jueves, 6 de agosto de 2015

DECISIÓN 2015

DECISIÓN 2015
Como creo que ha llegado el momento de definiciones políticas que determinarán la vida de la Nación, y como consecuencia de ello, la de todos los argentinos por los próximos veinte años, creo que todos los ciudadanos habilitados para emitir su voto, debemos hacerlo sin presiones, miedos o prejuicios ideológicos que menoscaben nuestro derecho de seguir trabajando por construir una sociedad más justa y un estado de derecho que garantice el libre albedrío de todos los argentinos por igual.
Comenzaré diciendo que lo hago a título personal, así que este texto, más que un artículo se trata de una confesión testimonial de lo que realizaré con el nuevo proceso político que se iniciará a partir del 10 de diciembre del corriente año como consecuencia del resultado que arrojen las próximas elecciones Presidenciales de la Nación.

Por supuesto que esta decisión requiere de un análisis profundo de las fuerzas que allí disputarán el poder, dada la importancia que tiene tal evento para nuestro país, por ello comenzaré repitiendo una frase de Edward Snowden cuando se refiere al valor de las personas y las creencias que las sustentan: “La verdadera medida del valor de una persona no es aquello en que dice que cree, sino lo que hace para defender esas creencias” y en este sentido todos, digo el conjunto de los argentinos, debemos poner lo necesario para resguardar el sistema democrático de todo intento de subvertir su valor principal que es el de la defensa de la liberad, los derechos individuales y colectivos de todos los argentinos. Al menos creo que la inmensa mayoría de los argentinos, así pensamos.
Creo en la política como un proceso ininterrumpido de sucesos producidos por un pueblo en la búsqueda y la lucha por el bien común; la grandeza de la patria, entendida la misma no como una entelequia vacía de contenido, sino colmada de argentinos que, construyéndola, viven en una comunidad libre de ciudadanos hermanados por un mismo destino. Es de esperar entonces, que el próximo gobierno utilice estos inmensos recursos de los que dispone nuestra Nación, para convocar definitivamente a un gran acuerdo nacional, que, por otra parte, es un hecho esperado largamente por todos los ciudadanos que anhelamos construir definitivamente una gran Nación. 

Los acontecimientos que se producen en el mundo así lo requieren, ya que se avizora un sinfín de dificultades e interrogantes que han puesto a las naciones libres del mundo en estado de alerta por la defensa de sus recursos vitales, los que utilizan para su subsistencia cotidiana y su posterior desarrollo estratégico. El porvenir, desde este punto de vista, puede aparecer en el horizonte inmediato, sombrío y peligroso para aquellos países que no hayan construido una organización nacional sólida, que los proteja de la voracidad de los poderosos de turno, que no se detendrán ante nada cuando vean peligrar la estabilidad de sus economías y la escasez de los recursos necesarios que garantizan su confort y su alto nivel de vida.

Hasta ahora, debo confesar con alguna tristeza, no he escuchado a ningún candidato hacer referencia alguna a estos temas, para mí, estratégicos para el futuro de la Nación; “solo se trata de vivir” dice la letra de una canción popular y en ese devenir se deleitan con promesas que no hay que cumplir diría el español (“las mejores promesas son aquellas que no hay que cumplir”). Desde  esta mirada, lo cotidiano, es de muy escaso valor cuando se lo compara con el destino que pueden tener al menos, dos generaciones de argentinos si seguimos pensando que la resolución de los grandes problemas nacionales se pueden remediar por separado del pueblo y sus necesidades; me pregunto, alcanza con la honestidad de Stolbizer?, con las denuncias de Carrió?, con la ética Radical de Sanz?, con la gestión de Macri y su lluvia de dólares?, las incongruencias discursivas y el seguidismo de Scioli? o con el cambio justo que Massa promete?; creo que todas estas cualidades separadas unas de otras no alcanzan ni para empezar. Sin embargo, cabe la esperanza de que a partir de la decisión que tome el pueblo promueva un nuevo escenario político capaz de señalar con fuerza el camino adecuado para que nuestra dirigencia transite sin desvíos y sin flaquezas.

Debo confesar, ya lo dije, frente a esta incertidumbre, que jamás pensé vivir, que me siento hoy parte de esa masa de indecisos que estoy seguro esta vez, son más de lo que creen los especialistas en intención de votos; lo cual, me parece que la tan ansiada polarización que describen los analistas de moda, todavía no se visualiza claramente, provocando aun una incertidumbre mayor.

Las próximas elecciones nacionales se encaminan a un difícil dilema para los argentinos que según mis cálculos, será de triple empate entre los  candidatos que postula el Frente para la Victoria (Scioli) el frente Cambiemos (Macri) y el Frente Renovador (Massa), si esto es así, los votantes argentinos estarán forzando un nuevo escenario para nuestra democracia y señalando una imperiosa necesidad de que aquellos políticos que estén a la altura de los acontecimientos logren, después de las PASO, el consenso necesario para gobernar un país que tiene la tendencia a entrar en conflictos innecesarios y a la dispersión de sus esfuerzos más que a la valoración de sus virtudes.     

VICENTE SCORDAMAGLIA


viernes, 24 de julio de 2015

ELECCIONES 2015

ELECCIONES 2015
La política argentina adquirió una dinámica absoluta. En la medida que se vallan terminando las elecciones locales en distintas provincias de nuestro país (favorables estas a distintas fuerzas políticas sin definir nada para las presidenciales) de aquí, hasta las próximas elecciones nacionales, asistiremos a acciones de alto impacto destinado a captar la atención de los medios de comunicación y por intermedio de ellos llegar a la gente para “ensordecer” en cierta medida las verdaderas propuestas que la gente ansía escuchar. Los centros de campaña de los distintos frentes electorales no cesan en su empeño para hallar la alquimia precisa que les  permita encontrar la formula numérica para sacar alguna ventaja por sobre sus adversarios para obtener los votos necesarios y así llegar a tener la oportunidad de “representar” a todos los argentinos en el próximo periodo gubernamental. 
Pero convengamos que lo más importante de esta ingeniería electoral es para el oficialismo evitar la segunda vuelta y para la oposición, llegar a ella.

