martes, 12 de enero de 2021

 Artículo de opinión

DE RODILLAS Y CON POCAS RESPUESTAS

Por: Vicente Scordamaglia

 ERICH FROMM

Imitar el esfuerzo de un científico para poder observar al mundo desvinculado de los factores subjetivos. Su fin es mirar al mundo sin pasión ni interés.

El mundo científico avanza como puede (a prueba y error) sin dejar de admitir que por ahora se encuentra de rodillas frente a un virus (covid_19)  que muestra cada día ser más letal de lo que se creía y en el mismo orden deja expuesta la fragilidad que tienen las naciones cuando se trata de dar respuestas más o menos efectivas a una enfermedad desconocida que todavía la ciencia no alcanza a catalogar correctamente.

Expresar con precisión en un texto las derivaciones colaterales y o secuelas que todavía están pendientes de estudio, y que solo el tiempo en su transcurso mostrará las consecuencias, nos obliga a pensar lo lejos que estamos de encontrar la solución a la tragedia de la pandemia que desvela a toda la humanidad.

Las controversias que se generan a un lado y otro del mundo científico, político y económico demuestran que todavía la sociedad mundial no está preparada para unirse y promover un primer acuerdo global para dar batalla a un enemigo común que amenaza con dejar a su paso una tragedia humanitaria (con cientos de miles de muertos) sin precedente.  

Los medios de comunicación, verdaderos terroristas mediáticos con sus opiniones jugadas por una oposición negadora e irresponsable, contribuyen aun más a la confusión reinante con el solo propósito de desgastar a un gobierno que realiza ingentes esfuerzos para conformar a los distintos sectores de la sociedad en sus “legítimos” reclamos. 

No existe fórmula alguna ni vacuna todavía escasa en todo el planeta, que disipe mágicamente la peste que afecta a todos por igual: quiere decir esto entonces que la participación de la gente es vital para frenar la cadena de contagios evitando las actividades de carácter masivo que son las que mantienen activo al covid, que en su transcurso muta y crea nuevas cepas complicando aun más la respuesta inmunológica.

Poco cabe decir o hacer más que asumir las recomendaciones de los especialistas: difundir y distribuir aun con más énfasis los pocos recursos que hoy se tienen para evitar la propagación del virus, es tarea prioritaria en una escalada desenfrenada de los negadores que no hacen otra cosa más que obstruir el camino de cuanta solución proponga o realice el gobierno nacional, habida cuenta que pretenden usar como consigna de campaña la pandemia a favor de sus ambiciones políticas y personales.  

Ya lo sintetizó magistralmente Antonio Porchia, frase que le cabe a los opositores argentinos:

“ No ves el río de llantos, porque aun le falta una lágrima tuya”

 

 

viernes, 18 de diciembre de 2020

 

Artículo de opinión

UNA LUCHA CONTRA LA PANDEMIA Y LOS TOTALITARISMOS

POR: Vicente Scordamaglia

 

La principal preocupación de los países sigue siendo la pandemia y sus consecuencias colaterales que conlleva entre ellos, como valor impostergable, la preservación de la vida y la economía como sostén de las instituciones básicas de los pueblos, en su devenir social, económico y político. La prolongada lucha contra la pandemia, (desigual por el desconocimiento que aun se tiene acerca del comportamiento del covid-19) que está aniquilando la voluntad de la especie humana del planeta, consume sin pausa las esperanzas que se tiene en un conjunto de vacunas y junto a ello, en el mismo nivel, la incertidumbre que produce la endeble respuesta en el caso en que, en el corto plazo, no se  encuentre el remedio eficaz que termine con esta verdadera tragedia humanitaria.

 

En este escenario pesimista y bastante desalentador  de las perspectivas humanas de cara al futuro, podríamos decir a su favor  que los esfuerzos por cortar la cadena de contagios son bastante auspiciosos generando expectativas en una buena cantidad de vacunas que alientan la esperanza para que en el mediano plazo la sociedad mundial comience con la inmunización colectiva en pos de alcanzar la tan ansiada normalidad, esto es: ¡la  inmunización de toda la humanidad!   

