lunes, 13 de agosto de 2012

GOLPE A GOLPE, VERSO A VERSO

GOLPE A GOLPE, VERSO A VERSO

El 20 de julio pasado se cumplió un nuevo aniversario del ya incorporado a nuestras costumbres anuales “Día del amigo”. Cientos de miles de saludos nos cruzamos entre los argentinos de todas las edades a través de las nuevas tecnologías que nos brinda la “modernidad”. A caballo de estas herramientas las distintas generaciones ¿de amigos? nos bañamos en las aguas de la sensibilidad fraternal y nos juramos, amistad eterna, amor verdadero y lealtades duraderas; quien nos viera en perspectiva (es decir desde afuera) podría inferir que somos, por sobre todas las cosas, una sociedad de verdaderos amigos (no digo que nos los tenemos) unida frente a la adversidad y mancomunada en los logros comunes; pero esto desgraciadamente no es así, solo dura lo que el calendario gregoriano establece como el transcurso de un día; al siguiente, la realidad, que nos atraviesa a todos con inusual rigor, se adueña de nuestras conductas y procede en consecuencia para revelar una vez más el verdadero testimonio de la hipocresía que significa nuestras relaciones personales en los días que restan del calendario nacional.

Esta especie de tregua que nos damos una vez al año (junto a otras fechas que promueven sentimientos similares) opera en nuestras vidas como un sistema útil que depura las contaminaciones que acumulan los sujetos en lo que José Ingenieros definiría en su época (libro) “la simulación de la lucha por la vida”.

Un acontecimiento ejemplificador es lo que sucedió seis días después (por las mismas redes sociales) con el sentido recordatorio de la muerte de Eva Duarte (Evita). Usar la imagen de Evita para cruzarse insultos entre la clase política argentina y la ridiculización que realizaron algunos periodistas a su figura con el tema de los billetes de cien pesos, sumado a la exacerbación de las mentes más obtusas que todavía quedan en nuestro país, es una ofrenda de mal gusto para quien luchó por las causas justas de nuestro pueblo y un agravio a la memoria de quien dio en vida lo mejor que tuvo (su juventud) para mejorar la situación social de los que más sufrían en ese tiempo histórico argentino.

Quizás aprendamos un día que sus enfrentamientos mas cruentos de otrora (contra la oligarquía que tenía sumergida a las clases trabajadores en la miseria) pertenecen a un pasado personal de Eva y la historia argentina que sucedió hace ya sesenta años atrás; en cambio, su legado (como sucede con todos los personajes célebres de nuestro pasado) le pertenece a todos los argentinos para imitar su ejemplo de lucha por la justicia social de todos los argentinos.

Es indudable que este tipo de enfrentamientos de unos y otros no puede ser obra de una sola persona, ni de exabruptos discursivos; en el oficialismo tiene su razón de ser en una estrategia de gobierno que apunta a dos cosas fundamentales: la primera, marcarle la cancha a la dirigencia política (tanto oficialista como a la opositora) para hacerle saber que el único que decide cómo y cuándo se hablará de candidatos presidenciables es quien conduce el gobierno nacional y la segunda establecer una agenda para entretener a los medios, quienes después se encargan a diario de amplificar los enfrentamientos de Cristina con algún enemigo “virtual” (siendo así funcionales a éste) con el claro objetivo que se hable y se discuta de lo que ella quiere y no de lo que verdaderamente sucede en el país. Así, de este modo, quien gobierna tiene la iniciativa y a la oposición, solo le queda el rol contestatario de la falsa información.

Por supuesto que todo esto tiene el propósito de ocultar los verdaderos problemas que tiene el gobierno mientras nos entretiene (al más puro estilo de Tinelli con sus escándalos que otros programas discuten a diario) con peleas de conventillo del viejo almacén disfrazado de épicas revolucionarias difundidas por cadena nacional.

¿A quién le importa la pelea del gobierno con Magneto (Clarín) mientras la verdadera inflación se come el salario de los trabajadores?

¿A quién le importa si la Presidenta prefiere a los hombres pasionales o cerebrales mientras la inseguridad se adueña de la vida cotidiana de los argentinos?

¿A quién le importa cuánto cobra la mujer de Bonelli, mientras cientos de miles de (900.000) usuarios no pueden viajar en subterráneos rumbo a sus quehaceres cotidianos?

¿A quién le importa las maniobras políticas del gobierno para neutralizar o desgastar a sus posibles competidores a la presidencia del 2015 (Scioli, Macri y ahora De La Sota) mientras se sigue escamoteando el dinero que le pertenece a las provincias?

¿Es tan pequeña la mirada política de nuestra clase dirigencial que no se da cuenta de los datos que surgen de la realidad? ¿O su ego nos les permite darse cuenta que las necesidades de la gente poco tienen que ver con sus mezquindades de poder?

A veces tengo la sensación de que los comunes mortales con nuestro sentido común, nos orientamos mejor en estas cuestiones de la política, que siguiendo a cualquier iluminado.

Quizás, habría que hacerle saber a nuestros políticos que los Dioses, los héroes y los líderes solo existen mientras los pueblos creen en ellos.

Montesquieu aseveraba con precisión al respecto: “Ningún poder sin límites puede ser legitimado”; y yo estoy seguro que el pueblo sancionará con su voto a todos aquellos que usaron el estado (municipal o nacional) para manipular la realidad que todavía espera sus respuestas.