En este incesante desfile de figuras del espectáculo y el deporte por las PASO  que por lejos superan en conocimiento popular a las figuras de los alicaídos partidos políticos, (aquellos con alguna formación política) se vieron desplazados de su rol histórico para el cual se han preparado gran parte de su vida; en este caso, estos nuevos “representantes” del pueblo, con escasos argumentos ideológicos, utilizando el sentido común y con el apoyo de alguna encuestadora, se ven beneficiado y son catapultados rápidamente al escenario político nacional.

Otro tanto sucedió con la incorporación de los vicepresidentes a las formulas presidencial que se anunció con todas las pompas, (como si en nuestro país hubieran significado algo mas que para tocar la campanita del senado o reemplazar al presidente en alguno de los viajes que este realiza al exterior) este echo que en si mismo debería ser sumamente significativo y tener alguna trascendencia para cualquier país normal, para el nuestro en cambio, careció de poco significado y de muy poco interés para la gente como para que esta decisión modifique el tablero nacional de los candidatos más encumbrados electoralmente, salvo, la designación de Zannini a la fórmula presidencial de Daniel Scioli; esta decisión de la presidenta, significo una señal inequívoca de los intereses del Kirchnerismo después del 10 de diciembre, dejando en claro que seguirá presente en la política nacional.

En el caso del cierre de listas con lo que respecta a la distribución de los diputados nacionales, en este caso sí se observó una disputa mucho más política ya que estos son verdaderamente quienes van a protagonizar los futuros debates en cuanto que lo que se espera haya cambios significativo si es verdad que se quiere transformar definitivamente a la nación, en una verdadera democracia representativa.                 
En el contexto social, político y económico, el clima es de una tensa tranquilidad comparado con otros finales de ciclo; por primera vez en tiempos democráticos un presidente se va a retirar en la fecha estipulada por el calendario electoral y lo que la constitución determina, no es un dato menor si lo comparamos con otras experiencias electorales en la reciente historia democrática de nuestro país, esto ya es un paso adelante para consolidar definitivamente el proceso democrático de nuestro país. La oferta electoral es amplia pero poco variada ya que en líneas generales los tres candidatos  tienen una misma impronta, (Scioli, Massa y Macri) es decir que la única diferencia la sigue teniendo el gobierno de Cristina que con la incorporación de Zannini a la fórmula electoral da señales muy claras de seguir condicionando la política del próximo  gobierno sea este del signo que sea. En este escenario peculiar de nuestra sociedad, todos los candidatos saben lo que reclama la gente, en consecuencia en esta elección, la disputa fundamental no se dará tanto en las propuestas (ya que son todas parecidas) sino en la confianza personal que cada candidato logre instalar en la gente.

Ahora bien, hasta aquí es más o menos lo que todos conocemos, lo publico, lo que esta expuesto ante la vista de todos, pero ¿qué está sucediendo de puertas adentro de los bunquers electorales? ¿Cuál es la estrategia que esta pergeñando el gobierno en particular y sus opositores?.
Convengamos que ya no es una novedad que el oficialismo quiere mantener el poder aun fuera del poder. Las recientes medidas tomadas por Cristina (la incorporación de Zannini como vice de la fórmula presidencial, los nuevos diputados afines a la agrupación Camporista que seguramente llenaran las bancas el año próximo el reemplazo de Milani en el mando del ejército y la fragrante intromisión en la justicia) apuntan fundamentalmente a garantizar la continuidad del modelo, la “impunidad” de sus medidas y el pronto regreso al poder si fuera esto necesario. Frente a esta verdad de Perogrullo la oposición titubea en el armado de un frente común única posibilidad de derrotar al oficialismo, que se ha dado cuenta que los candidatos de la oposición no logran consolidar un liderazgo que aglutine a la parcialidad opositora dejando la responsabilidad de decidir al electorado que ambiciona un cambio para garantizar una mejora en el orden institucional por los próximos cuatro años.  Las paso de Capital disminuyeron las expectativas del Massismo por su baja competitividad en el distrito más importante de la nación, pero las elecciones de la segunda vuelta entre Larreta y el asenso de Lousteau ambos del mismo frente confundió el rol y las expectativas que tenían los dirigentes de ese frente electoral que si no están a la altura de lo que esperan las grandes mayorías de nuestro país pagarán caro el error de creer que su vanidad está por encima de los intereses del conjunto de los argentinos.  

Cualquiera sea el resultado de las próximas elecciones, la dirigencia argentina debe prepararse con seriedad ante la eventualidad de tener que cogobernar los destinos de la Nación; los argentinos sabemos de antemano que lo que decidan nuestros dirigentes repercutirá por los próximos veinte años en un mundo que produce cambios drásticos y no espera a los rezagados de la historia; el destino está en nuestras manos: o avanzamos con decisión hacia  el futuro o el futuro vendrá por nosotros para convertirnos una vez más en pasado.


VICENTE SCORDAMAGLIA

jueves, 18 de junio de 2015

SOLO SE TRATA DE COMPRENDER

SOLO SE TRATA DE COMPRENDER
¿Comprender es justificar?

