lunes, 29 de abril de 2019

LA COYUNTURA

Artículo de Opinión
LA COYUNTURA
Por: Vicente Scordamaglia

Argentina está en una coyuntura peligrosa en la cual el gobierno puede no llegar a las próximas elecciones o, en el mejor de los casos, llegar demasiado desgastado para ser competitivo. El deterioro de la economía y la intranquilidad de la gente sumados a los sectores productivos en quiebra, que ven asomar una hiperinflación en el horizonte (si no dominan las corridas del dólar) son la suficiente razón para que el país entre en un colapso generalizado. Esto es, claro, si no se implementan medidas urgentes que contengan a los millones de argentinos que padecen los rigores del rumbo económico que este gobierno está empeñado en profundizar pareciéndose cada vez más (con otro signo ideológico) a una Venezuela de Macri.
¿El gobierno tiene una bala de plata frente a esta situación tan desfavorable? Según los datos de algunos economistas tiene una combinación de dos salidas posibles de la coyuntura desfavorable en la cual se encuentra entrampado, una es económica: usar las reservas del Banco Central para evitar las corridas especulativas por fuera de las restricciones del fondo (FMI) y la otra medida es política algo que se ratificó en estos días por el círculo rojo que viene pidiendo (con insistencia) cambiar de candidato, esto es, el llamado plan V es decir el recambio de Macri candidato por la gobernadora Vidal. La medida económica presupone nuevos riesgos, en la medida que la incertidumbre se profundice aun más, se corre el riesgo de que se licuen rápidamente las reservas del Banco Central acelerando la crisis aún más y que ésta, a su vez, sea ingobernable, de allí que se busque restablecer con la medida política, la confianza perdida en la gestión actual apostando por una candidata (María Eugenia Vidal) mejor ponderada que el actual Presidente dando un poco de certidumbre a los mercados y generar a partir de ello alguna expectativa en los sectores medios de la población allí donde se encuentra el mayor número de indecisos que son quienes definirán la próxima contienda electoral.    
No está demás insistir en que Argentina atraviesa una situación dilemática, los proyectos de quienes encabezan las encuestas y que se presupone serán los más votados Cristina o Macri (ambos) arrastran densas falencias en su gestión de gobierno: el proyecto Kirchnerista si bien produjo importantes reformas dirigidas a solucionar problemas que padecían importantes segmentos de la población más necesitada todavía requieren la asistencia del estado nacional para encontrar alguna solución a sus demandas incrementadas por la mala gestión del gobierno actual; todavía subyacen, sobre todo, aquellas de carácter estructural como la pobreza extrema y la marginalidad que se han incrementado con las políticas implementadas por el gobierno actual, sin embargo y a pesar de la gran problemática social, política y económica importantes segmentos de la población está dispuesta a votarlos aun con la carga de corrupción y falencias que sobrellevan en sus mochilas los dos actores principales que confrontarán en el próximo acto eleccionario nacional. Es evidente entonces que el festival de denuncias vertidas de un lado y otro  de la grieta actual, no logran mellar la confianza de quienes todavía conservan una cierta confianza de vastos sectores de la población sobre aquellos que lideran la intención de votos para el próximo acto electoral.
Si esto es así, la desconfianza puede no ser para este caso un elemento determinante a la hora de otorgar el voto para encarar un programa de gobierno en tanto y en cuanto el candidato encarne un objetivo superior a todas las bravatas de mentiras vertidas para conseguir votos y obtenga así un porcentaje de confianza relativa para favorecer intereses sectoriales. Cabría preguntarse entonces, ¿existen los límites? Claro que existen los límites, yo tengo muchos y no estoy dispuesto a hacer ninguna transacción con ellos en tanto y en cuanto el beneficio de la salida de la crisis sea mayor al daño que esta pueda ocasionar, por ello los medios de comunicación terminan siendo una herramienta decisiva a la hora de definir el voto de los indecisos.
A pesar del espacio ocupado por las redes sociales en detrimento de los medios tradicionales de comunicación, siguen siendo ellos un núcleo duro de periodistas estrella, quienes instalan la agenda nacional convirtiéndose en los grandes influenciadores de la opinión pública para “arrear” el voto del electorado.
La verdad es inentendible lo que nos pasa; Argentina con su enorme potencial para producir alimentos para millones de personas y  siendo uno de los países con mayor número de cocineros per cápita tiene a la mitad de su población infante sumida en la miseria y otras tres cuartas parte de los niños mal alimentados; la misma contradicción la tenemos al observar la cantidad de economistas que circulan  por los medios de comunicación (cada uno con sus verdades relativas) sin poder acertar con algún programa económico o medida de gobierno que resuelva (como lo han hecho otros países) el creciente deterioro financiero de nuestro país.
Cada vez que se habla de coyuntura política o  económica nos referimos a una etapa del desarrollo estructural de un proyecto o de un plan de gobierno. La coyuntura a la cual nos referimos es la descripción de un momento de la historia en la cual los actores sociales asumen un rol decisivo en dicha  coyuntura. 
Las últimas siete elecciones provinciales en donde el oficialismo salió tercero, comienzan a marcar una tendencia peligrosa para el gobierno que desespera a distintos sectores afines al gobierno nacional que no dudan en tomar partido y amedrentar a los ciudadanos desde distintos mecanismos de persuación, lo patético de estos días lo protagonizó la señora Mirtha Legrand insuflando su miedo para que toda la sociedad tome nota del riesgo que corren los argentinos si deciden votar a Cristina Fernández. Lo cierto es que con todo lo que puedan decir de los gobiernos populares, estos sectores cercanos al liberalismo financiero son y fueron los que en mayor medida se han beneficiado de sus políticas económicas. Los ricos siguieron siendo ricos, las capas medias tuvieron acceso a mejoras que permitieron obtener una clara posición ascendente y los sectores más postergados de la sociedad obtuvieron una mejora en su calidad de vida, lo que equivale a decir un poco de justicia social. La coyuntura política que vive la Argentina entonces, exige un compromiso mayor de todos los sectores activos de la sociedad ya que lo que decida la población en Octubre nos tiene que permitir salir de la mediocridad y el fracaso perpetuo. Las sociedades inmaduras crean una serie de “monstruos” para combatir a otros, la actual crisis terminal que nos muestra la coyuntura actual ¿nos permitirá madurar y construir un mejor porvenir para todos? 