Si un gobierno que ganó por el 54% de los votos, con mayoría en las dos cámaras legislativas, con una justicia complaciente, con apoyo mayoritario eventual de los gobernadores de las provincias de nuestro país, con la división de los principales sectores gremiales, con una dispersión de todo el arco opositor y sus partidos políticos, con récord del costo de la soja que exime de cualquier yerro a los economistas de turno, me pregunto una y otra vez a riesgo de ser tildado de ingenuo, ¿Qué más le hace falta a este gobierno para pacificar el país y resolver lo que todavía tenemos pendiente?

¿Se podrá aspirar algún día a una comunidad de amigos y entre todos buscar el bien común y la felicidad de todos sus miembros? ¿O será una utopía de algunos ingenuos como yo que todavía creen que construir un país mejor todavía es posible?

VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 17 de julio de 2012

ES LA LUCHA POR EL PODER LO QUE EXPLICA ESTA LOCURA


ES LA LUCHA POR EL PODER LO QUE EXPLICA ESTA LOCURA

La escalada de conflictos que vive nuestra Nación tiene la turbulencia del viento que (al igual que una gran tormenta) obedeciendo a sus propias leyes, desparrama en el ambiente, aquellos elementos (desprovistos de resguardo) que no están bien afirmados sobre la tierra. Así sucede con los viejos aliados del gobierno nacional (desprotegidos por el poder) apurados por los tiempos de crisis que corren, no reciben los fondos necesarios para administrar sin sobresaltos sus economías provinciales, altamente deterioradas y dependientes del poder central. Por otro lado, tampoco se puede distribuir lo que no se tiene como patrimonio propio, (o lo que se escamotea con fines de extorsión política), por ello el gobierno nacional prefiere instalar tropa propia en lugares estratégicos antes que seguir negociando con aliados, que, a la hora de entregar su apoyo incondicional cobran un importe elevado por una “prestación” que tiende cada día a ser mas escasa; es que los mismos sujetos del servicio de la vieja alianza que viene sosteniendo al gobierno desde hace nueve años, comienzan a rendir cuentas ante el soberano, del dispendio que significó el “modelo” Kirchnerista.

La larga lista de ex aliados que la implosión Kirchnerista viene dejando afuera del “reparto” de favores, tiene su correlato en la actual embestida que realiza la Casa Rosada sobre dos dirigentes que otrora fueron un puntal para el ascenso y armado del poder de Néstor y Cristina: Scioli y Moyano, considerados estos como los mas peligrosos oponentes que debería enfrentar el oficialismo el año entrante (año electoral) si es que estos decidieran proponerse como alternativa al poder actual.

Reflexionemos sobre esta hipótesis:
El camionero podría ganarles la calle (sumando masa crítica), convocando a los distintos sectores enfrentados con el gobierno argumentando una abultada lista de reclamos, en cambio Scioli, exhibe una alta consideración en la expectativa de la gente que lo transformaría casi inmediatamente en una alternativa válida en la actual orfandad dirigencial que no acierta a construir un espacio de coincidencias comunes con miras al reemplazo institucional del 2015.
Estos dos componentes podrían transformarse en una nueva alianza electoral; si a esto le  sumamos el impedimento institucional que tiene Cristina para presentarse a una nueva candidatura presidencial y la carencia de relevos en sus filas que continúen con el proyecto presidencial, le dejaría al gobierno una sola posibilidad, ganar por un amplio margen las elecciones legislativas del 2013 con el único objetivo de modificar la Constitución Nacional.

Así como los estrategas militares que eligen donde y cuando dar la batalla final, el gobierno en este caso con la certeza de que Scioli- Moyano son los próximos enemigos, decidió acelerar los tiempos de confrontación en un año (2012) no electoral para desgastar (mezquinando los recursos a la provincia y dividiendo a la CGT) al único frente posible que podría capitalizar el creciente descontento social dejando el camino libre de posibles opositores.
En cambio el Sciolismo, decidió esperar (aguantando la embestida) al 2013 pensando poner en aprietos al gobierno antes de romper definitivamente la sociedad con el claro objetivo de ser la opción presidencial en el 2015.

Sin embargo, esta ingeniería política puede tener un correlato impensado para ambos contendientes incluso en algunos casos con peligrosa proyección nacional.
En el primero de los casos surgen algunos interrogantes que el gobierno podría estar evaluando en caso de seguir con esta operatoria de desgaste y sus posibles riesgos:
¿Creerá el gobierno que esta embestida contra uno de sus principales apoyos (Daniel Scioli) en una provincia  repleta de necesidades y con una compleja trama política de intendencias puede dejar al gobierno indemne de responsabilidades en la hipótesis de un eventual estallido social en esa provincia?
¿Especulará el gobierno con la posibilidad de que eliminando a Scioli, y en caso de que no le alcancen los diputados propios para la reforma constitucional que habilite a la presidenta a un nuevo periodo presidencial podrá instalar algún otro candidato que no sea Cristina?
¿A cuántos gobernadores con la misma situación parecida a la de Scioli puede arrastrar esta turbulencia impensada faltando 3 años para el recambio institucional?

En el segundo de los casos las dudas no son menos complejas para resolver, echémosle una mirada:
¿Cuánto tiempo le queda a Scioli antes que la opinión publica lo catalogue de tibio (frente al intenso castigo y provocaciones que recibe a diario de Cristina y sus funcionarios) y comience a retirarle el apoyo?
¿Cuánto tiempo le queda a Scioli antes de que el PJ disidente comience a encolumnarse de nuevo frente a la incertidumbre política de no poder armar una alternativa de poder?
¿Qué margen político le quedaría a Scioli si en su provincia la situación se torna ingobernable y lo obligan a romper lanzas antes de tiempo?

