jueves, 3 de septiembre de 2015

MIGRAR O MORIR

MIGRAR O MORIR
El fuerte impacto que produjo la foto del niño Sirio (ahogado) en las playas Turcas, en el fallido intento de migrar junto a su familia escapando del horror de la guerra en la tierra que lo vio nacer, estremeció la fibra humana, aún hasta la de los más indiferentes, que se preguntan, cómo la especie humana puede permitir que se cometan tales atrocidades hasta permitir que ocurran sucesos tan dolorosos de sobrellevar sobre  la conciencia humana que se jacta de haber alcanzado el punto más alto de la “civilización” de toda la historia de la humanidad.
Las atrocidades que se cometen contra la especie humana y que las imágenes muestran con elocuente realismo, develan a un mundo en constante conflicto; personas escapando de las guerras, hambre y persecuciones políticas, abruman nuestra conciencia que no consigue librarse de pecados concebidos por tolerar la insensibilidad de quienes tienen la responsabilidad de evitar que semejantes atrocidades se sigan perpetrando contra la especie humana, provenga de donde provenga.
Verdaderas organizaciones que se dedican al tráfico de personas como en los comienzos del siglo XIX, con la complicidad de gobiernos que miran para otro lado mientras se cometen verdaderos genocidios de personas en estado de extrema necesidad. La infamia, que resume todo el horror y el drama humano que se vive en las costas europeas, está dando cuenta de la parálisis que todavía impera en gobiernos, muchos de los cuales son los que han provocado estas crisis producto de la lucha de intereses que mantienen en esos focos de conflicto.
La actitud de Europa frente a los refugiados, debe cambiar inmediatamente dando solución a la grave crisis migratoria que amenaza con desbordarse provocando un verdadero éxodo a nivel internacional de difícil solución.
Según las estimaciones de La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) la cifra de migrantes que podrían morir en el intento de salvar sus vidas puede llegar a las 30.000 personas en el curso de 2015 convirtiéndose así en el mayor genocidio de estas características de episodios mundiales. A su vez la Agencia de la ONU para los Refugiados- ACNUR informa que los movimientos masivos totalizan en lo que va de 2015 mas de 60.000.000 de personas refugiadas o desplazadas y que más de la mitad son niños.
Los gobiernos que tienen a su alcance la solución de tamaña barbarie humana, deben reaccionar para poner fin a episodios que ofenden la dignidad humana y lesionan seriamente la conciencia del mundo “civilizado”.

VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 1 de septiembre de 2015

LA UTOPÍA DEMOCRÁTICA

LA UTOPÍA DEMOCRÁTICA
El gran desafío de los Argentinos

Los acontecimientos que se están produciendo en el país (cercanos al recambio presidencial) entre oficialistas y opositores, muestran a las claras a una Nación escindida en el nervio más íntimo del ser nacional, y anuncia con anticipación el futuro inmediato que está por venir. El descontento del pueblo tucumano por el resultado de las elecciones en un marco de violencia y sospechas de fraude, han puesto a todos los contendientes en alerta máxima ante la posibilidad de que las elecciones nacionales del 25 de Octubre sean manipuladas en favor del oficialismo ante el temor que estos tienen de tener que resolver la elección en una segunda vuelta electoral.  
En este contexto de creciente conflictividad, (ya que se juega el poder político y económico del cual dependerá el destino de los argentinos por los próximos 20 años) la inmensa mayoría del pueblo argentino, ha comenzado a advertir que no puede permanecer en silencio y ha comenzado  a hacerse escuchar.

En este sentido, nuestro pueblo, sabe mejor que cualquier dirigente, que un gobierno insuficiente de legitimidad no podrá gobernar el próximo período constitucional con la independencia que otorga el mandato popular y en consecuencia, comienza a dar señales para instalar en la agenda electoral la necesidad de generar mecanismos institucionales para consensuar un acuerdo de largo plazo (post electoral) que incluya a todos los frentes opositores, incluyendo al oficialismo de Scioli, en un gran acuerdo nacional que garantice la gobernabilidad indispensable para el día después.
Dicho acuerdo se deberá realizar dentro de los plazos electorales que, a pesar del poco tiempo que resta para su finalización, existe aún el margen suficiente para que, así como se unieron para garantizar y proponer una reforma electoral de emergencia que garantice la legitimidad de los próximos comicios, también se podrá garantizar, gane quien gane, las bases necesarias para un futuro gobierno de unidad nacional.

Deberían saber a esta altura de los acontecimientos que el aparato oficialista no se irá a su casa el 10 de diciembre y que Cristina en este sentido pretende ser la gran guardiana de su propio modelo. Ni el oficialismo con Scioli en el gobierno, ni los opositores Massa o Macri según la eventualidad de su suerte en los comicios, podrán por sí solos gobernar los próximos cuatro años con la seguridad necesaria que implica avanzar hacia las reformas que requiere nuestra Nación, para que los argentinos estemos prestos para enfrentar los desafíos que implica consolidar una democracia plena con todos sus derechos y obligaciones, que en este caso, no solo el candidato del oficialismo estará condicionado por el gigantesco aparato Kirchnerista (Senadores, Diputados, medios de comunicación recursos financieros y movimientos sociales con capacidad de ganar la calle que permanece intacto), sino así también,  los opositores Massa o Macri, correrán con la misma suerte de ser condicionados y obstruidos sin compasión por un animal político que solo sabe alimentarse del poder para seguir subsistiendo.  

