viernes, 10 de septiembre de 2010

Quien Construye El Relato "Manipula La Opinión Pública"

QUIEN CONSTRUYE EL RELATO,
“MANIPULA LA OPINIÓN PÚBLICA”



Empujado por la necesidad de contar con los votos necesarios para las elecciones presidenciales de 2011 que le permitan ganar en primera vuelta, el gobierno avanza en la creencia que dice: “quien construye el relato, manipula la opinión pública”. Sabedores de la penetración social que ejercen los medios escritos, radiales y televisivos, el gobierno juega una de sus últimas chances en la confrontación que tiene con algunos medios masivos de comunicación para torcer la imagen negativa que exponen a diario los opositores sobre su figura y la gestión presidencial.

Tal afirmación se sustenta en un plan dirigido desde la Casa Rosada que tiene dos pilares fundamentales: por un lado amordazar a los medios “independientes” (que son los que comúnmente utiliza la oposición para criticar la gestión de gobierno) y por otro, saturar el espacio publico con información favorable que destaque solamente los logros realizado por los gobiernos de Cristina y Néstor Kirchner. (Ejemplo: Fútbol para todos)

Es evidente que los Kirchner, necesitan permanentemente recrear un escenario (contexto) adecuado para su discurso (texto) en donde sólo ellos surjan como los “héroes” de una “Ilusoria revolución” personal (en nombre de un supuesto modelo) que sólo sirve a los fines inicuos de mantener el poder por todos los medios a su alcance. Si consiguen que los medios muestren una realidad favorable, el objetivo está logrado para el gobierno legitimado por este axioma: “Lo único que le da validez al texto, es el contexto”.

Para el montaje de este escenario, recurren sistemáticamente a semiverdades que la historia de nuestro pasado doloroso les ofrece. Sabemos que los dueños de los medios de comunicación en nuestro pasado inmediato de sangre y fuego han sido cómplices en algunos casos y en otros por lo menos han guardado silencio de las atrocidades realizadas por el terrorismo de estado; en algunos casos se han favorecido impunemente apoyados por políticas que los déspotas de turno ejecutaron para ganar mucho dinero y hacerse de bienes mal habidos y en otros atemorizados por el terror callaron para siempre, sin embargo, la sociedad descartó el abrir juicio público sobre éstos por considerar que fueron parte de un contexto desquiciado en donde los derechos de todos los ciudadanos fueron avasallados por igual, siendo objeto de presiones y amenazas de muerte para ejecutar o callar acciones que en situaciones normales de plenos derechos no se hubieran realizado. (Viktor Frankel decía: Ante una situación anormal, la reacción anormal constituye una conducta normal.)

Seguramente que ocurrieron muchos más ilícitos de los que hoy conocemos, no sólo los cometidos por la junta de militares que planificó y ejecutó a mansalva un plan de exterminio de todos los grupos políticos militarizados sin miramiento alguno de los métodos empleados por fuera de toda ley y justicia, sino también de otros segmentos de la sociedad (civiles) que apoyaron cobardemente desde las sombras las matanzas, torturas y desapariciones de personas; pero si queremos de una buena vez entrar en un estado de derecho, le cabe a la justicia y sólo a ella emprender contra todo aquello de lo que existan pruebas reales y no inventadas de cualquier expropiación ilegítima de bienes o personas vinculados con los episodios acaecidos entre militares, civiles golpistas y grupos políticos militarizados en nuestro país, caso contrario se correrá el riesgo de que el estado se vea nuevamente involucrado y cometa al igual que los militares golpistas, el atropello de tomar justicia desde el estado nacional por mano propia desconociendo una vez más los poderes institucionales de la Nación.

Históricamente se ha utilizado a los medios masivos de comunicación como herramienta decisoria a la hora de comunicar decisiones e instalar pautas de conducta, en este sentido, la sociedad es una masa indistinta de reaccionadores inertes en espera de ser alterados de manera predeterminada por manipuladores todopoderosos de la publicidad y la persuasión oculta; lo que ignoran estos hábiles manipuladores es la tremenda capacidad del ser humano para seleccionar, ampliar y manipular las señales que acometen a sus sentidos.
Con esto afirmamos una vez más la capacidad que tiene el hombre para bloquear, desviar, reelaborar o invertir lo que recibe, para crear propuestas a partir de sus necesidades políticas, económicas, culturales, humanas y sociales, para leer hechos y no palabras, para defender su identidad aún bajo las condiciones más precarias o adversas, ya que el sujeto depende para su integridad, pura y exclusivamente de la percepción que obtenga de la realidad y la confianza que le brinde al emisor.

