lunes, 3 de junio de 2013

DÉCADA

 DÉCADA
“Nada se pierde todo se transforma”

El creciente sentimiento anti-oficialista que se percibe en el ámbito nacional, preocupa más, por la terquedad de la Presidenta en insistir gobernando sólo para el país del relato, que por las aisladas manifestaciones destituyentes  que puedan hacer peligrar la institucionalidad de nuestro golpeado sistema de convivencia. Las medidas que sigue tomando el Poder Ejecutivo, orientadas a diseñar un país a medida de sus intereses, irritan a la sociedad argentina, tanto más por los episodios que Lanata pusiera al descubierto con las graves trapisondas del grupo gobernante, que por la falta de un rumbo cierto que organice a toda la sociedad argentina en la búsqueda común de un futuro mejor.

El desconcierto del poder ejecutivo tras la sucesión de traspiés en la gestión de gobierno, amenaza abrir la caja de Pandora para desatar desde este momento todos los males juntos sobre nuestro país, que requiere como nunca, de una dirigencia templada y responsable para operar en situaciones complejas como éstas, conteniendo las pasiones y  los espíritus más exaltados de nuestra sociedad, para construir una alternativa de poder en el corto plazo.

La confianza es uno de los valores fundamentales para cualquier empresa humana que pretenda ser exitosa. Por el contrario, la pérdida de ella asegura un fracaso seguro.
El gobierno de Cristina, luego de haber ganado las últimas elecciones por un margen de adhesión considerable, (que con una buena gestión hubiera garantizado ser un gobierno exitoso) en poco menos de dos años, se dedicó a dinamitar la confianza otorgada por el pueblo sometiendo a toda la sociedad argentina a una tensión permanente (e innecesaria) de estériles enfrentamientos ideológicos, que terminó por desbordar la escasa tolerancia a la frustración de los argentinos, configurándose de esta manera, una sociedad  fragmentada con el agravante de tener un escenario intrincado por la falta de salidas inmediatas que ofrecen los tiempos electorales de la democracia.   

Las elecciones legislativas del año en curso, ofrecen una oportunidad para la sociedad y un problema para el normal desarrollo de la democracia.
La oportunidad está dada en función de que en el corto plazo la ciudadanía tiene la opción de elegir nuevos representantes en las dos cámaras legislativas, esto es la mitad de los Senadores y la otra mitad en Diputados; en este caso, si la oposición consigue arrebatarle la mayoría al Gobierno Nacional estará en condiciones de proponer una alternativa de gobierno para el 2015, en este caso la democracia retomará el poder de control preservando la independencia de los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) para evitar que el Gobierno avasalle La Constitución Nacional y pergeñe cualquier maniobra que habilite a un tercer mandato de la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Por el contrario, la continuidad de este Gobierno por los procedimientos ilegales que ya se exponen sin tapujos, dejará a La República secuelas tan profundas que costará, como sucedió en el pasado, el tránsito de una generación de argentinos para subsanar las heridas que dejará cualquier intento de arrebatarle a nuestro pueblo, el instrumento imprescindible para vivir en libertad.

Pero si ustedes creen que esto es todo lo que puede dar de sí el Kirchnerismo en su afán de persistir, todavía no vieron lo mejor.
Si todos los caminos legales terminan por acorralar al Gobierno Nacional en su propósito medular, pocas chances le quedan entonces para reinstalar algún tipo de reforma electoral; en ese caso algunos brujos de las alquimias gubernamentales se preparan (al tener la justicia bajo el control político) para diseñar un plan electoral a medida, que promueva un pronunciamiento masivo en las dos próximas elecciones a favor de los candidatos del gobierno y en especial el de Cristina Fernández de Kirchner; pero usted se preguntará ¿cómo podrían hacerlo si tienen la adhesión más baja de toda la década de gestión desde que Néstor asumiera como Presidente?: con la manipulación de los votos, lo que  comúnmente se conoce como fraude electoral. Este mecanismo permitiría mostrar, no ya sólo a los argentinos sino al mundo entero, que las mayorías en nuestro país siguen apoyando a La Presidenta; y, a la falta de alternativas claras al oficialismo por parte de la oposición y antes del fin de mandato de los legisladores actuales (recuerde que el oficialismo tiene mayorías en las dos cámaras y una justicia servil al poder) el Gobierno podría lanzarse a la temeraria aventura del asalto final sobre la Constitución Nacional con apoyo de algunos Diputados salientes.

Poco margen de maniobra le va quedando al Gobierno para revertir la anemia que padece con relación a figuras capaces de representar al Kirchnerismo en el poder, la diputada Diana Conti así se lo hace saber a toda la sociedad proponiendo al desgastado vicepresidente Amado Boudou; más que una operación de prensa o globo de ensayo para testear a la opinión pública, parece una acción desesperada tiempo antes de resignarse y aceptar lo que está establecido en La Constitución Nacional y en la conciencia de los argentinos.

Sin embargo en todos los corrillos políticos comenzó a deslizarse una pregunta crucial ¿Y así sin más el Kirchnerismo se iría del poder?

