lunes, 26 de septiembre de 2016

UN ESTADO DEMOCRÁTICO

UN ESTADO DEMOCRÁTICO
Michael Walzer: El argumento de la sociedad civil
“Solo el estado democrático puede crear una sociedad civil democrática; solo una sociedad civil democrática puede sostener un estado democrático”.

Años de lucha interna y desencuentros en estos doscientos años de la independencia de nuestra nación, impidieron que nuestra patria construyera un sólido estado democrático. Solo en ocasiones en que los patriotas del bicentenario tuvieron que luchar contra fuerzas imperiales se logró algún acuerdo posible y la cohesión necesaria en defensa de la naciente nación,  pero este hecho tan significativo junto a esa unidad temporal no se supo aprovechar para saldar las disputas de intereses contrapuestos que subyacían ya en los inicios mismos de nuestra independencia. Una vez acabadas las luchas por la emancipación nacional, concluyeron con ello también los acuerdos logrados que permitieron la unidad nacional necesaria que hizo que nuestra patria saliera victoriosa en la compleja construcción de nuestra independencia.     
Así, determinados por este estigma, la joven nación, se erigió ante el mundo como libre y soberana permitiéndole un importante crecimiento propio entre los países más desarrollados de su época; sin embargo, en lo más profundo de aquella argentinidad, pudieron mucho más los intereses sectoriales (vinculados con los imperios que luchaban entre sí por usurpar nuevos territorios en el mundo) que las ansias de libertad sumergiendo a la nación toda en interminables guerras internas que desgarraron definitivamente el corazón mismo de los hombres y mujeres que tenían la trascendente responsabilidad de construir  una sólida democracia para consolidar estratégicamente a la emergente nación. Privilegiaron el complot sistemático (promovido y financiado desde el exterior) contra el otro bando en pugna en vez de crear un sistema institucional democrático para que dentro del mismo pudieran dirimir sus diferencias; esta fue la herramienta utilizada por ambas facciones que disputaban así sus dos interpretaciones de nación: una que quería colgarse de cualquier manera con el mundo de la “modernidad” de aquel entonces, aunque mas no sea como nación dependiente de esos poderes internacionales y la otra quería hacerlo desde una nación libre y soberana; estos desencuentros, cargados de odio y resentimiento recorrieron toda la historia de nuestra patria impidiendo que se construya y consolide un estado democrático y estratégico de nación.
Omití exprofeso personalizar los episodios señalando a los personajes que encabezaban o lideraban cada facción del conflicto y opté por describir parte del contexto y el problema en cuestión dejando de lado las disputas personales entre los hombres despersonalizando así la historia (con perdón de los historiadores) con el único fin de comprender qué dificultades impidieron que nuestra nación carezca aún hoy en día (todavía hablamos de gobernabilidad) de una democracia republicana y representativa. Por consiguiente, conviene recordar que por aquel entonces como hoy, había naciones que se disputaban la hegemonía del mundo “civilizado” tanto desde lo económico, como en lo político, hasta la geopolítica militar de esos imperios emergentes que luchaban por un mayor poder territorial (porque significaban recursos) junto a sus intereses económicos constituyéndose así en centros de poder mundial.

En este contexto, Argentina, a diferencia de  otros procesos de liberación y posterior constitución de su independencia, en donde las diferencias internas también se saldaron con crueles enfrentamientos armados (guerras civiles o de secesión) tuvieron en la mayoría de esos episodios claros vencedores que concluyeron la disputa imponiendo los términos y condiciones de su proyecto de nación aprovechando e incorporando las mejores ideas de sus adversarios internos; nuestra historia en cambio, como en otros procesos, también hubo ganadores y perdedores pero en la mayoría de los casos predominó un espíritu mal entendido de unidad nacional y una cuota (digámoslo así) de generosidad también mal interpretada para integrar a los perdedores que la historia lo sintetizó en una consigna que determinó el rumbo de casi toda la historia nacional, esta fue: “ni vencedores ni vencidos”

De esta manera, los ganadores nunca se sintieron como tal por tanto no asumieron la responsabilidad de sentar las bases estratégicas de un estado democrático y los perdedores en ese contexto, tampoco se sintieron perdedores constituyéndose en el mejor de los casos, en fuerzas opositoras constantes proyectando en el tiempo y hasta nuestros días las mismas diferencias del pasado.

