miércoles, 30 de agosto de 2017

BAJO EL ESTIGMA DE LA GUERRA

Artículo de opinión
BAJO EL ESTIGMA DE LA GUERRA
Por: VICENTE SCORDAMAGLIA

“Todos los líderes deben saber que quien le haga la guerra al mundo, el mundo le hará la guerra a él”.
Escribir no siempre es dar respuestas, sino por el contrario la mayoría de las veces es hacerse preguntas. Las preguntas abren interrogantes en nuestro sistema de ideas y creencias porque  interpelan las certezas que ya tenemos, aquellas que sostienen nuestra estructura psíquica y social, a su vez, estas (preguntas) nos promueven angustia e incertidumbre que nos mueven a buscar nuevas respuestas que remplacen a las anteriores, aunque sepamos a priori que estas, serán provisorias.
Convendría entonces en este caso hacer una aclaración que me parece pertinente, este escueto análisis no es una toma de posición, mucho menos pretende dar respuestas definitivas, más bien se trata de la búsqueda de algunos indicios que nos lleven a comprender qué intereses se están disputando en el mundo y cómo se planta cada uno de los países que hegemonizan algún tipo de liderazgo internacional sea este comercial, militar o territorial en el juego de equilibrio de fuerzas que mantienen la paz en el mundo, alejada del riesgo de entrar en una escalada bélica de características planetarias con consecuencias catastróficas que arrastraría a toda la humanidad por el uso insensato de armas nucleares; en todo caso, digámoslo así, el presente análisis, se parece a una descripción más que a una interpretación.
Dicho esto: mientras los poderosos del mundo fanfarronean, exhibiendo su poderío bélico con el que estarían dispuestos a matar a cientos de miles de personas en cualquier parte del mundo, sobre todo a aquellos que no se sometan a (sus designios de “negociar” bajo sus nefastas reglas) la entrega de las riquezas que los pueblos conservan como patrimonio estratégico para su subsistencia, la sociedad mundial comienza a tomar conciencia de lo que sucede, percibiendo que vuelve a quedar atrapada en medio de dos frentes que dicen ser su mecenas y que los van a librar de los gobiernos populistas y totalitarios por un lado, o por el  liberalismo salvaje que los esclaviza por el otro. En la medida que estos dos frentes que gobiernan el mundo se radicalizan, los pueblos perciben que la única manera de detener este nuevo latrocinio que se viene consumando sobre los pueblos libres del mundo, es enfrentar juntos la amenaza que se yergue sobre ellos ya que no se observa ningún atisbo de solución “negociada”, que sea más justa, entre las naciones más “poderosas de la tierra” y el resto de los países del mundo que no han alcanzado todavía la tecnología y el el conocimiento suficiente que los encamine hacia un desarrollo sustentable para sus pueblos.
La brecha tecnológica existente en la actualidad (entre unos y otros) es de tal magnitud, que la dependencia que tiene gran parte del mundo con las nuevas tecnologías hace difícil un desarrollo independiente y soberano de su proceso de producción, y, como consecuencia de ello, su crecimiento y desarrollo; la mayoría de los pueblos se mantienen anclados en el pasado ya que ni bien alcanzan un punto óptimo de avance en los sistemas de producción los nuevos progresos de los países que hegemonizan el conocimiento tecnológico de punta dejan obsoleto cualquier intento de independencia en materia de producción, de desarrollo económico sustentable y aplicaciones tecnológicas. 
Desde finales del siglo XX las potencias mundiales vienen produciendo, dentro mismo de su núcleo duro, cambios muy profundos movidos por el ingreso de China a los mercados internacionales; el sistema capitalista Chino, mezcla de una agresiva política comercial internacional y prácticas de producción y distribución interna de explotación similares a las del siglo XIX, produjeron en el mundo entero un terremoto financiero y comercial, obligando a las empresas multinacionales a reconvertir sus sistemas de producción para poder competir en el mercado internacional, episodio este que viene impactando de lleno sobre la realidad de los trabajadores del mundo y su perspectiva de progreso. La reciente reforma laboral que se acaba de instalar en Brasil es una muestra de cómo los poderosos pretenden resolver la encrucijada que les plantea la crisis financiera internacional, que por lo visto recae una vez más sobre las cabezas de las masas laborales del mundo globalizado.
El liderazgo del poder mundial por parte de los EEUU comienza a mostrar signos de fatiga frente al creciente despliegue del gigante asiático, que asume los riesgos de ocupar sin prisa (con paciencia oriental) pero sin pausa todos los espacios vacantes que van dejando Rusia y EEUU fundamentalmente; esto quiere decir que hoy ya estamos en la antesala de un mundo globalizado bajo la influencia del multipoder con un protagonismo creciente de China en todas las áreas sensibles de la economía mundial.
Los cambios en la estructura del poder económico mundial anuncian que ya estamos parados en un mundo multipolar, por lo que el nuevo mapa geopolítico de este poder fragmentado entre varios países comienza a configurarse con naciones que tienen a su vez la capacidad de proyectarse  internacionalmente y transformarse en poco tiempo (si es que ya no lo son) en potencias planetarias así, podemos comenzar a visualizar como se van alineando en el nuevo mapa mundial. En la cúspide podemos ver a tres naciones con capacidad de operaciones planetarias económicas, militares y territoriales, a saber: China, EEUU y Rusia; un segundo poder con las mismas capacidades pero sin el poderío militar global se encuentran: Alemania y Francia hegemonizando el mercado común Europeo, y en la misma línea compitiendo con este mercado se encuentra Inglaterra, alineado estratégicamente con EEUU que, para equilibrar el poderío alemán que ejerce en Europa occidental (y gran parte de Europa oriental)  fundamentalmente en el mercado común Europeo, renuncio al mercado común creando el Brexit como modo de defender el valor de su moneda como valor de cambio internacional; finalmente siguiendo con esta cartografía en pleno desarrollo, el resto del planeta se encuentra todavía dentro de lo que son los estados nación, con escasa capacidad para operar en este escenario planetario por la brecha tecnológica cada vez mayor que separa a  países ricos de países pobres, con excepción de algunos como Japón, Israel y otros que si bien cuentan con poderío militar y conocimiento tecnológico solo lo pueden utilizar circunscriptos a operaciones de corto alcance, sobre todo en el aspecto regional. Quizás  convendría agregar aquí que naciones como Corea del Norte, Irán, Afganistán, Cuba o Venezuela y otros tantos más, están siendo  considerados en este nuevo mapa como países marginales en tanto alguno de ellos no desistan de sus planes de independencia económica y soberanía política a través de su desarrollo nuclear; finalmente por fuera de toda planificación posible, se encuentran  los estados considerados terroristas.    
Ahora bien, si este mapa es el que se corresponde con la realidad, ¿qué perspectiva tienen el resto de los países del mundo si amenazan con sacar los pies del plato de este nuevo orden? y ¿qué capacidad tienen de concentrar poder junto a otras naciones que están excluidas del nuevo mapa mundial?

