domingo, 19 de junio de 2016

TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A UN MISMO ESCENARIO

TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A UN MISMO ESCENARIO

Todos los caminos conducen a un mismo escenario para llegar a las próximas elecciones de medio término con las mejores chances electorales. En el caso del gobierno pareciera ser que el objetivo central es no solo ganar con claridad y amplio margen sino que atrás de esta contienda el oficialismo, intentará alcanzar las mayorías parlamentarias y con ese logro relanzar su gestión luego del desgaste político que le produjo el brutal ajuste realizado en los primeros seis meses de gobierno.
En el caso de la oposición será el de encontrar acuerdos electorales con otras fuerzas para agrandar sus frentes electorales situación esta que les permitirá posicionarse de cara al futuro y ser alternativa del actual gobierno nacional.
En este sentido, los estrategas de cambiemos comenzaron a desplegar una sutil operación en contra de Cristina para desgastarla lo suficiente como para que no pueda remontar su imagen pero a su vez mantenerla activa ya que el gobierno pretende antagonizar el próximo año con el Cristinismo y no con el frente renovador de Sergio Massa situación esta que en caso de ganar mayores escaños lo consolidaría como  líder indiscutido de la oposición.
Pero mientras esto sucede en el plano democrático, en otro orden la política se sigue extinguiendo y no da señales de recuperación como instrumento de la democracia, nuestras preocupaciones morales pasaron a ser el centro de atención y un nuevo episodio de corrupción acaparó todos los portales de la prensa nacional e internacional abochornando a todos los argentinos ante la obscenidad que protagonizó José López el segundo personaje en jerarquía después de De Vido a cargo del ministerio de planificación del gobierno de los Kirchner. Una vez más y sin anestesia los argentinos debemos aceptar que la corrupción está metida no solo en el funcionariado o la clase política sino en las entrañas mismas de nuestra sociedad. Son tantos los involucrados en episodios de corrupción, que al oficialismo le genera un poco de “temor” que la justicia siga avanzando en las causas de corrupción cometida por los gobiernos del matrimonio Kirchner y arruinar así su estrategia electoral temiendo también que avance también con sectores vinculados al propio oficialismo provocando un verdadero cisma en toda la sociedad herida y sin remedio por los ajustes brutales de comienzo de siclo político del frente cambiemos.
Mucho se jactó el gobierno del matrimonio Kirchner de haber convocado a miles de jóvenes a la militancia política con una épica revolucionaria que motivó también a gran parte de la población que adhirió a su relato, sin embargo, los mismos héroes simbólicos surgidos de revistas de aventuras como el Eternauta o programas infantiles como paca paca y otros, resultaron ser héroes y villanos a la vez y en la medida que la justicia avance encaminándose a develar la estafa más gigantesca que se conoce en la historia política de la nación argentina, cobrara dimensiones escandalosas defraudando nuevamente a una generación de jóvenes que creyeron religiosamente que formaban parte de una revolución nacional y popular.
Este escenario arto complejo por sus connotaciones político delictivo, amenaza tener ramificaciones en todos los estamentos de nuestra sociedad lo que los responsables de destapar esta verdadera olla a presión que parece ser este escandaloso episodio de nuestra nación, se haga con la mayor responsabilidad pensando en el esclarecimiento de los hechos y encarcelando a los responsables y no estimular un revanchismo político que puede terminar por socavar los caminos de la verdad absoluta infligiendo nuevas heridas sobre el corazón mismo de la democracia Argentina.
VICENTE SCORDAMAGLIA


lunes, 13 de junio de 2016

EL NUEVO ORDEN: “LA GLOBALIZACION”

EL NUEVO ORDEN: “LA GLOBALIZACION”
La globalización es el mercado, la información, la tecnología, el turismo. Lo universal son los valores, los derechos del hombre, la libertad, la cultura y la democracia.
Jean Baudrillard