 






martes, 26 de marzo de 2019

ATRAPADOS ENTRE KAOS Y DESCONTROL

Artículo de opinión
ATRAPADOS ENTRE KAOS Y DESCONTROL
Por: Vicente Scordamaglia

Maxwell Smart trabaja para la agencia de contrainteligencia CONTROL como el Agente 86, un individuo totalmente inepto, que se las arregla junto con sus compañeros a frustrar las operaciones de la organización criminal KAOS.

Servicios de inteligencia, espías, dobles agentes, pinchaduras, grabaciones, operaciones múltiples, asociación ilícita de jueces, fiscales y periodistas, operaciones de prensa con sus  montajes en donde abundan pruebas que son plantadas para armar causas en las que nada se prueba y cumplen un solo objetivo, el de desgastar a los adversarios y mantener a los ciudadanos en tensión continua  en contra de los políticos y sus prácticas “corruptas”.
Como se ve a diario, la mayoría de los programas de televisión, radio o prensa escrita manejan una cantidad de información proveniente de las usinas de información proporcionada por personajes de dudosa identidad. Seguimientos, escuchas ilegales, amenazas y extorsiones son proporcionadas continuamente por estos sujetos con lo que a diario se confeccionan la totalidad de los programas políticos y económicos que consumimos los argentinos.    

Si no fuera por la dramática situación que está viviendo nuestro pueblo, desde lo económico social pasando por lo político y laboral llegando a situaciones de extrema conflictividad, diría que nuestro país se parece más a una serie de espionaje del agente (86) del recontra espionaje el célebre Maxwell Smart, que a un país en serio que trabaja unido por el bien común de sus ciudadanos. 
El escenario nacional invadido por la peor especie de nuestra sociedad (espías y agentes encubiertos) domina la agenda informativa de los medios de comunicación y ocupa la preocupación de algunos políticos que decidieron hacer política realizando denuncias (denunciantes seriales) en contra de sus adversarios sosteniendo relatos muy bien construidos proveniente de estos siniestros sujetos de donde surge toda la información de la cual se nutren su discurso político. 

