miércoles, 25 de abril de 2018

ARGENTINA: UNA REALIDAD FUERA DE CONTROL

Artículo de Opinión
ARGENTINA: UNA REALIDAD FUERA DE CONTROL
Por: Vicente Scordamaglia

El planeta marcha hoy en día a la velocidad digital y las redes son su motor de competición. Argentina no escapa a esa realidad insoslayable, y mucho menos al flujo de las nuevas tendencias que provienen de esa especie de mundo que estamos construyendo, que en todo caso y por las atrocidades que se cometen a diario, se parece cada vez más a un inframundo propio de un relato de ultratumba de tiempos en que la vida estaba llena de creencias fantasmagóricas que como hoy, nos impide construir un futuro mejor para todos.

Todo cambio (y esto es cierto) que se desarrolle en una nación, implica grandes sacrificios para su gente, en especial para los que menos tienen: restructuración de la economía, de los sistemas de producción, reformas políticas, laborales, impositivas y judiciales e institucionales son algunos, entre otros que se me antoja, los pilares de un nuevo modelo de país que se intenta instalar; pero si no se es capaz de poner una red social que contenga los reclamos de las clases desplazadas de la sociedad que el mismo modelo propone, ningún cambio será factible de realizarse sino cuenta con la legitimación necesaria por parte de toda la sociedad.   

Mientras en todo el planeta se siente el impacto de la disputa de fondo que están librando los poderosos ( carrera armamentista y guerra comercial) para ver quién se queda con la hegemonía económica, política y militar del nuevo orden internacional, en nuestro país reñimos por cuestiones mucho más elementales como la de instalar por parte de la oposición una emergencia tarifaria que retrotraiga las tarifas de los servicios básicos (luz, gas, agua y otros) a valores más accesibles para que la gente pueda pagarlos, y no lo que estamos viendo hoy en día facturas con valores exorbitantes que están diezmando la economía de los asalariados en general y sus familias, sembrando una acelerada fatiga de todos los sectores en general, que a partir de un gobierno que se muestra inclemente y voraz por recortar todas las conquistas laborales, atropella obcecadamente con las esperanzas de los trabajadores argentinos y empobrece sin piedad a una clase media  vergonzante que comienza a despertar  tras un letargo temporal que hizo que este gobierno avanzara sin control sobre los derechos de las grandes mayorías.  

A decir verdad, son pocos los que aún confían en los moralizadores de la política, mucho menos en aquellos que se arrogan una autoridad moral que no se sabe bien quien se la ha otorgado, pero si la moral que profesan algunos personajes vinculados con el oficialismo están haciendo la vista obesa por no delatar los focos de corrupción del gobierno actual, y oídos sordos con las prácticas que utilizan para administrar los dineros públicos, es poca la diferencia que se observa entre el gobierno Kirchnerista y el gobierno de los gerentes del Ingeniero Macri; ambos ejecutaron su plan de gobierno a discreción con prácticas autoritarias imponiendo todo aquello que decían, había que democratizar

El gobierno nacional comienza a rascar el fondo de la olla, la falta de inversiones significativas que permita la realización de emprendimientos importantes que generen puestos de trabajo de calidad (así decían en la campaña) y con ello retomar el camino de un crecimiento sostenido, comienza a ser en la realidad una quimera inalcanzable. La imagen patética del presidente Mauricio Macri con un montaje en Vaca Muerta pidiendo a los argentinos ahorrar en el consumo de energía, se asemeja al tristemente conocido ministro de la dictadura (ingeniero Álvaro Alsogaray) cuando en ese entonces se inmortalizó con una frase célebre: ¡hay que pasar el invierno!   