En el pasado reciente una tendencia continental llamada tercer mundo se organizó bajo el argumento de la defensa común y desafió el avance de los imperios de EEUU y La Unión Soviética que salieron victoriosos de la segunda guerra mundial (mundo bipolar) dividiéndose el mundo en dos grandes áreas de influencia, estos fueron consumados en los tratados de Potsdam y de Yalta.
Si bien la formación de una tercera posición no fue la herramienta totalizadora para conseguir una liberación estratégica y definitiva de los pueblos, al menos tuvo la virtud de conformar un sólido bloque de países en vías de desarrollo para evitar el saqueo en masa que pretendían realizar estos dos imperios que se dividieron el mundo bajo su área de influencia. Solo La Guerra Fría en la que se embarcaron las dos naciones en pugna y su alocada carrera armamentista pudo atenuar el saqueo que pretendían realizar. En este escenario denominado La Guerra Fría, hubo figuras descollantes en el bloque tercermundista que supieron aprovechar esta fisura entre los dos imperios consolidando posiciones de independencia en el aspecto interno de sus países siendo de escaso éxito a nivel internacional con excepción del caso Cubano que logró perforar sus fronteras ideológicas pese al intenso boicot desplegado por el imperialismo Yanqui, hecho este que duró hasta el colapso del mundo Soviético dejando a Cuba a la intemperie para encontrar en Venezuela a su sustituto ideal a cambio de petróleo por protagonismo ideológico.    
Siguiendo con esta línea argumental observemos entonces que en los últimos veinte años, una renovada tendencia sacudió la inercia de los pueblos del continente americano, en donde comenzó a expandirse la idea de países que claman y luchan por su liberación; desde Cuba pasando por Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Chile, Uruguay y Argentina por nombrar alguno de ellos, se alinearon en la creación de una renovada consigna de construir la Patria Grande, esto es la conformación de un bloque regional político, comercial y cultural para contener cualquier intento de avasallamiento a la autodeterminación de los pueblos y su pretensión de independencia. Sin embargo el avance de este nuevo episodio histórico duró lo que tardó el imperio Norteamericano en reorganizar una nueva escalada sobre un continente (Americano) que considera es de su influencia estratégica en sus planes hegemónicos e imperialistas. Así fue quebrando uno a uno la voluntad de países de nuestro continente, destituyendo en algunos casos a sus gobiernos elegidos por la voluntad de las mayorías con episodios jurídicos políticos que llevaron, como es el caso de Venezuela, a sobrellevar una intensa campaña de desgaste para aplastar quizás el último intento de soberanía regional y comercial en nuestro continente. Quizás convendría recordar para encontrar las razones de lo que ocurre en Venezuela  que este país tiene una de las reservas petroleras más grandes del planeta según datos internacionales y es el quinto país que provee de petróleo a EEUU, un 40% de lo que importa para el desarrollo de su economía nacional, pero si a esto le sumamos razones estratégicas, lo que trata de hacer EEUU es evitar que Venezuela copie el modelo Cubano para mantenerse en el poder influenciando a otros pueblos a recorrer el mismo camino.  
La lucha del presente y futuro inmediato comienza a librarse en todos los frentes: militar, económico, territorial y tecnológico, y a decir verdad la delicada situación mundial comienza a configurarse como la madre de todas las batallas, ya que aquí, en esta disputa, se define la apropiación de los recursos fundamentales para el desarrollo del siglo XXI, hecho este que puede marcar definitivamente el destino trágico de muchas naciones o tal vez, en el peor de los casos, el de toda la humanidad. 

