lunes, 22 de agosto de 2011

ELECCIONES PRIMARIAS

ELECCIONES PRIMARIAS
Maquiavelo: Cuando cambian las circunstancias, solo el príncipe que se adapta rápidamente al cambio, contradiciendo sus propios antecedentes, consigue perdurar.

Analizar objetivamente un episodio tan cercano como las elecciones primarias del 14 de agosto, puede convertirse en una visión mezquina por lo familiar y cercano de los hechos, de las personas y las cosas que se pusieron en juego en esa jornada llena de trascendencia política para el futuro del país.
Para poder ser objetivo debemos mirar en perspectiva y aprovechar las enseñanzas que nos brinda el tiempo en su transcurso. El tiempo suficiente (que en este caso no lo tenemos, pues nos corre la urgencia) para que este sea capaz de revelar sus secretos y despojar a los hombres de pasiones y a la verdad de crueldades.

La verdad, es que no soy muy entusiasta de los números sobre todo si se trata de analizar los acontecimientos políticos y sociales que ocurren en nuestro país en su largo camino de la construcción social y grandeza de nuestra patria. Es mas adecuado hacerlo con instrumentos provenientes de la filosofía, la sociología, las ciencias políticas y hasta la psicología ; sin embargo en este caso bien vale la pena meterse con ellos ya que los votos se cuentan de a uno y como resultado de ello dan un resultado que refleja una realidad insoslayable.

Penetremos pues en el campo de las ciencias duras y veamos la primera fotografía que nos muestra la inédita elección primaria de argentina.
Frente a la evidencia del 50% de los votos obtenidos por el oficialismo, solo se puede decir que la sociedad decidió mayoritariamente que la actual presidenta Cristina Fernández, sea la próxima candidata de los argentinos por el Frente Para la Victoria. Este hecho de por si solo ya es una verdad de Perogrullo sino fuera que en el mismo episodio el otro 50% se atomizó haciendo añicos sus chances para la elección de octubre. Los tres candidatos más cercanos a Cristina Fernández son: Eduardo Duhalde, Ricardo Alfonsín y Hermes Binner que apenas han sacado sumando sus votos, un escaso 35% dejando muy lejos al segundo pelotón de los precandidatos que expusieron su candidatura el domingo 14 de agosto, estos son: Rodríguez Saa, Elisa Carrió, Alcira Argumedo y Jorge Altamira. En la hipótesis de que algunos de estos candidatos se juntaran para derrotar al gobierno, matemáticamente, no les alcanzaría la suma, ni siquiera, “forzar” una segunda vuelta.

Ahora bien, esto es lo que refleja la suma sorpresiva de los números ya que los sectores en pugna no esperaban estos guarismos, a lo sumo un 40% para el oficialismo y un 20% para el opositor que ocupara el segundo puesto, pero veamos con atención que dicen esos números porque como todos sabemos, los números también hablan y construyen un relato interesante de descifrar.

La primera reflexión es metodológica, nadie sabe a ciencia cierta si estos resultados se trasladarán matemáticamente a la elección del 23 de octubre, habida cuenta de que las primarias abiertas fueron diseñadas para ver quienes tienen mayor consenso en la población para ser candidatos en los partidos políticos partiendo de un supuesto que dice: en las internas partidarias siempre hay trampas y ganan los que están entongados en ellas; para que esto no suceda de aquí en adelante los candidatos los elige el pueblo y de esta forma se transparenta el sistema político hasta ahora bastante desprestigiado.

La segunda es de contexto, frente a un mundo incierto, peligroso y con amenazas de grandes cambios económicos con posibilidades ciertas de una recesión mundial, la gente voto certezas. Certezas de un gobierno cohesionado con liderazgo y conocimiento de los peligros que acechan a los pueblos que ignoran la realidad de un mundo globalizado.
En lo interno, priorizó los aciertos exhibidos por el gobierno por encima de las demandas que persisten como una asignatura pendiente (inseguridad, inflación, veracidad de los índices económicos, los focos de corrupción cercanos al poder y hasta algunas prácticas con sesgos “autoritarios”) por encima de estas demandas también legitimas se votó por el crecimiento económico, recuperación del empleo, asignación universal por hijo, aumento de las jubilaciones, recuperación de la autoridad presidencial y estatal con la autoridad suficiente para poner en caja cualquier desborde de las corporaciones (el pueblo sabe que cuando no están en el poder y no se les asigna un rol conspiran) política de derechos humanos y un discurso de esperanza en el futuro que ha sido capaz de penetrar la desconfianza de los jóvenes en la política seduciéndolos a construir el futuro con una clara identidad nacional.

La tercera es histórica, cada vez que el pueblo participó en la vida política, sea esta a través de elecciones libres o en la calle por desobediencia civil, terminó poniendo en crisis el sistema vigente, para cambiar o ratificar el rumbo histórico, en este caso lo hizo para ratificar la continuidad del gobierno que ofreció planes tangibles por encima de las incongruencias presentadas por la oposición que ofrecían un retorno al pasado o el miedo a lo siniestro.