Pese a quien le pese Cristina Fernández de Kirchner se dispone a retirarse del gobierno (al menos así parece) con todo su poder intacto. Es más, hasta se podría decir que conserva niveles de aprobación más altos que los propios candidatos que aspiran a sucederla. La demostración de poder realizada en la semana de mayo, la obcecada decisión de seguir aprobando leyes en  beneficio propio, sumado a los últimas anuncios de transformar en ley el derecho universal por hijo, (reclamado hasta por la oposición) muestran al oficialismo, con una capacidad intacta de movilización (como en los albores de su dinastía) y una vocación para conservar la iniciativa política en todos los niveles de decisión de su gobierno, demostrando así, que todavía es capaz de hacerlo en pleno ejercicio de todas sus facultades.

Ya me he ocupado extensamente a través de distintos artículos de ser un crítico implacable de este gobierno y su modo de construir poder, señalando yerros u atropellos en su acción de gobierno, desafiando o ignorando al resto de los poderes de nuestra precoz democracia que se encuentra en un punto de inflexión, al elegir en apenas unos meses, un recambio presidencial que puede cambiar el escenario nacional por los próximos veinte años; es hora entonces, de hacer con la misma severidad, un balance de aquellas cosas realizadas por este gobierno y que nadie  hasta ahora las ha realizado (salvo el propio Perón en su tiempo) en beneficio de vastos sectores de nuestra sociedad necesitados de elementos básicos insatisfechos.
Pese a quien le pese, el argentino medio sabe que este gobierno se ocupó de algunos de sus principales problemas, como son, el trabajo y sus paritarias, el derecho universal por hijo, planes  para los sectores más postergados de la sociedad, políticas de derechos humanos y derechos para las minorías postergadas, jubilaciones un poco más dignas y para los que tienen mejores ingresos como los sectores medios de la sociedad: el auto cero kilómetro, dos vacaciones por año en nuestro país o en el extranjero, equipamiento tecnológico personal y familiar como los teléfonos móviles, computadoras, televisores de última generación y artículos de la llamada línea blanca (cocinas, lavarropas, heladeras) además, estos sectores, gozan de una buena capacidad de ahorro que muestran porcentajes récords de compra de dólares para atesorar (495.277.677 millones de dólares según la AFIP) en el mes de mayo, y así podríamos seguir un rato largo enumerando muchas cosas que hacen al mejoramiento de la calidad de vida del pueblo en su conjunto. Todo esto y otras, se ha dado en llamar por los críticos, como el efecto consumista de la sociedad argentina, sin advertir que nuestro pueblo (y en especial las numerosas capas medias de nuestra sociedad) tiene una alta expectativa de vida que no es lo mismo, lo cierto es que, objetivamente, Argentina muestra todavía niveles de vida altos con respecto a otros pueblos de la región y mucho más si se lo compara con el pasado inmediato de nuestro país (año 2001); en este sentido, si analizamos desprendidos de intereses ideológicos nos daremos cuenta también que el alto porcentaje de adhesión que tiene este gobierno por parte de los jóvenes de entre veinte y treinta y cinco años es debido a que cuando intentaron incorporarse al mercado laboral, no conseguían trabajo o si lo había, se trataba de trabajo precarizado, en ese entonces, esta generación, tenía apenas veinte años, como vemos, ese recuerdo es muy fuerte a la hora de defender intereses legítimos ya que muchas parejas jóvenes que se constituyeron como familia en los últimos doce o quince años tienen al respecto una vivencia mucho más fuerte que una comprensión teórica de los acontecimientos.
Es verdad que priorizar todos estos logros y este despliegue fenomenal de recursos económicos (mucho de ellos a través de subsidios) se fueron realizando a expensas de postergar otros problemas no menos serios que padece nuestra sociedad como la inseguridad, el narcotráfico, la corrupción, crisis energética y otros males endémicos que no se los podemos endilgar todos a este gobierno ya que tienen larga data en nuestra sociedad, en todo caso, si usted quiere, el gobierno es responsable de no haber hecho nada por resolverlos.
Este conglomerado de medidas que pueden ser cuestionadas por cierto, es el núcleo central de la política de un gobierno que priorizó contener primero a los sectores más vulnerables de la sociedad que venían siendo golpeados y abandonados (por los sucesivos gobiernos de todos los signos) a su suerte por las distintas crisis económicas del pasado; recordemos, que el conjunto de estos sectores, deambulaba por las calles de la ciudad y rutas argentinas en demanda de solución a sus necesidades básicas insatisfechas haciendo peligrar en todo momento, la incipiente gobernabilidad. Al mismo tiempo, el gobierno de los Kirchner, eligió fortalecer el mercado interno estimulando a la gran clase media que posee nuestro país, con el claro objetivo de que se produzca un despliegue de recursos económicos en el mercado interno para favorecer (a través de la demanda) a la industria, el comercio y la producción, generando nuevos puestos de trabajo que redundaron en un círculo virtuoso de la economía en general del cual, todos los sectores de nuestra sociedad, fueron alcanzados por alguno de estos beneficios.    