Hasta aquí me he planteado alguno de los interrogantes que se desprenden de una hipótesis de pensamiento que con el correr de los acontecimientos tienen día a día mayor verosimilitud, lo cierto es que en el medio de esta lucha por el poder que se ha desatado en Argentina se encuentra el pueblo con un sinfín de conflictos y demandas insatisfechas y bien podría una vez más como en el pasado, descreer de los políticos agregando un acelerador al conflicto que suele potenciar la incertidumbre de los pueblos.
Así como está planteado el escenario, "es la lucha por el poder la que explica lo que sucede en Argentina".
Al gobierno nacional ya no le alcanza con los discursos cotidianos de la presidenta ante el futuro incierto que comienza a configurarse.
Y a la oposición la realidad le corre una carrera contra reloj si es que quiere ser alternativa en el 2015. 
Toda la dirigencia debería saber a esta altura de nuestra historia política, que el derecho a representarla se dirime en la calle y la legitimidad se gana en las urnas.

Me parece que esta historia ya la viví.
Decía Einstein para definir la locura:
“Loco es aquel que realiza siempre lo mismo y espera resultados diferentes”
¿Estaremos todos locos? 

VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 11 de junio de 2012

QUEDAN POCOS CONEJOS EN LA VIEJA CHISTERA

QUEDAN POCOS CONEJOS EN LA VIEJA CHISTERA

La política es la crítica continua de la realidad.
La política es un mecanismo de cambio no de preservación o conservación.
 Si todos pensáramos igual en todos los casos ¿Quién vendrá a decirnos las verdades?

Si alguien me hubiera dicho entonces que el gobierno, quien obtuvo el rotundo triunfo en las elecciones presidenciales con el 54% de los votos, luego de ocho meses de gestión estuviera a punto de meterse en un callejón sin salida, le hubiera recomendado que deje la grapa en ayunas y modere con un tecito por el resto de sus días; sin embargo la realidad de los hechos cotidianos viene a demostrar que no solo se trataba de la elucubración de una mente afiebrada por la ingesta de alcohol mañanero, sino que estaba dentro de las posibilidades de que el “modelo” se agotara en si mismo generando un desgaste prematuro provocando alarma y zozobra  en todos los sectores de nuestra comunidad.   

Es que Argentina, es un país que vive un proceso precipitado de reformas culturales, transformación política y conflictos económicos y sociales.
Corrido por los tiempos que le marca al gobierno, la necesidad de acaparar una caja que disponga de fondos necesarios que demanda un “modelo” insaciable que devora lo que encuentra a su paso; dificultad ésta que surge como resultado de la praxis cotidiana y las certezas personales de quienes conducen dicho proceso.
Así, la vorágine que imprime el gobierno nacional sobre los acontecimientos, no está dada por problemas que surgen de una planificación en pleno desarrollo y expansión sino más bien son producto de necesidades y conflictos originados por sus propios actores.  

No hace falta hacer un análisis muy profundo para darse cuenta de esta verdad de Perogrullo, tan solo alcanza con seguir de cerca los acontecimientos producidos en el país desde que asumieron la primera magistratura de la Nación, primero Néstor y  Cristina Fernández de Kirchner después; así tenemos hoy una Argentina con un vigoroso oficialismo con la energía política suficiente como para ocupar todos los espacios de poder y gobernar a discreción (aún con sus errores) mientras que del otro lado apenas se ve una pobre oposición desquiciada, que solo se conforma con el triste papel de exhibir unas cuantas voces contestatarias e inarticuladas a las políticas ejercidas por el gobierno nacional.    

Y aunque no nos gusten las prácticas en la ejecución política implementada por el Kirchnerismo y sus relatos recortados de la historia común de los argentinos, bien vale reconocer que ambos gobiernos (el de Néstor y Cristina) consiguieron (con el apoyo de las mayorías) conmover y hasta poner en peligro el férreo blindaje que contiene agazapado al vetusto sistema de poder económico, político y social de los años 90; recordemos la crisis de los mercados emergentes, la desocupación crónica y la deuda externa que estallara entonces generando la gran crisis del 2001 que devastó a la Argentina, desacreditando a todas las instituciones del país con sus dirigentes a la cabeza (que se vayan todos).
Y, aunque el kirchnerismo en definitiva no consiga doblegar definitivamente a los factores de poder que tuvieron sumergido al país durante décadas, de aquí en adelante (arriesgo mi opinión) nada será igual.
Este logro del Kirchnerísmo de someter todos los factores de poder a la política (bienvenida la política) junto al ingreso entusiasta de los jóvenes (bienvenido los jóvenes) es si se quiere la mayor contribución al sistema democrático de Argentina que seguramente quedará como legado para ser profundizado y mejorado por nuevas generaciones de dirigentes que ingresen al escenario nacional.
La transformación política no solo se trata de instituir nuevas leyes y reglas de juego acorde con los tiempos que vivimos, sino también, la creación de nuevos espacios políticos que permitan participar a una base social cada vez mas amplia diversa y plural por encima del viejo sistema de partidos (Justicialismo-Radicalismo derrotado ampliamente en las últimas elecciones constitucionales) desde la creación del Movimiento Peronista que irrumpió a la vida política nacional con los mismos propósitos (Conservadores-Radicales)  