La realidad argentina comienza a peregrinar por un sendero peligroso que en la medida de perder la iniciativa puede ponerse fuera de control, las paritarias no alcanzan a cubrir la pérdida adquisitiva de las grandes masas laborales, ya que gran parte de sus magros salarios son utilizados para el pago de servicios, que hoy el gobierno nacional pretende que las provincias corran con el costo político y económico de una medida que se parece más a un manotazo de ahogado que a una medida virtuosa y planificada. Desplazar en las provincias la baja de algunos impuestos para paliar el salvaje ajuste tarifario puede significar un movimiento peligroso como la decisión de un suicida a punto de ejecutar su obra macabra final.   

martes, 17 de abril de 2018

VIOLENCIA SIN FIN

Artículo de opinión
VIOLENCIA SIN FIN
Por: Vicente Scordamaglia

No es hazaña pequeña seguir conservando la serenidad en medio de una ocupación sombría y llena de responsabilidades. Y, sin embargo, ¿hay algo más necesario que la serenidad?
Friedrich Nietzsche

La existencia de los seres humanos, sujetos a vivir en sociedad, se ha convertido dramáticamente en estos tiempos en una misión de riesgos inconmensurables, creando de por sí una perpetua inestabilidad en la sociedad global. Desde que en un pasado remoto de la génesis humana en donde los primeros antepasados del hombre fueron parte de la cadena alimentaria de otras especies salvajes que habitaban el planeta, hoy, y a pesar de toda la ornamentación que ostenta la sociedad “moderna” y a pesar de haber ganado la batalla fundante del desarrollo actual contra todo otro ser vivo sobre la faz de la tierra, el ser humano, a través de los tiempos, sigue sometido a peligros extraordinarios sin vista de solución en el corto plazo.

Y no precisamente por ser parte de la cadena alimentaria de otras especies animales (que siempre es preocupante) sino que en la actualidad, se encuentra sujeto a un peligro superior que lo abruma frecuentemente al saberse presa de un depredador presente mucho más peligroso y sanguinario que solo busca su destrucción; la diferencia radica en que esta amenaza  consiste en que la bestia actual no solo busca su destrucción sino que además es capaz de  “deglutirse” a sí mismo provocando un holocausto terrenal: este animal viviente, peligroso e inteligente es el homo sapiens (hombre inteligente) es decir: ¡el hombre de nuestro tiempo!

Dicen que la violencia que se vive a diario en todas partes del planeta es un clima de época, poco argumento para tan escalofriante realidad. Los ataques perpetrados contra personas en cualquier ciudad del planeta sin mediar cargo alguno o motivo que lo justifique, las masacres perpetradas con armas de destrucción masiva sobre ciudades llenas de civiles en nombre de la libertad, las hambrunas de millones de seres humanos con necesidades básicas insatisfechas por los procesos económicos que concentran capitales a niveles inimaginables creando múltiples injusticias a lo largo y ancho de todo el planeta, nos muestra a las claras, la envergadura de la crisis moral y existencial que vive el hombre en su paso por la vida.

El exiguo valor que se le da a la vida humana es equivalente a la que le dan los soldados en un campo de batalla en donde matar o morir es la razón de ser y lo único que se persigue en ese escenario es la propia existencia; aun así, en esta situación límite, se podrían encontrar razones que justifiquen semejante aberración humana sabiendo que el que mata primero tiene una segunda oportunidad de seguir viviendo hasta que otro sujeto, en la misma situación, lo termine matando a él. 
Ahora bien ¿cómo podemos justificar racionalmente a aquellos que matan violentamente a civiles desarmados en cualquier ciudad del mundo por los medios menos esperados, o a aquellos que masacran con bombardeos sistemáticos sobre ciudades llenas de civiles y que también se encuentran desarmados? 
La respuesta no es fácil de discernir, sobre todo cuando ésta tragedia humanitaria está plagada de intereses religiosos, económicos, políticos y militares que obstruyen per se una solución clara y contundente. Si nos atenemos a la historia misma de la evolución como sociedad, partiendo de la única certeza que tenemos a mano, podemos afirmar que no hemos dejado de hacerle la guerra a nuestros semejantes cada vez que nuestros intereses se vieron afectados o estuvieron en peligro y en consecuencia, utilizamos la violencia que tenemos a nuestro alcance para eliminar a otros o al supuesto agresor como única forma de solución posible, la respuesta entonces nos puede proyectar para situarnos en una categoría superior de la escala animal que todavía no fue catalogada por la antropología, algo así como el supremo depredador no solo de todo ser viviente sino también de su hábitat junto con ello: su propia especie. Alguien dotado y equipado con todos los elementos necesarios tanto para destruir y borrar de la faz de la tierra todo elemento creado por (Dios) el hombre como así también para construir un mundo casi ideal. Podríamos denominarlo “De animales a dioses” según la calificación que le da Yuval Noah Harari en su libro: Breve historia de la humanidad, su ensayo nos aproxima para poder situarnos en la tarea de investigar la historia de la violencia como rasgo central del desarrollo del hombre y su entorno ¡la tierra!

