jueves, 25 de febrero de 2016

ENTRE LA ANSIEDAD DE LOS ARGENTINOS Y LAS DUDAS DEL GOBIERNO

ENTRE LA ANSIEDAD DE LOS ARGENTINOS Y LAS DUDAS DEL GOBIERNO

“la obra política más difícil de obtener es la confianza del pueblo antes que el éxito de la gestión”
Henry Perreyne

Lentamente el honorable congreso de la nación comienza a despertar de su largo letargo estival. Instrumento cardinal de nuestro sistema democrático en donde los legisladores son para las provincias lo que para la nación son sus embajadores. Todo este componente es elemental para que la democracia parlamentaria cumpla con su rol eficientemente. El forcejeo por las comisiones consideradas emblemáticas para el normal desarrollo del congreso y la marcha del gobierno comienza a desplazar el eje de la disputa por el poder situándolo en el congreso de la nación, dejando saldado de este modo, los primeros altercados entre gobierno y oposición que se llevó gran parte de los primeros sesenta días de gestión. Es de esperar entonces que de una buena vez el gobierno de Macri de rienda suelta a su programa de gobierno y despliegue su mandato mas allá de sus dudas y temores que tienen atado no solo a su gobierno sino también a todos los argentinos.  

Es sabido que la lucha por el poder no es para débiles ni indecisos, como consecuencia de ello es un paso que el gobierno debe dar si es que no quiere quedar atrapado en las minucias y mezquindades de la política de intereses personales o de sector que suelen darse mientras que el gobierno consolida su poder. La duda del gobernante genera dudas en el gobernado y en consecuencia ambos se sumergen en la incertidumbre; alguien dijo alguna vez: “es peor el dolor de la incertidumbre que la certidumbre del dolor”   el gobierno debe ejercer el poder porque es de ese modo como ayudará a que el resto de los sectores se organicen en consecuencia. Si el gobierno no domina el centro del poder, la oposición intentara su lugar y en consecuencia adelantará los tiempos electorales malogrando la gestión que debe ser ejercida por el Presidente y sus Ministros.

Los anuncios de ganancias sin tocar las escalas y en el marco de las paritarias son un tema controversial que si se debate en el congreso como es de esperar comenzará por ser una rotunda derrota para el gobierno nacional; no debieron dejar este tema tan controversial en manos del congreso sin al menos modificar algo de las malditas escalas para que dejara menos margen de cuestionamiento de la oposición que sabemos, no dejará pasar ningún desliz oficialista por bueno que este sea.   
Ya lo hemos dicho antes de las elecciones, el gobierno que viene tiene poco margen de error y en consecuencia menos tolerancia de la gente a la frustración que espera una rápida respuesta a sus demandas; el episodio del INDEC es una prueba de ello del cual depende la marcha de la economía y sus resultados; no hay tiempo para prueba y error, todo se debe probar como una comida antes de que salga a la calle para no pagar costos innecesarios, lo malo no es cometer errores sino tratar de justificarlos.

Es de esperar entonces que el Ingeniero Macri, tenga rápidos reflejos como para darse cuenta que ningún protocolo antipiquetes será suficiente para contener los reclamos de los trabajadores cuando estos vean amenazado sus conquistas y el derecho de defenderlos en cualquier ámbito que sea necesario. Me pregunto: ¿seremos capaces de acabar con los enfrentamientos sin sentido? ¿vendrá el tiempo de la política en donde se privilegien las mejores ideas?; o seguiremos estancados en la incomprensión estúpida incapaz de dar respuestas a la compleja realidad que nos afecta a todos los argentinos por igual.

VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 15 de febrero de 2016

LA SUPERVIVENCIA POLITICA ATADA A LAS NECESIDADES

LA SUPERVIVENCIA POLITICA ATADA A LAS NECESIDADES
Los mecanismos de defensa por la supervivencia política dentro del Justicialismo, han comenzado a desplegarse en lo que fuera hasta hace muy poco un sólido bloque dentro del Frente para la Victoria. La fractura producida por un número significativo de diputados, a escasos días de la apertura de las sesiones en ambas Cámaras del Congreso, preanuncian un sinfin de conflictos y forcejeos por medidas que el nuevo gobierno necesita aprobar si es que no quiere seguir gobernando solo con decretos de necesidad y urgencia (DNU). Como contraposición, el poder político de Cristina comienza a resquebrajarse en la medida en que las necesidades políticas remplacen a posiciones particularmente (ideológicas) extremas. La más importante tiene que ver con las realidades de las provincias en las cuales sus diputados son su genuina representación, por consiguiente, este teje y maneje con el gobierno de turno tiene que leerse como una señal de apoyo político a la nueva administración pensando en futuros acuerdos con las provincias tan manoseadas en el período anterior.   
Este nuevo escenario se tenía que dar tarde o temprano y fue a partir del enojo de los gobernadores una vez que el gobierno nacional procedió a la transferencia de fondos a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por encima de las asignaciones al resto de las provincias del país. Ese episodio aceleró las negociaciones que culminaron con un gesto grandilocuente de sus diputados que desencadenó la fractura y terminó con la hegemonía del Frente para la Victoria en la Cámara de Diputados. De aquí en mas, la relación de fuerzas entre oficialismo y oposición comienza a nivelarse y en la medida que el gobierno afiance su poder, al Cristinismo, le será cada vez más difícil cumplir con la operatoria de desgaste al gobierno de Macri que se había trazado como estrategia para volver al poder.
Esta situación de ruptura no solo comienza a marcar una independencia del Cristinismo de sectores que hasta ayer conformaron el bloque parlamentario más numeroso, sino que además los sectores críticos del Peronismo emprenden una acelerada renovación de sus fuerzas políticas que los posiciona más cerca del poder frente a la nueva realidad política del país. En este sentido, es absolutamente imprescindible para el futuro del gobierno y el país, que el Justicialismo se renueve rápidamente con un claro liderazgo que permita apuntalar no solo al nuevo gobierno aportando a la gobernabilidad sino también que promueva una clara expectativa pensando en el   futuro político como una alternativa válida posible.
La situación económica del país no es menos conflictiva que la política; la negociación con los fondos buitres puede transformarse, en la medida en que no se logre un acuerdo en el corto plazo, en una traba fundamental para el ingreso de fondos desde el exterior, ya que si el gobierno no logra desactivar la pata más importante del cepo que es la que impide girar dólares al exterior no será posible que ningún inversor quiera venir a Argentina mientras no pueda retirar sus ganancias. Esta situación solo se destraba con una ley sancionada por el Congreso que reemplace a la que impide el libre retiro de divisas hacia el exterior. No es menor el forcejeo que se espera en el Congreso  ya que el Cristinismo contaba con las mayorías parlamentarias para que el nuevo gobierno no logre afianzar su proyecto político basado en el ingreso de capitales externos para su desarrollo. La pelea recién comienza y los Cristinistas heridos en su orgullo prometen dar otra batalla épica que caracterizó su historia política. Por ahora Massa y la fuerza que representa, garantizan la gobernabilidad, a ellos se les suman los recién amotinados; es de esperar que juntos puedan aportarle al nuevo gobierno la mesura y la madurez necesaria para bien de todos los argentinos. 

VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 9 de febrero de 2016

LA METÁFORA DEL CAMBIO

LA METÁFORA DEL CAMBIO
"Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo"
León Tolstoi

Ni en la campaña electoral ni ahora, en el gobierno nacional nadie ha podido explicar con claridad cuál es el cambio que se pretende implementar en nuestro país, mucho menos cuál es el costo y quién lo debe pagar. Es claro que quien tiene que dar cuenta de este interrogante es el propio gobierno de Mauricio Macri quien fue el que instaló la consigna y que por ello le abrió la expectativa a la mayoría del electorado afín a un cambio de gobierno. Ni la actitud, ni la práctica política, ni los resultados parecen ser producto de un cambio político, por el contrario es más de lo mismo y más de lo que se esperaba. Si juzgamos que algunas cosas que se realizan en el gobierno actual parecen estar destinadas a crear mayor incertidumbre y como consecuencia mayor irritación entre los argentinos, la conclusión es que no están creando condiciones políticas que fortalezcan la paz social, hasta algunos comunicadores comienzan a decir que los muchachos de Macri se dedican a aumentar la “grieta”, algo que puede ser peligroso en tanto la nueva administración no esté en condiciones de dar respuestas contundentes para resolver los grandes problemas que tiene nuestro país. Los buenos modales y atender con deferencia a la prensa, no son cambios suficientes para tamaño problema que padece la Argentina; la actitud de algunos funcionarios a la hora de contribuir con mesura a la paz social, parece habérseles perdido en los despachos junto a otras promesas en el fragor de la lucha del nuevo gobierno enfrascado en la lucha de poder.  

