domingo, 31 de enero de 2016

¿DESARROLLISMO O NEOLIBERALISMO?

¿DESARROLLISMO O NEOLIBERALISMO?
A poco menos de dos meses de haber asumido el nuevo gobierno, éste tuvo aciertos y errores que en la sumatoria entre el debe y el haber dan un saldo de dudas e interrogantes para los pocos días que tiene de gestión. Comenzar las relaciones internacionales con países vecinos confrontando con Venezuela tuvo un costo innecesario que se debió haber evitado; con el afán de dar señales al mundo económico y o a países enfrentados con ese país se lo vio  al nuevo gobierno con poca cintura política en cuestiones internacionales ya que, Venezuela, funciona todavía como eje de varios países de la región que sustentan más o menos las mismas posturas que  Nicolás Maduro.

La andanada de despidos que sacude y agita al mundo laboral me parece un tanto desmedido, es imposible en tan poco tiempo saber quién es quién en el complejo entramado del Estado Nacional; este  delicado tema, debe tener un tratamiento especial para que no paguen justos por pecadores. La judicialización de la protesta parece ser un tema en el cual este gobierno no quiere tranzar ni un tranco de pollo, el miedo que tiene el Macrismo es que la oposición le gane la calle, como ya sucede, y comience el desgaste prematuro; pero si a esto le sumamos los decretos de necesidad de urgencia (DNU) también innecesarios nos muestran a un gobierno que se parece mucho más al anterior en sus prácticas políticas que lo anunciado por el Ingeniero Presidente cuando dijo que es posible hacer política de otro modo. Todos estos episodios no hicieron otra cosa que darle legitimidad a los argumentos que los Cristinistas  agitaron con fuerza en la campaña Presidencial.

La situación argentina se parece más a una ficción que a una realidad política. Esto es como un gran libreto en donde cada uno cumple con el rol asignado; las autoridades entrantes quieren achicar el Estado para después agrandarlo a su antojo, para ello tienen que despedir gente, sobre todo si entienden que hay un excedente de trabajadores del Estado que fueron o son afines al gobierno anterior, los gremialistas defienden a los despedidos como corresponde, ellos ven disminuidas sus recaudaciones, y además hay en nuestro país una conciencia adquirida para con los trabajadores en la cual la defensa del empleo es su razón de ser, de los gremios y sus dirigentes, ¡gobierne quien gobierne con el trabajo no se jode se lucha y se defiende! coinciden todos. Los movimientos sociales defienden sus derechos logrados en el marco de una lucha ganada a través de los distintos gobiernos, en la cual sostienen que el Estado Nacional tiene que hacerse cargo de los marginados y desocupados que produce el sistema capitalista explotador, en el que el trabajo es un bien  escaso a repartir, y para sumar leña al fuego en este barullo de decisiones erráticas, los Jueces dictan fallos inoportunos maniobrando entre lo que dice la ley y lo que es justo, encarcelando  a una dirigente emblemática como Milagro Sala por ocupar la vía pública en una protesta y no por delitos que según dicen habría cometido con los manejos de los fondos públicos. Mientras todo esto sucede, los economistas ajustan sus números para ofrecer futuros negocios a capitales provenientes del exterior que parece serán beneficiosos para generar nuevos empleos y paliar el déficit laboral. Con toda esta ingeniería y con un poco de suerte después de la compleja negociación de las paritarias algo le llegará al pueblo trabajador.

