jueves, 16 de enero de 2020

DOS MODELOS UNA SOLA SALIDA


Artículo de opinión
DOS MODELOS UNA SOLA SALIDA
Por: Vicente Scordamaglia

¿Acaso existen en el mundo actual más que dos modelos de gestión como lo son el liberalismo financiero y el populismo distributivo? Me animaría a decir rotundamente que no, salvo excepciones de algunas naciones que realizan un experimento de ambos utilizando como práctica, según el caso, un pragmatismo extremo ausente de cualquier ideología. Si esto es así lo más lógico sería la búsqueda de lo mejor que sostienen ambos modelos y aplicarlo a la economía de nuestro país para salir del laberinto en el que se encuentra nuestra economía; este experimento sería posible si no fuera que intereses locales y extranjeros no tuvieran otros planes para el futuro  de nuestra economía.
La situación limite en la que se encuentra la Argentina que heredó Alberto Fernández exige la búsqueda de un constante equilibrio entre quienes encarnan los intereses de estos dos modelos, esto es: consensuar la toma de decisiones para bucear juntos y ver en el fondo de este océano de incertidumbres como funcionan esos países que aplican para casos similares un pragmatismo extremo y en consecuencia, medir por los resultados.
En nuestro país acaba de asumir un nuevo gobierno y con él surge una nueva esperanza que en la medida de las posibilidades reales y a pesar de la situación en la que se encuentra la economía argentina, el gobierno intenta provocar un shock de confianza en la población que espera con gran expectativa que se produzcan cambios drásticos en la política nacional y que impulse a la economía de nuestro país a soluciones más o menos rápidas; sin embargo y a pesar de lo imperioso  de proponer cualquier “paliativo” para la emergencia, el nuevo gobierno sabe que corre contra reloj y cada minuto en que transcurra el acontecer económico de Argentina se acerca a un callejón con dos salidas: una es atar su suerte al FMI como lo hizo el gobierno de Macri y el otro es socializar los esfuerzos para evitar que nos alcance la espada de Damocles del FMI que persigue inflexiblemente al gobierno argentino para que cumpla con los pagos tal cual fueron pautados con el gobierno anterior.
El presidente Fernández y todo su equipo económico saben de las dificultades que todavía deben enfrentar más allá de haber tejido rápidamente  una red de contención y de acuerdos con cada uno de los sectores que conforman la estructura de poder en Argentina: empresarios, sindicalistas, movimientos sociales, partidos políticos y aun con los organismos internacionales de crédito que estarían de acuerdo en avanzar sobre dos ejes fundamentales para destrabar la compleja trama de dificultades en la que habría dejado al país el gobierno anterior: por un lado atender a la emergencia social con toda la complejidad que esto implica, es ni más ni menos que obtener respuestas urgentes para frenar la extrema pobreza, atender la emergencia alimentaria y sanitaria e incentivar las escasas ofertas laborales que permitan que la inmensa masa de desocupados encuentren una salida laboral y comiencen a mover la rueda “virtuosa” de la economía. En segundo lugar, la estrategia del gobierno es ganar tiempo dando señales claras de que no desea entrar en default, en todo caso lo que la Argentina quiere es reconfigurar las fechas de pagos, sobre todo en lo que hace a los vencimientos inminentes que de retrasar el calendario de pagos le permitiría alejarse de la zona de peligro apremiante antes que se caiga el acuerdo político social que hoy contiene el conflicto social en Argentina.
Lo cierto es que ni el liberalismo económico ni el populismo distributivo han podido dar respuestas duraderas a las demandas de los pueblos; el liberalismo expresado en el modelo Chileno (por tomar un caso emblemático) colapsó luego de haber dejado un tendal de pobres en el camino con el agravante de que en ese país los servicios básicos esenciales para la población (educación, salud y trabajo) son privados e inalcanzable para los trabajadores y sus familias. En el mismo orden y con el mismo rigor, hay que decir que los modelos populistas representados por gobiernos como el de Bolivia (por tomar un caso) no alcanzan a completar un círculo virtuoso de desarrollo por la falta de inversiones que le impiden pasar a una fase superior de capitalismo productivo.
La situación en el mundo es por demás preocupante. Los únicos que han podido perforar esta ecuación perversa de las democracias imperfectas son precisamente aquellas naciones que utilizan la democracia como mecanismo de legitimación de sus actos de gobierno hacia adentro de sus naciones (EEUU. RUSIA Y CHINA) pero hacia afuera ejercen presión constante con un desarrollo militar cada vez más acentuado y riesgoso para la paz mundial.     