Todos los estudios que se han hecho con respecto al hombre y la violencia ejercida contra otras especies y su entorno, tienen que ver fundamentalmente con la lucha por los recursos necesarios para el desarrollo humano. Desde un sujeto, sometido desde que nace a una feroz lucha por la vida, hasta las naciones en constante forcejeo ejerciendo la violencia armada por los recursos necesarios para su desenfrenado desarrollo, son pasibles de cometer atrocidades por alcanzar sus objetivos.   


Freud descubrió que la violencia humana es una pulsión inherente a la conformación del ser humano, lo que no pudo ver en su tiempo es como evolucionaría ese rasgo que en la actualidad prevalece sobre otros, sobre todo cuál es el límite de evolución que alcanzaría esa tendencia agresiva (violenta) del hombre propenso a llegar a límites inimaginables de destrucción masiva que, en caso de no poder mantener equilibradas (y a tiempo) las pulsiones  violentas que habitan en los sujetos, sabrá Dios cuando estaría dispuesto a sobrepasarse en la relación (in)consciente que debe tener el hombre entre la vida, la muerte y con ello, la de su propia destrucción.     

miércoles, 11 de abril de 2018

INTERVENCIÓN O UNA NUEVA PROSCRIPCIÓN

Artículo de Opinión
INTERVENCIÓN O UNA NUEVA PROSCRIPCIÓN  
Por: Vicente Scordamaglia

La intervención (o si usted quiere la proscripción) del peronismo, no es algo nuevo en este espacio político. Recordemos que el peronismo, en su génesis política, (exagerando un poco) se podría decir que nació proscripto. Es el pueblo trabajador de aquel 17 de octubre de 1945 quien rescata a su máxima figura de una de las más brutales arbitrariedades de la época que quiso impedir, con falaces argumentos, el ascenso al poder del movimiento político emergente que se disponía incorporar a millones de trabajadores argentinos que se encontraban marginados de una planificación social política y económica y a un proyecto de Nación.

De allí en adelante, el peronismo en todas sus versiones en las que le tocó intervenir a lo largo de nuestra historia electoral, sufrió una sucesión de intervenciones y o proscripciones: Lonardi, Aramburu, Onganía, Videla y ahora Macri, atentaron contra su herramienta electoral (el Partido Justicialista) que le impidió participar libremente en las distintas instancias de nuestra compleja democracia. 
Hoy, igual que ayer, una nueva patraña se cierne sobre la pesada carga que lleva sobre sus espaldas el peronismo junto al pueblo trabajador en la construcción política de la historia nacional, nuevamente se manifiesta con claridad el experimento por métodos antidemocráticos de impedir su participación en las futuras elecciones con candidatos representativos que se presenten como alternativa a las políticas de un gobierno que no se detiene en la destrucción de las conquistas sociales de los trabajadores y los sectores menos favorecidos por este gobierno antipopular.

