viernes, 1 de noviembre de 2019

UNA COMPLEJA TRANSICIÓN

Artículo de opinión
UNA COMPLEJA TRANSICIÓN
Por: Vicente Scordamaglia

Las respuestas más buscadas días después del acto eleccionario que desvela tanto a la prensa argentina (y foránea) se desarrolla en tres planos fundamentales: el primero tiene que ver en cómo el presidente electo resuelve el atolladero en el cual se encuentra la economía argentina después del irresponsable manejo  que tuvo el presidente Macri junto a sus colaboradores en donde dilapidaron los recursos financieros provenientes del Fondo Monetario Internacional, destinados estos a equilibrar la balanza de pagos y en su defecto fueron utilizados a discreción para la campaña electoral y otros menesteres poco ventilados todavía. Quizás si este punto, que es el más importante y una vez resuelta en parte la economía de los argentinos, el resto comience con el devenir, a disiparse por añadidura.      
El segundo punto no menos importante tiene que ver con el armado que el nuevo gobierno que se instale después del 10 de diciembre próximo pueda contar con la base suficiente de poder político y margen de tiempo como para poder realizar  las mínimas reformas necesarias para conformar las expectativas de la gente por un lado y las exigencias del FMI por el otro, hecho este no menor, ya que si la economía no está encuadrada en un plan estratégico de gobierno comenzará su gestión corriendo atrás de las urgencias tapando agujeros y perderá de vista la oportunidad de capitalizar el margen de tolerancia que todo gobierno tiene en el comienzo de su gestión.
El tercer punto que se debe tener en cuenta y sobre todo como una peculiaridad por tratarse de un gobierno que si bien ganó las elecciones todavía no asumió su mandato constitucional, es que en el trasfondo de este hecho singular de la política y en tiempo de transición, encubre una peligrosa operación de desgaste prematuro. Obsérvese como una serie de editorialistas de algunos medios de comunicación intentan abordar sus análisis de la realidad política por demás compleja, planteando que en realidad no es que el gobierno saliente perdió las elecciones por sus desmanejos y falta de proyecto político sino más bien fue porque la gente no se bancó el sacrificio de construir con su esfuerzo una sociedad para pocos.
Es notable ver la actitud agresiva con la que se persigue mediáticamente a los candidatos electos y con la minuciosidad con la que se analiza el pasado de posibles integrantes del próximo gobierno (recuérdese que todavía no asumió) con el único propósito de dejar entrever el resquicio por donde construir ahora desde la oposición, un relato que le permita al Macrismo mantener la cuota de poder  necesaria para que no se diluya en el tiempo el apoyo de los diferentes segmentos sociales que sirvieron de base de apoyo para que este gobierno realizara (a mi modo de ver) en nombre de un republicanismo mentiroso, el peor gobierno de toda la historia democrática de nuestro país. Esto está debidamente fundamentado y solo alcanza con ver como se han expresado sectores adversos al peronismo para explicar en pocas palabras los prejuicios que se mantienen vivos cada vez que un gobierno popular se acerca al poder.
Todavía se mantiene presente el efecto Cristina cuando esta de una sola jugada, le arrebató al oficialismo (otorgándole a Alberto Fernández para encabece la formula) el argumento falaz de tener que enfrentar nuevamente al Kirchnerismo (llámese en otros tiempos aluvión “zoológico”); Cristina, con esa estratégica decisión, expuso al gobierno frente a toda la sociedad su falta de logros y le quitó el argumento y la  figura tenebrosa del “enemigo” tan temido. 
Argentina se complejizó en el mismo momento en que: en las elecciones primarias quedó sellada la suerte del gobierno actual; cuatro meses es mucho tiempo para una transición, mucho más para un país que se encuentra sumido en una crisis económica y al borde del default con sus acreedores, pero la situación es más dramática aun cuando el país carece de una conducción tangible.
Cabe entonces preguntarse: ¿hasta cuándo los argentinos seguiremos haciéndonos zancadillas sin percibir el daño que se le hace a la república?
Es natural que ahora sí con los resultados electorales a la vista y a sabiendas quienes gobernarán los próximos cuatro años se produzcan una serie de reacomodamientos, tanto en los que dejan el poder como así en los que asumen el mismo, pero más allá de todas las especulaciones políticas  y económicas que se barajan a diario amplificadas por los medios de comunicación, existe un pueblo que espera con grandes expectativas respuestas perentorias que traigan un poco de alivio a toda la sociedad para enfrentar así los grandes problemas que afligen a todos los argentinos por igual.  