martes, 7 de enero de 2020

POBREZA


Artículo de opinión
POBREZA
Por: Vicente Scordamaglia

El constante debate que se recicla cada vez con mayor intensidad en la cultura nacional acerca de los pobres y las consecuencias que esta realidad representa, tiene un nuevo capítulo con las declaraciones de la inefable (corista) Susana Giménez, sus dichos llenos de eufemismos acerca de la pobreza (según sus creencias) ofenden a los argentinos, tanto  a los que padecen este flagelo como así también a quienes tenemos conciencia de lo que significa para un país que sabe que mientras exista este nivel de pobreza no habrá paz social.
Es evidente que muchos sectores de nuestra sociedad no han podido librarse de los prejuicios que los persiguen a lo largo de toda la historia, y sobre todo se manifiesta en el debate cada vez que tenemos que afrontar la responsabilidad de elaborar algún proyecto o plan de emergencia que ayude a mitigar el castigo de la pobreza que hoy tenemos y lamentablemente tenemos que adicionarle el rótulo del hambre que padecen (como una estigma) cientos de miles de compatriotas. Es evidente que no es nada fácil el desafío que tienen por delante los gobernantes ya que como decía el genio Albert Einstein: “Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”; de manera que la pobreza, caracterizada últimamente por muchos personajes de la política como el senador Pichetto o de la farándula la vedette Susana Giménez y opinólogos ligeros que habitan los medios de comunicación que descreen de la veracidad de ello y afirman que solo es producto del resultado de múltiples especulaciones políticas electorales en beneficio de intereses espurios con el fin de mantener cautivo a importantes segmentos de la población. Este significativo  hecho ha provocado con su ocultamiento que el flagelo de la pobreza (que no es exclusivo de la Argentina) sea reconocida y tratada por prestigiosos analistas y o economistas como Thomas Piketty, Anton Costas, Carlos Arias y otros en donde todos ellos desde distintos abordajes afirman que la pobreza representa el 40% de la población mundial. La pobreza, caracterizada como la falta de elementos básicos y necesarios para el desarrollo de cualquier ser vivo de nuestro planeta ha sido históricamente encubierta por un prejuicio básico que tiene que ver con la pérdida de dignidad, y como consecuencia de ello tanto el que la padece como así también el que la oculta establecen un pacto de silencio siniestro acerca de la pesadilla que significa este flagelo socialmente.   
Una región convulsionada, una economía de quebranto una sociedad devastada por años de esfuerzos ilógicos e inútiles que nos llevaron nuevamente a la debacle nacional y un aparato productivo obsoleto que costará años y mucho sacrificio poner en condiciones para que vuelva a ser la locomotora de la producción nacional será este el único esfuerzo legítimo para que nuestra nación encuentre el camino de la reconciliación y el crecimiento sostenido; pero muy a pesar de esta realidad que avergüenza, todavía en nuestro país persisten algunos personajes que creen que el fenómeno de la pobreza se soluciona con un gallinero, o sacándolos de la vista cotidiana, escondiéndolos en los confines de nuestro vasto territorio para apaciguar sus conciencias llenas de prejuicios, culpas y negación de una realidad que interpela a nuestra condición de ser sujetos sociales que construyen juntos el ideal de una gran nación.
Ser pobre habla de carencias y oportunidades, si a una persona que tiene carencia de alimentos, de salud, de educación y oportunidades de trabajo y no se lo margina por ello, este sujeto puede volver de esa realidad denigrante e integrarse socialmente, pero si en su defecto la sociedad lo margina culturalmente, jamás podrá integrarse y ser parte de su comunidad.    
  