Mientras el reclamo de mesura se hace sentir en busca de un cierto equilibrio para analizar la política entre la realidad y la ficción a la  que nos tiene sometidos la vida nacional, pensaba en las últimas declaraciones del Presidente Macri, en cuyo discurso se observa que tiene cada vez más que ver con un hombre extraviado en un inconsistente relato de la realidad y menos con el de un jefe de estado centrado en un plan estratégico que saque a la Argentina de la brutal crisis en la que se encuentra, fijando los ejes de un crecimiento sostenido que eleve la calidad de vida de los argentinos; en realidad, no hay forma de que esto suceda mientras la verdad provenga de las cloacas de la nación y la clase política intente sacar ventajas removiendo los excrementos de años de desidia y descontrol de los valores necesarios que requiere la ciudadanía para construir una república.      

Si Kaos sigue sosteniendo posiciones extremas desoyendo el clamor de la gente para construir un país unido , mientras Descontrol solo proponga ajustes feroces sin sentido y sin ningún resultado más que el sacrificio de los argentinos y la noventa y nueve (99) amenace con incendiar el país denunciando a miembros de su misma coalición como lo hace con la oposición, pues entonces, mucha grandeza tendrán que exhibir aquellos que ofrecen constituir una nueva alternativa para el país a la hora de alejarse de los egos personales para fundar una nueva mayoría que saque a la argentina del fracaso y la miseria estructural. 
Pregunta el súper agente 86 _ ¡¡¡no me diga que si los que proponen una nueva alternativa fracasan el país se va a la mierda, perdón digo, no tiene futuro!!!_  la respuesta es:
_no tenga ninguna duda_
_¡le dije que no me lo diga!_


Nota: estimado lector ubique usted con libertad a los personajes como quiera, el grotesco será igual. 

lunes, 11 de marzo de 2019

“DEL DERECHO Y DEL REVÉS, UNO SÓLO ES LO QUE ES Y ANDA SIEMPRE CON LO PUESTO”

Artículo de opinión
“DEL DERECHO Y DEL REVÉS, UNO SÓLO ES LO QUE ES
Y ANDA SIEMPRE CON LO PUESTO”
Por: Vicente Scordamaglia

La campaña electoral 2019 en Argentina comenzó con una aspereza inusitada. Las acusaciones, calumnias y operaciones (de un lado y otro) para vincular a los candidatos con los peores males de la Argentina, escalan peligrosamente en un escenario de extrema conflictividad social, contexto este donde ya nadie disimula sus intereses y los sectores más activos de la sociedad (políticos, gremiales, jueces, fiscales empresarios y medios de comunicación) juegan sus intereses a fondo para no quedar involucrados con el nuevo fracaso argentino al que inexorablemente nos conduce el gobierno de la coalición gobernante. 

Es poco probable que a esta altura de los acontecimientos tanto mensaje inducido influya en el electorado nacional, cansado ya de operaciones de desprestigio que involucran ya no solo a la clase política, sino a todo personaje público con alguna aspiración política o expectativa de poder. Salvo unos cuantos desprevenidos que les promueva algún efecto en sus decisiones, la gran mayoría  del electorado nacional ya no compra más verdura podrida y espera de su clase dirigencial respuestas urgentes y definitivas a los múltiples problemas que afectan a la población.

Aterrorizando a la gente en caso de que si ganara algún candidato de la oposición el país se  encamina al infierno tan temido, suena provocativo y hasta   irresponsable ya que la mayoría de los argentinos se ven ya en las puertas del purgatorio consumiendo el último aliento de sus esperanzas.

La ingeniería pergeñada por los mentados estrategas de campañas presidenciales comenzaron con declaraciones fallidas, las perturbadoras declaraciones realizadas por el mismo Durán Barba (en caso de que gane Cristina creará milicias populares) tratando de infligir temores desmesurados a los ciudadanos con mensajes apocalípticos, no hacen otra cosa que ensanchar aun más la grieta que divide a los argentinos.
Es evidente que la necesidad de profundizar la grieta en beneficio propio, muestra con claridad la falta de percepción que tienen estos insensibles sujetos a la hora de testear el ánimo de la gente para las próximas elecciones, inventando espejismos inalcanzables con declaraciones falaces sobre la conducta de la oposición (posibles remplazo al gobierno nacional) creyendo que de esta forma podrán impedir la construcción de una alternativa presidencial.  
En la medida en que se consolide una tercera opción con buenas perspectivas electorales como la que se está configurando dentro mismo del espacio opositor, desaparecerán definitivamente los temores de formar un nuevo gobierno con mejores perspectivas del que está ofreciendo el gobierno del Ing. Macri.

