martes, 10 de enero de 2017

POBREZA CERO

POBREZA CERO
“Creíamos que estábamos muriendo por la patria. Pronto nos dimos cuenta que lo hacíamos por las bóvedas de los bancos”  Anatole France

La perspectiva que tiene la humanidad de librarse de la pobreza y ser resuelta en el corto o mediano plazo, parece ser más una consigna de campaña política (pobreza cero) que una propuesta responsable de quienes tienen la posibilidad de saldar esta deuda moral que tiene el mundo hoy ya globalizado.

Liberado del cepo a las cuales fue sometido el capital financiero internacional en el pasado orden internacional (mundo bipolar y posterior guerra fría) y la rápida globalización en la creciente economía extraterritorial de nuestros días, la brecha que existe entre los ingresos de los sectores más ricos comparados con el de los más pobres, asume en la actualidad, ribetes escandalosos como nunca antes se ha visto en la historia moderna del mundo civilizado. Además vemos con mayor celeridad, como grandes segmentos de las poblaciones más pobres son desplazadas y arrojadas a una vida sin destino convirtiéndolas en parias sociales en cualquier parte del mundo donde vayan a parar.

Según un informe de las Naciones Unidas para el Desarrollo por lo menos 1200 millones de personas son pobres y otro número similar apenas alcanza el nivel mínimo de subsistencia, comida, agua potable, vivienda, salud, trabajo digno y más. Frente a esta verdadera tragedia humanitaria que avergüenza a la especie humana en su conjunto, es poco lo que realizan los que más pueden, sobre todo observando como la concentración de la riqueza se sigue acumulando en pocas manos y no se detiene en la acumulación de bienes materiales y económicos dejando a la intemperie a millones de seres que claman por una oportunidad de ser tratados como verdaderos hermanos y no como desechos humanos descartados de toda planificación social y económica que incluya sus expectativas de construir una vida digna de ser vivida.

En nuestro país en particular las estadísticas realizadas por el nuevo Indec, nos deja perplejos y no nos exime de la tragedia que recorren los pueblos menos desarrollados del planeta: la brecha entre ricos y pobres se amplió al 2.500% en el tercer trimestre.
El  10% más rico de los argentinos gana más de $22.500 y el 10% más pobre menos de $2.500 al mes.
El recuperado Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la diferencia de ingresos entre el 10% de la población más pobre y el 10 % más rico en el tercer trimestre fue de 2.456,4%, en base a los números de la Encuesta Permanente de Hogares.

Con estos datos de la realidad es evidente que cuando el gobierno insiste  en su discurso de pobreza cero no está haciendo otra cosa que recitar una frase tan vacía de contenido que ya nadie le cree y mucho menos cuando su proyecto político y económico está direccionado para favorecer a los sectores de mayor concentración económica del país, dejando a los más necesitados en la indigencia y el abandono total por su condición social.

Siguiendo con algunas estadísticas a las cuales no soy muy afecto, digamos que el sector más favorecidos en el último año del gobierno del Ingeniero Macri han sido los bancos; estos, se especula, aumentaron sus ganancias algo así como el 80% con respecto al año anterior producido por las brutales devaluaciones que sigue realizando este gobierno. Por estos datos de la realidad  que no dejan margen de error, el gobierno actual se encuentra en una franca acción de incautación de los activos y o derechos adquiridos de la gente de a pie con el único objetivo de transferir recursos del pueblo trabajador a las arcas del Estado Nacional, con la única finalidad de mostrar a cualquier precio que su gestión ha sido exitosa (solo en los números) escondiendo debajo de la mesa a los verdaderos damnificados de este  brutal costo que tiene el ajuste macrista desde el inicio de su mandato: ¡los trabajadores argentinos!.  
  