Hasta aquí si todo esto se cumple dentro de los carriles más o menos establecidos por los factores de poder en Argentina, la sangre no llegará al río; esto significa poner al país en armonía para dejar a todos “contentos” y vociferar a los cuatro vientos que La Argentina ha cambiado para que la rueda siga su curso hasta la próxima crisis nacional y popular.  
Es importante destacar en este escueto relato que lo importante para un nuevo gobierno pasa por tener los espacios de explotación de La Nación ordenados,  sectores de la economía nacional en que el gobierno, previa planificación, está dispuesto a desarrollar; pero para que estos capitales extranjeros vengan a invertir es necesario que el país reúna una serie de requisitos. En este contexto tiene importancia el apuro de levantar el cepo al dólar y el segundo paso de vital importancia por cierto, es tener “paz social” ya que ningún empresario desea correr riesgos con su inversión mucho menos en un país convulsionado por conflictos sociales, políticos o gremiales.
Este es el esfuerzo más importante que está realizando el Ingeniero Presidente para mostrar un cambio que de señales claras hacia el exterior, para que los señores del poder financiero vengan a invertir  a La Argentina. Cabe señalar entonces que este modelo que intenta poner en práctica el nuevo gobierno no cierra por ningún otro lado que no sea con inversiones procedentes del capital financiero internacional por tanto comienza a quedar claro cuáles son las prioridades para este gobierno.

La urgencia del gobierno de Macri lo somete al riesgo cierto de cometer una serie de errores que se vienen produciendo dejando entrever una cierta improvisación en las decisiones sometidas a prueba y error, por ello, es indudable que a Macri le está faltando una pata política activa que tuvieron otros gobiernos en función de  consensuar las decisiones más traumáticas con el fin de sufrir el menor desgaste posible y morigerar los daños colaterales de un cambio que puede ser brutal en la medida que no se contenga a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Mientras todo esto sucede en tiempo récord y un nuevo decreto favorece al multimedio de Magnetto y asociados, el pueblo que lo votó sigue esperando al desarrollismo anunciado en la campaña y no al neoliberalismo que se posiciona con fuerza.

VICENTE SCORDAMAGLIA

jueves, 7 de enero de 2016

CONSENSOS, DECRETOS Y OTRAS YERBAS

CONSENSOS, DECRETOS Y OTRAS YERBAS
Las razones por las cuales el oficialismo encuentra justificado gobernar por decreto de necesidad de urgencia (DNU) son la falta de mayorías parlamentarias. Mientras dure la recesión en ambas Cámaras, Diputados y Senado, y como se explican a sí mismos no se puede esperar hasta marzo para tomar algunas medidas traumáticas (despidos indiscriminados). Aluden a la necesidad de tomar decisiones en el corto plazo, aunque esto tenga un costo político y sea del modo más conflictivo con el que lo hizo el Kirchnerismo cuestionado por el conjunto de la oposición incluyendo al actual gobierno quienes los criticaron hasta el hartazgo. Esta metodología no es que no esté contemplada en la Constitución Nacional, pero convengamos que es solo para casos extremos ¿la situación actual lo es?.

La salida a todos los inconvenientes aludidos se hubieran resuelto con un simple llamado a sesiones extraordinarias, facultad esta que posee el Presidente de la Nación; convengamos entonces que las razones aludidas no se corresponden con la realidad y es justo sospechar entonces que las razones que tiene el gobierno son otras más allá del simple inconveniente del receso parlamentario.
Es evidente por lo que sabemos, que el actual gobierno comienza a tomar plena conciencia de la situación en la que se encuentra el Estado Nacional, Provincial y los Municipios en general; el desorden generalizado que subyace en la administración pública es comparable al de una ciudadela tomada por fuerzas invasoras luego de sufrir una derrota frente al enemigo. Entre los que vienen y los que se van no existe ningún orden posible; las oficinas en muchos casos todavía permanecen ocupadas por los funcionarios  del gobierno anterior, las cajas saqueadas y los instrumentos de medición destruidos adrede para dificultar cualquier medición posible en el corto plazo, y, como si esto fuera poco, la orden que emana de su jefa política hacia los legisladores es la de obstruir todo lo posible la acción del nuevo gobierno para que este no pueda resolver ninguno de los problemas existentes en nuestro país, prueba de ello es la de sabotear la aprobación del presupuesto 2016 para la Provincia de Buenos Aires.