Es loable ver al nuevo gobierno creando las condiciones favorables para que los capitales encuentren en Argentina condiciones óptimas para sus inversiones y así crear nuevas fuentes de trabajo, pero mientras esta hipótesis produzca resultados concretos el gobierno no puede someter al pueblo trabajador a que sean éstos quienes financien semejante transformación.
En este contexto es poco creíble la consigna hambre cero, sobre todo cuando se está pensando en que el Estado no puede seguir manteniendo a miles de empleados públicos y se procede a despidos masivos que ni siquiera gobiernos militares se animaron a ejecutar. La contradicción en este sentido es notable cuando se piensa que los que están más abajo en la escala salarial financien el hambre cero de miles de desocupados que este gobierno viene produciendo desde que asumió. 

Creo que el cambio fundamental que espera la mayoría de los argentinos tiene que ver con cómo cambiamos una lógica perversa que históricamente sometió a los países “emergentes”, al darle a los capitales todas las facilidades para que éstos inviertan sin que asuman ningún riesgo posible y por el contrario todo el sacrificio corra por cuenta de los trabajadores. Desde el mes de Noviembre del 2015 que los empresarios aplaudidores de nuestro país vienen haciendo colchón con los precios, ¿no sería un gran cambio obligarlos a retrotraer los precios a esa fecha en vez de querer mezquinar los porcentajes de las paritarias de los trabajadores?   ¿no sería un gran cambio primero generar fuentes de trabajo genuinas antes de generar un nuevo ejército de desocupados?  ¿no sería un gran cambio tener un gesto histórico en donde el gobierno comience a fijar prioridades por las necesidades que tienen los argentinos y estableciendo así reglas claras a los inversores en vez de ser tan serviles y pusilánimes?.

Todo gobierno del signo político que sea, cuando asume la máxima responsabilidad de gobernar los destinos de la Nación, lleva impreso en su concepción, los valores de la defensa de los intereses nacionales fijando prioridades entre las necesidades, las expectativas y los sueños de su pueblo, si esto no es así, un nuevo camino de incertidumbre acompañará los ideales de los argentinos.


VICENTE SCORDAMAGLIA

domingo, 31 de enero de 2016

¿DESARROLLISMO O NEOLIBERALISMO?

¿DESARROLLISMO O NEOLIBERALISMO?
A poco menos de dos meses de haber asumido el nuevo gobierno, éste tuvo aciertos y errores que en la sumatoria entre el debe y el haber dan un saldo de dudas e interrogantes para los pocos días que tiene de gestión. Comenzar las relaciones internacionales con países vecinos confrontando con Venezuela tuvo un costo innecesario que se debió haber evitado; con el afán de dar señales al mundo económico y o a países enfrentados con ese país se lo vio  al nuevo gobierno con poca cintura política en cuestiones internacionales ya que, Venezuela, funciona todavía como eje de varios países de la región que sustentan más o menos las mismas posturas que  Nicolás Maduro.

La andanada de despidos que sacude y agita al mundo laboral me parece un tanto desmedido, es imposible en tan poco tiempo saber quién es quién en el complejo entramado del Estado Nacional; este  delicado tema, debe tener un tratamiento especial para que no paguen justos por pecadores. La judicialización de la protesta parece ser un tema en el cual este gobierno no quiere tranzar ni un tranco de pollo, el miedo que tiene el Macrismo es que la oposición le gane la calle, como ya sucede, y comience el desgaste prematuro; pero si a esto le sumamos los decretos de necesidad de urgencia (DNU) también innecesarios nos muestran a un gobierno que se parece mucho más al anterior en sus prácticas políticas que lo anunciado por el Ingeniero Presidente cuando dijo que es posible hacer política de otro modo. Todos estos episodios no hicieron otra cosa que darle legitimidad a los argumentos que los Cristinistas  agitaron con fuerza en la campaña Presidencial.