Jubilados, desocupados, trabajadores, maestros, médicos y sectores informales de la economía nacional todos ellos son objeto pasible de incautación de sus bienes materiales o económicos por parte de un gobierno insensible que eligió tener empresas y sectores de élite rentables al costo de tener un pueblo pobre. 
Solo se me ocurre para terminar con esta verdadera desidia del gobierno actual una frase de un gran luchador por los derechos humanos decía:
“Para tener enemigos no hace falta declarar una guerra; sólo basta decir lo que se piensa” Martin Luther King

VICENTE SCORDAMAGLIA


miércoles, 28 de diciembre de 2016

CAMBIAR PARA NO SUCUMBIR

CAMBIAR PARA NO SUCUMBIR

“Dos tribus habitan nuestra jungla política, los que persiguen neoliberales y los que persiguen populistas. Se extinguieron los que piensan”.
Julio Bárbaro
Al tratar de analizar las distintas posibilidades que tenemos para encontrar respuestas a los complejos dilemas de la época, nos topamos inmediatamente con una tendencia absurda de los jíbaros de las ideas, y esto es altamente desmoralizante cuando quien lo practica son personas que la sociedad les asignó un lugar de privilegio en el cuadro de honor del conocimiento y el saber. Los intelectuales (de ellos estoy hablando) se supone, deben ser por su formación quienes tengan la capacidad y la disposición necesaria para ayudarnos a comprender con su erudición, los múltiples conflictos que vive nuestra sociedad globalizada. Me refiero obviamente al carácter diverso y plural que tienen las propuestas en oposición a otros presupuestos viciados de prejuicios o fanatismos que impiden la libre selección de las mejores ideas como instrumentos teóricos y filosóficos al servicio de la praxis real de los pueblos.
Lo que menos espera la sociedad de ellos (los intelectuales) es verlos enrolados partidariamente en alguna facción, grupo o partido político para luego con total desparpajo caracterizar ideológicamente a los “culpables de las continuas pesadillas” que vive nuestro país, calificando desmesuradamente a modelos políticos que en su momento fueron (y todavía lo son) artífices de importantes reformas para nuestro pueblo favoreciendo con ello a grandes mayorías de nuestra sociedad, en especial, a los más necesitados.

Este constante devenir de la construcción histórica política de nuestro pueblo obedece a la condición central de la política misma determinada por relaciones de poder que hacen que la dirigencia partidaria ponga el ojo en las deficiencias de los modelos que esgrimen sus adversarios y no en los logros que dejó su paso por el poder político y su gestión. Como es lógico suponer, nadie es tan ingenuo como para pensar que la dirigencia política estructure su discurso exaltando a sus contrincantes, cosa que si así fuera lo bien que le haría a la democracia y sus representantes, pero al fin y al cabo, convengamos que ese es su rol de militante partidario, avanzar hacia lo que falta, hacia lo no hecho. Pero entonces ¿cuál es el rol del intelectual en la sociedad y como se diferencia del político?. El [intelectual es el que se dedica al estudio y la reflexión crítica sobre la realidad y comunica sus ideas con la pretensión de influir en ella alcanzando cierto estatus de autoridad ante la opinión pública, si esto es así, el intelectual es aquel que subordina su subjetividad y sus intereses personales en aras de la verdad objetiva del acontecer de los hombres y su entorno, sujetos estos invariablemente por su condición, al libre albedrío por la circunstancia del ser: intelectual; “Los juicios morales en política solo son posibles si existe el libre albedrío”. Immanuel Kant

Es indudable que las sociedades vienen cambiando a un ritmo vertiginoso, con lo cual su composición es equivalente a su dinámica. Sus componentes tanto institucional como los colectivos sociales, ya no son los mismos que antes, esta verdad harto debatida en los ambientes políticos del mundo es la que nos permite sostener que los sistemas de representación partidario de la democracia están agotados (o en crisis) junto a su dirigencia que por todo los medios, resisten a su transformación.
La ciencia y la tecnología aceleraron los tiempos del cambio mundial que definitivamente establecieron nuevos modos y prácticas en los que los hombres y mujeres del planeta se vinculan entre sí; la economía y los sistemas de producción globalizados cambiaron irreversiblemente las relaciones de poder forzando a los partidos políticos y su dirigencia (instrumento fundamental de las democracias) a promover  cambios necesarios para adaptarse a los nuevos tiempos que exigen obtener la suficiente autoridad moral para legitimarse ante las mayorías sociales y avanzar así hacia las aspiraciones generales que demanda la sociedad. En este contexto global donde existen más dudas que certezas, los problemas y los reclamos por los derechos de los distintos sectores sociales adquieren una dimensión extra territorial poniendo de relieve que las formas de organización y las metodologías empleadas en esta constante lucha por los derechos también han caducado. La importancia que se le debería dar a las nuevas formas de organización política es un tema central en el camino de las reivindicaciones políticas, económicas, sociales y laborales ya que tienen consecuencias directas en el desarrollo de los pueblos. Así se lo vienen planteando algunos sectores de izquierda que les permitió pasar de la marginalidad del pasado a la lucha por las ideas en el parlamento o las distintas legislaturas provinciales incorporando su demanda y fortaleciendo así el sistema democrático argentino. 

