miércoles, 25 de septiembre de 2013

LAS PASO DECIDIERON EL FIN DE CICLO

LAS PASO DECIDIERON EL FIN DE CICLO
ENTRE EL BARQUERO Y EL GRAMÁTICO
Muy pocas veces se puede ser objetivo sobre un hecho tan reciente como las elecciones celebradas el pasado 11 de agosto del corriente año, mucho menos se puede realizar un análisis más o menos adecuado para sacar algún elemento relevante del mismo. Para poder ser objetivo se debe mirar en perspectiva y aprovechar las enseñanzas que nos brindan los acontecimientos en su transcurso; por ello, es preferible tomar distancia de los hechos y dejar pasar al menos el tiempo suficiente para que éste sea capaz de revelar sus verdaderos secretos de los episodios, despojando a los hombres de pasiones y dejándonos la verdad liberada de crueldades.
Con absoluta legitimidad usted se preguntará ¿pero si apenas pasaron unos cuantos días de las elecciones? Es que en nuestro país los tiempos de la política se aceleraron de tal manera que, lo que debería ser una elección de medio término como se dice habitualmente para elegir Diputados y Senadores, se transforme eventualmente en una primaria presidencial a tiempo completo.
La política es quien acapara todas las expectativas de los argentinos. Esta afirmación contrasta decididamente con la de aquellos que quieren hacer creer que al común denominador de las personas no les interesa lo que suceda en el país, otra cosa es que no crean en su representación partidaria, diezmada por años de corrosión y maltrato dirigencial. Si nos fijamos con atención lo que ocurrió con la convocatoria hecha por las redes sociales tres días antes de las internas abiertas (la cual fue un rotundo fracaso de concurrencia) nos daremos cuenta que la gente utiliza todos los mecanismos a su alcance para hacer visible su reclamo y sus expectativas, siempre y cuando éstos no se constituyan en un factor de condicionamiento a la hora de tomar decisiones en democracia; es decir que a pesar del desgaste que ostenta la dirigencia política a la hora de decidir en las urnas, el pueblo exhibe con su voto, una alta conciencia democrática.   
Más allá de las distintas elucubraciones realizadas sobre la salud de la Presidenta (psico- físico- mental o cualquier otro juicio de valor personal que disminuiría el valor de las ideas) y la ineficacia de su entorno camporista, se hace necesario comprender la derrota del gobierno en las primarias abiertas (PASO) previas a la elección de Octubre, como una verdadera encuesta nacional de carácter plebiscitario, esto es, la gente se expresó sin condicionamientos para marcar una tendencia que se orienta decididamente a establecer los límites institucionales al actual gobierno y autorizar en este mismo orden la conformación de alternativas de gobierno a otro(s) grupo de poder.
La magnitud del desgaste sufrido por el gobierno de Cristina Fernández desde el 54% de votos alcanzado que significó la renovación de su mandato por otros cuatro años, pasó al  26% a nivel nacional en la mitad del mismo período, producto de los desaciertos en los  temas estratégicos de la Nación (educación, trabajo, salud, crecimiento, producción, política exterior etc…) que llevó al país a perder en cada uno de ellos la oportunidad de resolver de una vez y para siempre, problemas estructurales que nuestro país arrastra como lastre de una nación sin rumbo ni estrategia para el logro de sus objetivos, desde hace por lo menos medio siglo. 
Los intentos desesperados (luego del aviso sin retorno enviado por el pueblo el 11 de agosto) por parte de Cristina de enderezar su fracaso político y económico durante estos dos años de su mandato, indican a las claras el rigor de la política cumplido su ciclo vital; este hace estéril el esfuerzo cuando no se fue capaz de utilizar el poder que otorgó el pueblo con su voto y emplearlo para el bien común en vez de perseguir enemigos y sospechosos detrás de las cortinas.  
Es indudable que la Presidenta le está poniendo el cuerpo ella sola al desgaste de su gobierno, tratando de desviar la atención de la opinión pública hacia otro lado (con calzas incluidas) con tal de que no se hable de la posible derrota de octubre y sus dificultades que conllevan profundas dudas acerca de la gobernabilidad si la economía del país empieza a desbarrancarse;  en este sentido dos tendencias comienzan a configurarse en el horizonte democrático: una con características de vendetta, esto es forzar una salida apresurada del gobierno actual utilizando los mecanismos institucionales de acefalía, y la otra contener y acompañar al gobierno democrático para que este concluya su mandato en los tiempos electorales como fija la ley.
Finalmente nos queda por definir el posible escenario y los actores que van a dirimir sus propuestas para formar gobierno en el 2015. Sin duda que el sujeto político más importante de nuestro sistema de poder es la figura presidencial, en este caso es la Presidenta Cristina y eventualmente quien emerja como potencial rival, pero debemos destacar aquí que no son los partidos tradicionales quienes van a confrontar (y llevar a sus figuras más relevantes) sino frentes electorales como nunca se ha visto en nuestra joven democracia; frentes que son un conglomerado de prominentes personajes de distintas ideas políticas y filosóficas que decidieron amucharse con el fin de ofrecer a los argentinos una oferta electoral un poco más segmentada en posiciones ideológicas que programáticas; de manera que tenemos una izquierda moderada conformada por socialistas, radicales y  la alianza de Lilita-Pino; una derecha también moderada con sectores del PRO, Peronistas y fundamentalmente intendentes que basan su propuesta en la gestión y un centro fuerte (que está en el poder) hegemonizado por el Frente para la Victoria (FPV) conformado mayoritariamente por sectores peronistas, organizaciones sociales y progresistas porteños, y sostenido por una buena parte de gobernadores de todo el país.  Nos queda entonces un centro emergente desde el frente Renovador conformado mayoritariamente por Peronistas disidentes, intendentes que privilegian la gestión, sectores laborales y adhesiones como la de Reutemann y sectores del campo, Lavagna y sectores de la economía nacional, espacio éste que se viene configurando como potencial ganador de las próximas elecciones legislativas que le conferiría la autoridad política necesaria para (como una pelea de fondo por el título mayor) condicionar primero  al oficialismo y disputar después el poder en las elecciones presidenciales del 2015.
Como se ve en este análisis político en general, en todos los frentes hay un poco de todas las ideas que produjo el sistema democrático hasta la fecha, salvo matices, todos piensan más o menos igual; faltaría entonces por resolver quien construye el liderazgo suficiente para convocar a todos los argentinos a formar el próximo gobierno nacional.
Con relación a recientes discusiones sobre la década “ganada” o en su defecto “perdida” los primeros sostienen que en nuestro país se operó una revolución y que por consiguiente quienes no estuvieron con este gobierno se perdieron una parte de la historia, discusión esta que seguirá por mucho tiempo más, hasta que la historia la ubique en el lugar que corresponda por el grado de importancia que nuestro pueblo le asigne; al respecto quisiera recordar una vieja leyenda.
Cuenta la leyenda que un Gramático era trasladado por un barquero hasta una ciudad a orillas del río, cuando este le preguntó al barquero: ¿sabes algo de gramática? A lo que este respondió, ¡no! entonces te has perdido la mitad de tu vida le dijo éste; unas horas más tarde por una turbulencia de las aguas la barcaza naufragó, entonces el barquero interpeló al Gramático mientras luchaba por sobrevivir: ¿Sabes nadar? El Gramático angustiado respondió ¡no! entonces te has perdido toda tu vida.
¿Aprenderemos alguna vez  la lección entre el barquero y el gramático?
VICENTE SCORDAMAGLIA