Para finalizar este breve comentario, debo decir con dolor y repugnancia (por haber vivido intensamente esa época), que es triste ver como se explota impunemente con fines espurios la memoria de tantos jóvenes idealistas que dieron todo lo que tenían por creer en la “construcción de un mundo mejor”.
Ya hemos aprendido, desgraciadamente tarde, que: ¡El fin no justifica los medios! mucho menos cuando los intereses en juego son el futuro de nuestros hijos y el destino de la Patria.



Vicente Scordamaglia

lunes, 2 de agosto de 2010

CUANDO LA REALIDAD SUPERA LOS LIMITES DE LAS IDEOLOGIAS

CUANDO LA REALIDAD SUPERA
LOS LÍMITES DE LAS IDEOLOGÍAS


“El triunfo de la razón sólo puede ser el triunfo
de los que razonan”
Bertal Brecht


Etimológicamente, la palabra “ideología” significa ciencia de las ideas y de hecho ése fue el significado que se le asignó en el momento que fue acuñada, a fines del siglo XVIII por Destutt de Tracy, uno de los miembros fundadores del Instituto Nacional Francés.
En ese entonces, el término ocupaba el lugar de base del proyecto al que el Instituto dedicaría todos sus esfuerzos; la tarea de cumplir la mayor ambición del Iluminismo sería entonces, asesorar a los Gobernantes en la legislación de un nuevo orden racional para la sociedad.
El método propuesto para lograrlo era hacer uso del conocimiento científico y preciso, de la manera en que se forman las ideas en la mente humana para asegurar que sólo cobraran formas las ideas correctas y aprobadas por la razón.

Pero las buenas intenciones expuestas por Destutt de Tracy hace tres siglos atrás, sufrieron un imprevisto impensado, y es que al igual que el corazón de Pascal, “la realidad tiene sus razones que la razón desconoce”.
Comúnmente hay en la jerga cotidiana y política un uso y abuso de la palabra “Ideología”, se hace habitualmente cuando se quiere fijar posición del pensamiento o diferenciarse de la posición de otros, sin embargo, mas allá de la legitimidad de dicha acción, no deja de ser un límite infranqueable a la hora de confrontar ideas (que sólo son instrumentos de los hombres) con el significado y la dimensión que implica abarcar la realidad de los hombres sujetos al devenir de un mundo hostil, cambiante e incierto.

La realidad humana a priori, no es de derecha ni de izquierda; (para tomar dos de las grandes ideologías que gobernaron a la humanidad en los últimos tres siglos). La realidad es una totalidad en movimiento, es un conjunto formado por todo lo existente en el mundo real que supone, el hombre, percibe a través de los sentidos. A esta percepción, se la puede descifrar desde la derecha o desde la izquierda de acuerdo a la concepción que tengamos del mundo, pero sólo la conoceremos en plenitud en tanto seamos capaces de abarcarla en su totalidad independientemente del lugar que nuestra ideología nos permita acceder a ella.