En este escueto relato, intento mostrar como nuestra nación siguió un camino inverso al que recorrieron otras naciones con similares construcciones históricas, diferenciándose así de la nuestra en donde todavía seguimos discutiendo cuestiones elementales de convivencia vacías de valores republicanos que son las que nos hubieran permitido construir un estado democrático estable para toda la posteridad. 


VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 13 de septiembre de 2016

“REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA”

“REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA”

El gobierno actual está en un punto de inflexión, tanto por las medidas que decidió adoptar como por las consecuencias que se desprenden de ella. Según dos de los estudiosos de los procesos políticos en el mundo como Zygmunt Bauman y Carlo Bordoni analizan en un libro (Estado de crisis) la actual crisis de las democracias representativas en el mundo desde dos abordajes distintos para terminar advirtiendo casi en una misma respuesta que la actual crisis económica de las democracias se debe al divorcio entre la política y el poder, de esta manera sostienen ambos que la grieta se ahonda cada vez más y como consecuencia de ello está dejando a la política a merced de los problemas territoriales sin poder de resolución, mientras que el poder de los grupos económicos (cada vez más concentrados) están ávidos de seguir incrementando sus negocios con costos de producción cada vez más baratos dañando así a las economías regionales de los estados nación y precarizando peligrosamente los mercados laborales.
Esta separación entre la política y el poder económico que se alimenta a diario por las denuncias de corrupción que realizan los medios de comunicación y ventilada hasta el hartazgo, está dejando a la práctica política en el escalón más bajo del descrédito total, promoviendo un vacío dirigencial en el sistema democrático ocupado casi en su totalidad por el poder económico que no duda un segundo en reemplazar a una dirigencia política por otra dirigencia empresarial afín a sus intereses económicos y de espaldas a las necesidades de los trabajadores.
Desde esta perspectiva las crisis económicas y políticas del sistema democrático, parecieran no tener fin.   
Pero algo grave está ocurriendo en el trasfondo de esta problemática que está afectando sobre todo a las democracias emergentes; el espacio territorial que antes ocupaba la economía junto a la política ahora es ocupado por los varones del narcotráfico que con el dinero mal habido comienzan a tomar partido en este embrollo financiero, suministrando recursos económicos que en el mayor de los casos no solo financian campañas políticas sino también proyectos de desarrollo de gobierno a cambio de inmunidad territorial y judicial. En países de menor desarrollo económico y con una pobreza estructural, es habitual ver como proliferan los narco estados a la par de la falta de políticas institucionales que impliquen una organización política y jurídica en un estado nación que organice eficientemente las expectativas de sus pueblos.
En la teoría del vacío, práctica del Budismo, un enunciado dice que: “todo espacio vacío tiende a llenarse naturalmente” y es lo que está ocurriendo con las economías regionales desabastecidas por los estados nacionales que cada vez se alejan más de sus necesidades y sus problemáticas ahondando la brecha que ya existe entre ricos y pobres. Este escenario dramático por cierto, es el que necesitan las organizaciones que están al margen de la ley para operar a sus anchas y desarrollar todo tipo de delitos camuflados por las extremas necesidades de los pueblos marginados de los estados nación que abandonaron su rol de organizar y resolver los problemas de sus poblaciones.
En este contexto, la crisis del sistema democrático acompañada por la crisis dirigencial, se encuentra frente a una encrucijada que de no reaccionar adecuadamente asistirá al colapso total de un sistema que ha sido capaz de solucionar los grandes desafíos de toda su historia; este desafío consiste en el compromiso que deberán asumir las próximas generaciones de dirigentes políticos para promover y realizar una verdadera “Revolución Democrática” dentro mismo del sistema institucional, excluyendo de raíz a todos aquellos elementos que sigan utilizando prácticas políticas nefastas que impliquen cualquier tipo de sociedad o financiamiento espurio con las mil formas de corrupción en las que se ve involucrada la política.   
Para finalizar, citemos a Norberto Bobbio cuando se manifiesta acerca de las distintas “transformaciones” que ha sufrido la democracia sin que por ello deje de ser el sistema político que mejor representa los intereses de los ciudadanos libres de todos los tiempos, por eso, estemos atentos a sus crisis y a su devenir sin dudar de su forma de gobierno, pero tengamos en cuenta que toda forma de gobierno se legitima si es un proyecto integrador ya que todo sector representativo que quede afuera de una planificación de gobierno, se transforma inmediatamente en conspirador; por eso es bueno señalar que “un proyecto nacional crece, se fortalece y se desarrolla, cuando es de todos”