Una falaz dicotomía recorre las democracias del mundo globalizado incluyendo a nuestro país en particular que dejó históricos conflictos de desencuentros sin saldar, en este sentido los argentinos somos capaces de llegar mucho más lejos para evitar lo que tememos que para alcanzar lo que deseamos, es por ello que no es calificando a los oponentes de populistas o neoliberales como vamos a resolver los complejos problemas de nuestro tiempo, sino mas bien, buscando entre todos el camino común que nos dé la certeza de encontrar la sabiduría que nos haga más justos, más libres y más solidarios entre sí. 

VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 13 de diciembre de 2016

¿CUAL ES EL PROYECTO DEL GOBIERNO?

¿CUAL ES EL PROYECTO DEL GOBIERNO?

La parálisis en la que ha entrado el gobierno nacional mantiene en alerta a todas las fuerzas políticas, sociales y económicas que se preguntan: ¿hacia dónde va la Argentina?. El impulso que lo caracterizó en los primeros meses de su gobierno parece haber chocado de frente contra los datos duros de la realidad que son mucho más severos de lo que el actual gobierno pronosticaba. Con ansiedad de colegiales antes de un examen de ingreso, los funcionarios del gobierno esperan el auxilio de algunas inversiones que modifique el actual estado de cosas y así  mostrar algo diferente y más tangible que el dialogo con la dirigencia opositora y los buenos modales que hasta ahora supo tener, así, el gobierno nacional, se gastó en esos gestos irrelevantes un año de crédito de su hasta ahora “intrascendente” gestión de gobierno. 

Los pocos logros conseguidos por el oficialismo consistieron en una serie de leyes fundamentales que pedía enfáticamente para comenzar a gobernar ( el cepo cambiario y el arreglo con los holdout) esto fue posible  gracias a la oposición que facilitó la sanción de estas leyes que el gobierno entrante consideraba fundamentales para abonar el ingresos de inversiones proveniente de capitales extranjeros que resultaron ser a un año de gobierno, medidas exiguas frente a la expectativa planteada por el oficialismo, situación esta que lo dejó al descubierto de que ese era su único plan para sacar a la Argentina de su estancamiento estructural. Claro, dice el dicho popular: ¡con plata, hasta los inútiles se lucen!

En el otro extremo del escenario nacional, la tan ponderada rosca política en la que se ve ocupada la oposición, obedece a un solo objetivo: esmerilar al gobierno y llevarlo a un callejón sin salida para que tenga que seguir negociando con el parlamento todas las leyes que pretenda implementar el ejecutivo en el próximo año electoral; así, de esta manera, ninguna ley le es propia sino del conjunto de las fuerzas políticas que se atribuyen grandes victorias al cambiar importantes tramos de los proyectos originales del ejecutivo dejando en el camino (el gobierno digo) inmensas cuotas de poder que lo están llevando a la elección intermedia del año próximo con pocas chances para relanzar su proyecto de cambio que hasta ahora, solo quedó en los enunciados de campaña electoral que lo llevó a la presidencia nacional.

El ejemplo lo tenemos con la tan bastardeada ley de ganancia que terminó por aislar definitivamente al gobierno después de que trece bloques consensuaran la ley que finalmente fue votada en el recinto dejando a la oposición en las puertas de una alianza con grandes probabilidades de que esos acuerdos parlamentarios pasen a ser en el futuro acuerdos electorales que complicarían aún más el desarrollo de la gestión macrista. 