martes, 1 de octubre de 2019

EL DESBORDE DE LAS MASAS

Artículo de opinión
EL DESBORDE DE LAS MASAS
Por: Vicente Scordamaglia

El desborde de las masas en el mundo está dando cuenta del agotamiento del sistema político y económico que gobierna hoy la mayoría de las democracias del mundo. El contrato social que forjó y contuvo a las grandes capas medias de las democracias occidentales se encuentra en crisis y sin reflejos frente a los múltiples reclamos de millones de trabajadores que ven caer sus salarios y como consecuencia de ello su expectativa de vida de cara al futuro inmediato. La movilidad ascendente con la que se beneficiaron millones de trabajadores en los países del mundo libre, hoy ven con pesar como ese contrato social comienza a recorrer el camino inverso.
Es el turno de las reformas laborales que se quiere imponer desde el liberalismo financiero para recortar de una sola vez, todas las conquistas laborales (mejores salarios, vacaciones, aguinaldo, jubilación y sistemas de salud) que con tanto sacrificio costó obtener en la que cientos de miles de luchadores sufrieran cárcel, torturas y entregaron su propia vida por el bien común de la clase trabajadora.  
En nuestro país como en otros, (llamados países emergentes) gobernados por modelos neoliberales, se pretende llevar adelante una reforma laboral que retrotraiga las conquistas de los trabajadores a simples contratos temporarios con atributos patronales de comienzo del siglo pasado en donde los trabajadores solo percibían un magro salario exento de beneficios sociales elementales para alcanzar una vida más justa y digna junto a su grupo familiar. Si bien es cierto que la ciencia, la tecnología y la robótica  construyen una sociedad del conocimiento que está impactando sobre el trabajo manual tal como lo conocemos, no es menos cierto que este hecho significativo, se desarrolla a expensas  de la oferta laboral a nivel global, que en su devenir hace que el trabajo sea un bien escaso a repartir.  
La guerra comercial por los mercados que se libra en la superficie entre los gigantes (China, EEUU y Rusia) que operan a nivel global, revela conflictos todavía aun más profundos como lo es la lucha por los recursos (finitos) básicos para la subsistencia humana que, en su acontecer, preanuncian conflictos aun mayores.
La dimensión de la problemática a la que debe enfrentarse la humanidad, es equivalente al despliegue que vienen desarrollando las naciones que tienen su economía globalizada, esto es, aquellos en los cuales su desarrollo  depende de la capacidad que tengan para obtener las materias primas indispensables para su desarrollo general y el bienestar de su población.      

El futuro ya está aquí y para construir sobre él, no depende solamente tomar las prevenciones necesarias para alcanzar niveles de vida dignos sino que además, se necesita crear condiciones favorables para un desarrollo científico tecnológico que sitúe al país en los niveles más altos de conocimiento para hacerle frente a los grandes desafíos que hoy enfrenta toda la humanidad.            

Crear comunidades de naciones como lo hacen las redes, con el fin de establecer relaciones de confianza entre países que tienen el mismo perfil y persiguen un mismo fin será necesario para alcanzar juntos los mecanismos para un desarrollo sostenido. Esta sencilla propuesta nos cobijará para estar al amparo de las embestidas de los más poderosos de la tierra que en su incesante avance, no están dispuestos a conceder ninguna concesión para obtener y satisfacer sus desmesuradas necesidades.

