miércoles, 24 de agosto de 2016

LA DELGADA LÍNEA QUE SEPARA A LOS CANDIDATOS

LA DELGADA LÍNEA QUE SEPARA A LOS CANDIDATOS

Más allá del bien o del mal la política tiene un proceso inevitable de soslayar, y es que la voluntad de la población tarde o temprano va determinando la agenda de los políticos y no al revés. Las necesidades del conjunto establecen las prioridades a seguir y en el mejor de los casos, los pueblos suelen dar el tiempo suficiente a sus gobernantes en tanto perciban que su demanda esté atada a una necesidad superior que justifique la espera para resolver sus necesidades, es decir: la construcción de un proyecto que los incluya.

El proceso político argentino es singular en sí mismo, ya que a partir de la debacle institucional que sufrió en el 2001 quedaron desacreditadas todas las representaciones políticas y partidarias. Los gobernantes que se sucedieron a ese episodio desgraciado para el país, realizaron, sin lograrlo, grandes esfuerzos para restituir el valor de la política y en particular de la máxima autoridad, esto es: ¡La figura Presidencial! En este contexto y luego del período de transición en que gobernó un presidente surgido de una asamblea constituyente (Eduardo Duhalde), la democracia argentina comenzó a transitar periodos más o menos estables que confirman al proceso democrático argentino a partir de allí, como aquel que mejor refleja las grandes contradicciones de la época y  de sus democracias. A la debilidad institucional y la falta de ejercicio del poder del gobierno de De La Rúa y luego del interregno de Duhalde, le siguió un gobierno “fuerte” con grandes rasgos autoritarios como lo fueron primero el de Néstor Kirchner y después el de Cristina Fernández.
Este largo período de alternancia matrimonial de los Kirchner y luego del hartazgo de gran parte de los argentinos, sobreviene un gobierno de matices moderados, como es el del Ing. Macri que propone grandes cambios; estos cambios poco explicitados hasta ahora, tienen el voluntarismo de los grandes proyectos que se anuncian con palabras y gestos grandilocuentes pero que en la realidad por el momento, no llegan a concretarse; si esto es así, y el nuevo gobierno no consiguiera sacar a La Nación del estancamiento en el que se encuentra, no podrá trascender mas allá de hacer una buena gestión y dejar una administración un poco más ordenada que la que dejó el Kirchnerismo, en ese caso será un gobierno de transición parecido al de la presidencia de Sebastián Piñera en Chile (por tomar un caso de transición en la región)
Mientras tanto, los partidos políticos en Argentina siguen mostrando su ineficacia para abordar la problemática nacional, que a juzgar por la conducta de sus integrantes diseminados en todos los frentes existentes del país, tendrán poca incidencia en el futuro electoral inmediato, por tanto, la disputa, seguirá siendo entre las últimas tres coaliciones que disputaron la presidencia integradas por dirigentes provenientes de todos los sectores políticos del mapa electoral congregados en esos tres espacios.
Esta situación anómala, muestra con claridad la pérdida de identidad partidaria más trascendente que se ha visto en toda la historia democrática de Argentina, como consecuencia de ello, los tres emergentes de este peculiar escenario seguirán disputando el poder político de Argentina, esto es: Mauricio Macri con el frente CAMBIEMOS, Cristina Fernández con el FRENTE PARA LA VICTORIA y el FRENTE RENOVADOR liderado por Sergio Massa, destacándose en este escenario versiones políticas bastante similares con la peculiaridad que tienen estos para  remplazar a los dos partidos tradicionales y uno emergente (tal es el sistema democrático de occidente) dejando atrás al bipartidismo como lo fue en los últimos sesenta años con el Radicalismo y el Peronismo y un tercero emergente según la ocasión.