Ahora bien, como síntesis de un escueto e imperfecto análisis, diremos que el gobierno nacional posee un plus por sobre el resto de las fuerzas políticas, esto es, un fuerte liderazgo político, sectores que apoyan incondicionalmente su conducción y sus manejos con una fuerza de movilización territorial e institucional organizada con capacidad decisoria a la hora de implementar políticas o realizar  operaciones destinadas a imponer sus decisiones por sobre las del resto de las fuerzas políticas en pugna que disputan el poder en nuestro país, por lo que no es de esperar, que este gobierno y su gente se vayan a su casa después del recambio presidencial y así solo esperar; mucho más aún, si lo que se espera que suceda, la presidenta tendrá una participación decisiva en el armado del próximo gobierno que en su defecto condicionará al próximo, sea éste del  signo que sea. Quizás, deberíamos agregar aquí, que los Kirchner mantuvieron a raya a todos aquellos factores de poder (militares, sindicales, económicos y medios de comunicación) que históricamente ejercían una hegemonía absoluta en favor de sus intereses de facción o sector. 
Mientras escribía este artículo, fui sorprendido por el anuncio de la incorporación de Zannini a la fórmula presidencial de Daniel Scioli ; la sorpresa no fue que Scioli tuviera un vicepresidente en la formula(obvio)  sino que la sorpresa era quien sería ese personaje y en este caso se me ocurre que la figura de Zannini representa, en caso de que gane esta fórmula presidencial, la presencia de Cristina  en el próximo gobierno y en el poder. Todo este acontecer, no hace otra cosa que ratificar mis dichos en los distintos artículos de los últimos dos años cuando venía diciendo que alguna de estas situaciones posibles podía prosperar.   
En el otro extremo del tablero político, (el espacio opositor) y en el transcurso de los últimos  meses, los candidatos mejor posicionados para “representar” las distintas expectativas de los votantes opositores e independiente, se ven sometidos al ataque especulativo de algunas operaciones de desgaste producido por operadores del gobierno y por la acción incisiva de las encuestas (con una población sensible a ellas que los mantiene en el sube y baja) para impedir acuerdos entre ellos que posibiliten presentar un frente único como alternativa para oponer al gobierno nacional. Todo este armado debería de haberse logrado consensuando una única fórmula que obligue a los candidatos del gobierno a una segunda vuelta donde seguramente perderían las elecciones venideras.  En este sentido, las encuestadoras vienen cumpliendo un rol decisivo al instalar en tiempo preciso y real, a aquellos  candidatos que de por sí solos no hubieran podido visibilizarse en el poco tiempo que resta hasta el cierre de acuerdos partidarios.
Los intereses de la política y sus dirigentes de cara a las próximas elecciones, están configurando un escenario difícil de definir para el ciudadano de a pie. A decir verdad, en el tiempo que resta de aquí a las próximas elecciones, no se ve un solo candidato que privilegie los intereses de los ciudadanos que aspiran a representar por sobre los intereses personales de estos; en ese devenir, se los ve como nunca antes se ha visto, moverse de un espacio a otro sin ningún tipo de prejuicio moral, ideológico o partidario que le impida cerrar acuerdos en busca de una mejor performance para mantener su nivel competitivo con el claro objetivo de perpetuarse en el poder. 
Esta metodología hasta ahora encubierta de la política argentina, nos muestra descarnadamente una ruptura profunda de valores que unos pocos venían sosteniendo con mucho esfuerzo a través de lealtades personales que por lo menos conservaba algunos signos de recuperación del nivel moral y ético de la política argentina; sin embargo, el espectáculo cotidiano de la vida nacional nos muestra lo contrario, el todo vale es la regla, la deslealtad su mejor herramienta y el dinero su único valor. En este cambalache de la modernidad que se ventila cotidianamente por las pantallas de la televisión, los personajes que más se destacan son aquellos que rompen con las barreras morales  sintiéndose “libres” de toda atadura moral, avanzando sin cesar hacia la conquista de su único objetivo, el dinero y el poder.   
Para concluir digamos que el futuro inmediato de Argentina no se visualiza con la suficiente claridad que debería faltando tan poco para el recambio presidencial. En una dispersión de la voluntad de los votantes luego de las PASO entre el frente para la victoria, el frente renovador y el pro (dicen los más optimistas del gobierno) los dejaría ante la posibilidad de ganar en primera vuelta si consiguen sacar el 10% más por sobre los otros dos contrincantes. Si el próximo gobierno, cualquiera sea este, no alcanza una contundente legitimidad, Argentina puede quedar atrapada en una descomunal lucha por el poder convirtiendo a la democracia Argentina en un laberinto sin salida.
Lo cierto de todo esto es que una preocupación se instaló en la conciencia de los argentinos; ¿qué ocurriría si el triple empate de Santa Fé  se repitiera a nivel nacional?   