¿Qué hizo que se acelere la campaña de desgaste preparada por el gobierno saliente? Esos secretos a voces dicen que el gobierno nacional prepara una ofensiva judicial contra los funcionarios emblemáticos del Cristinismo, creyendo estos, que la sociedad está dispuesta a bancarlos en esta cruzada “moralizadora” de la política. Dicha decisión del gobierno está fundada en que es necesario desmontar primero el poder de la corrupción vinculada al narcotráfico con ramificaciones en la política existente y en todas las estructuras del estado nacional (léase la fuga del penal). Antes o en paralelo de proceder a una reforma profunda que cambie definitivamente las reglas de juego entre el poder político la gente y sus legítimos representantes es necesario intervenir los focos putrefactos del poder en la Argentina.  

Es evidente que cambiar de raíz las condiciones de impunidad en la que se encuentra el país requiere de un apoyo decidido de la población y el apoyo explícito de todas las fuerzas políticas y sociales para erradicar definitivamente este flagelo que tiene en vilo a todos los argentinos. El gobierno se ha dado cuenta que tiene en el corto plazo dos opciones: una considerar que ésta es la madre de las batallas y como tal jugarse todas las fichas en ella y la segunda es que decida negociar con sectores de mucho poder en Argentina que conciben a la política al límite de lo posible.
Una duda cruel me aqueja: ¿Está la sociedad argentina lista para empujar un cambio profundo con todos los riesgos que eso implica? O como dicen algunos sectores  del medio político sindical ¿a este gobierno le falta política?. 
Vicente Scordamaglia


domingo, 3 de enero de 2016

¿VISTE? ¡YO TE LO DIJE!

¿VISTE? ¡YO TE LO DIJE!

A los pocos días de que Macri asumiera la Presidencia de la nación y al conocerse las primeras medidas, un peculiar saludo se popularizó entre los Cristinistas más acérrimos; éstos, recibían a sus “adversarios” con un eufórico: ¿viste?, ¡yo te lo dije!. El saludo tradicional, cordial y amigable que utiliza el común de los mortales fue reemplazado por esta irónica frase cargada de agresividad y rencor hacia sus “oponentes”. 
El saludo entre dos personas, es en general una expresión de deseo en la que, quien emite el saludo, le está deseando buenos augurios a otro, en el caso que nos ocupa, los Cristinistas, le están achacando a su ocasional “contrario” una culpabilidad a priori, y como consecuencia le están deseando a esos ingratos que no los votaron que caiga sobre ellos y su gobierno todos los males que reinan en este mundo sin importar que esas calamidades también alcanzarán a todos los argentinos.

Por lo que sabemos de la psicología, este es un mecanismo de defensa para atenuar el dolor ocasionado por la pérdida del gobierno, pero lo más grave es castigar a todos aquellos que no piensan como ellos y votaron en contra del gobierno de Cristina de Kirchner. Este deseo que encierra un meta mensaje cargado de sentimientos llenos de odio y perversión, produce en algunos sujetos un “alivio” de conciencia que al legitimar los malos augurios justifican su profecía catastrófica sobre el futuro del gobierno y del país. 

En este contexto en el que Macri y su equipo intentan consolidar el gobierno con sus medidas, un conjunto de conflictos se les vienen encima de los cuales tres son los de mayor repercusión y trascendencia económica y política: el primero tiene que ver con el levantamiento del CEPO; por lo que se aprecia en los primeros días parece haber sido recibido con cierta “aprobación” en los distintos sectores de la sociedad ya que los temores de una disparada del dólar no ocurrió, sin embargo, en el mediano plazo, las consecuencias pueden escalar desfavorablemente si la devaluación implícita en la medida no contempla el deterioro de los salarios más bajos que verán licuarse su poder adquisitivo. El segundo está relacionado con el primero ya que la amenaza de despido de trabajadores tanto de organismos del Estado como del sector privado me parece inoportuno, esto pone en riesgo la frágil gobernabilidad existente en nuestro país; al respecto, se deberá encontrar la fórmula que atenúe el impacto de dejar a cientos de miles de trabajadores en la calle; es verdad, el Estado tiene excedente de personal en todas las plantillas, pero si los gobiernos provinciales, en donde el 80 % de sus pobladores trabajan en el estado siguieran con la misma lógica que el Estado Nacional encenderíamos la mecha de un estallido social sin precedente. 