Jean Piaget enseñaba que: “Uno no sabe lo que ve. Sino que ve lo que sabe”. Esto quiere decir que el sujeto, como operador social de la realidad es capaz de percibir esta realidad (desde la derecha o desde la izquierda) en una medida equivalente a su aprendizaje.
¿Cuánto de ésto pueden entender quienes tienen la responsabilidad de gobernar a la hora de resolver los problemas que aquejan a todos los ciudadanos por igual si se mantienen sujetos a su ideología sin percibir lo que acontece del otro lado de sus ideas?.
Quienes gobiernan, tienen la responsabilidad y la obligación de satisfacer las necesidades de todos los ciudadanos independientemente de cómo piensen éstos y de la afinidad ideológica que sustenten, ya que, la problemática social producida por el devenir de los hombres en la construcción social (quienes construyen esa realidad día a día) proviene de todo el quehacer humano, configurando así la realidad en una totalidad.
En estos términos, el sistema de ideas (la ideología) pasa a ser entonces, un instrumento referencial que debe permitirle al sujeto un abordaje singular de la realidad para poder aprehenderla (agarrarla, tomarla) plenamente. La ideología es el lugar desde donde vemos el mundo para acceder a él, la realidad es la percepción que tenemos de ese mundo; empero, las respuestas a su devenir, no están sujetas a posiciones férreas (resistentes) que se transforman en límite infranqueable para articular respuestas al devenir de la vida de los hombres en sociedad. Así, cada vez más, las sociedades del mundo se ubican en el centro de las ideologías (asimilando lo mejor que pueden aportar ambas) percibiendo que los instrumentos utilizados en el pasado ya no son útiles para interpretar la realidad presente cargada de dificultades nuevas e interrogantes por descifrar.
La historia de la construcción social, reconoce a los grandes movimientos humanos desde las culturas que se desplegaron por todo el planeta poblando y trasladando sus costumbres y sus creencias en búsqueda de bienestar o escapando de guerras y cataclismos naturales; las ideologías acompañaron su crecimiento constituyéndose en el complemento ideal para su desarrollo y no para su sometimiento convirtiendo a ésta en un límite para transformar su realidad.


Vicente Scordamaglia

jueves, 10 de junio de 2010

BICENTENARIO UNIDOS EN UN DESTINO COMÚN

BICENTENARIO
UNIDOS EN UN DESTINO COMÚN


Una Nación es “un proyecto sugestivo de vida en común”
Ortega y Gasset


Mientras de a poco se van acallando los ecos del Bicentenario en donde los argentinos salieron a las calles masivamente en busca de la identidad extraviada en los vaivenes de la historia, algunos políticos todavía buscan en los rincones de la Avenida 9 de Julio y sus adyacencias residuos del rédito que supone tener gigantesca movilización, sin entender todavía que ese episodio masivo de libertad popular, sólo pertenece al pueblo argentino.

Como nos enseña la historia de nuestra Nación, cada vez que el pueblo se manifestó masivamente en las calles de la ciudad, lo hizo por intereses precisos de nacionalidad que excedió en todos los casos los límites expuestos por “los organizadores” circunstanciales.

El regreso de la gente, gobierno y oposición a lo cotidiano, en lo que presupone ser la construcción social del día a día, (camino a los próximos cien años de historia) nos sitúa con dramatismo inexorable, en una realidad nacional que por lejos dista de ser una versión idealizada como la que pretendió mostrar el gobierno y que contrasta por lejos con lo que queremos todos los argentinos como Nación.

Por ello se hace necesario comprender el verdadero significado de lo que se intentó exponer ante la sociedad como un apoyo incondicional a los gobernantes de turno.
Etimológicamente “nación” (derivada de nasci en latín) significa un grupo de gente nacida en el mismo lugar y alude principalmente al origen común. La palabra “nación” tiene un significado no sólo geográfico y cultural, sino también político como lo es un conjunto de individuos unidos por vínculos geográficos, históricos y culturales que además se sienten en capacidad de organizarse políticamente en un “Estado”. Se dice entonces con razón, que una “nación” es una comunidad de sentimiento y que se manifiesta de modo adecuado en un “Estado” propio. Invariablemente así, el concepto de Nación nos refiere al poder político, y lo nacional se vincula a la idea de una organización política propia.

En consecuencia cuando se habla de la historia de una Nación, se refiere fatalmente a la integridad de esa historia y no sólo a la que coincide con los intereses particulares de un sector o facción.
Es así entonces que el Bicentenario de la Nación Argentina, constituye la conmemoración de 200 años de historia completa y no sesgada, con sus aciertos y errores, con todas las creencias ideológicas, religiosas; nativos o adoptivos quienes habiendo nacido en otras tierras eligieron esta Nación como propia y lucharon por los mismos intereses, y aún aquellos que se opusieron a la creación de nuestra nacionalidad por ser ellos los sujetos contrarios que se resistieron a las ansias de libertad e independencia que tuvieron por siempre la mayoría de los argentinos.