Nota: he omitido exprofeso para esta nota, nombres propios de líderes o personajes significativos de esta etapa histórica, como así también episodios ocurridos en la política interna de los pueblos en el transcurso de este periodo para evitar todo tipo de personalismo o toma de posición facilitando la comprensión y dejando al lector, su libre interpretación acerca de ellos.   

lunes, 21 de agosto de 2017

NI VENCEDORES NI VENCIDOS… CRISIS DE REPRESENTATIVIDAD

NI VENCEDORES NI VENCIDOS… CRISIS DE REPRESENTATIVIDAD
¡En democracia el único que gana cuando elige libremente es el pueblo!

Si usted creía que este era un país perdedor, amargado y aburrido, el domingo pasado, en el cierre de las elecciones nacionales, la clase política de nuestro país demostró lo contrario; todos festejaron alegremente como legítimos vencedores, y no porque hayamos tenido una jornada democrática ejemplar, y en verdad ese es nuestro mayor activo a futuro, sino porque todos los candidatos mejor posicionados creen haber ganado las elecciones primarias de medio término.
El Presidente Macri y los suyos ganaron porque creen que la gente votó la continuidad de las medidas de gobierno sin importar el costo que esto tiene para los sectores más vulnerables de la sociedad; en otro orden Cristina ganó porque cree que el pueblo le vuelve a dar la oportunidad de retornar al poder y restituir todas las medidas fallidas de su gobierno pasado, solo que los Macristas le armaron un escenario para que no aparezca en las primeras planas de los diarios locales y del mundo como la ganadora de las elecciones; y Massa ganó porque cree que es él quien le pone límites a los intereses de Cristina y se siente competitivo a la hora de esperar el desgaste del gobierno porque cree que en el 2019 será el elegido de la gente.

La verdad, es que ningún dirigente político ganó las elecciones del domingo pasado convertidas en un plebiscito nacional, no solo de la gestión del gobierno actual,  sino en la misma línea también lo hizo con la actitud y el rol que debe tener la oposición; a lo sumo, lo que podemos decir en términos de ganadores y perdedores es que lo que aquí hubo, es un categórico empate electoral. En realidad el único ganador en todo este desaguisado explotado hasta el cansancio por los medios de comunicación, es el pueblo que se expresó libremente para otorgarle al gobierno una cuota más de confianza; al mismo tiempo la gente le dijo a Cristina que todavía falta tiempo para corregir los errores cometidos durante doce años de gobierno Kirchnerista y sanar las heridas abiertas que dejó su última gestión, y finalmente en el mismo orden, ¿“resguardó” a Massa de un desgaste prematuro? señalando que debe seguir trabajando con su proyecto de 1pais porque si el diablo no mete la cola puede ser la alternativa de gobierno en las elecciones presidenciales de 2019. Todo esto lo veremos de aquí en adelante porque todo esto es información en desarrollo como dice el periodismo.

Ahora bien, si como dicen todos los analistas (y en esto coinciden) 2 de cada 3 ciudadanos le dijeron que no al gobierno y del mismo modo 2 de cada 3 le dijeron que no a Cristina y el tercero en discordia Massa sacó menos votos que nunca ya que Margarita le aportó un 7 % a su haber pues entonces, el escenario que tenemos por delante no es que tenemos una amplia oferta electoral sino más bien se trata de una profunda crisis de representatividad política y de complejo tratamiento inmediato.