¿Será posible realizar La Unidad Nacional para garantizar una democracia sana, fuerte y solidaria? ¿O será una falsa utopía más de las tantas que movilizaron a generaciones de argentinos?
La forma en que nuestros dirigentes dilapidan los recursos fundamentales de confianza que le otorga nuestro pueblo a la clase dirigente actual, son producto de una fenomenal miopía con relación a lo que nuestro pueblo viene construyendo sin descanso; con su continuo accionar, paciente pero seguro del destino que desean construir, los argentinos se encaminan a garantizar con su voto la salvaguarda ante todo, el sistema democrático que tanto le costó conseguir y en este mismo orden no está dispuesto a entregárselo a nadie que no le garantice los derechos fundamentales de vivir en una Nación libre que permita a sus ciudadanos realizarse en su vida con su proyecto personal  junto a su familia en la tierra que lo vio nacer.  


VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 17 de agosto de 2015

LA GRANDEZA DE CINCINNATUS

LA GRANDEZA DE CINCINNATUS

Las recientes elecciones realizadas en nuestro país, arrojaron un resultado ciertamente complejo de descifrar para el común de los mortales de esta parte del fin del mundo (como le gusta decir al Papa Francisco). Las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias vienen resultando ser desde su inicio, un filtro para muchos partidos y sus dirigentes que, desde la debacle de los partidos políticos sufrida en el 2001, dejaron de tener una representación genuina que desató escenarios impensados para el presente y futuro de la democracia en Argentina. Sin partidos, proliferan en el contexto actual, dirigentes sin pertenencia partidaria ni ideológica sujetos a su popularidad personal, e imbuidos solamente de su impronta personal.  En este sentido, en donde la política pasa por una escenificación virtual de la realidad a través de los medios de comunicación, se va degradando sistemáticamente el valor de los grandes temas nacionales que se visibilizan o se ocultan de acuerdo a los intereses económicos de quienes nunca pierden en este tipo de disputa, las corporaciones financieras que verdaderamente son quienes digitan el rumbo de los acontecimientos nacionales e internacionales. 

En este devenir de la política, se desarrollaron las primarias abiertas en nuestro país; los resultados ciertamente, fueron los esperados para muchos que como yo, vaticinamos que no habría polarización entre los dos candidatos más votados, esto es Scioli y Macri. Massa, el tercero en discordia, sacó los suficientes votos como para seguir con la expectativa de ser él quien dispute junto a Scioli la casi segura segunda vuelta de las próximas elecciones nacionales en nuestro país.
A partir de que se conocieron los resultados definitivos, comenzó una avalancha de operaciones para influir sobre Massa, como lo fue para Loustou en la elección que disputó con Larreta, para que tenga un gesto de grandeza y se baje de la candidatura presidencial de manera que facilite el camino al candidato opositor más votado (Macri). Si esto fuera incuestionable, todos los opositores implorarían que Massa se baje, pero los datos que surgen de la realidad indican otra cosa.
Adentrémonos un poco más en el dilema; si Massa se baja, le es funcional a los intereses de Scioli y el gobierno saltaría de contento ya que, de seguir linealmente la proyección de los votos de las PASO ganarían en primera vuelta sacándole los suficientes votos al segundo más votado; al sacar mas de 10 puntos de ventaja resolvería definitivamente el pleito, esto es así, porque ya no existen (por suerte) los votos cautivos, es decir, los votos se van a dirigir a quien garantice la gobernabilidad del próximo gobierno y consolide el sistema democrático, que en paralelo deberá emerger con el liderazgo suficiente para avanzar sobre los temas pendientes que los argentinos esperan se realicen con la próxima gestión del gobierno nacional.

Si esto es así, Massa con su participación, estaría garantizando una vez más (como lo hizo cuando evitó con su decisión una hipotética reforma electoral) que el oficialismo no se salga con la suya, ya que sus votantes eliminan la posibilidad de que ninguno gane en primera vuelta y entonces la elección se dirima en el segundo turno o ballotage.  En este sentido, los acuerdos posibles no implican que alguno de los dos opositores más votados se baje antes de que se vote en la primera vuelta (hecho que se dará fatalmente para uno de los tres) sino más bien, los dos opositores más votados deberían competir entre sí y polarizar la elección entre ellos haciendo participar de este modo a todo el arco opositor, prescindiendo de lo que realice el propio Scioli para dilucidar quién va a ser el que compita en la segunda vuelta electoral.
Pero si se quiere tener éxito en esta propuesta, existe todavía una última posibilidad de acuerdo entre los dos opositores al gobierno, este acuerdo deberá ser explícito antes de competir en primera vuelta, esto es: realizar un gran acuerdo nacional de manera que, quien llegue a la segunda vuelta entre Massa o Macri y obtenga eventualmente el triunfo, este realizará una convocatoria al tercer competidor que quede afuera para que se sume con todos sus equipos y realizar un gobierno de unidad nacional que potencie definitivamente el éxito del gobierno por venir. ¡A!, no deben olvidarse de Margarita y De La Sota.               