     


miércoles, 27 de noviembre de 2019

LA DIFÍCIL TRAMA DEL PODER


ARTÍCULO DE OPINIÓN
LA DIFÍCIL TRAMA DEL PODER
POR: Vicente Scordamaglia

La revelación de los nombres de los ministros y equipos que acompañen al presidente electo Alberto Fernández el 6 de diciembre próximo terminará con las especulaciones de los distintos sectores acerca de cómo se va configurando la trama del poder para los próximos cuatro años. Construir una estructura de poder en Argentina y en las condiciones paupérrimas en la que se encuentra su economía, no está siendo nada fácil para un Presidente que intenta constituir una base  sólida para su gobierno desde donde pararse y desde allí comenzar a dar respuestas a las distintas demandas y expectativas de los sectores que conforman el vasto y conglomerado escenario de un país rodeado por naciones con serios conflictos sociales que se expanden peligrosamente por toda la región suramericana.

Sectores que conforman el Frente de Todos, espacio político que  llevó a Fernández a la presidencia: gobernadores, intendentes, sindicalistas, empresarios, movimientos sociales y otros, por estas horas imponen condiciones y presionan por conseguir un lugar en la estructura de poder que de apoco se va configurando como un hecho irreversible, pero, en su conformación, va dejando jirones de un poder que todavía no obtiene el equilibrio necesario para poner en marcha un proyecto enfáticamente anunciado que promueva un rápido desarrollo económico y social.   
Argentina no está exenta de posibles estallidos, de allí que las primeras medidas deberán llegar con urgencia y cargadas de contenido. El nivel de tolerancia a la espera de nuestra sociedad es tan paupérrimo como la economía que deberá multiplicarse (como los panes de Cristo) para dar respuestas tanto a los sectores más postergados de nuestra sociedad como así también a los organismos internacionales que no dejan de monitorear los movimientos de la nueva administración en Argentina. 

Unidad, diálogo, consensos, acuerdo económico y social, oposición constructiva, pueden ser solo consignas olvidadas en los cuadernos de campaña si se pierde de vista el principal objetivo que tiene nuestro país, que es sin duda estimular rápidamente el mercado interno a través de una creciente demanda laboral. La creación de un escenario que propicie mejor humor social será indispensable para llegar a los objetivos propuestos y en este sentido la prensa independiente puede tener un rol decisivo cuando tenga que dar información que pueda ser sensible para la población. Ser cuidadoso y responsable no significa ser partidario de nadie, con ser objetivo alcanza para no exaltar los ánimos ya caldeados de los argentinos.

El 10 de diciembre asume un nuevo gobierno que conducirá el  destino de los argentinos por los próximos cuatro años, estemos en el oficialismo o en la oposición todos seremos beneficiarios si esta vez acertamos en las medidas que hay que tomar para buscar juntos el camino de la grandeza nacional; ¡si así no lo hiciéremos que Dios y la Patria nos lo demande!  