VICENTE SCORDAMAGLIA

viernes, 15 de mayo de 2015

LA ENCRUCIJADA ELECTORAL

LA ENCRUCIJADA ELECTORAL

LA RENOVACIÓN EN SU LABERINTO
Los dirigentes que tuvieron a su cargo el armado de un espacio renovador en la ciudad autónoma de buenos aires (CABA) no estuvieron a la altura de los acontecimientos y como consecuencia de ello, han fracasado rotundamente en su objetivo. Estos, a quienes Sergio Massa encargó el armado de un frente renovador para competir por la jefatura de gobierno y así potenciar su candidatura presidencial, no solo no fueron capaces de convocar a un candidato representativo para los porteños, sino que, además, dispersaron a todo el arco opositor peronista e independiente que tuviera alguna expectativa en que se pudiera armar un espacio acorde con lo que el común de los porteños estaba esperando. 
Un grupo de dirigentes añejos, desprestigiados frente a la opinión pública porteña, camuflados una vez más en distintas estructuras partidarias como son algunos partidos políticos que de ello solo pueden exhibir el sello y ninguna representatividad electoral, intentó ponerse una vez más por delante de los intereses de los ciudadanos cometiendo los mismos atropellos  del pasado que los llevó a quedar una vez más, lejos de la consideración de la gente. Fueron más importantes sus propios intereses que las expectativas de los potenciales votantes en un distrito, que si bien no aporta un número decisivo de votos, pero si es la vidriera nacional que marca la tendencia de las grandes ciudades del país.
Por otro lado (y esto me duele decirlo) en el otro extremo generacional, un grupete de nuevos dirigentes, inexpertos, arrogantes y soberbios irrumpieron en el escenario porteño creyendo que por el solo hecho de ser jóvenes se ganarían (mágicamente) la representatividad de la gente, dilapidando en el mejor de los casos la oportunidad que muchos de ellos estaban esperando para buscar suplantar con mejores valores personales (que la generación que la precedió) establecer nuevos vínculos con los ciudadanos de la ciudad capital, la construcción de una verdadera renovación de ideas, de prácticas y dirigentes más probos.
Estos jóvenes portando tan solo su estado generacional (estado natural en un momento temporal de la vida que no constituye un valor en sí mismo) se presentaron en la política de la ciudad autónoma de Buenos Aires, convocando sin ningún argumento valedero más que el de ser nuevos en la política (como si eso los eximiera de todo pecado)  apelando tan solo el nombre de Sergio Massa, para promover así un proceso renovador en la ciudad. En esa carrera contra el tiempo para formar una dirigencia nueva más creíble, se mimetizaron con sus antecesores repitiendo prácticas, discursos y deslealtades múltiples, que no les permitió diferenciarse (desconociendo que la CABA es el distrito más complejo del país) de ellos, completando así el descalabro actual de las expectativas transformadoras. Ambas franjas de los límites generacionales de la política “renovadora” de la CABA se asociaron para construir un sonoro fracaso y contribuir así, a la crónica de un final anunciado.
Ambos segmentos del frente renovador, cometieron el mismo traspié a la hora de exponerse de cara a los ciudadanos porteños, no les importó pensar que la renovación no es solamente un cambio de caripelas más o menos “bonitas” sino que lo importante de una verdadera renovación son los cambios de contenido de la política acompañados con valores personales en los cuales la ciudadanía se pueda identificar antes de depositar su confianza en una candidatura.
De este modo, la mediocre participación (con un candidato de emergencia como fue el economista Guillermo Nielsen) en las elecciones internas (PASO) con apenas el 0,9 % de los votos, lesionó seriamente el futuro del candidato presidencial Sergio Massa que buscó como recomponer su imagen para tener alguna chance de cara al futuro con dos acciones simultáneas, la primera: relanzar su candidatura en el acto de Vélez (para mostrar que no ha perdido poder de convocatoria frente a la gente) y la segunda el armado de un frente más amplio (Unidos por Una Nueva Argentina (UNA))junto a un dirigente histórico del Peronismo Nacional como lo es Juan Manuel De La Sota.
En este sentido es importante señalar que esta no es una elección intermedia como lo fue la que catapultó la figura de Sergio Massa como candidato a diputado nacional y eventual presidenciable, en ese caso la renovación en cuestión se pudo dar el lujo de experimentar una serie de operaciones que redundaron en potencial beneficio a futuro, escondiendo bajo la alfombra las impurezas de algunos dirigentes; esta, es una elección presidencial que se supone cambiará el rumbo (al menos eso cree la mayoría) y el modelo de país que hegemonizó el Kirchnerismo en los últimos doce (12) años y que pretende seguir monopolizando aun fuera del poder, por tanto, aquel que aspire a su remplazo deberá contar no solo con los atributos personales indispensables sino además el coraje necesario de enfrentar cualquier contratiempo minimizando yerros políticos que mellen las aspiraciones presidenciales de los dirigentes que están en la oposición.

CANDIDATOS EN EL SUBE Y BAJA
Si el supuesto que acabamos de describir es el correcto, veamos con atención como se va configurando el escenario electoral para los otros candidatos de esta contienda presidencial.        Es indudable que el ascenso del ingeniero Macri luego del rotundo triunfo de la CABA lo colocó en una mejor situación que la que ostentaba antes de las PASO porteñas, la expectativa generada promovió la toma de posición inmediata de algunos dirigentes nacionales y provinciales que potenciaron su candidatura ubicándolo como el principal candidato opositor al gobierno nacional; la construcción del PRO en ese sentido, avanza en popularidad pero todavía no logra una consolidación a nivel nacional de su figura y mucho menos su estructura partidaria teniendo que realizar una serie de alianzas con otros partidos locales según la fortaleza distrital que estos tengan. 
Sin embargo en este sube y baja de los candidatos presidenciales que han logrado instalarse en el escenario electoral, nadie tiene la verdad revelada con respecto al momento histórico que vive nuestro país que, a decir verdad, es harto más complejo de lo que muchos creen. Si como se desprende del discurso de la Presidenta de la Nación con respecto a la bajada de sus propios candidatos que no miden, pareciera entonces expresar una segura resignación a volcarse por el que más mide de todos ellos, en este caso es el propio Daniel Scioli, configurándose entonces, un verdadero dilema electoral a la que parecía ser una segura polarización entre el gobierno (con Daniel Scioli candidato) y el opositor elegido por Cristina el ingeniero Mauricio Macri. Si esto es así, los más entusiastas del gobierno apostarían a sostener a Sergio Massa (a pesar de que cada día que pasa se debilita frente a los otros dos oponentes) en las PASO para intentar ganar en las elecciones nacionales en primera vuelta esperando sacar una diferencia con respecto al segundo de más de un 10% de los votos.
Lo cierto de todo esto es que, cualquiera sea el resultado electoral y gane un candidato oficialista u opositor, el futuro político nacional no será un lecho de rosas por donde transite la democracia argentina en busca de un futuro mejor, más bien lo que se visualiza es una feroz lucha por el poder entre el candidato que gane y el Kirchnerismo que intentará marcar la agenda en todos los ámbitos de la nación con la clara intención de un retorno al poder en el menor tiempo posible.