Dicho esto es oportuno entrarse en algunos aspectos políticos, económicos y sociales.  La mayoría de las naciones comienzan a mostrarse impotentes frente a un ataque prolongado a sus economías y por ende a todo el sistema democrático que no consigue asimilar el impacto de las pérdidas generalizadas. Mientras Trump busca votos hasta en las alcantarillas que alimenten su locura para perpetuarse en el poder, “la mayor democracia de occidente” muestra la punta del iceberg del decadente imperio americano sin saber todavía (después de varias semanas de la votación en EEUU) quien gobierna en la “primera potencia del mundo”.

La evidencia de lo que está en juego entre las distintas concepciones del mundo que sostienen los modelos posibles que aspiran gobernar los pueblos en las próximas décadas, están mostrando todas las cartas en la mesa del “juego” internacional y dejan en claro hasta donde están dispuestas a llegar las potencias y los totalitarios en pos de mantener el poder por tiempo indefinido para alcanzar sus siniestros designios.

Ni la “extrema derecha de Donald Trump ni la extrema izquierda” de Nicolás Maduro ofrecen modelos que despierten alguna esperanza valedera en los pueblos para hacerle frente a los grandes desafíos que afronta la humanidad.  ¿Será la pandemia el enemigo común que oficie ser el catalizador para unir a las naciones que no encuentran soluciones adecuadas a los grandes desafíos de la época? ¿O la incapacidad de la clase dirigencial dejará su huella en un nuevo intento fallido?. Sea lo que fuere que ocurra con el destino de la humanidad lo cierto es que como dice  MARY SHELLEY en su novela “el último hombre”: La voluntad del hombre es omnipotente, esquiva las flechas de la muerte, alivia el lecho de la enfermedad seca las lágrimas de la agonía ¿y qué vale cada ser humano si no aporta sus fuerzas para ayudar a su prójimo?

 

  

lunes, 16 de noviembre de 2020

 Artículo de opinión

LA REGION SURAMERICANA EN LLAMAS

Por: Vicente Scordamaglia

 

Los episodios que se están sucediendo en la región suramericana (Ecuador, Bolivia, Chile, Brasil, Colombia Perú y otros de una larga lista) están determinando para bien o para mal la vida y el futuro de los argentinos. Una serie de conflictos se detonaron con una virulencia inesperada en esta parte del mundo. No porque no supiéramos lo que aquí se está dirimiendo entre las potencias que dominan el mundo sino por el nivel de violencia con la que han cargado los distintos sectores en pugna por el poder. Es evidente que el campo de batalla elegido para dirimir los conflictos internacionales en esta etapa de la globalización es el continente suramericano y en él, se están desarrollando con modalidades propias (de cada nación) una serie de conflictos destinados a fijar el rumbo de los acontecimientos nacionales en el contexto de las tensiones que la globalización y los poderosos imponen.    

Ya nadie se sorprende al ver el despliegue de elementos destinados a desestabilizar (de un lado y otro) a gobiernos legítimamente constituidos por elecciones libres de los pueblos, sino lo peligroso de ello es su naturalización y aceptación del avasallamiento sistemático de las leyes que rigen el bien común de los pueblos y su modo de vida en democracia.      

Los intereses de las potencias: económicos comerciales, políticos y militares desplegados en distintas partes del mundo, explican con claridad los episodios que se están sucediendo en gran parte de nuestra región suramericana. Ya nadie se sorprende al saber que estamos frente a la injerencia extra territorial desplegada sobre nuestra soberanía y mucho menos no nos sorprende ver quiénes son sus socios locales que en contra posición de metodologías del pasado ahora intervienen dentro de las mismas reglas democráticas lo que les permite desde este lugar, la construcción de un relato en derredor de sus intereses económicos y estratégicos con un plus favorable ya que cuentan con un significativo apoyo de sectores afines a su proyecto de inclusión para pocos en desmedro de las mayorías  postergados de nuestra sociedad.

Esta es la experiencia del PRO (para tomar un caso paradigmático) que junto a otros partidos tradicionales con escaza representatividad en elecciones pasadas (tal el caso del Radicalismo) prestó su estructura territorial en nuestro país permitiendo así construir una alianza que llego al poder y gobernó durante los últimos cuatro años con los resultados catastrófico que hoy tenemos a la vista.