Desde que dejé de ser un joven activista y pelearme hasta con los monumentos que representaban a la “antipatria”, aprendí que en un sistema democrático los procesos políticos son como los años de las personas, se cumplen aunque uno no quiera, por ello lo mejor que se puede hacer es empujarlos siempre hacia delante; esto le permitirá a la gente un doble beneficio que es invalorable; si los gobiernos son buenos, pues que den de sí todo lo que puedan, pero si son malos servirá para que se vayan lo antes posible.
En este sentido el gobierno nacional comienza a dar síntomas de fatiga provocada por la prolongada permanencia en el poder, es como si ya hubiera dado todo lo que pudo en el término de los tres períodos constitucionales que le tocó gobernar (es que quedan pocos conejos en la vieja chistera) y a la falta de una dirigencia que encarne a la oposición como alternativa y recambio democrático, en el seno del gobierno comienza a generarse un fenómeno denominado por la física como una “implosión” (explosión-expansión; implosión-autodestrucción) es decir que al no haber expansión el desgaste comienza a fagocitar su propio interior desgranándose finalmente en su totalidad.

La metodología del Kirchnerismo desde su ascenso al poder fue la de profundizar hasta el límite las contradicciones subyacentes en los viejos aparatos del poder (partidos tradicionales, movimiento obrero, empresariado, iglesia, fuerzas armadas y la corporación mediática) dividiéndolos entre buenos y malos afirmando allí su lógica de construcción del poder arremetiendo quijotescamente contra todos los molinos de viento que encontró a su paso haciendo que soplaran a favor de su tan mentado “modelo”; pero este esquema solo duró (deberían saberlo) el tiempo en que las cajas se mantuvieron llenas, así, todos los sectores se encontraron haciendo fila para sentarse a la mesa y consumir de la mano del Estado hasta agotar stock; gobernadores, intendentes, empresarios, gremialistas y movimientos sociales rodearon al gobierno para ser beneficiados por el favor de un estado “benefactor”, que estableció con estos grupos, un toma y daca mientras construía un poder político propio que garantice continuidad sin soportar concesiones ni presiones de estos mismos grupos de poder (el fin justifica los medios)  

Pero el tiempo no siempre juega a favor de los más audaces. Los últimos acontecimientos (que se precipitan sin darle tregua al gobierno) con nombre propio oficialista, son los que tuvo que enfrentar el gobierno nacional (Schocklender, Boudou, subsidios al transporte que dejó al descubierto el accidente de Once, cepo cambiario, pesificación y un tal Reposo entre otros) dejaron al desnudo a un gobierno que pierde aceleradamente la confianza del mismo pueblo que lo votó el pasado octubre de 2011.
Si esto es así, (y atento a que falta tres años y medio para elegir gobierno) la democracia argentina requiere con premura  que se estructure una oposición seria y responsable que contenga las crecientes demandas y expectativas de los distintos sectores de la población que comienza a mostrar su irritación.
Generar una alternativa superadora al poder actual es el desafío de la democracia argentina, ya no solo de la clase dirigencial sino de todos los Argentinos; una alternativa superadora presupone hacerse cargo de todo lo bueno que ha hecho este gobierno y convocar a los argentinos a unirse en un frente común para enfrentar los grandes desafíos del futuro de la Nación y su pueblo.

VICENTE SCORDAMAGLIA

jueves, 29 de marzo de 2012

LO QUE DESNUDÓ LA TRAGEDIA DE ONCE

LO QUE DESNUDÓ LA TRAGEDIA DE ONCE
Cuando la realidad supera a la ficción

“No hay nada en el horizonte directivo”. Así se expresó el General Perón para describir lo que sucedía en el país algunos años previos a su decisión de retornar a la Argentina luego de su largo e injusto exilio fuera de nuestra patria. De esta manera definía la ineptitud y mezquindad de la clase política dominante por esos años de decadencia nacional en manos de un grupo de militares golpistas, empresarios corruptos y partidos políticos inservibles.

Hoy, más allá de la retórica cotidiana sobre la Argentina “linda y maravillosa” que vivimos como generación los argentinos, (si usted no la ve es porque está mirando otro país) la realidad, una vez más supera a la ficción mucho mejor de lo que quisiera y pudiera argumentar cualquier opositor al gobierno de Cristina. Basta ver como dos de los más encumbrados dirigentes políticos de nuestro país (Cristina que ya nos gobierna y Macri firme aspirante) se tiran por la cabeza con un montón de chatarra vieja e inservible que en Argentina le llamamos “transporte”, para darse cuenta que la situación, no solamente no cambia, sino que tiende a empeorar;  y así, mientras todo esto sucede en las capas dirigenciales, cientos de miles de argentinos de a pie siguen sufriendo la maldición de trasladarse cotidianamente rumbo a sus trabajos u otros destinos como si fueran ganado rumbo al matadero (esto es literal). Esta situación, verdaderamente por lo menos, me resulta irresponsable.

Todavía permanece en la retina (y quedará por mucho tiempo más) de todos los argentinos las imágenes de cientos de personas que permanecieron atrapadas durante horas sin poder escapar del infierno ferroviario.
La muestra de irresponsabilidad, sentido común y la falta de solidaridad expresada por la dirigencia frente a un episodio de esta magnitud que nos enluta a todos, demuestra a las claras que  importa más la explotación política del desamparo argentino que la seguridad de la gente y sus bienes.
Lo que hubiéramos esperado en esos días de tragedia, es que los funcionarios de ambos gobiernos (nacional o porteño junto al coro irresponsable de todos los dirigentes de partidos políticos opositores que especularon y quisieron sacar rédito político de la tragedia de Once) se juntaran en un esfuerzo común para encontrar soluciones definitivas a la añeja problemática del sistema de transporte en Argentina de la cual todos sabemos, han colapsado hace rato frente al devenir del  crecimiento poblacional y el paso del tiempo, testigo implacable de la desidia nacional; así, como vemos actuar a nuestros dirigentes frente a los grandes desafíos que aun tiene nuestra sociedad nos muestra una vez más lo patético de la desventura argentina en materia dirigencial. 