Busquemos respuestas en los comienzos de este ciclo de nuestro país encarnado en Néstor Kirchner.
El kirchnerismo como movimiento reformador se encuentra en la última fase  de su expansión; es posible que sin el Chavismo hubiera sido  un gobierno apenas mejor que La Alianza; el movimiento venezolano necesitaba a la Argentina dentro de su política exterior para consolidar un liderazgo dentro de la región, con un eje ideológico antiimperialista que baja desde Cuba, logra hegemonizarse en Venezuela y pasa por Ecuador, Bolivia, Nicaragua y finaliza en Argentina, convengamos aquí que el aporte de Brasil, Chile de Bachelet, Uruguay y Paraguay hacen su aporte (a este movimiento de “centro izquierda” de la región) como países independientes de este núcleo de países anteriormente mencionados que sí lo son de esta movida regional.
En lo que respecta a nuestro país, Chávez asistió a Néstor con la economía  nacional (comprando bonos o préstamos a tasas de usura y enviando fuel oil por la falta de inversión en energía) que por ese entonces se hallaba devaluada por efecto de la debacle del 2001.
A esta ayuda decisiva para la economía de nuestro país, Néstor le correspondió a Chávez siendo funcional para consolidar su liderazgo en la región y éste influyó sobre la política argentina introduciendo en nuestro país un contenido “ideológico revolucionario” que había quedado perdido en el tiempo de nuestra historia y que el Kirchnerismo sobre todo, no tenía antes de asumir el poder. A esta simbiosis del matrimonio Kirchner, que aceptó con entera satisfacción, le siguieron los distintos acuerdos  realizados (con planes y subsidios) con sectores muy activos de nuestra sociedad que venían ganando la calle desde los episodios del 2001, desarrollando a partir de allí un relato sesgado de la realidad nacional creando sus propios héroes y símbolos que hábilmente transformaron en banderas de lucha.   

Este breve y útil comentario servirá para responder el interrogante planteado.
Estamos frente a un episodio que sólo se puede comprender política y económicamente, analizándolo en el marco de toda la región; desde lo político, así como en el ascenso de Chavez, La Argentina era fundamental para sostener este proyecto regional, también lo puede ser para su caída. Si el Chavismo sumamente debilitado tras la muerte de su mentor y producto de ello el avance de Capriles, su principal opositor (en donde prácticamente empató las elecciones recientes) le sumáramos la pérdida de Argentina como principal aliado, el proyecto inspirado en Cuba por los hermanos Castro y liderado por Chavez en toda la región, comenzaría su ocaso final. Es en este sentido donde se puede encuadrar el enorme flujo de dinero (denunciado por Lanata) transferido a manos de amigos o testaferros de los Kirchner, con el único fin de sostenerse, aún desde el llano, en caso que sea necesario, y con el propósito de volver a ocupar el poder antes de que se consolide en la región y en nuestro país, otro modelo como podría ser alguna versión neoliberal con características nacionales. 
Quisiera destacar aquí que, en otros tiempos políticos y con un contexto diferente, se estaría planteando a esta hora una permanencia en el poder por métodos violentos (también de otros tiempos) que las sociedades de nuestro continente, como así también los argentinos, vienen desterrando definitivamente. (Por más que algunos grupos aun tengan esta hipótesis de conflicto y se organicen en función de ello)
Sin embargo sería posible un pronto retorno al poder del Kirchnerismo sin apelar a métodos violentos desde un despliegue económico de envergadura con apoyo de Venezuela, primero “hostigando al nuevo gobierno” para debilitarlo, y luego arrinconado derrotarlo en elecciones sucesivas.    

Como vemos y nos recuerda el estribillo de una canción que hizo furor en su tiempo: “Nada se pierde todo se transforma”
Entonces creo que cabe preguntarse con total legitimidad, ¿En qué se transformará el Kirchnerismo una vez que deje de estar en el Gobierno?
 
VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 22 de abril de 2013

EN BUSCA DE LA REPRESENTACIÓN PERDIDA

EN BUSCA DE LA REPRESENTACIÓN PERDIDA
Una vez más los argentinos nos destacamos por nuestra originalidad del resto de las protestas que se realizan en el mundo. Fíjese que argentino, significa entre otras cosas, el sonido que produce el roce de dos metales, como en el caso de la plata, pues bien, nuestros indignados no poseerán ollas de plata, pero aunque más no sean de aluminio o teflón para el caso da lo mismo, ya que cuando son manipulados por cientos de miles de manifestantes tienen un brillo particular al igual que un sonido peculiar; este señores, es el sonido argentino de la protesta.

Una nueva movilización auto convocada por obra y gracia de las redes sociales, volvió a desfilar por las calles porteñas y ciudades del interior del país. Como tantas veces, un día después, en vez de analizar el episodio como fenómeno político muchos nabos se prestan a la tan trillada disputa de las cantidades movilizadas para ver cómo influye en el proceso político argentino.  (Cuando el filósofo señala La Luna, el tonto se fija en el dedo)
Tanto da el número cuando la conciencia de un pueblo se fortalece a través de una constante, hacer visible sus reclamos a través de expresar en la calle lo que por otros medios la clase política verticalista (oficialista) le viene mezquinando realizar. A la larga lista de reclamos ahora se le suma La Reforma Judicial, a esta nueva arbitrariedad que presupone un nuevo avasallamiento a los poderes republicanos, la sociedad respondió masivamente en las calles que no está dispuesta a tolerar que un gobierno se siga llevando por delante los derechos elementales de un pueblo para vivir en democracia.