VICENTE SCORDAMAGLIA

miércoles, 7 de septiembre de 2016

EMPRESARIOS EN EL PODER

EMPRESARIOS EN EL PODER

¿La visión empresarial de la política que tiene el gobierno de Macri lo ayuda en su gestión de gobierno o lo perjudica?:
La lucha por los recursos y los negocios en un mundo globalizado exige,  por parte de las naciones, impulsar a líderes que tengan una visión del mundo que esté en armonía con las reglas de juego imperantes en un escenario global altamente complejo, hostil y competitivo. Esta conjetura en regla general no implica que el gobernante subvierta su sistema de normas y valores (si es que las tiene) por las reglas del mercado que conciben al mundo solamente como un gran negocio, dejando a un costado valores universales que deben estar muy bien asentados en gobernantes que se precien de serlo. Cuando digo que el liderazgo debe estar en armonía con las exigencias del mundo y de la época me refiero específicamente al conocimiento integral acerca de cómo se desarrollan los procesos económicos políticos (y la  incidencia que estos tienen en los países) para operar sobre ellos y no para subordinarse a sus designios. 
Si el mundo fuera tan solo un gran negocio en donde poco importa el contenido que habita en él, entonces la política poco a poco se iría transformando en una gerenciadora del capital financiero internacional, que es quien impone con sus recursos económicos las reglas de juego en un mundo cada vez menos proclive a atender las cuestiones de las personas, fabricando grandes guetos para las mayorías pobres y paraísos cerrados y aislados (del común de las masas laborales) para unos pocos privilegiados, siempre y cuando estos estén al servicio de los intereses de quienes dominan los mercados financieros, cada vez más desprovistos de valores sociales y proyectos políticos destinados a alcanzar mejoras que impliquen prosperidad para los pueblos.
Desde este punto de vista, la interpelación debe servir para que los líderes que gobiernan los destinos de millones de seres humanos y conservan una serie de valores humanos, encabecen políticas que privilegien las demandas y necesidades de la gente por sobre los negocios del capital financiero, multiplicando así el esfuerzo para que países con mayor progreso económico y tecnológico contribuyan a un desarrollo sostenido en la construcción de sociedades más justas y solidarias.
Si la historia de los pueblos (según la versión del Marxismo  clásico) es la lucha de los pueblos en contra de los imperios que intentan sojuzgarlo y la misma sigue teniendo vigencia en la actualidad desde el momento en que fue formulada hace ya más de 160 años, es porque la sociedad mundial no ha podido resolver las  viejas categorías en las que se dividió a las sociedades (división de clases) y que sustentaron las grandes luchas de la humanidad por los derechos humanos en todos los tiempos. Si este dato de la realidad es el que más se acerca a la verdad que viven las grandes mayorías, vale reformular entonces la pregunta inicial; ¿en qué beneficia a los argentinos que el gobierno tenga una visión empresarial de la política si hasta ahora se lo ve tratando de hacer buenos negocios? En nueve meses de gobierno todavía no se ven mejoras que beneficien a las grandes mayorías de nuestro país y por el contrario, solo se le sigue exigiendo esfuerzos desmesurados en la mayoría de los casos o abandonar conquistas ya adquiridas por las masas laborales. Si esto es así y el gobierno sigue sin atender los requerimientos de su pueblo, favoreciendo a los sectores vinculados con la economía y dejando a los sectores medios y la clase trabajadora afuera del reparto, el gobierno del Ingeniero Macri estará fomentando una nueva grieta que anuncia múltiples enfrentamientos por venir entre una casta minoritaria “rica” ahora en el poder y una mayoría empobrecida en lucha por sus derechos.
Frente a esta realidad incontrastable la gente se pregunta: ¿para qué sirve todo este despliegue de nuestro país frente a los países ricos y sus negocios si yo no puedo acceder a ellos?. Este experimento de querer seducir a los capitales financieros para que vengan a invertir en La Argentina tiene una parte de servil y otra de ingenuidad, comencemos por esta última; los capitales a los que se intenta convencer solo les interesa tener buenos beneficios económicos y eventualmente traerán capitales a un país como el nuestro en tanto tengan jugosos dividendos con el menor riesgo posible sin importar las demandas del pueblo trabajador, ese es (así dicen) un problema del gobierno de Macri y no de quien viene a invertir. En segundo lugar y como consecuencia del primer interrogante, el gobierno que no puede resolver las demandas laborales, se transforma rápidamente en un socio minoritario de un nuevo espejismo financiero destinado a esquilmar a millones de trabajadores que son el verdadero motor de la economía nacional.