Pero un interrogante todavía más peligroso surca los cielos de la patria y se instaló como pregunta en la opinión pública a partir de este trágico episodio que costó la vida a 51 personas (usuarios) y cerca de 700 heridos: ¿cuál fue entonces la finalidad de los subsidios?.
El común de los argentinos ya casi estábamos convencidos que fue para ayudar a la gente de menores recursos distribuyendo las cargas entre todos mediante los subsidios aportados por los fondos del tesoro nacional para que así de esta forma los empresarios del transporte público no aumentaran el costo del boleto al valor “real” cubriendo así  el “déficit” que estos tenían al tener un boleto más barato; pero si esto fue así, se supone que las empresas no perdían plata ya que con el subsidio (que en definitiva  pagamos todos por ser plata del Estado) cubrían “sus pérdidas” y en consecuencia deberían de haber invertido esos fondos para mejorar los servicios y no llegar al límite de poner en riesgo la vida de los usuarios; entonces ¿Qué pasó? ¿Qué hicieron con la plata de los argentinos?.
Si la plata de los subsidios sirvió para que los concesionarios realicen tomas de ganancia empresarial u otros artilugios financieros poco claros en vez de invertir para mejorar los servicios, deberíamos revisar con urgencia que dice la ley al respecto, porque la duda de todos se dirige hacia la sospecha de estar frente a un monumental fraude, un delito penal y criminal por desvío de fondos de subsidios del Estado con otros destinos que indudablemente no fueron los pactados por el Estado Argentino. No quiero ni pensar que pasaría si se investigara el resto de los subsidios adjudicados a concesiones de luz, gas, agua, teléfono y otros tantos servicios públicos subvencionados por el gobierno en todos estos años.

Pero bien, todo es posible en la dimensión desconocida del manejo de estos fondos (subsidios) en la cual ya ni siquiera sabemos si la propia Presidenta está al tanto del destino de estos y otros manejos que comienzan a ver la luz amenazando con erosionar aceleradamente el fabuloso apoyo que tuvo el gobierno en las elecciones presidenciales pasadas.  
Esta controversia recién empieza y los grandes argumentadores de un lado y de otro comienzan a esbozar su relato de la realidad; ¿se impondrá el relato de lo real (quiero decir el relato del gobierno) aquel que dice en su acepción más antigua: perteneciente al rey y por tanto es la verdad absoluta? ¿o se impondrá el relato de quienes quieren diezmar el poder del gobierno de Cristina? (aquellos que todavía no le ofrecieron ninguna alternativa al pueblo) entretanto, solo se dedican a auparse en los numerosos errores del gobierno y así camuflar su visible inoperancia.
Mientras todo esto sucede, “el pueblo está solo y espera”; esperanza esta de creer en  que tiempos mejores deberán venir para avanzar con coraje y decisión hacia un futuro mejor, antes de que el futuro venga por nosotros para convertirnos una vez más en pasado.    
                                                    
Vicente Scordamaglia




martes, 28 de febrero de 2012

LA DEMOCRACIA RENGA

LA DEMOCRACIA RENGA

¿La Argentina termina siempre rendida a las internas del peronismo? ¿O es como decía el General? ¡Peronistas son todos!
Veamos de qué se trata:

Si bien la pulseada recién empieza y el iceberg (parece ser lo suficientemente grande como el que hundió al Titanic) solo nos deja ver su punta temible, todas las señales indican  (por más que materialmente falta mucho para el 2015) que la ingeniería del gobierno maneja con precisión de relojería los tiempos de la política mostrando sus necesidades por adelantado; parafraseando a Pascal, "el poder tiene sus razones que la razón desconoce”. Así Argentina nos muestra la realidad con crudeza, en donde la oposición carece de líderes, imaginación y propuestas para construir alternativas al poder actual, dejando solo al gobierno la difícil responsabilidad de “salvaguardar” una democracia renga  que le cuesta consolidarse en el tiempo promoviendo a nuevos dirigentes políticos que la proyecten como la herramienta indispensable de la construcción social de todos los argentinos. Como consecuencia de esta anomalía, al igual que cualquier organismo vivo, todo lo que no se puede expresar en el afuera se vuelve inexorablemente hacia adentro; así, la disputa por construir alternativas, se produce adentro del peronismo y más precisamente en las entrañas mismas del poder.

No es azaroso entonces que desde algunos sectores del gobierno nacional, surja ahora la idea de debatir e instalar en la opinión publica, la necesidad de una reforma constitucional. Esto obedece a una premisa fundamental del oficialismo ya que sin reforma, el Kirchnerismo no tiene candidato genuino (que garantice la continuidad del modelo) para el próximo período presidencial, recordando una vez más que en las cosas del poder, la sucesión es uno de los temas más serios y no se debe dejar que el azar lo resuelva.   