La célebre jueza María Romilda Servini que manipuló a voluntad e intervino tantas veces al Justicialismo Nacional en nombre de inconfesables argucias, reincide una vez más, con una medida que por lo menos despierta sospechas, nombra como interventor del PJ nacional al dirigente gremial Luis Barrionuevo cercano al gobierno del ingeniero Macri para “normalizar” (así dice) el PJ nacional con la clara intención de impedir su unidad e instalar referentes afines al gobierno nacional para permitir la tan ansiada reforma laboral por parte del gobierno junto a las elites locales que presionan por sacar mejores ventajas en la puja entre (salarios y trabajo) trabajadores y empresarios.

Si el actual interventor Luis Barrionuevo (ufff que feo suena) pretende hacer una gestión creíble, deberá convocar con urgencia a una nueva afiliación masiva y a una pronta elección interna que legitime las nuevas conducciones partidarias a nivel nacional, alejando las dudas creadas hacia esta intervención arbitraria y desmesurada impulsada por la jueza intervencionista, con el riesgo de que con esta medida no resuelva nada dejará como saldo negativo un conflicto interno que ocasionará serias heridas en la democracia partidaria, no solo del Justicialismo si no la de todo el sistema electoral.
Con el mismo argumento, podría aplicar igual procedimiento y realizar la misma operación con otros partidos como el Radicalismo y otros del precario sistema electoral. La maniobra está a la vista y no deja dudas, una vez más la connivencia entre el oficialismo y algunos jueces.

Sin embargo, cada situación ofrece su coyuntura y cada crisis su oportunidad de reconstrucción. Con la nueva crisis provocada por el intervencionismo judicial, el peronismo es capaz de salir fortalecido reconstruyendo un partido renovado, que le permitirá asumir los nuevos desafíos que quedan por delante en nuestro país ofreciendo una nueva dirigencia creíble y representativa.
Una verdadera democracia partidaria y representativa exige, y esto es cierto, partidos renovados y no sellos habitados por inútiles al servicio del poder de turno con el consecuente deterioro a la democracia electoral y a todos los argentinos, por ello rescato este concepto que Juan Perón defendiera como valor fundamental de todo su pensamiento:

La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo.    

lunes, 9 de abril de 2018

DECLARACIÓN DE LA RED POLÍTICO SOCIAL “LA MARCHA DE LA BRONCA”

DECLARACIÓN DE LA RED POLÍTICO SOCIAL
LA MARCHA DE LA BRONCA
Link que remite a la letra de Pedro y Pablo

Los acontecimientos que se están produciendo en Brasil, exceden largamente la problemática personal de Lula Da Silva y sus asuntos pendientes con la justicia. El impedimento para presentarse como candidato en las próximas elecciones a presidente que se realizarán en el corriente año en ese país y las amenazas por parte de los militares Brasileños es un flagrante ataque, no solo a la democracia del Brasil si no a todas las democracias emergentes de nuestro continente que trabajan incansablemente por fortalecer su sistema democrático en la región. Las élites locales junto a los militares de ese país estimulados por poderes extraterritoriales, como otrora, retrotraen los avances políticos y culturales logrados para construir naciones económicamente más justas y soberanas en beneficio de la igualdad de oportunidades de la inmensa mayoría de los trabajadores y sus familias que ven cercenar sus derechos y la libertad  de elegir libremente a sus legítimos representantes.
Frente a este nuevo atropello al pueblo Brasileño que comenzó con la dudosa destitución de Dilma Rousseff y el preocupante silencio de los organismos internacionales, sumado a la apatía dirigencial de todos los colores partidarios de la región, repudiamos enfáticamente el accionar de grupos facciosos que operan e impiden bajo falaces pretextos el normal desarrollo de la evolución del sistema democrático en toda nuestra región.



