lunes, 28 de mayo de 2018

LA SOCIEDAD RED

Artículo de opinión
LA SOCIEDAD RED
 Por: Vicente Scordamaglia

Las sociedades son constructos sociales. Por cultura entiendo un conjunto de creencias y valores que dan forma, alientan y motivan el comportamiento de las personas. Manuel Castell

La batalla principal que libra “el mundo moderno” es ante todo una batalla cultural; la misma se está produciendo hoy en día entre los medios tradicionales de comunicación y las redes sociales que se han expandido en los últimos años como un poder ilimitado. El fácil y libre (por ahora) acceso a estas ultimas por parte de la sociedad civil, las ha transformado en la principal herramienta de poder entre, las tendencias universales que guían su accionar a través de los flujos de información que circulan en un constante devenir de lo que acontece en el mundo, y las redes sociales que no solo son una fuente de información permanente, sino que además son mecanismos de comunicación en sí mismos con la ventaja comparativa que estas operan en el mundo globalizado en tiempo real, siendo la representación más cercana que tienen las gentes de todo el mundo por ser ellos mismos (los usuarios) quienes proveen su contenido concreto; es por ello que los centros de poder mundial, comenzaron a operar sobre las redes sociales en forma constante saturando los espacios sociales en la mayoría de los casos con torrentes de información falsa o capciosa con intenciones claras de deformar la realidad tal cual es.
Si esto es así, un peligro inminente se cierne sobre la columna vertebral de las grandes corporaciones mediáticas que hasta ahora habían dominado el escenario de las comunicaciones a escala planetaria; este argumento es fácil de comprobar ya que el mayor flujo de la información global que utilizan los medios de comunicación es provista por las redes sociales más populares como Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp y otras.
Estas poderosas redes sociales que han ocupado gran parte de nuestra vida en sociedad, dan cuenta de lo que sucede en el mundo con una vorágine diaria de acontecimientos que saturan la capacidad de bloqueo, análisis y filtro que puedan tener los receptores de los mismos; son capaces en este sentido por sí solas de hacer colapsar los grifos de la información que allí circula en tiempo real y en la mayoría de los casos por lo que se ve todo sucede sin tener instrumentos capaces para poder verificar la veracidad del emisor en una suerte de competencia virtual acerca de lo que ocurre en el mundo en general y en nuestro país en particular. 

Es evidente que nuestras vidas no son las mismas de antes, sobre todo después de la expansión de las redes sociales. La forma de vincularnos, la de amar, la de educarnos, la de re-producirnos y la de profesar nuestras creencias, han cambiado vertiginosamente provocando un verdadero caos en nuestros sistemas de creencias proyectándose hacia los sistemas de producción, que como consecuencia de ello modificó las formas de construcción de nuestras sociedades a partir de que nuestra cultura se está reconfigurando continuamente construyendo en la actualidad sociedades virtuales que dependen y operan a su vez de una red gigantesca de interconexión, sin perjuicio de quien queda adentro o afuera del nuevo sistema universal.

Una frase emblemática define la sociedad red: ¡si no estás en Facebook no existís! Esta definición ejemplifica una realidad sumamente controvertida. Esto da cuenta que la mayor parte de nuestra vida activa está determinada por conexiones virtuales que establecemos a diario dentro mismo de las redes sociales sin que estas alcancen por ahora la categoría de vínculos humanos; es verdad, en este sentido podemos decir que fuera de ellas, solo existe un pequeño espacio por donde circula nuestro mundo interno, es decir el pequeño espacio privado que antes era el verdadero motivador de nuestros vínculos humanos que cada vez más son colonizados por redes que solo ofrecen conexiones virtuales en donde el maniqueísmo es absoluto: o se es amigo o enemigo, en el medio ya no queda  nada.
El correlato entonces es la frase que cierra la conexión virtual: ¡te elimino!.
La forma en que nos hacemos de amigos y enemigos en la sociedad red está tan desprovista de empatía que ésta, perdió su campo de acción por donde pueden desarrollarse los vínculos humanos configurando así sociedades redes donde solo existen puras conexiones virtuales.
    



martes, 22 de mayo de 2018

EL QUE SE QUEMÓ CON USUREROS VE AL FMI Y LLORA

Artículo de opinión
EL QUE SE QUEMÓ CON USUREROS
VE AL FMI Y LLORA
Por: Vicente Scordamaglia