Si esto es así, pues entonces los tiempos no se adelantaron sino que están en armonía  con el objetivo que ha comenzado a trazar el gobierno de Cristina.
Una posible reforma constitucional, requiere el voto de dos terceras partes del Congreso Nacional que hoy en día el gobierno no posee; esto no quiere decir que no pueda negociar con la oposición para alcanzar el número deseado, pero en política nunca se sabe como reaccionará la oposición y mucho más si ésta, está siendo sometida a la mirada severa de la opinión pública que se encuentra expectante sobre su razón de ser; por lo tanto, todo apunta dentro del gobierno a querer garantizar por sus propios medios (aunque sea riesgoso en medio de importantes ajustes) el número necesario (si es que no se puede este año) en el próximo recambio legislativo que se llevará a cabo el año entrante (2013). 

El gobierno Kirchnerista se ha caracterizado por tener una metodología que recorre  permanentemente los umbrales  de los límites de la confrontación; es como el andar del cangrejo que avanza hacia adelante mirando para atrás rompiendo con sus viejas estructuras. En el frente interno avanza así, cuestionando a sus viejos aliados transformándolos en adversarios: primero lo hizo con Duhalde (su mentor) luego con el “viejo aparato peronista”, le siguió en la nómina el grupo Clarín, siguió con los aliados transversales, volvió con el “viejo aparato peronista” y la emprendió contra Moyano y grandes sectores del gremialismo y finalmente pareciera que caerán en la volteada, todos aquellos dirigentes que intenten tener la osadía de proyectarse hacia el futuro como posibles candidatos presidenciables que no sean de su signo ideológico; de esta manera, su discurso se configuró en línea con su objetivo inmediato: fue contra el imperialismo, contra el menemismo, los militares, la iglesia y sus representantes, la burguesía agraria, los medios de comunicación y los malditos periodistas, hoy la soberanía. 
Pero en esta impetuosa serie de confrontaciones se esconde la lógica del Kirchnerismo; el gobierno de Néstor y el de Cristina después, han sabido construir en este camino nuevos espacios de militancia que le son propios y ha cosechado otros tantos apoyos de sectores que están más acordes con su pensamiento político (que el que fue dejando en el camino) tal es el caso de numerosos segmentos de juventud que adhieren fervientemente a su “modelo político”; la vieja consigna tan esgrimida en los años 70 de que “el fin justifica los medios”  en este caso fue utilizada por los Kirchner para construir poder propio en su largo camino de confrontaciones hasta lograr un aparto propio que permita al gobierno depender lo menos posible de otros espacios políticos que no le son tan afines.
Sin embargo a este “movimiento” todavía le falta una última fase más que importante para serlo; un verdadero movimiento político es aquel que tiene la capacidad de mantenerse en el tiempo garantizando la continuidad de sus políticas sin sobresaltos ni alquimias; esto es la formación de un segmento dirigencial propio y leal que garantice la continuidad de las principales políticas iniciadas por el Kirchnerísmo (hoy el gobierno no lo tiene)
Por el contrario, la preocupación es tal que quienes tienen hoy alguna consideración electoral entre la gente y están adentro del propio gobierno nacional como es el caso de Scioli o el mismo Boudou (que ya no es Amado) hoy cuestionado por sus manejos poco claros  (que el propio gobierno intenta desgastar) no son precisamente quienes le ofrecen al gobierno la mejor garantía de sucesión al poder; es más, hasta diría que tanto el gobernador como el vicepresidente representan a sectores antagónicos al gobierno.
Esto explica la voracidad de ocupar espacios de poder de decisión y económicos en la extensa complejidad del estado nacional para condicionar a futuro cualquier contingencia desfavorable que el gobierno deba enfrentar (¿habrán decidido tirar a los viejos por la ventana? ¡Aunque algunos ya se están tirando solos!.  

Finalmente me quiero referir brevemente para destacar lo que me pareció más asombroso y que recién comienza. Este episodio se produce en el frente externo con amplia repercusión interna y es la escalada belicosa entre Inglaterra y Argentina por lo que nuestro país considera la militarización del atlántico sur en nuestras Islas Malvinas. Es indudable que ningún argentino bien nacido puede estar en contra del reclamo y devolución de nuestro territorio usurpado, (discusión mediante si se respeta o no la autodeterminación de los Kelpers) pero cuidado con estimular con excesivo énfasis sentimientos patrióticos si no se tiene la certeza de lograr algún resultado favorable en el largo camino de la recuperación de las islas ya que un nuevo fracaso en temas tan sensibles pueden despertar en mentes afiebradas sentimientos encontrados.
Si esto es solo una cortina de humo o el status de las negociaciones empeoran o retroceden, el gobierno puede pagar muy caro la osadía de haberse metido esta vez con las pasiones y sentimientos más caros de los argentinos.

VICENTE SCORDAMAGLIA

miércoles, 25 de enero de 2012

¡LA SIESTA DE LOS CONTENDIENTES!

¡LA SIESTA DE LOS CONTENDIENTES!

Desde las últimas elecciones presidenciales hasta la fecha, se produjo entre medio un espacio de “tiempo muerto” (como en el básquet) con algunas escaramuzas entre gobierno y oposición de escaso valor político para el interés de la gente, y mucho menos para la vida nacional, que merezca ser analizado. Yo llamaría a este período de absoluta intrascendencia, ¡la siesta de los contendientes!.
Solo se trató, por ahora, de una suerte de movimientos telúricos que pueden anticipar, un gran terremoto o tan solo puede tratarse de un acomodamiento de sus capas geológicas.