domingo, 21 de julio de 2013

UNA GENERACIÓN POLITICA DE IDEALISTAS

UNA GENERACIÓN POLITICA DE IDEALISTAS
¿Estamos a tiempo de cambiar el derrotero de nuestras pasiones pasadas?
¿Cómo borrarlas de nuestra memoria?
Hoy asistimos a un peronismo tardío y fiscalizador. Es curioso ver como en la práctica política de hoy en día se produce un fenómeno inédito que no deja de asombrar; se refiere a una confrontación que se da por lo bajo entre aquellos que tuvimos una intensa participación política en los años de fuego y aquellos que siendo de la misma generación no estuvieron ni tan siquiera para darnos un consejo; pero eso sí, hoy siendo kirchneristas (hecho absolutamente legítimo) creen tener el derecho a juzgar a aquellos que no lo son y no comulgan con el proyecto político que intentan imponer de cualquier modo a través de un relato sesgado y mezquino de la historia argentina que deja afuera lo más rico y trascendente de la lucha de nuestro pueblo, a los trabajadores y a sus legítimos representantes que en la construcción permanente de una sociedad más justa y equilibrada, no dudaron en hacerse a la lucha por sus convicciones y derechos dentro de este  prolifero movimiento popular.     
Para abarcar sólo unas décadas de nuestra historia (casi los últimos 70 años) en el que se da este fenómeno, podríamos decir que el movimiento peronista pasó por distintas facetas. La falta de otras coaliciones que hubieron podido representar las distintas expectativas de nuestra sociedad, terminó por otorgar al peronismo la representatividad necesaria, transfiriendo la responsabilidad de conformar gobierno ante las repetidas crisis que se fueron sucediendo a lo largo de esta parte de nuestra historia política. El peronismo fue quizás, el único partido que se hizo cargo de las grandes problemáticas y expectativas de la gente; en este contexto excepcional, a un líder (Perón) y a un pueblo encarnado en los trabajadores, les cupo el rol de ser constructores de políticas sociales destinadas a incluir y mejorar la condición social de su pueblo. 
Luego de treinta años de democracia ininterrumpida y diez de Kirchnerismo continuo,  es justo decirlo, mucho es lo que se pudo lograr en cuanto a los derechos de las minorías que carecían de representación institucional, como así también el elemental derecho de todos los habitantes que conviven en nuestra tierra, tengan estos las preferencias partidarias, credos que invocan e ideologías  que profesan, sin embargo y pese a todos estos logros, la sociedad se siente  defraudada por la manipulación de los poderes del Estado (en favor de intereses propios) que son los únicos que pueden garantizar la libertad plena para todos los argentinos por igual.  
En este sentido, y luego de la debacle del 2001,  donde colapsaron todas las representaciones político-partidarias e institucionales, un nuevo sujeto político emerge con fuerza, para renovar aquellos instrumentos y valores de nuestra Constitución que simbolizaron la libertad y justicia para los argentinos,  estos son las nuevas generaciones de argentinos que perciben como tantas otras veces sucedió en nuestra historia, que el futuro de la patria comienza a transitar un pasaje peligroso de su historia y demanda con urgencia su participación. 
Para nosotros, los que somos de aquella generación pasada, que creyó profundamente que era posible construir una sociedad más justa (con nuestros errores y aciertos), es nuestro deber contribuir a cerrar las viejas heridas, para que los más jóvenes desplieguen en nuestra sociedad sus saberes con confianza y solidaridad, liberados de tener que cargar en sus mochilas las nefastas antinomias que impidieron el desarrollo y crecimiento de nuestro país por los últimos setenta años.   
Hay una dimensión política que la dirigencia argentina todavía no se animó a explorar; es el sentido común  que utilizan otros pueblos para resolver los conflictos e interrogantes que les son comunes; nuestra generación no pudo, no supo o no la dejaron, pero, para los que todavía creemos que es posible, nos queda el compromiso moral de seguir construyendo el puente que permita el paso de los nuevos líderes que completen nuestros sueños de libertad y justicia.
 Si los jóvenes son los que traen lo nuevo y la generación intermedia es la que está en mejores condiciones para ocupar y gestionar desde los lugares de decisión, debemos asumir entonces que la generación mayor es la portadora de la historia; de lo que hagamos con ella, lo que relatemos de ella y lo que interpretemos de nuestra historia, dependerá la conquista del futuro de nuestra patria.
Por ello creo profundamente que lo que hoy haga mi generación (utilizando el sentido común) para resolver los interrogantes actuales no sólo va a tener implicancias en el  presente inmediato, sino que resonará con fuerza a lo largo de toda la historia de nuestro país. 
La síntesis que podamos hacer por haber vivido intensamente estos tres períodos de nuestras vidas, nos coloca en  la disyuntiva de convertirnos en:
¡Una generación política que será recordada por sus miserias y mezquindades o bien permanecerá en el recuerdo de nuestro pueblo por sus ideales!
VICENTE SCORDAMAGLIA
  