La situación argentina se parece más a una ficción que a una realidad política. Esto es como un gran libreto en donde cada uno cumple con el rol asignado; las autoridades entrantes quieren achicar el Estado para después agrandarlo a su antojo, para ello tienen que despedir gente, sobre todo si entienden que hay un excedente de trabajadores del Estado que fueron o son afines al gobierno anterior, los gremialistas defienden a los despedidos como corresponde, ellos ven disminuidas sus recaudaciones, y además hay en nuestro país una conciencia adquirida para con los trabajadores en la cual la defensa del empleo es su razón de ser, de los gremios y sus dirigentes, ¡gobierne quien gobierne con el trabajo no se jode se lucha y se defiende! coinciden todos. Los movimientos sociales defienden sus derechos logrados en el marco de una lucha ganada a través de los distintos gobiernos, en la cual sostienen que el Estado Nacional tiene que hacerse cargo de los marginados y desocupados que produce el sistema capitalista explotador, en el que el trabajo es un bien  escaso a repartir, y para sumar leña al fuego en este barullo de decisiones erráticas, los Jueces dictan fallos inoportunos maniobrando entre lo que dice la ley y lo que es justo, encarcelando  a una dirigente emblemática como Milagro Sala por ocupar la vía pública en una protesta y no por delitos que según dicen habría cometido con los manejos de los fondos públicos. Mientras todo esto sucede, los economistas ajustan sus números para ofrecer futuros negocios a capitales provenientes del exterior que parece serán beneficiosos para generar nuevos empleos y paliar el déficit laboral. Con toda esta ingeniería y con un poco de suerte después de la compleja negociación de las paritarias algo le llegará al pueblo trabajador.

Hasta aquí si todo esto se cumple dentro de los carriles más o menos establecidos por los factores de poder en Argentina, la sangre no llegará al río; esto significa poner al país en armonía para dejar a todos “contentos” y vociferar a los cuatro vientos que La Argentina ha cambiado para que la rueda siga su curso hasta la próxima crisis nacional y popular.  
Es importante destacar en este escueto relato que lo importante para un nuevo gobierno pasa por tener los espacios de explotación de La Nación ordenados,  sectores de la economía nacional en que el gobierno, previa planificación, está dispuesto a desarrollar; pero para que estos capitales extranjeros vengan a invertir es necesario que el país reúna una serie de requisitos. En este contexto tiene importancia el apuro de levantar el cepo al dólar y el segundo paso de vital importancia por cierto, es tener “paz social” ya que ningún empresario desea correr riesgos con su inversión mucho menos en un país convulsionado por conflictos sociales, políticos o gremiales.
Este es el esfuerzo más importante que está realizando el Ingeniero Presidente para mostrar un cambio que de señales claras hacia el exterior, para que los señores del poder financiero vengan a invertir  a La Argentina. Cabe señalar entonces que este modelo que intenta poner en práctica el nuevo gobierno no cierra por ningún otro lado que no sea con inversiones procedentes del capital financiero internacional por tanto comienza a quedar claro cuáles son las prioridades para este gobierno.

La urgencia del gobierno de Macri lo somete al riesgo cierto de cometer una serie de errores que se vienen produciendo dejando entrever una cierta improvisación en las decisiones sometidas a prueba y error, por ello, es indudable que a Macri le está faltando una pata política activa que tuvieron otros gobiernos en función de  consensuar las decisiones más traumáticas con el fin de sufrir el menor desgaste posible y morigerar los daños colaterales de un cambio que puede ser brutal en la medida que no se contenga a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Mientras todo esto sucede en tiempo récord y un nuevo decreto favorece al multimedio de Magnetto y asociados, el pueblo que lo votó sigue esperando al desarrollismo anunciado en la campaña y no al neoliberalismo que se posiciona con fuerza.

VICENTE SCORDAMAGLIA

jueves, 7 de enero de 2016

CONSENSOS, DECRETOS Y OTRAS YERBAS

CONSENSOS, DECRETOS Y OTRAS YERBAS
Las razones por las cuales el oficialismo encuentra justificado gobernar por decreto de necesidad de urgencia (DNU) son la falta de mayorías parlamentarias. Mientras dure la recesión en ambas Cámaras, Diputados y Senado, y como se explican a sí mismos no se puede esperar hasta marzo para tomar algunas medidas traumáticas (despidos indiscriminados). Aluden a la necesidad de tomar decisiones en el corto plazo, aunque esto tenga un costo político y sea del modo más conflictivo con el que lo hizo el Kirchnerismo cuestionado por el conjunto de la oposición incluyendo al actual gobierno quienes los criticaron hasta el hartazgo. Esta metodología no es que no esté contemplada en la Constitución Nacional, pero convengamos que es solo para casos extremos ¿la situación actual lo es?.