Una masa crítica irrumpe en la vida política nacional, cada vez que pierde la confianza en sus representantes o cuando percibe que  son manipulados por ellos. Si la sociedad es una masa indistinta de “reaccionadores” inertes en espera de ser alterados de manera predeterminada por manipuladores todopoderosos a través de la publicidad y la persuasión oculta, también no es menos cierto de la tremenda capacidad que tiene el organismo humano para seleccionar, ampliar y bloquear las señales que acometen contra sus sentidos.

Con esto quiero afirmar la capacidad que tiene un pueblo para crear propuestas a partir de sus necesidades políticas, económicas, culturales, humanas y sociales, cuando sabe leer hechos y no palabras para defender su identidad (cuando esta se vea amenazada) aún bajo las condiciones más adversas. Esto sucede por lo general, cuando carece de dirigencia política genuina que la represente.

Así como las cosas de la vida no aparecen por sí solas (ni son propiciadas por algún prestidigitador) y sólo son duraderas cuando se construyen con tiempo y esfuerzo, lo mismo sucede con una representación política que construya una alternativa al actual modelo que gobierna nuestro país; los tres vienen juntos, son parte de una misma cosa, dirigentes políticos renovados, nuevas representaciones políticas y un proyecto de país son todavía la deuda que los argentinos tenemos con la nación.  

Decía en anteriores artículos que seguramente tendríamos muchas movilizaciones de este estilo, y que ninguna de ellas significaría un punto de inflexión que haga peligrar el desarrollo de los tiempos electorales, ya que en cada una de ellas el pueblo dará un paso adelante en la reconstrucción de su sistema de valores democráticos severamente dañado por años de (des) manejo arbitrario y discrecional. Sin embargo la falta de un liderazgo que aglutine a la oposición y dé curso a las demandas que se van expresando con mayor continuidad, pueden producir una mayor ruptura entre la gente y la política, retrocediendo una vez más en la conquista de los valores democráticos participativos necesarios para construir el bien común.
Por ahora el pueblo solo tiene el tiempo que es: “la esperanza de lo que está por venir” 

VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 16 de abril de 2013

CUANDO LAS AGUAS BAJAN TURBIAS

CUANDO LAS AGUAS BAJAN TURBIAS

Montesquieu
“Ningún poder sin límites podría ser legítimo”
“En cada Estado hay tres clases de poderes: el legislativo, el ejecutivo de las cosas pertenecientes al derecho de gentes, y el ejecutivo de las que pertenecen al civil”

Mientras los inundados se recuperan de la adversidad que los condena, la dirigencia política volvió a sus prácticas mezquinas. No se demoró ni una semana después de haberse bañado en las aguas de la solidaridad (como los baños hindúes de purificación en el río sagrado Ganges) disputándose la autoría de ese gesto humano de quienes participaron en forma anónima y aquellos que quisieron sacar algún beneficio de tal noble tarea.

Como de costumbre, la política llegó tarde, esto es, llegaron después de que la sociedad civil ya se había abocado a las tareas de salvataje con los pocos recursos disponibles a su alcance. ¿Se preguntará nuestra clase política alguna vez cuál es el orden de prioridades para gobernar un país, una provincia o un municipio?.
La falta de planes estratégicos hace inviable una planificación, aunque más no sea de corto alcance. La pregunta de rigor que haría cualquier lego en materia de planificación sería ¿cuáles son las prioridades? para luego ver con qué recursos se cuenta. Por lo visto este procedimiento no es propio de nuestros gobernantes, ya que de haber establecido prioridades todo el dinero gastado por los gobiernos Nacional, Provincial y el de la Ciudad (que fueron afectados por las inundaciones con víctimas fatales y pérdidas materiales millonarias) entre publicidades y festivales inútiles hubiera alcanzado para realizar las obras correspondientes que evitarían estas lamentables tragedias.  

Entre tanto, en vez de planificar alguna forma de método que se anticipe a las futuras “catástrofes”, en conjunto con las autoridades de las zonas afectadas por el temporal, la estrategia oficial no se detuvo ni un momento en seguir delineando los trazos finos de su objetivo central, esto es, ocupar los últimos territorios de independencia real que le quedan a la República. 
El proyecto presentado por el poder ejecutivo llamado  “Democratización de la Justicia” apunta (mas allá de poseer algunos fundamentos genuinos para su análisis) fundamentalmente a alinear a los tres poderes que deben ser independientes (ejecutivo, judicial y legislativo) en función  de intervenir a discreción en los tres poderes de la Nación a favor de sus estrategias en el poder.

La democracia argentina, resentida hasta el límite como consecuencia de la manipulación de su Carta Magna, se ve afectada en este caso por el avasallamiento de uno de los tres poderes indispensables para garantizar el equilibrio de una verdadera República.   
Si a partir de esta reforma no hubiera más división de poderes, y en su lugar  quedara el unicato del poder legitimado por el voto de las mayorías como pretende el gobierno de turno ¿Quién garantizará la libertad de los individuos frente a un Estado todopoderoso? ¿A quién podremos recurrir cuando no estemos de acuerdo con los designios emanados desde la cúpula de una facción política encaramada en el poder? Y lo que es más importante con esta reforma ¿Intentará el Ejecutivo avanzar sobre alguna innovación de la Constitución antes del  recambio legislativo de las próximas elecciones para habilitar a la Presidenta a un nuevo mandato?