La política argentina se parece a esos finales de guerra en donde las fuerzas ganadoras actúan con magnificencia (creyendo que su victoria es eterna y gastando a cuenta), atropellando todo a su paso; el gobierno se encuentra abocado a producir con urgencia los cambios impopulares en el eje mismo de su “plan de gobierno”, preparándose para cuando llegue el fin del estado de bienestar Kirchnerista  y las posibles confrontaciones que conllevaría  el paso abrupto de algo parecido a lo que fue “la distribución de la riqueza” actual, a un ajuste que retrotraiga el status alcanzado por la clase media a un pasado reciente todavía demasiado fresco en el recuerdo con valores adquisitivos superados por este mismo gobierno.

¡Es la clase media, estúpido!, (diría algún iluminado) quien concedió semejante victoria y no la ideología. Una verdad de perogrullo ilustra con precisión este espíritu de las capas medias argentinas: “Al que le va bien, no quiere que cambien las cosas; al que no le va tan bien, pero es indiferente, prefiere que nada cambie, total así está todo más tranquilo y al que le va mal y no cree en este gobierno, no encuentra una alternativa para que las cosas cambien, así que mejor prefiere que siga todo como está, a ver si lo que viene todavía empeora las cosas”.   

Del otro lado del río (diría Jorge Drexler: “Clavo mi remo en el agua; llevo tu remo en el mío; creo que he visto una luz al otro lado del río”) unos pocos derrotados resisten hurgando entre medio de las muchas deficiencias que tiene el gobierno nacional, tratando de convertirse solo por defecto a esos mismos errores (elaborando una propuesta superadora) en alternativa válida de recambio político con vistas a futuras elecciones, pero falta tanto que de solo pensar, desanima un poco. Así con tan poca creatividad hay que avisarle a Drexler que por ahora no se ve la luz del otro lado del río.

Suele decirse con razón, que las ideas tienen la vigencia que le da la llegada de otras ideas que  mejor se adecuan a la época y a la problemática que están destinadas a resolver; Hannah Arendt decía al respecto: “Cuando una vieja verdad ha dejado de tener vigencia, nada se gana con darle la vuelta”; y la verdad, es que algunas ideas han comenzado a gastarse como el parche del bombo de tanto darle con el mismo palo.

Un estado de bienestar, depende exclusivamente de capitales genuinos que lo sustenten en el tiempo, sino, solo será un espejismo que durará lo que duren eso fondos que lo producen; y en verdad por lo que podemos observar es que se vienen meses complicados al respecto: habrá recorte de salarios, negociación condicionada de los gremios en las paritarias, caída de la recaudación del campo por la sequía y un aumento de tarifas por la quita de subsidios, todo esto en un contexto general de crisis internacional sin precedente; este combo puede ser explosivo si no se tiene a mano fondos que apacigüen los efectos del ajuste que el gobierno intenta camuflar por todos los medios a su alcance. La decisión de avanzar con el control absoluto de Papel Prensa ¿formará parte de la matriz del poder?  La guerra con los medios en este contexto ¿es funcional para distraer a la militancia ante un clima de ajuste?. Pero cuidado, porque hasta la soberbia a veces anda camuflada con el disfraz de la humildad, así hasta las enfermedades (legitimas en cualquier humano) servirán para retener el poder y disfrazar el entierro de algunas convicciones que se enarbolaron como bandera.

Es indudable que todo este clima creado por las usinas de comunicación que mantiene aceitado el gobierno, han creado una cierta inquietud en los trabajadores y sus organizaciones gremiales ya que los movimientos y gestos del gobierno hacia la dirigencia empresarial han sido puntuales para ponerle límites a las expectativas de los trabajadores en seguir avanzando con sus reivindicaciones salariales.

Los trabajadores argentinos, mayoritariamente componentes de la clase media baja y clase media alta como personal jerárquico sumado al amplio sector de profesionales de nuestro país, ostenta expectativas de un alto confort de vida, cimentado esto, por dos grandes pilares político y económico de nuestra historia; esto es, la argentina agroexportadora por un lado y la justicia social por otro, ambos en su tiempo, fueron los grandes organizadores de inclusión social de nuestra sociedad al promover el ingreso social de importantes masas de trabajadores, con derechos políticos, reconocimiento cultural y un nuevo status económico, creándose así un estado de bienestar que rápidamente se instituyó  como clase media con expectativas de un alto confort de vida en continuo ascenso.

Es allí donde se debe custodiar la armonía política de nuestra democracia para que las contradicciones y los intereses antagónicos que subyacen en nuestra sociedad no obstruyan el crecimiento de quienes la componen, ya que todas las veces que se intentó alterar este complejo equilibrio trasladando el ajuste de las crisis hacia los trabajadores, la nación entera sufrió las consecuencias de daños irreparables. Ya no quedan secretos por debelar al respecto ni experimentos foráneos que valga la pena intentar “La fuerza de nuestra Nación, radica en la necesidad de mantener en continuo desarrollo y bienestar a su masa laboral y productiva”.
   

Vicente Scordamaglia

miércoles, 7 de diciembre de 2011

UN RELATO HISTÓRICO COMÚN

UN RELATO HISTÓRICO COMÚN

NIETZCHE
“Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado”

Las posteriores secuelas que suelen dejar las contiendas políticas en nuestro país luego de cada elección presidencial, me sugiere que sería mejor dejar que las ideas discutieran entre sí para evitar que lo hagan los hombres, ya que éstos no saben hacerlo sin entrar en estado de “beligerancia” (por la lógica amigo  enemigo) transformando a La Nación en un campo de batalla desvastado por el intercambio belicoso de la artillería pesada exhibida por los bandos en conflicto.