Pero metamos un poco más la cuchara en el desaguisado. Como vimos en la campaña electoral estos tres dirigentes realizaron actividades idénticas para llegar al voto de la gente; casi la misma escenografía, el mismo discurso sobre las cosas que faltan realizar resaltando las deficiencias de sus oponentes para tal fin y bajando al territorio para escuchar los problemas de la gente. ¿Pero si los tres hicieron lo mismo quién marcó la diferencia? Y la respuesta es muy simple: fue aquel que le dio mayores certezas al pueblo y aquí cambiemos sacó una leve ventaja. La certidumbre de la gobernabilidad expresada en votos es quizás el elemento más significativo que están dejando las elecciones de medio término, más allá de la conformación de las dos cámaras esto es, Senadores y Diputados herramienta indispensable para conseguir quórum propio o consensuar con la oposición si fuera necesario; en este sentido el resultado siempre será seguir consolidando estratégicamente la democracia argentina de cara al futuro, como así también construir espacios de consensos necesarios que nos lleven a reformar todos los instrumentos institucionales que la democracia necesita para  obtener una Argentina más plena enriquecida por la diversidad, la pluralidad y la tolerancia.

Quizás (para terminar con este escueto análisis) lo que resta de aquí a las elecciones definitivas de octubre próximo es que todos nos demos cuenta (no solo los políticos) que allí afuera de nuestras fronteras nos espera un mundo hostil dispuesto a hacernos pagar caro todos nuestros errores y nuestras bajezas si es que no asumimos con responsabilidad la empresa de construir una gran nación sólida y duradera que nos incluya a todos.


VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 1 de agosto de 2017

DE LA ENCERRONA A LA LIBERTAD SOLO HAY UNA PASO

DE LA ENCERRONA A LA LIBERTAD SOLO HAY UNA PASO

La campaña electoral para las primarias (PASO), tal como imaginábamos, viene cumpliendo con todas las expectativas que despertó antes de su inicio; suba del dólar, tasas altas para contener a los ahorristas, chicanas para todos los gustos, denuncias a fuego cruzado, promesas incumplidas que vuelven a ser promesas, operaciones de los medios de comunicación, el oportunismo inoperante de la justicia, las especulaciones de las encuestadoras y la manifiesta intolerancia a diestra y siniestra de nuestra sociedad, conforman el combo perfecto como antesala de una contienda electoral que culminará en Octubre en la cual los argentinos ponemos en juego algunas cuestiones de cara al futuro de nuestro país; y como si esto fuera poco (diría un vendedor ambulante) la política nacional metida de lleno en el desafuero del  Diputado De Vido que promete una segunda vuelta para su exclusión en el corto plazo según sea el resultado de las próximas PASO.  

El país atraviesa una crisis económica de la cual no logra despegarse por más que los encargados de resolverla intentan aplicar las pocas fórmulas que tienen a mano para tal propósito. Haber apostado todo al ingreso de capitales externos, sin contar con planes alternativos que contengan los conflictos de la coyuntura, ha sido uno de los errores garrafales cometidos por la actual administración, que para sobrellevar la inexistencia de un plan económico que dé certezas para el mundo y para nuestro país, no tuvieron mejor ocurrencia que equiparse para reprimir a los trabajadores que reclaman legítimamente por la defensa de su fuente laboral; esto se hubiera resuelto tal vez, con un mejor acuerdo (no la patraña y la puesta en escena que realizó el gobierno con un grupo de empresarios que nunca se llegó a cumplir) con las empresas generadoras de puestos de trabajo estableciendo una tregua seria y responsable con todos los sectores para constituir pautas de negociación y políticas activas que permitan mantener intactas las fuentes laborales existentes, esto es: mientras los cambios prometidos comenzaran a dar alguna esperanza para satisfacer las necesidades de todos los argentinos que en menos de un año y medio sufrieron la caída de su poder adquisitivo y la calidad de vida más brutal desde la época del tristemente célebre Martínez de Hoz. 
Todas las reformas posibles que el gobierno intenta producir para construir un nuevo modelo de país, tanto en lo político, como en lo económico, laboral y social son pasibles de repudio por parte de la inmensa mayoría de los argentinos que ven como el gobierno persiste en imponer un plan de gobierno que somete a los trabajadores y sus familias a sacrificios innecesarios aumentando las falencias que arrastra del gobierno anterior y de las que se supone “han venido a corregir”.
Hoy, los argentinos, nos encontramos empantanados en una discusión estéril y sin sentido entre pasado y futuro sin poder visualizar que en medio de estos dos extremos está el presente de millones de compatriotas que sufren las consecuencias de un “cambio” que los tiene como variable de ajuste. 
Las próximas elecciones, entre primarias de Agosto y las  definitivas a realizarse en Octubre próximo, dejarán en el haber del proceso democrático, dos cuestiones que a mi juicio son de suma importancia: la primera es que el gobierno nacional será plebiscitado por lo hecho en la mitad de su mandato; señal elemental que el pueblo le dará al gobierno para ratificar o rectificar su proyecto político y económico que agoniza más por sus propias falacias (y falencias) que por la presión que ejercen los opositores; y la segunda cuestión es la que está vinculada con la proyección que hacen aquellos que intentan no ser succionados por la polarización desplegada por la propaganda mediática entre Macri y Cristina y terminar siendo funcionales a ambos extremos; esto es, quienes transitan la ancha avenida del medio como Sergio Massa y otros.