Sin tomar partido por posiciones partidarias o creencias ideológicas que sí las tengo, debo decir que siempre la responsabilidad es de quien tiene la totalidad de los resortes del poder y en este caso el gobierno de la Dra. Cristina Fernández, dejo escapar en esta conmemoración del Bicentenario de la patria una maravillosa oportunidad para convocar por la unidad nacional a todos los argentinos por igual, dejando atrás viejos desencuentros que sólo son funcionales a los verdaderos enemigos de la patria.
¿Será acaso este gesto de grandeza lo que esperaba el pueblo argentino como regalo para la patria?


Vicente Scordamaglia

viernes, 7 de mayo de 2010

Sobre el Futuro de la Humanidad

SOBRE EL FUTURO DE LA HUMANIDAD


La pregunta es: ¿Qué clase de hombre
debe ser aquel a quien se le permite meter
la mano en los engranajes de la historia?
MAX WEBER

La existente confusión de ideas que prevalece en los estamentos dirigenciales, la falta de valores y los intereses mezquinos que dominan la escena política nacional e internacional, hacen pensar que definitivamente la clase política en su conjunto, ha abandonado la creencia de que ya no vale la pena sostener una visión trascendente y filosófica de la vida para guiar los destinos de la humanidad; por el contrario están convencidos que sólo alcanza con dominar a discreción, dinero y espacios de poder para lograr el “bienestar de los pueblos”.
Esta afirmación indica a las claras que el hombre de nuestro tiempo carece de verdaderas referencias para construir su historia en tránsito por la vida, resguardado por principios éticos y valores fundamentales que hagan pensar que la especie humana construya un futuro mejor.
La falta de visualización de un destino claro en el cual creer, obstaculizan en el hombre la sustentación permanente de valores indispensables para crear la utopía de la vida por la cual luchar; por el contrario, los falsos valores e ideales que se proyectan como “ejemplo” hoy en día, caerá inexorablemente sobre los sujetos como una tenebrosa oscuridad que impedirá tener una visión clara sobre el futuro del mundo y las consecuencias que la rodean.

Si como decía Michel Onfray “Las ideas son medios para hacer circular proyectos y visiones del mundo que están en potencia” pareciera entonces que a la dirigencia actual, se le ha secado el cerebro a la hora de articular ideas y conceptos que le permitan al hombre “moderno” reubicarse conceptualmente en nuestro tiempo.

La vida agitada que vive el hombre hace que todo sea acción sin reflexión, ignorando las consecuencias que ocasiona esa acción irrefrenable de obtener cosas sin sentido que se le inculca al hombre de nuestro tiempo, promoviendo como consecuencia de ello, un sujeto con necesidades efímeras y superficiales que al cabo de satisfacerlas se evaporan como el agua devolviéndolo a su suerte en la vorágine de una “civilización” sin sentido que hemos creado. Así el hombre, vacío y sin valores, su destino será errar por la pérdida de todo fundamento, hundiéndose en la nada infinita de una vida intrascendente.
Lo social que regulaba y contenía al individuo, se descascara como pintura vieja y la caída de los ideales comunes nos deja fragmentados, desamparados, y a la intemperie produciendo un estado de impotencia a la hora de dar respuestas a los graves problemas que acechan al conjunto de la humanidad. Como consecuencia de ello, nuestra época, se caracteriza por la confusión de valores, por la pérdida de la autoridad y por la ausencia de principios ideológicos capaces de orientar a los sujetos en la compleja tarea de su construcción social.

La mentira cotidiana que satura la existencia del hombre, preanuncia con dramatismo más y peores males; la humanidad entera deberá interrogarse con urgencia si está dispuesta a seguir avalando la causa fundamental de sus males.
Los que menos tienen pagan caro su falta de oportunidad de acceder a una vida más o menos digna, y sus hijos, no se si estarán dispuestos a aceptar mansamente la falta de un destino incierto, lo que hace pensar que potencialmente graves conflictos nos esperan en un futuro no muy lejano.

Es verdad, la sociedad viene cambiando vertiginosamente, las referencias que teníamos, ya no nos sirven para interpretar la realidad presente; quienes tienen en sus manos la responsabilidad de encontrar respuestas a esta disyuntiva miran para otro lado, por que no saben o por que no les conviene decir la verdad tal cual es.
La sociedad mundial se ha vaciado de contenido desde los finales del siglo pasado hasta lo que va del siglo presente, los grandes líderes del pasado que orientaron a la humanidad con su ideología (sea esta de derecha o de izquierda) y sus valores de construir un mundo mejor que contenga a todos por igual, ya nos han abandonado a nuestra suerte y solo nos queda la voracidad del mercado económico y financiero que “todo lo puede” en donde la mentira, el engaño y la traición son los “dioses” supremos que se debe adorar.