lunes, 3 de junio de 2013

DÉCADA

 DÉCADA
“Nada se pierde todo se transforma”

El creciente sentimiento anti-oficialista que se percibe en el ámbito nacional, preocupa más, por la terquedad de la Presidenta en insistir gobernando sólo para el país del relato, que por las aisladas manifestaciones destituyentes  que puedan hacer peligrar la institucionalidad de nuestro golpeado sistema de convivencia. Las medidas que sigue tomando el Poder Ejecutivo, orientadas a diseñar un país a medida de sus intereses, irritan a la sociedad argentina, tanto más por los episodios que Lanata pusiera al descubierto con las graves trapisondas del grupo gobernante, que por la falta de un rumbo cierto que organice a toda la sociedad argentina en la búsqueda común de un futuro mejor.

El desconcierto del poder ejecutivo tras la sucesión de traspiés en la gestión de gobierno, amenaza abrir la caja de Pandora para desatar desde este momento todos los males juntos sobre nuestro país, que requiere como nunca, de una dirigencia templada y responsable para operar en situaciones complejas como éstas, conteniendo las pasiones y  los espíritus más exaltados de nuestra sociedad, para construir una alternativa de poder en el corto plazo.

La confianza es uno de los valores fundamentales para cualquier empresa humana que pretenda ser exitosa. Por el contrario, la pérdida de ella asegura un fracaso seguro.
El gobierno de Cristina, luego de haber ganado las últimas elecciones por un margen de adhesión considerable, (que con una buena gestión hubiera garantizado ser un gobierno exitoso) en poco menos de dos años, se dedicó a dinamitar la confianza otorgada por el pueblo sometiendo a toda la sociedad argentina a una tensión permanente (e innecesaria) de estériles enfrentamientos ideológicos, que terminó por desbordar la escasa tolerancia a la frustración de los argentinos, configurándose de esta manera, una sociedad  fragmentada con el agravante de tener un escenario intrincado por la falta de salidas inmediatas que ofrecen los tiempos electorales de la democracia.   

Las elecciones legislativas del año en curso, ofrecen una oportunidad para la sociedad y un problema para el normal desarrollo de la democracia.
La oportunidad está dada en función de que en el corto plazo la ciudadanía tiene la opción de elegir nuevos representantes en las dos cámaras legislativas, esto es la mitad de los Senadores y la otra mitad en Diputados; en este caso, si la oposición consigue arrebatarle la mayoría al Gobierno Nacional estará en condiciones de proponer una alternativa de gobierno para el 2015, en este caso la democracia retomará el poder de control preservando la independencia de los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) para evitar que el Gobierno avasalle La Constitución Nacional y pergeñe cualquier maniobra que habilite a un tercer mandato de la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Por el contrario, la continuidad de este Gobierno por los procedimientos ilegales que ya se exponen sin tapujos, dejará a La República secuelas tan profundas que costará, como sucedió en el pasado, el tránsito de una generación de argentinos para subsanar las heridas que dejará cualquier intento de arrebatarle a nuestro pueblo, el instrumento imprescindible para vivir en libertad.

Pero si ustedes creen que esto es todo lo que puede dar de sí el Kirchnerismo en su afán de persistir, todavía no vieron lo mejor.
Si todos los caminos legales terminan por acorralar al Gobierno Nacional en su propósito medular, pocas chances le quedan entonces para reinstalar algún tipo de reforma electoral; en ese caso algunos brujos de las alquimias gubernamentales se preparan (al tener la justicia bajo el control político) para diseñar un plan electoral a medida, que promueva un pronunciamiento masivo en las dos próximas elecciones a favor de los candidatos del gobierno y en especial el de Cristina Fernández de Kirchner; pero usted se preguntará ¿cómo podrían hacerlo si tienen la adhesión más baja de toda la década de gestión desde que Néstor asumiera como Presidente?: con la manipulación de los votos, lo que  comúnmente se conoce como fraude electoral. Este mecanismo permitiría mostrar, no ya sólo a los argentinos sino al mundo entero, que las mayorías en nuestro país siguen apoyando a La Presidenta; y, a la falta de alternativas claras al oficialismo por parte de la oposición y antes del fin de mandato de los legisladores actuales (recuerde que el oficialismo tiene mayorías en las dos cámaras y una justicia servil al poder) el Gobierno podría lanzarse a la temeraria aventura del asalto final sobre la Constitución Nacional con apoyo de algunos Diputados salientes.