Todos estos son interrogantes que merecen ser evaluados antes de avanzar sobre una reforma profunda que modificará las reglas de juego del sistema de vida tal cual la conocemos. Si así fuera, como vemos, los tiempos que maneja el gobierno son escasos con relación a las transformaciones más importantes que requieren el estudio y la participación del conjunto de los argentinos de buena voluntad para mejorar la vida institucional de nuestro país.  
Para finalizar, no puedo soslayar el fuerte impacto que tuvo en la sociedad  la denuncia del periodista Jorge Lanata que involucra  a parte del gobierno nacional en general y al matrimonio Kirchner en particular; a la luz de estos acontecimientos cabe preguntarse con legítimo derecho si el gobierno, a sabiendas de lo que iba a ocurrir con este episodio, apresuró ex profeso el tratamiento del controvertido proyecto, esperando una catarata de denuncias en las puertas mismas de las elecciones legislativas nacionales.

Si por alguna razón perciben que este escueto análisis está influenciado con un poco de imaginación sobre nuestra realidad, recordemos que: “nuestra imaginación construye simulacros de la realidad que a veces terminan por ser ciertos”.

Vicente Scordamaglia

viernes, 5 de abril de 2013

TRAGEDIAS ARGENTINAS

TRAGEDIAS ARGENTINAS
CONVIVIENDO CON EL ENEMIGO

Una vez más, factores externos a la política disparan la crisis y develan descarnadamente la precariedad en la cual vivimos los argentinos; hora por un accidente ferroviario (tragedia de Once con 57 víctimas fatales y cientos de heridos, algunos con secuelas graves) hora por cuestiones climáticas (con 8 víctimas fatales en Capital y 51 en la Provincia de Buenos Aires y cientos de miles de damnificados) o las víctimas fatales que a diario ocurren como producto de la inseguridad, por destacar algunas de las razones que exhiben a un país que vive en la indefensión permanente y la improvisación como modelo de gestión.   

Con las primeras informaciones que llegaron sobre el episodio climático en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, todo se transformó en una gigantesca operación política, que poco menos que ameritaba la destitución del Jefe de Gobierno. Duró tan poco esa falacia como las operaciones que intentaron vincular a Bergoglio con la dictadura militar. La tormenta arreció con la misma virulencia sobre la Ciudad de La Plata y aledaños, multiplicando su poder devastador que hizo que las operaciones de los especuladores de la política (como las operaciones en la bolsa) se derrumbaran frente a la verdad de los hechos. No se asombre, porque si es por sacar ventajas políticas de las desgracias ajenas, tenemos una dirigencia que se ha especializado en subir sus acciones con la desgracia de los otros, y sobre todo aquellos que tienen que administrar los oponentes al gobierno nacional.

Cuando la catástrofe comenzó a tomar dimensión nacional, y por lo tanto ya al Ejecutivo Nacional no le resultaba tan fácil articular un discurso contra la ineficiencia de esas administraciones sin verse afectado a su vez el propio gobierno, la Presidenta como otras tantas veces salió a corregir el apresuramiento de algunos dirigentes irreflexivos que poco les importa lo que le pasa a la gente, sino más bien las ventajas que puedan sacar en este literal río revuelto.

Tal vez podríamos agregar a este espectáculo tan trillado de la dirigencia nacional, la falta de empatía que suelen tener a la hora de ser solidarios con el pueblo que sufre una tragedia y aportar todo el ingenio que suelen demostrar a la hora de sacar ventajas y ponerlas al servicio de una pronta solución de los damnificados.

Esto no significa que nos conformemos solamente con que fue una tragedia causada por la naturaleza; por más que así lo fuera, la naturaleza procede de formas arbitrarias y obedece a sus propias leyes, pero los hombres lo hacen en forma conjunta y planificada (o por lo menos debería de ser así) y seguramente habrá funcionarios culpables que no previeron la dimensión del fenómeno, sin embargo y pese a esta dificultad, sería bueno ver alguna vez a nuestra clase política proceder diferente frente a episodios que les cuesta la vida a nuestros compatriotas, y trabajar como un país que se une primero frente a las amenazas naturales o externas, aún con los escasos recursos con que cuenta la Nación toda.  Esta sola conducta remplazaría cualquier falencia estructural para enfrentar todo tipo de tragedias y no pensar que seguimos “conviviendo con el enemigo”, entonces podríamos referirnos a nuestros dirigentes con una cierta picardía aquel dicho que dice: y bueno, “errar es humano,  perdonar es divino”

 VICENTE SCORDAMAGLIA

viernes, 22 de marzo de 2013

¿LA RESURRECCIÓN DE LAS REPRESENTACIONES?