Un pacto social entre Estado, empresarios y trabajadores se hace necesario para permitir que el nuevo plan económico comience a ponerse en marcha y muestre sus virtudes, creando nuevos empleos que permitirían entrar en un círculo virtuoso que redundará en el bienestar de la población. Finalmente y como dice un amigo entrañable, la gente reclama honestidad, transparencia y apego a las leyes vigentes en la Constitución Nacional, debo acordar con él que por ahora estos valores tan anhelados no están bien asentados.   

Vicente Scordamaglia


viernes, 18 de diciembre de 2015

UN PASITO PA´ DELANTE, UN PASITO PARA ATRÁS

UN PASITO PA´ DELANTE, UN PASITO PARA ATRÁS

Entre la plaza del 9/12 en la que un país despidió a su Presidenta y la otra, la del 10/12 en la que recibió a su Presidente, se encuentra un pueblo alerta, expectante. Mucho se puede decir de ambos mandatarios, su impronta personal los diferencia notablemente. No solo dos estilos diferentes para expresarse y comunicar sino que además, poseen dos representaciones del mundo que la política se encarga de confrontar, así,  ambas concepciones vivieron la corta transición enfrentadas e irreconciliables entre sí, como si el destino de La Nación jugara en este acto, su última oportunidad existencial.

Cristina se retira al más puro estilo Kirchnerista, aquel que marcó su ciclo de gobierno y que en sus discursos construyó un relato épico colmado de simbolismos, exaltando continuamente ideales de igualdad y justicia que movilizaron a miles de argentinos en especial jóvenes que descreídos de la política tradicional ingresaron a ella constituyéndose así, el Kichnerismo, en una trinchera para los más jóvenes desde donde desplegaron su “rebeldía” encubriendo con su sano entusiasmo, intolerancias de su jefa,  trapisondas internas y focos de corrupción creados al amparo de un poder omnipresente. 
Por su parte, Macri, llega al poder con una impronta personal forjada en organizaciones empresarias, constituyéndose con menos discursos grandilocuentes, en el management de un país atravesado por conflictos que radican mucho más allá de cuestiones financieras que, en gran parte, son quienes producen las  injusticias de nuestro tiempo.

Los que se van, gobernaron el país por 12 años con látigo y chequera para disciplinar a propios y extraños; los que entran, quieren hacerlo concibiendo a la Nación como un gigantesco equipo para conducirlo, en un marco de unidad, al logro de sus objetivos; veremos pues, en un tiempo prudencial, la valía de ambas propuestas.      

No se trata aquí de juzgar valores personales del nuevo gobernante, pero sí considerar su gestión, ya que Macri marcó la cancha para jugar este partido con tres valores que la sociedad reclama con insistencia: honestidad, transparencia y apego a las leyes vigentes. Estos elementos son pilares esenciales a la hora de renovar la confianza del pueblo en las instituciones fundamentales de La Democracia, por ello, sorprende la decisión que tomó el Presidente al nombrar a los jueces de la Corte Suprema por decreto. Hechos como este, que se podrían haber evitado, no contribuyen a la construcción de consensos que requiere el país ni a la consolidación de la confianza aludida.

Finalmente, cualquier plan económico que se intente imponer deberá tener en cuenta los intereses de los trabajadores y no concebirlos como variable de ajuste, caso contrario, graves conflictos sacudirán el camino de la gobernabilidad tan preciada.  

VICENTE SCORDAMAGLIA


miércoles, 9 de diciembre de 2015

RESISTENCIA EN DESARROLLO

RESISTENCIA EN DESARROLLO
Una consigna recorre los grupos más radicalizados  de Argentina: “Que asuma el gobierno pero que no tome el poder”, de ahora en mas esto es una resistencia en desarrollo se dicen a sí mismos.
La Ciencia Política define al concepto de resistencia como una operación política o militar para oponerse al avance de un enemigo con intenciones de dominación política o militar.  En este sentido, la resistencia, conlleva un componente de desobediencia civil, sin que ello signifique que sean lo mismo. Si esto es así, convengamos entonces que la resistencia no excluye la violencia civil. En el caso que nos ocupa, y nos preocupa, la psicología también hace su aporte al definirlo como la lucha entre dos campos, entre quienes avanzan hacia el cambio y quienes resisten ese cambio. Esta situación se profundiza por la paridad que hubo en las recientes elecciones, dado que, si los números hubieran dado una diferencia más abultada de la que fue, estaríamos hablando de otra cosa.