En este escenario complejo que se avecina, ya se observan distintas estrategias pergeñadas por los distintos actores de cara a las próximas elecciones intermedias del 2017. En el caso  del Cristinismo, intenta tensionar la situación política al límite de su tolerancia para negociar desde una posición de poder; apaciguar a los jueces que se lanzaron con mucho esmero activando todas las causas de corrupción que envuelven a ese espacio político y poner nuevamente en el centro de la política a Cristina Fernández confiando que todavía tiene una buena capacidad de adhesión (y movilización) de su fuerza y propiciar desde allí, un nuevo armado político que la proyecte para las elecciones del 2017.
El Frente Renovador sigue siendo en este esquema el tercero en discordia ya que si bien es quien mejor capitaliza los yerros de la nueva gestión es el Frente para la Victoria quien mejor polariza con el gobierno, siendo funcional uno  con el otro según la estrategia de sus operadores necesitándose ambos, en el futuro escenario eleccionario del 2017.
En el caso del gobierno pareciera ser que el objetivo central es no solo ganar con claridad y amplio margen, sino que atrás de esta contienda el oficialismo intentará relanzar su gestión si quiere llegar con chances a un segundo mandato luego del desgaste que le produjeron los brutales ajustes realizados en “detrimento” de los Argentinos, en particular, las clases medias bajas y los trabajadores, soporte obligado del ajuste.
En el caso de la oposición será el de encontrar acuerdos electorales con otras fuerzas para agrandar sus frentes electorales y así posicionarse de cara al futuro y ser alternativa del actual gobierno nacional.
En este sentido, los estrategas de Cambiemos comenzaron a desplegar una sutil operación en contra de Cristina para desgastarla lo suficiente como para que no pueda remontar su imagen, pero a su vez quieren mantenerla todavía activa con el propósito de antagonizar con esa fuerza que suponen desgastada y no con el Frente Renovador de Sergio Massa en permanente consideración de la gente.
Mientras la política se sigue extinguiendo y da pocas señales de recuperación como instrumento de la democracia, nuestras preocupaciones morales pasaron a ser el centro de atención de los ciudadanos. La lluvia de denuncias exhibida por los medios de comunicación (si son escandalosas mejor) parece ser el eje central de la política nacional estimulada por los medios de comunicación que siguen haciendo su negocio a costilla de ello, escondiendo detrás de esa realidad que nos avergüenza por cierto, los problemas de un país y un gobierno que no encuentra el rumbo del crecimiento hacia la prosperidad de sus habitantes mientras la dirigencia oficialista nos sigue colmando de asombro cuando vemos a un gobierno que confunde a un timbrado de militancia juvenil con una política de estado.  
Todos los caminos conducen al mismo escenario y todos los frentes políticos tienen el mismo objetivo: llegar a las próximas elecciones con las mejores chances electorales dado que es vital esta elección intermedia para llegar con mayores posibilidades  a las presidenciales de 2019.
VICENTE SCORDAMAGLIA