Mientras todo esto sucede, los políticos argentinos por estas horas, comienzan a padecer el síndrome que recorre a todas las democracias del mundo en estos tiempos electorales, algo tan elemental pero necesario como el que la obtenga, correrá con una ventaja comparativa sobre el resto: “La credibilidad”. En esta época de desconfianza generalizada en donde “nadie es lo que es y anda siempre con lo puesto” el mandato común para todos los políticos que aspiran a tener el reconocimiento de la sociedad y la búsqueda del voto para las próximas elecciones presidenciales, (cuando este tenga que ratificar o rectificar el rumbo del país) será la de seguir consolidando una democracia plena en un país que todavía debe saldar con suma urgencia el default social en el que se encuentra sumergida la nación argentina por la voluntad de unos pocos en desmedro de la desazón de unos cuantos.
Ni la verborragia extrema ni la falta de comunicación con el electorado, podrán suplantar la falta de un proyecto de nación que redunda en la ausencia de representatividad que padece la clase dirigencial argentina. En el mismo momento en que todos proponen lo mismo descargando la responsabilidad de la gravedad que padece nuestra nación en los otros y en donde el electorado es bombardeado por los medios de comunicación con episodios de corrupción y delitos varios, la sociedad acumula su bronca para ser descargada a la hora de elegir a sus próximos representantes. Así, en este contexto confuso y complejo, la búsqueda de la verdad será lo que marque la diferencia entre uno y otro proyecto a la hora de dirimir el voto popular en donde se  ratificara  o rectificará el rumbo económico y político que ha tomado nuestro país. Millones de argentinos quieren conocer la verdad tal cual es, y construir sobre la base de ella un progreso que el tiempo en su transcurso ratifique y fortalezca.

¡Nunca es triste la verdad lo que no tiene es remedio! 

martes, 26 de febrero de 2019

DEMOCRACIAS SOCIALES O DEMOCRACIAS FINANCIERAS

Artículo de Opinión
DEMOCRACIAS SOCIALES O DEMOCRACIAS FINANCIERAS
Por: Vicente Scordamaglia

Los intereses de las elites (los poderosos del mundo) y sus negocios financieros, se han convertido en el exclusivo propósito de la política globalizada. En todo el planeta la verdadera polarización que existe es entre dos modelos de democracia, en las que básicamente concebimos el mundo y estas creencias ya arraigadas en el imaginario dirigencial, son las que definen a la política, esto es: proyectos financieros en favor de las grandes empresas multinacionales o proyectos productivos generadores de empleos que le permitan a la gente desarrollar un proyecto de vida.
  
Luego del período de la guerra fría (a la salida de la segunda guerra mundial) el neoliberalismo fue dejando atrás las prácticas de dominación mediante métodos cruentos, en donde los golpes de estado fueron su herramienta disciplinadora principal sobre las naciones que intentaban independizarse de la hegemonía sujeta al imperialismo norteamericano o en su defecto, la de su socio la Unión Soviética (tratados de Potsdam y Yalta) antes de que esta última comenzara a desmoronarse producto del derrumbe económico y la fragmentación de los países de la unión de estados socialistas. La Perestroika, nombre que puso fin a la guerra fría, dejó como único  vencedor a los EEUU en donde el neoliberalismo comenzó a desplegar nuevos formatos de dominación impulsando democracias con gobernantes flexibles y funcionales afines a sus intereses; pero faltaba para completar el modelo de dominación, construir un andamiaje financiero que sostuviera a estos regímenes a raya con el fin de mantener su hegemonía militar en defensa de los recursos económicos a salvo del acecho de los pueblos que reclamaban soberanía nacional, territorial y económica: esto fue el llamado capital financiero que mediante un supuesto “desarrollo” para los pueblos y el fortalecimiento de las democracias, endeudaba a los países y ahogaba su futuro en siderales deudas económicas imposibles de pagar acentuando así su dependencia y fidelidad a los organismos internacionales controlados por el imperio vencedor.
Para ello solo necesitó contar con unos cuantos bancos y sectores de la sociedad afines a su especulación financiera dando así  inicio al período más nefasto de la historia económica de las naciones y el inicio de las democracias vigiladas como nunca se ha visto en toda la historia política de la humanidad.  