Por supuesto que todos nos preguntamos si es posible que la dirigencia asuma una actitud y un compromiso semejante por el bien de La Nación y la de todos sus habitantes, la respuesta la tendremos al momento en que se acerque la definición de la compulsa, los especialistas ajusten las encuestas y los argentinos vayamos votar.
Mientras tanto exhorto a nuestros dirigentes que mediten sobre el significado que tiene la palabra grandeza, yo elegí uno:
Lucios Quinctius Cincinnatus, patricio Romano (siglo V a. C.) transformado en agricultor por decisión propia luego de haberse retirado disgustado a su finca negándose a intervenir en la política (debido a que su hijo Caeso había sido exiliado por usar un lenguaje violento contra los tribunos) fue nombrado dictador Romano para defender la ciudad contra los ataques que sufría en ese entonces; tras derrotar a los enemigos, voluntariamente dejo el poder y regreso a la vida campesina. Catón el Viejo y otros republicanos Romanos hicieron de él un arquetipo de rectitud, honradez, integridad y otras virtudes Romanas, como frugalidad rústica y falta de ambición personal, virtudes que supo combinar con una capacidad estratégica militar y legislativa notables. Cincinnatus, se ha convertido en un símbolo tanto del uso del poder político al servicio del interés público como del valor de limitar e incluso renunciar al poder individual por el bien de todos los ciudadanos. 

VICENTE SCORDAMAGLIA


jueves, 6 de agosto de 2015

DECISIÓN 2015

DECISIÓN 2015
Como creo que ha llegado el momento de definiciones políticas que determinarán la vida de la Nación, y como consecuencia de ello, la de todos los argentinos por los próximos veinte años, creo que todos los ciudadanos habilitados para emitir su voto, debemos hacerlo sin presiones, miedos o prejuicios ideológicos que menoscaben nuestro derecho de seguir trabajando por construir una sociedad más justa y un estado de derecho que garantice el libre albedrío de todos los argentinos por igual.
Comenzaré diciendo que lo hago a título personal, así que este texto, más que un artículo se trata de una confesión testimonial de lo que realizaré con el nuevo proceso político que se iniciará a partir del 10 de diciembre del corriente año como consecuencia del resultado que arrojen las próximas elecciones Presidenciales de la Nación.

Por supuesto que esta decisión requiere de un análisis profundo de las fuerzas que allí disputarán el poder, dada la importancia que tiene tal evento para nuestro país, por ello comenzaré repitiendo una frase de Edward Snowden cuando se refiere al valor de las personas y las creencias que las sustentan: “La verdadera medida del valor de una persona no es aquello en que dice que cree, sino lo que hace para defender esas creencias” y en este sentido todos, digo el conjunto de los argentinos, debemos poner lo necesario para resguardar el sistema democrático de todo intento de subvertir su valor principal que es el de la defensa de la liberad, los derechos individuales y colectivos de todos los argentinos. Al menos creo que la inmensa mayoría de los argentinos, así pensamos.
Creo en la política como un proceso ininterrumpido de sucesos producidos por un pueblo en la búsqueda y la lucha por el bien común; la grandeza de la patria, entendida la misma no como una entelequia vacía de contenido, sino colmada de argentinos que, construyéndola, viven en una comunidad libre de ciudadanos hermanados por un mismo destino. Es de esperar entonces, que el próximo gobierno utilice estos inmensos recursos de los que dispone nuestra Nación, para convocar definitivamente a un gran acuerdo nacional, que, por otra parte, es un hecho esperado largamente por todos los ciudadanos que anhelamos construir definitivamente una gran Nación. 

Los acontecimientos que se producen en el mundo así lo requieren, ya que se avizora un sinfín de dificultades e interrogantes que han puesto a las naciones libres del mundo en estado de alerta por la defensa de sus recursos vitales, los que utilizan para su subsistencia cotidiana y su posterior desarrollo estratégico. El porvenir, desde este punto de vista, puede aparecer en el horizonte inmediato, sombrío y peligroso para aquellos países que no hayan construido una organización nacional sólida, que los proteja de la voracidad de los poderosos de turno, que no se detendrán ante nada cuando vean peligrar la estabilidad de sus economías y la escasez de los recursos necesarios que garantizan su confort y su alto nivel de vida.

Hasta ahora, debo confesar con alguna tristeza, no he escuchado a ningún candidato hacer referencia alguna a estos temas, para mí, estratégicos para el futuro de la Nación; “solo se trata de vivir” dice la letra de una canción popular y en ese devenir se deleitan con promesas que no hay que cumplir diría el español (“las mejores promesas son aquellas que no hay que cumplir”). Desde  esta mirada, lo cotidiano, es de muy escaso valor cuando se lo compara con el destino que pueden tener al menos, dos generaciones de argentinos si seguimos pensando que la resolución de los grandes problemas nacionales se pueden remediar por separado del pueblo y sus necesidades; me pregunto, alcanza con la honestidad de Stolbizer?, con las denuncias de Carrió?, con la ética Radical de Sanz?, con la gestión de Macri y su lluvia de dólares?, las incongruencias discursivas y el seguidismo de Scioli? o con el cambio justo que Massa promete?; creo que todas estas cualidades separadas unas de otras no alcanzan ni para empezar. Sin embargo, cabe la esperanza de que a partir de la decisión que tome el pueblo promueva un nuevo escenario político capaz de señalar con fuerza el camino adecuado para que nuestra dirigencia transite sin desvíos y sin flaquezas.

