jueves, 8 de diciembre de 2016

CERRAR LA GRIETA: “LA GRAN MISIÓN”

CERRAR LA GRIETA: “LA GRAN MISIÓN

TOMÁS ABRAHAM: “LA EMPRESA DE VIVIR”
“El hombre se salva por su servicio a los otros hombres y así purifica su conciencia.
No se salva ni adulando a Dios, ni pidiéndole perdón, ni esperando su absolución”

Mucho se ha hablado de la grieta que dejó el Kirchnerismo a lo largo de tres mandatos consecutivos en el ejercicio del poder. La confrontación sistemática como práctica de construcción política y el argumento ideológico que señalaba a aquel que pensara distinto como el enemigo que había que combatir, fueron sus argumentos favoritos. Mirándonos en el espejo de Colombia que le costó cientos de miles de muertos en lo que va de los últimos 50 años y la zozobra permanente como modo de vida de su población, vemos como los pueblos “hartos ya de estar hartos” comienzan a tomar conciencia de que el ideologismo extremo (sea este de derecha o izquierda) esconde en su exacerbado discurso, intereses que van más allá de una utopía libertaria. Todo sujeto grupo o facción política que combate a una dictadura cruel y despiadada, al argumentar su discurso y exagerar sus prácticas en la acción política, corre el riesgo de convertirse en el transcurso de esa acción, en lo mismo que combate de su enemigo: esto es, la bestialidad que representa.

Si bien es cierto que la política es la lucha por el poder, no es menos cierto que esa confrontación (en el caso de acceder al poder) le otorgue derecho alguno de producir la desunión ciudadana en el transcurso de hegemonizar su proyecto político. Así como la muerte no redime a los hombres de sus pecados, el triunfo no convierte los defectos en virtudes, de modo que todo dirigente que obtenga una posición de poder y con ello provoque o estimule una grieta en el seno mismo de la unión nacional de su pueblo, está atentando contra los intereses no solo de quienes considera sus enemigos sino de todos los argentinos piensen como piensen.

Quizás convenga recordar que los pueblos que han desarrollado un pensamiento crítico son aquellos que aplicaron con fervor la lucha por las ideas, aquellas que a su vez son las que estimularon una verdadera conciencia democrática en el núcleo mismo de la sociedad; estos argumentos son definitivamente los que facilitaron la creación de un sistema institucional con la fortaleza suficiente para que en su interior, contenga a todas las ideologías sin que estas atenten contra la democracia, considerada ésta como el bien más preciado de los pueblos que aspiran a elegir libremente el modo de sociedad que desean construir.

La compleja realidad que viven los pueblos solo se resolverá con mecanismos que se encaminen a consensuar intereses e ideas multiplicadoras de políticas que tiendan al bien común de sus ciudadanos alentando la participación y el compromiso de todos aquellos que anhelan un país mejor para todos, por tanto no se trata aquí de proponer fórmulas magistrales para resolver los complejos interrogantes que aquejan a nuestro pueblo en general, sino mas bien se trata de un conjunto de ideas y reflexiones que ayuden a comprender al menos la problemática de nuestro tiempo. 

VIKTOR FRANKL señalaba: “Ser hombre es ser cuestionado. Vivir es dar una respuesta”
Si vivir es dar respuestas, convengamos al menos que esas respuestas tienen validez en un contexto histórico determinado; la labor de la política al igual que la de los hombres será la de cuestionar severamente el sistema preestablecido para mediar luego entre los intereses de los diferentes elementos sociales, políticos y económicos, proponiendo a unos y a otros compromisos equilibrados haciéndoles saber que sus ideas solo son relativas (y no absolutas) y que solo tienen validez en ese contexto histórico de la democracia argentina y no en otro.


