciones, pero falta tanto que de solo pensar, desanima un poco. Así con tan poca creatividad hay que avisarle a Drexler que por ahora no se ve la luz del otro lado del río.

Suele decirse con razón, que las ideas tienen la vigencia que le da la llegada de otras ideas que  mejor se adecuan a la época y a la problemática que están destinadas a resolver; Hannah Arendt decía al respecto: “Cuando una vieja verdad ha dejado de tener vigencia, nada se gana con darle la vuelta”; y la verdad, es que algunas ideas han comenzado a gastarse como el parche del bombo de tanto darle con el mismo palo.

Un estado de bienestar, depende exclusivamente de capitales genuinos que lo sustenten en el tiempo, sino, solo será un espejismo que durará lo que duren eso fondos que lo producen; y en verdad por lo que podemos observar es que se vienen meses complicados al respecto: habrá recorte de salarios, negociación condicionada de los gremios en las paritarias, caída de la recaudación del campo por la sequía y un aumento de tarifas por la quita de subsidios, todo esto en un contexto general de crisis internacional sin precedente; este combo puede ser explosivo si no se tiene a mano fondos que apacigüen los efectos del ajuste que el gobierno intenta camuflar por todos los medios a su alcance. La decisión de avanzar con el control absoluto de Papel Prensa ¿formará parte de la matriz del poder?  La guerra con los medios en este contexto ¿es funcional para distraer a la militancia ante un clima de ajuste?. Pero cuidado, porque hasta la soberbia a veces anda camuflada con el disfraz de la humildad, así hasta las enfermedades (legitimas en cualquier humano) servirán para retener el poder y disfrazar el entierro de algunas convicciones que se enarbolaron como bandera.

Es indudable que todo este clima creado por las usinas de comunicación que mantiene aceitado el gobierno, han creado una cierta inquietud en los trabajadores y sus organizaciones gremiales ya que los movimientos y gestos del gobierno hacia la dirigencia empresarial han sido puntuales para ponerle límites a las expectativas de los trabajadores en seguir avanzando con sus reivindicaciones salariales.

Los trabajadores argentinos, mayoritariamente componentes de la clase media baja y clase media alta como personal jerárquico sumado al amplio sector de profesionales de nuestro país, ostenta expectativas de un alto confort de vida, cimentado esto, por dos grandes pilares político y económico de nuestra historia; esto es, la argentina agroexportadora por un lado y la justicia social por otro, ambos en su tiempo, fueron los grandes organizadores de inclusión social de nuestra sociedad al promover el ingreso social de importantes masas de trabajadores, con derechos políticos, reconocimiento cultural y un nuevo status económico, creándose así un estado de bienestar que rápidamente se instituyó  como clase media con expectativas de un alto confort de vida en continuo ascenso.

Es allí donde se debe custodiar la armonía política de nuestra democracia para que las contradicciones y los intereses antagónicos que subyacen en nuestra sociedad no obstruyan el crecimiento de quienes la componen, ya que todas las veces que se intentó alterar este complejo equilibrio trasladando el ajuste de las crisis hacia los trabajadores, la nación entera sufrió las consecuencias de daños irreparables. Ya no quedan secretos por debelar al respecto ni experimentos foráneos que valga la pena intentar “La fuerza de nuestra Nación, radica en la necesidad de mantener en continuo desarrollo y bienestar a su masa laboral y productiva”.
   

Vicente Scordamaglia

miércoles, 7 de diciembre de 2011

UN RELATO HISTÓRICO COMÚN

UN RELATO HISTÓRICO COMÚN

NIETZCHE
“Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado”

Las posteriores secuelas que suelen dejar las contiendas políticas en nuestro país luego de cada elección presidencial, me sugiere que sería mejor dejar que las ideas discutieran entre sí para evitar que lo hagan los hombres, ya que éstos no saben hacerlo sin entrar en estado de “beligerancia” (por la lógica amigo  enemigo) transformando a La Nación en un campo de batalla desvastado por el intercambio belicoso de la artillería pesada exhibida por los bandos en conflicto.

Los ganadores de la contienda pelean por los espacios de decisión que ofrece la política,  alimentando así cada vez más la voracidad del poder que necesita tener todo bajo  control en su objetivo principal, la permanencia; para ello, es necesario el manejo discrecional de los fondos públicos; el poder, sólo se conserva con más poder y la “caja”  garantiza ese objetivo.