La crisis financiera que sufrió Argentina con la suba intempestiva del dólar en los últimos veinte días podría definirse no tanto como una corrida cambiaria, producida por sectores que quisieron hacer un buen negocio en la timba financiera que ofrece el gobierno nacional, sino más bien como una incapacidad manifiesta de manejo de los distintos ministros, en los cuales se concentran las decisiones de la economía nacional de un plan financiero que hace agua por donde lo miren.
El gobierno de Macri alineó así a su gabinete luego de ser esta la primera exigencia del FMI facultando a Nicolás Dujovne en la toma de decisiones del presupuesto nacional, fijando prioridades del ejecutivo, que son por estas horas el salvataje financiero, tal es la misión de la comisión enviada al Fondo Monetario Internacional para que lo asista en la emergencia deficitaria de la economía nacional.

La economía tiene un par de pilares que no se pueden soslayar por más que el ministro de economía sea Mandrake el mago; una es la confianza que proviene del pueblo hacia una conducción política en pos de su objetivo principal, el bien común de la nación, y en la misma línea, las certezas que le ofrece este gobierno a los sectores productivos de que su plan económico es creíble y sustentable en el mediano y largo plazo, y  que permita, como consecuencia de ello, un desarrollo sostenido que justifique la inversión.       
Un principio de la economía dice que la productividad mejora el nivel de vida de los habitantes de un país. Cuanto más productivo sea un país, mayor es su nivel de vida estableciendo un círculo virtuoso de la economía que redundará en el bien común de la sociedad y la del propio gobierno. El gobierno del Ing. Macri apostó toda su credibilidad otorgada por el pueblo en el curso de las últimas dos elecciones a otra forma de especulación: apostó a las inversiones extranjeras en vez de promover la productividad nacional, con el afán de ganar credibilidad en el mundo financiero internacional, desmontó la estructura productiva nacional que le hubiera permitido mantener a raya la alta desocupación que persiste hoy en la Argentina, atenuando la dureza de los tarifazos que angustian a la sociedad toda.
Es indudable que aunque lo nieguen, el aumento del dólar se trasladó a los precios de la canasta familiar aumentando peligrosamente la conflictividad social; por más que intenten enmascarar e instalar una nueva versión del FMI preocupados por los que menos tienen, sabemos que nadie presta sin poner condiciones y en ese sentido obedecen los cambios que a futuro serán sin dudas mayores restricciones para los trabajadores y sus familias.     
No hay que ser muy perceptivo para darse cuenta que tenemos un país con muchas desigualdades en donde los niveles de pobreza aumentan desmesuradamente, si el precio que debe pagar el gobierno argentino para parar la suba del dólar es a cambio de la renovación de las Lebacs a una tasa de interés usuraria el nuevo préstamo se esfumará como tantos otros en los bolsillos de los banqueros que pasaron de ganancia 0% al 40% sin escala.


Lo peor de estas medidas es que son solo paliativos de corto alcance, es decir solo le da oxigeno al gobierno hasta el próximo vencimiento; de allí la urgencia del gobierno de convocar a un acuerdo nacional convocando a todos los sectores para  repartir las cargas de tamaña irresponsabilidad que implica un estrepitoso fracaso que se cocina a fuego lento sin perjuicio de que el gobierno de Macri y sus gerentes (y aliados), admitan su impericia y su falta de sensibilidad en cada medida que tienen que decidir el destino de los argentinos.  

lunes, 30 de abril de 2018

ALGO HUELE MAL EN ARGENTINA

Artículo de Opinión 
ALGO HUELE MAL EN ARGENTINA
Por: Vicente Scordamaglia

Mientras el gobierno nacional les pide a los argentinos un nuevo esfuerzo para financiar a las empresas energéticas, los amigos del poder siguen haciendo fenomenales negocios saltando a voluntad de las Lebacs al dólar en la timba financiera que les ofrece la economía argentina. Una vez más, acciones de este tipo, terminan haciendo añicos las esperanzas y el esfuerzo de los argentinos, que nuevamente  se ven estafados por un gobierno que apostó desde el primer día a fortalecer a los que más tienen descargando todo el esfuerzo  en los trabajadores, eslabón fundamental de la economía productiva y dejando a su suerte a los más vulnerables que dependen exclusivamente del estado para poder subsistir, recortándole  el acceso a los elementos básicos que su desarrollo requiere para vivir dignamente en una sociedad que, de por sí, está viviendo al límite de su tolerancia, que estigmatiza a los trabajadores como variable de ajuste de un cambio que se desvanece enriqueciendo a unos pocos en desmedro de las grandes mayorías de trabajadores de nuestro pueblo. 