Debo confesar, ya lo dije, frente a esta incertidumbre, que jamás pensé vivir, que me siento hoy parte de esa masa de indecisos que estoy seguro esta vez, son más de lo que creen los especialistas en intención de votos; lo cual, me parece que la tan ansiada polarización que describen los analistas de moda, todavía no se visualiza claramente, provocando aun una incertidumbre mayor.

Las próximas elecciones nacionales se encaminan a un difícil dilema para los argentinos que según mis cálculos, será de triple empate entre los  candidatos que postula el Frente para la Victoria (Scioli) el frente Cambiemos (Macri) y el Frente Renovador (Massa), si esto es así, los votantes argentinos estarán forzando un nuevo escenario para nuestra democracia y señalando una imperiosa necesidad de que aquellos políticos que estén a la altura de los acontecimientos logren, después de las PASO, el consenso necesario para gobernar un país que tiene la tendencia a entrar en conflictos innecesarios y a la dispersión de sus esfuerzos más que a la valoración de sus virtudes.     

VICENTE SCORDAMAGLIA


viernes, 24 de julio de 2015

ELECCIONES 2015

ELECCIONES 2015
La política argentina adquirió una dinámica absoluta. En la medida que se vallan terminando las elecciones locales en distintas provincias de nuestro país (favorables estas a distintas fuerzas políticas sin definir nada para las presidenciales) de aquí, hasta las próximas elecciones nacionales, asistiremos a acciones de alto impacto destinado a captar la atención de los medios de comunicación y por intermedio de ellos llegar a la gente para “ensordecer” en cierta medida las verdaderas propuestas que la gente ansía escuchar. Los centros de campaña de los distintos frentes electorales no cesan en su empeño para hallar la alquimia precisa que les  permita encontrar la formula numérica para sacar alguna ventaja por sobre sus adversarios para obtener los votos necesarios y así llegar a tener la oportunidad de “representar” a todos los argentinos en el próximo periodo gubernamental. 
Pero convengamos que lo más importante de esta ingeniería electoral es para el oficialismo evitar la segunda vuelta y para la oposición, llegar a ella.

En este incesante desfile de figuras del espectáculo y el deporte por las PASO  que por lejos superan en conocimiento popular a las figuras de los alicaídos partidos políticos, (aquellos con alguna formación política) se vieron desplazados de su rol histórico para el cual se han preparado gran parte de su vida; en este caso, estos nuevos “representantes” del pueblo, con escasos argumentos ideológicos, utilizando el sentido común y con el apoyo de alguna encuestadora, se ven beneficiado y son catapultados rápidamente al escenario político nacional.

Otro tanto sucedió con la incorporación de los vicepresidentes a las formulas presidencial que se anunció con todas las pompas, (como si en nuestro país hubieran significado algo mas que para tocar la campanita del senado o reemplazar al presidente en alguno de los viajes que este realiza al exterior) este echo que en si mismo debería ser sumamente significativo y tener alguna trascendencia para cualquier país normal, para el nuestro en cambio, careció de poco significado y de muy poco interés para la gente como para que esta decisión modifique el tablero nacional de los candidatos más encumbrados electoralmente, salvo, la designación de Zannini a la fórmula presidencial de Daniel Scioli; esta decisión de la presidenta, significo una señal inequívoca de los intereses del Kirchnerismo después del 10 de diciembre, dejando en claro que seguirá presente en la política nacional.

En el caso del cierre de listas con lo que respecta a la distribución de los diputados nacionales, en este caso sí se observó una disputa mucho más política ya que estos son verdaderamente quienes van a protagonizar los futuros debates en cuanto que lo que se espera haya cambios significativo si es verdad que se quiere transformar definitivamente a la nación, en una verdadera democracia representativa.                 
En el contexto social, político y económico, el clima es de una tensa tranquilidad comparado con otros finales de ciclo; por primera vez en tiempos democráticos un presidente se va a retirar en la fecha estipulada por el calendario electoral y lo que la constitución determina, no es un dato menor si lo comparamos con otras experiencias electorales en la reciente historia democrática de nuestro país, esto ya es un paso adelante para consolidar definitivamente el proceso democrático de nuestro país. La oferta electoral es amplia pero poco variada ya que en líneas generales los tres candidatos  tienen una misma impronta, (Scioli, Massa y Macri) es decir que la única diferencia la sigue teniendo el gobierno de Cristina que con la incorporación de Zannini a la fórmula electoral da señales muy claras de seguir condicionando la política del próximo  gobierno sea este del signo que sea. En este escenario peculiar de nuestra sociedad, todos los candidatos saben lo que reclama la gente, en consecuencia en esta elección, la disputa fundamental no se dará tanto en las propuestas (ya que son todas parecidas) sino en la confianza personal que cada candidato logre instalar en la gente.