¿LA RESURRECCIÓN DE LAS REPRESENTACIONES?
La Iglesia no es de naturaleza política, sino esencialmente espiritual: es el pueblo de Dios” (Francisco, el nuevo Papa)
ADVERTENCIA: en primer lugar debo decir desde el comienzo que aquellos que no estén dispuestos a tomarse su tiempo para leer con atención la presente nota y remitirla a la anterior, se abstengan de hacerlo ya que la misma puede ser particularmente larga con relación a los parámetros que se manejan hoy en día en el vertiginoso mundo de las comunicaciones; en segundo lugar, trataré de hacer un esfuerzo para ceñirme a las palabras del actual Papa Francisco  que encabeza el subtítulo de este artículo para no involucrar a La Iglesia y sus autoridades en territorios que son propios de la política, ya que este análisis sí pertenece a la política, lo mismo que su autor.
Cuando publiqué en mi Blog el 18 de febrero de este mismo año un artículo llamado “La sociedad de las representaciones muertas” recibí tantos elogios como críticas a lo que allí afirmaba. La narración de dicho artículo hacía referencia al vacío  de representaciones que simbólicamente significan los parámetros que se vienen dando los sujetos desde el inicio de la larga construcción social de la humanidad y vienen entrando definitivamente en crisis desde los finales del siglo pasado.    
La crisis de valores, el desprecio por la vida y su trascendencia, la crisis política, financiera, económica y cultural, las grandes desigualdades que subyacen en el mundo entero y el desapego por el cuidado de los recursos naturales no renovables del planeta, llevaron a la Humanidad al límite de sus creencias, junto a la peligrosa incapacidad de su clase dirigente que no acierta a dar respuestas a los enormes desafíos que nos esperan.
Sumado a esta realidad crítica por cierto, la falta de liderazgos, contribuyó a configurar un mundo sin valores, funcional a los seudo-valores transmitidos hasta el cansancio por los medios de comunicación, promoviendo a un hombre superficial vacío y sin sentido.
Un diagnóstico catastrófico sobrevuela entonces como un pájaro de mal agüero todos los círculos de pensamiento en el mundo entero frente al riesgo de un colapso a nivel planetario, sin embargo, busquemos consuelo en una definición del término riesgo que manejan los Ecologistas que dice así: “Algo está verdaderamente en riesgo cuando las amenazas son mayores que los recursos que se tienen disponibles para la defensa de esa amenaza”. Convengamos entonces que todavía La Humanidad cuenta por ahora con esos recursos.
 Si esto es así, tomemos como abordaje los últimos episodios sucedidos como una secuencia de hechos programados por alguna planificación invisible del devenir de la historia. Tomémoslos en consideración porque son significativamente importantes y porque de alguna manera confirman la teoría en cuestión; para poner en contexto esta percepción, tomemos solamente tres de ellos (no porque no haya otros) para tomar en cuenta: la renuncia del Papa Ratzinger, la muerte de Hugo Chávez y la elección del cardenal Bergoglio como nuevo Papa.
Todos los analistas suponen que la imposibilidad que tuvo el Papa Ratzinger de corregir los conflictos de corrupción que tuvo una institución milenaria y tan significativa para la vida espiritual de 1200 millones de almas, fue el motivo que significó el abandono de cientos de miles de fieles en todo el mundo y como consecuencia de ello, fue el detonante que terminó con la abdicación del jefe de La Iglesia.
La Iglesia Católica Apostólica Romana, aquella que se suponía era la reserva moral de la Humanidad (por lo menos de Occidente) se vio conmovida por los mismos factores que afectaron a otras organizaciones que se vieron involucradas por la falta de representación que utilizan los hombres en el devenir de su existencia.  Convengamos entonces que el significado profundo que se le asignó a La Iglesia como representación espiritual fue la de ser garante moral de Occidente.