El hedor que dejó la presencia del ex Ministro de economía Domingo Cavallo por las inmediaciones de la Casa de Gobierno, encendió una luz de alarma amarilla que indica que el plan económico argentino no solo está fracasado, sino que, como agravante, se acerca peligrosamente a un nuevo precipicio, esta vez sin solución de inventario.
¿Qué puede asesorar el ex ministro de economía, uno de los responsables primarios de la masacre financiera (y padre de la convertibilidad) que dejó el 2001?; nada bueno puede salir de un experimento probado y fracasado por dos gobiernos consecutivos (Menen y la alianza de De La Rua) que dejó a la Argentina internacionalmente en default, y en el frente interno el riesgo de una disolución nacional y social.

Cada vez que el gobierno entra en pánico la justicia tan solícita con el poder de turno le ofrece un salvavidas que al menos le sirva al gobierno como tapadera para que los medios masivos de comunicación no muestren la realidad tal cual es, ocupándose de algunos personajes emblemáticos sacados de la vitrina de los cambalaches del gobierno anterior para desviar la atención y atenuar la tensión que se está acumulando en toda la sociedad.
¿Qué relación tiene el meter de nuevo presos a los dueños de c5n con la corrida bancaria y el fin de semana largo? Esto está en el mismo marco de comprensión, el oxigeno se lo dio el feriado puente y la justicia y no los ajustes que puede realizar el gobierno que persiste en subas y bajas de interés que ofrece el Banco Central, que ya anunció que seguirá subiendo y o comprando dólares hasta que se estabilice el mercado financiero por sí solo. ¿Vos decís!

Entre otras cosas y en tren de decir la verdad, que bien haría que los jueces obliguen a estos evasores, del color que sean, a pagar sus obligaciones impositivas como hacemos todos los argentinos en vez de mostrarlos como emblema de la corrupción entrando y saliendo de la cárcel como si la Argentina fuera una serie de Netflix.   

Definitivamente este gobierno no tiene un proyecto político, solo tiene un plan de negocios y como tal concibe a la Argentina, como una empresa, concepción clave para entender que no son propietarios sino tan solo administradores de un bien común de los argentinos. Mientras los gobiernos que se sucedan en nuestro país no comprendan esta verdad de perogrullo y la clase política no respete las promesas de campaña por las que el pueblo les otorgó el mandato para ocupar el poder, los argentinos estaremos cuestionando las decisiones políticas tomadas en pos de encontrar el camino de la verdad y la justicia.


miércoles, 25 de abril de 2018

ARGENTINA: UNA REALIDAD FUERA DE CONTROL

Artículo de Opinión
ARGENTINA: UNA REALIDAD FUERA DE CONTROL
Por: Vicente Scordamaglia

El planeta marcha hoy en día a la velocidad digital y las redes son su motor de competición. Argentina no escapa a esa realidad insoslayable, y mucho menos al flujo de las nuevas tendencias que provienen de esa especie de mundo que estamos construyendo, que en todo caso y por las atrocidades que se cometen a diario, se parece cada vez más a un inframundo propio de un relato de ultratumba de tiempos en que la vida estaba llena de creencias fantasmagóricas que como hoy, nos impide construir un futuro mejor para todos.

Todo cambio (y esto es cierto) que se desarrolle en una nación, implica grandes sacrificios para su gente, en especial para los que menos tienen: restructuración de la economía, de los sistemas de producción, reformas políticas, laborales, impositivas y judiciales e institucionales son algunos, entre otros que se me antoja, los pilares de un nuevo modelo de país que se intenta instalar; pero si no se es capaz de poner una red social que contenga los reclamos de las clases desplazadas de la sociedad que el mismo modelo propone, ningún cambio será factible de realizarse sino cuenta con la legitimación necesaria por parte de toda la sociedad.   

Mientras en todo el planeta se siente el impacto de la disputa de fondo que están librando los poderosos ( carrera armamentista y guerra comercial) para ver quién se queda con la hegemonía económica, política y militar del nuevo orden internacional, en nuestro país reñimos por cuestiones mucho más elementales como la de instalar por parte de la oposición una emergencia tarifaria que retrotraiga las tarifas de los servicios básicos (luz, gas, agua y otros) a valores más accesibles para que la gente pueda pagarlos, y no lo que estamos viendo hoy en día facturas con valores exorbitantes que están diezmando la economía de los asalariados en general y sus familias, sembrando una acelerada fatiga de todos los sectores en general, que a partir de un gobierno que se muestra inclemente y voraz por recortar todas las conquistas laborales, atropella obcecadamente con las esperanzas de los trabajadores argentinos y empobrece sin piedad a una clase media  vergonzante que comienza a despertar  tras un letargo temporal que hizo que este gobierno avanzara sin control sobre los derechos de las grandes mayorías.  