miércoles, 10 de agosto de 2016

LA RAZÓN POLÍTICA DE LA DEMOCRACIA

LA RAZÓN POLÍTICA DE LA DEMOCRACIA
“Si hubiera un Pueblo de Dioses, él se gobernaría democráticamente, por que un Gobierno tan perfecto no conviene a los hombres”
Jean Jacques Rousseau: El Contrato Social

Ya en los años 90 comenzó un debate en los ámbitos políticos sobre el futuro de la democracia y la interdependencia entre el estado liberal y el estado democrático, se investigaba acerca de la afinidad que podía existir entre ambos; “La democracia” concebida como sistema político de gobierno o como movimiento social en lucha contra las injusticias y “El liberalismo” entendido como sistema de libertades individuales, como cultura social en búsqueda de una sociedad abierta, plural y no la que conocemos en la actualidad, devenida en expresión económica de mercado.
Hoy, luego de aquellos años en donde el mundo político y las nuevas generaciones se cuestionaron absolutamente todo, vemos como las tensiones entre liberalismo y democracia vuelven a antagonizar sus diferencias; las manifestaciones que se suceden en todo el mundo, en las calles de las principales ciudades, en los parlamentos y en todos los organismos supranacionales son prueba elocuente de estas afirmaciones. Es así como hoy, igual que ayer,   vuelve a estar en el debate teórico de todos los foros político social e intelectual de todo el mundo, sintetizado con un solo titular “La razón política de la Democracia”.
La compleja realidad que vive el mundo con relación a la economía, el terrorismo y la lucha por los recursos, han transformado a la humanidad en un lugar hostil y peligroso en donde los nuevos desplazamientos (humanos) de comunidades enteras que escapan de sus propios países (por las guerras, dictaduras y catástrofes naturales) en busca de alguna oportunidad de subsistencia, exige por parte de los países con mayores recursos económicos una respuesta inmediata a la problemática que viven los refugiados de todas las zonas en conflicto, ya que de no ser así, esta situación dramática que está en pleno desarrollo (sin expectativa que se detenga por si sola) se convertirá en uno de los conflictos más trágicos de la historia que llevara a la humanidad a cometer nuevas y violentas injusticias.
Todo este acontecer que pone al mundo en una encrucijada, obedece a una razón fundamental que es la lucha por los recursos y como consecuencia de ello, la configuración del mundo está cambiando vertiginosamente produciendo daños irreparables al hombre en particular y a su medio ambiente en general.
Las consecuencias de estos flagelos ponen en riesgo inminente las democracias del mundo como sistema político (que otrora dio las respuestas necesarias para construir un estado de bienestar) y comienza a perder credibilidad a pasos agigantados frente a las demandas insatisfechas de los ciudadanos de todo el mundo que ya no encuentran en el sistema democrático soluciones a los múltiples conflictos de la época. Es posible entonces, que todavía no hayamos encontrado otra forma mejor de gobierno para administrar justicia en lo concerniente a los temas que el mundo tiene que resolver, pero lo que sí es seguro que si seguimos esta ruta (a mi juicio) equivocada, la humanidad entera se encamina sin escala previa a un estruendoso fracaso.
¿Cuál es entonces la razón política de la democracia en la actualidad?: Toda la literatura que hemos estudiado hasta ahora está basada en el pasado histórico reciente y lo que sabemos por ellos, es que la prosperidad que benefició a distintas naciones del mundo no alcanzó a todos los países de la misma manera; solo llego a unas pocas naciones después de la segunda guerra mundial dejando prácticamente afuera de la planificación, a las tres cuartas partes de la humanidad en que dio progreso y bienestar a la zona de Europa más desarrollada y a países como EEUU, Inglaterra y otros como Japón, Suecia, España, Grecia e Italia que accedieron más tarde  para incorporarse a un mercados comunes que ofrecieron prosperidad y bienestar a la mayoría de su población.   
Esta escueta descripción, nos lleva a pensar seriamente que la razón política de la que estamos hablando comienza a estar en crisis cuando vemos que algunos de estos países comienza a caerse del sistema de bienestar (por sus economías desbastadas) dejando expuestas en carne viva las heridas y la fatiga de un sistema que posibilitó en su apogeo el ascenso económico de sus naciones.
Si la razón política de la democracia fue la de administrar justicia en las naciones creando un circulo virtuoso entre países con un mismo origen que confluyeron en intereses comunes creando un solo mercado (MCE) de intercambio regional, económico y cultural en beneficio de su prosperidad, hoy ante la amenaza del esplendor perdido, esa gigantesca unión de países libres se ve amedrentada por la inestabilidad económica, la inseguridad terrorista y la xenofobia creciente que amenaza con destruir toda la construcción social que costó años de luchas y sacrificios de millones de seres humanos que creyeron por primera vez en su historia haber construido una democracia que garantice un sistema de estabilidad inquebrantable. 

VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 1 de agosto de 2016

LA CUESTIÓN TINELLI

LA CUESTIÓN TINELLI
El dinero no tiene patria, los financieros carecen de patriotismo y decencia: su único propósito son las ganancias.
NAPOLEÓN BONAPARTE