Un enemigo común contra un mundo injusto es el mejor catalizador para unir a un conjunto de naciones, que no encuentran soluciones adecuadas a los grandes desafíos de la época, en especial, aquellos países como el nuestro que todavía no logran salir del flagelo que provocan las crisis económicas recurrentes con peligrosos índices de pobreza y marginalidad. La peor cara que está mostrando el capitalismo financiero como rasgo que lo distingue en la actual etapa globalizadora, es la profunda desigualdad que genera una elevada concentración de la riqueza en pocas manos y un alarmante crecimiento de la pobreza del 40% y en ascenso, esto hace que las masas populares a las que se van sumando amplios sectores de la clase media empobrecida desconfíen  aun más de su clase dirigencial y provoquen (en su lucha contra la desocupación, la injusticia y la falta de oportunidades) escenarios de profunda inestabilidad social, política y económica. La historia política nos dice que la desigualdad es el combustible que pone en marcha peligrosos conflictos que impactan y debilitan a los procesos democráticos; cada vez que la humanidad transitó por los niveles de inequidad tan escandalosos (40% de pobreza) como sucede en la actualidad, sobrevino una larga noche que arrastró con todo el orden preestablecido. Ya nadie se llama a engaños, la desigualdad es la peor cara del capitalismo; no esperamos nuevos y mejores tiempos por venir, más bien deberíamos estar ocupados en ver como detenemos a tiempo un mal todavía mayor.      

miércoles, 18 de septiembre de 2019

DOS CAMINOS DIVERGENTES

Artículo de opinión
DOS CAMINOS DIVERGENTES
Por: Vicente Scordamaglia

Dos caminos divergentes cruzan peligrosamente el horizonte democrático argentino: la consolidación de la democracia como sistema de convivencia y el aumento sostenido (escandaloso) de la pobreza (con hambre). Ambos caminos deberían converger en un mismo fin y transitar con un mismo propósito el camino de la igualdad y la disminución de la alarmante pobreza que padece nuestro país, sin embargo, la democracia por si sola, no alcanza para revertir el flagelo con el que está siendo sometida un número significativo de la población que según los organismos de medición (UCA y el mismo gobierno a través del INDEC) sostienen que quince millones de personas son pobres en un país que obtiene la categoría para alimentar a cuatrocientos millones de personas: esta aberrante calificación es la argentina mal llamada “granero del mundo”.  
¿Es la democracia o es la política?. La Democracia es la cancha (el sistema) donde se juega el partido y la política es la que llevan adelante los hombres dentro del sistema creado para desarrollar proyectos y políticas públicas destinadas a resolver la problemática común de los argentinos. La afinidad entre sistema, proyecto y ejecución debe contemplar el cuidado del bien común y sobre todo el cuidado de los sectores más vulnerables que en periodos de grandes cambios estructurales del estado nacional, son los que más sufren las consecuencias de la inestabilidad política, económica y social. 
El rotundo fracaso económico del gobierno de Macri y sus políticas de ajuste permanente, han aniquilado la cadena de contención que significaba para millones de argentinos la de obtener un trabajo digno, con la pérdida de su vital sustento, el trabajo, principal organizador social de la vida de los pueblos, el gobierno de Macri dejó a la intemperie sin cobertura social y sanitaria a gran parte de las familias argentinas con el serio riesgo ya no solo de la emergencia alimentaria sino también el peligroso emergente de un gran estallido social que contamine (habida cuenta del tiempo que resta) el normal tránsito hacia las próximas elecciones presidenciales que en un eventual cambio de gobierno, genere nuevas expectativas y oxigene las necesidades más urgentes de la población cambiando las prioridades.
La pérdida de confianza sumada a la falta de perspectiva que tiene el gobierno de Macri de resolver lo que no pudo (o no quiso) en tres años y medio, se ve representada en la imagen de un presidente abatido por la gigantesca tarea que significa revertir un revés cantado que a medida que  pasan los días de incertidumbre nacional, se encamina a perder en primera vuelta economizando así la democracia, el tiempo de asunción de un nuevo gobierno y disminuya todo riesgo posible que se insinúa en la medida que no llegue algún paliativo con rapidez que alivie las necesidades más urgentes.
Los caminos se bifurcan y en su devenir, están creando un escenario peligroso que la dirigencia toda debe asumir con los riesgos que esto implica o un desorden social puede arrastrarnos a un abismo anunciado. Muchos se dedican a criticar a la dirigencia social por salir a la calle con la gente y reclamar soluciones urgentes, por el contrario, yo creo que son los únicos que están a la altura de los acontecimientos ya que sin esa contención el caos nos hubiera alcanzado a todos.   
Tomo las recomendaciones de los ecologistas cuando dan la definición de riesgo: “algo está en riesgo cuando las amenazas son mayores que los recursos que se tienen disponibles para la defensa de esa amenaza”. Si esto es así, la realidad nos dice que existe un riesgo potencial de estallido social y las herramientas  disponibles para evitarlo, nos demuestran que los recursos comienzan a ser escasos. 