VICENTE SCORDAMAGLIA

jueves, 1 de diciembre de 2016

La Revolución Cubana y Fidel

La Revolución Cubana y Fidel

Mucho dudé en escribir acerca de este tema tan controvertido; sobre todo porque seguramente al hacerlo no solo no podré evitar poner en juego mi subjetividad más profunda y con ello mi pasado de militante (a esta altura de mis años) “histórico” sino que además no podré, (como es lógico) evitar el juicio ligero que tienen muchos compatriotas de rotular con facilidad antes que razonar. Lo hago con el convencimiento de que mi relato (realizado en nombre propio) pueda significar algún aporte frente a los intentos de muchos sujetos (tan históricos como yo) de negar no solo la realidad (o el contexto) de aquellos años en que comenzó la revolución Cubana sino la de querer borrar con calificativos ignominiosos su propia historia.

La revolución Cubana significó para la mayoría de los jóvenes de mi generación el faro que iluminó nuestras aburridas vidas que, allá por la década del sesenta, nos proponía el sistema imperante en el mundo. Sexo desenfrenado, drogas y rockanrol, fue la primera manifestación de rebeldía ante el hartazgo de una vida sin sentido a la cual recurrimos, casi sin excepción, la mayoría de los jóvenes de esa época. La llegada de la revolución Cubana con Fidel y El Che Guevara, significó para muchos como yo, la posibilidad de acceder a una vida llena de valores sociales y utopías ante la falta de ideales manifiesta de esos años vacíos sin un propósito para vivir. Querer cambiar el mundo (nada menos que eso) significó para una generación cambiar el paradigma de aquellos jóvenes idealistas entre morirse de aburrimiento e inanición por la de dar la vida por los ideales de construir un mundo más justo, solidario y libre como fuera posible. Agrupados en distintas corrientes políticas de la época, fuimos haciendo tangible la idea equivocada a mi juicio de que en nuestro país se podía llevar adelante un proceso como el que se estaba produciendo en Cuba, desconociendo la envergadura que este proceso tenía en La Guerra Fría que al mismo tiempo consumaban las dos potencias surgidas de la segunda guerra mundial RUSIA Y EEUU disputándose la hegemonía del mundo de ese tiempo. En este contexto de sumo riesgo que amenazó la paz mundial, se desarrolló la revolución Cubana que tuvo como correlato central la figura de Fidel Castro que emergió como líder indiscutido de un proceso revolucionario que se desplegó por todos los pueblos del planeta que buscaban a su vez su propia liberación nacional y social.

Cuestionar la figura de Fidel Castro en ese proceso mundial es minimizar la historia de los pueblos que siguen luchando en contra de los imperialismos y que hoy más que nunca intentan sojuzgarlos a través de nuevos métodos de dominación cultural y tecnológica haciendo inviables las aspiraciones de los pueblos del mundo, a construir en libertad y democracia las sociedades que desean para sus pueblos. 
Ante tanto barullo ideológico que provocó la muerte de Fidel, reivindico absolutamente lo que supo hacer junto a un pueblo heroico que acompañó la decisión de vivir con austeridad (pero dignamente) antes que sucumbir para transformarse nuevamente en prostíbulo del imperio. 

Los excesos que hubiera cometido en ese proceso revolucionario ciertamente deslegitiman en lo personal lo hecho por Fidel, pero no así la de su pueblo y sus razones, por ello al juzgar su trayectoria post mortem una frase sobrevuela todos los análisis del mundo: ¿Lo absolverá la historia?
Primo Levi reflexionaba así sobre la razonabilidad de los mortales:
“Los hombres muy raramente son razonables cuando lo que está en juego es su propio destino”: deberíamos saber a esta altura que el destino de una Cuba libre y soberana estaba atada indefectiblemente al destino de Fidel Castro.

VICENTE SCORDAMAGLIA  


miércoles, 23 de noviembre de 2016

EL DÍA EN QUE MACRI DIO INICIO A LA CAMPAÑA 2017

EL DÍA EN QUE MACRI DIO INICIO A LA CAMPAÑA 2017

El pasado domingo 20 de noviembre, en una entrevista realizada por el diario Clarín y destacada ampliamente en la portada del diario, el presidente Mauricio Macri anunciaba así: “vamos a ganar en 2017 porque los argentinos quieren seguir esta línea”. De esta forma, el presidente de los argentinos, daba por iniciada la campaña electoral del año próximo.