Es necesario destacar que las reformas (reforma previsional y reforma laboral) que plantea el neoliberalismo cada vez que llega al poder por los métodos que sea, son incompatibles con las necesidades de los trabajadores. Las conquistas de los pueblos y sus trabajadores son derechos adquiridos que luego de comprobar que tales medidas no son para su beneficio, emprenden la lucha destituyendo cualquier orden preestablecido. Crear comunidades humanas como lo hacen las redes, puede servir para movilizar al pueblo y crear un escenario de inestabilidad continua ya que estas apelan a visibilizar a un enemigo común, este, es el mejor catalizador para unir a una nación que no encuentra soluciones adecuadas a los grandes desafíos de la época.

Estamos en presencia de un periodo de la historia en donde dos interrogantes interpelan la razón humana: una es el cuidado del medio ambiente que esta sufriendo el peor ataque a sus recursos naturales fundamentales para la subsistencia humana y el otro es el aumento desmesurado de la pobreza que amenaza toda planificacion posible. El capitalismo globalizado se encuentra en una disyuntiva historica: o  funda junto a los trabajadores un nuevo contrato social para los proximos cincuenta años distribuyendo equitativamente el valor de la riqueza (creando nuevos consumidores) o se verá obligado a gobernar sobre su  propia ruina.   

 

lunes, 9 de noviembre de 2020

Artículo de opinión

¡NO SÉ DE QUÉ SE TRATA PERO ME OPONGO!

Por: Vicente Scordamaglia

 

¡No sé de qué se trata pero me opongo! Este parece ser el lema  que sintetiza el proyecto de los opositores al gobierno en Argentina. Pasaron raudamente sin escalas del ¡Sí se puede! al ¡No se puede!: pero no se confunda, no están proponiendo medidas relacionadas de cómo resolver la pandemia que asola al mundo en general y a nuestro país en particular, (todavía nadie lo pudo hacer) tampoco están sugiriendo medidas para encauzar los efectos del daño que producen las restricciones en la economía producto del prolongado aislamiento preventivo y obligatorio, (en cuatro años de gobierno dejaron una economía en terapia intensiva), pero ni siquiera se trata de pedirles esfuerzos adicionales para que ayuden al gobierno a encontrar una salida rápida y coherente de una crisis que nos incluye a todos y nos aleje de un escenario de conflicto que de seguir así, nos va a llevar puestos a todos los argentinos por igual, por el contrario, solo se le está pidiendo que dejen a un costado la polítiquería berreta de obstrucción por cualquier cosa que haga el gobierno y asuman de una vez por todas el digno rol que tiene que tener la oposición en un sistema democrático. Desde que asumió la coalición gobernante, los opositores no han hecho otra cosa que obstruir deliberada y sistemáticamente las medidas que fue tomando el gobierno nacional (sanitaria y económica incluida) en la presente y prolongada crisis mundial.      

Dicen ser democráticos y se pasan el día junto a los medios de comunicación adeptos, creando condiciones y alentando la posibilidad de un cambio institucional antes de que se cumplan los plazos electorales. Son detractores por excelencia y su difamación constante es una tapadera para esconder perversas intenciones destituyentes. A decir verdad, esta oposición no califica como tal ya que ni siquiera tienen el decoro que deberían tener quienes gobernaron cuatro años y fracasaron y siguen por la vida sin realizar autocrítica como si nada tuvieran que ver con la crisis económica que padecemos los argentinos y sin presentar nuevas propuestas que pudieran hacer pensar en un nuevo comienzo.   

Dice un refrán boliviano: “En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso” por eso es una falacia cuando dicen estar a favor de la república y son ellos mismos quienes la destruyen día tras día oponiéndose al accionar de las instituciones, piden tener  libertad y son junto a algunos sectores marginales de la sociedad los únicos que marchan por las calles libremente sin que nadie los reprima, es más, han sido ellos quienes impiden el libre acceso a la información agrediendo a periodistas para que no informen objetivamente del acontecer político y social, por lo general, apañados por una serie de medios y periodistas afines que manipulan la información y justifican todos sus atropellos; a pesar de todas las provocaciones ejercidas por estos detractores profesionales en contra del gobierno actual todavía tienen libre circulación, aun a riesgo de seguir contagiando al pueblo con un virus que hoy se sabe está produciendo una cantidad de muertes impensadas, vaya a saber que hubiera ocurrido si no hubiéramos realizado el sacrificio de privarnos de algunas cosas en nuestras vidas cotidianas y realizar determinados sacrificios adicionales.