A decir verdad, son pocos los que aún confían en los moralizadores de la política, mucho menos en aquellos que se arrogan una autoridad moral que no se sabe bien quien se la ha otorgado, pero si la moral que profesan algunos personajes vinculados con el oficialismo están haciendo la vista obesa por no delatar los focos de corrupción del gobierno actual, y oídos sordos con las prácticas que utilizan para administrar los dineros públicos, es poca la diferencia que se observa entre el gobierno Kirchnerista y el gobierno de los gerentes del Ingeniero Macri; ambos ejecutaron su plan de gobierno a discreción con prácticas autoritarias imponiendo todo aquello que decían, había que democratizar

El gobierno nacional comienza a rascar el fondo de la olla, la falta de inversiones significativas que permita la realización de emprendimientos importantes que generen puestos de trabajo de calidad (así decían en la campaña) y con ello retomar el camino de un crecimiento sostenido, comienza a ser en la realidad una quimera inalcanzable. La imagen patética del presidente Mauricio Macri con un montaje en Vaca Muerta pidiendo a los argentinos ahorrar en el consumo de energía, se asemeja al tristemente conocido ministro de la dictadura (ingeniero Álvaro Alsogaray) cuando en ese entonces se inmortalizó con una frase célebre: ¡hay que pasar el invierno!   


La realidad argentina comienza a peregrinar por un sendero peligroso que en la medida de perder la iniciativa puede ponerse fuera de control, las paritarias no alcanzan a cubrir la pérdida adquisitiva de las grandes masas laborales, ya que gran parte de sus magros salarios son utilizados para el pago de servicios, que hoy el gobierno nacional pretende que las provincias corran con el costo político y económico de una medida que se parece más a un manotazo de ahogado que a una medida virtuosa y planificada. Desplazar en las provincias la baja de algunos impuestos para paliar el salvaje ajuste tarifario puede significar un movimiento peligroso como la decisión de un suicida a punto de ejecutar su obra macabra final.   

martes, 17 de abril de 2018

VIOLENCIA SIN FIN

Artículo de opinión
VIOLENCIA SIN FIN
Por: Vicente Scordamaglia

No es hazaña pequeña seguir conservando la serenidad en medio de una ocupación sombría y llena de responsabilidades. Y, sin embargo, ¿hay algo más necesario que la serenidad?
Friedrich Nietzsche

La existencia de los seres humanos, sujetos a vivir en sociedad, se ha convertido dramáticamente en estos tiempos en una misión de riesgos inconmensurables, creando de por sí una perpetua inestabilidad en la sociedad global. Desde que en un pasado remoto de la génesis humana en donde los primeros antepasados del hombre fueron parte de la cadena alimentaria de otras especies salvajes que habitaban el planeta, hoy, y a pesar de toda la ornamentación que ostenta la sociedad “moderna” y a pesar de haber ganado la batalla fundante del desarrollo actual contra todo otro ser vivo sobre la faz de la tierra, el ser humano, a través de los tiempos, sigue sometido a peligros extraordinarios sin vista de solución en el corto plazo.

Y no precisamente por ser parte de la cadena alimentaria de otras especies animales (que siempre es preocupante) sino que en la actualidad, se encuentra sujeto a un peligro superior que lo abruma frecuentemente al saberse presa de un depredador presente mucho más peligroso y sanguinario que solo busca su destrucción; la diferencia radica en que esta amenaza  consiste en que la bestia actual no solo busca su destrucción sino que además es capaz de  “deglutirse” a sí mismo provocando un holocausto terrenal: este animal viviente, peligroso e inteligente es el homo sapiens (hombre inteligente) es decir: ¡el hombre de nuestro tiempo!

Dicen que la violencia que se vive a diario en todas partes del planeta es un clima de época, poco argumento para tan escalofriante realidad. Los ataques perpetrados contra personas en cualquier ciudad del planeta sin mediar cargo alguno o motivo que lo justifique, las masacres perpetradas con armas de destrucción masiva sobre ciudades llenas de civiles en nombre de la libertad, las hambrunas de millones de seres humanos con necesidades básicas insatisfechas por los procesos económicos que concentran capitales a niveles inimaginables creando múltiples injusticias a lo largo y ancho de todo el planeta, nos muestra a las claras, la envergadura de la crisis moral y existencial que vive el hombre en su paso por la vida.