lunes, 11 de noviembre de 2019

EL MALESTAR EN LOS PUEBLOS

ARTICULO DE OPINIÓN
EL MALESTAR EN LOS PUEBLOS
Por: Vicente Scordamaglia

El malestar en los pueblos que perturba y se  manifiesta en la mayoría de las ciudades del mundo, está corroyendo vertiginosamente los cimientos de las democracias occidentales. Los episodios que se vienen sucediendo en distintos países del mundo en general y en nuestro continente en particular, están dando cuenta de un hartazgo de las desigualdades de los pueblos y una desconfianza manifiesta a una dirigencia (sea esta de derecha o de izquierda) que con políticas vetustas no alcanzan a resolver la problemática existente de las grandes masas populares y sus clases medias empobrecidas (bisagras estas del sistema democrático) que ven como retroceden en sus derechos adquiridos en sacrificadas luchas realizadas a lo largo del tiempo de la construcción de condiciones de vida más favorables para los trabajadores y sus familias.
Los disparadores que movilizan hoy en día a grandes segmentos de la población mundial, son múltiples, pero hay un denominador común que atraviesa a todos: es la pobreza y la desigualdad creciente de grandes sectores (40 %) de la población del mundo globalizado.  
Es curioso ver que ni siquiera países europeos que supieron construir mejores condiciones de vida a través de un estado de bienestar hoy en día comienzan a sentir el mismo rigor y la misma falta de oportunidades y de crecimiento que las naciones en vías de desarrollo.
Los movimientos sociales que se movilizan con escaso grado de organicidad y sin una conducción visible no responden a un plan de lucha que obedezca a una planificación preconcebida, más bien son un sujeto social que expresa el malestar social y lo hace con los instrumentos que dispone (en la calle) y en ese devenir va configurando una nueva clase política que tiene que estar a la altura de los acontecimientos para legitimar su capacidad dirigencial.
Si bien los movimientos sociales se producen y se reproducen en gran parte de las ciudades del mundo tienen un epicentro en nuestro continente: Brasil, Chile, Ecuador, Bolivia, Venezuela y muchos más que irán detonando en la medida en que no se atiendan las demandas populares que ya saben estas que en el desenlace de nuestro continente está sellada su suerte y su  futuro.      
Lo preocupante en todos estos episodios, como el que se está produciendo en Bolivia es la injerencia foránea para precipitar eventos desestabilizadores con el objetivo de “voltear” (literalmente) a gobiernos legítimamente constituidos. Las distintas metodologías utilizadas para este fin van desde el armado de causas sobre procedimientos de corrupción de funcionarios, ahogamiento financiero a través de préstamos asfixiantes y hasta injerencias directas como la que estamos viendo en Bolivia con el potencial peligro de una guerra civil, hecho lamentable para una nación que ha sabido en pocos años transformar su desarrollo y su calidad de vida.
Finalmente, queda por analizar (con mayor serenidad) que está sucediendo con dos naciones como Bolivia desde la izquierda y Chile, desde la derecha, países  que han sabido revertir su condición económica (exhibiendo los mejores índices de crecimiento de todo y desarrollo del continente) hoy se encuentran al filo de semejante conflicto político y social.   


viernes, 8 de noviembre de 2019

UNA NACIÓN QUEBRADA EXIGE UNA DIRIGENCIA EQUILIBRADA


Artículo de opinión
UNA NACIÓN QUEBRADA EXIGE UNA DIRIGENCIA EQUILIBRADA
Por: Vicente Scordamaglia