Argentina padece una importante crisis económica que no le permite salir más o menos bien perfilado de la pandemia sin pagar un enorme costo económico, político y social. La cobertura económica que se le dio a la pandemia no fue hecha con recursos genuinos ya que al no haber los suficientes fondos disponibles no le quedó otra opción al gobierno nacional que emitir moneda artificialmente (sin respaldo) para enfrentar la pandemia. La mayoría de los países del mundo han tenido que echar mano a sus reservas y hacer lo mismo con la diferencia de que el gobierno de Macri dejó a la Argentina con una economía desbastada sin recursos, sin hospitales y sin ministerio para hacerle frente a la contingencia. Hoy la oposición se rasga las vestiduras exigiéndole al gobierno una pronta resolución de los innumerables problemas que persisten en nuestro país olvidándose que hace apenas once meses gobernaron el país durante cuatro años. La hipocresía que destilan los opositores al gobierno, es la falta de propuestas nuevas que sorprenda a algún desprevenido simulando sus propios fracasos, mintiendo una vez más acerca del acontecer mundial y nacional que nos muestra todos los días las enormes dificultades que tienen los países del mundo para ordenar sus economías y evitar que la pandemia siga con su macabro plan de exterminio.

Una vez más frente a situaciones límites a los argentinos nos divide la ideología por encima de las necesidades comunes. La visión del mundo que tienen los que están de un lado y otro de la grieta parece ser el problema, las posturas parecen irreconciliables cuando emergen desde el fondo de la historia, ya que  basta que el gobierno tome alguna medida para que la oposición esgrima su consigna preferida: ¡no sè de què se trata pero me opongo! 

jueves, 17 de septiembre de 2020

 

Artículo de opinión

¿A DÓNDE NOS ARRASTRARÁ TANTA TURBULENCIA?

Por: Vicente Scordamaglia

 

En el actual contexto en que vive el conjunto de la humanidad se hace difícil encontrar una respuesta precisa al interrogante que nos plantea el tÍtulo de este artículo; mucho menos que deje conforme a todos los sectores en pugna en la convulsionada sociedad mundial. Lo cierto es que cuando los conflictos se agudizan y nadie los conduce, estos, comienzan a obedecer sus propias leyes y construyen sus propias lógicas, de allí que  nos cueste encontrar una salida adecuada a una realidad tan dinámica y cambiante al mismo tiempo que nos obliga a ver e interpretarlo todo de nuevo.

Siguiendo la lógica de Tomas Gray cuando decía que: “donde la ignorancia es una bendición es una locura ser sabio” podemos inferir que el mundo (cada vez más globalizado) transita un período incierto de su proceso evolutivo, ignorante de los riesgos que corre (en el corto y mediano plazo) el conjunto de la especie humana.

 El terrorismo internacional, las guerras en distintos puntos álgidos del  planeta, los crímenes que se cometen a mansalva en nombre de la libertad, las hambrunas, inundaciones y pandemias; el calentamiento global, el estancamiento, la pobreza y los refugiados. "situaciones dramaticas en todos lados" fue lo que respondió una mujer en la calle cuando la radio pública sueca le pidió que describiera el estado del mundo.

Esto es lo que vemos en las noticias, y parece ser la historia de nuestro tiempo. Antes de la víspera de año nuevo de 2015, en el periódico Financial Times se publicó un artículo sobre el Zeitgeist con el siguiente titular: "Golpeado, magullado e inestable: el mundo entero está al límite".

No ha habido otro momento de estas características en la historia de la Humanidad.  Así lo asegura el prestigioso intelectual y activista estadounidense Noam Chomsky, quien dijo que la pandemia del coronavirus ha hecho de estos tiempos los más oscuros de los que se tenga memoria. Chomsky explicó que el presente, representa un "punto de confluencia de distintas crisis muy graves", entre las que se incluyen una amenaza de guerra nuclear, cambio climático, la pandemia del coronavirus, una gran depresión económica y una contraofensiva racista que tiene como epicentro a los Estados Unidos.