La salida a todos los inconvenientes aludidos se hubieran resuelto con un simple llamado a sesiones extraordinarias, facultad esta que posee el Presidente de la Nación; convengamos entonces que las razones aludidas no se corresponden con la realidad y es justo sospechar entonces que las razones que tiene el gobierno son otras más allá del simple inconveniente del receso parlamentario.
Es evidente por lo que sabemos, que el actual gobierno comienza a tomar plena conciencia de la situación en la que se encuentra el Estado Nacional, Provincial y los Municipios en general; el desorden generalizado que subyace en la administración pública es comparable al de una ciudadela tomada por fuerzas invasoras luego de sufrir una derrota frente al enemigo. Entre los que vienen y los que se van no existe ningún orden posible; las oficinas en muchos casos todavía permanecen ocupadas por los funcionarios  del gobierno anterior, las cajas saqueadas y los instrumentos de medición destruidos adrede para dificultar cualquier medición posible en el corto plazo, y, como si esto fuera poco, la orden que emana de su jefa política hacia los legisladores es la de obstruir todo lo posible la acción del nuevo gobierno para que este no pueda resolver ninguno de los problemas existentes en nuestro país, prueba de ello es la de sabotear la aprobación del presupuesto 2016 para la Provincia de Buenos Aires.

¿Qué hizo que se acelere la campaña de desgaste preparada por el gobierno saliente? Esos secretos a voces dicen que el gobierno nacional prepara una ofensiva judicial contra los funcionarios emblemáticos del Cristinismo, creyendo estos, que la sociedad está dispuesta a bancarlos en esta cruzada “moralizadora” de la política. Dicha decisión del gobierno está fundada en que es necesario desmontar primero el poder de la corrupción vinculada al narcotráfico con ramificaciones en la política existente y en todas las estructuras del estado nacional (léase la fuga del penal). Antes o en paralelo de proceder a una reforma profunda que cambie definitivamente las reglas de juego entre el poder político la gente y sus legítimos representantes es necesario intervenir los focos putrefactos del poder en la Argentina.  

Es evidente que cambiar de raíz las condiciones de impunidad en la que se encuentra el país requiere de un apoyo decidido de la población y el apoyo explícito de todas las fuerzas políticas y sociales para erradicar definitivamente este flagelo que tiene en vilo a todos los argentinos. El gobierno se ha dado cuenta que tiene en el corto plazo dos opciones: una considerar que ésta es la madre de las batallas y como tal jugarse todas las fichas en ella y la segunda es que decida negociar con sectores de mucho poder en Argentina que conciben a la política al límite de lo posible.
Una duda cruel me aqueja: ¿Está la sociedad argentina lista para empujar un cambio profundo con todos los riesgos que eso implica? O como dicen algunos sectores  del medio político sindical ¿a este gobierno le falta política?. 
Vicente Scordamaglia


domingo, 3 de enero de 2016

¿VISTE? ¡YO TE LO DIJE!

¿VISTE? ¡YO TE LO DIJE!

A los pocos días de que Macri asumiera la Presidencia de la nación y al conocerse las primeras medidas, un peculiar saludo se popularizó entre los Cristinistas más acérrimos; éstos, recibían a sus “adversarios” con un eufórico: ¿viste?, ¡yo te lo dije!. El saludo tradicional, cordial y amigable que utiliza el común de los mortales fue reemplazado por esta irónica frase cargada de agresividad y rencor hacia sus “oponentes”. 
El saludo entre dos personas, es en general una expresión de deseo en la que, quien emite el saludo, le está deseando buenos augurios a otro, en el caso que nos ocupa, los Cristinistas, le están achacando a su ocasional “contrario” una culpabilidad a priori, y como consecuencia le están deseando a esos ingratos que no los votaron que caiga sobre ellos y su gobierno todos los males que reinan en este mundo sin importar que esas calamidades también alcanzarán a todos los argentinos.

Por lo que sabemos de la psicología, este es un mecanismo de defensa para atenuar el dolor ocasionado por la pérdida del gobierno, pero lo más grave es castigar a todos aquellos que no piensan como ellos y votaron en contra del gobierno de Cristina de Kirchner. Este deseo que encierra un meta mensaje cargado de sentimientos llenos de odio y perversión, produce en algunos sujetos un “alivio” de conciencia que al legitimar los malos augurios justifican su profecía catastrófica sobre el futuro del gobierno y del país. 