Poco margen de maniobra le va quedando al Gobierno para revertir la anemia que padece con relación a figuras capaces de representar al Kirchnerismo en el poder, la diputada Diana Conti así se lo hace saber a toda la sociedad proponiendo al desgastado vicepresidente Amado Boudou; más que una operación de prensa o globo de ensayo para testear a la opinión pública, parece una acción desesperada tiempo antes de resignarse y aceptar lo que está establecido en La Constitución Nacional y en la conciencia de los argentinos.

Sin embargo en todos los corrillos políticos comenzó a deslizarse una pregunta crucial ¿Y así sin más el Kirchnerismo se iría del poder?

Busquemos respuestas en los comienzos de este ciclo de nuestro país encarnado en Néstor Kirchner.
El kirchnerismo como movimiento reformador se encuentra en la última fase  de su expansión; es posible que sin el Chavismo hubiera sido  un gobierno apenas mejor que La Alianza; el movimiento venezolano necesitaba a la Argentina dentro de su política exterior para consolidar un liderazgo dentro de la región, con un eje ideológico antiimperialista que baja desde Cuba, logra hegemonizarse en Venezuela y pasa por Ecuador, Bolivia, Nicaragua y finaliza en Argentina, convengamos aquí que el aporte de Brasil, Chile de Bachelet, Uruguay y Paraguay hacen su aporte (a este movimiento de “centro izquierda” de la región) como países independientes de este núcleo de países anteriormente mencionados que sí lo son de esta movida regional.
En lo que respecta a nuestro país, Chávez asistió a Néstor con la economía  nacional (comprando bonos o préstamos a tasas de usura y enviando fuel oil por la falta de inversión en energía) que por ese entonces se hallaba devaluada por efecto de la debacle del 2001.
A esta ayuda decisiva para la economía de nuestro país, Néstor le correspondió a Chávez siendo funcional para consolidar su liderazgo en la región y éste influyó sobre la política argentina introduciendo en nuestro país un contenido “ideológico revolucionario” que había quedado perdido en el tiempo de nuestra historia y que el Kirchnerismo sobre todo, no tenía antes de asumir el poder. A esta simbiosis del matrimonio Kirchner, que aceptó con entera satisfacción, le siguieron los distintos acuerdos  realizados (con planes y subsidios) con sectores muy activos de nuestra sociedad que venían ganando la calle desde los episodios del 2001, desarrollando a partir de allí un relato sesgado de la realidad nacional creando sus propios héroes y símbolos que hábilmente transformaron en banderas de lucha.   

Este breve y útil comentario servirá para responder el interrogante planteado.
Estamos frente a un episodio que sólo se puede comprender política y económicamente, analizándolo en el marco de toda la región; desde lo político, así como en el ascenso de Chavez, La Argentina era fundamental para sostener este proyecto regional, también lo puede ser para su caída. Si el Chavismo sumamente debilitado tras la muerte de su mentor y producto de ello el avance de Capriles, su principal opositor (en donde prácticamente empató las elecciones recientes) le sumáramos la pérdida de Argentina como principal aliado, el proyecto inspirado en Cuba por los hermanos Castro y liderado por Chavez en toda la región, comenzaría su ocaso final. Es en este sentido donde se puede encuadrar el enorme flujo de dinero (denunciado por Lanata) transferido a manos de amigos o testaferros de los Kirchner, con el único fin de sostenerse, aún desde el llano, en caso que sea necesario, y con el propósito de volver a ocupar el poder antes de que se consolide en la región y en nuestro país, otro modelo como podría ser alguna versión neoliberal con características nacionales. 
Quisiera destacar aquí que, en otros tiempos políticos y con un contexto diferente, se estaría planteando a esta hora una permanencia en el poder por métodos violentos (también de otros tiempos) que las sociedades de nuestro continente, como así también los argentinos, vienen desterrando definitivamente. (Por más que algunos grupos aun tengan esta hipótesis de conflicto y se organicen en función de ello)
Sin embargo sería posible un pronto retorno al poder del Kirchnerismo sin apelar a métodos violentos desde un despliegue económico de envergadura con apoyo de Venezuela, primero “hostigando al nuevo gobierno” para debilitarlo, y luego arrinconado derrotarlo en elecciones sucesivas.    

Como vemos y nos recuerda el estribillo de una canción que hizo furor en su tiempo: “Nada se pierde todo se transforma”
Entonces creo que cabe preguntarse con total legitimidad, ¿En qué se transformará el Kirchnerismo una vez que deje de estar en el Gobierno?
 
VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 22 de abril de 2013

EN BUSCA DE LA REPRESENTACIÓN PERDIDA

EN BUSCA DE LA REPRESENTACIÓN PERDIDA
Una vez más los argentinos nos destacamos por nuestra originalidad del resto de las protestas que se realizan en el mundo. Fíjese que argentino, significa entre otras cosas, el sonido que produce el roce de dos metales, como en el caso de la plata, pues bien, nuestros indignados no poseerán ollas de plata, pero aunque más no sean de aluminio o teflón para el caso da lo mismo, ya que cuando son manipulados por cientos de miles de manifestantes tienen un brillo particular al igual que un sonido peculiar; este señores, es el sonido argentino de la protesta.