El segundo punto de mi interés es la muerte de Hugo Chávez; decía también en el artículo pasado que mucho se puede decir, a favor o en contra, sobre este líder no sólo venezolano sino también regional. Que no compartieron sus prácticas de organización política, que Argentina no debe transpolar métodos y proyectos, porque nunca fueron exitosos, porque los pueblos construyen su propio modelo de acuerdo a su historia, idiosincrasia, liderazgos políticos y sociales, que su retórica pertenece a un tiempo pasado, populista, demagógico  y otras tantas más. Todo esto es legítimo de pensar según las creencias de cada uno,  pero nadie podrá decir objetivamente que no gravitó política y económicamente en los intereses de los pueblos que buscan el camino de su emancipación y la incorporación de los sectores más humildes a mejores niveles de dignidad. Su muerte abre un vacío y a la vez una incógnita en toda la región en especial para aquellos países (como el nuestro) que se alinearon con sus políticas de enfrentamiento con los EEUU. Es indudable que Hugo Chávez ha ocupado la centralidad del combate contra el imperialismo Yanqui en los últimos 14 años, al menos en la retórica, ante el declive de los hermanos Castro, ahora sólo queda observar con atención, quien será su relevo.
Analicemos un poco más la influencia de este liderazgo. La relación de par con relación a Cuba y los hermanos Castro, la hegemonía y el eje político que significó hasta su muerte desde Centroamérica al Cono sur (Cuba, Nicaragua, Ecuador, Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay y hasta hace poco Paraguay) y alianzas con países tan lejanos como la República Islámica de Irán y otros, colocan a Chávez ya no sólo como un líder regional, sino que trasciende las fronteras continentales para jugar un rol protagónico en la discusión de la hegemonía política y la económica mundial. Su muerte, deja un vacío que desde la retórica Bolivariana será difícil de ocupar inmediatamente, pero debemos reconocer que este relato marcó la cancha en donde se jugó desde la discusión ideológica, política y cultural, los acontecimientos de los últimos 14 años en toda la región. 
El tercer elemento en cuestión tiene que ver sin duda con el nuevo Papa y el rol que le cabe a La Iglesia en estos tiempos tan convulsionados.
Cuando hablamos de La Iglesia debemos observar la conducta que tuvo esta institución a lo largo de toda su historia. La Iglesia ha sido una institución que, aunque con reacciones tardías, ha sabido adaptarse a los tiempos, ubicando a sus mejores delegados de Dios en las épocas que corren. Así fue cuando tuvo que responder en los tiempos de la Guerra Fría (entre EEUU y la URSS) cuando ubicó en su gobierno al Papa Juan Pablo II, (Karol Józef Wojtyła) el 16 de octubre de 1978,  respondiendo en ese momento las expectativas de gran parte del mundo. Hoy la Iglesia, luego de haberse sumergido en las mismas profundidades de la decadencia que tiene asfixiado al conjunto de la Humanidad y sus representantes, ofrece desde sus reservas, señales claras de resurrección para restablecer su autoridad moral cuestionada en los últimos tiempos de crisis y tratara (así parece)  de construir una representación actualizada de cara a la expectativa que tienen los católicos, transformándose así (si lo logra) en una auténtica autoridad moral de los nuevos tiempos que modificará de raíz todo el mundo presente.

Como han dicho algunos autores en estos días: “el pueblo está con el Papa porque el Papa está con la gente”. Un axioma que recorrió todos los tiempos, fue aquel que dice: “toda revolución comienza por uno mismo”, La Iglesia, parece ponerlo a prueba una vez más ¿podrá hacerlo primero en su propio seno y dar una nueva versión acorde a los tiempos? o como decimos habitualmente se lo comerá el aparato enquistado en el Vaticano?. ¿El Papa Francisco será el nuevo megáfono de las nuevas representaciones que deberán emerger como consecuencia de este hecho trascendente que produce La Iglesia para toda la Humanidad? ¿Podrá, a partir de estos gestos espirituales tan profundos y esperados por todos, trasladarlos al mundo de la política? Todo esto no sólo es un misterio divino sino terrenal que iremos develando poco a poco  en los próximos tiempos.

Desde el mundo bipolar que surgió después de la Segunda Guerra Mundial (Guerra Fría entre EEUU Y LA URS) pasando por el brevísimo período del mundo unipolar (EEUU) que se descarrilo  con sus guerras insensatas y la crisis económica interna, que aún se proyecta y arrastra a los países económicamente más débiles de Europa, hasta el emergente mundo multipolar con nuevos actores tales como los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) en el escenario global y otros de enorme importancia regional con concluyente influencia en las decisiones económicas actuales, el mundo parece producir cambios con tanta aceleración que confirman sin duda encaminarse hacia el nuevo orden global. Los desafíos expuestos así para el presente milenio se deberán enfrentar aún sin contar con una conducción que clarifique la llegada del multipolarismo  que garantice la participación de todos los países libres en las decisiones globales para lograr  mayores índices de justicia social entre los pueblos del mundo.
En este contexto y con el enorme desafío que le cabe por delante, donde  La Iglesia con este viraje patea el tablero de la política internacional, se ubica en el centro de la escena global, para retomar el discurso de los pobres y las desigualdades que subyacen en el mundo, obligando así a los países más poderosos del planeta en general y a la dirigencia en particular, a tomar posiciones rápidas frente a las nuevas realidades que significa construir una sociedad mundial más justa y solidaria.

Expertos y líderes mundiales vienen señalando que Francisco, el Jesuita Latinoamericano, parece demostrar que La Iglesia está dando cuenta de que el mundo tal cual estaba configurado y organizado con un poder concentrado hoy ya no sirve para interpretar la realidad presente.
La designación de este Papa conlleva entonces un doble mensaje. Hacia adentro de La Iglesia, producir una profunda reforma que implique demoler todo signo de corrupción ya que institucionalmente no escapo al desgaste de los tiempos y hacia afuera el Vaticano como Estado deberá tomar decisiones trascendentes sabiendo que el eje geopolítico del mundo ha comenzado a cambiar definitivamente y requiere jugar resueltamente si es que quiere conservar el lugar de ser la reserva moral de toda la humanidad.
Se lo escuchó decir a Francisco en estos días:
“Uno de los capitales más importantes de la Iglesia es su autoridad moral. ¿Qué somos?¿ a qué nos reducimos cuando la perdemos?”

Finalmente queda un interrogante crucial para el futuro por devenir. ¿Podrá Francisco a partir de estos gestos, (que ya significan un cambio en sí mismos) y los cambios espirituales que se avecinan, transferirlos a la política?
Mire, todavía no me recibí de adivino como para ver el futuro, por lo tanto, como otras tantas veces, tengo que contestar con un rotundo, ¡¡no sé!! Lo único seguro que puedo decir es que estoy tan desanimado últimamente que me basta un gesto para conmoverme y de por sí solo ese hecho me motiva a decir enfáticamente ¡¡tenemos  esperanzas!!