VICENTE SCORDAMAGLIA

miércoles, 24 de agosto de 2016

LA DELGADA LÍNEA QUE SEPARA A LOS CANDIDATOS

LA DELGADA LÍNEA QUE SEPARA A LOS CANDIDATOS

Más allá del bien o del mal la política tiene un proceso inevitable de soslayar, y es que la voluntad de la población tarde o temprano va determinando la agenda de los políticos y no al revés. Las necesidades del conjunto establecen las prioridades a seguir y en el mejor de los casos, los pueblos suelen dar el tiempo suficiente a sus gobernantes en tanto perciban que su demanda esté atada a una necesidad superior que justifique la espera para resolver sus necesidades, es decir: la construcción de un proyecto que los incluya.

El proceso político argentino es singular en sí mismo, ya que a partir de la debacle institucional que sufrió en el 2001 quedaron desacreditadas todas las representaciones políticas y partidarias. Los gobernantes que se sucedieron a ese episodio desgraciado para el país, realizaron, sin lograrlo, grandes esfuerzos para restituir el valor de la política y en particular de la máxima autoridad, esto es: ¡La figura Presidencial! En este contexto y luego del período de transición en que gobernó un presidente surgido de una asamblea constituyente (Eduardo Duhalde), la democracia argentina comenzó a transitar periodos más o menos estables que confirman al proceso democrático argentino a partir de allí, como aquel que mejor refleja las grandes contradicciones de la época y  de sus democracias. A la debilidad institucional y la falta de ejercicio del poder del gobierno de De La Rúa y luego del interregno de Duhalde, le siguió un gobierno “fuerte” con grandes rasgos autoritarios como lo fueron primero el de Néstor Kirchner y después el de Cristina Fernández.
Este largo período de alternancia matrimonial de los Kirchner y luego del hartazgo de gran parte de los argentinos, sobreviene un gobierno de matices moderados, como es el del Ing. Macri que propone grandes cambios; estos cambios poco explicitados hasta ahora, tienen el voluntarismo de los grandes proyectos que se anuncian con palabras y gestos grandilocuentes pero que en la realidad por el momento, no llegan a concretarse; si esto es así, y el nuevo gobierno no consiguiera sacar a La Nación del estancamiento en el que se encuentra, no podrá trascender mas allá de hacer una buena gestión y dejar una administración un poco más ordenada que la que dejó el Kirchnerismo, en ese caso será un gobierno de transición parecido al de la presidencia de Sebastián Piñera en Chile (por tomar un caso de transición en la región)
Mientras tanto, los partidos políticos en Argentina siguen mostrando su ineficacia para abordar la problemática nacional, que a juzgar por la conducta de sus integrantes diseminados en todos los frentes existentes del país, tendrán poca incidencia en el futuro electoral inmediato, por tanto, la disputa, seguirá siendo entre las últimas tres coaliciones que disputaron la presidencia integradas por dirigentes provenientes de todos los sectores políticos del mapa electoral congregados en esos tres espacios.
Esta situación anómala, muestra con claridad la pérdida de identidad partidaria más trascendente que se ha visto en toda la historia democrática de Argentina, como consecuencia de ello, los tres emergentes de este peculiar escenario seguirán disputando el poder político de Argentina, esto es: Mauricio Macri con el frente CAMBIEMOS, Cristina Fernández con el FRENTE PARA LA VICTORIA y el FRENTE RENOVADOR liderado por Sergio Massa, destacándose en este escenario versiones políticas bastante similares con la peculiaridad que tienen estos para  remplazar a los dos partidos tradicionales y uno emergente (tal es el sistema democrático de occidente) dejando atrás al bipartidismo como lo fue en los últimos sesenta años con el Radicalismo y el Peronismo y un tercero emergente según la ocasión.