El exiguo valor que se le da a la vida humana es equivalente a la que le dan los soldados en un campo de batalla en donde matar o morir es la razón de ser y lo único que se persigue en ese escenario es la propia existencia; aun así, en esta situación límite, se podrían encontrar razones que justifiquen semejante aberración humana sabiendo que el que mata primero tiene una segunda oportunidad de seguir viviendo hasta que otro sujeto, en la misma situación, lo termine matando a él. 
Ahora bien ¿cómo podemos justificar racionalmente a aquellos que matan violentamente a civiles desarmados en cualquier ciudad del mundo por los medios menos esperados, o a aquellos que masacran con bombardeos sistemáticos sobre ciudades llenas de civiles y que también se encuentran desarmados? 
La respuesta no es fácil de discernir, sobre todo cuando ésta tragedia humanitaria está plagada de intereses religiosos, económicos, políticos y militares que obstruyen per se una solución clara y contundente. Si nos atenemos a la historia misma de la evolución como sociedad, partiendo de la única certeza que tenemos a mano, podemos afirmar que no hemos dejado de hacerle la guerra a nuestros semejantes cada vez que nuestros intereses se vieron afectados o estuvieron en peligro y en consecuencia, utilizamos la violencia que tenemos a nuestro alcance para eliminar a otros o al supuesto agresor como única forma de solución posible, la respuesta entonces nos puede proyectar para situarnos en una categoría superior de la escala animal que todavía no fue catalogada por la antropología, algo así como el supremo depredador no solo de todo ser viviente sino también de su hábitat junto con ello: su propia especie. Alguien dotado y equipado con todos los elementos necesarios tanto para destruir y borrar de la faz de la tierra todo elemento creado por (Dios) el hombre como así también para construir un mundo casi ideal. Podríamos denominarlo “De animales a dioses” según la calificación que le da Yuval Noah Harari en su libro: Breve historia de la humanidad, su ensayo nos aproxima para poder situarnos en la tarea de investigar la historia de la violencia como rasgo central del desarrollo del hombre y su entorno ¡la tierra!

Todos los estudios que se han hecho con respecto al hombre y la violencia ejercida contra otras especies y su entorno, tienen que ver fundamentalmente con la lucha por los recursos necesarios para el desarrollo humano. Desde un sujeto, sometido desde que nace a una feroz lucha por la vida, hasta las naciones en constante forcejeo ejerciendo la violencia armada por los recursos necesarios para su desenfrenado desarrollo, son pasibles de cometer atrocidades por alcanzar sus objetivos.   


Freud descubrió que la violencia humana es una pulsión inherente a la conformación del ser humano, lo que no pudo ver en su tiempo es como evolucionaría ese rasgo que en la actualidad prevalece sobre otros, sobre todo cuál es el límite de evolución que alcanzaría esa tendencia agresiva (violenta) del hombre propenso a llegar a límites inimaginables de destrucción masiva que, en caso de no poder mantener equilibradas (y a tiempo) las pulsiones  violentas que habitan en los sujetos, sabrá Dios cuando estaría dispuesto a sobrepasarse en la relación (in)consciente que debe tener el hombre entre la vida, la muerte y con ello, la de su propia destrucción.     

miércoles, 11 de abril de 2018

INTERVENCIÓN O UNA NUEVA PROSCRIPCIÓN

Artículo de Opinión
INTERVENCIÓN O UNA NUEVA PROSCRIPCIÓN  
Por: Vicente Scordamaglia

La intervención (o si usted quiere la proscripción) del peronismo, no es algo nuevo en este espacio político. Recordemos que el peronismo, en su génesis política, (exagerando un poco) se podría decir que nació proscripto. Es el pueblo trabajador de aquel 17 de octubre de 1945 quien rescata a su máxima figura de una de las más brutales arbitrariedades de la época que quiso impedir, con falaces argumentos, el ascenso al poder del movimiento político emergente que se disponía incorporar a millones de trabajadores argentinos que se encontraban marginados de una planificación social política y económica y a un proyecto de Nación.