En cambio los perdedores, se fagocitan en sus debilitadas estructuras partidarias desprovistas de toda razón y justicia en la búsqueda irremediable de culpables y traidores que justifique sus desaciertos que los sumergió en el irremediable fracaso de la derrota electoral.

Mientras todo el sistema democrático tiende a buscar algún equilibrio posible entre oficialismo y oposición, y el pueblo comienza a desplegar sus nuevas demandas, conviene reflexionar (sobre todo cuando se intenta rever la historia) sobre algunos temas en particular que son, en definitiva, los pilares de nuestra nacionalidad; por eso a veces es conveniente recordar que todos los habitantes de este país, venimos de un pasado semejante, sin desconocer que intereses económicos, ideológicos o de facción, fragmentaron el recorrido hacia nuestro destino común que hoy, sin resignar ninguno de ellos, seguimos debatiendo con intenso fervor sobre cual es el mejor camino hacia la definitiva grandeza de nuestra patria.

Suele decirse que cualquier período de la historia política es el resultado fatal e inexorable de todos los periodos que le precedieron, así, la respuesta que se le da a la realidad actual, configura la síntesis de una concepción estratégica de la vida, la política, la economía y la filosofía de una nación que tuvo su origen en las luchas fundacionales.

En ese período de la historia, el mundo existente hasta entonces, había entrado en crisis a causa de La Revolución Francesa, que con La Toma De La Bastilla como emblema principal (el 14 de julio de 1789)  destronaba al antiguo régimen monárquico, fundando así la participación popular como elemento decisorio y transformándolo en símbolo fundante de las repúblicas en el mundo contemporáneo.

Si bien debemos aclarar aquí que la organización política de ese movimiento en Francia no pudo consolidar su propósito ya que La Primera República cayó tras el golpe de estado de Napoleón Bonaparte, lo cierto es que la revolución marcó el final del absolutismo y dio a luz a un nuevo actor político, la burguesía y las masas populares que se convirtieron a partir de allí, en la fuerza política dominante.

Ya desde muy temprano inicio, los organizadores de la independencia nacional, debatían la idea de nación conveniente para nuestro incipiente pueblo. Esto fue en medio de las luchas que España libraba a causa de la expansión Napoleónica por controlar gran parte de Europa en particular Portugal y España, (y por consiguiente las colonias que éstas se habían adjudicado en el siglo precedente) en ese vacío que se produce entre el imperio español y sus colonias, es donde nuestros patriotas comienzan a instrumentar la separación definitiva del Reino de España y fundar desde nuestra independencia una nueva nación.

Lo que allí se discutía fundamentalmente era nuestra emancipación del reinado de España y los argumentos se dividían en tres posiciones antagónicas que fragmentaban la precaria unidad nacional, esta situación se presentaba así: los que querían incorporarse a los centros de poder emergentes en el mundo (Inglaterra o Francia) como nuevas colonias, los que querían regresar al reinado restituido (España) y los que buscaban la emancipación total, construyendo una nación libre y soberana.

La inspiración provenía de dos modelos que se difundían por esos tiempos sobre  movimientos similares en las colonias españolas de América. La declaración de La Independencia de los Estados Unidos en 1776, proclamaba que todos los hombres eran iguales ante la ley, defendía los derechos de propiedad y libertad estableciendo un sistema de gobierno republicano; y por otro lado, la propagación de los ideales de La Revolución Francesa de 1789, en la cual se destacaba los derechos del hombre y del ciudadano, cuyos principios de "libertad, igualdad y fraternidad" habían despertado un gran interés entre los jóvenes de la burguesía criolla.

Si bien nuestros fundadores lograron consensuar la conveniencia de instituir la independencia de nuestro territorio nacional, no por ello consiguieron ponerse de acuerdo en el proyecto nacional que debía contemplar y articular todas las expectativas del conjunto de nuestro pueblo.

Así, una y otra vez, período tras período de nuestra historia, las distintas generaciones de argentinos venimos discutiendo recurrentemente como una fatalidad histórica, un profundo principio básico y central que dividió a los fundadores de nuestra nación y se proyectó hasta nuestros días; esto es, de qué forma nos integramos al mundo; si lo hacemos como colonia dominada por la política económica y comercial de los centros de poder mundial o como país libre e independiente haciéndole saber a los poderes hegemónicos  el derecho de nuestras  acciones y decisiones.