En este escenario complejo que se avecina, ya se observan distintas estrategias pergeñadas por los distintos actores de cara a las próximas elecciones intermedias del 2017. En el caso  del Cristinismo, intenta tensionar la situación política al límite de su tolerancia para negociar desde una posición de poder; apaciguar a los jueces que se lanzaron con mucho esmero activando todas las causas de corrupción que envuelven a ese espacio político y poner nuevamente en el centro de la política a Cristina Fernández confiando que todavía tiene una buena capacidad de adhesión (y movilización) de su fuerza y propiciar desde allí, un nuevo armado político que la proyecte para las elecciones del 2017.
El Frente Renovador sigue siendo en este esquema el tercero en discordia ya que si bien es quien mejor capitaliza los yerros de la nueva gestión es el Frente para la Victoria quien mejor polariza con el gobierno, siendo funcional uno  con el otro según la estrategia de sus operadores necesitándose ambos, en el futuro escenario eleccionario del 2017.
En el caso del gobierno pareciera ser que el objetivo central es no solo ganar con claridad y amplio margen, sino que atrás de esta contienda el oficialismo intentará relanzar su gestión si quiere llegar con chances a un segundo mandato luego del desgaste que le produjeron los brutales ajustes realizados en “detrimento” de los Argentinos, en particular, las clases medias bajas y los trabajadores, soporte obligado del ajuste.
En el caso de la oposición será el de encontrar acuerdos electorales con otras fuerzas para agrandar sus frentes electorales y así posicionarse de cara al futuro y ser alternativa del actual gobierno nacional.
En este sentido, los estrategas de Cambiemos comenzaron a desplegar una sutil operación en contra de Cristina para desgastarla lo suficiente como para que no pueda remontar su imagen, pero a su vez quieren mantenerla todavía activa con el propósito de antagonizar con esa fuerza que suponen desgastada y no con el Frente Renovador de Sergio Massa en permanente consideración de la gente.
Mientras la política se sigue extinguiendo y da pocas señales de recuperación como instrumento de la democracia, nuestras preocupaciones morales pasaron a ser el centro de atención de los ciudadanos. La lluvia de denuncias exhibida por los medios de comunicación (si son escandalosas mejor) parece ser el eje central de la política nacional estimulada por los medios de comunicación que siguen haciendo su negocio a costilla de ello, escondiendo detrás de esa realidad que nos avergüenza por cierto, los problemas de un país y un gobierno que no encuentra el rumbo del crecimiento hacia la prosperidad de sus habitantes mientras la dirigencia oficialista nos sigue colmando de asombro cuando vemos a un gobierno que confunde a un timbrado de militancia juvenil con una política de estado.  
Todos los caminos conducen al mismo escenario y todos los frentes políticos tienen el mismo objetivo: llegar a las próximas elecciones con las mejores chances electorales dado que es vital esta elección intermedia para llegar con mayores posibilidades  a las presidenciales de 2019.
VICENTE SCORDAMAGLIA



miércoles, 10 de agosto de 2016

LA RAZÓN POLÍTICA DE LA DEMOCRACIA

LA RAZÓN POLÍTICA DE LA DEMOCRACIA
“Si hubiera un Pueblo de Dioses, él se gobernaría democráticamente, por que un Gobierno tan perfecto no conviene a los hombres”
Jean Jacques Rousseau: El Contrato Social