Una nueva movilización auto convocada por obra y gracia de las redes sociales, volvió a desfilar por las calles porteñas y ciudades del interior del país. Como tantas veces, un día después, en vez de analizar el episodio como fenómeno político muchos nabos se prestan a la tan trillada disputa de las cantidades movilizadas para ver cómo influye en el proceso político argentino.  (Cuando el filósofo señala La Luna, el tonto se fija en el dedo)
Tanto da el número cuando la conciencia de un pueblo se fortalece a través de una constante, hacer visible sus reclamos a través de expresar en la calle lo que por otros medios la clase política verticalista (oficialista) le viene mezquinando realizar. A la larga lista de reclamos ahora se le suma La Reforma Judicial, a esta nueva arbitrariedad que presupone un nuevo avasallamiento a los poderes republicanos, la sociedad respondió masivamente en las calles que no está dispuesta a tolerar que un gobierno se siga llevando por delante los derechos elementales de un pueblo para vivir en democracia.

Una masa crítica irrumpe en la vida política nacional, cada vez que pierde la confianza en sus representantes o cuando percibe que  son manipulados por ellos. Si la sociedad es una masa indistinta de “reaccionadores” inertes en espera de ser alterados de manera predeterminada por manipuladores todopoderosos a través de la publicidad y la persuasión oculta, también no es menos cierto de la tremenda capacidad que tiene el organismo humano para seleccionar, ampliar y bloquear las señales que acometen contra sus sentidos.

Con esto quiero afirmar la capacidad que tiene un pueblo para crear propuestas a partir de sus necesidades políticas, económicas, culturales, humanas y sociales, cuando sabe leer hechos y no palabras para defender su identidad (cuando esta se vea amenazada) aún bajo las condiciones más adversas. Esto sucede por lo general, cuando carece de dirigencia política genuina que la represente.

Así como las cosas de la vida no aparecen por sí solas (ni son propiciadas por algún prestidigitador) y sólo son duraderas cuando se construyen con tiempo y esfuerzo, lo mismo sucede con una representación política que construya una alternativa al actual modelo que gobierna nuestro país; los tres vienen juntos, son parte de una misma cosa, dirigentes políticos renovados, nuevas representaciones políticas y un proyecto de país son todavía la deuda que los argentinos tenemos con la nación.  

Decía en anteriores artículos que seguramente tendríamos muchas movilizaciones de este estilo, y que ninguna de ellas significaría un punto de inflexión que haga peligrar el desarrollo de los tiempos electorales, ya que en cada una de ellas el pueblo dará un paso adelante en la reconstrucción de su sistema de valores democráticos severamente dañado por años de (des) manejo arbitrario y discrecional. Sin embargo la falta de un liderazgo que aglutine a la oposición y dé curso a las demandas que se van expresando con mayor continuidad, pueden producir una mayor ruptura entre la gente y la política, retrocediendo una vez más en la conquista de los valores democráticos participativos necesarios para construir el bien común.
Por ahora el pueblo solo tiene el tiempo que es: “la esperanza de lo que está por venir” 

VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 16 de abril de 2013

CUANDO LAS AGUAS BAJAN TURBIAS

CUANDO LAS AGUAS BAJAN TURBIAS

Montesquieu
“Ningún poder sin límites podría ser legítimo”
“En cada Estado hay tres clases de poderes: el legislativo, el ejecutivo de las cosas pertenecientes al derecho de gentes, y el ejecutivo de las que pertenecen al civil”

Mientras los inundados se recuperan de la adversidad que los condena, la dirigencia política volvió a sus prácticas mezquinas. No se demoró ni una semana después de haberse bañado en las aguas de la solidaridad (como los baños hindúes de purificación en el río sagrado Ganges) disputándose la autoría de ese gesto humano de quienes participaron en forma anónima y aquellos que quisieron sacar algún beneficio de tal noble tarea.

Como de costumbre, la política llegó tarde, esto es, llegaron después de que la sociedad civil ya se había abocado a las tareas de salvataje con los pocos recursos disponibles a su alcance. ¿Se preguntará nuestra clase política alguna vez cuál es el orden de prioridades para gobernar un país, una provincia o un municipio?.
La falta de planes estratégicos hace inviable una planificación, aunque más no sea de corto alcance. La pregunta de rigor que haría cualquier lego en materia de planificación sería ¿cuáles son las prioridades? para luego ver con qué recursos se cuenta. Por lo visto este procedimiento no es propio de nuestros gobernantes, ya que de haber establecido prioridades todo el dinero gastado por los gobiernos Nacional, Provincial y el de la Ciudad (que fueron afectados por las inundaciones con víctimas fatales y pérdidas materiales millonarias) entre publicidades y festivales inútiles hubiera alcanzado para realizar las obras correspondientes que evitarían estas lamentables tragedias.  

Entre tanto, en vez de planificar alguna forma de método que se anticipe a las futuras “catástrofes”, en conjunto con las autoridades de las zonas afectadas por el temporal, la estrategia oficial no se detuvo ni un momento en seguir delineando los trazos finos de su objetivo central, esto es, ocupar los últimos territorios de independencia real que le quedan a la República. 
El proyecto presentado por el poder ejecutivo llamado  “Democratización de la Justicia” apunta (mas allá de poseer algunos fundamentos genuinos para su análisis) fundamentalmente a alinear a los tres poderes que deben ser independientes (ejecutivo, judicial y legislativo) en función  de intervenir a discreción en los tres poderes de la Nación a favor de sus estrategias en el poder.