Todo este escenario puede gustar o no pero lo que si es cierto es que la mayoría de los argentinos le asignó a la presidenta Cristina Fernández la autoridad suficiente para ejercer un nuevo mandato en Argentina, falta saber que rol le asignará a la oposición el próximo 23 de octubre, en un mundo que amenaza con encaminarse peligrosamente más hacia el abismo que a la ruta que nos lleve a un nuevo orden social, político y económico mundial más justo.

Por estas razones, es indudable que quien mejor leyó y aprendió de lo que el pueblo estuvo diciendo en las elecciones previas a la consulta del 14 (elecciones de Capital, Santa Fé y Córdoba) es el propio gobierno confirmando lo aquello que decía Maquiavelo: Cuando cambian las circunstancias, solo el príncipe que se adapta rápidamente al cambio, contradiciendo sus propios antecedentes, consigue perdurar.

Cerrando estas primarias reflexiones; nuevamente aparecen algunas voces de ultratumba para recordarnos que los muertos vivos andan sueltos, la intolerancia del presidente de la sociedad rural argentina Hugo Biolcati es uno de ellos; la gente ya no les teme, poco a poco el pueblo va demostrando que está dispuesto a enterrar para siempre a los cucos de un lado y del otro definitivamente.
Las victorias otorgan derechos y en forma equivalente establecen obligaciones, quiera Dios que en este mismo orden cada vez haya menos dirigentes que se dediquen a hurgar en los cementerios del pasado.

VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 2 de agosto de 2011

LA NEGACIÓN ES EL VELO QUE IMPIDE LA MIRADA TOTAL DE LA REALIDAD

LA NEGACIÓN ES EL VELO QUE IMPIDE LA MIRADA TOTAL DE LA REALIDAD

“Un pueblo embrutecido por el dogma de la antirrazón,
puede ser más fácilmente inducido a perpetrar actos
irracionales que un pueblo en guardia por la crítica.”
MARIO BUNGE

La controversia que se ha generado en estos días (entre familiares, amigos, compañeros del mismo partido, en fin, en la sociedad toda) por las distintas posiciones políticas que exponemos los argentinos en un año electoral, devienen de menor a mayor en un cúmulo de agresiones personales (de un lado y del otro) que demuestra a las claras, la inmadurez, intolerancia y falta de diálogo que tenemos para asumir las decisiones opuestas que otros toman, con respecto a la designación de sus representantes.

Más allá de nuestra genética que nos distingue por nuestro temperamento latino y que hace que discutamos con excesivo fervor y apasionamiento desde los temas más triviales hasta los de mayor trascendencia para nuestras vidas, la intransigencia a aceptar (y con ello incorporar) la posición del distinto con todo su bagaje de riqueza, son algunos de los impedimentos que limitan el “normal” desarrollo de un sistema democrático y de convivencia, lugar éste, donde todos los ciudadanos debemos dirimir con aplomo y sabiduría nuestras diferencias.

Pareciera que ni bien confrontamos nuestras ideas con otros (hecho cotidiano de la vida social, cultural y política de los pueblos) ese solo hecho, nos pone en guardia y nos retrotrae a nuestra historia pasada de enfrentamientos que emerge una y otra vez (desde el fondo de la historia) como un espectro tenebroso disfrazado de mil formas dialécticas para conflictuar la vida social de los argentinos y (que detenidos en el tiempo) nos incita a agitar banderas perimidas por la evolución de los acontecimientos.

La ideología es un hecho absolutamente necesario para la formación de todo individuo libre, (y mucho más si se trata de un dirigente) pero cuando este instrumento de valoración se transforma en impedimento y negación para aceptar la realidad circundante, la que queda sesgada es la verdad.

Algunos autores sostienen que el texto solo se valida en el contexto, de allí que querer transpolar episodios y personajes continuamente a nuestra realidad cambiante, es defenestrar de una sola vez la posibilidad de que operemos sobre la realidad como sujeto de cambio, en definitiva, la historia, solo da cuenta de ello.

Si observamos con un poco de atención qué está pasando con el voto de la gente, nos sorprenderíamos de su capacidad innovadora. El pueblo en su acción soberana de votar y elegir, está señalando un camino que a mi modo de ver, no tiene retorno; todo lo que los políticos no han sabido edificar en el tiempo que tuvieron hasta las próximas elecciones presidenciales, lo está promoviendo la gente votando (a candidatos y partidos) de una manera muy peculiar poniendo en crisis a todo el sistema previo de estimación (sean estos encuestadores y/o publicistas tratando de instalar candidatos) obligando a la dirigencia oficialista y opositora a una carrera contra reloj para elaborar las propuestas más acordes que se ajusten a las demandas de los argentinos; esto es en definitiva, el poder lo tiene el pueblo y la dirigencia corre detrás de él para alcanzarlo.

En este mismo contexto, poco contribuye a la paz social de los argentinos, la “guerra” de los Fernández, las acusaciones cruzadas de los dirigentes y la soberbia manifiesta de otros a la hora de evaluar la conducta del soberano; más bien, lo que reflejan con ello, es un signo de intolerancia, impotencia y debilidad frente al duro revés que una vez más propinará el pueblo argentino a toda la clase política nacional que no esté a la altura de los acontecimientos.