Es muy difícil de evaluar que tipo de nación hubiéramos construido si nuestros fundadores  hubiesen conservado la unidad de criterios con relación a los grandes temas estratégicos de nuestra nación y combatir con las armas a quienes no pensaban igual; lo cierto es que todavía sigue siendo una asignatura pendiente de quienes tienen la responsabilidad de mantener unidos a todos los argentinos y avanzar juntos hacia un destino común.

El gobierno nacional tiene hoy la oportunidad de poder (el 54% de los votos así lo establece) convocar a todos los argentinos a construir un relato histórico común de nuestra historia que nos permita apropiarnos de ella y a realizar el sueño de nuestros fundadores con el propósito de construir una patria unida y solidaria dejando atrás doscientos años de fragmentación y desencuentros que significó el retraso inexplicable de la dignificación de nuestros  anhelos más grandes.

Vicente Scordamaglia

martes, 1 de noviembre de 2011

ELECCIONES PRESIDENCIALES 2011

ELECCIONES PRESIDENCIALES 2011


Crónica de una muerte anunciada
Las recientes elecciones presidenciales del 23 de octubre se parecen más a una novela  política que a la realidad de un país que intenta construir una democracia duradera. Así como los gobiernos están sujetos a los ciclos del tiempo que les toca gobernar (nacimiento, desarrollo y muerte) a la oposición le cabe la misma regla inexorable del tiempo (les toca construir una alternativa) y la implacable decisión de la gente.

Hagamos un poco de historia para poner un punto de partida y ver desde dónde arrancan las expectativas de la oposición para proyectarse hacia las recientes elecciones presidenciales.
Para poner en contexto, debemos resaltar que la elección legislativa de 2009, despertó un interés en la política, como hacía tiempo no sucedía en Argentina; la coyuntura internacional comenzaba a mostrar sus primeros barquinazos económicos avisando que podía convertirse en un monstruo de cuatro cabezas (crisis financiera, política, laboral y alimentaria).
Ante el desgaste económico del gobierno y fuertes enfrentamientos con sectores relacionados con el campo, el gobierno decide adelantar las elecciones legislativas planteadas originalmente para octubre.  A partir de allí, todo se precipita; la oposición dividida emprende su calvario de encontrar una fórmula que le permita convertirse en alternativa al gobierno Kirchnerista.
La oposición comienza a dibujar un jeroglífico de alianzas de inexplicable comprensión para la gente, que, a poco de andar, demuestran su verdadero propósito, la lucha por el poder. 
El conflicto entre campo y gobierno, instala en la discusión a nuevos actores que hasta ese momento no tenían peso alguno en el ámbito político operando a partir de allí en los distintos sectores de la oposición. Mientras todo esto sucedía, el gobierno apurado por retomar la iniciativa política, convirtió a esta elección en un referéndum para el modelo y su gestión a escasos dos años del mandato de Cristina Fernández de Kirchner.
Finalmente, motivada por la crispación generada desde el gobierno nacional, la ciudadanía, decide darle el voto a los distintos sectores de la oposición  produciéndole al gobierno una derrota que se ve reflejada en  el ámbito del Congreso Nacional. Así, se fortalece a algunos sectores de la oposición y se debilita al oficialismo conformando un parlamento con mayoría opositora con el que los Kirchner deberán convivir hasta el 2011.

Como el ave fénix
Esta breve novela no termina aquí; contra lo que todos esperaban sería ya una declinación progresiva del Kirchnerísmo hasta llegar a las próximas elecciones nacionales, éstos se hacen fuerte en su derrota desarticulando cada una de las operaciones de la oposición produciéndole un desgaste prematuro (división) de sus líderes con alguna pretensión presidencial.
Un año después de la derrota del gobierno en las elecciones legislativas, un hecho inesperado sacude a propios y extraños, fallece el ex presidente Néstor Kirchner. Este episodio por si solo se transforma en un punto de inflexión en la conducta de la sociedad argentina y sus instituciones políticas. La razón que motivaba acciones determinadas, ya no gozaban de un argumento que las justificara; aquellos dirigentes que pensaban que con sólo oponerse a Néstor Kirchner sería necesario para llegar al poder se dieron cuenta demasiado tarde que este argumento ya no alcanzaba y que había que superar el “modelo” que el gobierno venía desarrollando desde hacía algunos años.
Así, con estos antecedentes comenzó la simbiosis del gobierno por un lado y la debacle de la oposición por otro.
En el término del año restante (año electoral) hasta las elecciones presidenciales, la oposición se desmembró de tal manera que en su inicio comenzó con cerca de doce candidatos a presidente y terminó escasamente con seis aspirantes (sin capacidad de alianzas) que luego de las primarias de agosto llegaron sin ninguna posibilidad. No supieron, no pudieron, no quisieron; lo cierto es que la oposición develó en este caso no estar a la altura de los acontecimientos, sin propuestas superadoras y peleados entre sí, y como resultado de esa actitud mezquina sufrieron la indiferencia de la gente.