Convengamos que la situación no es fácil de resolver para quienes no quieren entrar en la misma encerrona de la última elección que culminó eligiendo a Macri como Presidente en segunda vuelta, pero déjeme que lo desanime un poco más: hasta que el pasado no termine de ser sepultado el futuro no podrá ser visualizado con claridad; pero créame que en el aquí y ahora también existen soluciones inmediatas que pueden catapultar a un pueblo por encima de esta disyuntiva y salir del laberinto de la historia en el cual se encuentra. Finalmente lo dejo con una breve pero contundente anécdota sobre el genial Picasso:
Cuando unos oficiales alemanes le señalaron el “Guernica” le preguntaron, ¿usted hizo eso?
No, les dijo, ustedes lo hicieron.


VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 24 de julio de 2017

LIBERALISMO TARDÍO




 LIBERALISMO TARDÍO
“El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos”. Henry Ford
El liberalismo tardío hoy en el poder por el voto de la gente, no deja de añorar esa visión del mundo que divide a los países entre ricos y pobres. Es inconcebible ver como una vez que asumen el poder estos grupos de empresarios (CEOs), no descansan un solo minuto en desmantelar todas las conquistas alcanzadas por las clases trabajadoras y medias de la sociedad, que al perder su capacidad de presión sobre las empresas, quedan a merced de administradores sin escrúpulos que no dudan un minuto en aplicar ajustes sobre los sectores más vulnerables de toda la cadena productiva para sanear las pérdidas de sus empresas y hacerlas más competitivas a costillas del sacrificio de los trabajadores y sus familias.  

Pareciera que la única visión del mundo que estos sujetos conciben es la de sentirse parte de un segmento minoritario de la sociedad que tiene privilegios ilimitados en lo que se refiere al uso (y abuso) de las riquezas que producen el conjunto de los sectores de la sociedad. El sistema productivo de la sociedad actual tiene puntos de inflexión, que al alterarse voluntariamente, ocasiona temibles inequidades que se proyectan inmediatamente a los sectores más vulnerables de la cadena de consumo de la economía nacional; es evidente entonces, conjeturar que el actual gobierno argentino está mirando cómo evoluciona el intento de reforma laboral que se intenta imponer en Brasil. En este contexto de permanentes transformaciones, en donde la revolución tecnológica exige profundos cambios para ser más competitivos, los empresarios argentinos ya han decidido quienes son los que van a pagar el costo de esos cambios, ya que ellos, como siempre procedieron, no están dispuestos a poner un céntimo de su patrimonio para tal exigencia, como consecuencia de ello, pretenden proyectar ese costo sobre las espaldas de los trabajadores sin importar siquiera sacrificar a la clase media y los trabajadores en general, mayoritariamente consumista de todos los productos que ellos mismos producen para el uso cotidiano.

Esta crisis que se parece a una bestia herida de muerte, avanza sin detenerse hacia su calvario final sin poder contener su ciclo destructivo, llevándose puesto todo a su paso al extremo de poner en peligro la existencia misma de la democracia tal como la conocemos. Ya son miles las  voces destacadas en el mundo entero que están alertando sobre las consecuencias que implica no consensuar acuerdos estratégicos sobre temas que hacen a la destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo en áreas sensibles de la economía, que echarían por tierra todos los esfuerzos para construir sociedades más solidarias y menos expulsivas. Las consecuencias del avance de la pobreza originada por la falta del trabajo, elemental para el sustento diario, crearía una masa hostil y desorganizada que llevaría a toda la humanidad a transitar un camino plagado de acechanzas para encontrar soluciones perentorias a tan graves conflictos de envergadura global.  

La paradoja del capitalismo me genera el siguiente interrogante: ¿Qué le impide aumentar su franja de consumidores en vez de achicarla? La respuesta no es sencilla, requiere la opinión de expertos o por lo menos la decisión de emprendedores valientes como lo fue en su tiempo Henry Ford, cuando encontró la respuesta al interrogante que todo empresario debería investigar por estos tiempos: ¿si cada vez hay menos gente con poder adquisitivo quién me va a comprar los productos que yo fabrico? Ford respondió con audacia y resolvió el interrogante con una medida revolucionaria, les dio aumento a sus empleados duplicando sus salarios para que sean estos sus primeros compradores; así creó su primera cartera de clientes, la más leal y agradecida que elevó su producción entre el 40% y el 70%; pero además fue el cimiento fundamental para la creación de una clase media pujante que ayudó a consolidar el modelo económico norteamericano.