Entre tanto, el pensamiento humano, devaluado por persistir en la intrascendencia, deambula en el tiempo tratando de encontrar nuevas opciones al pensamiento que guió a la humanidad en los siglos precedentes.
El planeta tierra se desplaza por el universo hacia un inexorable destino que todavía los científicos no logran descifrar.
Cualquiera sea su arribo en el misterioso firmamento, la espectativa de millones de seres humanos en el mundo, es conocer la verdad tal cual es y construir en base a ella una civilización basada en la solidaridad entre los hombres, que el tiempo en su transcurso, ratifique y fortalezca.

Vicente Scordamaglia

lunes, 1 de marzo de 2010

Una Creencia Nefasta


“Levantar el papel donde escribimos y revisar mejor debajo.
Levantar cada palabra que encontramos y examinar mejor debajo.
Levantar cada hombre y observar mejor debajo...
Y si miramos bien siempre hallaremos otra huella.
No servirá para poner el pie ni para aposentar el pensamiento,
pero ella nos probará que alguien mas ha pasado por aquí”.

ROBERTO JUARROZ
Poesía Vertical


UNA CREENCIA NEFASTA QUE IMPIDE CRECER


Los argentinos poseemos una autoestima que nos distingue en todo el mundo y que en algunos casos extremos se exterioriza rayana en la soberbia.
Somos fundadores de todo lo cotidiano sin miramientos de pasado, presente y futuro.
Herederos del pensamiento de aquel boxeador Ringo Bonavena que pensaba que “la experiencia es un peine que te regalan cuando vos estás pelado”; los argentinos olvidamos la idea de que todo ser humano crea sobre lo ya creado, desconociendo así, el conocimiento que aportan otros hombres y mujeres producto de su experiencia personal.
Estamos convencidos de que nuestra intervención en las cosas de la vida o en el ámbito político, es obra y gracia de nuestra originalidad por el cual hemos sido divinamente elegidos a la hora de aportar respuestas a los problemas presentes, sin aceptar que nuestra “sabiduría” se nutre mediante distintas formas de aprendizaje, conocimientos e instrumentos que son transferidos sistemáticamente a lo largo de la historia por otros que transitaron el mismo camino antes que nosotros.
Esta certeza de creernos únicos en el mundo y en la historia, es hija de la soberbia y a su vez, heredera de las grandes frustraciones (esto es potencia e impotencia) ya que nos pasamos todo el tiempo como los perros dando vueltas sobre sí mismos mordiéndose la cola por no reconocerla como parte de su cuerpo.
Algunos autores reconocen el concepto de experiencia relacionado con el conocimiento procedimental es decir el cómo hacer algo, en lugar del conocimiento factual (qué son las cosas). En cambio la filosofía trata el conocimiento basado en la experiencia como "conocimiento empírico" o "un conocimiento a posteriori".
De aquí se desprende que si un sujeto se pasa la vida rechazando de plano lo que han hecho otros actores, adquiriendo conocimientos mediante su esfuerzo personal, estaremos desechando una de las tantas formas de aprendizaje que poseen los hombres y los pueblos en el trayecto de la construcción social de la nación.
Quizás, si el popular Ringo hubiera asimilado la experiencia del no menos popular Nicolino Loche, habría aprendido a esquivar los golpes de sus contrincantes y se hubiera ahorrado unos cuantos dolores de cabeza en su carrera deportiva.
Estas reflexiones no pasarían de ser una anécdota más en el conglomerado y diverso mundo de los humanos si no fuera que también en ese mundo habita la clase dirigencial de nuestra nación, que ante la dimensión de los problemas y desafíos que enfrentamos los argentinos en estos tiempos tan convulsionados, la certeza de creerse únicos, resulta nefasta a la hora de encontrar las respuestas adecuadas para conducir los destinos de los argentinos.
Las ideas son en definitiva instrumentales de las creencias y si creemos que ellas son las únicas capaces de salvar al mundo, pues entonces habremos caído en la soberbia de pensar que fuera de nuestro sistema de ideas nada existe.
Los residuos ideológicos del mundo bipolar imperante en el siglo pasado, son en la actualidad barreras que nos impiden avanzar sin prejuicios hacia soluciones que mejoren la calidad de vida de nuestro pueblo.
Aprovechar la experiencia exitosa de otras personas con ideas diferentes a las nuestras, no es traicionar nuestros principios ideológicos sino más bien, es reconocer que alguien ha pasado por aquí antes y que su paso ha dejado una huella; “No servirá para poner el pie ni para aposentar el pensamiento, sino para probarnos que alguien mas ha pasado por aquí”.