No se sabe muy bien si fue un desliz producido en medio de la entrevista o por el contrario obedece a alguna “estrategia” que le sirva al gobierno para desviar la atención de la opinión pública sobre los angustiantes problemas devenidos del errático plan económico que naufraga en las aguas revueltas de la política argentina. 
Lo cierto de todo esto, cualesquiera sean las intenciones del gobierno, provocaron un revuelo importante y que a partir de allí desató una escalada de declaraciones entre opositores y oficialistas destinados a tomar posiciones con respecto a la política y a la economía nacional con vistas ahora sí a las elecciones del 2017. Dicen los manuales más antiguos que en política nada es casualidad, sin embargo, tratándose de un gobierno que desprecia las prácticas de los políticos tradicionales, podríamos llegar a concederle el error, como un desliz inoportuno que acelera fuera de tiempo la carrera electoral del próximo año. 

En este estado latente de ebullición en el que vive nuestro país por parte de los sectores del trabajo y corrientes de grupos de desocupados, comienzan a sumarse algunas voces de empresarios que alertan del peligro cierto ante la demora de la recuperación de la economía nacional. El descontrol que provoca el ingreso desmedido de productos provenientes del exterior podrían agregar nafta al fuego, generando un estado de zozobra para un gobierno que necesita la paz social tanto como el ingreso de divisas que oxigenen la economía para evitar la cadena de despidos que ya se llevó puesto a más de cien mil trabajadores en los últimos seis meses.

A un año de la asunción del nuevo gobierno de Cambiemos, los argentinos nos encontramos sin respuestas sólidas que indiquen las mejoras prometidas, las dudas comienzan a rondar la cabeza de algunos dirigentes importantes como el presidente de la cámara de Diputados Emilio Monzó (que muestra la falta de política) buscando alianzas que atemperen una posible escalada de conflictos, que solo se pueden mantener a raya si se incorpora al gobierno una serie de dirigentes con alguna capacidad de diálogo con los sectores que han comenzado a ganar la calle ante la falta de respuestas del gobierno que intenta desesperadamente atenuar el impacto de las medidas recesivas que decidió aplicar desde su inicio y que recaen dramáticamente sobre los sectores del trabajo y la producción nacional. La Confederación General del Trabajo (CGT) en una demostración de madurez política, le pone el pecho a los sectores más radicalizados de la política y al mismo tiempo le advierte al gobierno que no está dispuesto a otorgarle un cheque en blanco a sabiendas que debe aceptar la ley de emergencia social y la modificación del impuesto al salario sin atenuante, como una forma de calmar los espíritus belicosos de algunos dirigentes para tratar de llegar con menores conflictos a las paritarias del año próximo y enfrentar el desafío electoral que seguramente tendrá carácter plebiscitario sobre la gestión Macrista.

En este contexto el país entero ya sabe que este modelo solo cierra con más endeudamiento, eso no es bueno ni malo en los tiempos (de la globalización) que corren, el problema es cómo se van a utilizar esos recursos (si es que vienen) si se van a utilizar para promover el desarrollo del aparato productivo nacional generando nuevos puestos de trabajo, alentando el consumo interno, rueda de auxilio de cualquier plan económico estratégico, el gobierno tendrá el apoyo que necesita para el año próximo (elecciones intermedias) caso contrario los macristas no contarán con el apoyo imperioso que necesitan para enfrentar la segunda etapa de su gestión; sin el apoyo popular y con los riesgos que eso implica, en términos políticos, esto significa un gobierno débil sin el aval indispensable que garantice la gobernabilidad necesaria.  

VICENTE SCORDAMAGLIA

miércoles, 16 de noviembre de 2016

LA METAMORFOSIS DEL IMPERIO

LA METAMORFOSIS DEL IMPERIO
Zygmunt Bauman
He llegado a creer que las preguntas nunca están equivocadas, sino las respuestas.
También creo sin embargo, que no preguntar es la peor respuesta de todas.