Vicente Scordamaglia

jueves, 14 de marzo de 2013

FRANCISCO

FRANCISCO
"El sufrimiento de inocentes y pacíficos no deja de abofetearnos; el desprecio a los derechos de las personas y de los pueblos más frágiles no nos son tan lejanos; el imperio del dinero con sus demoníacos efectos como la droga, la corrupción, la trata de personas, incluso de niños, junto con la miseria material y moral son moneda corriente".
(Bergoglio- Carta para la Cuaresma, febrero de 2013)

Los acontecimientos que los argentinos vivimos a diario se nos precipitan con tanto dramatismo que no alcanzamos a darnos una explicación racional o emocional a algunos de ellos para que nos caiga encima el siguiente como si se tratara de una llovizna pasajera; pasamos de debatir cuestiones domésticas como la prohibición de publicitar sus ofertas a los supermercados, tarjetas únicas de compras emitidas por el Banco Nación, los burgueses diabéticos o el referéndum de los kelpers, a hechos tan trascendentes como la elección de Bergoglio devenido a nuevo Papa y sucesor al trono de Pedro. Nada iguala en intensidad emocional en el planeta a la realidad que viven los argentinos.

Que el nuevo Papa de la Iglesia Católica sea argentino, nos debería por lo menos hacernos sentir un poco orgullosos por el solo hecho de que un compatriota conduzca los destinos de una de las religiones más importantes del mundo; caso contrario hacer un esfuerzo por comprender el significado trascendente que tiene este hecho para la vida de 1200 millones de creyentes, y las consecuencias que puede tener para el mundo todo que pierde sus valores esenciales, indispensables estos, para contener la embestida de lo efímero que nos ofrece el actual “modelo” imperante que se afirma día tras día en esto que hemos resuelto en llamar así sin más, “el mundo moderno”. 

Luego del cónclave de los cardenales que le reveló al mundo quien sería el nuevo Pontífice, se intentó irresponsablemente de vincular a Francisco , el nuevo Papa, a una suerte de sospechosa historia controvertida de su pasado; y no faltaron quienes (desde el oficialismo y la oposición) sometieran a la figura del nuevo pontífice a una suerte de “interna” partidaria entre Cristina, Presidenta de los argentinos y Francisco  (antes Bergoglio) Sumo Pontífice,  jefe espiritual de todos los católicos del mundo.
La inmadurez que aflora en algunos sectores de nuestra Argentina frente a episodios de trascendencia universal, que nos involucra, aún siendo agnósticos o de otras creencias religiosas, se corresponde con manifestaciones irracionales cercanas a la ignorancia que merecen ser censuradas.

"Poco a poco nos acostumbramos a oír y a ver, a través de los medios de comunicación, la crónica negra de la sociedad contemporánea, presentada casi con un perverso regocijo, y también nos acostumbramos y convivimos con la violencia que mata, que destruye familias, aviva guerras y conflictos".
(Bergoglio- Carta para la Cuaresma, febrero de 2013)

Vicente Scordamaglia 

domingo, 10 de marzo de 2013

UNA AGENDA CARGADA DE PELIGROS

UNA AGENDA CARGADA DE PELIGROS

Nota: mientras completaba este artículo que da cuenta de la realidad de nuestro país, se conocía el fallecimiento de Hugo Chávez, Presidente de Venezuela; quisiera pronunciarme brevemente sobre este hecho significativo imposible de soslayar.
Mucho se puede decir, a favor o en contra, sobre este líder no sólo venezolano sino también regional. Que no compartieron sus prácticas de organización política, que Argentina no debe transpolar métodos y proyectos porque nunca fueron exitosos (porque los pueblos construyen su propio modelo de acuerdo a su historia, idiosincrasia, liderazgos políticos y sociales) que su retórica pertenece a un tiempo pasado, populista, demagógico  y otras tantas más. Todo esto es legítimo de pensar según las creencias de cada uno,  pero nadie podrá decir que no fue un luchador incansable por los intereses de los pueblos que buscan el camino de su emancipación y la incorporación de los sectores más humildes a mejores niveles de dignidad. Su muerte abre un vacío y a la vez una incógnita en toda la región en especial para aquellos países (como el nuestro) que se alinearon con sus políticas de enfrentamiento con los EEUU. Es indudable que Hugo Chavez ha ocupado la centralidad del combate contra el imperialismo Yanqui en los últimos 14 años (al menos en la retórica), ante el declive de los hermanos Castro, ahora sólo queda observar con atención, quien será su relevo. 
Dicho esto, avancemos sobre los interrogantes que se ciernen sobre el futuro de nuestro país. También aquí podríamos criticar muchas cosas de este Gobierno menos que no trabaja. Trabaja para desestabilizar a sus adversarios, a sus potenciales rivales a la Presidencia por dentro y por fuera de su Gobierno, pero lo más significativo es que trabaja incansablemente para encontrar una fórmula que le permita perpetuarse en el poder.
¿Cambio de régimen, como supone Beatriz Sarlo (mediante artilugios en las dos Cámaras del Congreso) antes del recambio de legisladores? ¿Atar a los intendentes y o gobernadores otra vez con la ya malograda fórmula de listas testimoniales? Vaya a saber, es más, creo que ni ellos lo saben, cualquier intento es válido; lo que si tienen claro es que el objetivo medular de la continuidad del Gobierno, pasa por encontrar la alquimia que permita la re-reelección de Cristina.