Ahora bien, hasta aquí es más o menos lo que todos conocemos, lo publico, lo que esta expuesto ante la vista de todos, pero ¿qué está sucediendo de puertas adentro de los bunquers electorales? ¿Cuál es la estrategia que esta pergeñando el gobierno en particular y sus opositores?.
Convengamos que ya no es una novedad que el oficialismo quiere mantener el poder aun fuera del poder. Las recientes medidas tomadas por Cristina (la incorporación de Zannini como vice de la fórmula presidencial, los nuevos diputados afines a la agrupación Camporista que seguramente llenaran las bancas el año próximo el reemplazo de Milani en el mando del ejército y la fragrante intromisión en la justicia) apuntan fundamentalmente a garantizar la continuidad del modelo, la “impunidad” de sus medidas y el pronto regreso al poder si fuera esto necesario. Frente a esta verdad de Perogrullo la oposición titubea en el armado de un frente común única posibilidad de derrotar al oficialismo, que se ha dado cuenta que los candidatos de la oposición no logran consolidar un liderazgo que aglutine a la parcialidad opositora dejando la responsabilidad de decidir al electorado que ambiciona un cambio para garantizar una mejora en el orden institucional por los próximos cuatro años.  Las paso de Capital disminuyeron las expectativas del Massismo por su baja competitividad en el distrito más importante de la nación, pero las elecciones de la segunda vuelta entre Larreta y el asenso de Lousteau ambos del mismo frente confundió el rol y las expectativas que tenían los dirigentes de ese frente electoral que si no están a la altura de lo que esperan las grandes mayorías de nuestro país pagarán caro el error de creer que su vanidad está por encima de los intereses del conjunto de los argentinos.  

Cualquiera sea el resultado de las próximas elecciones, la dirigencia argentina debe prepararse con seriedad ante la eventualidad de tener que cogobernar los destinos de la Nación; los argentinos sabemos de antemano que lo que decidan nuestros dirigentes repercutirá por los próximos veinte años en un mundo que produce cambios drásticos y no espera a los rezagados de la historia; el destino está en nuestras manos: o avanzamos con decisión hacia  el futuro o el futuro vendrá por nosotros para convertirnos una vez más en pasado.


VICENTE SCORDAMAGLIA

jueves, 18 de junio de 2015

SOLO SE TRATA DE COMPRENDER

SOLO SE TRATA DE COMPRENDER
¿Comprender es justificar?

Pese a quien le pese Cristina Fernández de Kirchner se dispone a retirarse del gobierno (al menos así parece) con todo su poder intacto. Es más, hasta se podría decir que conserva niveles de aprobación más altos que los propios candidatos que aspiran a sucederla. La demostración de poder realizada en la semana de mayo, la obcecada decisión de seguir aprobando leyes en  beneficio propio, sumado a los últimas anuncios de transformar en ley el derecho universal por hijo, (reclamado hasta por la oposición) muestran al oficialismo, con una capacidad intacta de movilización (como en los albores de su dinastía) y una vocación para conservar la iniciativa política en todos los niveles de decisión de su gobierno, demostrando así, que todavía es capaz de hacerlo en pleno ejercicio de todas sus facultades.