Cristina,  Reinvención y Liderazgo
En cambio el gobierno, desde el fallecimiento de su líder, asumió el desafío de continuar profundizando el “modelo” y tras un breve período de duelo, la presidenta Cristina Fernández, contra todos los pronósticos adversos que vaticinaban las peores perspectivas para su gobierno, comenzó una construcción sistemática de su figura que tiene el valor de su propia reinvención transformándolo así  en un nuevo liderazgo sin atenuante. 
Cristina, por ese tiempo, descubrió que el poder que había acumulado junto a su esposo, era todavía superior al que imaginaba; el apoyo de la gente y sobre todo de los sectores más jóvenes que masivamente se incorporaban a la política sumado al ingreso de una importante masa de dinero proveniente de las retenciones e impuestos, produjeron una caja que, con fervor, determinación y discrecionalidad la usó para construir su propio triunfo.
No necesitó colgarse de nadie para su ascenso sino por el contrario, fue ella quien ayudó a que otros ganaran (intendentes y gobernadores)

Si hacemos un mínimo esfuerzo por comprender la realidad que nos circunda, nos daremos cuenta que Néstor Kirchner contribuyó con su deceso a crear el clima épico y la leyenda de un pasado romántico que los jóvenes y los intelectuales se encargaron de transformar en símbolo y bandera de lucha; si bien esto es cierto aceptemos que embellecen el pasado reciente pero no deciden el voto popular que es más sabio y reflexivo de lo que todos pensamos.

Finalmente el epílogo de esta novela podría desarrollarse así: la legitimidad que acaba de darle el pueblo argentino al segundo mandato de Cristina Fernández, incluye en este contundente acto eleccionario, la legitimación de su gestión actual consolidando su liderazgo indiscutido e instalando la lucha de su esposo definitivamente en el plano de lo simbólico (terminando con el doble comando) constituyendo así un movimiento de envergadura y alcance histórico en tiempos de democracia.
Los votos así lo demuestran, por ello creo que quienes intenten mezclar el razonamiento descriptivo de los hechos con los intereses de sector o facción política, seguirán navegando a la deriva sin entender que el pueblo solo vota realidades y no quimeras.

Si coexiste ¡El! (símbolo y bandera) existe ¡Ella! (liderazgo y gestión)
¿Abra nacido a partir de aquí el Cristinismo puro?


VICENTE SCORDAMAGLIA

miércoles, 19 de octubre de 2011

UNA TORMENTA PERFECTA

UNA TORMENTA PERFECTA

Las próximas elecciones presidenciales, tienen la particularidad de ser evaluadas sesenta días antes del 23 de octubre y el día después por sus consecuencias. Sesenta días antes porque allí el 14 de agosto se determinó categóricamente por una cifra improbable de alterar, quién será elegido para el próximo período presidencial; pero de acuerdo a las proyecciones realizadas de esas cifras algunos arquitectos de la política gubernamental hacen planes para el día después.

En los pasillos del Senado y en todo el Congreso en general se comenta a viva voz que los ganadores de la contienda (a modo de avanzada general sobre los espacios de las dos Cámaras del Congreso) Amado Boudou y Aníbal Fernández habrían comenzado a marcar la cancha para el desembarco de sus tropas, exigiendo (así comentan) cerca de 1700 puestos de trabajo (entre directivos y funcionarios de alto rango).

La estrategia apunta literalmente a un copamiento de los espacios de poder en el ámbito de las dos Cámaras (presidencia de comisiones, direcciones y alcanzaría hasta algunas secretarías); nadie podría negar que semejante movida de tropas (en términos militares) no obedezca a un plan de envergadura que tiene su epicentro en ese lugar de decisión política estratégica de La Nación.