La democracia argentina, resentida hasta el límite como consecuencia de la manipulación de su Carta Magna, se ve afectada en este caso por el avasallamiento de uno de los tres poderes indispensables para garantizar el equilibrio de una verdadera República.   
Si a partir de esta reforma no hubiera más división de poderes, y en su lugar  quedara el unicato del poder legitimado por el voto de las mayorías como pretende el gobierno de turno ¿Quién garantizará la libertad de los individuos frente a un Estado todopoderoso? ¿A quién podremos recurrir cuando no estemos de acuerdo con los designios emanados desde la cúpula de una facción política encaramada en el poder? Y lo que es más importante con esta reforma ¿Intentará el Ejecutivo avanzar sobre alguna innovación de la Constitución antes del  recambio legislativo de las próximas elecciones para habilitar a la Presidenta a un nuevo mandato?

Todos estos son interrogantes que merecen ser evaluados antes de avanzar sobre una reforma profunda que modificará las reglas de juego del sistema de vida tal cual la conocemos. Si así fuera, como vemos, los tiempos que maneja el gobierno son escasos con relación a las transformaciones más importantes que requieren el estudio y la participación del conjunto de los argentinos de buena voluntad para mejorar la vida institucional de nuestro país.  
Para finalizar, no puedo soslayar el fuerte impacto que tuvo en la sociedad  la denuncia del periodista Jorge Lanata que involucra  a parte del gobierno nacional en general y al matrimonio Kirchner en particular; a la luz de estos acontecimientos cabe preguntarse con legítimo derecho si el gobierno, a sabiendas de lo que iba a ocurrir con este episodio, apresuró ex profeso el tratamiento del controvertido proyecto, esperando una catarata de denuncias en las puertas mismas de las elecciones legislativas nacionales.

Si por alguna razón perciben que este escueto análisis está influenciado con un poco de imaginación sobre nuestra realidad, recordemos que: “nuestra imaginación construye simulacros de la realidad que a veces terminan por ser ciertos”.

Vicente Scordamaglia

viernes, 5 de abril de 2013

TRAGEDIAS ARGENTINAS

TRAGEDIAS ARGENTINAS
CONVIVIENDO CON EL ENEMIGO

Una vez más, factores externos a la política disparan la crisis y develan descarnadamente la precariedad en la cual vivimos los argentinos; hora por un accidente ferroviario (tragedia de Once con 57 víctimas fatales y cientos de heridos, algunos con secuelas graves) hora por cuestiones climáticas (con 8 víctimas fatales en Capital y 51 en la Provincia de Buenos Aires y cientos de miles de damnificados) o las víctimas fatales que a diario ocurren como producto de la inseguridad, por destacar algunas de las razones que exhiben a un país que vive en la indefensión permanente y la improvisación como modelo de gestión.   

Con las primeras informaciones que llegaron sobre el episodio climático en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, todo se transformó en una gigantesca operación política, que poco menos que ameritaba la destitución del Jefe de Gobierno. Duró tan poco esa falacia como las operaciones que intentaron vincular a Bergoglio con la dictadura militar. La tormenta arreció con la misma virulencia sobre la Ciudad de La Plata y aledaños, multiplicando su poder devastador que hizo que las operaciones de los especuladores de la política (como las operaciones en la bolsa) se derrumbaran frente a la verdad de los hechos. No se asombre, porque si es por sacar ventajas políticas de las desgracias ajenas, tenemos una dirigencia que se ha especializado en subir sus acciones con la desgracia de los otros, y sobre todo aquellos que tienen que administrar los oponentes al gobierno nacional.

Cuando la catástrofe comenzó a tomar dimensión nacional, y por lo tanto ya al Ejecutivo Nacional no le resultaba tan fácil articular un discurso contra la ineficiencia de esas administraciones sin verse afectado a su vez el propio gobierno, la Presidenta como otras tantas veces salió a corregir el apresuramiento de algunos dirigentes irreflexivos que poco les importa lo que le pasa a la gente, sino más bien las ventajas que puedan sacar en este literal río revuelto.

Tal vez podríamos agregar a este espectáculo tan trillado de la dirigencia nacional, la falta de empatía que suelen tener a la hora de ser solidarios con el pueblo que sufre una tragedia y aportar todo el ingenio que suelen demostrar a la hora de sacar ventajas y ponerlas al servicio de una pronta solución de los damnificados.

Esto no significa que nos conformemos solamente con que fue una tragedia causada por la naturaleza; por más que así lo fuera, la naturaleza procede de formas arbitrarias y obedece a sus propias leyes, pero los hombres lo hacen en forma conjunta y planificada (o por lo menos debería de ser así) y seguramente habrá funcionarios culpables que no previeron la dimensión del fenómeno, sin embargo y pese a esta dificultad, sería bueno ver alguna vez a nuestra clase política proceder diferente frente a episodios que les cuesta la vida a nuestros compatriotas, y trabajar como un país que se une primero frente a las amenazas naturales o externas, aún con los escasos recursos con que cuenta la Nación toda.  Esta sola conducta remplazaría cualquier falencia estructural para enfrentar todo tipo de tragedias y no pensar que seguimos “conviviendo con el enemigo”, entonces podríamos referirnos a nuestros dirigentes con una cierta picardía aquel dicho que dice: y bueno, “errar es humano,  perdonar es divino”

 VICENTE SCORDAMAGLIA

viernes, 22 de marzo de 2013

¿LA RESURRECCIÓN DE LAS REPRESENTACIONES?