Es notable como en este punto el gobierno no evitó que la oposición se alzara con una “victoria” parlamentaria que se podía haber evitado ya que según los especialistas dicen que solo se trataba de una diferencia exigua de dinero entre uno y otro proyecto, pero parece ser que una mala apreciación política envalentonó a algunos funcionarios del gobierno que creyeron que tenían ganada la pulseada con solo un acuerdo con los gobernadores de las provincias más importantes. 

El caso es que hoy, el oficialismo, se encuentra en otra encerrona producida por su propia impericia; si veta la ley, se verá sometido a un incansable hostigamiento en las calles por parte de la oposición con el argumento de que las promesas de campaña no son para cumplirlas, solo sirven para ganar elecciones, pero en el caso de que asuma la decisión de respetar la decisión del parlamento (como corresponda) no solo dejará a la oposición sin su argumento favorito sino que además dará testimonios razonables para mostrar que el “cambio”, ¡empieza por casa!.

VICENTE SCORDAMAGLIA

    

jueves, 8 de diciembre de 2016

CERRAR LA GRIETA: “LA GRAN MISIÓN”

CERRAR LA GRIETA: “LA GRAN MISIÓN

TOMÁS ABRAHAM: “LA EMPRESA DE VIVIR”
“El hombre se salva por su servicio a los otros hombres y así purifica su conciencia.
No se salva ni adulando a Dios, ni pidiéndole perdón, ni esperando su absolución”

Mucho se ha hablado de la grieta que dejó el Kirchnerismo a lo largo de tres mandatos consecutivos en el ejercicio del poder. La confrontación sistemática como práctica de construcción política y el argumento ideológico que señalaba a aquel que pensara distinto como el enemigo que había que combatir, fueron sus argumentos favoritos. Mirándonos en el espejo de Colombia que le costó cientos de miles de muertos en lo que va de los últimos 50 años y la zozobra permanente como modo de vida de su población, vemos como los pueblos “hartos ya de estar hartos” comienzan a tomar conciencia de que el ideologismo extremo (sea este de derecha o izquierda) esconde en su exacerbado discurso, intereses que van más allá de una utopía libertaria. Todo sujeto grupo o facción política que combate a una dictadura cruel y despiadada, al argumentar su discurso y exagerar sus prácticas en la acción política, corre el riesgo de convertirse en el transcurso de esa acción, en lo mismo que combate de su enemigo: esto es, la bestialidad que representa.

Si bien es cierto que la política es la lucha por el poder, no es menos cierto que esa confrontación (en el caso de acceder al poder) le otorgue derecho alguno de producir la desunión ciudadana en el transcurso de hegemonizar su proyecto político. Así como la muerte no redime a los hombres de sus pecados, el triunfo no convierte los defectos en virtudes, de modo que todo dirigente que obtenga una posición de poder y con ello provoque o estimule una grieta en el seno mismo de la unión nacional de su pueblo, está atentando contra los intereses no solo de quienes considera sus enemigos sino de todos los argentinos piensen como piensen.

Quizás convenga recordar que los pueblos que han desarrollado un pensamiento crítico son aquellos que aplicaron con fervor la lucha por las ideas, aquellas que a su vez son las que estimularon una verdadera conciencia democrática en el núcleo mismo de la sociedad; estos argumentos son definitivamente los que facilitaron la creación de un sistema institucional con la fortaleza suficiente para que en su interior, contenga a todas las ideologías sin que estas atenten contra la democracia, considerada ésta como el bien más preciado de los pueblos que aspiran a elegir libremente el modo de sociedad que desean construir.

La compleja realidad que viven los pueblos solo se resolverá con mecanismos que se encaminen a consensuar intereses e ideas multiplicadoras de políticas que tiendan al bien común de sus ciudadanos alentando la participación y el compromiso de todos aquellos que anhelan un país mejor para todos, por tanto no se trata aquí de proponer fórmulas magistrales para resolver los complejos interrogantes que aquejan a nuestro pueblo en general, sino mas bien se trata de un conjunto de ideas y reflexiones que ayuden a comprender al menos la problemática de nuestro tiempo. 