Ya en los años 90 comenzó un debate en los ámbitos políticos sobre el futuro de la democracia y la interdependencia entre el estado liberal y el estado democrático, se investigaba acerca de la afinidad que podía existir entre ambos; “La democracia” concebida como sistema político de gobierno o como movimiento social en lucha contra las injusticias y “El liberalismo” entendido como sistema de libertades individuales, como cultura social en búsqueda de una sociedad abierta, plural y no la que conocemos en la actualidad, devenida en expresión económica de mercado.
Hoy, luego de aquellos años en donde el mundo político y las nuevas generaciones se cuestionaron absolutamente todo, vemos como las tensiones entre liberalismo y democracia vuelven a antagonizar sus diferencias; las manifestaciones que se suceden en todo el mundo, en las calles de las principales ciudades, en los parlamentos y en todos los organismos supranacionales son prueba elocuente de estas afirmaciones. Es así como hoy, igual que ayer,   vuelve a estar en el debate teórico de todos los foros político social e intelectual de todo el mundo, sintetizado con un solo titular “La razón política de la Democracia”.
La compleja realidad que vive el mundo con relación a la economía, el terrorismo y la lucha por los recursos, han transformado a la humanidad en un lugar hostil y peligroso en donde los nuevos desplazamientos (humanos) de comunidades enteras que escapan de sus propios países (por las guerras, dictaduras y catástrofes naturales) en busca de alguna oportunidad de subsistencia, exige por parte de los países con mayores recursos económicos una respuesta inmediata a la problemática que viven los refugiados de todas las zonas en conflicto, ya que de no ser así, esta situación dramática que está en pleno desarrollo (sin expectativa que se detenga por si sola) se convertirá en uno de los conflictos más trágicos de la historia que llevara a la humanidad a cometer nuevas y violentas injusticias.
Todo este acontecer que pone al mundo en una encrucijada, obedece a una razón fundamental que es la lucha por los recursos y como consecuencia de ello, la configuración del mundo está cambiando vertiginosamente produciendo daños irreparables al hombre en particular y a su medio ambiente en general.
Las consecuencias de estos flagelos ponen en riesgo inminente las democracias del mundo como sistema político (que otrora dio las respuestas necesarias para construir un estado de bienestar) y comienza a perder credibilidad a pasos agigantados frente a las demandas insatisfechas de los ciudadanos de todo el mundo que ya no encuentran en el sistema democrático soluciones a los múltiples conflictos de la época. Es posible entonces, que todavía no hayamos encontrado otra forma mejor de gobierno para administrar justicia en lo concerniente a los temas que el mundo tiene que resolver, pero lo que sí es seguro que si seguimos esta ruta (a mi juicio) equivocada, la humanidad entera se encamina sin escala previa a un estruendoso fracaso.
¿Cuál es entonces la razón política de la democracia en la actualidad?: Toda la literatura que hemos estudiado hasta ahora está basada en el pasado histórico reciente y lo que sabemos por ellos, es que la prosperidad que benefició a distintas naciones del mundo no alcanzó a todos los países de la misma manera; solo llego a unas pocas naciones después de la segunda guerra mundial dejando prácticamente afuera de la planificación, a las tres cuartas partes de la humanidad en que dio progreso y bienestar a la zona de Europa más desarrollada y a países como EEUU, Inglaterra y otros como Japón, Suecia, España, Grecia e Italia que accedieron más tarde  para incorporarse a un mercados comunes que ofrecieron prosperidad y bienestar a la mayoría de su población.   
Esta escueta descripción, nos lleva a pensar seriamente que la razón política de la que estamos hablando comienza a estar en crisis cuando vemos que algunos de estos países comienza a caerse del sistema de bienestar (por sus economías desbastadas) dejando expuestas en carne viva las heridas y la fatiga de un sistema que posibilitó en su apogeo el ascenso económico de sus naciones.
Si la razón política de la democracia fue la de administrar justicia en las naciones creando un circulo virtuoso entre países con un mismo origen que confluyeron en intereses comunes creando un solo mercado (MCE) de intercambio regional, económico y cultural en beneficio de su prosperidad, hoy ante la amenaza del esplendor perdido, esa gigantesca unión de países libres se ve amedrentada por la inestabilidad económica, la inseguridad terrorista y la xenofobia creciente que amenaza con destruir toda la construcción social que costó años de luchas y sacrificios de millones de seres humanos que creyeron por primera vez en su historia haber construido una democracia que garantice un sistema de estabilidad inquebrantable. 

VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 1 de agosto de 2016

LA CUESTIÓN TINELLI

LA CUESTIÓN TINELLI
El dinero no tiene patria, los financieros carecen de patriotismo y decencia: su único propósito son las ganancias.
NAPOLEÓN BONAPARTE

Nadie ha cometido mayor ridiculización sobre la figura presidencial en este nuevo período institucional como el mismísimo Presidente de La Nación. Recordemos que el Ingeniero Macri debutó luego de la jura de su mandato, bailando en el balcón de la casa rosada con la banda y el bastón atributos que lo acreditan como tal y que son un símbolo institucional en sí mismo, ¿se imaginan a Perón o a Alfonsín bailando en el balcón haciendo lo mismo? O a Balbín y el mismísimo Cámpora haciendo morisquetas. A partir de allí una serie de desatinos lo ridiculizaron frente a la opinión pública, al punto tal de tener que disculparse y retroceder en medidas y métodos (de gobierno) que el propio Macri cuestionó enfáticamente de la gestión  anterior. 
Pero estos hechos que de por sí solos podrían ser pasajeros o manifestaciones de un estilo descontracturado, se convirtieron en una cuestión de estado cuando se le quiso endilgar a Tinelli la falta de consideración por ridiculizar la figura presidencial; en realidad, lo que sí me parece grave, es el “apriete” institucional que intentó realizar el gobierno con el empresario televisivo, provocando el posterior mensaje extorsivo que emitió éste, resaltando los perfiles de la caricatura de Macri. Convengamos que, aunque el “apriete” se realice con buenos modales no deja de ser un llamado de atención para quienes con una clara intención de instalar un presidente “bobo” en el sketch televisivo pretende negociar cuestiones comerciales como lo son el futbol nacional para todos. El gobierno supone una agresión al presidente solo que en vez de aplicar algún correctivo como lo hacía el gobierno anterior (quitándole la pauta publicitaria) se lo invita a una charla amistosa con el Presidente para limar asperezas.

Dicho esto, es necesario analizar el segundo tramo del caso que es la reunión en sí misma que el presidente dedicó a la cuestión Tinelli y que ocupó algo más de una hora presidencial; quisiera dejar en claro que la hora presidencial tiene un valor superior al que pueden emplear dos amigos en arreglar sus entuertos, digamos pues, que mediante pedido de disculpas por ambas partes, el encuentro transitó por carriles políticos de un lado y comerciales del otro. Y digo esto porque imagino que, ni el presidente ni el empresario, son ingenuos como para no entender que el caso está encuadrado en la próxima elección de medio término del año próximo, donde puede transformarse en un punto de inflexión para el futuro del gobierno y en el caso comercial del empresario es la oportunidad de avanzar en la toma de una de las millonarias patas del futbol nacional y hasta internacional. 
En este sentido destaquemos que son dos jugadores que saben lo que quieren y están dispuestos a competir a  fondo por el juego del poder político y el dinero. El presidente necesita ganar tiempo y cuidar su imagen presidencial para competir el año siguiente en donde los argentinos evaluaremos la gestión de su gobierno y el empresario está dispuesto a aportar con logística e ingenio  en tanto le den una parte de la torta del futbol nacional.
Siguiendo con este enfoque, pareciera que solo se trata de un simple acuerdo de partes y ya, pero la cuestión política es más compleja y encierra algunos vericuetos que con el correr de los días se irán develando un poco más. 
Por ahora la cuestión Tinelli quedará en la anécdota cotidiana de la política, el tiempo nos dirá si ambos acordaron algo más trascendente para los argentinos o simplemente fue un approach entre dos encumbrados personajes argentinos.   