Para estos modelos que yo llamo planes financieros, basta con implementar una política que brinde unos cuantos beneficios a una población que no exceda a la de una población calificada de más de diez millones de personas ya que el modelo está diseñado no para realizar programas productivos, y como consecuencia de ello la de crear políticas distributivas, sino para movimientos de capitales especulativos que les permitan a los nuevos especuladores del mundo hacerse con fortunas inconmensurables a expensas de la pobreza de los pueblos que quedan afuera del reparto y de cualquier proyecto posible de inclusión.

Hoy los pueblos se debaten entre mantener la política financiera de hambre y exclusión tal cual como lo pregona el libre mercado, en donde la prioridad son los negocios con poca  intervención del estado dejando afuera del sistema a millones de trabajadores y sus familias en contraposición a la política social que sostiene programas productivos con una justa distribución de las riquezas y la intervención del estado en cuestiones elementales como la educación, el trabajo y la salud base fundamental para el desarrollo de los pueblos.  

Un ejemplo de lo que estamos hablando y que llama a la reflexión, es el de Alemania, este fue uno de los países que más plata prestó para paliar la crisis económica que viven los griegos. Esto fue tanto por dentro del Fondo Monetario Internacional (FMI) como por fuera en convenios bilaterales al punto tal que  cuando la crisis alcanzaba su máximo rigor, esto fue cuando los Griegos (en el 2010) debieron refinanciar su deuda Ángela Merkel exclamó: Si no pueden pagar con plata que entreguen una isla.
En esta misma línea debemos observar con suma atención como se desmorona el mayor experimento multicultural que fue La Unión Europea y que hoy se resquebraja aceleradamente haciendo volar por el aire el estado de bienestar que incorporó a millones de trabajadores a una distribución de la riqueza sin igual creando las condiciones del período de bienestar más largo de la historia de Europa en donde reinó la Paz, la  prosperidad y un sistema de democracias más justa y solidaria que en otro período de la historia de la civilización occidental.  


Hoy el mundo es multipolar, Rusia y China se suman al reparto del mundo y sus recursos mientras la Unión Europea se replantea su proyecto. En este contexto las crecientes tensiones entre los poderosos del mundo globalizado y la inevitable lucha por los recursos  fundamentales para la subsistencia humana y una desmesurada guerra  por los mercados comerciales, están poniendo en peligro la frágil paz entre los pueblos empujando a la humanidad a una guerra global de consecuencias catastróficas; en este sentido las democracias sociales que tengan en el centro de su proyecto al hombre y no a los mercados pueden ser el camino para alejarnos definitivamente de un destino catastrófico de nuestra historia.

jueves, 10 de enero de 2019

BUENAS INTENCIONES Y TENSIONES POR VENIR

Artículo de opinión
BUENAS INTENCIONES Y TENSIONES POR VENIR
Por: Vicente Scordamaglia

La campaña presidencial de 2019 se ha iniciado llena de deseos y buenas intenciones (de toda la clase política nacional) como marcan los modales de la política elemental; máxime  cuando son efectuadas en el marco de las fiestas navideñas, año nuevo y reyes que enternecen hasta los corazones más duros y desaprensivos de todo el escenario nacional, todos sin excepción (oficialismo y oposición) exteriorizan un mensaje alentador de buenos deseos y tiempos mejores por venir. 

Lo cierto es que esta realidad tiene patas cortas y una vez que las fiestas concluyan, como un espejismo en un desierto aterrador que todo lo destruye, da paso a la dramática realidad que viven la gran mayoría de los argentinos, sin ir más lejos, el gobierno nacional se despachó con un brutal regalo de fiestas ajustando  una vez más todos los servicios que impactan directamente en las capas medias y bajas de la sociedad argentina.