Todos los discursos de la jefa política del Kirchnerismo tienen un mismo objetivo, desde lo ideológico hasta lo simbólico apuntan a dejar sentado que su decisión a partir del momento que baje al llano, será transformarse en la voz cantante de la oposición y la encargada de conducir un proceso de desgaste del próximo gobierno; las señales emitidas desde el discurso de Cristina son claras arengas para incitar a su núcleo más cercano y leal para transformar su retirada en una nueva épica nacional manteniendo así cohesionado a todo su frente interno. 
Los apuros que tiene el gobierno del ingeniero Macri son orientados a tomar algunas medidas económicas favorables que den alivio al bolsillo de los trabajadores hasta equilibrar el curso de la economía y llegar a las próximas paritarias (quita de impuesto a las ganancias al medio aguinaldo y el aumento del monto no imponible para el pago del impuesto) con algunas certezas posibles. Esas medidas le darían el oxigeno suficiente para transitar los primeros tramos de su gobierno. Pero a las promesas de campaña las diluye la cruel realidad; lo cierto es que sus voceros ya comenzaron a desalentar ambas medidas arguyendo el quebranto económico de las arcas del estado nacional y produciendo un primer fallido comunicacional de cara a una sociedad sensible y aprensiva al engaño de su clase política.

Los cien días de gracia que tiene todo gobierno para quien recién asume, llamado días de luna de miel, a mi juicio, se están transformando con el correr de los días  en un verdadero calvario para llegar a la consolidación del poder que requiere todo gobierno para realizar las reformas necesarias. La  judializacion  del entuerto de los atributos por parte del Macrísmo le dio a Cristina la escusa necesaria para no concurrir a la entrega del mando (foto mediante) y el correlato seguido por Oscar Parrilli Director General de la Agencia Federal de Inteligencia  (AFI) afirmando que Macri quiere sacar a Cristina con los tanques y dar un golpe de estado son de una verdadera irresponsabilidad que impacta directamente en el 
corazón institucional de la Nación alentando fantasmas del pasado. 
La democracia argentina se debate en estos días, entre ser el instrumento político institucional para realizar las expectativas de nuestro pueblo o en su defecto seguiremos dominados por  mentes perversas que nos quieren llevar a la anarquía institucional indefinida. 
“estamos sentados arriba de un polvorín fumadores abstenerse”

VICENTE SCORDAMAGLIA

PSICOLOGO SOCIAL, POLITICO Y ESCRITOR

martes, 8 de diciembre de 2015

TIERRA ARRASADA

TIERRA ARRASADA

“un pueblo embrutecido por el dogma de la antirrazón puede ser más fácilmente inducido a perpetrar actos irracionales que un pueblo puesto en guardia por la crítica”
Mario Bunge

El fútbol, como siempre, muestra descarnadamente la realidad de una sociedad, tanto en la tribuna como así también lo hace en su clase dirigencial. El escándalo producido por la dirigencia de la AFA en su proceso eleccionario es un ejemplo de ello y muestra a las claras cómo los argentinos dirimimos nuestras diferencias. Este aspecto de nuestra idiosincrasia no solo nos expone como  país que atraviesa una crisis de representatividad, como sucedió recientemente con las elecciones presidenciales, sino que además esta realidad se ve proyectada nuevamente en todas las disciplinas de nuestra sociedad en su conjunto. 

Un país escindido por nuestras diferencias históricas no saldadas hasta la fecha, nos proyecta hacia el futuro como una sociedad intolerante para convivir con otros que no piensan igual y que tiene una manifiesta incapacidad de origen para construir un destino común entre sus ciudadanos. Mucho deberán hacer las nuevas generaciones de dirigentes de todos los ámbitos sociales y políticos para revertir una tendencia que se encamina mucho más a la destrucción de sus logros que a la explotación de sus conquistas en beneficio de toda la comunidad. La tarea principal será relevar definitivamente a una clase política desquiciada, que no se resigna a dejar el poder argumentando logros revolucionarios que en verdad solo han sido para mejorar su patrimonio personal.