En este contexto en el que Macri y su equipo intentan consolidar el gobierno con sus medidas, un conjunto de conflictos se les vienen encima de los cuales tres son los de mayor repercusión y trascendencia económica y política: el primero tiene que ver con el levantamiento del CEPO; por lo que se aprecia en los primeros días parece haber sido recibido con cierta “aprobación” en los distintos sectores de la sociedad ya que los temores de una disparada del dólar no ocurrió, sin embargo, en el mediano plazo, las consecuencias pueden escalar desfavorablemente si la devaluación implícita en la medida no contempla el deterioro de los salarios más bajos que verán licuarse su poder adquisitivo. El segundo está relacionado con el primero ya que la amenaza de despido de trabajadores tanto de organismos del Estado como del sector privado me parece inoportuno, esto pone en riesgo la frágil gobernabilidad existente en nuestro país; al respecto, se deberá encontrar la fórmula que atenúe el impacto de dejar a cientos de miles de trabajadores en la calle; es verdad, el Estado tiene excedente de personal en todas las plantillas, pero si los gobiernos provinciales, en donde el 80 % de sus pobladores trabajan en el estado siguieran con la misma lógica que el Estado Nacional encenderíamos la mecha de un estallido social sin precedente. 

Un pacto social entre Estado, empresarios y trabajadores se hace necesario para permitir que el nuevo plan económico comience a ponerse en marcha y muestre sus virtudes, creando nuevos empleos que permitirían entrar en un círculo virtuoso que redundará en el bienestar de la población. Finalmente y como dice un amigo entrañable, la gente reclama honestidad, transparencia y apego a las leyes vigentes en la Constitución Nacional, debo acordar con él que por ahora estos valores tan anhelados no están bien asentados.   

Vicente Scordamaglia


viernes, 18 de diciembre de 2015

UN PASITO PA´ DELANTE, UN PASITO PARA ATRÁS

UN PASITO PA´ DELANTE, UN PASITO PARA ATRÁS

Entre la plaza del 9/12 en la que un país despidió a su Presidenta y la otra, la del 10/12 en la que recibió a su Presidente, se encuentra un pueblo alerta, expectante. Mucho se puede decir de ambos mandatarios, su impronta personal los diferencia notablemente. No solo dos estilos diferentes para expresarse y comunicar sino que además, poseen dos representaciones del mundo que la política se encarga de confrontar, así,  ambas concepciones vivieron la corta transición enfrentadas e irreconciliables entre sí, como si el destino de La Nación jugara en este acto, su última oportunidad existencial.

Cristina se retira al más puro estilo Kirchnerista, aquel que marcó su ciclo de gobierno y que en sus discursos construyó un relato épico colmado de simbolismos, exaltando continuamente ideales de igualdad y justicia que movilizaron a miles de argentinos en especial jóvenes que descreídos de la política tradicional ingresaron a ella constituyéndose así, el Kichnerismo, en una trinchera para los más jóvenes desde donde desplegaron su “rebeldía” encubriendo con su sano entusiasmo, intolerancias de su jefa,  trapisondas internas y focos de corrupción creados al amparo de un poder omnipresente. 
Por su parte, Macri, llega al poder con una impronta personal forjada en organizaciones empresarias, constituyéndose con menos discursos grandilocuentes, en el management de un país atravesado por conflictos que radican mucho más allá de cuestiones financieras que, en gran parte, son quienes producen las  injusticias de nuestro tiempo.

Los que se van, gobernaron el país por 12 años con látigo y chequera para disciplinar a propios y extraños; los que entran, quieren hacerlo concibiendo a la Nación como un gigantesco equipo para conducirlo, en un marco de unidad, al logro de sus objetivos; veremos pues, en un tiempo prudencial, la valía de ambas propuestas.      

No se trata aquí de juzgar valores personales del nuevo gobernante, pero sí considerar su gestión, ya que Macri marcó la cancha para jugar este partido con tres valores que la sociedad reclama con insistencia: honestidad, transparencia y apego a las leyes vigentes. Estos elementos son pilares esenciales a la hora de renovar la confianza del pueblo en las instituciones fundamentales de La Democracia, por ello, sorprende la decisión que tomó el Presidente al nombrar a los jueces de la Corte Suprema por decreto. Hechos como este, que se podrían haber evitado, no contribuyen a la construcción de consensos que requiere el país ni a la consolidación de la confianza aludida.

Finalmente, cualquier plan económico que se intente imponer deberá tener en cuenta los intereses de los trabajadores y no concebirlos como variable de ajuste, caso contrario, graves conflictos sacudirán el camino de la gobernabilidad tan preciada.  

VICENTE SCORDAMAGLIA