Esta realidad deja por el piso la teoría dominante a lo largo de la historia de que se deben minimizar los costos del trabajo y en paralelo maximizar las ganancias del capital, es decir: mantener los sueldos estancados con el argumento de que los costos de producción deben permanecer bajos, para evitar transferir los incrementos hacia los precios finales; Henry Ford les demostró lo contrario; cuando le preguntaron por el secreto de su éxito respondió:

“El secreto de mi éxito está en pagar como si fuera pródigo y vender como si estuviera en quiebra”.
Quizás los políticos junto a los empresarios y los trabajadores argentinos deberían explorar un poco más como se construye un desarrollo con justicia social.
VICENTE SCORDAMAGLIA



martes, 18 de julio de 2017

LA EZQUIZOFRENIA DE LA POLITICA

LA EZQUIZOFRENIA DE LA POLITICA
De la película “Una mente maravillosa”
“La pesadilla de la esquizofrenia es no saber lo que es verdad.”

La esquizofrenia de la política está por llegar a su máxima expresión. En la medida en que ya nadie sabe quién es quién dentro de nuestras frágiles democracias, las distintas formaciones políticas dicen ser una cosa pero en realidad son otra, así nos pasamos el tiempo tratando de identificar y catalogar entre liberales, progresistas, populistas, peronistas, radicales o sencillamente nos hacemos llamar del campo popular para evitar alguna sospecha dentro mismo de las propias formaciones que nos identifican. 
Las distintas categorías que la Sociología y las Ciencias Políticas le dieron a las formaciones políticas después de que las dos grandes revoluciones (Rusa y Francesa)  cambiaran el mundo; hoy, vaciadas de contenido por el uso y abuso de sus términos ya no simbolizan lo que dicen ser y como consecuencia de ello no representan la realidad presente de millones de seres humanos que intentan descifrar que categorías de todo el catálogo ideológico disponible puede acercarse a las ideas que representen al común de los mortales y sus problemáticas actuales.    

La realidad que vive el hombre “moderno” es un poco más compleja que la que vivía el hombre medio del siglo XIX, su realidad estaba circunscripta a su órbita familiar y su medio laboral, su parcela de tierra y alguna que otra ciudad convertida en mercado público donde el común intercambiaba sus productos y en la cual transcurría la mayor parte de su vida. Las necesidades, las expectativas y sus sueños no excedían este espacio geográfico que lo circunscribía; hoy, es todo más complejo, la vida del hombre medio implica representar y asumir una cantidad de roles al mismo tiempo que hace que el sujeto se vea sometido a severas presiones de su medio social produciendo severos trastornos en su personalidad que aun todavía no se sabe a ciencia cierta el daño que pueda ocasionar en su estructura mental y social; en consecuencia, la política, su máxima expresión institucional del acontecer social no logra contener las múltiples demandas provenientes de una sociedad cada vez más demandante estimulada por el constante bombardeo de los medios masivos de comunicación, donde dicen que un sujeto solo puede ser feliz si tiene una serie de productos superfluos que apenas brindan un poco de satisfacción y su durabilidad no excede el  tiempo que tarda hasta la salida de otro producto que reemplaza al anterior ofreciendo la satisfacción total.

Así en esta “esquizofrenia” generalizada transcurre la vida de la sociedad mundial en una carrera imparable de consumo y descarte en donde las ideologías políticas perdieron la batalla principal de darle sentido a la lucha del hombre por transcender más allá del límite de sus necesidades vitales para subsistir. El sentido de la política pasó de ser un principio filosófico ordenador de la vida social de los pueblos, a una simple gerencia administrativa de bienes y servicios en la que la distribución desproporcionada está creando desigualdades profundas de consecuencias planetarias en donde obcecadamente se construyen sociedades divididas entre ricos y pobres.

Cambiar el rumbo de este trastorno mental que padece la política globalizada, implica también cambiar el sentido de esta y su forma de concebir la vida misma ya que ambas son complementarias en la lucha por construir una sociedad más justa y solidaria por el bien de todos.


VICENTE SCORDAMAGLIA        

miércoles, 12 de julio de 2017

LA UTILIDAD DE LAS PRIMARIAS, ABIERTAS, SIMULTÁNEAS Y OBLIGATORIAS (PASO)

LA UTILIDAD DE LAS PRIMARIAS, ABIERTAS, SIMULTÁNEAS Y OBLIGATORIAS (PASO)

La campaña política que nos llevará a las devaluadas Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) ya está en camino con todo su folclore a cuestas. Cómo criticar el ejercicio de votar para elegir a los mejores dirigentes para que nos gobiernen si nos pasamos años de dictaduras sin poder ejercer este derecho elemental para vivir en un país libre y democrático. Sin embargo y mal que nos pese, los distintos frentes electorales se las han arreglado para no competir en estas internas abiertas, arguyendo acuerdos preelectorales que imposibilitan el armado de las listas para competir libremente y someter su candidatura a la legítima decisión del electorado nacional. 