Desgraciadamente las noticias que provienen de los centros de poder mundial, confirman palmariamente estas afirmaciones. Si hacemos un paneo  rápido por distintas naciones, veremos una similitud de episodios que se repiten una y otra vez con características propias, que hacen pensar en un agotamiento del pensamiento humano en pos de dar respuestas a los múltiples problemas que afligen al conjunto de la humanidad. Las personas se contagian (y mueren) las economías colapsan y las instituciones creadas por el hombre de poco sirven ante el avance incesante de los conflictos ante la incertidumbre de los hombres que deben liderar los procesos de cambio que requiere la sociedad global. 

La civilización humana desde su misterioso comienzo, está sufriendo un retroceso aterrador de todos los logros alcanzados por el hombre, que en su devenir, olvidó lo elemental que es cuidar el hábitat en el cual se desarrolla su vida y construye su historia, por ello es preciso alertar a todos tomando prestada una frase de Soledad Voulgaris: “No todas las cosas cuando se rompen hacen ruido, hay algunas cosas que se derrumban por completo en el más absoluto de los silencios” 

 

 

Artículo de opinión

¿A DÓNDE NOS ARRASTRARÁ TANTA TURBULENCIA?

Por: Vicente Scordamaglia

 

En el actual contexto en que vive el conjunto de la humanidad se hace difícil encontrar una respuesta precisa al interrogante que nos plantea el tÍtulo de este artículo; mucho menos que deje conforme a todos los sectores en pugna en la convulsionada sociedad mundial. Lo cierto es que cuando los conflictos se agudizan y nadie los conduce, estos, comienzan a obedecer sus propias leyes y construyen sus propias lógicas, de allí que  nos cueste encontrar una salida adecuada a una realidad tan dinámica y cambiante al mismo tiempo que nos obliga a ver e interpretarlo todo de nuevo.

Siguiendo la lógica de Tomas Gray cuando decía que: “donde la ignorancia es una bendición es una locura ser sabio” podemos inferir que el mundo (cada vez más globalizado) transita un período incierto de su proceso evolutivo, ignorante de los riesgos que corre (en el corto y mediano plazo) el conjunto de la especie humana.

 El terrorismo internacional, las guerras en distintos puntos álgidos del  planeta, los crímenes que se cometen a mansalva en nombre de la libertad, las hambrunas, inundaciones y pandemias; el calentamiento global, el estancamiento, la pobreza y los refugiados. "situaciones dramaticas en todos lados" fue lo que respondió una mujer en la calle cuando la radio pública sueca le pidió que describiera el estado del mundo.

Esto es lo que vemos en las noticias, y parece ser la historia de nuestro tiempo. Antes de la víspera de año nuevo de 2015, en el periódico Financial Times se publicó un artículo sobre el Zeitgeist con el siguiente titular: "Golpeado, magullado e inestable: el mundo entero está al límite".

No ha habido otro momento de estas características en la historia de la Humanidad.  Así lo asegura el prestigioso intelectual y activista estadounidense Noam Chomsky, quien dijo que la pandemia del coronavirus ha hecho de estos tiempos los más oscuros de los que se tenga memoria. Chomsky explicó que el presente, representa un "punto de confluencia de distintas crisis muy graves", entre las que se incluyen una amenaza de guerra nuclear, cambio climático, la pandemia del coronavirus, una gran depresión económica y una contraofensiva racista que tiene como epicentro a los Estados Unidos.

Desgraciadamente las noticias que provienen de los centros de poder mundial, confirman palmariamente estas afirmaciones. Si hacemos un paneo  rápido por distintas naciones, veremos una similitud de episodios que se repiten una y otra vez con características propias, que hacen pensar en un agotamiento del pensamiento humano en pos de dar respuestas a los múltiples problemas que afligen al conjunto de la humanidad. Las personas se contagian (y mueren) las economías colapsan y las instituciones creadas por el hombre de poco sirven ante el avance incesante de los conflictos ante la incertidumbre de los hombres que deben liderar los procesos de cambio que requiere la sociedad global. 