Ya me he ocupado extensamente a través de distintos artículos de ser un crítico implacable de este gobierno y su modo de construir poder, señalando yerros u atropellos en su acción de gobierno, desafiando o ignorando al resto de los poderes de nuestra precoz democracia que se encuentra en un punto de inflexión, al elegir en apenas unos meses, un recambio presidencial que puede cambiar el escenario nacional por los próximos veinte años; es hora entonces, de hacer con la misma severidad, un balance de aquellas cosas realizadas por este gobierno y que nadie  hasta ahora las ha realizado (salvo el propio Perón en su tiempo) en beneficio de vastos sectores de nuestra sociedad necesitados de elementos básicos insatisfechos.
Pese a quien le pese, el argentino medio sabe que este gobierno se ocupó de algunos de sus principales problemas, como son, el trabajo y sus paritarias, el derecho universal por hijo, planes  para los sectores más postergados de la sociedad, políticas de derechos humanos y derechos para las minorías postergadas, jubilaciones un poco más dignas y para los que tienen mejores ingresos como los sectores medios de la sociedad: el auto cero kilómetro, dos vacaciones por año en nuestro país o en el extranjero, equipamiento tecnológico personal y familiar como los teléfonos móviles, computadoras, televisores de última generación y artículos de la llamada línea blanca (cocinas, lavarropas, heladeras) además, estos sectores, gozan de una buena capacidad de ahorro que muestran porcentajes récords de compra de dólares para atesorar (495.277.677 millones de dólares según la AFIP) en el mes de mayo, y así podríamos seguir un rato largo enumerando muchas cosas que hacen al mejoramiento de la calidad de vida del pueblo en su conjunto. Todo esto y otras, se ha dado en llamar por los críticos, como el efecto consumista de la sociedad argentina, sin advertir que nuestro pueblo (y en especial las numerosas capas medias de nuestra sociedad) tiene una alta expectativa de vida que no es lo mismo, lo cierto es que, objetivamente, Argentina muestra todavía niveles de vida altos con respecto a otros pueblos de la región y mucho más si se lo compara con el pasado inmediato de nuestro país (año 2001); en este sentido, si analizamos desprendidos de intereses ideológicos nos daremos cuenta también que el alto porcentaje de adhesión que tiene este gobierno por parte de los jóvenes de entre veinte y treinta y cinco años es debido a que cuando intentaron incorporarse al mercado laboral, no conseguían trabajo o si lo había, se trataba de trabajo precarizado, en ese entonces, esta generación, tenía apenas veinte años, como vemos, ese recuerdo es muy fuerte a la hora de defender intereses legítimos ya que muchas parejas jóvenes que se constituyeron como familia en los últimos doce o quince años tienen al respecto una vivencia mucho más fuerte que una comprensión teórica de los acontecimientos.
Es verdad que priorizar todos estos logros y este despliegue fenomenal de recursos económicos (mucho de ellos a través de subsidios) se fueron realizando a expensas de postergar otros problemas no menos serios que padece nuestra sociedad como la inseguridad, el narcotráfico, la corrupción, crisis energética y otros males endémicos que no se los podemos endilgar todos a este gobierno ya que tienen larga data en nuestra sociedad, en todo caso, si usted quiere, el gobierno es responsable de no haber hecho nada por resolverlos.
Este conglomerado de medidas que pueden ser cuestionadas por cierto, es el núcleo central de la política de un gobierno que priorizó contener primero a los sectores más vulnerables de la sociedad que venían siendo golpeados y abandonados (por los sucesivos gobiernos de todos los signos) a su suerte por las distintas crisis económicas del pasado; recordemos, que el conjunto de estos sectores, deambulaba por las calles de la ciudad y rutas argentinas en demanda de solución a sus necesidades básicas insatisfechas haciendo peligrar en todo momento, la incipiente gobernabilidad. Al mismo tiempo, el gobierno de los Kirchner, eligió fortalecer el mercado interno estimulando a la gran clase media que posee nuestro país, con el claro objetivo de que se produzca un despliegue de recursos económicos en el mercado interno para favorecer (a través de la demanda) a la industria, el comercio y la producción, generando nuevos puestos de trabajo que redundaron en un círculo virtuoso de la economía en general del cual, todos los sectores de nuestra sociedad, fueron alcanzados por alguno de estos beneficios.    
Ahora bien, como síntesis de un escueto e imperfecto análisis, diremos que el gobierno nacional posee un plus por sobre el resto de las fuerzas políticas, esto es, un fuerte liderazgo político, sectores que apoyan incondicionalmente su conducción y sus manejos con una fuerza de movilización territorial e institucional organizada con capacidad decisoria a la hora de implementar políticas o realizar  operaciones destinadas a imponer sus decisiones por sobre las del resto de las fuerzas políticas en pugna que disputan el poder en nuestro país, por lo que no es de esperar, que este gobierno y su gente se vayan a su casa después del recambio presidencial y así solo esperar; mucho más aún, si lo que se espera que suceda, la presidenta tendrá una participación decisiva en el armado del próximo gobierno que en su defecto condicionará al próximo, sea éste del  signo que sea. Quizás, deberíamos agregar aquí, que los Kirchner mantuvieron a raya a todos aquellos factores de poder (militares, sindicales, económicos y medios de comunicación) que históricamente ejercían una hegemonía absoluta en favor de sus intereses de facción o sector. 
Mientras escribía este artículo, fui sorprendido por el anuncio de la incorporación de Zannini a la fórmula presidencial de Daniel Scioli ; la sorpresa no fue que Scioli tuviera un vicepresidente en la formula(obvio)  sino que la sorpresa era quien sería ese personaje y en este caso se me ocurre que la figura de Zannini representa, en caso de que gane esta fórmula presidencial, la presencia de Cristina  en el próximo gobierno y en el poder. Todo este acontecer, no hace otra cosa que ratificar mis dichos en los distintos artículos de los últimos dos años cuando venía diciendo que alguna de estas situaciones posibles podía prosperar.   
En el otro extremo del tablero político, (el espacio opositor) y en el transcurso de los últimos  meses, los candidatos mejor posicionados para “representar” las distintas expectativas de los votantes opositores e independiente, se ven sometidos al ataque especulativo de algunas operaciones de desgaste producido por operadores del gobierno y por la acción incisiva de las encuestas (con una población sensible a ellas que los mantiene en el sube y baja) para impedir acuerdos entre ellos que posibiliten presentar un frente único como alternativa para oponer al gobierno nacional. Todo este armado debería de haberse logrado consensuando una única fórmula que obligue a los candidatos del gobierno a una segunda vuelta donde seguramente perderían las elecciones venideras.  En este sentido, las encuestadoras vienen cumpliendo un rol decisivo al instalar en tiempo preciso y real, a aquellos  candidatos que de por sí solos no hubieran podido visibilizarse en el poco tiempo que resta hasta el cierre de acuerdos partidarios.
Los intereses de la política y sus dirigentes de cara a las próximas elecciones, están configurando un escenario difícil de definir para el ciudadano de a pie. A decir verdad, en el tiempo que resta de aquí a las próximas elecciones, no se ve un solo candidato que privilegie los intereses de los ciudadanos que aspiran a representar por sobre los intereses personales de estos; en ese devenir, se los ve como nunca antes se ha visto, moverse de un espacio a otro sin ningún tipo de prejuicio moral, ideológico o partidario que le impida cerrar acuerdos en busca de una mejor performance para mantener su nivel competitivo con el claro objetivo de perpetuarse en el poder. 
Esta metodología hasta ahora encubierta de la política argentina, nos muestra descarnadamente una ruptura profunda de valores que unos pocos venían sosteniendo con mucho esfuerzo a través de lealtades personales que por lo menos conservaba algunos signos de recuperación del nivel moral y ético de la política argentina; sin embargo, el espectáculo cotidiano de la vida nacional nos muestra lo contrario, el todo vale es la regla, la deslealtad su mejor herramienta y el dinero su único valor. En este cambalache de la modernidad que se ventila cotidianamente por las pantallas de la televisión, los personajes que más se destacan son aquellos que rompen con las barreras morales  sintiéndose “libres” de toda atadura moral, avanzando sin cesar hacia la conquista de su único objetivo, el dinero y el poder.   
Para concluir digamos que el futuro inmediato de Argentina no se visualiza con la suficiente claridad que debería faltando tan poco para el recambio presidencial. En una dispersión de la voluntad de los votantes luego de las PASO entre el frente para la victoria, el frente renovador y el pro (dicen los más optimistas del gobierno) los dejaría ante la posibilidad de ganar en primera vuelta si consiguen sacar el 10% más por sobre los otros dos contrincantes. Si el próximo gobierno, cualquiera sea este, no alcanza una contundente legitimidad, Argentina puede quedar atrapada en una descomunal lucha por el poder convirtiendo a la democracia Argentina en un laberinto sin salida.
Lo cierto de todo esto es que una preocupación se instaló en la conciencia de los argentinos; ¿qué ocurriría si el triple empate de Santa Fé  se repitiera a nivel nacional?   