VICENTE SCORDAMAGLIA

viernes, 20 de noviembre de 2009

CUANDO LA POLITICA DEFINE SUS INTERESES



La política es la crítica continua de la realidad.
La política es un mecanismo de cambio
no de preservación o conservación.


Cuando la política define sus intereses se aleja de los intereses de la gente.
En un marco de conflicto social sistematizado por las acusaciones cruzadas de los actores políticos; movilizaciones callejeras de organizaciones de piqueteros por el control de los recursos de la ayuda social; roscas de la dirigencia a tiempo completo por el control de los recursos de la cámara de Diputados y el Senado, sumado a todo tipo de alquimias electorales con el único fin de definir candidaturas para el 2011, configuran en nuestro país, por parte de la dirigencia política, el mayor fraude a los intereses de los ciudadanos que aspiran a tener una vida sin sobresaltos.

La inseguridad y la violencia reina en las calles cual si fuera tierra de nadie, mientras las autoridades de un bando y de otro, discuten a quién corresponde actuar para cuidar a los argentinos de las distintas modalidades delictivas que a diario se llevan la vida de nuestros seres queridos y amigos o destruyen el futuro de nuestros jóvenes marginándolos de construir un futuro entre el flagelo de las drogas y el alcohol.

La falta de acción e inoperancia del gobierno, de aplicar la ley con respecto a la inseguridad en el país, es equivalente al terrorismo de estado cometido por los militares en la lucha contra la subversión.
Los militares cometieron todo tipo de excesos y violaron la ley masacrando a mansalva a todo aquel que tuviera ideales. En cambio este gobierno deja que la delincuencia de cualquier signo actúe libremente en territorios liberados, robando, violando y matando a mansalva a ciudadanos indefensos por solo el hecho de querer ser habitantes libres de un país llamado Argentina.

Ha llegado la hora de separar la paja del trigo; los pobres no son ni delincuentes ni asesinos, solo han quedado marginados de las distintas posibilidades que ofrece la sociedad a los sujetos para desarrollarse con dignidad. Su condición no establece una identidad en sí misma, son personas que carecen de trabajo, educación y salud, elementos básicos e indispensables para desplegar su vida en libertad.
En cambio los delincuentes son sujetos que han decidido desarrollar su actividad en los márgenes de la ley que rige y normatiza a la mayoría de los ciudadanos de nuestra sociedad. En ese submundo, mezclado entre la pobreza extrema de seres sin destino, se encuentra camuflada la delincuencia que azota a nuestra nación, convirtiéndola por falta de voluntad política de las autoridades de turno, en uno de los flagelos más acuciantes de nuestro tiempo.

Entre los partidarios de la mano dura y la de los que no quieren intervenir en el asunto de la seguridad por considerarlo violatorio de los derechos humanos, existen las leyes vigentes que rigen la democracia argentina, es tiempo ya de actuar y no mirar para otro lado como sino ocurriera nada antes de que el país todo se vea dominado por las mafias y dejen a los argentinos sin destino.
Decir la verdad de lo que nos ocurre no es conspiración política ni representa una violación a los derechos humanos. Los que hemos luchado fervientemente por vivir en democracia y libertad, lo seguiremos haciendo, por que es la única manera que sabemos de honrar nuestras convicciones; convicciones que hicieron que miles de jóvenes argentinos pusieran su cuerpo y sus ideales para vivir en una sociedad más justa y no para encubrir a las mafias que plagaron nuestra sociedad de malandras y bandidos que son los mismos que en su momento se asociaron a las dictaduras genocidas.