Cuando todo parecía encaminarse por los carriles más o menos normales (desayuno mediante) hacia una transición civilizada el diablo metió la cola y al gobierno saliente (envalentonado en el fin de su mandato) se le ocurrió elaborar un documento de 8 puntos haciendo alarde de dejar un estado “ordenado” producto de una gestión exitosa dejando una herencia apropiada para que la próxima administración que asuma el 10 de diciembre pueda comenzar su gobierno sin sobresaltos para enfrentar una crisis económica financiera descomunal, de la cual este gobierno saliente sigue negando y haciéndonos creer que la debacle en la economía argentina no fue producto de su ineficiencia administrativa institucional sino las pésimas condiciones en la que el Macrismo encontró  el estado argentino. Es la primera vez que se ve con tanto descaro como el oficialismo se las arregla para ser gobierno y oposición al mismo tiempo. Las mentiras expresadas en el relato Macrista a cargo del pequeño Maquiavelo ilustrado, Marcos Peña, plasmado en 8 puntos (relato que ni ellos se lo creen) pareciera no tener fin y sobre todo a la hora de negar la realidad de lo que su propio gobierno produjo con su mala praxis en el transcurso de gobierno, a modo de recordatorio: dejó al paso de cuatro años por el poder, un país desfinanciado con un 40% de argentinos en el umbral de la pobreza, alarmantes índices de niños mal alimentados al borde de la emergencia alimentaria y un país endeudado por varias generaciones con un aparato productivo destruido y sin capacidad de recupero en el corto plazo con una desocupación descomunal que llevará sangre sudor y lagrimas para recuperar los miles de puestos de trabajo destruidos como consecuencia del proyecto neoliberal instalado por este gobierno de dirigentes irresponsables.  La desfachatez de una clase de funcionarios que no dejaron de exteriorizar una  mentira tras otra que involucró inclusive a sus propios votantes a quienes convencieron que venían a cambiar las prácticas caducas  de la política  y no hicieron otra cosa que perpetrar un espectacular saqueo de las arcas públicas en nombre de una republica que solo existe en su breviario perdido.
Las mentiras de este conjunto de dirigentes no tienen límites. Si para proteger una cuota del poder perdido es necesario confundir a la opinión pública con un relato que algunos medios de comunicación se empeñan en mantener vivo, es porque muchos de ellos temen alguna represalia que en la realidad, no existe; insisto en esto, la persecución mediática al cual está siendo sometido  un “gobierno” que todavía no lo es tal, no tiene antecedente en la historia democrática argentina. La opinión pública solo observa cómo se interpela el discurso de hipotéticos ministros y funcionarios fantasmas que todavía no están en funciones. 

Es trascendental entender el desafío que tenemos por delante con la oportunidad que genera un nuevo gobierno, nuestro país a partir del 10 de diciembre tendrá otro Presidente y otro equipo de gobierno para administrar una nación literalmente quebrada, la situación exige entonces la máxima responsabilidad de su clase dirigente tanto de los que se van como los que están llegando para empezar a transitar un camino plagado de obstáculos y en su devenir deberán encontrar los acuerdos necesarios para dar respuestas a los argentinos. Por si todavía hay quienes no percibieron la gravedad de la situación que vive la argentina les recuerdo que el horno en el mundo no está para bollos, las tensiones acumuladas comienzan a estallar una tras otra y cada vez más cerca de nuestras vidas eso hace presagiar conflictos inevitables que requerirán urgentes consensos entre la política y la sociedad toda: o los argentinos nos unimos en una lucha resuelta por el bien común transformando la crisis en un ciclo virtuoso de cara al futuro o la bandera Argentina una vez más flameará sobre sus ruinas. 