En un contexto caracterizado por la insensibilidad hacia el semejante, la destrucción sistemática del planeta y sus recursos no renovables, y los niveles de corrupción en todas las variantes en que se manifiesta en forma directa, no solo en el núcleo duro del poder político, sino también en el corazón mismo de la sociedad de las naciones; todo vestigio de institucionalidad alcanzado por las democracias en el mundo, está siendo desmantelado por la sinrazón de su clase dirigencial, afectando principalmente a los sectores más vulnerables de la sociedad que pagan con su sacrificio personal todos los ajustes y los cambios de modelos económicos que impactan de lleno a la gran mayoría de la población mundial; así, la falta de trabajo genuino se va convirtiendo en un dilema sin solución y se transforma en el botín más preciado y en un bien escaso a repartir.
La relativización de las certezas con relación al presente y al futuro inmediato de los países y la fragilidad de sus economías, comienzan a transformar el paisaje de ese estado de bienestar al que supieron acceder (principalmente de Europa) de la mano de la modernidad en beneficio de sus naciones y la prosperidad para su gente.
La concentración de la riqueza en manos de unos pocos grupos  de poder financiero en detrimento de estados que en su momento fueron económicamente fuertes, hoy quebrados, se ven sin capacidad para distribuir equitativamente los recursos entre sus habitantes, mientras comienzan a desvanecerse los efímeros esfuerzos de unos pocos (para parar la crisis generalizada) con resultados insuficientes, ante las necesidades y expectativas de sus pueblos.
Las nuevas realidades de los países, que como consecuencia de los avances de la tecnología configuran una nueva ética entre el trabajo y la masa laboral, delimitan un nuevo mapa del mundo y sus recursos, impactando sus consecuencias en el eje mismo de toda la población en general.  Sin perjuicio de la incertidumbre que conlleva la actual crisis global en el aspecto moral y económico, la crisis de valores va dejando paso a “éticas” que todavía no sabemos descifrar, complejizando aún más nuestra percepción de la realidad del tiempo presente. Hoy, es poca la conciencia adquirida ante el tamaño de la problemática actual, ya que si el planeta fuera una vasija y la miráramos por dentro, la veríamos medio vacía después de haber derramado un poco de su preciado contenido; siguiendo la metáfora: la vasija ha comenzado a vaciarse aceleradamente asumiendo su propia lógica sin que nada ni nadie haga algo por detener su cometido preparando el terreno a futuras calamidades con mayores zozobras para la población mundial como nunca antes se han conocido en (el orden natural, social, político y económico) toda la historia de la humanidad. 
A su vez, el vacío de poder que se está generando por las débiles economías nacionales, al sucumbir ante los nuevos fetiches: “La globalización” y “El mercado” están dejando a la política a merced de los grupos financieros internacionales que especulan sin escrúpulos con las necesidades de los pueblos, siendo este elemento el caldo de cultivo en donde se desarrollan los grupos marginales que proliferan y operan a nivel global con el claro objetivo de crear estados permisivos en donde blanquear sus enormes volúmenes de dinero (procedente de múltiples negocios ilegales conseguido a sangre y fuego) sobornando todo cuanto se cruza en su camino, aniquilando la voluntad de una sociedad que creyó fervientemente que la “modernidad” trajera niveles de progreso sostenidos y condiciones de vida más dignas para todos sus habitantes.
Los nuevos fetiches solo admiten adoradores, jamás se arrepienten de sus siniestros planes y esparcen por el mundo “la maldad insolente” porque solo quieren que vivamos “revolcaos en un merengue y en el mismo lodo todos manoseaos”.  
Nota: La palabra globalización, se usó por primera vez en 1983, en un artículo de la Harvard Business, por Thomas Lewit, bajo el titulo de Globalization of Markets, para hacer referencia  a la expansión de los mercados.

VICENTE SCORDAMAGLIA

        