Las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), se instituyeron en un contexto y con un  argumento que respondía a la falta de credibilidad de los ciudadanos hacia la clase política y sus respectivos partidos; este sistema que entró en una profunda crisis institucional dejó un vacío  de credibilidad en el sistema electoral, a lo que las PASO, de alguna manera, podían ofrecer un mecanismo  facilitador por fuera de las tradicionales roscas políticas en tanto se pudiera recomponer el rol y la transparencia de los partidos políticos, legítimos instrumentos para formar, instalar y ofrecerle a la sociedad a los mejores dirigentes disponibles en todas las formaciones democráticas del país. Sin embargo, debemos aceptar que aunque las devaluadas PASO ocasionen algunos desgastes innecesarios o parezca inútil su realización, ante la falta de democracia dentro de los partidos políticos su implementación termina resolviendo conflictos existentes entre candidatos de un mismo partido o frentes electorales que de otra forma no llegarían a ningún acuerdo sin la participación del electorado nacional.

Si el actual gobierno intentara realizar una necesaria reforma política, uno de los temas de debate será sin duda la homologación de las tan poco útiles PASO, en tanto en ese mismo orden se vuelva con la práctica partidaria de elegir democráticamente en elecciones internas a sus legítimos candidatos.

Ahora bien, yo creo que hay que devolverles a los partidos políticos la autoridad y el prestigio necesario siempre y cuando todos los actores de la política nacional se pongan de acuerdo en que para construir una república vigorosa es necesario creer (y practicar la política) en una democracia partidaria como instrumento para su realización, es decir, un consenso generalizado de todas sus fuerzas activas que permita en un gran acuerdo nacional la refundación del sistema democrático tan bastardeado en nuestro país; un sistema en el cual se permita resolver todas nuestras diferencias, contradicciones e intereses sin que por ello se ponga en juego la institucionalidad de la Nación.    

Quizás no solo baste con enunciarlo, sino que además debemos practicar sin demora, anteponiendo la lucha por la idea por encima de la calumnia sistemática como base central de un nuevo tiempo político por venir que con insistencia, reclama toda la sociedad.


VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 4 de julio de 2017

CRISIS GLOBAL El trabajo, ¡un bien escaso a repartir!

 CRISIS GLOBAL
El trabajo, ¡un bien escaso a repartir!

Cada vez que hablamos de crisis global tenemos la tendencia a abordar el análisis  como si solamente fuera una crisis financiera, algo que solamente está vinculado con los complejos sistemas económicos y los mercados financieros en los cuales se viene desarrollando el capitalismo globalizado, como consecuencia de su expansión, aquella que produjo la primera fase de la revolución industrial. No advertimos (o dejamos de lado ex profeso) que los procesos económicos financieros tienen su base de sustentación en la sociedad misma que al abandonar los intereses generales del colectivo social y remplazarlos por transacciones individuales, las masas laborales se hicieron más débiles y permisivas creando condiciones favorables para que se desarrollen todas las políticas activas del capitalismo y sus asociados sin control de los derechos laborales, ambientales y territoriales.

En tiempos del advenimiento de la revolución industrial, tanto los capitalistas como los trabajadores tenían una suerte de dependencia mutua en la cual los trabajadores se organizaban en función de sus demandas y el capitalismo desarrollaba sus intereses en función de la acumulación de su riqueza. Este “equilibrio” que costó muchas vidas hasta alcanzar su apogeo y que dio origen al estado de bienestar, comienza a romperse a partir de la introducción de la tecnología en los sistemas de producción, que al prescindir de mano de obra para su producción, comienza a desplazar a millones de trabajadores en todo el mundo con consecuencias devastadoras no solo para todos los trabajadores y sus familias sino también para las economías regionales de los países dependientes de ese “equilibrio” entre capital, trabajo, producción y consumo.
La crisis que vive el mundo actual, no es una crisis meramente financiera o económica, es básicamente una crisis de época que se produjo por la pérdida progresiva de valores, y como consecuencia de su expansión se ha ido desarrollando globalmente con características propias en cada país, estimulada por una revolución científico-tecnológica que viene cerrando los últimos vestigios del ciclo expansivo que tuvo la revolución industrial.
La característica más notable que introduce este fenómeno es la de haber dado un salto cualitativo en áreas claves de la economía mundial tales como los sistemas de producción, las comunicaciones y las finanzas.
Estas reformas a nivel mundial que se operan en las empresas multinacionales, se debe analizar en profundidad porque nos plantea un salto cualitativo en términos potenciales pero al mismo tiempo abre una serie de interrogantes que atraviesan y desafían a todo el pensamiento filosófico, político y económico que conocimos hasta la fecha y que la sociología ha dado en llamar: “el carácter civilizatorio de la evolución social”