Los dos temas fundamentales que preocupan por estos tiempos al gobierno nacional son: crisis internacional y reforma constitucional, por ello, opera en consecuencia.

La preocupación cierta de que la crisis financiera llegue a nuestro país y arrase con el estado de “bienestar” alcanzado por el modelo Kirchnerísta, implica en cómo “blindar” a nuestra economía del tembladeral que sufren países que otrora fueron económicamente fuertes y estables; para ello, hay que prepararse en el escenario donde se dará la próxima batalla, esto es el mundo empresarial y laboral.

Los dichos de Hugo Moyano secretario general de La CGT (se vienen tiempos difíciles) apunta fundamentalmente a alertar que esta vez no serán los trabajadores (como en otros tiempos) quienes una vez más se conviertan en la variable de ajuste del despilfarro económico y terminen pagando con su esfuerzo, un ajuste impensado; esto explica de alguna manera el recorte de poder de La CGT y sus dirigentes (operado en el último reparto en las listas a diputados) reclamo hecho por los sectores empresariales y deseado por el propio gobierno desde la muerte Néstor Kirchner.

En el otro extremo, el empresarial, la relación es más tranquila, llena de buenas formas e intenciones públicas, esta relación ha sido tomada directamente en manos de la propia Presidenta para garantizar un “equilibrio” que podría romperse si la crisis llega a nuestro país y divide a la sociedad entre trabajadores y empleadores.

En ese escenario no deseado por nadie, una serie de nubarrones comienza a surcar los cielos de nuestra patria, y en un contexto resbaladizo surgen interrogantes para tener en cuenta:

¿Qué pasaría si se reduce significativamente la entrada de dólares por efecto de la baja demanda internacional de sojas y otras yerbas?

¿Qué pasaría si Brasil profundiza el ajuste de su moneda atento a que este país depende de su alto nivel de exportaciones para su crecimiento interno?

¿Qué pasaría si la inflación comienza a comerse el salario de los trabajadores argentinos?

¿Que pasaría si las paritarias se ajustan a los tiempos previsibles de crisis y no a la demanda de los trabajadores en nuestro país?

El gobierno seguramente ya tomó nota de estas probables hipótesis que como consecuencia de ello abriría un nuevo ciclo de conflictos sociales en nuestro país de inimaginables consecuencias.

Si todo esto es así, se articula entonces con el segundo elemento que tiene consecuencias institucionales.
El probable y abultado número de votos que el gobierno espera en los guarismos de las próximas elecciones presidenciales, le daría el aval suficiente para avanzar en la estrategia de terminar con el viejo sistema presidencial y bipartidista por el remplazo de un sistema parlamentario que permita la inclusión de un primer ministro, la gran crisis es la justificación perfecta. Para ello el desembarco masivo sobre las dos cámaras parlamentarias (Senado y Diputados) son fundamentales a la hora de obtener quórum propio y sancionar sin problemas una reforma tan ansiada por el gobierno que en el nuevo esquema, le garantizaría permanencia indefinida en el poder.
El esquema imaginado por el gobierno, estaría conformado por un centro fuerte con participación mayoritaria de sectores peronistas que hoy están en el poder o cerca de él, desprendimientos de los dos viejos partidos ortodoxos que todavía defienden el viejo esquema presidencialista (y de alternancia entre peronismo y radicalismo) gobernadores e intendentes dependientes de los fondos del poder central sumando por los mismos métodos a movimientos sociales y políticos independientes; el esquema se completaría con una izquierda funcional como el socialismo de Binner y una derecha moderada como la del ingeniero Macri, ambos sectores sin arraigo nacional todavía.
Como se ve, la gran crisis (como comienzan a llamarla algunos especialistas) ofrecería una tormenta perfecta y la justificación necesaria para cohesionar a los argentinos en pos de nuevas reformas para enfrentar al nuevo enemigo proveniente del exterior que amenaza con tirar a la basura el estado de “bienestar” alcanzado por el modelo Kirchnerista.

VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 10 de octubre de 2011

“TODA GRAN AFIRMACIÓN NECESITA UNA NEGACIÓN”

“TODA GRAN AFIRMACIÓN NECESITA UNA NEGACIÓN”.
*Como dijo, o se olvidó de decir, el compañero Nietzche
Tal fue la contundencia de los resultados de las elecciones primarias del 14 de agosto, que la democracia argentina se ha quedado sin opositores. La sensación que ha quedado después de ese experimento inédito, es que no hay a la vista un proyecto alternativo (ni partido, ni político que lo encarne) al que ejerce el gobierno nacional que sea digno de ser considerado por los votantes para los próximos cuatro años de gobierno.

La actual situación, sin una oposición que legitime o cuestione las decisiones de gobierno, no es buena para fortalecer el sistema democrático, ya que la oposición es complementaria al ejercicio del poder encarnado en el oficialismo y su liderazgo.

Los spots publicitarios de la oposición son patéticos comparados con los del oficialismo en términos de coherencia, serenidad y madurez política, estableciendo una diferencia abismal a la hora de comparar el conocimiento que cada uno tiene de las problemáticas de estado y sus posibles soluciones.

En algunos casos vemos a los candidatos de la oposición que pareciera que se hubieran ido de quicio en su afán de conmover a un electorado que fundó su decisión para elegir candidato sobre la base de realidades nacionales concretas y un contexto internacional que amenaza por convertir a la economía mundial en una crisis sin precedentes con consecuencias todavía no muy bien mensurada.

Así, el oficialismo expone con eficiencia su gestión de gobierno con la fuerza de los hechos, en cambio la oposición devela descarnadamente su incapacidad, su inmadurez y falta de propuestas superadoras.

Argentina es un país que construyó su historia política sobre dos pilares fundamentales: la primera fue la lucha contra los poderes hegemónicos que intentaron sojuzgarla y la segunda, la construcción sistemática de una sociedad organizada en la cual los ciudadanos obtengan las mismas oportunidades para su desarrollo sostenido; el Justicialismo, a partir del advenimiento del General Perón al poder, logra sintetizar esta constante histórica en tres valores fundamentales; esto es: La construcción de una patria socialmente libre, económicamente justa y políticamente soberana.

Más de sesenta años de desencuentros fueron necesarios para que los políticos y el conjunto de la sociedad, comprendieran que estos valores no eran patrimonio de un partido político solamente, sino, por el contrario, son y serán los de la patria misma. Hoy estos valores poco y nada se discuten; lo han asumido casi todos con excepción de unos pocos dinosaurios escapados de algún museo con restos arqueológicos que persisten en anteponer sus prejuicios a los juicios de la inmensa mayoría que hoy reflejan con su voto para que la presidenta Cristina Fernández gobierne el próximo periodo constitucional.
A menos que alguno piense que más del 50% de los argentinos se afilió al Justicialismo pues entonces, la oposición, debe ejercer con responsabilidad el rol que le asigna la Constitución, legitimado por los votos del pueblo en las distintas categorías que le toque cubrir en las próximas elecciones del 23 de octubre.

Finalmente para concluir este breve comentario quiero referirme a los prejuicios que persisten de un lado y otro del espectro político; pensar es un atributo de todo ser libre en este mundo, pensar diferente a otros no merece calificativo alguno mas que el respeto que se tiene por el otro; todo pensamiento critico contribuye finalmente a la riqueza del pensamiento humano que en la diversidad aporta lo diferente, lo nuevo y lo inimaginable, por ello, el pensamiento critico en su devenir es generoso porque en su oposición promueve nuevos métodos y nuevos caminos; por el contrario, el pensamiento único es mezquino porque en su docilidad anestesia la inquietud de los hombres en su largo recorrido hacia la emancipación de toda la humanidad.

Para terminar quiero expresar un pensamiento personal:
Un buen día me abandonaron los prejuicios; todavía no se como ni cuando; tal vez emigraron a otras mentes o espíritus mas jóvenes, conmigo ya no se sentían cómodos, hacía un tiempo a esta parte que nos llevábamos mal, quizás fue entonces cuando comencé a sentir que me estaba poniendo “viejo”. La vida, en sus sucesivas etapas, habían conseguido erosionar la dura caparazón que recubría mi yo verdadero; fue entonces y no antes, que comencé a divisar el mundo tal cual es. Los parámetros de valoración se extendieron hacia lo infinito y la vida entonces, cobró dimensiones abismales entre el ayer y el hoy.

VICENTE SCORDAMAGLIA

*De Jorge Luis Borges: Manifiesto del ultra