Nadie ha cometido mayor ridiculización sobre la figura presidencial en este nuevo período institucional como el mismísimo Presidente de La Nación. Recordemos que el Ingeniero Macri debutó luego de la jura de su mandato, bailando en el balcón de la casa rosada con la banda y el bastón atributos que lo acreditan como tal y que son un símbolo institucional en sí mismo, ¿se imaginan a Perón o a Alfonsín bailando en el balcón haciendo lo mismo? O a Balbín y el mismísimo Cámpora haciendo morisquetas. A partir de allí una serie de desatinos lo ridiculizaron frente a la opinión pública, al punto tal de tener que disculparse y retroceder en medidas y métodos (de gobierno) que el propio Macri cuestionó enfáticamente de la gestión  anterior. 
Pero estos hechos que de por sí solos podrían ser pasajeros o manifestaciones de un estilo descontracturado, se convirtieron en una cuestión de estado cuando se le quiso endilgar a Tinelli la falta de consideración por ridiculizar la figura presidencial; en realidad, lo que sí me parece grave, es el “apriete” institucional que intentó realizar el gobierno con el empresario televisivo, provocando el posterior mensaje extorsivo que emitió éste, resaltando los perfiles de la caricatura de Macri. Convengamos que, aunque el “apriete” se realice con buenos modales no deja de ser un llamado de atención para quienes con una clara intención de instalar un presidente “bobo” en el sketch televisivo pretende negociar cuestiones comerciales como lo son el futbol nacional para todos. El gobierno supone una agresión al presidente solo que en vez de aplicar algún correctivo como lo hacía el gobierno anterior (quitándole la pauta publicitaria) se lo invita a una charla amistosa con el Presidente para limar asperezas.

Dicho esto, es necesario analizar el segundo tramo del caso que es la reunión en sí misma que el presidente dedicó a la cuestión Tinelli y que ocupó algo más de una hora presidencial; quisiera dejar en claro que la hora presidencial tiene un valor superior al que pueden emplear dos amigos en arreglar sus entuertos, digamos pues, que mediante pedido de disculpas por ambas partes, el encuentro transitó por carriles políticos de un lado y comerciales del otro. Y digo esto porque imagino que, ni el presidente ni el empresario, son ingenuos como para no entender que el caso está encuadrado en la próxima elección de medio término del año próximo, donde puede transformarse en un punto de inflexión para el futuro del gobierno y en el caso comercial del empresario es la oportunidad de avanzar en la toma de una de las millonarias patas del futbol nacional y hasta internacional. 
En este sentido destaquemos que son dos jugadores que saben lo que quieren y están dispuestos a competir a  fondo por el juego del poder político y el dinero. El presidente necesita ganar tiempo y cuidar su imagen presidencial para competir el año siguiente en donde los argentinos evaluaremos la gestión de su gobierno y el empresario está dispuesto a aportar con logística e ingenio  en tanto le den una parte de la torta del futbol nacional.
Siguiendo con este enfoque, pareciera que solo se trata de un simple acuerdo de partes y ya, pero la cuestión política es más compleja y encierra algunos vericuetos que con el correr de los días se irán develando un poco más. 
Por ahora la cuestión Tinelli quedará en la anécdota cotidiana de la política, el tiempo nos dirá si ambos acordaron algo más trascendente para los argentinos o simplemente fue un approach entre dos encumbrados personajes argentinos.   

VICENTE SCORDAMAGLIA

miércoles, 27 de julio de 2016

EL DISCURSO DEL PRESIDENTE

EL DISCURSO DEL PRESIDENTE

En el pasado todo lo que un Rey debía hacer era lucir respetable en uniforme y no caer de su caballo. Ahora debemos invadir los hogares de la gente y consagrarnos con ellos. Esta familia se ha convertido en la más baja de todas las criaturas, ¡nos hemos convertido en actores!
De la película: El discurso del Rey

El Presidente Macri ha decidido retornar al centro de la escena política luego de una ausencia peligrosa. Le bastó para ello realizar un par de entrevistas con algunos periodistas emblemáticos de nuestro sistema de medios,  que se encargaron de tamizar todos aquellos elementos perjudiciales que suelen filtrarse del escueto discurso del Ingeniero que termina por confundir el lenguaje de un coach (arengando a sus equipos a nuevos y más grandes esfuerzos para alcanzar sus objetivos) por el discurso político del Presidente de La Nación Argentina. Pero la arenga y el estímulo a un pueblo desprovisto de ideología (sistema de ideas) no son suficientes para resolver los innumerables conflictos que padece nuestra sociedad en el ámbito político, en la economía y en el ámbito social; por ello el Presidente y sus equipos deberían saber (como dice la Biblia) que no solo de pan vive el hombre y la gente espera encontrar en el discurso presidencial, sintetizado en consignas políticas, el diagnóstico, el rumbo político y la estrategia de su gobernante para dirimir aquellos problemas de difícil solución, mediante una estructura de símbolos y relatos en donde un líder entabla una relación directa con su pueblo, hecho éste que se produce en el mismo instante en que el pueblo decidió votarlo para que administre los recursos del Estado y encare la solución de los problemas existentes; un ejemplo que ilustra lo que decimos se puede ver en una odiosa comparación: La ex presidenta Cristina de Kirchner hacía gala de enormes atributos discursivos, constituyéndose éstos en el eje central de su gobierno y la forma de hacer política; en cambio el discurso de Macri carece de contenido discursivo para constituirse en una arenga permanente de voluntarismo colectivo. 