LA CICUTA PARA EL JUEZ FAYT                            
Ahora bien, pero si todas estas especulaciones favorecen al gobierno ¿por qué entonces el juez de la corte Carlos Santiago Fayt se transformó en el enemigo número uno del Kirchnerismo? La respuesta se cae de maduro: es por tener el control del tribunal que entiende en las principales causas judiciales del país que involucra a más de un dirigente del gobierno (anqe familia) que gobernó la Argentina durante doce años; esto es más o menos así: si el gobierno controla la corte, le da lo mismo quien gane las próximas elecciones ya que controlaría la principal herramienta que le quedaría a la oposición y en el peor de los casos a su propio candidato, de avanzar sobre eventuales juicios de corrupción que involucra al gobierno actual y sus ministros. El gobierno no quiere dejar nada al azar antes de irse, dejar las condiciones institucionales favorables para un pronto retorno al gobierno, es su objetivo principal ya que, pretende con todas estas reformas de fondo condicionar al próximo gobierno, aún desde el llano, para luego si fuera necesario con una diligencia administrativa hacerse de nuevo con el poder. 


VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 13 de abril de 2015

LA DUEÑA DEL RELATO

LA DUEÑA DEL RELATO
¿CASTING O CANDIDATURAS?

Poco a poco se van apagando los efectos del impacto profundo que significó la muerte del fiscal Nisman para el mundo democrático en general y para Argentina en particular. El gobierno nacional impulsado por la decisión del juez Rafecas de no darle curso a la investigación que involucra a la presidenta (y otros) por encubrimiento del atentado a la AMIA y el posterior operativo montado para enlodar la investigación y sepultarla definitivamente en el cementerio de las causas justas, (vanidades estas de la política nacional)  situaron nuevamente al gobierno de Cristina, al frente de la iniciativa política nacional alejado de la diatriba cotidiana, los fantasmas de toda amenaza de golpes, complots y operaciones desestabilizadoras que sobrevolaron la política de nuestro país en el último año del recambio presidencial.

Las fechas electorales comienzan así a determinar la agenda política de los argentinos transformando  el caso Nisman en un episodio del pasado rebelando una vez más, el errático destino que construye nuestro país para encarar investigaciones y sucesos oscuros ocurridos en el seno del poder.
En este contexto y luego de manifestar tanta indignación por lo ocurrido (el 18F) los argentinos se “satisfacen” al menos, con saber que en poco tiempo más, tendrán la oportunidad de elegir a un nuevo gobierno que limpie las impurezas del pasado inmediato para subirse con decisión y esperanza a un nuevo comienzo que presupone la expectativa del gobierno por venir.   

Los frentes electorales trabajan a destajo por conseguir candidatos que encabecen sus listas para potenciar su proyección en las encuestas y así entrar en las primarias abiertas (PASO) con alguna posibilidad de triunfo; allí, todo vale a la hora de seleccionar candidatos pareciéndose más a un casting televisivo que a la selección de dirigentes surgidos de sus propias filas con formación política y catadura moral e intelectual.

Sin embargo, en los últimos años de democracia, nunca existió una oferta electoral tan amplia de las distintas fuerzas políticas que se presentarán en las primarias abiertas de este año, al punto tal de que los candidatos, dos del oficialismo y dos de la oposición con chances reales de competir por el premio mayor, apenas se distinguen unos de otros, ya que, poco se sabe de la ideología que los motiva y cuáles son sus argumentos estratégicos para convencer a los argentinos acerca de sus bondades electorales.     
En este contexto me surge un interrogante que de descifrarlo, sería la llave para comprender las reales expectativas de los argentinos ¿Qué relato puede esgrimir Scioli, Randazo, Mazza o Macri después del paso del Kirchnerimo por el poder?; a mi modesto entender, solo dos: prácticas políticas y renovación dirigencial; esto no incluye laudo (el veredicto final le pertenece al pueblo) es decir cuál de ellos está en mejores condiciones de gobernar a los argentinos después de doce años de gobierno Kirchnerista.  

El Kirchnerismo como fenómeno sociológico (difícil de descifrar) es un conglomerado de contradicciones fenomenales,  construyó su poder desde una transversalidad que abarcó desde la derecha pasó por el progresismo de izquierda y tiene su anclaje final en el peronismo, el más radicalizado de ellos.
Construye poder desde un enfrentamiento continuo con el objetivo de polarizar las opiniones de los argentinos y para ello apela a discursos versados fuera de tiempo creando un contexto artificial que le permite justificar su errática acción de gobierno creando identidad y homogeneidad entre sus seguidores.
En este sentido, sostiene la necesidad de reforzar el relato casi a diario para mantenerlo activo bajo protección de que la realidad no erosione su contenido.

Así, el Kirchnerismo, en su rumbo épico, es el paladín de la historia y utiliza un discurso acorde para combatir al imperialismo, a los poderes económicos concentrados, a los medios hegemónicos, el que lucha por la soberanía política y la justicia social, la independencia económica, la democratización de la justicia, lucha por los derechos humanos, protege a los desposeídos, combate el ataque especulativo de los fondos buitres y cuanto mal ande dando vueltas por este mundo; esto es así, porque se instaló desde las usinas del poder, la idea de que los argentinos se han desencantado de la política y en consecuencia, de su sistema democrático. Se impuso así, la idea de que este “movimiento” es el sustituto perfecto de la falta de representación que tienen los partidos políticos tradicionales; en verdad, esto es una media verdad.