viernes, 1 de noviembre de 2019

UNA COMPLEJA TRANSICIÓN

Artículo de opinión
UNA COMPLEJA TRANSICIÓN
Por: Vicente Scordamaglia

Las respuestas más buscadas días después del acto eleccionario que desvela tanto a la prensa argentina (y foránea) se desarrolla en tres planos fundamentales: el primero tiene que ver en cómo el presidente electo resuelve el atolladero en el cual se encuentra la economía argentina después del irresponsable manejo  que tuvo el presidente Macri junto a sus colaboradores en donde dilapidaron los recursos financieros provenientes del Fondo Monetario Internacional, destinados estos a equilibrar la balanza de pagos y en su defecto fueron utilizados a discreción para la campaña electoral y otros menesteres poco ventilados todavía. Quizás si este punto, que es el más importante y una vez resuelta en parte la economía de los argentinos, el resto comience con el devenir, a disiparse por añadidura.      
El segundo punto no menos importante tiene que ver con el armado que el nuevo gobierno que se instale después del 10 de diciembre próximo pueda contar con la base suficiente de poder político y margen de tiempo como para poder realizar  las mínimas reformas necesarias para conformar las expectativas de la gente por un lado y las exigencias del FMI por el otro, hecho este no menor, ya que si la economía no está encuadrada en un plan estratégico de gobierno comenzará su gestión corriendo atrás de las urgencias tapando agujeros y perderá de vista la oportunidad de capitalizar el margen de tolerancia que todo gobierno tiene en el comienzo de su gestión.
El tercer punto que se debe tener en cuenta y sobre todo como una peculiaridad por tratarse de un gobierno que si bien ganó las elecciones todavía no asumió su mandato constitucional, es que en el trasfondo de este hecho singular de la política y en tiempo de transición, encubre una peligrosa operación de desgaste prematuro. Obsérvese como una serie de editorialistas de algunos medios de comunicación intentan abordar sus análisis de la realidad política por demás compleja, planteando que en realidad no es que el gobierno saliente perdió las elecciones por sus desmanejos y falta de proyecto político sino más bien fue porque la gente no se bancó el sacrificio de construir con su esfuerzo una sociedad para pocos.
Es notable ver la actitud agresiva con la que se persigue mediáticamente a los candidatos electos y con la minuciosidad con la que se analiza el pasado de posibles integrantes del próximo gobierno (recuérdese que todavía no asumió) con el único propósito de dejar entrever el resquicio por donde construir ahora desde la oposición, un relato que le permita al Macrismo mantener la cuota de poder  necesaria para que no se diluya en el tiempo el apoyo de los diferentes segmentos sociales que sirvieron de base de apoyo para que este gobierno realizara (a mi modo de ver) en nombre de un republicanismo mentiroso, el peor gobierno de toda la historia democrática de nuestro país. Esto está debidamente fundamentado y solo alcanza con ver como se han expresado sectores adversos al peronismo para explicar en pocas palabras los prejuicios que se mantienen vivos cada vez que un gobierno popular se acerca al poder.
Todavía se mantiene presente el efecto Cristina cuando esta de una sola jugada, le arrebató al oficialismo (otorgándole a Alberto Fernández para encabece la formula) el argumento falaz de tener que enfrentar nuevamente al Kirchnerismo (llámese en otros tiempos aluvión “zoológico”); Cristina, con esa estratégica decisión, expuso al gobierno frente a toda la sociedad su falta de logros y le quitó el argumento y la  figura tenebrosa del “enemigo” tan temido. 
Argentina se complejizó en el mismo momento en que: en las elecciones primarias quedó sellada la suerte del gobierno actual; cuatro meses es mucho tiempo para una transición, mucho más para un país que se encuentra sumido en una crisis económica y al borde del default con sus acreedores, pero la situación es más dramática aun cuando el país carece de una conducción tangible.
Cabe entonces preguntarse: ¿hasta cuándo los argentinos seguiremos haciéndonos zancadillas sin percibir el daño que se le hace a la república?
Es natural que ahora sí con los resultados electorales a la vista y a sabiendas quienes gobernarán los próximos cuatro años se produzcan una serie de reacomodamientos, tanto en los que dejan el poder como así en los que asumen el mismo, pero más allá de todas las especulaciones políticas  y económicas que se barajan a diario amplificadas por los medios de comunicación, existe un pueblo que espera con grandes expectativas respuestas perentorias que traigan un poco de alivio a toda la sociedad para enfrentar así los grandes problemas que afligen a todos los argentinos por igual.  