Una de las características centrales de este fenómeno de fuerte impacto en las clases trabajadoras y medias de la población mundial es que se requiere en la actualidad un 75% menos de tiempo de trabajo humano para realizar los mismos objetivos; pero si este análisis no lo abordásemos como tiempo de trabajo humano y lo hiciéramos desde la pérdida de puestos de trabajo, nos encontraríamos con la eliminación del 75 % de los trabajadores del mercado laboral con las consecuencias que hoy están a la vista de todos.

Veamos entonces a partir de algunos ejemplos a qué fenómeno complejo nos tenemos que enfrentar y qué posibilidades tenemos a mano para darle alguna solución para resolver la crisis de la “modernidad”: en Argentina la Ford hasta la crisis de 2001 producía con 2500 trabajadores más cantidad de autos que los que producía en 1970 con 12.000 trabajadores. Esto se puede resolver eliminando 10.000 trabajadores o se puede resolver bajando la jornada laboral significativamente. Si en esos años el producto de esa empresa necesitaba 80 horas hombre y ahora lleva 40, quedan solo dos opciones: una es dejar a 5 trabajando 8 horas, y dejar fuera a 5 que no tienen posibilidades de reinsertarse en el mercado laboral y la otra es quedarse con 10 trabajando 4 horas, que en el caso de incrementarse la productividad y las ganancias, trabajando 4 horas duplicarían (o más) sus ingresos. Esta última opción ofrecería una solución intermedia en los países salvando un descalabro inminente en el mundo capitalista con alto contenido de conflictividad social, política y económica de consecuencias globales.

Esta opción no parece delirante teniendo en cuenta que la solución antagónica tiene como destinatario la de dejar en la calle a millones de trabajadores en el mundo.
En los años comprendidos entre el fin de la segunda guerra mundial y la crisis de los setenta, coincidieron con los más altos niveles de crecimiento económico con una disminución de la jornada laboral que pasó de 72 horas de principio del siglo 20 a las 40 horas que alguna vez conocimos; es decir, una reducción de un 45% de la jornada laboral. Esto permitió una incorporación a niveles de bienestar a amplios sectores de la población especialmente a aquellos que habían quedado afuera del estado de bienestar, pero en los últimos 20-25 años, que es cuando se despliega más aceleradamente la globalización de los sistemas de producción, la lógica fue la de expulsar trabajadores. Esto produjo una notable polarización entre ricos y pobres con una concentración de la riqueza sin igual por lo que hoy tenemos un 20% de la población mundial que concentra el 87% de los ingresos en el mundo; y si esta misma ecuación la llevásemos al 30% de la población mundial, el desfasaje sería de enormes proporciones ya que estaríamos en valores del 95% del ingreso mundial que significaría que un 70% de la población mundial se reparte apenas el 5% de la riqueza. Como observamos aquí, nos encontramos con un mercado de un 20-30% que es excesivamente chico para dar el salto cualitativo necesario en la productividad con tecnologías de avanzada ya que estamos ante una crisis de sobreproducción por la sencilla razón de la carencia de demanda derivada de la polarización y la concentración de la riqueza.

Para terminar con este escueto análisis el problema de magnitud global no tiene solución si no se hace una redistribución a gran escala de la riqueza social. Así lo está realizando China, única potencia que está buscando una solución alternativa a través de una profunda reforma agraria que ha planteado ante la eventualidad de que bajen las exportaciones.

En este sentido el capitalismo global avanza hacia un cuello de botella en donde las perspectivas que tiene por delante son aterradoras; no existen en el corto plazo muchas opciones, o incluye nuevos compradores a su cartera de potenciales clientes, o produce como ya se está viendo una exclusión de la población mundial como no se ha visto nunca en la historia de la humanidad, alimentando aun mas a los cinco males de la historia: la miseria, la ignorancia, la necesidad, la desocupación y la enfermedad de la sociedad que la “modernidad” con toda su parafernalia tecnológica no ha podido erradicar. Steve Fraser (guru de Walestrik) inmortalizó esta frase: Cuando el yo es el único sitio viable de mejora, cuando no hay ningún beneficio posible que obtener con la acción colectiva, la conciencia colectiva se antoja “ridícula, ingenua y confusa, cuando no pecaminosa y sediciosa”. De allí, estamos a solo un paso del “sálvese quien pueda”.

 VICENTE SCORDAMAGLIA