Si lo que se intenta con estos “enfrentamientos” domésticos (al más puro estilo de los escándalos de Tinelli) es fracturar nuevamente al electorado entre buenos y malos, desviando la firme decisión de los argentinos de avanzar hacia proyectos estratégicos de unidad nacional que engrandezcan a nuestra patria, se encontraran una vez más con que: “La única verdad es la realidad”.

“Es probable que la verdad sea una sola, pero es mejor que nadie la tenga”. Vivimos en una sociedad en la que se pretende reemplazar la realidad por simulacros más o menos creíbles, por ello mientras escribo este breve comentario, una creencia aun más nefasta recorre toda mi humanidad y es que: “estemos donde estemos, hagamos lo que hagamos, vayamos donde vayamos, seguiremos chocando contra nosotros mismos” sin entender que la verdad revelada ningún humano la tiene.

VICENTE SCORDAMAGLIA

jueves, 21 de julio de 2011

QUE EL ÁRBOL NOS DEJE VER EL BOSQUE

QUE EL ÁRBOL NOS DEJE VER EL BOSQUE

Hay años que rompen la continuidad histórica. La prolongan y la proyectan, pero permanecen como años clave en los acontecimientos que parecen confabularse para significar, en el presente, pasado y porvenir.
CARLOS FUENTES

El ruido electoral mezclado con las heridas provocadas por la confección de las listas para las próximas elecciones nacionales, amenaza por convertir el escenario electoral, en una caja de sorpresas con distintas variantes, hasta llegar a la tan mentada elección abierta de candidatos del 14 de agosto próximo. Así, la nacionalización de las elecciones locales se va transformando de a poco y sin pausa en un muestreo constante de posibilidades entre oficialismo y oposición con un correlato difícil de predecir dejando para otra oportunidad las legítimas demandas de las distintas provincias.

En un artículo reciente publicado en este mismo blog decía que: “cuando a los pueblos le cierran todos los canales de la libre expresión, suelen recurrir a la originalidad para desarticular todas las maniobras destinadas a montar las mentiras expresadas por sus detractores”. Es en este contexto que habría que analizar el voto reciente de los porteños y la posibilidad de que se den los mismos guarismos en Santa Fe y Córdoba eligiendo  las distintas alternativas para desarmar el supuesto que invoca (instalado a fuerza de saturar a la opinión publica por medio de la publicidad) la invencibilidad de Cristina Fernández de Kirchner.  

Y esto sucede necesariamente así, porque los argumentos que da cotidianamente el oficialismo para justificar su acción de gobierno, son falaces desde todo punto de vista; desde el discurso ideológico, el relato histórico del movimiento nacional y su lucha, hasta las manifestaciones conceptuales vertidas por su dirigencia que se escabulle solapadamente por los márgenes doctrinarios del ideario del Gral. Perón y la lucha que emprendiera junto a los trabajadores desde hace ya más de 60 años. 

Esta falsa realidad histórica narrada por el kirchnerismo y sus seguidores, hace necesaria una acción correctiva a tales desviaciones del pensamiento nacional por cuanto su relato, no sólo no se ajusta a la verdad del conjunto de los argentinos y su historia, sino que solo refleja la realidad parcial de un sector minoritario que se atribuye el consentimiento de las mayorías y que debo confesar con absoluta claridad, en lo personal, no me siento representado.

El gigantesco aparato de publicidad y de divulgación ideológica, montado por parte del actual estado argentino, corroe el libre pensamiento crítico de su sociedad, que se ve avasallada por la propaganda oficial ocupando todos los espacios públicos posibles de propaganda y difusión, con el objetivo de mostrar la ausencia de alternativas políticas a su gobierno y la falta de propuestas válidas de todo el arco opositor.

De tanto batallar en contra de los medios de comunicación, el gobierno logró  controlar a discreción gran parte de su difusión masiva (se apropiaron e hicieron de ello su herramienta fundamental) pretendiendo “torcer” así la voluntad de los disidentes;  desconociendo una vez más las leyes de las ciencias de la comunicación social que a través de la brillante formulación de Mc Luhan (“el medio es el mensaje”) nos dice que: en el medio social de los argentinos, se está revelando un nuevo mensaje y éste, está recorriendo sin pausa el camino de su exposición definitiva (que claman por su libertad de pensamiento sin ser etiquetados) hecho éste inadvertido por el gobierno convencido de que su relato es la única expresión de la verdad.

Las recientes declaraciones de algunos “ilustrados” adherentes al gobierno, revela un alarmante rasgo de intolerancia con respecto a la voluntad de las mayorías en nuestro país. La creencia de que lo único verdadero y “revolucionario” son las ideas, intereses,  o acciones que ellos profesan, son una lógica inmadura y maniquea de la historia; por el contrario, fue el propio Perón quien clausuró definitivamente la etapa de enfrentamientos  entre hermanos convocando a todos los argentinos (el 1º de Mayo de  1974) a la elaboración de un proyecto nacional incluyendo aún a los que no pensaban igual que él.