En la construcción de nuestras sociedades los conflictos políticos han sido constantes e inevitables desde los inicios mismos de los tiempos; por ello, poco importa el nivel del conflicto sino más bien observar los intereses que ponen en marcha esa confrontación.  Es indudable que nuestras sociedades vienen sobrellevando un notable desgaste de los instrumentos democráticos utilizados para dar respuestas eficaces a los innumerables problemas que debió enfrentar el mundo en los últimos setenta años de hegemonía liberal, pero lo cierto es que hoy pareciera que los tiempos en que esa hegemonía neoliberal reinaba, parecen haber llegado a su fin.

Las recientes elecciones en EEUU y el triunfo de Donald Trump que el mundo entero esperó con expectativa e incertidumbre, dan cuenta de la importancia que tiene esa elección no solo para los ciudadanos de ese país, sino así también para el mundo entero. Mucha tinta corrió antes y después de esta elección, ya sea para influir en sus resultados antes, y más tarde para dimensionar sus consecuencias con el resultado ya conocido. El giro de ciento ochenta grados que acaba de dar el imperio que hegemonizó los destinos del mundo entero desde la segunda guerra mundial en adelante deja perplejo a los especialistas que sostenían que semejante cambio no se podía producir en la cúspide del poder político y económico de ese orden mundial, sin embargo, estamos viendo como el propio poder mundial comienza a producir su propia metamorfosis.   

La gran crisis de representación de la política, expresada en los últimos años y anticipada por episodios que se fueron desplegando por todo el mundo en distintas elecciones o plebiscitos, en donde la mitad de los votantes mostraban a una sociedad hastiada de la política tradicional, finalmente tuvo su correlato en la cúspide misma del poder mundial; casi en su totalidad en los procesos plebiscitarios realizado en distintos lugares del mundo globalizado como se viene observando, no hubo claros ganadores sino más bien se ven sociedades divididas (prácticamente) en dos mitades: unas sosteniendo el viejo orden liberal (desgastado y sin respuestas) y la otra proponiendo un cambio (confuso y poco explicitado todavía) en contra del viejo establishment político y financiero.

Es que los beneficios anunciados por los mentores de la globalización, mostraron su falla de origen concentrando en muy pocos la totalidad de la riqueza dejando a las grandes mayorías del mundo afuera de la distribución, a la intemperie, sin presente y sin futuro, hecho este que provocó la actual crisis internacional entre las elites financieras y las  grandes masas de trabajadores en todo el mundo globalizado. La gravedad de la situación internacional es de tal magnitud que muy pocos líderes (o analistas) alcanzan  a dimensionar su alcance creyendo que la cosa se simplifica con poner rótulos como  populistas, fascistas o xenófobos que comienzan a acceder al poder; la situación es mucho más compleja ya que lo que se ve es a la vocación política en retirada dejando la conducción de la globalización a merced de los mercados financieros ineptos para resolver las innumerables cuestiones sociales que el mundo actual viene demandando.

El nuevo presidente de los EEUU  Donald Trump, emergente de una realidad tangible de su país y el mundo, puede ser un líder que trascienda a su imagen colérica que mostró en la campaña produciendo cambios que mejoren las condiciones de vida de su pueblo (en la salud, en la educación y el trabajo) proyectando hacia el resto del mundo su legado, o en su defecto será como el “Gardiner” (película desde el jardín) manejado por la élite estadounidense solo para fingir que todo cambia y evitar así el verdadero cambio que el mundo esta esperando. La pregunta ya está formulada; ¿Cuál será la respuesta?

VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 18 de octubre de 2016

CONSIDERACIONES POLITICAS

CONSIDERACIONES POLÍTICAS

Las prácticas políticas, a las cuales todavía siguen aferrados muchos dirigentes de nuestro país, me hacen pensar que todavía no tomaron  nota del descrédito que gran parte de la sociedad profesa hacia ellos, sus métodos, anclados en el pasado histórico de la democracia de nuestro país, contrastan significativamente con las nuevas formas de hacer política y construcción de poder que a partir de ello utilizan algunos países que ya aprendieron la lección; en esos países democráticos ciertas prácticas, no solo ya son caducas, sino que además hasta han implementado sistemas de voto electrónico que disminuye los porcentajes de fraude en cualquier tipo de votación que se lleve adelante. De la mano de la tecnología, accedieron a métodos mucho más sofisticados que abarcan desde la incorporación de los reclamos de las asociaciones civiles como así también las redes sociales en donde confluye la opinión de cientos de miles de personas con fácil acceso al intercambio comunicacional.
El error que persiste una y otra vez por parte de los cuadros medios de los agrupamientos de nuestro país, es que todavía creen que pueden influir sobre el voto de la sociedad, sin comprender que la política tradicional montada únicamente sobre las viejas estructuras de punteros barriales llegó al final de sus días para no recuperarse nunca más. La metodología que se imponía como práctica a partir de las primeras elecciones realizadas en nuestro país, daban cuenta de un esquema organizativo vertical e interpersonal, es decir, las formaciones partidarias elegían a sus candidatos mediante roscas, tranzas o lecciones controladas y luego estos por intermedio de punteros barriales llegaban a la gente con sus propuestas y promesas que en la mayoría de los casos no se cumplían, solo se trataba de obtener el voto para luego desaparecer de los barrios a la hora de cumplir con la palabra empeñada. Este esquema dejó de funcionar en cuanto los principales candidatos nacionales tuvieron acceso a otras formas para comunicar sus propuestas con llegada a un número mayor de personas a través de los medios masivos de comunicación, de esta manera llegaron a miles de personas en tiempo real con consignas bien elaboradas realizando operaciones rápidas y más eficientes tendientes a captar la atención de la gente en general; lo que antes le costaba a la militancia partidaria tiempo y esfuerzo personalizado, hoy con recursos económicos se puede comprar casi todo hecho, hasta canales de televisión como hemos visto en los últimos tiempos.
El punto de inflexión entre lo viejo y lo nuevo se basa en dos creencias erróneas: por un lado quienes creen que solamente los punteros barriales tienen llegada a los vecinos de cualquier localidad y quienes por el contrario creen que solo con el candidato sin estructura territorial puede llegar a tener el voto cautivo de la gente como fue hasta hace algunos años atrás en donde se podían ganar elecciones indefinidamente. Lo cierto es que la realidad está mostrando otra cosa y en el mejor de los casos de esta forma solo se organizan unos pocos militantes que apenas les alcanza para pelear por un lugar en las listas sábanas de cualquier elección; como consecuencia de este accionar, muchos armados políticos también fracasan ya que el viejo vínculo entre la política y la gente está desgastado y sin representación partidaria que lo movilice; así, el poder de los votos lo conserva la propia gente y lo utiliza en cada ocasión como mejor le parece acabando definitivamente con el voto cautivo (o clientelar) que tanto mal le hizo a la democracia argentina.