VIKTOR FRANKL señalaba: “Ser hombre es ser cuestionado. Vivir es dar una respuesta”
Si vivir es dar respuestas, convengamos al menos que esas respuestas tienen validez en un contexto histórico determinado; la labor de la política al igual que la de los hombres será la de cuestionar severamente el sistema preestablecido para mediar luego entre los intereses de los diferentes elementos sociales, políticos y económicos, proponiendo a unos y a otros compromisos equilibrados haciéndoles saber que sus ideas solo son relativas (y no absolutas) y que solo tienen validez en ese contexto histórico de la democracia argentina y no en otro.


VICENTE SCORDAMAGLIA

jueves, 1 de diciembre de 2016

La Revolución Cubana y Fidel

La Revolución Cubana y Fidel

Mucho dudé en escribir acerca de este tema tan controvertido; sobre todo porque seguramente al hacerlo no solo no podré evitar poner en juego mi subjetividad más profunda y con ello mi pasado de militante (a esta altura de mis años) “histórico” sino que además no podré, (como es lógico) evitar el juicio ligero que tienen muchos compatriotas de rotular con facilidad antes que razonar. Lo hago con el convencimiento de que mi relato (realizado en nombre propio) pueda significar algún aporte frente a los intentos de muchos sujetos (tan históricos como yo) de negar no solo la realidad (o el contexto) de aquellos años en que comenzó la revolución Cubana sino la de querer borrar con calificativos ignominiosos su propia historia.

La revolución Cubana significó para la mayoría de los jóvenes de mi generación el faro que iluminó nuestras aburridas vidas que, allá por la década del sesenta, nos proponía el sistema imperante en el mundo. Sexo desenfrenado, drogas y rockanrol, fue la primera manifestación de rebeldía ante el hartazgo de una vida sin sentido a la cual recurrimos, casi sin excepción, la mayoría de los jóvenes de esa época. La llegada de la revolución Cubana con Fidel y El Che Guevara, significó para muchos como yo, la posibilidad de acceder a una vida llena de valores sociales y utopías ante la falta de ideales manifiesta de esos años vacíos sin un propósito para vivir. Querer cambiar el mundo (nada menos que eso) significó para una generación cambiar el paradigma de aquellos jóvenes idealistas entre morirse de aburrimiento e inanición por la de dar la vida por los ideales de construir un mundo más justo, solidario y libre como fuera posible. Agrupados en distintas corrientes políticas de la época, fuimos haciendo tangible la idea equivocada a mi juicio de que en nuestro país se podía llevar adelante un proceso como el que se estaba produciendo en Cuba, desconociendo la envergadura que este proceso tenía en La Guerra Fría que al mismo tiempo consumaban las dos potencias surgidas de la segunda guerra mundial RUSIA Y EEUU disputándose la hegemonía del mundo de ese tiempo. En este contexto de sumo riesgo que amenazó la paz mundial, se desarrolló la revolución Cubana que tuvo como correlato central la figura de Fidel Castro que emergió como líder indiscutido de un proceso revolucionario que se desplegó por todos los pueblos del planeta que buscaban a su vez su propia liberación nacional y social.

Cuestionar la figura de Fidel Castro en ese proceso mundial es minimizar la historia de los pueblos que siguen luchando en contra de los imperialismos y que hoy más que nunca intentan sojuzgarlos a través de nuevos métodos de dominación cultural y tecnológica haciendo inviables las aspiraciones de los pueblos del mundo, a construir en libertad y democracia las sociedades que desean para sus pueblos. 
Ante tanto barullo ideológico que provocó la muerte de Fidel, reivindico absolutamente lo que supo hacer junto a un pueblo heroico que acompañó la decisión de vivir con austeridad (pero dignamente) antes que sucumbir para transformarse nuevamente en prostíbulo del imperio. 

Los excesos que hubiera cometido en ese proceso revolucionario ciertamente deslegitiman en lo personal lo hecho por Fidel, pero no así la de su pueblo y sus razones, por ello al juzgar su trayectoria post mortem una frase sobrevuela todos los análisis del mundo: ¿Lo absolverá la historia?
Primo Levi reflexionaba así sobre la razonabilidad de los mortales:
“Los hombres muy raramente son razonables cuando lo que está en juego es su propio destino”: deberíamos saber a esta altura que el destino de una Cuba libre y soberana estaba atada indefectiblemente al destino de Fidel Castro.