lunes, 2 de abril de 2018

LA MILITARIZACIÓN DE LOS CONFLICTOS HUMANOS: UNA MACABRA SOLUCIÓN

Artículo de Opinión
LA MILITARIZACIÓN DE LOS CONFLICTOS HUMANOS:
UNA MACABRA SOLUCIÓN
Por: Vicente Scordamaglia

La escalada de violencia que crece sin parar en una secuencia de episodios que llevan a toda la humanidad al umbral mismo de una conflagración internacional, requiere la intervención inmediata de los líderes más autorizados del mundo. La crisis financiera internacional se exhibe por delante de nuestras narices como la definitiva asociación con personajes siniestros y sus negociados más turbios que se conocen en el mundo entero, aumentando desmesuradamente la criminalidad que nos hace pensar que la humanidad toda, podría perder definitivamente la batalla emprendida por los pueblos libres del mundo para construir un mundo más justo y solidario. El brutal asesinato de la concejal en Brasil, nos remite a los sanguinarios crímenes políticos para acallar las voces de los que se manifiestan por aquellos que no tienen voz. 

La militarización de los conflictos en el mundo, tal es el caso de Mariella Franco en Brasil o el caso del ex espía Ruso envenenado junto a su hija en Inglaterra y otros episodios de gravedad planetaria, pone al mundo en una nueva encrucijada y alerta a la población mundial de los peligros inminentes que estos hechos acarrean. La falta de líderes que contengan las tensiones existentes de la fenomenal crisis económica financiera que azota a los pueblos, en especial a los más pobres del mundo, está creando en su devenir, un nuevo mapa de poder planetario con claros focos de poder económico y militar que de no resolver sus contradicciones (y necesidades) adecuadamente no dudarán en crear un nuevo calvario a toda la humanidad. La guerra comercial que ya se insinúa como tal entre las naciones más poderosas del mundo, será sin lugar a dudas la antesala del infierno tan temido.  

Con esta perspectiva por delante, la política deberá enfrentar con decisión y coraje los desafíos de una época plagada de peligros. El desmantelamiento de los arsenales nucleares no solo es un cuento chino, sino que por el contrario cada día que pasa vemos una mayor sofisticación en los instrumentos de destrucción masiva por parte de los países que disputan una porción del nuevo reparto mundial. Los gobiernos democráticos destituidos por episodios de corrupción, reemplazados por otros tan corruptos como el denunciado, ponen en peligro las ya baqueteadas democracias en el mundo, único sistema posible para vivir una vida digna junto a nuestros semejantes. La convivencia humana tal cual como la conocemos va mutando aceleradamente hacia formas que todavía el hombre medio de este siglo no alcanza a descifrar, creando así una mayor incertidumbre para la vida cotidiana de los pueblos que no se explica por qué la humanidad, a pesar de todos sus conocimientos y avances tecnológicos, no consigue resolver sus conflictos en paz y armonía entre los seres humanos de este planeta.   

Las tremendas injusticias que se viven a diario producto de la militarización de los conflictos en todo el planeta en su conjunto, está destruyendo las pocas energías que todavía quedan disponibles como reserva estratégica para que la humanidad revierta esta tendencia suicida y trabaje solidariamente por construir un mundo mejor, a menos que sea cierto la creencia de Jacinto Benavente cuando sentencia: la tontería de la humanidad “se renueva diariamente” 

domingo, 25 de marzo de 2018

VERDADES VIRTUALES

Artículo de opinión
VERDADES VIRTUALES
Por: Vicente Scordamaglia

El escándalo que se acaba de producir en las redes sociales específicamente con Facebook sobre los datos de 50 millones de usuarios, pone en evidencia como se manipula la información (brindada voluntariamente por los mismos usuarios) a nivel planetario sean estos con fines sociales, políticos, comerciales o militares. Los motivos en este caso en particular de direccionar (manipular) la información con fines específicos, nos señala una vez más cómo a partir de una serie de hechos, se va construyendo con información ¿falaz o apócrifa? las “verdades” relativas que el común de los mortales de este mundo consumimos a diario.    