martes, 31 de mayo de 2016

EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS Parte 2

EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS
Parte 2
Mucho tiempo antes de que se realizaran las últimas elecciones presidenciales, ganara quien ganare, los argentinos ya sabíamos que la búsqueda de consensos iba a ser el punto central de la política de nuestra joven democracia. En el mismo comienzo en que asumió el Ing. Macri comenzó con una serie de decretos que, a juzgar por las razones esgrimidas, en cierta medida parecían estar “justificados” ya que alegaban que al no estar conformadas las dos Cámaras (Senado y Diputados) era necesario realizar por decreto de necesidad de urgencia (DNU) una serie de medidas para poner en funcionamiento las primeras reformas del nuevo gobierno. Mucho fue censurado por estas medidas, que parecieron un nuevo atropello de uno de los poderes de La Nación sobre otro: el Legislativo. Sin embargo, con el correr de los días, el gobierno se fue dando cuenta que para realizar cualquier transformación, por más que esta fuera absolutamente necesaria, era imprescindible contar con el apoyo explícito del resto de los espacios políticos con mayor representatividad en el parlamento nacional; este hecho en sí mismo representaba un nuevo comienzo en la democracia argentina y elemento fundante del “cambio” propuesto; esto es: dejar atrás la escribanía política en el Poder Legislativo Nacional.
Sin embargo, y pese a los esfuerzos por mostrar diferencias con el gobierno anterior, el tratamiento de la ley que recientemente fue aprobada por las dos Cámaras con relación al pedido de las cinco centrales de trabajadores en cuanto a prohibir despidos por el término de 180 días (emergencia laboral para los trabajadores, cepo laboral para el gobierno) y el posterior veto Presidencial, puso nuevamente en tela de juicio la legitimidad del gobierno al avasallar, por más que el veto esté dentro de sus facultades, la libertad de los tres poderes de la Nación y en favor de un sector de la sociedad como son los empresarios; en este sentido, una vez más cuando al gobierno le toca laudar y administrar equilibrio entre trabajadores y empresarios lo hace por estos últimos dejando toda la carga del esfuerzo a los trabajadores y la clase media argentina. El insignificante papel de almacenero firmado por el gobierno y los empresarios que concurrieron a la casa de gobierno, se pareció mucho más a un pacto de amigos de algún barrio de Buenos Aires que a una política de estado en donde los convocados solo fueron para la foto. Finalmente, tras arduas negociaciones en el Congreso de la Nación entre los distintos bloques parlamentarios para lograr consensos acerca de un tema tan crucial como lo es el trabajo para la población, y votar una ley que aunque más no sea, sirva de placebo momentáneo para atenuar el fuerte impacto de las medidas de ajuste, el Presidente desconoce una vez más no solo la facultad del poder legislativo sino que además da una clara señal de cuales son sus prioridades entre el reclamo de los trabajadores y las demandas de los empresarios tan cuidados por este gobierno.
Cuando los intereses son más fuertes que las convicciones y las decisiones que toma el gobierno pretenden estar justificados por un fin mejor, muestra con claridad cómo se sigue embaucando a los más débiles de la cadena social con falsas expectativas de esperar pasivamente un futuro mejor, haciendo caso omiso a realidades angustiantes de sectores que solo cuentan con su trabajo como forma de vida decente. Cabe señalar entonces (haciendo un esfuerzo de objetividad) que independientemente de que las promesas a futuro puedan ser hechas con buenas intenciones  mientras la espera se hace cada vez más larga y angustiante, ningún gobernante tiene el derecho de ocasionar tanta incertidumbre y padecimiento  a su pueblo; por el contrario, tiene la obligación de buscar incansablemente las herramientas para amortiguar los daños colaterales que el plan estratégico de su gobierno provoca mientras se encamina hasta alcanzar sus objetivos finales . 
Si la diferencia entre un gobierno y otro pasa por quien paga el costo de los ajustes (necesarios por cierto) pues entonces los trabajadores tienen el premio mayor al sacrificio y el esfuerzo en defensa de los intereses nacionales.