VICENTE SCORDAMAGLIA

viernes, 15 de mayo de 2015

LA ENCRUCIJADA ELECTORAL

LA ENCRUCIJADA ELECTORAL

LA RENOVACIÓN EN SU LABERINTO
Los dirigentes que tuvieron a su cargo el armado de un espacio renovador en la ciudad autónoma de buenos aires (CABA) no estuvieron a la altura de los acontecimientos y como consecuencia de ello, han fracasado rotundamente en su objetivo. Estos, a quienes Sergio Massa encargó el armado de un frente renovador para competir por la jefatura de gobierno y así potenciar su candidatura presidencial, no solo no fueron capaces de convocar a un candidato representativo para los porteños, sino que, además, dispersaron a todo el arco opositor peronista e independiente que tuviera alguna expectativa en que se pudiera armar un espacio acorde con lo que el común de los porteños estaba esperando. 
Un grupo de dirigentes añejos, desprestigiados frente a la opinión pública porteña, camuflados una vez más en distintas estructuras partidarias como son algunos partidos políticos que de ello solo pueden exhibir el sello y ninguna representatividad electoral, intentó ponerse una vez más por delante de los intereses de los ciudadanos cometiendo los mismos atropellos  del pasado que los llevó a quedar una vez más, lejos de la consideración de la gente. Fueron más importantes sus propios intereses que las expectativas de los potenciales votantes en un distrito, que si bien no aporta un número decisivo de votos, pero si es la vidriera nacional que marca la tendencia de las grandes ciudades del país.
Por otro lado (y esto me duele decirlo) en el otro extremo generacional, un grupete de nuevos dirigentes, inexpertos, arrogantes y soberbios irrumpieron en el escenario porteño creyendo que por el solo hecho de ser jóvenes se ganarían (mágicamente) la representatividad de la gente, dilapidando en el mejor de los casos la oportunidad que muchos de ellos estaban esperando para buscar suplantar con mejores valores personales (que la generación que la precedió) establecer nuevos vínculos con los ciudadanos de la ciudad capital, la construcción de una verdadera renovación de ideas, de prácticas y dirigentes más probos.
Estos jóvenes portando tan solo su estado generacional (estado natural en un momento temporal de la vida que no constituye un valor en sí mismo) se presentaron en la política de la ciudad autónoma de Buenos Aires, convocando sin ningún argumento valedero más que el de ser nuevos en la política (como si eso los eximiera de todo pecado)  apelando tan solo el nombre de Sergio Massa, para promover así un proceso renovador en la ciudad. En esa carrera contra el tiempo para formar una dirigencia nueva más creíble, se mimetizaron con sus antecesores repitiendo prácticas, discursos y deslealtades múltiples, que no les permitió diferenciarse (desconociendo que la CABA es el distrito más complejo del país) de ellos, completando así el descalabro actual de las expectativas transformadoras. Ambas franjas de los límites generacionales de la política “renovadora” de la CABA se asociaron para construir un sonoro fracaso y contribuir así, a la crónica de un final anunciado.
Ambos segmentos del frente renovador, cometieron el mismo traspié a la hora de exponerse de cara a los ciudadanos porteños, no les importó pensar que la renovación no es solamente un cambio de caripelas más o menos “bonitas” sino que lo importante de una verdadera renovación son los cambios de contenido de la política acompañados con valores personales en los cuales la ciudadanía se pueda identificar antes de depositar su confianza en una candidatura.
De este modo, la mediocre participación (con un candidato de emergencia como fue el economista Guillermo Nielsen) en las elecciones internas (PASO) con apenas el 0,9 % de los votos, lesionó seriamente el futuro del candidato presidencial Sergio Massa que buscó como recomponer su imagen para tener alguna chance de cara al futuro con dos acciones simultáneas, la primera: relanzar su candidatura en el acto de Vélez (para mostrar que no ha perdido poder de convocatoria frente a la gente) y la segunda el armado de un frente más amplio (Unidos por Una Nueva Argentina (UNA))junto a un dirigente histórico del Peronismo Nacional como lo es Juan Manuel De La Sota.
En este sentido es importante señalar que esta no es una elección intermedia como lo fue la que catapultó la figura de Sergio Massa como candidato a diputado nacional y eventual presidenciable, en ese caso la renovación en cuestión se pudo dar el lujo de experimentar una serie de operaciones que redundaron en potencial beneficio a futuro, escondiendo bajo la alfombra las impurezas de algunos dirigentes; esta, es una elección presidencial que se supone cambiará el rumbo (al menos eso cree la mayoría) y el modelo de país que hegemonizó el Kirchnerismo en los últimos doce (12) años y que pretende seguir monopolizando aun fuera del poder, por tanto, aquel que aspire a su remplazo deberá contar no solo con los atributos personales indispensables sino además el coraje necesario de enfrentar cualquier contratiempo minimizando yerros políticos que mellen las aspiraciones presidenciales de los dirigentes que están en la oposición.