Finalmente, mientras espero los resultados de las próximas elecciones (y me reconcilio con Borges leyéndolo por primera vez) con la serenidad que me da el haber participado (desde 1984) en todas las instancias del proceso político histórico de nuestro pueblo, que culminó con el advenimiento de la democracia, una última reflexión me sugiere que lo que decida el pueblo en octubre, deberá ser para todos los habitantes de este país, el plan estratégico que resguarde definitivamente los intereses de todos los argentinos por igual.

JORGE LUIS BORGES
 “El tiempo no rehace lo que perdemos; la eternidad
lo guarda para la gloria y también para el fuego”

VICENTE SCORDAMAGLIA

miércoles, 22 de junio de 2011

ANÁLISIS DE OPINIÓN: ELECCIONES 2011

ANÁLISIS DE OPINIÓN: ELECCIONES 2011

“Todo poder se deriva del pueblo, este sólo lo posee en el día de las elecciones; después se convierte en propiedad de sus gobernantes”
BENJAMIN RUSH

Descripción:
Definidas ya las candidaturas de los partidos políticos que presentarán para las próximas elecciones presidenciales, (hecho este absolutamente personalizado en unas pocas  figuras) se va dejando atrás la etapa de alianzas entre las distintas fuerzas que disputan el poder en Argentina. Esta etapa por lo general, está centrada en la elección de dirigentes con algún grado de representatividad, de manera que permita ofrecer a los votantes una oferta atrayente. Poco importan aquí las propuestas, sino que en la ingeniería electoral sólo cuentan los potenciales votos que cada candidato pueda aportar a su fórmula electoral. Entretanto, en esta etapa definitivamente necesaria para la vida interna de los partidos, la sociedad permanece expectante y ajena a esta alquimia electoral.  

De a poco, trabajosamente y con muchas dificultades resueltas sobre la marcha, se va entrando en la segunda etapa de este proceso electoral de 2011.
Cristina Fernández, Eduardo Duhalde, Ricardo Alfonsín, Hermes Binner, Elisa Carrió, Alberto Rodríguez Saá y Jorge Altamira son los que disputarán sus potenciales posibilidades el próximo 14 de agosto en internas abiertas obligatorias de todos los partidos políticos de Argentina con vistas a la elección presidencial del 23 de octubre. 
En contraposición con lo que se pensaba al inicio de este proceso; el escenario nacional fue cambiando y en vez de polarizarse en dos candidaturas fuertes, se atomizó en seis fórmulas electorales con posibilidades similares (exceptuando al partido Obrero), ofreciendo al electorado una variedad de nombres y propuestas, como no se había visto en ningún otro período de nuestra joven democracia; sin embargo, algo que fue pensado para favorecer al gobierno puede volverse en su contra al transformarse estas en una suerte de primarias abiertas obligatorias para la oposición, posicionando a partir de allí al candidato más votado y polarizando, ahora sí, la elección de octubre frente al gobierno.
De manera que esta próxima elección de agosto, (internas abiertas y obligatorias) se ha transformado en una previa con todos los condimentos necesarios como para definir allí  las dos fórmulas electorales más votadas, y sin duda una de ellas gobernará el próximo periodo electoral argentino.

A partir de aquí hagan los números que quieran entre las seis fórmulas en disputa y tendrán  una aproximación más o menos “exacta” con relación a los resultados electorales (para no dejarle esa respuesta a las encuestadoras nacionales que son poco creíbles para la población salvo algunas excepciones) ya que el 14 de agosto se ha transformado ya, en una verdadera y masiva encuesta nacional.  

Análisis:
Desde su inicio, este proceso electoral está marcado por la incertidumbre que impacta decididamente sobre la población por algunas razones fundamentales que conviene analizar: la primera sin duda, es el recuerdo presente de la crisis del sistema de partidos puesto en jaque en el desenlace que tuvo el conflicto del 2001 (que se vayan todos) que motivó la fragmentación de los partidos políticos debilitando aún más la democracia argentina como modelo institucional.
La falta de representatividad de los partidos políticos, la falta de credibilidad en la clase política y la corrupción como factor determinante de la crisis, han dejado una marca indeleble con la que tendrá que lidiar por mucho tiempo más toda la dirigencia nacional.   
Cabe agregar un dato más de la realidad de nuestro país ya que tanto el Radicalismo como el Peronismo, surgieron cada uno en su momento histórico de la vida nacional como movimientos políticos de amplia representación, constituyéndose así en representantes (por ausencia de un partido de derecha o de izquierda como referencias nacionales) de vastos sectores políticos y sociales abarcando tanto a la izquierda como a la derecha con poco arraigo por parte de éstos en la estructura política nacional. Aquí hay que señalar que el sistema político argentino, está configurado y determinado por partidos provinciales de fuerte arraigo provincial que confluyen en la coyuntura y en grandes alianzas cambiando de signo de una elección a otra. 