¿LA RESURRECCIÓN DE LAS REPRESENTACIONES?
“La Iglesia no es de naturaleza política, sino esencialmente espiritual: es el pueblo de Dios” (Francisco, el nuevo Papa)
ADVERTENCIA: en primer lugar debo decir desde el comienzo que aquellos que no estén dispuestos a tomarse su tiempo para leer con atención la presente nota y remitirla a la anterior, se abstengan de hacerlo ya que la misma puede ser particularmente larga con relación a los parámetros que se manejan hoy en día en el vertiginoso mundo de las comunicaciones; en segundo lugar, trataré de hacer un esfuerzo para ceñirme a las palabras del actual Papa Francisco  que encabeza el subtítulo de este artículo para no involucrar a La Iglesia y sus autoridades en territorios que son propios de la política, ya que este análisis sí pertenece a la política, lo mismo que su autor.
Cuando publiqué en mi Blog el 18 de febrero de este mismo año un artículo llamado “La sociedad de las representaciones muertas” recibí tantos elogios como críticas a lo que allí afirmaba. La narración de dicho artículo hacía referencia al vacío  de representaciones que simbólicamente significan los parámetros que se vienen dando los sujetos desde el inicio de la larga construcción social de la humanidad y vienen entrando definitivamente en crisis desde los finales del siglo pasado.    
La crisis de valores, el desprecio por la vida y su trascendencia, la crisis política, financiera, económica y cultural, las grandes desigualdades que subyacen en el mundo entero y el desapego por el cuidado de los recursos naturales no renovables del planeta, llevaron a la Humanidad al límite de sus creencias, junto a la peligrosa incapacidad de su clase dirigente que no acierta a dar respuestas a los enormes desafíos que nos esperan.
Sumado a esta realidad crítica por cierto, la falta de liderazgos, contribuyó a configurar un mundo sin valores, funcional a los seudo-valores transmitidos hasta el cansancio por los medios de comunicación, promoviendo a un hombre superficial vacío y sin sentido.
Un diagnóstico catastrófico sobrevuela entonces como un pájaro de mal agüero todos los círculos de pensamiento en el mundo entero frente al riesgo de un colapso a nivel planetario, sin embargo, busquemos consuelo en una definición del término riesgo que manejan los Ecologistas que dice así: “Algo está verdaderamente en riesgo cuando las amenazas son mayores que los recursos que se tienen disponibles para la defensa de esa amenaza”. Convengamos entonces que todavía La Humanidad cuenta por ahora con esos recursos.
 Si esto es así, tomemos como abordaje los últimos episodios sucedidos como una secuencia de hechos programados por alguna planificación invisible del devenir de la historia. Tomémoslos en consideración porque son significativamente importantes y porque de alguna manera confirman la teoría en cuestión; para poner en contexto esta percepción, tomemos solamente tres de ellos (no porque no haya otros) para tomar en cuenta: la renuncia del Papa Ratzinger, la muerte de Hugo Chávez y la elección del cardenal Bergoglio como nuevo Papa.
Todos los analistas suponen que la imposibilidad que tuvo el Papa Ratzinger de corregir los conflictos de corrupción que tuvo una institución milenaria y tan significativa para la vida espiritual de 1200 millones de almas, fue el motivo que significó el abandono de cientos de miles de fieles en todo el mundo y como consecuencia de ello, fue el detonante que terminó con la abdicación del jefe de La Iglesia.
La Iglesia Católica Apostólica Romana, aquella que se suponía era la reserva moral de la Humanidad (por lo menos de Occidente) se vio conmovida por los mismos factores que afectaron a otras organizaciones que se vieron involucradas por la falta de representación que utilizan los hombres en el devenir de su existencia.  Convengamos entonces que el significado profundo que se le asignó a La Iglesia como representación espiritual fue la de ser garante moral de Occidente.