La gran influencia que poseen los medios de comunicación sobre la gente y en especial las redes sociales, está fundada sobre un par de semi verdades: por un lado el desprestigio que generó la pérdida de confianza en su clase dirigente (o referentes) en general, proveedores estos del análisis y las verdades relativas del acontecer del mundo y sus conflictos, y por otro el uso de la mentira como forma de vida, alterando todas las referencias (creencias) del hombre común para aferrarse a fetiches del mercado y la comunicación social realizando operaciones con abordajes falaces e intencionados de distintos episodios que acontecen en el mundo en general y en nuestro país en particular; en este sentido, las redes y los medios de comunicación están configurando un mapa del delito internacional más que un nuevo orden social, político, económico y cultural.  

Estos episodios ponen de relieve, la relación que tiene el hombre “moderno” entre la verdad y la mentira, es decir: aquellas cosas en las cuales muchos sujetos prefieren creer por la simplificación de una vida acomodada en vez del sacrificio que implica construir verdades más sólidas que redunden transitar por una vida más digna; a partir de aquí cabe que nos hagamos la siguiente pregunta: estas verdaderas herramientas que posee el hombre de nuestro tiempo ¿están al servicio de sus necesidades e intereses, o son las nuevas formas de dominio al servicio de los poderosos que combaten por controlar nuevos espacios de poder? A juzgar por los hechos que se van conociendo en distintas partes del mundo, pareciera que esto último es lo que viene aconteciendo; la colonización de las redes sociales por parte de empresas que se han dedicado a vender la información de personas que se supone debe ser confidencial, ha abierto una nueva puerta a la desconfianza generalizada que tiene el común de las personas que perciben que son vigiladas y manipuladas a voluntad.  

En este liberalismo económico que se ha desplegado por el mundo entero, en donde todo tiene precio y el valor de mercado de la información sensible que se maneja va de acuerdo al poder de daño que sustente, o en su defecto la invención de virtudes que sostenga dicha información proporcionada, como por ejemplo el regadero de corrupción que dejó la empresa Hodebrecht, primero para posibilitar el ascenso de determinados candidatos en distintos países del mundo y luego ante las denuncias de haber entregado dádivas, los mismos que solventaron sus campañas son los que propiciaron su caída, como es el caso de Brasil o Perú con sus presidentes,  o el caso que comienza a tomar notoriedad en Francia con el apoyo económico de Libia a la campaña de Sarkozy como así también la misma campaña en favor de Trump en contra de Hillary por operaciones encubiertas de Rusia y vaya a saber cuántas operaciones más que suceden en todo el mundo globalizado.

Ahora, como agravante de una crisis planetaria de valores referenciales, observamos con decepción como es utilizada la información de usuarios de Facebook por la empresa Cambridge Analytica para influir en las elecciones de EEUU que ponen definitivamente al hombre común de todo el planeta en la disyuntiva de dejarse arrastrar por las verdades virtuales vacías de contenido y llenas de corrupción que circulan en las redes consumiendo la información basura que se vende como pan caliente procesada por los medios de comunicación masiva sobre todo en las campañas electorales de todos los países del mundo, o buscar aquellas verdades que nos permitan la construcción de una civilización virtuosa, trascendente y libre que el tiempo en su transcurso fortalezca y ratifique.  


lunes, 19 de marzo de 2018

LAS PEQUEÑAS Y MEDIANAS EMPRESAS ARTIFICES DE LA EMERGENCIA

Artículo de opinión
LAS PEQUEÑAS Y MEDIANAS EMPRESAS ARTIFICES DE LA EMERGENCIA
Por: Vicente Scordamaglia

El gobierno nacional comienza a estar más preocupado por la inflación, la marcha ascendente del dólar (que se traslada invariablemente a los precios) y el desequilibrio general de la economía que involucra a todos los sectores productivos del país, que por la propia oposición que todavía no logra capitalizar los desaciertos del gobierno de la alianza Cambiemos.