Esta suerte de “movimiento ideológico” germinó sobre el vacío político e ideológico que dejó el colapso del sistema de partidos que dejó la crisis del 2001; fue la tierra fértil que abonó el Kirchnerismo para estructurar su relato y construir en base a ello un poder que perdura a pesar de su fecha de vencimiento en la estructura de poder institucional y que amenaza con prolongar su hegemonía más allá de las próximas elecciones aun perdiendo las elecciones generales.     

En este sentido, el Kirchnerismo en el poder (y así lo hará en el llano) defiende su modelo a ultranza sin perjuicio de inventario sabiendo que ha dejado a sus oponentes sin discurso épico y que solo les queda el “débil” resquicio de las innumerables denuncias, de las cuales, la mayoría de ellas quedaran en el arcón de los recuerdos para ser investigadas en un futuro lejano por algún historiador cuando estas ya no puedan producir efecto alguno sobre las instituciones de la república.

Finalmente la presidenta sabe que es la única que puede polarizar la elección nacional y transformarse en la principal electora, condicionando a un candidato propio o en su defecto elegir al contrincante que mejor le calce a su proyecto.



VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 10 de febrero de 2015

DEMOCRACIA VIGILADA

DEMOCRACIA VIGILADA

"Claro que soy un hombre de principios. Ahora, mi primer principio es el pragmatismo"
Lloyd George

Los argentinos comenzamos a transitar el último año de gobierno de la familia Kirchner que ha hegemonizado el poder y regido la vida de los argentinos durante los últimos doce años. Primero Néstor y Cristina después, han sabido construir poder a partir de estructurar un relato y un manejo discrecional de los fondos del Estado lo que les permitió comprar voluntades a diestra y siniestra.  

Desde el inicio de su gobierno recorrió una primera etapa transversal que le permitió desprenderse y dejar en el camino a su mentor Eduardo Duhalde y su aparato político: el PJ bonaerense; la maniobra consistía en dejar libre de ataduras y condicionamientos a su gobierno que adolecía de legitimidad al asumir el mandato con muy poco apoyo popular, dado que el abandono de su contrincante, Carlos Menem, desistió de presentarse a la segunda vuelta electoral y así hacerse con el gobierno nacional con apenas el 25 % de los votos.    

Néstor sabía que tenía el gobierno pero no el poder; en los próximos dos años comenzó un proceso de coptación de aquellos dirigentes que tenían lealtades con el gobierno anterior del doctor Duhalde, como ser: Daniel Scioli, Alberto Balestrini, José Pampuro, Aníbal Fernández, Eduardo Caamaño, Ginés González García y otros que forman una larga lista. Simultáneamente con esta operación incesante de toma del poder, se procedió a desmontar las lealtades de los gobernadores de las distintas provincias, que como todos saben son absolutamente dependientes de los fondos del estado nacional para subsistir, y concluyendo con este nuevo montaje, el ingreso de los sectores que hasta ese entonces habían sido los más activos en cuanto a la movilización popular (los movimientos sociales, grupos de piqueteros y de derechos humanos) como son los grupos de choque y presión política. Finalmente para coronar un ambicioso y triunfante plan de poder, no podía faltar el movimiento obrero organizado agrupado en la CGT oficial como así también a aquellos que se congregaron al margen de él como son la CTA y otros un poco más independientes.  

Con esta estructura del poder político y con el poder que les dio el estado nacional, sabedores de que si los factores de poder no participan del reparto nacional, conspiran, Néstor, se dedicó a abrir todos los frentes de conflicto de esos sectores de poder con el convencimiento de fracturarlos en su propia trinchera.  Así se peleó con los militares, el campo, los medios de comunicación, los empresarios, la justicia y todo aquel que pudiera entorpecer su incesante avance hacia la suma del poder político, legislativo, judicial y económico de la Nación.

En el plano internacional con el apoyo de Hugo Chávez, en un contexto regional que favorecía este modus operandi (Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina fundamentalmente) el gobierno argentino radicaliza su enfrentamiento contra EEUU con la misma metodología empleada en el frente interno con el fin de identificar según su creencia, al enemigo externo ideal, permitiendo como resultado de este enfrentamiento “imaginario” sumar a todos aquellos sectores que sostienen este conflicto ideológico histórico legitimando así el relato Kirchnerista.

Finalmente como consecuencia de este persistente accionar, el Kirchnerismo dividió a toda la sociedad argentina con la lógica de buenos y malos, fracturando literalmente a toda la sociedad, dejándola con un insignificante conjunto de políticos con escasa representación y con difícil pronóstico de organizar oposición a su gobierno en el corto plazo.
Néstor primero y Cristina después, exhibieron una herramienta que se materializó en práctica política distintiva de sus gobiernos, los servicios de inteligencia del estado nacional; todo aquel (persona o sector) que no aceptara sus condiciones, era sospechado de ser culpable de haber cometido algún “ilícito” (por el solo  hecho de pensar distinto) por lo cual era objeto de denuncia y posterior investigación, para luego sufrir los aprietes tanto de los organismos del estado o en su defecto sufrir las presiones de los grupos de choque afines a su gobierno y sus políticas. La construcción del poder Kirchnerista fue directamente proporcional a la pérdida de libertad del pueblo y nuestras instituciones.   