El segundo punto de mi interés es la muerte de Hugo Chávez; decía también en el artículo pasado que mucho se puede decir, a favor o en contra, sobre este líder no sólo venezolano sino también regional. Que no compartieron sus prácticas de organización política, que Argentina no debe transpolar métodos y proyectos, porque nunca fueron exitosos, porque los pueblos construyen su propio modelo de acuerdo a su historia, idiosincrasia, liderazgos políticos y sociales, que su retórica pertenece a un tiempo pasado, populista, demagógico  y otras tantas más. Todo esto es legítimo de pensar según las creencias de cada uno,  pero nadie podrá decir objetivamente que no gravitó política y económicamente en los intereses de los pueblos que buscan el camino de su emancipación y la incorporación de los sectores más humildes a mejores niveles de dignidad. Su muerte abre un vacío y a la vez una incógnita en toda la región en especial para aquellos países (como el nuestro) que se alinearon con sus políticas de enfrentamiento con los EEUU. Es indudable que Hugo Chávez ha ocupado la centralidad del combate contra el imperialismo Yanqui en los últimos 14 años, al menos en la retórica, ante el declive de los hermanos Castro, ahora sólo queda observar con atención, quien será su relevo.
Analicemos un poco más la influencia de este liderazgo. La relación de par con relación a Cuba y los hermanos Castro, la hegemonía y el eje político que significó hasta su muerte desde Centroamérica al Cono sur (Cuba, Nicaragua, Ecuador, Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay y hasta hace poco Paraguay) y alianzas con países tan lejanos como la República Islámica de Irán y otros, colocan a Chávez ya no sólo como un líder regional, sino que trasciende las fronteras continentales para jugar un rol protagónico en la discusión de la hegemonía política y la económica mundial. Su muerte, deja un vacío que desde la retórica Bolivariana será difícil de ocupar inmediatamente, pero debemos reconocer que este relato marcó la cancha en donde se jugó desde la discusión ideológica, política y cultural, los acontecimientos de los últimos 14 años en toda la región. 
El tercer elemento en cuestión tiene que ver sin duda con el nuevo Papa y el rol que le cabe a La Iglesia en estos tiempos tan convulsionados.
Cuando hablamos de La Iglesia debemos observar la conducta que tuvo esta institución a lo largo de toda su historia. La Iglesia ha sido una institución que, aunque con reacciones tardías, ha sabido adaptarse a los tiempos, ubicando a sus mejores delegados de Dios en las épocas que corren. Así fue cuando tuvo que responder en los tiempos de la Guerra Fría (entre EEUU y la URSS) cuando ubicó en su gobierno al Papa Juan Pablo II, (Karol Józef Wojtyła) el 16 de octubre de 1978,  respondiendo en ese momento las expectativas de gran parte del mundo. Hoy la Iglesia, luego de haberse sumergido en las mismas profundidades de la decadencia que tiene asfixiado al conjunto de la Humanidad y sus representantes, ofrece desde sus reservas, señales claras de resurrección para restablecer su autoridad moral cuestionada en los últimos tiempos de crisis y tratara (así parece)  de construir una representación actualizada de cara a la expectativa que tienen los católicos, transformándose así (si lo logra) en una auténtica autoridad moral de los nuevos tiempos que modificará de raíz todo el mundo presente.

Como han dicho algunos autores en estos días: “el pueblo está con el Papa porque el Papa está con la gente”. Un axioma que recorrió todos los tiempos, fue aquel que dice: “toda revolución comienza por uno mismo”, La Iglesia, parece ponerlo a prueba una vez más ¿podrá hacerlo primero en su propio seno y dar una nueva versión acorde a los tiempos? o como decimos habitualmente se lo comerá el aparato enquistado en el Vaticano?. ¿El Papa Francisco será el nuevo megáfono de las nuevas representaciones que deberán emerger como consecuencia de este hecho trascendente que produce La Iglesia para toda la Humanidad? ¿Podrá, a partir de estos gestos espirituales tan profundos y esperados por todos, trasladarlos al mundo de la política? Todo esto no sólo es un misterio divino sino terrenal que iremos develando poco a poco  en los próximos tiempos.

Desde el mundo bipolar que surgió después de la Segunda Guerra Mundial (Guerra Fría entre EEUU Y LA URS) pasando por el brevísimo período del mundo unipolar (EEUU) que se descarrilo  con sus guerras insensatas y la crisis económica interna, que aún se proyecta y arrastra a los países económicamente más débiles de Europa, hasta el emergente mundo multipolar con nuevos actores tales como los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) en el escenario global y otros de enorme importancia regional con concluyente influencia en las decisiones económicas actuales, el mundo parece producir cambios con tanta aceleración que confirman sin duda encaminarse hacia el nuevo orden global. Los desafíos expuestos así para el presente milenio se deberán enfrentar aún sin contar con una conducción que clarifique la llegada del multipolarismo  que garantice la participación de todos los países libres en las decisiones globales para lograr  mayores índices de justicia social entre los pueblos del mundo.
En este contexto y con el enorme desafío que le cabe por delante, donde  La Iglesia con este viraje patea el tablero de la política internacional, se ubica en el centro de la escena global, para retomar el discurso de los pobres y las desigualdades que subyacen en el mundo, obligando así a los países más poderosos del planeta en general y a la dirigencia en particular, a tomar posiciones rápidas frente a las nuevas realidades que significa construir una sociedad mundial más justa y solidaria.

Expertos y líderes mundiales vienen señalando que Francisco, el Jesuita Latinoamericano, parece demostrar que La Iglesia está dando cuenta de que el mundo tal cual estaba configurado y organizado con un poder concentrado hoy ya no sirve para interpretar la realidad presente.
La designación de este Papa conlleva entonces un doble mensaje. Hacia adentro de La Iglesia, producir una profunda reforma que implique demoler todo signo de corrupción ya que institucionalmente no escapo al desgaste de los tiempos y hacia afuera el Vaticano como Estado deberá tomar decisiones trascendentes sabiendo que el eje geopolítico del mundo ha comenzado a cambiar definitivamente y requiere jugar resueltamente si es que quiere conservar el lugar de ser la reserva moral de toda la humanidad.
Se lo escuchó decir a Francisco en estos días:
“Uno de los capitales más importantes de la Iglesia es su autoridad moral. ¿Qué somos?¿ a qué nos reducimos cuando la perdemos?”

Finalmente queda un interrogante crucial para el futuro por devenir. ¿Podrá Francisco a partir de estos gestos, (que ya significan un cambio en sí mismos) y los cambios espirituales que se avecinan, transferirlos a la política?
Mire, todavía no me recibí de adivino como para ver el futuro, por lo tanto, como otras tantas veces, tengo que contestar con un rotundo, ¡¡no sé!! Lo único seguro que puedo decir es que estoy tan desanimado últimamente que me basta un gesto para conmoverme y de por sí solo ese hecho me motiva a decir enfáticamente ¡¡tenemos  esperanzas!!

Vicente Scordamaglia