El tercer elemento, es la inesperada muerte de Néstor Kirchner y sus consecuencias políticas.
El liderazgo de Néstor se había transformado en un ordenador de las pasiones e intereses de los argentinos sean estos adherentes u opositores; justamente, es un emergente de la crisis de 2001 facilitado por la falta de liderazgos fuertes quien emerge como el nuevo perfil político con un discurso antiimperialista y de contenido nacional, factores estos que lo hacen atractivo para los sectores mas jóvenes y las masas populares quienes después de su muerte cobra aun mayor dimensión trasladando por carácter  transitivo las banderas de este movimiento a su esposa Cristina Fernández.  

Finalmente, la incertidumbre se traslada a la economía y las consecuencias que podría tener en el país si se desata un proceso inflacionario producto de la falta de información real con respecto a los índices oficiales y el levantamiento (en el próximo período) de las tarifas subsidiadas por el gobierno; estos ajustes pueden producir un desequilibrio inmediato en el bolsillo de sectores con menor poder adquisitivo y capas medias de la sociedad promoviendo conflictos sociales en un escenario de creciente malestar.
     
Conclusión
La conducta de los Kirchner ha estado atravesada desde su inicio por una disyuntiva en torno a su identidad. Según sus partidarios sostienen que se trata de un movimiento superador al peronismo histórico; sin embargo en la realidad y en su accionar concreto no muestra ruptura alguna con el peronismo tradicional. En esta “ambigüedad” manifiesta, no se sabe cuanto hay de estrategia o cuanto de continuidad; lo cierto es que Cristina Fernández de Kirchner está dispuesta a aprovechar esta “ambigüedad” (no definiendo las características del “modelo”) para aglutinar a sectores ideológicamente disímiles o antagónicos (sectores de izquierda, el caso de Sabbatella, Menem, o el caso de Saadi en Catamarca) con el único fin de sumar la mayor cantidad de votos posibles para evitar la segunda vuelta.
Así se conjuga un discurso “progresista”, “derechos humanos plenos” y lazos con el viejo sistema político, allí donde se está más necesitado de votos mostrando a las claras la contradicción del gobierno entre mensaje progresista y prácticas conservadoras.
Finalmente se debe señalar la metodología empleada por el gobierno que es la de saturar con propaganda oficial los medios públicos y privados, la de alterar los índices del INDEC o los números que muestran algunos encuestadores afines, (sumado a una presencia activa de su militancia) intentando crear en la opinión pública la inevitabilidad del triunfo de la presidenta Cristina Fernández.  
A todo esto la oposición deberá en pocos meses de campaña estructurar una fuerza política  capaz de lograr un proyecto superador al Kirchnerismo con propuestas claras que tengan un alcance más estratégico que la mera coyuntura de vencer al gobierno en la contienda presidencial si es que quiere tener alguna chance de gobernar los destinos de la nación toda.
Vicente Scordamaglia

domingo, 15 de mayo de 2011

TAN CERCA DE LAS PUERTAS DEL CIELO COMO EL UMBRAL DEL INFIERNO

TAN CERCA DE LAS PUERTAS DEL CIELO COMO EL UMBRAL DEL INFIERNO
             
 “Diez hombres unidos para la acción pueden hacer temblar a miles"        
                                