La civilización humana desde su misterioso comienzo, está sufriendo un retroceso aterrador de todos los logros alcanzados por el hombre, que en su devenir, olvidó lo elemental que es cuidar el hábitat en el cual se desarrolla su vida y construye su historia, por ello es preciso alertar a todos tomando prestada una frase de Soledad Voulgaris: “No todas las cosas cuando se rompen hacen ruido, hay algunas cosas que se derrumban por completo en el más absoluto de los silencios” 

 

martes, 25 de agosto de 2020

Artículo de opinión

EL REGRESO DE LA POLÍTICA

Por: Vicente Scordamaglia

 

El mundo entero está siendo desmantelado por un virus mortal, no solo porque está atacando a los humanos sino porque  además, las medidas de aislamiento que deben tomar los pueblos del mundo para no estimular el contagio masivo del covid-19 están destruyendo sus economías locales, pilar fundamental sobre el cual fue construido un capitalismo global que comienza a desplomarse ante la mirada impotente de sus gobernantes que no encuentran los instrumentos eficaces para asistir a la naciones que ven atónitos cómo se desmorona su sistema productivo, su economía nacional y con ello lo que fue hasta hace unos meses su modo de vida.   

Ya todos sabemos que el mundo actual tal como lo conocemos carece de mecanismos fundamentales para dar respuestas a los enormes requerimientos que la época nos demanda. Millones de seres humanos deambulan por el mundo en busca de alguna nación que los ampare, los asista y les de alguna oportunidad para subsistir frente a la tragedia que los aflige. La esperanza, valor fundamental que sostiene a los seres de este planeta, flaquea ante la evidencia del peligro que amenaza acabar con el sueño de los humanos para construir un futuro que nos incluya a todos por igual sin importar credos, razas, condición social o ideología política.

Realidad esta, que nos atraviesa severamente a pesar nuestro, seguimos aferrados a la esperanza de que pronto accederemos a una vacuna que nos redima de todos los pecados cometidos en nombre de una civilización que viene cometiendo las peores injusticias  en pos de la libertad, la democracia y la república. 

 El regreso de la política en el escenario nacional parece ser el punto de inflexión de la pandemia sanitaria y económica. Como si se tratara de un recipiente llenado compulsivamente hasta desbordar así, todos los días, le seguimos metiendo presión a nuestra débil democracia sin ofrecer una mínima hendija por donde se vea una luz que nos muestre el sendero por donde debemos transitar. En esta realidad dislocada de tanto horadar las contradicciones de nuestra sociedad, la Argentina se parece mucho más a un conglomerado de almas que se encamina una y otra vez hacia su destrucción masiva más que a su destino de grandeza como señalaron tantas personalidades de nuestra historia.

Desde los disparatados argumentos de algunos “intelectuales” desgastados por el tiempo buscando construir un relato con que desgastar al gobierno, pasando por los mismos políticos que fundieron al país hace tan solo nueve meses atrás y amplificado por las empresas mediáticas que utilizan a una clase de periodismo servil, buscan a diario crear las condiciones sociales, (políticas y económicas) para consumar una desestabilización suficiente como para condicionar al gobierno nacional (si logran consenso entre sectores tradicionalmente destituyentes) y los más audaces soñar con la vieja fantasía de recurrir a un golpe de estado. Las declaraciones del ex presidente Eduardo Duhalde no solo son desmesuradas sino que además están dichas en el marco en donde el gobierno metió mano en el negocio de las telefónicas, ¿esta será la respuesta? No lo sé, pero recordemos que cuando el ex presidente gobernaba en medio del desorden generalizado y el que se vayan todos, estas empresas junto a los bancos fueron los únicos beneficiados por la pesificación.

Los opositores al gobierno que todos los días intentan vender una realidad aumentada, están defendiendo sus propios intereses económicos y la de sus socios mediáticos que ven peligrar sus privilegios con el temor cierto a ser juzgados por los delitos de corrupción del gobierno de Macri y sus secuaces que, con un relato ya gastado por  su uso mal habido convence apenas a unos pocos y paradójicamente va por sus cabezas. Un dicho popular dice: “El cerdo ve suciedad donde los puros ven pureza” ¿que estamos viendo los argentinos?