Mucho deberá mejorar el gobierno en materia de comunicación en lo que respecta al “diálogo” que pretende entablar el presidente con el pueblo para decirle  siempre la verdad como bien dice, seguramente, la nueva Directora de Discurso Presidencial, Julieta Herrera, deberá trabajar arduamente en ello, sin embargo, déjeme que dude de su eficacia: la forzada reunión con Marcelo Tinelli y su posterior desenlace de despedida, se parece mucho más a una “joda” del empresario implicando al Presidente en una verdadera payasada con sus caras deformadas, al tiempo  que la actual gestión gubernamental le sigue pidiendo esfuerzos a los argentinos para sacar a la Nación del estancamiento en que se encuentra. Siempre es bueno recordar que en materia de política de Estado solo existe  un instante entre la discreción y el grotesco, y de allí otro entre el cielo y el infierno; por ello conviene recordar un relato más de la película “El discurso del rey”

Jorge VI: Si soy un rey, ¿dónde está mi poder? ¿Puedo formar un gobierno, puedo subir los impuestos, declarar una guerra? ¡No! Y así y todo soy la base de la autoridad. ¿Por qué? Porque la nación cree que cuando hablo, hablo por ellos. Pero no puedo hablar.


Vicente Scordamaglia

domingo, 17 de julio de 2016

LA FIESTA QUE EL PUEBLO NO DEBE PAGAR

LA FIESTA QUE EL PUEBLO NO DEBE PAGAR

La política nacional entró en un impasse. Una tensa pero desconcertante espera pareciera invadir el espíritu maltrecho de los argentinos; la espera tiene que ver con que se produzca alguna mejora en el bolsillo de los trabajadores a partir del cobro de una parte de los aumentos de salarios resueltos en paritarias, correspondientes al primer semestre del año en curso, que, junto al medio aguinaldo, significa un cierto “alivio” para los alicaídos salarios de los trabajadores que venían aguantando los tarifazos (producidos por el gobierno nacional) con la misma plata que vienen cobrando desde el año anterior. En este mismo orden, también significó un desahogo para el gobierno nacional que se encontraba arrinconado por las múltiples demandas sociales. Esta sensación de “bienestar”, se produce sin perjuicio de que las promesas (de alivio, baja de la inflación y crecimiento del trabajo de “mejor calidad”) del gobierno siguen centradas en el segundo semestre del año sin olvidar que todavía falta negociar con los gremios el tramo restante al segundo semestre de las paritarias a partir del mes de agosto próximo.  

Todo este escenario complejo por cierto, viene siendo mediatizado por la prensa nacional, es decir, son minimizados ante los escandalosos episodios de corrupción que ponen en segundo plano de la agenda nacional a las demandas laborales.
Pero los argentinos ya estamos acostumbrados a este estado engañoso de estabilidad y sabemos que los aumentos en los servicios básicos que la población necesita (luz, agua, gas, salud, expensas y alimentos básicos) siguen su curso ascendente y no se detienen ante nada (cautelares de por medio) creando mayor zozobra en las familias argentinas de cara al futuro.
Un primer cacerolazo contra el gobierno de Macri en repudio a los tarifazos de los servicios básicos que consume el pueblo, comenzó a preocupar a los gerentes del gobierno de turno y una pregunta comenzó a sobrevolar las inmediaciones de la casa de gobierno acerca de cuál es el límite de tolerancia de toda la población con respecto a los ajustes brutales (y desmedidos) de un gobierno que comenzó a perder la iniciativa política y solo avanza con puro voluntarismo, fe y esperanza.   