A pocos meses de la definición electoral en nuestro país, los partidarios del gobierno festejan por adelantado lo que aseguran será una rotunda victoria de la presidenta Cristina Fernández como candidata para el próximo periodo presidencial.
Todos los sondeos de opinión así lo indican, destacando que posee alrededor del 40% de intención de votos, aventajando al resto de los precandidatos que propone la oposición, ganando de esta manera en primera vuelta habida cuenta que ninguno de sus oponentes alcanzaría en el mejor de los casos, un exiguo 20%.
Entretanto en el otro extremo, la oposición, no consigue articular sus movimientos destinados a ofrecer una alternativa válida que justifique el cambio de gobierno y de modelo  político como alternativa de poder. 
Sin estructuras nacionales que la respalden, sin recursos económicos para la campaña y sin propuestas que lo diferencien del modelo político oficial, la oposición ensaya propuestas fallidas que confunden al electorado que espera respuestas claras y precisas para facilitar su adhesión.
Una parte de la población como así los gobiernos provinciales y municipales no estarían dispuestos a abandonar la propuesta política que encabeza la presidenta Cristina Fernández por el solo hecho de promover un cambio de imagen u otras razones, que si bien son legítimas y constituyen todavía una asignatura pendiente de este gobierno (seguridad, inflación, orden público y certezas económicas estratégicas)  no alcanzan a superar aún los beneficios que ofrece el modelo oficial y su  gobernabilidad   
Es sabido que los pueblos no dan saltos al vacío con respecto a sus gobernantes a menos que la necesidad así lo urja; en este sentido las urgencias que manifiesta gran parte de la sociedad son por lejos menores que los beneficios que posee con este sistema de gobierno, desequilibrando definitivamente la balanza en favor del régimen actual y su propuesta.
Los sectores más activos y convocantes de la sociedad, acompañan la propuesta del gobierno, lo mismo que la mayoría de los integrantes del partido justicialista que hace las veces de soporte político del Frente para la Victoria, la CGT, los empresarios más destacados de nuestra sociedad, grandes sectores de la juventud y un segmento numeroso de independientes, conforman una mayoría activa absoluta que se “mantiene unida” en favor de la presidenta, su liderazgo y su reelección.
Veamos como se fue desarrollando el proceso preelectoral de los postulantes opositores.
En primer lugar cuando las dos estructuras con algún grado de fortaleza como el peronismo federal y el radicalismo comenzaron su movida para captar la atención del 60% restante de la ecuación electoral, había por lo menos ocho candidatos presidenciables entre los dos partidos más numerosos, a saber: en el Peronismo Federal se postulaban, Eduardo Duhalde, Carlos Reutemann, Felipe Solá, Alberto Rodríguez Saá y  Mario Das Neves y por el Radicalismo lo hacían: Ricardo Alfonsín, Julio Cobos y Ernesto Sanz.
Otros dos partidos como el PRO de Mauricio Macri y la Coalición Cívica de Elisa Carrió mantuvieron sus candidaturas como únicos postulantes de sus respectivos partidos. En tercer orden, el Socialismo propuso a Hermes Binner y Proyecto Sur a Fernando Pino Solanas, hasta aquí por lo que sabemos, ninguna otra fuerza nacional propuso candidatos presidenciables.
Conformado el arco opositor, se lanzaron cual si fuera una carrera de obstáculos hasta llegar a la meta final compitiendo entre ellos; algunos precandidatos comenzaron a quedarse en el camino sin posibilidades de avanzar hacia su propósito en la medida en que priorizaron sus diferencias ideológicas en vez de constituir una coalición que destacara las mejores propuestas de estos, así de esta forma se les fue achicando el margen de negociación para posibles alianzas que potencie sus probabilidades; alternativamente, Cobos, Sanz, Reutemann, Das Neves, Solanas, Binner y Macri cedieron sus aspiraciones por otras opciones dejando el camino libre a un puñado de dirigentes para la próxima contienda; pareciera entonces (si otros no se bajan) que Duhalde, Alfonsín, Carrió y Rodriguez Saá junto a Cristina van a medir hasta la fecha (en internas abiertas como así lo dispone la reciente reforma política) el primer muestreo que los proyectará hacia las elecciones nacionales convocadas para Octubre próximo.    

Hasta aquí, más o menos es la descripción de lo acontecido en los últimos meses del año electoral; hasta se podría decir que esto ya es historia, pero la política no es la historia por describir sino la historia por construir; la política es la realidad viva de una nación y en ese devenir los pueblos han dado ejemplos de su imaginación y creatividad cuando se trata de encontrar alternativas a sus necesidades o expectativas insatisfechas.
Los meses que faltan, hasta el cierre definitivo de las listas de candidatos de todos los partidos incluyendo al propio oficialismo, nos puede deparar todavía más de una sorpresa, ya que la vigencia política de su dirigencia depende exclusivamente en conservar los espacios de poder de los diferentes grupos en pugna. Aunque se intente camuflar por todos los medios, la pirotecnia expuesta en los últimos discursos de Cristina, (en este caso en el oficialismo) no hace más que debelar el forcejeo que reina  en el país (pasados los seis meses de la muerte de Néstor Kirchner) entre los grupos que rodean al poder, provocando un desgaste manifiesto de la presidenta y su entorno más íntimo.
En este mismo orden la oposición no es ajena a esta tendencia ya que la incapacidad en conformar una coalición alternativa, que les ofrezca a los argentinos canalizar sus expectativas de cambio, caerá fatalmente en el fracaso por su falta de unidad, solidaridad y amor a la patria.
Si la presidenta logra disciplinar y poner en caja a sus partidarios garantizando un nuevo período presidencial sin presiones ni condicionamientos, seguramente se presentará y ganará en primera vuelta, en cambio si el sistema de poder diseñado por Néstor Kirchner, ahora encarnado en Cristina Fernández, transita por los umbrales de la implosión producto de una feroz lucha por el poder, es probable que la actual mandataria no se presente como candidata para las próximas elecciones de Octubre, generando un vacío de poder no solo en el seno de su espacio político sino en el país todo.

¡En este caso, que Dios nos libre del futuro que nos espera!...... 

Vicente Scordamaglia

jueves, 31 de marzo de 2011

TENSIONES EN EL NÚCLEO DEL PODER

TENSIONES EN EL NÚCLEO DEL PODER

Mucho es lo que ha ocurrido en el mundo y en nuestro país en lo que va del año 2011 hasta la fecha. Los acontecimientos que se suceden en una secuencia regular de episodios trágicos en distintas partes del planeta, no nos ofrecen un tiempo de serenidad como para poder analizar y procesar sobre las dificultades que dejarán en nuestro futuro inmediato.