Todo este acontecer histórico que resume los años del Kirchnerismo, se produce hasta que la muerte de Néstor Kirchner produce dos episodios que en simultáneo, significaron el “ascenso y la tragedia” del grupo gobernante; entre el fallecimiento de Néstor el 27 de octubre de 2010 y las elecciones del 23 de octubre de 2011, Cristina es reelecta por el 54% de los votos, máximo poder alcanzado hasta la fecha por la familia Kirchner (nace el Cristinismo)  en ese mismo acto de euforia, la presidenta reelecta instala una consigna temeraria ¡vamos por todo! punto de inflexión este que marcará el comienzo de su declinación en el poder hasta la fecha. (Recordemos aquí que Néstor era el precandidato para esas elecciones)

Luego de la última derrota electoral en donde el oficialismo intentó por todos los medios la imposible reelección, y acosado por las distintas denuncias de corrupción y otras irregularidades, el gobierno de Cristina se dedicó a forzar una serie de leyes con el claro objetivo de cubrir una salida más o menos decorosa del poder, esto fue, “ganar” batallas a lo Pirro en las dos cámaras de Senadores y Diputados que le produjeron enorme desgaste frente a la opinión pública. Pero si bien y a pesar de todo se venían cumpliendo los objetivos trazados por el gobierno para resistir desde la oposición una vez entregado el poder, otra vez sucedía lo inesperado, la realidad obstinada y persistente por más que se la quiera silenciar nuevamente llamó a su puerta en el inicio del año electoral, esto es, frente a la proximidad de cambio de la jefatura política nacional, la interna de los servicios (herramienta favorita de este régimen) le estalló en la cara desatando una guerra (literal) entre bandas  antagónicas mostrando lo que son capaces de hacer si su poder se licua.
  
El año electoral comenzó de la peor manera, la muerte del fiscal Nisman; quien estaba  investigando al gobierno argentino por considerar que había incurrido en encubrimiento acerca de la conexión Iraní en el atentado de la AMIA y de la embajada de Israel en Argentina, mediante un acuerdo con el gobierno de Irán y en la víspera de presentar su informe en el Congreso de la Nación, es encontrado muerto en su departamento con un disparo en la cabeza. Este episodio que todavía mantiene en estado de alarma y estupor a toda la sociedad argentina (e internacional) exige el pronto esclarecimiento de la verdad de lo acontecido, ya que este magnicidio puede significar un punto de inflexión entre la credibilidad de la política y la gente, arrastrando definitivamente con  el frágil equilibrio institucional que ya existe entre los poderes político, judicial y legislativo y terminando por llevarse puesta a la democracia. 

Frente a la pérdida de la iniciativa política, el gobierno de Cristina y sus funcionarios se abroquelan en el interior de su relato falaz dando manotazos de ahogado, instalando nuevos proyectos de cambio (para que nada cambie) para encausar el oscuro mundo de los servicios y amortiguar la irritación creciente de la gente a sabiendas de que es el propio gobierno y su responsabilidad quien debió cuidar al fiscal Nisman. 
El episodio en sí, que se parece más a una serie norteamericana y no a la vida real, puso al pueblo argentino de cara a la verdadera situación de la realidad de un gobierno que abusó de este instrumento de extorsión propio de las dictaduras de otrora para espiar y disciplinar a sus adversarios políticos, empresarios y dirigentes sociales sin importarle la legitimidad de esas prácticas.  Ahora el conflicto, errático en sus objetivos, con su cadena de mandos desmembrada, asume su propia lógica amenazando con convertir a sus patrones de los últimos doce años en las victimas de sus desgracias acosando con sus informes enmarañados y su accionar impune en las sombras de la noche a convertir a una Argentina sin rumbo y acechada por los peligros de sujetos peligrosos que solo obedecen a sus propios intereses de facción.    

   
VICENTE SCORDAMAGLIA



miércoles, 21 de enero de 2015

Estupor y acción por el disparo en la víspera.


Estupor y acción por el disparo en la víspera.
La muerte de Alberto Nisman, más allá de quien la haya ejecutado, además de un trágico desenlace personal expresa un criminal atentado contra una Justicia a la que también se le ha puesto un disuasivo revolver en la nuca. Es el epílogo de un hostigamiento de larga data que llega luego de la intención aun vigente de manipulación gubernamental de los fiscales. Es un brutal y extorsivo mensaje para silenciar a uno de los poderes del estado, mientras el otro está impúdicamente paralizado en la “obediencia indebida” de una circunstancial mayoría.
Frente a la denuncia y la amenaza escandalizadora de las evidencias alguien eligió la vergonzante intangibilidad de las sospechas. Junto a ello el balazo ensayaba el inútil propósito de reinstalar el temor y la impotencia. Pero esto ya no es posible porque ha llegado la hora de abandonar la perplejidad y la mera indignación para movilizarse e involucrarnos en exigir:
- A la Presidenta de la Nación, Cristina Kirchner, para que realice una conferencia de prensa  abierta a las preguntas de los periodistas, en la que anuncie un inmediato llamado a sesiones extraordinarias del Congreso Nacional; y su compromiso a respetar tanto la labor independiente de la Justicia como el actual cronograma electoral.
- A la oposición para que converja en garantizar: a) La anulación del Memorando firmado con Irán; b) La investigación a fondo de la muerte del fiscal, de su denuncia y de la causa de la AMIA; c) La interpelación del Canciller Héctor Timerman, la Procuradora Alejandra Gils Carbó y el Secretario de Seguridad Sergio Berni, c) El efectivo control democrático de los servicios de inteligencia.
Glady Vizcarra, Carlos Acevedo. Juan Carlos Giménez, Ängel Barbona, Carlos Trujillo, Ricardo Papa, Silvia Scordamaglia, Guillermo Rosende, Dardo Robles, Fenchu, Juan Carlos Añon,  Claudio Vinci, Dante Oberlin, Mariano Rovatti, Vicente Scordamaglia, Orlando Novara.
Si está de acuerdo reenvíe este mensaje a todos sus contactos agregando su nombre al pie del presente.

Buenos Aires, 21 de Enero 2015