martes, 1 de octubre de 2019

EL DESBORDE DE LAS MASAS

Artículo de opinión
EL DESBORDE DE LAS MASAS
Por: Vicente Scordamaglia

El desborde de las masas en el mundo está dando cuenta del agotamiento del sistema político y económico que gobierna hoy la mayoría de las democracias del mundo. El contrato social que forjó y contuvo a las grandes capas medias de las democracias occidentales se encuentra en crisis y sin reflejos frente a los múltiples reclamos de millones de trabajadores que ven caer sus salarios y como consecuencia de ello su expectativa de vida de cara al futuro inmediato. La movilidad ascendente con la que se beneficiaron millones de trabajadores en los países del mundo libre, hoy ven con pesar como ese contrato social comienza a recorrer el camino inverso.
Es el turno de las reformas laborales que se quiere imponer desde el liberalismo financiero para recortar de una sola vez, todas las conquistas laborales (mejores salarios, vacaciones, aguinaldo, jubilación y sistemas de salud) que con tanto sacrificio costó obtener en la que cientos de miles de luchadores sufrieran cárcel, torturas y entregaron su propia vida por el bien común de la clase trabajadora.  
En nuestro país como en otros, (llamados países emergentes) gobernados por modelos neoliberales, se pretende llevar adelante una reforma laboral que retrotraiga las conquistas de los trabajadores a simples contratos temporarios con atributos patronales de comienzo del siglo pasado en donde los trabajadores solo percibían un magro salario exento de beneficios sociales elementales para alcanzar una vida más justa y digna junto a su grupo familiar. Si bien es cierto que la ciencia, la tecnología y la robótica  construyen una sociedad del conocimiento que está impactando sobre el trabajo manual tal como lo conocemos, no es menos cierto que este hecho significativo, se desarrolla a expensas  de la oferta laboral a nivel global, que en su devenir hace que el trabajo sea un bien escaso a repartir.  
La guerra comercial por los mercados que se libra en la superficie entre los gigantes (China, EEUU y Rusia) que operan a nivel global, revela conflictos todavía aun más profundos como lo es la lucha por los recursos (finitos) básicos para la subsistencia humana que, en su acontecer, preanuncian conflictos aun mayores.
La dimensión de la problemática a la que debe enfrentarse la humanidad, es equivalente al despliegue que vienen desarrollando las naciones que tienen su economía globalizada, esto es, aquellos en los cuales su desarrollo  depende de la capacidad que tengan para obtener las materias primas indispensables para su desarrollo general y el bienestar de su población.      

El futuro ya está aquí y para construir sobre él, no depende solamente tomar las prevenciones necesarias para alcanzar niveles de vida dignos sino que además, se necesita crear condiciones favorables para un desarrollo científico tecnológico que sitúe al país en los niveles más altos de conocimiento para hacerle frente a los grandes desafíos que hoy enfrenta toda la humanidad.            

Crear comunidades de naciones como lo hacen las redes, con el fin de establecer relaciones de confianza entre países que tienen el mismo perfil y persiguen un mismo fin será necesario para alcanzar juntos los mecanismos para un desarrollo sostenido. Esta sencilla propuesta nos cobijará para estar al amparo de las embestidas de los más poderosos de la tierra que en su incesante avance, no están dispuestos a conceder ninguna concesión para obtener y satisfacer sus desmesuradas necesidades.

Un enemigo común contra un mundo injusto es el mejor catalizador para unir a un conjunto de naciones, que no encuentran soluciones adecuadas a los grandes desafíos de la época, en especial, aquellos países como el nuestro que todavía no logran salir del flagelo que provocan las crisis económicas recurrentes con peligrosos índices de pobreza y marginalidad. La peor cara que está mostrando el capitalismo financiero como rasgo que lo distingue en la actual etapa globalizadora, es la profunda desigualdad que genera una elevada concentración de la riqueza en pocas manos y un alarmante crecimiento de la pobreza del 40% y en ascenso, esto hace que las masas populares a las que se van sumando amplios sectores de la clase media empobrecida desconfíen  aun más de su clase dirigencial y provoquen (en su lucha contra la desocupación, la injusticia y la falta de oportunidades) escenarios de profunda inestabilidad social, política y económica. La historia política nos dice que la desigualdad es el combustible que pone en marcha peligrosos conflictos que impactan y debilitan a los procesos democráticos; cada vez que la humanidad transitó por los niveles de inequidad tan escandalosos (40% de pobreza) como sucede en la actualidad, sobrevino una larga noche que arrastró con todo el orden preestablecido. Ya nadie se llama a engaños, la desigualdad es la peor cara del capitalismo; no esperamos nuevos y mejores tiempos por venir, más bien deberíamos estar ocupados en ver como detenemos a tiempo un mal todavía mayor.