VICENTE SCORDAMAGLIA

miércoles, 18 de mayo de 2016

EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS

EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS
Los conflictos sociales, políticos y económicos disparados por la gran crisis que vive nuestro país, no debidamente dimensionada, sobrevuelan el espacio argentino a la velocidad del viento, si no encontramos rápidamente un equilibrio que nos sirva para cobijarnos, sufriremos los embates de su poder destructivo que viene llevándose todo a su paso. Los hechos de corrupción que involucran a funcionarios del gobierno anterior con su jefa política a la cabeza no dan respiro en la medida que se van conociendo algunos detalles de la magnitud del desfalco producido al estado nacional. La capacidad de asombro que creíamos haber agotado en otras crisis de magnitud que vivió nuestro país, resurgió con fuerza inusitada para ponernos a la vanguardia de los países con mayor índice de corrupción de toda la región. Pero lo más asombroso de la gravedad de los delitos que se van conociendo y que los autores intentan atenuar (por la dimensión de los episodios inéditos) es que para su realización hayan involucrado a sus familiares, hijos y amigos de su entorno íntimo. Ese hecho en sí mismo, merece una reprobación contundente de todos los argentinos porque en él refleja no solo la impunidad con que realizaron estas operaciones ilícitas, sino que muestra el grado de deterioro ético y moral alcanzado por una facción de gobierno que instrumentó mecanismos y prácticas  para corromper todo cuanto pudiera con el único propósito de perpetuarse en el poder.
Una maquinaria concebida desde el Estado para construir poder, contaminó todo el espacio público enmascarado con discursos épicos y revolucionarios camuflando así, sus verdaderos objetivos de acumulación de riquezas incalculables hasta hora, creando de ese modo un Estado paralelo en lo ideológico, en lo político y en lo económico. Con este modus operandi, no solo prostituyeron a sus familias, sectores sociales y organizaciones de derechos humanos sino que la estafa más significativa perpetrada casi con obscenidad, es haber provocado un daño moral a una generación de jóvenes que creyeron en un relato que se desmorona y deslegitima por la fuerza de los hechos que día tras día quedan al descubierto.
Este breve pero necesario balance de la gestión Kirchnerista, tiene que ver con que creo que llegó la hora de separar la paja del trigo, esto es: separar a los corruptos de la política como forma de blindar al Estado Argentino, patrimonio de todos, de los depredadores de turno para que deje de ser un coto de caza de personajes inescrupulosos.     
Ya en la década del 70 corría como predica entre los grupos juveniles una controvertida frase que se transformó en una consigna frecuente para justificar algunas acciones que no eran del todo claras: “el fin justifica los medios”; en nombre de este pseudo valor, los grupos involucrados en las distintas operaciones políticas de la época (desde formaciones armadas hasta grupos de superficie) ejecutaron todo tipo de acciones sin el menor prejuicio que justificara sus acciones. Casi como una trágica vuelta al pasado, también hoy, una generación de jóvenes idealistas intentaron estructurar una fuerza política que emulara, ahora si desde el poder, a aquellos grupos que luego de la diáspora de sus jefes políticos y de conocerse traiciones y negociados con los mismos sujetos que decían combatir, dejaron un tendal político y psicológico en los cientos de miles de jóvenes que creyeron su relato hasta el límite de dar la vida por ese dogma.
La corrupción, que se ha transformado en uno de los problemas más serios que involucra a casi todos los sectores de la comunidad, tanto que afecta a países ricos como a países que todavía están en estado de desarrollo, es por su volumen y capacidad destructiva, un flagelo de tipo global con ramificaciones multifacéticas de compleja solución. Y si así entonces, reconocemos que este letal demonio también habita dentro nuestro, implica entonces una revisión de nuestras propias conductas (al tiempo en que confrontemos con el monstruo de mil cabezas y múltiples recursos) realizando un examen de conciencia y un esfuerzo ético que aísle definitivamente de la política, a las bandas de corruptos que con su narcótico discurso siguen contaminando todo lo que encuentran a su paso. Como integrante de aquella generación de jóvenes idealistas, tengo la obligación y si se quiere el derecho, de alertar sobre el engaño que se está perpetrando en nombre de principios y valores  que no son otra cosa más que relatos muy bien elaborados para seguir consumando sus corruptos designios.
VICENTE SCORDAMAGLIA


lunes, 9 de mayo de 2016

TIEMPO Y ESPERA


TIEMPO Y ESPERA
El tiempo no rehace lo que perdemos; la eternidad lo guarda para la gloria y también para el fuego.
Jorge Luis Borges

Resulta casi ridícula la queja de los funcionarios macristas cuando consideran que es injustificado el reclamo o peticiones que realizan los gremialistas y sectores políticos de la oposición con el argumento de que es poco el tiempo de gestión que tiene su gobierno. ¿Es que acaso hay algún tiempo estipulado para que el pueblo pueda formular sus legítimos reclamos? Y del mismo modo ¿cuál es el tiempo que necesitan para continuar cometiendo tantos errores?     