VICENTE SCORDAMAGLIA

miércoles, 27 de julio de 2016

EL DISCURSO DEL PRESIDENTE

EL DISCURSO DEL PRESIDENTE

En el pasado todo lo que un Rey debía hacer era lucir respetable en uniforme y no caer de su caballo. Ahora debemos invadir los hogares de la gente y consagrarnos con ellos. Esta familia se ha convertido en la más baja de todas las criaturas, ¡nos hemos convertido en actores!
De la película: El discurso del Rey

El Presidente Macri ha decidido retornar al centro de la escena política luego de una ausencia peligrosa. Le bastó para ello realizar un par de entrevistas con algunos periodistas emblemáticos de nuestro sistema de medios,  que se encargaron de tamizar todos aquellos elementos perjudiciales que suelen filtrarse del escueto discurso del Ingeniero que termina por confundir el lenguaje de un coach (arengando a sus equipos a nuevos y más grandes esfuerzos para alcanzar sus objetivos) por el discurso político del Presidente de La Nación Argentina. Pero la arenga y el estímulo a un pueblo desprovisto de ideología (sistema de ideas) no son suficientes para resolver los innumerables conflictos que padece nuestra sociedad en el ámbito político, en la economía y en el ámbito social; por ello el Presidente y sus equipos deberían saber (como dice la Biblia) que no solo de pan vive el hombre y la gente espera encontrar en el discurso presidencial, sintetizado en consignas políticas, el diagnóstico, el rumbo político y la estrategia de su gobernante para dirimir aquellos problemas de difícil solución, mediante una estructura de símbolos y relatos en donde un líder entabla una relación directa con su pueblo, hecho éste que se produce en el mismo instante en que el pueblo decidió votarlo para que administre los recursos del Estado y encare la solución de los problemas existentes; un ejemplo que ilustra lo que decimos se puede ver en una odiosa comparación: La ex presidenta Cristina de Kirchner hacía gala de enormes atributos discursivos, constituyéndose éstos en el eje central de su gobierno y la forma de hacer política; en cambio el discurso de Macri carece de contenido discursivo para constituirse en una arenga permanente de voluntarismo colectivo. 

Mucho deberá mejorar el gobierno en materia de comunicación en lo que respecta al “diálogo” que pretende entablar el presidente con el pueblo para decirle  siempre la verdad como bien dice, seguramente, la nueva Directora de Discurso Presidencial, Julieta Herrera, deberá trabajar arduamente en ello, sin embargo, déjeme que dude de su eficacia: la forzada reunión con Marcelo Tinelli y su posterior desenlace de despedida, se parece mucho más a una “joda” del empresario implicando al Presidente en una verdadera payasada con sus caras deformadas, al tiempo  que la actual gestión gubernamental le sigue pidiendo esfuerzos a los argentinos para sacar a la Nación del estancamiento en que se encuentra. Siempre es bueno recordar que en materia de política de Estado solo existe  un instante entre la discreción y el grotesco, y de allí otro entre el cielo y el infierno; por ello conviene recordar un relato más de la película “El discurso del rey”

Jorge VI: Si soy un rey, ¿dónde está mi poder? ¿Puedo formar un gobierno, puedo subir los impuestos, declarar una guerra? ¡No! Y así y todo soy la base de la autoridad. ¿Por qué? Porque la nación cree que cuando hablo, hablo por ellos. Pero no puedo hablar.


Vicente Scordamaglia