De allí en adelante, el peronismo en todas sus versiones en las que le tocó intervenir a lo largo de nuestra historia electoral, sufrió una sucesión de intervenciones y o proscripciones: Lonardi, Aramburu, Onganía, Videla y ahora Macri, atentaron contra su herramienta electoral (el Partido Justicialista) que le impidió participar libremente en las distintas instancias de nuestra compleja democracia. 
Hoy, igual que ayer, una nueva patraña se cierne sobre la pesada carga que lleva sobre sus espaldas el peronismo junto al pueblo trabajador en la construcción política de la historia nacional, nuevamente se manifiesta con claridad el experimento por métodos antidemocráticos de impedir su participación en las futuras elecciones con candidatos representativos que se presenten como alternativa a las políticas de un gobierno que no se detiene en la destrucción de las conquistas sociales de los trabajadores y los sectores menos favorecidos por este gobierno antipopular.

La célebre jueza María Romilda Servini que manipuló a voluntad e intervino tantas veces al Justicialismo Nacional en nombre de inconfesables argucias, reincide una vez más, con una medida que por lo menos despierta sospechas, nombra como interventor del PJ nacional al dirigente gremial Luis Barrionuevo cercano al gobierno del ingeniero Macri para “normalizar” (así dice) el PJ nacional con la clara intención de impedir su unidad e instalar referentes afines al gobierno nacional para permitir la tan ansiada reforma laboral por parte del gobierno junto a las elites locales que presionan por sacar mejores ventajas en la puja entre (salarios y trabajo) trabajadores y empresarios.

Si el actual interventor Luis Barrionuevo (ufff que feo suena) pretende hacer una gestión creíble, deberá convocar con urgencia a una nueva afiliación masiva y a una pronta elección interna que legitime las nuevas conducciones partidarias a nivel nacional, alejando las dudas creadas hacia esta intervención arbitraria y desmesurada impulsada por la jueza intervencionista, con el riesgo de que con esta medida no resuelva nada dejará como saldo negativo un conflicto interno que ocasionará serias heridas en la democracia partidaria, no solo del Justicialismo si no la de todo el sistema electoral.
Con el mismo argumento, podría aplicar igual procedimiento y realizar la misma operación con otros partidos como el Radicalismo y otros del precario sistema electoral. La maniobra está a la vista y no deja dudas, una vez más la connivencia entre el oficialismo y algunos jueces.

Sin embargo, cada situación ofrece su coyuntura y cada crisis su oportunidad de reconstrucción. Con la nueva crisis provocada por el intervencionismo judicial, el peronismo es capaz de salir fortalecido reconstruyendo un partido renovado, que le permitirá asumir los nuevos desafíos que quedan por delante en nuestro país ofreciendo una nueva dirigencia creíble y representativa.
Una verdadera democracia partidaria y representativa exige, y esto es cierto, partidos renovados y no sellos habitados por inútiles al servicio del poder de turno con el consecuente deterioro a la democracia electoral y a todos los argentinos, por ello rescato este concepto que Juan Perón defendiera como valor fundamental de todo su pensamiento:

La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo.    

lunes, 9 de abril de 2018

DECLARACIÓN DE LA RED POLÍTICO SOCIAL “LA MARCHA DE LA BRONCA”

DECLARACIÓN DE LA RED POLÍTICO SOCIAL
LA MARCHA DE LA BRONCA
Link que remite a la letra de Pedro y Pablo

Los acontecimientos que se están produciendo en Brasil, exceden largamente la problemática personal de Lula Da Silva y sus asuntos pendientes con la justicia. El impedimento para presentarse como candidato en las próximas elecciones a presidente que se realizarán en el corriente año en ese país y las amenazas por parte de los militares Brasileños es un flagrante ataque, no solo a la democracia del Brasil si no a todas las democracias emergentes de nuestro continente que trabajan incansablemente por fortalecer su sistema democrático en la región. Las élites locales junto a los militares de ese país estimulados por poderes extraterritoriales, como otrora, retrotraen los avances políticos y culturales logrados para construir naciones económicamente más justas y soberanas en beneficio de la igualdad de oportunidades de la inmensa mayoría de los trabajadores y sus familias que ven cercenar sus derechos y la libertad  de elegir libremente a sus legítimos representantes.
Frente a este nuevo atropello al pueblo Brasileño que comenzó con la dudosa destitución de Dilma Rousseff y el preocupante silencio de los organismos internacionales, sumado a la apatía dirigencial de todos los colores partidarios de la región, repudiamos enfáticamente el accionar de grupos facciosos que operan e impiden bajo falaces pretextos el normal desarrollo de la evolución del sistema democrático en toda nuestra región.