Es natural que un nuevo gobierno le achaque todo lo malo al gobierno anterior y mucho más cuando existen múltiples motivos para que así sea, pero cualquier ciudadano, por menos leído que sea, se pregunta: ¿por qué el gobierno actual no le reclama a los empresarios (aquellos que fueron convidados de lujo a la fiesta Kirchnerista) con la misma firmeza que utiliza para negociar con los trabajadores? Más allá de que todos sabemos que debemos aportar algo de nuestro esfuerzo, no se ve por ningún lado que lo hagan quienes cobraron voluminosas cifras de dinero en subsidios del Estado. En este sentido,  la gente no tiene las herramientas para exigirles que rindan cuentas por el destino de los subsidios transferidos por el Estado Nacional hacia las empresas de servicios, pero el gobierno si los tiene ya que cuenta con todos los instrumentos que las leyes vigentes le otorgan para que rindan cuentas y llevarlos ante La Justicia si  fuera necesario.

La primera pregunta que tienen que responder los aplaudidores de siempre, (ya que son los mismos que vuelven a recibir subsidios del  gobierno actual) es: ¿Qué hicieron con la plata que les otorgó el gobierno anterior? ¿Fue un subsidio para mejorar los servicios de luz, agua, gas, transporte, energía y otros tantos o fue para mejorar sus cuentas personales?. Los servicios subsidiados por el gobierno anterior fueron otorgados a los empresarios para que cubran la parte que no pagaban los usuarios, como consecuencia de ello, al no perder sus ganancias deberían haber mejorado los servicios para que funcionen correctamente y no esperar a que el Estado corra nuevamente en rescate de empresarios que deberían haber hecho las reformas necesarias para tener los servicios en óptimas condiciones de servicio. 
De esta manera se pensó también para que el pueblo tuviera algún alivio a sus retrasados salarios y no para que los empresarios sigan recibiendo dádivas del Estado Nacional (patrimonio de todos los argentinos) agrandando sus cuentas personales, muchos de ellos depositando ese dinero en cuentas que están en paraísos fiscales.
Todo este zafarrancho, creado por el gobierno anterior y mal manejado por el gobierno actual, ha profundizado la problemática por la ineficiencia de los funcionarios de turno, que con total desparpajo insisten en que este es el costo que hay que pagar para que estos señores realicen su aprendizaje para gobernar creando mayor irritación en la sociedad que está a punto de desencadenar junto a sus reclamos una espiral de violencia peligrosa e innecesaria.    

La descripción no es antojadiza ni mucho menos alarmista, solo hay que saber mirar un poco más allá de lo que muestran los medios de comunicación que todavía les conviene seguir metidos en una disputa personal con los restos que quedan del Kirchnerismo,  donde la contienda terminará, parece ser, cuando algún personaje emblemático del gobierno anterior sea fotografiado tras las rejas. 

Mientras todo esto sucede, el gobierno nacional no encuentra la fórmula para bajar la inflación ni mucho menos para encauzar una reactivación de la economía que oxigene el escenario social. La economía global hoy en crisis no favorece las inversiones que se esperaban, complicando aun más el supuesto programa “desarrollista” en el que Macri depositó todas las expectativas, esto es: el ingreso “masivo” de inversiones, que a decir verdad, no se ven por ningún lado y difícilmente arriben quien sabe cuando a nuestro país. 
Es que en realidad nadie se dedicó a estudiar la problemática internacional y la crisis de sus mercados financieros, pero lo que es peor tampoco elaboraron un plan de gobierno alternativo en el caso de no contar con el capital externo por venir.
Lo único cierto hoy en Argentina es que tenemos medios de comunicación muy activos, unos jueces que de golpe son muy justicieros y una política ausente, mientras los gerentes de turno no hacen otra cosa que hostigar al pueblo para que pague una fiesta que no debe pagar. 


VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 11 de julio de 2016

SI ESCARBAN “ESTO ESTALLA”

SI ESCARBAN “ESTO ESTALLA”

"Si escarban, esto estalla. Los empresarios fuimos cómplices. Hay que sacarse las caretas." (Del vicepresidente de la Cámara Argentina de Comercio, Guillermo Dietrich.)