VICENTE SCORDAMAGLIA  


miércoles, 23 de noviembre de 2016

EL DÍA EN QUE MACRI DIO INICIO A LA CAMPAÑA 2017

EL DÍA EN QUE MACRI DIO INICIO A LA CAMPAÑA 2017

El pasado domingo 20 de noviembre, en una entrevista realizada por el diario Clarín y destacada ampliamente en la portada del diario, el presidente Mauricio Macri anunciaba así: “vamos a ganar en 2017 porque los argentinos quieren seguir esta línea”. De esta forma, el presidente de los argentinos, daba por iniciada la campaña electoral del año próximo.

No se sabe muy bien si fue un desliz producido en medio de la entrevista o por el contrario obedece a alguna “estrategia” que le sirva al gobierno para desviar la atención de la opinión pública sobre los angustiantes problemas devenidos del errático plan económico que naufraga en las aguas revueltas de la política argentina. 
Lo cierto de todo esto, cualesquiera sean las intenciones del gobierno, provocaron un revuelo importante y que a partir de allí desató una escalada de declaraciones entre opositores y oficialistas destinados a tomar posiciones con respecto a la política y a la economía nacional con vistas ahora sí a las elecciones del 2017. Dicen los manuales más antiguos que en política nada es casualidad, sin embargo, tratándose de un gobierno que desprecia las prácticas de los políticos tradicionales, podríamos llegar a concederle el error, como un desliz inoportuno que acelera fuera de tiempo la carrera electoral del próximo año. 

En este estado latente de ebullición en el que vive nuestro país por parte de los sectores del trabajo y corrientes de grupos de desocupados, comienzan a sumarse algunas voces de empresarios que alertan del peligro cierto ante la demora de la recuperación de la economía nacional. El descontrol que provoca el ingreso desmedido de productos provenientes del exterior podrían agregar nafta al fuego, generando un estado de zozobra para un gobierno que necesita la paz social tanto como el ingreso de divisas que oxigenen la economía para evitar la cadena de despidos que ya se llevó puesto a más de cien mil trabajadores en los últimos seis meses.

A un año de la asunción del nuevo gobierno de Cambiemos, los argentinos nos encontramos sin respuestas sólidas que indiquen las mejoras prometidas, las dudas comienzan a rondar la cabeza de algunos dirigentes importantes como el presidente de la cámara de Diputados Emilio Monzó (que muestra la falta de política) buscando alianzas que atemperen una posible escalada de conflictos, que solo se pueden mantener a raya si se incorpora al gobierno una serie de dirigentes con alguna capacidad de diálogo con los sectores que han comenzado a ganar la calle ante la falta de respuestas del gobierno que intenta desesperadamente atenuar el impacto de las medidas recesivas que decidió aplicar desde su inicio y que recaen dramáticamente sobre los sectores del trabajo y la producción nacional. La Confederación General del Trabajo (CGT) en una demostración de madurez política, le pone el pecho a los sectores más radicalizados de la política y al mismo tiempo le advierte al gobierno que no está dispuesto a otorgarle un cheque en blanco a sabiendas que debe aceptar la ley de emergencia social y la modificación del impuesto al salario sin atenuante, como una forma de calmar los espíritus belicosos de algunos dirigentes para tratar de llegar con menores conflictos a las paritarias del año próximo y enfrentar el desafío electoral que seguramente tendrá carácter plebiscitario sobre la gestión Macrista.

En este contexto el país entero ya sabe que este modelo solo cierra con más endeudamiento, eso no es bueno ni malo en los tiempos (de la globalización) que corren, el problema es cómo se van a utilizar esos recursos (si es que vienen) si se van a utilizar para promover el desarrollo del aparato productivo nacional generando nuevos puestos de trabajo, alentando el consumo interno, rueda de auxilio de cualquier plan económico estratégico, el gobierno tendrá el apoyo que necesita para el año próximo (elecciones intermedias) caso contrario los macristas no contarán con el apoyo imperioso que necesitan para enfrentar la segunda etapa de su gestión; sin el apoyo popular y con los riesgos que eso implica, en términos políticos, esto significa un gobierno débil sin el aval indispensable que garantice la gobernabilidad necesaria.  