Los meses transcurridos desde el triunfo de la alianza Cambiemos el 22 de noviembre de 2015 hasta la fecha, es a mí entender, el tiempo suficiente para que todos los sectores de la Nación sepan ya, con lujo de detalles, el rumbo que emprendió este gobierno. Más allá de que el gobierno anterior haya dejado el país en ruinas y culpáramos a los que se fueron por el desastre encontrado, este argumento se va desdibujando cada día más perdiendo su contenido en el tiempo real en que sucedieron los hechos; además, señalan con insistencia, que con cinco  meses de gestión no se puede hacer milagros; esto es una verdad a medias, la otra mitad de la verdad es el insuficiente margen de tolerancia (a la espera) que le queda a la gente para resolver sus problemas. Podríamos decir entonces que si el gobierno anterior cometió una serie de desaciertos políticos y económicos sobre el final de su mandato,  el gobierno actual no debería creer por ello, que los ciudadanos le extendieron un cheque en blanco para hacer lo que quieran y posterguen las demandas de los argentinos. Así como están las cosas el argumento de que con la llegada de capitales comenzará el ciclo virtuoso de la economía y el éxito de su gestión, comienza a transformarse en una quimera.
Pareciera que la dirigencia del gobierno actual no percibe que la realidad es tan dinámica que se los está llevando por delante. Quizás, sería bueno recordarles que apenas ganaron en segunda vuelta por 680.000 votos y ese hecho y no otro es el que los hace frágiles frente a la compleja realidad que vive nuestro país y las urgencias de la gente.
En todo caso, para darle la derecha al gobierno que literalmente bien le cabe, se le podría conceder que todavía es poco el período de su gobierno y es necesario que la sociedad le dé un plazo más prolongado de tiempo para mostrar resultados de su gestión, pero es aquí donde está el nudo de la cuestión, imaginemos que nuestro hijo de tan solo cinco meses lo viéramos gatear hasta el balcón de su casa con el propósito de descolgarse por la baranda rumbo a la calle ¿Cómo procederíamos? ¿Lo dejamos que realice su propósito arguyendo que como todavía es muy niño no comprende que no debe hacerlo? o en su defecto ¿procedemos a evitar que lleve adelante su propósito con las consecuencias trágicas que ello implica?

La sociedad argentina votó al actual gobierno convencida de que la nueva administración resolvería sus problemas y no que los nuevos administradores le transfieran los suyos con los costos del desbarajuste de la gestión anterior. El Estado es quien está provisto con dos recursos que son necesarios para gestionar mejor y ser más eficiente: el poder, que es la capacidad de emprender las máximas resoluciones y la política, que es la capacidad de decidir cuál es el orden de prioridades a seguir. Estas dos condiciones son indispensables para realizar un gobierno triunfante. Pero el Gobierno Nacional no solo decidió mal porque no tiene política (reniega de ella) sino que además no tiene poder (poder hacer) para conducir adecuadamente las urgencias que les plantean sus Ministros. En este sentido, el Ingeniero Macri y su gobierno, comienzan a sentir la presión de la crisis que no han sabido dimensionar adecuadamente al confiar solamente en que la salida del default, resolvería  los problemas económicos y el resto, se acomodaría por añadidura.

Hay funcionarios que se enamoran de sus propuestas sin preguntarle a la gente cuáles son sus necesidades, esta obsecuencia de algunos dirigentes argentinos por los mercados puede transformar la realidad y convertirla en un volcán a punto de reventar.  Si el gobierno actual no modera los ajustes económicos que recaen sobre las espaldas de los argentinos asfixiando las economías familiares, el descontento crecerá en la misma proporción en que no lleguen las soluciones básicas para nuestro pueblo, alumbrando nuevos y mayores conflictos que nos alejaran una vez más de un estado de bienestar duradero.