A confesión de parte relevo de prueba
Las investigaciones de corrupción llevadas a fondo son promovidas por muchas voces que debería considerar que lo más importante es contar con una masa crítica que les dé apoyo irrestricto y duradero, ya que los pueblos en cuanto reciben algunas mejoras suelen olvidarse de los momentos ingratos que les tocó vivir; pero lo más importante es que una decisión de esta naturaleza implica cambiar gran parte de las estructuras institucionales de la Nación ya que son éstas las que permiten todo tipo de tropelías en desmedro del Estado Argentino. La decisión política del Ejecutivo Nacional debe ser acompañada por una justicia que tendrá que comenzar por reconocer sus propias falencias y decididamente estar al servicio de la verdad y la justicia y no subordinada a algún poder de turno antes de impartir dictamen alguno al resto de los poderes de la Nación. Esto quiere decir en criollo básico que no habrá justicia para nadie si quienes nos tienen que juzgar, o quienes nos tienen que gobernar no son capaces de promover políticas de Estado que apunten a erradicar definitivamente la corrupción de los estamentos del Estado Nacional. Otro tanto debe promoverse en sectores importantes como son el empresariado y el sindicalismo, en donde también se producen actos delictivos de carácter financiero.
Esto sucede porque en las distintas ramificaciones en las cuales opera la corrupción estructural en nuestro país se involucra prácticamente a todos los sectores de nuestra comunidad, lo cual hace sumamente difícil ejercer algún tipo de prevención que amortigüe los escandalosos focos de corrupción que echan mano a los valores que manejan algunos ministerios sin control y sin auditoría posible que los controle.  

Es así como las declaraciones del Vicepresidente de la Cámara Argentina de Comercio Guillermo Dietrich acerca de la corrupción, son prueba irrefutable de la participación activa que tuvieron distintos sectores de la vida nacional y empresarial en el desfalco más grande de la historia perpetrada sobre un estado democrático. La corrupción estructural como la que se ha instalado en nuestro país requiere algo más que hombres probos, necesarios por cierto, pero junto a ellos debemos encontrar la fórmula que difunda la ejemplaridad como valor imprescindible para alcanzar las más altas jerarquías políticas ya que en un país sin justicia solo queda la venganza.  

Las razones por las cuales se pide mesura en el tratamiento que se le da al flagelo de la corrupción que afecta en general a gran parte de la sociedad global y a nuestro país en particular, es que la investigación en paralelo realizada por los  medios de comunicación  ha agudizado la problemática hasta llevarla al límite de la tolerancia social. La corrupción no dejó resquicio alguno en donde no haya un foco de la letal enfermedad que afecta en forma continua a casi todos los gobiernos democráticos del planeta. La amenaza latente que se observa en el tratamiento de cada uno de los episodios delictivos en general es la de dejar al Estado sin instrumentos incontaminados, para que cada poder de La Nación inicie una reconversión institucional dentro de sus propias filas, alejando a sus integrantes más cuestionados, sin dejar que por ello se lleve puesto lo poco que queda en pie de un Estado que, como el nuestro, ha sido dañado excesivamente. El vacío institucional dejado por los poderes de la Nación con relación a la corrupción en general ha sido ocupado hoy en día por el llamado periodismo de investigación que por una norma que estos tienen no pueden revelar sus fuentes, a menos que así lo determine un juez, cosa que cuando sucede los principales jefes o ideólogos de los múltiples delitos que se cometen a diario en nuestro país, terminan siendo sobreseídos por falta de mérito que los involucre en cada delito, quedando así la mayoría de estos graves casos impune; en realidad, no es que la justicia siempre llega tarde, lo que sucede es que se activa cuando el hecho ya ocurrió resultando engorroso para Fiscales y Jueces realizar tareas preventivas.

Finalmente como suelen decir en el ámbito de la justicia “a confesión de parte relevo de prueba” los dichos de Dietrich cobran en el contexto actual, un significado sustantivo a la hora de emitir juicios de valor solo sobre la dirigencia política, en todo caso y como dice el título de un libro del Tata Yofre al menos reconozcamos como Dietrich que: “fuimos todos”.  


VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 4 de julio de 2016

UNA VEZ MÁS: REPENSAR LA POLÍTICA

UNA VEZ MÁS: REPENSAR LA POLÍTICA
El vértigo al que se ve sometido el ciudadano argentino solo es comparable con la adrenalina que genera nuestro organismo cuando está a punto de ser sometido a una operación de alto riesgo. La sucesión de acontecimientos vividos en los últimos meses operados por el gobierno del Ing. Macri, con el sinceramiento de la economía, tarifazos de los servicios públicos, eliminación de subsidios al transporte, devaluación e inestabilidad laboral, provocó con este brutal paquetazo de medidas dolorosas, la consecuente sensación de vulnerabilidad en donde los trabajadores y los sectores más vulnerables de la sociedad, son los que sobrellevan la mayor parte de la incertidumbre ante el temor cierto de perder sus trabajos, único medio posible que tienen estos, para conservar su modo de vida en sociedad y elemento central de su orden social y familiar.
Si a todo esto le sumamos los acontecimientos delictivos que se vienen ventilando en la justicia con relación a la corrupción vinculada con la política, la fragilidad del sujeto se torna insostenible. En este punto es donde el conflicto desatado se torna enmarañado ya que la relación entre partidos políticos y electorado nacional, agudizan su estado de desconfianza haciendo insostenible la falta de representatividad de los partidos políticos.

Desde finales del siglo pasado, los partidos políticos vienen perdiendo credibilidad frente al incesante avance de los movimientos sociales, fundaciones y organizaciones intermedias de tipo filantrópica con claras intenciones de agrupar a ciudadanos con el único interés de ayudar al semejante; los sujetos más activos de la sociedad que fueron dejando atrás las formaciones partidarias, encontraron en este tipo de organizaciones sin fines de lucro, no solo un modo para encausar su empatía personal sino que además (al encontrar aquí nuevas formas de organización social) pudieron tener la certeza de que los fines perseguidos son honestos  y transparentes. La proximidad de estas organizaciones y sus voluntarios (distinción necesaria con la del militante partidario) con la problemática cotidiana de la gente, las transformó en el reservorio de miles de voluntarios con la vocación suficiente para encarar también, en otro orden de cosas, proyectos vinculados con la política ya que, por sus valores personales, la sociedad los promueve rápidamente con la posibilidad irrefutable de convertirse en nuevos liderazgos tal cual la gente demanda para afrontar las nuevas realidades existentes. 

El avance de estas organizaciones en la vida de los pueblos es inversamente proporcional al retroceso y a la pérdida de representatividad de las organizaciones políticas que, al contrario de las ONGs, dilapidaron la capacidad de gestionar soluciones para las problemáticas actuales, convirtiendo a los partidos políticos en meros espacios de amigos para organizar tranzas espurias y aguantaderos para delincuentes. Sin perjuicio de ello, los procesos electorales de la democracia exigen herramientas idóneas para su funcionamiento y en este sentido, los partidos políticos y su ideología son su instrumento principal, de manera que repensar la política partidaria con relación a su contenido y el rol institucional que deben cumplir, resulta indispensable; esto es reformular su formato en el actual proceso democratico.
Toda esta reforma no será posible realizarla en tanto no comprendamos la confusa situación internacional que día a día nos sorprende por su espectacularidad, son procesos que nos inquietan por la escasa comprensión que tenemos de ellos mismos. Saber hacia dónde se dirigen los conflictos que se producen en un mundo globalizado y cómo evolucionan las tendencias en las que se referencia gran parte de la humanidad, es vital para no caer en el  desaliento que nos crea una mayor incertidumbre al no saber si estos episodios traerán prosperidad para toda la humanidad o seguiremos transitando el espiral destructivo de nuestras propias realizaciones.
Para las cabezas pensantes que hay en el mundo, estos interrogantes todavía son un misterio; las economías que hasta hace muy poco eran las más poderosas del planeta, hoy todos saben, también pueden colapsar y con ellas derrumbar a todo el sistema capitalista como si este fuera un castillo de naipes a la espera de un viento intenso que socave su frágil resistencia y las obligue a caer. Es preciso entonces recordar que ninguna otra ciencia como lo es la política (entendiendo que esta lo sea) está la respuesta a los grandes interrogantes de nuestra época, por ello es indispensable que esta irremplazable herramienta de los pueblos libres del mundo no caiga en manos de sujetos perversos con designios aun más siniestros empeñados en llevar a la humanidad toda a un caos generalizado con consecuencias lamentables para todos los pueblos del mundo.    


VICENTE SCORDAMAGLIA