VICENTE SCORDAMAGLIA

miércoles, 16 de noviembre de 2016

LA METAMORFOSIS DEL IMPERIO

LA METAMORFOSIS DEL IMPERIO
Zygmunt Bauman
He llegado a creer que las preguntas nunca están equivocadas, sino las respuestas.
También creo sin embargo, que no preguntar es la peor respuesta de todas.

En la construcción de nuestras sociedades los conflictos políticos han sido constantes e inevitables desde los inicios mismos de los tiempos; por ello, poco importa el nivel del conflicto sino más bien observar los intereses que ponen en marcha esa confrontación.  Es indudable que nuestras sociedades vienen sobrellevando un notable desgaste de los instrumentos democráticos utilizados para dar respuestas eficaces a los innumerables problemas que debió enfrentar el mundo en los últimos setenta años de hegemonía liberal, pero lo cierto es que hoy pareciera que los tiempos en que esa hegemonía neoliberal reinaba, parecen haber llegado a su fin.

Las recientes elecciones en EEUU y el triunfo de Donald Trump que el mundo entero esperó con expectativa e incertidumbre, dan cuenta de la importancia que tiene esa elección no solo para los ciudadanos de ese país, sino así también para el mundo entero. Mucha tinta corrió antes y después de esta elección, ya sea para influir en sus resultados antes, y más tarde para dimensionar sus consecuencias con el resultado ya conocido. El giro de ciento ochenta grados que acaba de dar el imperio que hegemonizó los destinos del mundo entero desde la segunda guerra mundial en adelante deja perplejo a los especialistas que sostenían que semejante cambio no se podía producir en la cúspide del poder político y económico de ese orden mundial, sin embargo, estamos viendo como el propio poder mundial comienza a producir su propia metamorfosis.   

La gran crisis de representación de la política, expresada en los últimos años y anticipada por episodios que se fueron desplegando por todo el mundo en distintas elecciones o plebiscitos, en donde la mitad de los votantes mostraban a una sociedad hastiada de la política tradicional, finalmente tuvo su correlato en la cúspide misma del poder mundial; casi en su totalidad en los procesos plebiscitarios realizado en distintos lugares del mundo globalizado como se viene observando, no hubo claros ganadores sino más bien se ven sociedades divididas (prácticamente) en dos mitades: unas sosteniendo el viejo orden liberal (desgastado y sin respuestas) y la otra proponiendo un cambio (confuso y poco explicitado todavía) en contra del viejo establishment político y financiero.

Es que los beneficios anunciados por los mentores de la globalización, mostraron su falla de origen concentrando en muy pocos la totalidad de la riqueza dejando a las grandes mayorías del mundo afuera de la distribución, a la intemperie, sin presente y sin futuro, hecho este que provocó la actual crisis internacional entre las elites financieras y las  grandes masas de trabajadores en todo el mundo globalizado. La gravedad de la situación internacional es de tal magnitud que muy pocos líderes (o analistas) alcanzan  a dimensionar su alcance creyendo que la cosa se simplifica con poner rótulos como  populistas, fascistas o xenófobos que comienzan a acceder al poder; la situación es mucho más compleja ya que lo que se ve es a la vocación política en retirada dejando la conducción de la globalización a merced de los mercados financieros ineptos para resolver las innumerables cuestiones sociales que el mundo actual viene demandando.

El nuevo presidente de los EEUU  Donald Trump, emergente de una realidad tangible de su país y el mundo, puede ser un líder que trascienda a su imagen colérica que mostró en la campaña produciendo cambios que mejoren las condiciones de vida de su pueblo (en la salud, en la educación y el trabajo) proyectando hacia el resto del mundo su legado, o en su defecto será como el “Gardiner” (película desde el jardín) manejado por la élite estadounidense solo para fingir que todo cambia y evitar así el verdadero cambio que el mundo esta esperando. La pregunta ya está formulada; ¿Cuál será la respuesta?

VICENTE SCORDAMAGLIA