En este contexto donde las representaciones partidarias fueron perdiendo credibilidad frente a las demandas sociales, estos espacios fueron ocupados por otros actores de la sociedad, tal es el caso de los medios de comunicación que pasaron a ocupar un rol destacado en la problemática social, política y económica del país; más allá de la finalidad de informar (tal es su misión) han logrado con el tiempo mediar entre lo que sucede en el mundo real y la gente, ellos fueron confiados por la gente para visibilizar lo que antes estaba oculto y los políticos no quisieron develar,          (quizás porque los involucraba) como consecuencia de esta anomalía, todos aquellos temas que no ocupaban un lugar en la agenda de discusión de la vida política del país (la corrupción, el narcotráfico y otras yerbas) fueron develados por los medios y los llamados periodistas de investigación, que sumados a todos los problemas sociales, políticos y económicos que acontecen a diario en nuestro país comenzaron a ocupar un lugar central y preponderante  donde a diario nos sorprenden con más y más corruptos que mantienen ocultos en el freezer de las redacciones. Esta vacante que fue dejada por la política sin capacidad de respuesta a esas demandas la ocuparon algunos periodistas estrellas de nuestro país, pero es justo destacar en este párrafo que existe una ventaja comparativa entre los medios de comunicación y la política y es que nadie les va a pedir a estos que le resuelva sus problemas, solo que los  difunda y con ello, ejerza presión sobre la clase política existente para que lo “resuelva”.
 Mucho se ha hablado de la grieta que dejó el Kirchnerismo a lo largo de tres mandatos consecutivos en el ejercicio del poder. La confrontación sistemática como práctica de construcción política y el argumento ideológico que señalaba a aquel que pensara distinto como el enemigo que había que combatir, fueron sus argumentos  favoritos. Mirándonos en el espejo de Colombia que le costó ciento de miles de muertos en lo que va de los últimos cincuenta años y la zozobra permanente como modo de vida de su población, observamos con agrado que como ellos, la humanidad toda comienza a darse cuenta que el ideologismo extremo esconde en su exacerbado discurso, intereses que van más allá de una utopía libertaria. Todo sujeto que combate a un enemigo cruel y despiadado, al argumentar su discurso y exagerar sus prácticas en el combate, corre el riesgo de convertirse en el transcurso de esa acción, en lo mismo que combate de su enemigo: esto es, la bestialidad que representa. 
Si bien es cierto que la política es una lucha por el poder no es menos cierto que esa confrontación (si vence) le otorgue derecho alguno de producir la desunión ciudadana en el transcurso de hegemonizar su proyecto político; de modo que todo dirigente o comunicador social o periodista (por más estrella que sea) desde una posición de poder provoque o estimule una grieta en el seno mismo de la identidad nacional, está atentando contra los intereses de todos los argentinos piensen como piensen porque no hace otra cosa con su exceso verbal que deslegitimar todo aquello que se pudo haber hecho de bueno, tal es el reciente caso del periodista estrella Jorge Lanata con sus dichos a la expresidenta argentina.
Si los mismos políticos que prometían y luego no cumplían se fueron alejando cada vez más de la gente sin hacerse cargo siquiera de asumir el compromiso de buscar alguna forma de respuesta institucional que refleje una actitud diferente frente a la grave situación social existente, lo mismo le cabe a aquellos medios de comunicación y sus periodistas estrellas que creen que pueden bastardear la confianza “otorgada” por la gente en su construcción de una sociedad mejor para todos.
Para terminar con estas verdades de Perogrullo, digamos que en las últimas elecciones realizadas en nuestro país se viene consolidando una tendencia que indica que la gente ha dejado de ser rehén de grupo, facción o partido político para asumir por sí sola la responsabilidad de elegir a los mejores  hombres y mujeres (provengan del sector político que estos sean) que han demostrado asumir los riesgos que implica trabajar para mejorar la condición de vida y el bien común de sus compatriotas; si esto es así, que nadie  entonces se atribuya la representación de las mayorías porque se puede llevar una sorpresa y sino fíjense lo que sostenía Voltaire:
“El tiempo, que es el único que fragua la reputación de los hombres, hace finalmente respetables los defectos”

VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 26 de septiembre de 2016

UN ESTADO DEMOCRÁTICO

UN ESTADO DEMOCRÁTICO
Michael Walzer: El argumento de la sociedad civil
“Solo el estado democrático puede crear una sociedad civil democrática; solo una sociedad civil democrática puede sostener un estado democrático”.

Años de lucha interna y desencuentros en estos doscientos años de la independencia de nuestra nación, impidieron que nuestra patria construyera un sólido estado democrático. Solo en ocasiones en que los patriotas del bicentenario tuvieron que luchar contra fuerzas imperiales se logró algún acuerdo posible y la cohesión necesaria en defensa de la naciente nación,  pero este hecho tan significativo junto a esa unidad temporal no se supo aprovechar para saldar las disputas de intereses contrapuestos que subyacían ya en los inicios mismos de nuestra independencia. Una vez acabadas las luchas por la emancipación nacional, concluyeron con ello también los acuerdos logrados que permitieron la unidad nacional necesaria que hizo que nuestra patria saliera victoriosa en la compleja construcción de nuestra independencia.     
Así, determinados por este estigma, la joven nación, se erigió ante el mundo como libre y soberana permitiéndole un importante crecimiento propio entre los países más desarrollados de su época; sin embargo, en lo más profundo de aquella argentinidad, pudieron mucho más los intereses sectoriales (vinculados con los imperios que luchaban entre sí por usurpar nuevos territorios en el mundo) que las ansias de libertad sumergiendo a la nación toda en interminables guerras internas que desgarraron definitivamente el corazón mismo de los hombres y mujeres que tenían la trascendente responsabilidad de construir  una sólida democracia para consolidar estratégicamente a la emergente nación. Privilegiaron el complot sistemático (promovido y financiado desde el exterior) contra el otro bando en pugna en vez de crear un sistema institucional democrático para que dentro del mismo pudieran dirimir sus diferencias; esta fue la herramienta utilizada por ambas facciones que disputaban así sus dos interpretaciones de nación: una que quería colgarse de cualquier manera con el mundo de la “modernidad” de aquel entonces, aunque mas no sea como nación dependiente de esos poderes internacionales y la otra quería hacerlo desde una nación libre y soberana; estos desencuentros, cargados de odio y resentimiento recorrieron toda la historia de nuestra patria impidiendo que se construya y consolide un estado democrático y estratégico de nación.
Omití exprofeso personalizar los episodios señalando a los personajes que encabezaban o lideraban cada facción del conflicto y opté por describir parte del contexto y el problema en cuestión dejando de lado las disputas personales entre los hombres despersonalizando así la historia (con perdón de los historiadores) con el único fin de comprender qué dificultades impidieron que nuestra nación carezca aún hoy en día (todavía hablamos de gobernabilidad) de una democracia republicana y representativa. Por consiguiente, conviene recordar que por aquel entonces como hoy, había naciones que se disputaban la hegemonía del mundo “civilizado” tanto desde lo económico, como en lo político, hasta la geopolítica militar de esos imperios emergentes que luchaban por un mayor poder territorial (porque significaban recursos) junto a sus intereses económicos constituyéndose así en centros de poder mundial.

En este contexto, Argentina, a diferencia de  otros procesos de liberación y posterior constitución de su independencia, en donde las diferencias internas también se saldaron con crueles enfrentamientos armados (guerras civiles o de secesión) tuvieron en la mayoría de esos episodios claros vencedores que concluyeron la disputa imponiendo los términos y condiciones de su proyecto de nación aprovechando e incorporando las mejores ideas de sus adversarios internos; nuestra historia en cambio, como en otros procesos, también hubo ganadores y perdedores pero en la mayoría de los casos predominó un espíritu mal entendido de unidad nacional y una cuota (digámoslo así) de generosidad también mal interpretada para integrar a los perdedores que la historia lo sintetizó en una consigna que determinó el rumbo de casi toda la historia nacional, esta fue: “ni vencedores ni vencidos”

De esta manera, los ganadores nunca se sintieron como tal por tanto no asumieron la responsabilidad de sentar las bases estratégicas de un estado democrático y los perdedores en ese contexto, tampoco se sintieron perdedores constituyéndose en el mejor de los casos, en fuerzas opositoras constantes proyectando en el tiempo y hasta nuestros días las mismas diferencias del pasado.

En este escueto relato, intento mostrar como nuestra nación siguió un camino inverso al que recorrieron otras naciones con similares construcciones históricas, diferenciándose así de la nuestra en donde todavía seguimos discutiendo cuestiones elementales de convivencia vacías de valores republicanos que son las que nos hubieran permitido construir un estado democrático estable para toda la posteridad. 


VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 13 de septiembre de 2016

“REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA”

“REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA”

El gobierno actual está en un punto de inflexión, tanto por las medidas que decidió adoptar como por las consecuencias que se desprenden de ella. Según dos de los estudiosos de los procesos políticos en el mundo como Zygmunt Bauman y Carlo Bordoni analizan en un libro (Estado de crisis) la actual crisis de las democracias representativas en el mundo desde dos abordajes distintos para terminar advirtiendo casi en una misma respuesta que la actual crisis económica de las democracias se debe al divorcio entre la política y el poder, de esta manera sostienen ambos que la grieta se ahonda cada vez más y como consecuencia de ello está dejando a la política a merced de los problemas territoriales sin poder de resolución, mientras que el poder de los grupos económicos (cada vez más concentrados) están ávidos de seguir incrementando sus negocios con costos de producción cada vez más baratos dañando así a las economías regionales de los estados nación y precarizando peligrosamente los mercados laborales.
Esta separación entre la política y el poder económico que se alimenta a diario por las denuncias de corrupción que realizan los medios de comunicación y ventilada hasta el hartazgo, está dejando a la práctica política en el escalón más bajo del descrédito total, promoviendo un vacío dirigencial en el sistema democrático ocupado casi en su totalidad por el poder económico que no duda un segundo en reemplazar a una dirigencia política por otra dirigencia empresarial afín a sus intereses económicos y de espaldas a las necesidades de los trabajadores.
Desde esta perspectiva las crisis económicas y políticas del sistema democrático, parecieran no tener fin.   
Pero algo grave está ocurriendo en el trasfondo de esta problemática que está afectando sobre todo a las democracias emergentes; el espacio territorial que antes ocupaba la economía junto a la política ahora es ocupado por los varones del narcotráfico que con el dinero mal habido comienzan a tomar partido en este embrollo financiero, suministrando recursos económicos que en el mayor de los casos no solo financian campañas políticas sino también proyectos de desarrollo de gobierno a cambio de inmunidad territorial y judicial. En países de menor desarrollo económico y con una pobreza estructural, es habitual ver como proliferan los narco estados a la par de la falta de políticas institucionales que impliquen una organización política y jurídica en un estado nación que organice eficientemente las expectativas de sus pueblos.
En la teoría del vacío, práctica del Budismo, un enunciado dice que: “todo espacio vacío tiende a llenarse naturalmente” y es lo que está ocurriendo con las economías regionales desabastecidas por los estados nacionales que cada vez se alejan más de sus necesidades y sus problemáticas ahondando la brecha que ya existe entre ricos y pobres. Este escenario dramático por cierto, es el que necesitan las organizaciones que están al margen de la ley para operar a sus anchas y desarrollar todo tipo de delitos camuflados por las extremas necesidades de los pueblos marginados de los estados nación que abandonaron su rol de organizar y resolver los problemas de sus poblaciones.
En este contexto, la crisis del sistema democrático acompañada por la crisis dirigencial, se encuentra frente a una encrucijada que de no reaccionar adecuadamente asistirá al colapso total de un sistema que ha sido capaz de solucionar los grandes desafíos de toda su historia; este desafío consiste en el compromiso que deberán asumir las próximas generaciones de dirigentes políticos para promover y realizar una verdadera “Revolución Democrática” dentro mismo del sistema institucional, excluyendo de raíz a todos aquellos elementos que sigan utilizando prácticas políticas nefastas que impliquen cualquier tipo de sociedad o financiamiento espurio con las mil formas de corrupción en las que se ve involucrada la política.   
Para finalizar, citemos a Norberto Bobbio cuando se manifiesta acerca de las distintas “transformaciones” que ha sufrido la democracia sin que por ello deje de ser el sistema político que mejor representa los intereses de los ciudadanos libres de todos los tiempos, por eso, estemos atentos a sus crisis y a su devenir sin dudar de su forma de gobierno, pero tengamos en cuenta que toda forma de gobierno se legitima si es un proyecto integrador ya que todo sector representativo que quede afuera de una planificación de gobierno, se transforma inmediatamente en conspirador; por eso es bueno señalar que “un proyecto nacional crece, se fortalece y se desarrolla, cuando es de todos”


VICENTE SCORDAMAGLIA