Los escandalosos focos de corrupción que anidan en todos los estamentos de nuestra sociedad (político, social, judicial y empresarial) impiden el normal desarrollo de un proyecto político de crecimiento de alcance nacional que dé cuenta de la adversa condición de vida en la que viven millones de argentinos que no llegan a recibir la ayuda del Estado Nacional, Provincial o Municipal. Gran parte de lo que el Estado Argentino planifica y provee para los sectores más vulnerables de nuestra sociedad se lo apropian las bandas de delincuentes que operan con total impunidad en verdaderas asociaciones ilícitas entre políticos, fuerzas del orden y barras con total control territorial del cual el Estado en el mejor de los casos hace la vista gorda.  Las mafias de  narcos internacionales asociados a la mafia local y el tráfico ilegal de personas completan el cuadro de un descontrol de años en donde los únicos beneficiados son los delincuentes de todo tipo y pelaje.

El concepto de tierra arrasada que manejan los kirchneristas, dejando en el quebranto absoluto todas las cajas del estado argentino, con el cual pretenden “resistir” el normal desarrollo de la democracia que se acaba de expresar eligiendo nuevas autoridades para el próximo período presidencial, manifiesta en cierto sentido, los verdaderos intereses que tiene el grupo de poder saliente. Obstruir todo lo que se pueda para golpear todas las veces posibles, para erosionar el poder del nuevo gobierno entrante combinando dos objetivos simultáneos, el primero mantener los privilegios adquiridos de sector o facción y el segundo preparar la vuelta al poder.

Finalmente me quiero referir a un tema que apenas unos pocos lo expresan con claridad; no es verdad que el peronismo gobernó los últimos 12 años, es el kirchnerismo quien lo hizo, pero es justo decirlo, el kirchnerismo gobernó con el apoyo de grandes sectores del peronismo, que no es lo mismo, ya que, la inmensa mayoría de esa fuerza política  se organizó como espacio opositor al gobierno saliente. Quiero dejar bien claro este tema porque creo que este sector que está en un proceso de renovación dirigencial deberá cumplir un rol fundamental en la consolidación de la democracia, transformándose en garantía de gobernabilidad del futuro gobierno si es que pretende ser alternativa de poder proyectándose al futuro democrático de la Nación Argentina.

VICENTE SCORDAMAGLIA


jueves, 3 de diciembre de 2015

UN CAMBIO POR VENIR

UN CAMBIO POR VENIR

Qué curiosa síntesis de la historia hacen los Kirchneristas, cuando Néstor asumió (en 2003) por primera vez el gobierno nacional, le achaco todos los males que sufría el país a los gobiernos que lo precedieron, hasta allí, probablemente tuviera buenas razones, ahora que Cristina está por dejar el gobierno después de doce años de mandato ininterrumpidos y habiendo gobernado con la totalidad de sus facultades todavía le sigue achacando todos los males que sufre la nación argentina al gobierno que está por sucederlo el próximo 10 de diciembre.

En la búsqueda de encontrar alguna interpretación posible me tome el trabajo de buscar alguna definición para encontrar explicaciones que me orienten un poco más en este fenómeno que, proyectado a grandes segmentos de nuestra población siguen creyendo (con lealtad y devoción) que solo este gobierno encarnado en la figura de Cristina Fernández de Kirchner es posible encontrar todas las respuestas para resolver los problemas que a pesar de los 12 años Kirchneristas, aún persisten en nuestra sociedad.
Carl Schmitt sostenía algo que resulta significativo, dice así:
Las relaciones de enemistad definen no solo el combate que libran un campo contra otro, sino también los vínculos aparentemente amistosos;  “dentro” de cada campo, quien me define, no es mi amigo sino mi enemigo porque al oponerse a mí, marca mi estrategia y mi destino.