En el tercer año de la administración del gobierno actual, en donde hace pocos días se habían reformulado su meta antiinflacionaria de un (15 %) para el año 2018, el INDEC, le aportó mayor dramatismo al proporcionar los datos del mes de febrero con un lapidario (2,4 %); la noticia generó una mayor zozobra en el gobierno en momentos en que los gremios exponen sus argumentos para cerrar las paritarias del año en curso con una perspectiva inflacionaria en constante aumento hasta llegar a un 25 % anual.

Es indudable que los errores del gobierno en el manejo de la economía nacional comienzan a pasar factura en el momento en que las reformas no aportan los resultados esperados, las inversiones externas brillan por su ausencia y la gente le va perdiendo el miedo a los cucos políticos ventilados por la actual administración configurando un escenario en el que el gobierno comienza a sentirse jaqueado por la propia ineficiencia de un modelo que destruyó a los sectores productivos nacionales afectando dramáticamente a los sectores medios y medios bajos del mercado interno, sectores estos que en el momento como el  actual se hubieran convertido en la rueda de auxilio de los magros resultados derivados de modelos político y económico de exclusión como el desarrollado por la actual administración.

Más allá de las reformas prometidas y las mejoras invisibles que solo el gobierno alcanza a ver, posponiendo resultados de semestre en semestre desde que asumió aquel diciembre de 2015, los argentinos comienzan a desanimarse frente al futuro inmediato que visualizan en una sucesión de eventos cotidianos como un camino incierto hacia un nuevo fracaso de la economía política y sus consecuencias en un mundo cada vez más competitivo con economías cada vez más cerradas al flujo de productos externos. En este sentido el gobierno de la alianza Cambiemos se encuentra en una dramática encrucijada: aceptar las reglas de juego internacionales que dicen que solo debemos comprar todo lo que las potencias producen y poco podemos vender lo que con altos costos producimos en nuestro país, se plantea la siguiente disyuntiva: o reactivamos nuestro mercado interno en una espiral de consumo interno que nos permita equilibrar nuestro déficit y adecuar la relación que debe existir entre producción y consumo o el caos sobrevendrá como consecuencia de una parálisis generalizada.    

El miedo a todo lo que tenga una vertiente popular que los economistas neoliberales imprimieron en el pensamiento político argentino aseverando que un modelo de distribución más equitativo nos llevará a resultados parecidos a los de Venezuela (Argentina no es Venezuela) impiden avanzar hacia un desarrollo interno sostenido promovido por un consumo equilibrado del mercado interno como salvaguarda de las políticas proteccionistas y expansivas de los mercados internacionales que impiden (y esta es la falacia) el libre acceso a los mercados globales con ventajas comparativas en beneficio de nuestra economía.    

Las pequeñas y medianas empresas (PYMES) nos pueden ayudar a salir de la actual incertidumbre nacional; estos empresarios nacionales estimulados por un rápido consumo interno son capaces, por sí solos, de  generar trabajo inmediato, aumentar la recaudación fiscal y mejorar los magros sueldos de nuestra clase trabajadora reformulando políticas y modelos que nos llevan peligrosamente hacia el abismo. Todo esto es mejor que poner en la agenda nacional un apresurado adelantamiento de la discusión de las próximas elecciones nacionales como tapadera de la crisis actual que de no encontrar alguna respuesta inmediata, ni siquiera una buena performance de nuestra selección en el mundial de Rusia nos podrá salvar de un nuevo y amargo fracaso nacional.        

La alternativa para los argentinos no es un liberalismo económico que deje afuera a las tres cuartas parte de los argentinos, tampoco un populismo autoritario que divide la base fundante de la unión nacional, la alternativa para los argentinos es un proyecto nacional y popular que incluya a todos los sectores por igual en una economía virtuosa y ascendente que nos saque definitivamente de la decadencia nacional.