Vicente Scordamaglia



lunes, 26 de octubre de 2009

ALTERNATIVA DE PODER, DESDE UN MODELO NACIONAL



Treinta años de lucha política por el país,
en el pensamiento, la acción y la reflexión,
me han suscitado la convicción de que nuestra
Argentina necesita definir y escribir un Proyecto Nacional.
Este Proyecto tiene que ser verdaderamente “nacional”;
vale decir, realizado por el país

Juan Domingo Perón




Se ha instalado fuertemente en la sociedad argentina, que la falta de liderazgo mostrada por la oposición, es la que renovó con más fuerza la iniciativa en todos los frentes políticos por parte del oficialismo luego de la derrota en las últimas elecciones parlamentarias.
Esta percepción que empieza a auscultarse por lo bajo, tiene como consecuencia inmediata, algunos interrogantes que la opinión publica en general se debe estar preguntando por estas horas.

Si esto es así, ¿quién será la dirigencia política que reemplazará a los Kirchner en el 2011?. Luego de recorrer hombres y mujeres que conforman el arco opositor al oficialismo, la pregunta se hace más tangible y a la hora de evaluar posibilidades la falta de respuesta se transforma en desazón y luego en desesperanza.

El interrogante ya ha comenzado a rodar por todo el escenario político y se detiene por ahora en uno solo de los actores, el Dr. Duhalde; llamado a silencio desde hace algunos años por voluntad propia en una espera activa del surgimiento de nuevos dirigentes que renueven los partidos democráticos de la Nación.
La realidad testigo implacable del quehacer de los humanos, nos muestra que esa apreciación del Dr. Duhalde no se daría en el corto plazo, por ello su nombre comienza a optimizarse por estas horas en la consideración de los argentinos.
Protagonista principal de los últimos años de democracia en Argentina e impulsor de los grandes acuerdos con fuerzas políticas y sociales como el Peronismo, Radicalismo y la Iglesia fundamentalmente, con el objetivo de pacificar a una argentina sublevada, intenta impulsar a los dos grandes partidos (Peronismo y Radicalismo) como columna vertebral de la recuperación de una democracia asfixiada como en el pasado, por enfrentamientos internos.

La carencia de verdaderos líderes no es solo una problemática nacional. Desde hace ya algunos años desde la muerte de los grandes estadistas que con su sabiduría daban respuestas a la problemática de sus respectivos países y además eran capaces de pensar los destinos del mundo, dejaron a la humanidad huérfana de conductores y un vacío existencial de referencia en cuanto a concebir una vida política de trascendencia llena de valores morales y éticos.

Argentina no escapó a esta realidad visible e incuestionable, es más, la realidad en nuestro país todavía es más exagerada que en otras partes del mundo que por lo menos han logrado que su dirigencia concensuara algún modelo a seguir, en cambio en el nuestro, todavía se confronta y se debate por un modelo político inexistente.

Todos los países se integran al mundo desde una identidad propia y un modelo político. En los últimos años en toda Sudamérica, se vienen consolidando dos modelos de integración al mundo; un modelo es el que integran los países de Centroamérica, Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua que lo hacen desde la lucha abierta en contra del Imperialismo y otro es el que se viene conformando en el Conosur; estos son, Brasil, Chile y Uruguay que lo hacen exitosamente desde su propia identidad basado en un modelo creado por todos los partidos políticos; como vemos no hay muchas opciones para nuestro país salvo que sepamos construir nuestro propio modelo argentino.

Nuestra próxima dirigencia deberá resolver con premura a qué bloque se suma, ya que nuestro país no puede perder otra década de esfuerzos estériles en pos de lograr un crecimiento sostenido que devuelva a todos los argentinos una mejor calidad de vida.
La realización de un modelo nacional que articule un programa obtenido por todos los sectores de nuestra comunidad, se hace imperioso para no caer nuevamente en el vacío de confrontaciones perimidas y avanzar junto a las grandes naciones del planeta que luchan por dar respuestas cada uno desde su propia identidad a los nuevos desafíos que afectan a todos por igual.

A juzgar por el resultado de las últimas elecciones parlamentarias, ya todos saben qué es lo que hay que hacer en nuestro país, el interrogante que aún permanece en nuestras mentes es, quién se hará cargo de la realización.





Vicente Scordamaglia