CANDIDATOS EN EL SUBE Y BAJA
Si el supuesto que acabamos de describir es el correcto, veamos con atención como se va configurando el escenario electoral para los otros candidatos de esta contienda presidencial.        Es indudable que el ascenso del ingeniero Macri luego del rotundo triunfo de la CABA lo colocó en una mejor situación que la que ostentaba antes de las PASO porteñas, la expectativa generada promovió la toma de posición inmediata de algunos dirigentes nacionales y provinciales que potenciaron su candidatura ubicándolo como el principal candidato opositor al gobierno nacional; la construcción del PRO en ese sentido, avanza en popularidad pero todavía no logra una consolidación a nivel nacional de su figura y mucho menos su estructura partidaria teniendo que realizar una serie de alianzas con otros partidos locales según la fortaleza distrital que estos tengan. 
Sin embargo en este sube y baja de los candidatos presidenciales que han logrado instalarse en el escenario electoral, nadie tiene la verdad revelada con respecto al momento histórico que vive nuestro país que, a decir verdad, es harto más complejo de lo que muchos creen. Si como se desprende del discurso de la Presidenta de la Nación con respecto a la bajada de sus propios candidatos que no miden, pareciera entonces expresar una segura resignación a volcarse por el que más mide de todos ellos, en este caso es el propio Daniel Scioli, configurándose entonces, un verdadero dilema electoral a la que parecía ser una segura polarización entre el gobierno (con Daniel Scioli candidato) y el opositor elegido por Cristina el ingeniero Mauricio Macri. Si esto es así, los más entusiastas del gobierno apostarían a sostener a Sergio Massa (a pesar de que cada día que pasa se debilita frente a los otros dos oponentes) en las PASO para intentar ganar en las elecciones nacionales en primera vuelta esperando sacar una diferencia con respecto al segundo de más de un 10% de los votos.
Lo cierto de todo esto es que, cualquiera sea el resultado electoral y gane un candidato oficialista u opositor, el futuro político nacional no será un lecho de rosas por donde transite la democracia argentina en busca de un futuro mejor, más bien lo que se visualiza es una feroz lucha por el poder entre el candidato que gane y el Kirchnerismo que intentará marcar la agenda en todos los ámbitos de la nación con la clara intención de un retorno al poder en el menor tiempo posible.

LA CICUTA PARA EL JUEZ FAYT                            
Ahora bien, pero si todas estas especulaciones favorecen al gobierno ¿por qué entonces el juez de la corte Carlos Santiago Fayt se transformó en el enemigo número uno del Kirchnerismo? La respuesta se cae de maduro: es por tener el control del tribunal que entiende en las principales causas judiciales del país que involucra a más de un dirigente del gobierno (anqe familia) que gobernó la Argentina durante doce años; esto es más o menos así: si el gobierno controla la corte, le da lo mismo quien gane las próximas elecciones ya que controlaría la principal herramienta que le quedaría a la oposición y en el peor de los casos a su propio candidato, de avanzar sobre eventuales juicios de corrupción que involucra al gobierno actual y sus ministros. El gobierno no quiere dejar nada al azar antes de irse, dejar las condiciones institucionales favorables para un pronto retorno al gobierno, es su objetivo principal ya que, pretende con todas estas reformas de fondo condicionar al próximo gobierno, aún desde el llano, para luego si fuera necesario con una diligencia administrativa hacerse de nuevo con el poder. 


VICENTE SCORDAMAGLIA