Con esta definición que da el Jurista Alemán de lectura predilecta del matrimonio que gobernó los destinos de los argentinos por más de una década y sus intelectuales como Laclau y sus seguidores, podemos inferir porque no les es posible pacificar al país, porque si al Kirchnerismo le sacamos su fachada confrontativa (que hace que un buen número de personajes consagrados a la cuestión ideológica se encuentren más cómodos y contenidos en el ceno de un espacio beligerante) no le queda contenido alguno que lo destaque mas allá de un gobierno apenas mediocre.
Cabe preguntarse entonces, ¿qué hicieron estos años  con todo el poder que acumularon?.

Es evidente  que al término de su mandato el Kirchnerismo sienta la fatiga del poder y sus ideas comiencen a sufrir los efectos del paso del tiempo (que suele no perdonar a quienes no se resignan a entender cómo funcionan los procesos de la evolución natural de las personas y los pueblos) que también sufren los procesos políticos que en su evolución, tienen como principio fundamental la actualización de sus ideas y sus prácticas de gobierno acordes con los tiempos políticos que les toca vivir; este fenómeno se da indefectiblemente con el recambio de nuevos dirigentes que son portadores de la renovación natural que debe darse en el ceno de toda fuerza política que pretenda seguir teniendo importantes cuotas de representatividad.

El liderazgo ejercido por los Kirchner no dejo lugar para que en esa fuerza, se produzca un recambio dirigencial salvo el absurdo recambio entre parientes, (él y ella) mostrando con ese gesto que es mucho más importante su proyecto personal de mantener el poder que el servicio que le pudieran ofrendar a su patria; la grandeza moral con la que se debe respaldar cualquier político, es la de servir a su país sin beneficios personales, de grupo o de facción y velar por el patrimonio de su nación sin importar si en esa defensa le va su prestigio, su honor o su vida misma. _Pero que digo_  ¿estos valores pertenecen a otro mundo, a otro periodo de la humanidad o simplemente estoy delirando?

Posiblemente no sea un delirio, sino más bien una necesidad de que nuestro pueblo comience a transitar por un camino de purgación de su clase política y encuentre en ello el rumbo de la  recuperación ética y moral que nos lleve a un destino menos beligerante entre compatriotas que compartimos un mismo destino.  
A nadie se le escapa que el resultado de las recientes elecciones arrojó casi una paridad entre dos proyectos de país de cara al futuro (continuidad o cambio) Esta realidad profundizó las contradicciones existentes tanto en el Kirchnerismo como en el amplio arco opositor que no paran de reacomodarse (pases de factura) frente a la nueva realidad. Los episodios de confrontación que estamos viviendo los argentinos en esta corta transición entre un mandato y otro no auspician buenos tiempos por venir a pesar de que el nuevo gobierno aporte buenos modales a la política argentina; creo que hace falta mucho más que unos cuantos gestos de civilidad  para convocar a todos los argentinos en la gigantesca tarea de  construir un país mejor para todos.

Los argentinos decidieron que una nueva generación de dirigentes políticos con menos historia, eso es cierto pero con menos lastre que los dos partidos tradicionales, (Peronismo Radicalismo) asuma la responsabilidad de conducir los destinos del país; los recursos humanos (equipos) que exhibe el próximo presidente pretenden ser de lo mejor en cuanto a sus conocimientos técnicos e idoneidad personal, merecen por tanto y por el bien de todos una cuota de confianza que garantice desarrollar un nuevo proyecto que solo el tiempo y los resultados hablarán por si solo de su efectividad. 

Cuando la violencia en el mundo se generaliza y las economías colapsan sin dar respuestas a las injusticias de nuestro tiempo, hay que aprender a cambiar sin hundirnos. La alternativa a la catástrofe como condición del cambio es la transformación de las ideas y de las instituciones.
Alguien dijo alguna vez que “El futuro es el único capaz de convertir nuestras vacilaciones en certezas y nuestras preguntas en respuestas”
Si así no lo hicieren, ¡que Dios y la patria os lo demanden!


Vicente Scordamaglia