En lo internacional, desde las rebeliones del mundo árabe con la caída de gobernantes vitalicios, (que van, desde Túnez a Egipto, pasando por Arabia Saudita, Argelia y Mauritania) hasta la tragedia vivida en Japón con el terremoto y su posterior tsunami que diezmó miles de vidas y bienes personales afectando seriamente a la población y poniendo en duda para el mundo todo el uso indiscriminado de los reactores nucleares como fuente de energía; más la simultánea guerra civil en Libia con innumerables matanzas, sumándosele a ella, la intervención de las fuerzas de la OTAN (la más grande desde la Guerra del Golfo) que involucra a países como Francia, Canadá, Dinamarca, España, EE.UU., Italia y el Reino Unido, hacen pensar que la escalada de episodios complejos y dramáticos (sean estos naturales o creados por el hombre) que arremeten sobre la paz del planeta y sus gentes, se transforme día a día en una quimera difícil de sobrellevar.


Si bien pareciera que nuestro país se encuentra ajeno a estas calamidades, no es menos cierto que nos afectan otras que conllevan a episodios cotidianos de compleja solución. A las tomas de predios públicos, (sean estos municipales o nacionales) la inseguridad criminal que sigue segando vidas inocentes, el montaje de un escenario ideal de estabilidad, sea esta social, política o económica y el relato sesgado de la historia argentina de los últimos cuarenta años, le ponen un condimento explosivo a la realidad de nuestro país en vísperas de las próximas elecciones nacionales. Si a esto se le suma el reciente conflicto con una buena parte del sindicalismo argentino que estos tienen con la justicia, sin perjuicio de posicionamientos políticos, (sean éstos oficialistas u opositores al gobierno) están dejando al descubierto una vez más, lo frágil que es en nuestro país para mantener a raya la gobernabilidad; habida cuenta que una buena parte de la CGT y su líder Moyano, se vieron involucrados en una amenaza de paro y movilización que hubiera paralizado al país dejando sin una pata a la mesa del gobierno y prácticamente al borde de una contradicción (con su principal socio y sostén) en el propio seno de su poder.


En un viejo diccionario de filosofía, encontré la siguiente definición: “in-tensión” es un sentido aproximado y equivalente al usado por los filósofos de habla Inglesa. La intensión (intention) es como “la síntesis estructural de notas que constituyen la unidad ideal” de un concepto o sistema de conceptos. Según la terminología aristotélica (anal. Post) es la comprensión o lo que reside dentro del concepto o sistema de conceptos a diferencia de la extensión, relacionada con un ámbito de aplicación legítima hacia el que se refiere el concepto o sistema. Así como la extensión es una tensión hacia fuera, la intensión puede considerarse como una tensión hacia adentro.


Es que la CGT no es un simple aliado del gobierno, es un pilar más que importante de la estructura de poder de este armado que construyó Néstor Kirchner; podríamos decir sin riesgo a equivocarnos, que Moyano junto a otros dirigentes gremiales se constituyeron en un factor de poder (en sí mismo) y presión política hacia fuera del gobierno, pero lo que dejan en claro los últimos episodios con los sindicalistas, es que también están dispuestos a dirigir ese poder hacia adentro del mismo núcleo del gobierno si los dejan afuera del reparto o si quedan al desamparo de la protección que ofrece el poder cuando hay dificultades con la justicia. La CGT y su líder Moyano, fueron acumulando poder en forma simultánea y equivalente, en la medida que lo hacía primero el gobierno de Néstor Kirchner y Cristina después, por ello las tensiones existentes expuestas en los episodios del pedido de exhorto por el gobierno de Suiza, mostraron con descarnada crudeza la realidad política que vive Argentina y el gobierno nacional.


El gobierno y sus aliados, son un conglomerado de grupos ideológicamente autónomos con capacidad para operar en política desde la perspectiva de que, mientras se mantengan juntos, conservarán el privilegio de estar en el poder o cerca de él; confluyen y se unen solamente en el vértice del poder para defender su posición, es decir, aceptan solamente la “conducción” de quien los ubicó en las cercanías del poder y solamente por ahora, se conforman con “influir” en algunas decisiones que toma el gobierno nacional. Sindicalistas, gobernadores, intendentes, organismos de derechos humanos, piqueteros, organizaciones sociales al mando de un pequeño grupo de confianza de la Presidenta, organizan y coordinan bajo el amparo de un gigantesco aparato de publicidad (que hace las veces de vocero ideológico) casi toda la acción de gobierno.


A todo esto, cabe señalar que el común denominador de la gente en nuestro país, (esto no se pregunta en las encuestas) observa con temor las tensiones que se producen en el núcleo del poder temiendo que los conflictos internos se radicalicen y se encaminen hacia una nueva versión de la triste confrontación que protagonizaron aquellos viejos rivales de la década del setenta; con el agravante de que hoy muchos de ellos, se encuentran “juntos” en el poder. La escalada de tensiones puede precipitarse de menor a mayor a la hora de dirimir los nuevos espacios de poder del gobierno de Cristina y o lugares en las listas de los principales cargos electivos a dirimirse en octubre próximo.


Decía un viejo refrán muy popular: “Cuando el río suena, agua y piedras lleva”. Que el agua no nos llegue al cuello será responsabilidad de este gobierno y su Presidenta a la hora de poner racionalidad para resolver los conflictos existentes a menos que desee que las piedras cascoteen de nuevo la cabeza de todos los argentinos.