La Ley de Medios tan agitada como la bisagra entre las corporaciones y la libertad de expresión, pasó de ser patrimonio de empresas privadas a una eficaz corporación al servicio del Gobierno, aboliendo todas las voces disidentes con el objetivo de saturar a la opinión pública con una sola usina de información proveniente del Gobierno; la idea es así: no creas lo que te pasa ni lo que sientas, sino lo que el Gobierno te muestre de la realidad.
Los despidos de periodistas disidentes y movimientos empresarios con intención de compra (bajo extorsión) de canales televisivos, radios y programas emblemáticos (C5N, Radio 10, Ideas del sur y otros) para el oficialismo, exhiben a un Gobierno ejerciendo toda su potestad con acciones que, a cara descubierta y sin disimulo, da señales claras de que no se detendrá ante nada. La Presidenta ya dio la orden de camuflar el discurso de la re-reelección; por ahora no se habla ya que es un tema que no tiene  apoyo en la población y además unifica a la oposición, mientras que por dentro la misma orden es intensificar las condiciones sociales, políticas y jurídicas para lograr la alquimia.

La confrontación con los dirigentes gremiales pasó de ser una operación política para fracturar al movimiento obrero en manos de Moyano (dándole aire a un sector oficialista) a la posibilidad cierta de que se junten todos por los mismos legítimos reclamos que demandan los trabajadores argentinos; es que el Gobierno ya definió su política económica y es mantener su alianza con los empresarios y no con los gremios escondiendo bajo la alfombra la consigna “nunca menos” o la tan mentada “distribución de la riqueza”; este camino lleva inexorablemente a que el peso de la crisis recaiga nuevamente  sobre las espaldas de los trabajadores, así lo indica la medida que tomó el Gobierno con el insuficiente 20% aplicado al mínimo no imponible, dejando así el aumento de las paritarias de este año, casi “limpito” para las arcas del Estado.

Los conflictos se agudizan: los docentes, el mínimo no imponible para todos los trabajadores,  las paritarias, la embestida contra la justicia, acuerdo con Irán (tema Amia)  tragedia de estación Once, ley de medios (tema Clarín) conflicto con el campo, inflación, inseguridad, episodios de corrupción, cepo cambiario, reforma constitucional (tema reelección), aislamiento internacional, fondos Buitres, ¿ocupar el vacio que deja Chaves en la región? ¡¡¡uuufffff!!! Cuantos frentes de conflictos y con todo esto ¿encima quieren que la Presidenta gobierne nuestro país?
Demasiados problemas juntos para que una sola persona tome decisiones correctas sobre todos estos inconvenientes que producen conflictos continuos. De esto no se habló en las casi cuatro horas de discurso que la Presidenta dio en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional.

El tercer elemento que cierra este escueto análisis, está centrado en los opositores al Gobierno. Obsérvese que no los denomino partidos opositores porque como ya dije en el artículo anterior por la crisis de representación política quien se ve mayormente afectado en este contexto es la oposición más que el propio Gobierno, lo cual dificulta que la participación activa de la gente que se viene pronunciando y movilizando por sus propios medios no se vea reflejado con claridad en un liderazgo opositor, ya que por ahora aparecen como un conglomerado de dirigentes dispersos sin representatividad partidaria. Si la iniciativa la sigue teniendo el Gobierno, aun con todos los errores que comete a diario y los opositores sólo son contestatarios a la acción de éste y no expresan la voluntad de emprender un proyecto superador que cambie el destino de los argentinos, en esta realidad, el Gobierno, se afirma en su voluntad de legitimar su proyecto de perpetuidad.
En este contexto, sólo queda el estímulo de saber que la gente se sigue  movilizando por fuera de las estructuras tradicionales (aunque por ahora lo haga por problemas puntuales o sectoriales) buscando encontrarse en su camino reivindicativo con un liderazgo que la represente.  .

Por más que no guste este tipo de apreciaciones, tengo la obligación de seguir señalando lo que muchos perciben en la calle: si el oficialismo tiene un solo candidato después de gobernar durante casi tres períodos consecutivos y la oposición no consigue instalar un líder que entusiasme al pueblo para generar una alternativa al Gobierno actual, pues entonces los argentinos transitamos el período más largo de la “sociedad de las representaciones muertas”.

Finalmente les dejo un hermoso verso de la película  La Sociedad de los Poetas Muertos” donde tome prestado en parte el título de mi artículo anterior:

Amigos míos, aún no es tarde para hallar un nuevo mundo, mantengo el propósito de ir más allá del ocaso, es cierto, no tenemos la misma fuerza que en los viejos días, movía cielo y tierra, somos lo que somos, hombres de idéntico temple en corazones heroicos, débiles por el tiempo, más fuertes por voluntad para luchar, hallar, descubrir y no rendirse.

Vicente Scordamaglia