Los ganadores de la contienda pelean por los espacios de decisión que ofrece la política,  alimentando así cada vez más la voracidad del poder que necesita tener todo bajo  control en su objetivo principal, la permanencia; para ello, es necesario el manejo discrecional de los fondos públicos; el poder, sólo se conserva con más poder y la “caja”  garantiza ese objetivo.

En cambio los perdedores, se fagocitan en sus debilitadas estructuras partidarias desprovistas de toda razón y justicia en la búsqueda irremediable de culpables y traidores que justifique sus desaciertos que los sumergió en el irremediable fracaso de la derrota electoral.

Mientras todo el sistema democrático tiende a buscar algún equilibrio posible entre oficialismo y oposición, y el pueblo comienza a desplegar sus nuevas demandas, conviene reflexionar (sobre todo cuando se intenta rever la historia) sobre algunos temas en particular que son, en definitiva, los pilares de nuestra nacionalidad; por eso a veces es conveniente recordar que todos los habitantes de este país, venimos de un pasado semejante, sin desconocer que intereses económicos, ideológicos o de facción, fragmentaron el recorrido hacia nuestro destino común que hoy, sin resignar ninguno de ellos, seguimos debatiendo con intenso fervor sobre cual es el mejor camino hacia la definitiva grandeza de nuestra patria.

Suele decirse que cualquier período de la historia política es el resultado fatal e inexorable de todos los periodos que le precedieron, así, la respuesta que se le da a la realidad actual, configura la síntesis de una concepción estratégica de la vida, la política, la economía y la filosofía de una nación que tuvo su origen en las luchas fundacionales.

En ese período de la historia, el mundo existente hasta entonces, había entrado en crisis a causa de La Revolución Francesa, que con La Toma De La Bastilla como emblema principal (el 14 de julio de 1789)  destronaba al antiguo régimen monárquico, fundando así la participación popular como elemento decisorio y transformándolo en símbolo fundante de las repúblicas en el mundo contemporáneo.

Si bien debemos aclarar aquí que la organización política de ese movimiento en Francia no pudo consolidar su propósito ya que La Primera República cayó tras el golpe de estado de Napoleón Bonaparte, lo cierto es que la revolución marcó el final del absolutismo y dio a luz a un nuevo actor político, la burguesía y las masas populares que se convirtieron a partir de allí, en la fuerza política dominante.

Ya desde muy temprano inicio, los organizadores de la independencia nacional, debatían la idea de nación conveniente para nuestro incipiente pueblo. Esto fue en medio de las luchas que España libraba a causa de la expansión Napoleónica por controlar gran parte de Europa en particular Portugal y España, (y por consiguiente las colonias que éstas se habían adjudicado en el siglo precedente) en ese vacío que se produce entre el imperio español y sus colonias, es donde nuestros patriotas comienzan a instrumentar la separación definitiva del Reino de España y fundar desde nuestra independencia una nueva nación.

Lo que allí se discutía fundamentalmente era nuestra emancipación del reinado de España y los argumentos se dividían en tres posiciones antagónicas que fragmentaban la precaria unidad nacional, esta situación se presentaba así: los que querían incorporarse a los centros de poder emergentes en el mundo (Inglaterra o Francia) como nuevas colonias, los que querían regresar al reinado restituido (España) y los que buscaban la emancipación total, construyendo una nación libre y soberana.

La inspiración provenía de dos modelos que se difundían por esos tiempos sobre  movimientos similares en las colonias españolas de América. La declaración de La Independencia de los Estados Unidos en 1776, proclamaba que todos los hombres eran iguales ante la ley, defendía los derechos de propiedad y libertad estableciendo un sistema de gobierno republicano; y por otro lado, la propagación de los ideales de La Revolución Francesa de 1789, en la cual se destacaba los derechos del hombre y del ciudadano, cuyos principios de "libertad, igualdad y fraternidad" habían despertado un gran interés entre los jóvenes de la burguesía criolla.

Si bien nuestros fundadores lograron consensuar la conveniencia de instituir la independencia de nuestro territorio nacional, no por ello consiguieron ponerse de acuerdo en el proyecto nacional que debía contemplar y articular todas las expectativas del conjunto de nuestro pueblo.

Así, una y otra vez, período tras período de nuestra historia, las distintas generaciones de argentinos venimos discutiendo recurrentemente como una fatalidad histórica, un profundo principio básico y central que dividió a los fundadores de nuestra nación y se proyectó hasta nuestros días; esto es, de qué forma nos integramos al mundo; si lo hacemos como colonia dominada por la política económica y comercial de los centros de poder mundial o como país libre e independiente haciéndole saber a los poderes hegemónicos  el derecho de nuestras  acciones y decisiones.

Es muy difícil de evaluar que tipo de nación hubiéramos construido si nuestros fundadores  hubiesen conservado la unidad de criterios con relación a los grandes temas estratégicos de nuestra nación y combatir con las armas a quienes no pensaban igual; lo cierto es que todavía sigue siendo una asignatura pendiente de quienes tienen la responsabilidad de mantener unidos a todos los argentinos y avanzar juntos hacia un destino común.

El gobierno nacional tiene hoy la oportunidad de poder (el 54% de los votos así lo establece) convocar a todos los argentinos a construir un relato histórico común de nuestra historia que nos permita apropiarnos de ella y a realizar el sueño de nuestros fundadores con el propósito de construir una patria unida y solidaria dejando atrás doscientos años de fragmentación y desencuentros que significó el retraso inexplicable de la dignificación de nuestros  anhelos más grandes.

Vicente Scordamaglia