Vicente Scordamaglia

domingo, 27 de febrero de 2011

REBELIÓN EN MEDIO ORIENTE

REBELIÓN EN MEDIO ORIENTE

"Cuando los pueblos agotan su paciencia suelen hacer tronar el escarmiento"
JUAN DOMINGO PERÓN

Muy lejos de pensar que la decisión desesperada del humilde Mohamed Bouazizi, de inmolarse por las humillaciones recibidas y que estas provocarían el derrocamiento del déspota Tunecino Ben Alí, esto solo podía imaginarse en la mente de un osado novelista.
Las masivas manifestaciones que siguieron a la muerte de este simple vendedor de frutas y verduras, eran una clara señal de que los tunecinos le habían perdido el respeto y el miedo a la columna vertebral del principio de autoridad que gobernó la conducta de los árabes a largo de toda su historia.
Jean Daniel periodista y escritor decía al respecto: “El gran merito político de esta revolución inteligente que han lanzado los jóvenes, es el hecho de haber provocado una enorme fisura en la autoridad simbólica. A partir de ahora, nadie, ningún dictador, autócrata o déspota quedará al abrigo”

Cuentan distintas informaciones de los diarios especializados que la mañana del 17 de diciembre, este joven de tan solo 26 años de edad, se rehusó a pagar una coima exigida por las autoridades policiales para poder vender su mercadería; producto de ello, le confiscaron su carro y, entre burlas de algunos adulones y alcahuetes, recibió una bofetada de una agente municipal. Este hecho insignificante para cualquier persona formada en la cultura occidental y cristiana, no hubiera pasado de ser con el tiempo una simple anécdota, sin embargo no es así para los árabes; que una mujer golpee a un hombre supone la peor ofensa para ellos. Así en un arrebato de ira, este joven se echó gasolina sobre su cuerpo y ardió en llamas.
Días después, jaqueados por la ira de su pueblo, el déspota Ben Alí y su familia, envueltos en sus propias llamas por las protestas masivas contra la arrogancia, la prepotencia y la corrupción de su régimen, se vieron obligados a dejar definitivamente el poder no sin antes, llevarse todo el dinero y el oro que pudieron, para refugiarse en algún otro feudo tan corrupto como el que dejaron atrás.

Esta rebelión tan peculiar por su método como por su contenido, inspiró a otros pueblos árabes sometidos a regimenes similares y vitalicios.
Así desde Túnez a Egipto, pasando por Arabia Saudita, Argelia y Mauritania, las rebeliones populares obligaron a cambiar drásticamente un escenario que parecía previsible, en una rebelión de consecuencias inimaginables.

La mecha encendida comenzó a hacer estragos en regímenes como Túnez, Egipto, Argelia y vaya a saber cuantos más, obligados a retroceder frente a los reclamos de sus pueblos. Como sabemos, la mayoría de esos gobiernos, gozaban hasta hace poco tiempo atrás, de la confianza y beneplácito de los Estados Unidos y sus aliados Europeos socios en la explotación del petróleo, complaciendo a sus elites de infinitos beneficios sin reparar en las clases medias y populares. Así, siguiendo los acontecimientos, parecería que este estatus quo, estaría llegando a su fin.
Un dato suministrado por el diario La Nación nos dice que: uno de cada tres árabes menores de 30 años no tiene trabajo. Los egresados universitarios apenas vislumbran el progreso. Como vemos, no protestan por el pasado, sino que temen por el futuro.

Ahora bien, los árabes con sus continuas movilizaciones pacíficas y sus miles de mártires en busca de dignidad, han decidido hacerle saber al mundo y a sus gobiernos que el cambio ha comenzado; pero debe quedar bien en claro que éste no es un cambio promovido desde afuera por intereses económicos o geopolíticos. Tampoco es un cambio iniciado por sectores religiosos o de factores de poder invocando a un enemigo externo a la idiosincrasia del mundo árabe, es un cambio que nace de las entrañas de su propio pueblo, de sus jóvenes generaciones que claman por acceder a los beneficios de procedimientos libres que les permitan el acceso a los beneficios de sistemas que brinden una mejor distribución de sus riquezas, dejando atrás para siempre siglos de explotación interna y continuos atropellos externos.

Las grandes revoluciones de la historia de la humanidad, llevan grabadas en su genética a sangre y fuego, la consigna fundamental de la libertad como reaseguro de no caer nuevamente en manos de nuevos lobos disfrazados de corderos, por ello aunque este gigantesco movimiento popular árabe aparezca como una movilización díscola que no tiene una autoridad política o religiosa que la conduzca, debemos advertir que la misma obedece ya a sus propias reglas y a su propia direccionalidad construyendo en su accionar al nuevo sujeto, el pueblo árabe y sus jóvenes generaciones, quienes seguramente con su impronta, darán formas de organización política y nuevos líderes situándolos en tiempos de democracias del mundo contemporáneo, dejando atrás a pueblos sometidos por regímenes autocráticos y corruptos protegidos por ejércitos que no han hecho otra cosa que reprimir a sus propios hermanos.

VICENTE SCORDAMAGLIA