Ya es casi obsceno y de masoquismo extremo, seguir torturándonos con los números estadísticos (que dan cuenta de la dramática situación) que provienen de todos los ámbitos gubernamentales, privados o encuestas provenientes de la oposición al gobierno nacional, que indican la dramática situación que viven millones de argentinos; son si se quiere coincidencias unánimes que cada uno instrumenta y relata como mejor le parece, en este sentido el oficialismo argumenta que el actual plan económico es el único camino que le queda a la Argentina por recorrer esto es, ajustar la economía hasta límites intolerables, seguir achicando el Estado para obtener el déficit cero, aumentar desmesuradamente todos (sin excepción) los  servicios públicos para “mejorar” sus prestaciones y endeudar a los argentinos para sostener el déficit fiscal generado por el gobierno anterior y aumentado por la actual administración nacional. En todas estas imposiciones que los organismos internacionales aplican sobre los argentinos, no hay una sola señal que nos muestre que la actual deuda con el fondo (FMI) esté destinada a la producción y el estímulo a la mejora de la situación social que impulse a la producción y a su vez de paso a la generación de empleos, que como consecuencia de ello permita mejorar la calidad de vida para todos los argentinos.

En este escenario que pinta más que dramático para vastos sectores de la sociedad argentina, las buenas intenciones se van convirtiendo en las nuevas tensiones por venir que tendrán su correlato final en el nuevo proceso electoral, que culminará con la posibilidad de que una nueva administración pueda cambiar el rumbo económico que está devastando los sectores productivos del país y la esperanza de los argentinos de vivir en una nación más justa y solidaria.

Mientras los negocios y los intereses de las élites gobernantes (amigos del poder) sea el único propósito de quienes gobiernan, los argentinos seguiremos sumergidos en una pesadilla que no tiene fin. 
A propósito: ¡buen año!   