VICENTE SCORDAMAGLIA



sábado, 30 de abril de 2016

EN DEFENSA DEL SALARIO Y EL TRABAJO

EN DEFENSA DEL SALARIO Y EL TRABAJO
El nuevo frente de tormenta que deberá enfrentar el ingeniero Macri comenzó este viernes cuando una multitudinaria manifestación de las cinco centrales gremiales (la tres CGT y las dos CTA) marcharon juntas en el primer cruce de fuerzas contra el flamante gobierno y sectores empresarios. Estos últimos, cada vez que hay que arrimar el hombro para sacar a la economía del estancamiento en la que se encuentra, reaccionan negativamente en resguardo de sus intereses. Este es un fenómeno que se da en nuestro país cada vez que la economía pega un vuelco hacia atrás en su crecimiento, los sectores financieros no quieren correr ningún riesgo y deciden por el camino más fácil y seguro: achicar su planta laboral y aumentar los precios de los productos que comercializan. Este perverso sentido de la defensa de su patrimonio produce en nuestra sociedad un daño letal a la economía de los sectores medios y la clase más empobrecida que está al límite de la indigencia; golpeados por el ajuste, angustiados por la pérdida de su fuente laboral, los trabajadores son los que más sufren las consecuencias de los ajustes de las economías basadas solamente en las leyes del mercado.

Este escarpado camino que eligió el gobierno nacional, y que arrancó con una falla de origen, nos lleva inexorablemente hacia zonas peligrosas de la economía y conlleva en sí mismo una serie de perjuicios que repercuten negativamente en todos los sectores de la producción. En particular destruye la columna vertebral de la economía interna que es su mercado interno, compuesto mayoritariamente por la clase media argentina, única capaz de mantener a raya los desaciertos y vaivenes del mercado. Los sectores medios en definitiva son la rueda de auxilio de la economía en general, ya que, con su consumo constante corrige los desajustes económicos de nuestro país con serias falencias para crecer y generar riqueza genuina.
En este caso, el sector gremial cuenta con un propósito legítimo y altamente sensible como lo es la defensa del trabajo y sus alicaídos salarios, luego de que el gobierno llevó adelante un brutal ajuste que impactó violentamente sobre las economías familiares de la clase media y los sectores más vulnerables de la sociedad. 

La inflación es un flagelo que atenta contra los pueblos y su economía de bienestar, arrasa con las expectativas de los trabajadores y promueve una reacción en cadena que comienza por los despidos, privando a las familias de su necesario poder adquisitivo, aniquilan sus ahorros y disminuye al mínimo su capacidad de consumo que se ve reflejado en el comercio y la producción; un  verdadero retroceso que hace inviable las consignas de pleno empleo o el “hambre cero” en Argentina, consigna que vaticinaba el Macrismo en su campaña electoral. En este sentido y en el corto plazo, toda la Nación se verá afectada por el virus de la inflación demoliendo así el verdadero motor de la economía y eliminando al principal ordenador social de los pueblos: ¡el trabajo!

Los inmensos beneficios fiscales otorgados por este gobierno a los empresarios argentinos, todavía no se ven correspondidos. Tampoco se ve con claridad los beneficios de la salida del default, es más, todavía las calificadoras de riesgo mantienen altos su índices sobre nuestro país, entonces ¿a quién se le podría ocurrir invertir en nuestro país si las tasas de interés bancario oscilan entre el  30% o en algunos casos el 40 % anual?, en todo caso vendrán una vez más a especular como lo han hecho en otras épocas, en ese caso contaremos con el trabajo de calidad prometido por Macri al cual solo accederán unos pocos. 
Todo el mundo sabe ya que sin control de los mercados que solo se guían por la rentabilidad conducen a catástrofes económicas y sociales, sin embargo el actual gobierno persiste en el intento.  
Razones hay entonces para que los gremialistas se unan, solo sucede cuando perciben el peligro de que la economía decide sobre la política; a los políticos solo les cierra un modelo cuando el alcance del programa económico incluye en el proyecto a todos los sectores laborales, en cambio a los gerentes, solo satisfacen sus expectativas cuando les cierran sus balances.  

VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 25 de abril de 2016

BAILANDO POR UN SUEÑO

BAILANDO POR UN SUEÑO
Durante dos semanas los argentinos volvieron a sentir un vértigo que parecía olvidado desde las últimas elecciones presidenciales. Lo que se vio en Comodoro Py o en las inmediaciones del Congreso de la Nación parecía obra de la visita de alguna estrella rutilante del cine o la televisión seguida por sus fans allá donde ella tuviera que exhibirse; la caracterización cabe a partir de los bailes en que incurría el personaje del balcón de la calle Uruguay (en el barrio de Recoleta) que no era ni más ni menos que la ex Presidenta de la Nación que contorneando su cuerpo con exóticos movimientos de baile animaba a sus seguidores; en todo caso, la ex Presidenta con este operativo propio de un estado paralelo (guardia propia por sus militantes) trató de camuflar con sus desbordes simbólicos, el verdadero motivo de su visita por estos lares, esto es, la presentación frente a la Justicia que la involucra en un ilícito de su gobierno con relación al dólar a futuro.

La actividad desarrollada por la ex Presidenta con ese poder de convocatoria exhibido en las puertas de Comodoro Py la ubicó en el centro de la escena nacional; todo comenzó como un murmullo los días previos a su presentación judicial pero con el transcurrir de las horas y la enorme cobertura que tuvo en todos los medios de comunicación, la fantasía de un sector de la sociedad se hizo realidad ¡Cristina volvió!. Este no es un dato menor ya que habían quedado muchas dudas acerca de su continuidad en la política desde que viajó a su terruño en el sur luego de que Daniel Scioli (su candidato) había perdido las elecciones presidenciales. 
Renovada, bailantera y desenfadada como siempre, Cristina comenzó a desplegar su repertorio habitual asistida por sus dotes de actriz y con una oratoria y contenido ya conocido, la ex Presidenta presentó a todos los argentinos y a sus partidarios, un pobre e insólito esquema político para volver al poder: a la militancia, artistas e intelectuales, a los Diputados, Senadores y movimientos sociales les planteó la necesidad de comenzar a estructurar un nuevo Frente Ciudadano (así se llamará) que permita convocar a todos los argentinos, sin distinciones partidarias, a la nueva épica Kirchnerista que será la de recuperar el poder para defender los logros alcanzados por su gobierno en la remanida  “década ganada”.

Hasta aquí nada debería sorprendernos, es el derecho de todo político de convocar a sus partidarios a un acto político para anunciar sus próximos pasos en la política, pero lo que si llama la atención es que se haya elegido el edificio de los Tribunales de Justicia para su realización. Escapar de la corrupción con ideología tarde o temprano acaba con la credibilidad de quien abusa de ella, sobre todo, sabiendo que la gran deuda ideológica es erradicar la corrupción de la política como así también cualquier forma de delito que tenga que ver con la utilización de los dineros públicos para fines personales, políticos o de facción. Esto es así en Argentina o en cualquier lugar del mundo como estamos viendo con los casos de la  FIFA, Petrobras o Mubarak presidente de Egipto hoy derrocado y acusado de desviar mil millones de dólares de fondos oficiales y otros tantos denunciados por organismos internacionales en donde se investigan estos aberrantes casos de políticos o empresarios que se enriquecen con los dineros públicos de sus contribuyentes.

Conociendo la historia política de nuestro país no nos debería sorprender que muchas de las imputaciones que se vienen realizando contra funcionarios del gobierno anterior no prosperaran y seguramente queden impunes; entre otras cosas porque en algunos casos, estos ilícitos, están cruzados con empresarios muy cercanos al gobierno actual.  
La salida del default y la posibilidad de nuevos préstamos que oxigenen el quebranto de las provincias argentinas entusiasman a los gobernadores, la suerte dirá  si la utilización de dichos fondos es para un desarrollo sostenido de sus riquezas o para tapar nuevamente la ineficiencia de sus gobernantes. La mesa ya está servida (y por lo que sabemos será una mesaza) el nuevo orden dependerá de cómo se acomoden las piezas del nuevo rompecabezas del poder ya que el poco tiempo que separa la asunción del gobierno de Macri y las elecciones intermedias del próximo año 2017 conspiran contra el desarrollo de proyectos que verdaderamente les cambie la vida a los argentinos. 

Todas las fuerzas políticas ya preparan a sus posibles candidatos entre ellos la propia Cristina que decididamente salió a competir por un nuevo ciclo de bailando por un sueño.

VICENTE SCORDAMAGLIA