martes, 11 de diciembre de 2018

MOVIMIENTOS SOCIALES

Artículo de opinión
MOVIMIENTOS SOCIALES
Por: Vicente Scordamaglia

A lo largo de toda la historia de la humanidad, los movimientos sociales han sido la palanca de cambio en las naciones que buscan mejorar su calidad de vida mediante la transformación de su sistema político. La construcción de un código de convivencia que es el que  permite a los pueblos llevar adelante sus expectativas de vida, hoy, parece desgastado y fuera de época. En todo el mundo globalizado, las tensiones están remplazando a las buenas intenciones producto de profundos y permanentes cambios que obligan a interpretarlo todo de nuevo. La sociedad mundial, atravesada por relaciones de poder y antagonismos, se ve sacudida por el creciente protagonismo de la gente que pone en el centro de la discusión a todo el sistema institucional y democrático. 
Los movimientos sociales surgen de crisis políticas en donde el sistema de representaciones no da respuestas a sus múltiples demandas y como consecuencia de ello, colapsa; son organizaciones libres del pueblo que emergen con una profunda desconfianza de fondo en las instituciones partidarias, sobre todo, en su clase dirigencial que ya no los representa. Esto hace que la crisis de legitimidad motive a la gente a tomar los conflictos en sus propias manos, participando en acciones colectivas para defender primero sus derechos y en última instancia, cambiar a sus gobernantes si así fuera necesario.
No solo emergen como consecuencia de una profunda crisis y la falta de respuestas a sus reclamos, sino y por sobre todas las cosas, porque la gente ha perdido la confianza en ellos y ya no los considera sus referentes.
Los grandes proyectos políticos que transformaron la realidad de la gente (nueva categoría sociológica que reemplaza a la de pueblo) se produjeron por la combinación de varios factores que indistintamente fueron el disparador de una transformación que dio vida a nuevas formas de organización política y social, es en ese contexto donde surgen los nuevos líderes (conductores) que se ponen al frente de la crisis y se ven impulsados a la búsqueda del poder para dar respuesta a las demandas populares e institucionalizar los nuevos mecanismos de las múltiples demandas que la gente reclama.     
En nuestro país, tomando el último período político de 1983 a 2018, el sistema democrático que intentaba hacer pie después de la larga noche de las dictaduras militares que se sucedieron así mismas, se vio agitado por  episodios de extrema conflictividad social, política y económica que erosionaron la legitimidad de la columna vertebral de la incipiente democracia: los partidos políticos. La hiperinflación de Alfonsín, la convertibilidad que afectó la credibilidad de dos gobiernos, esto fue el final del período Menem Cavalo y el estrepitoso fracaso de la alianza de De La Rua y Cavalo que desembocó en las trágicas jornadas del 2001, demolieron la credibilidad de la gente. De allí en adelante la Argentina toda, no pudo resolver su conflictividad que no solo llega hasta nuestros días sino que por la disgregación de sus fuerzas políticas, los conflictos sectoriales van en aumento.   
Los “movimientos sociales” no son solo una curiosidad local, son un fenómeno mundial que en muchos otros países han logrado instalar en la agenda nacional las demandas sociales que en el pasado habían sido silenciadas por gobernantes inescrupulosos en connivencia con una élite financiera que atiende solo los intereses de su sector en detrimento de las mayorías populares de trabajadores que ven como se ensancha, día tras día, la brecha entre ricos y pobres. Por poner algunos ejemplos, observamos como los movimientos sociales dieron vida a lo que se denominó “la primavera árabe” que  logró desmontar años de injusticias en la región produciendo cambios significativos en el controvertido mundo Árabe.  Los okupas en España son otro caso que dio origen a cientos de miles de personas agrupadas en otro movimiento de indignados el llamado M15 obligando a sus gobernantes a instalar en la agenda nacional la problemática de los sin techo y la creciente masa de parados (desocupados) como ellos los llaman. Hoy tenemos un caso muy fresco como el de los chalecos amarillos que frente a un detonador como el desmesurado aumento de los combustibles reaccionaron con marchas virulentas que obligaron al presidente Macrón a rever las medidas tomadas que provocaron una suerte de insurrección civil. Así como estos episodios, hay cientos de ellos que recorren el escenario mundial, pero así como destacamos la singularidad de sus prácticas y su modus operandi a través de las redes sociales, del mismo modo observamos su incapacidad (salvo algunas excepciones) para construir poder político y consensos que articulen programas de gobierno y estructuras partidarias que les permita llegar al poder.
La expansión del capital financiero y su desmesurada especulación en los mercados mundiales a expensas del capital productivo, explican el derrumbe de todo el sistema de convivencia alcanzado por el contrato social que elevó y mejoró la condición de vida de grandes sectores de la sociedad mundial. 
En nuestro país se da la particularidad de que aquel proceso iniciado en el 2001 por una serie de movimientos sociales desplegados a lo largo y ancho del sistema político nacional con el lema “que se vallan todos”  todavía no pudo producir relevos significativos en su clase dirigencial y crear formas innovadoras para construir poder.      
Por ahora al igual que en otras partes del mundo, en la mayoría de los casos los reúne y los moviliza una serie de demandas comunes, solo en algunos casos como lo fue el movimiento Podemos en España que logró colocar un buen número de legisladores en los parlamentos regionales cumpliendo un rol destacado votando leyes que la población reclamaba. Así mismo en otros países apenas alcanzaron a instalar en la agenda política temas controversiales para la sociedad pero no pasaron de ser masa sin cantero.
Lo cierto es que los movimientos sociales están siendo el verdadero sujeto del cambio en el mundo globalizado que se expande sin declinar su intensidad, habiéndose transformado (como los chalecos amarillos que están jaqueando al gobierno de Macron en Francia) en el único instrumento de contrapoder que tiene a mano la gente para frenar las políticas económicas de ajuste que se están instalando en gran parte de los países del mundo globalizado ante la declinación manifiesta de los partidos  políticos de las democracias del mundo.
Las clases medias empobrecidas están en rebelión y no se resignan a bajar su estatus social: en Europa, porque se caen del estado de bienestar y en los países subdesarrollados como el nuestro, porque se caen de años de pobreza estructural. El resultado de estos verdaderos levantamientos sociales es que han comenzado a adquirir su propia lógica, esto es, por fuera de la dirigencia política y por fuera del sistema de partidos de la democracia sugiriendo quizás con su constante movilización, que estemos asistiendo al nacimiento de nuevas formas de organización políticas que cambiarán para siempre los procesos democráticos en todo el mundo “civilizado”.


jueves, 15 de noviembre de 2018

LOS BROTES VERDES DE BOLSONARO



 Artículo de Opinión
LOS BROTES VERDES DE BOLSONARO
Por: Vicente Scordamaglia

Si como decía Humberto Eco “más difícil que probar que algo es falso es probar que es verdadero”. El caso Bolsonaro en Brasil puede sintetizar una muestra del nuevo ciclo que comienza a consolidarse en gran parte de los países con poca tradición democrática (salvo algunas excepciones) como gran parte de la región sudamericana incluyendo el nuestro. Un candidato que no figuraba en las expectativas electorales se alzó con el voto de las grandes mayorías Brasileñas que en los últimos años de desorden institucional este personaje llegó a clamar a voz en cuello los dislates más aberrantes de todo el vocabulario nefasto que los constructores de los manuales políticos podían haber imaginado.

Este personaje que hoy nos ocupa por su singularidad, se transformó en el emergente de una sociedad en crisis que viene manifestando su frustración y hartazgo frente a los distintos modelos políticos y económicos que vienen colapsando frente a la compleja realidad presente.
Si solo fuera por la larga lista de sus aberrantes dichos, encontraríamos inexplicable lo recientemente ocurrido en el país vecino del Brasil, pero la realidad es un poco más compleja que la simple descripción ideológica de un liderazgo político, es y por, sobre todo, el correlato de un fracaso de la clase política que se vio expuesta ante la sociedad en su conjunto, no por sus virtudes morales y políticas sino esencialmente por sus actos de corrupción. 
¿Cuál es el efecto de la onda expansiva que este singular hecho político despliega sobre el conjunto de la región? Durante años de construcción social de nuestra identidad nacional política y cultural, los argentinos (pensemos como pensemos) hemos silenciado actos de corrupción y verdadero vandalismo con las cuestiones del estado nacional en todos los niveles que se los quiera apreciar. Además, si a esta descripción le sumamos una profunda recesión como la que vive hoy Argentina, nos daremos cuenta que la sociedad vive con mucho miedo al percibir el futuro no como una oportunidad sino como una peligrosa amenaza.
Para tomar solo el período del último ciclo democrático en donde hemos pasado sin escalas, de los brutales golpes de estado a una escandalosa corrupción que carcome las entrañas morales de nuestra democracia, el impacto causado por los episodios ocurridos a partir de los contratos de la empresa Odrebetch que se extendió en varios países incluyendo el nuestro, dejaron al descubierto una trama de corrupción de la obra pública con dos engranajes que no se los puede soslayar: uno es el que paga y otro es el que cobra involucrando en el medio a una serie de funcionarios de instituciones gubernamentales necesarios para que el delito vinculado con el estado público, funcione adecuadamente en beneficio de una clase política y sus socios, empresarios inescrupulosos, atravesados ambos por los mismos disvalores; lo contrario de lo que sostenía Aristóteles cuando decía que  “ser virtuoso se aprende con el ejercicio de los hábitos buenos, con formación, con experiencia y tiempo para ejercitarse en ellos”; así, estos personajes que se enriquecieron con dinero mal habido hicieron de la corrupción un hábito perfecto para delinquir.   

¿Cómo reformar una clase política corrupta?
¿Cómo reformar un capitalismo corrupto? Ambos actores son parte de una misma trama en donde trabajan unidos para que estos sectores (indispensables para toda sociedad que desea vivir en democracia) obtengan importantes beneficios económicos por sobre el verdadero valor de los gastos del estado.  

La escandalosa brecha entre ricos y pobres que día tras día se ensancha sin parar, sumado a episodios de violencia cotidiana en nuestra sociedad como robos y secuestros, crímenes aberrantes de menores y el desmesurado avance de los narcos, producen en todos los sectores (ricos y pobres) de la sociedad una repulsión difícil de digerir cuando se convive a diario con tanta crueldad y con una prensa activa que se encarga a diario de amplificar y difundir. No justifico, pero es entendible que, frente a este contexto aberrante y grotesco, la sociedad se sienta indefensa y clame por reconstruir el mundo anterior “de gobernantes fuertes” que, en algunos aspectos, ofrecían “mayor seguridad”. Frente al crimen de la piloto de karting Zaira Rodríguez y en medio de los legítimos reclamos de los vecinos se escuchaba con énfasis decir que si la policía está desbordada que venga la gendarmería.
Los miedos, la indefensión y la angustia de la gente es el marco necesario para el advenimiento de sistemas autoritarios que creíamos ya perimidos.

De esta suma de episodios es de lo que se valen algunos políticos que asomaron como brotes verdes de Bolsonaro ofreciendo reconstruir un estado represor con claros signos de xenofobia, racismo camuflado y represión para todo aquello que se considere marginal o potencial amenaza, borrando de un plumazo aquellas conquistas adquiridas que la sociedad en su conjunto viene consiguiendo a fuerza de dejar en el camino por su lucha libertaria girones de su vida por alzar bien alto la bandera de vivir en un estado de derecho y libertad.