             

lunes, 19 de agosto de 2019

UN PASADO CON ERRORES UN PRESENTE SIN FUTURO

Artículo de opinión
UN PASADO CON ERRORES UN PRESENTE SIN FUTURO
Por: Vicente Scordamaglia

Luego del contundente triunfo en las primarias PASO del binomio Fernández-Fernández se abren los primeros interrogantes. Una gran mayoría de los argentinos decidió su voto por un pasado con errores en contra posición al que está ofreciendo Macri, un presente sin futuro.
Esta reflexión que merece su explicación, es lo que se aprecia de las propuestas del oficialismo que durante la mayor parte de su gobierno no solo le costó elaborar un proyecto político creíble para el presente sino que, con menos crédito en la ciudadanía después de tres años y medio de promesas incumplidas, tampoco pudo imaginar una esperanza para el futuro. Solo quedó del imaginario Macrista, un fallido plan financiero con beneficios para pocos, sin presente y sin futuro con el cual motivar a los argentinos. ¿Cómo creer en el futro si no hay beneficios en el presente?
La oposición, en este caso, la formula más votada, (Fernández-Fernández) promete un proyecto ya probado con errores que en su devenir está dispuesto a corregir (volvemos para ser mejores) lo que despierta en los argentinos una mayor expectativa de cambio en el dramático presente y una proyección de un proyecto político para construir un futuro venturoso para todos.  

Es evidente que la urgencia somete y empuja a la dirigencia política a realizar ingentes esfuerzos para satisfacer las necesidades más urgentes de nuestro pueblo, pero también es cierto que al gobierno nacional lo condiciona las exigencias de un Fondo Monetario Internacional al cual el gobierno de Macri decidió atar su suerte, esto originó un presente irremediable de fracaso, restricciones y sacrificios sin ningún beneficio o resultado que pueda proyectar de cara al futuro.  Esta realidad a la cual debe acudir la política, provoca una contradicción en sí misma y genera una fricción permanente entre los acreedores externos (FMI) y las demandas populares que, con los escasos recursos económicos con que cuenta nuestro país no alcanzan para dar solución inmediata a ambos requerimientos sin poner en riesgo la gobernabilidad y con ello, se resienta el frágil andamiaje sobre el cual tiene su base de sustento la factibilidad de nuestra incipiente democracia.     

El marco de las elecciones presidenciales y la renovación de las cámaras legislativas con un escenario casi “terminal” de la realidad argentina puede ser la plataforma ideal para encarar nuevos desafíos, en tanto las propuestas que realice la política en general esté cargada de contenidos adecuados a la realidad que hoy viven la mayoría de los argentinos y fije prioridades, la educación, el trabajo, la salud y el desarrollo general de la actividad productiva, constituye en sí mismo un proyecto político que debe hegemonizar la agenda estratégica nacional para que, a través de esta fortaleza, la nación toda comience a recuperar el sentido común que nos lleve, ahora sí con urgencia, a buscar los instrumentos constitucionales que nos guíen en el escarpado camino para construir un país en el cual prevalezca el bien común por encima de los intereses particulares.

A partir de las PASO hay otro país, se visibilizó definitivamente el país que los medios tuvieron oculto durante mucho tiempo. El gobierno y Macri en particular tienen una visión distorsionada del concepto de modernidad, es lo que lo llevó a disociarse de la realidad que vive nuestro pueblo, el sincericidio del presidente cuando pidió perdón diciendo que le pidió demasiado a los argentinos constituye una verdad irrefutable dicha por el mismísimo autor que provoco la tragedia; no sé, si este presidente es consciente todavía que dejó a cientos de miles de hogares argentinos en la calle sin trabajo, literalmente los dejó sin presente y sin futuro que a la hora de emitir su voto hizo tronar el escarmiento.


Ahora es tarde ya, cualquier medida que se tome es insuficiente y solo servirá para ahondar la distancia que hay entre este gobierno y el pueblo que se cansó de sus falsedades semestrales. Solo falta que el nuevo ministro salga a pedir un nuevo esfuerzo para llegar a las elecciones para luego después de ello seguir con su siniestro plan de quebranto de nuestra nación; un viejo cuento que se suele contar en esas fiestas familiares de por si aburridas: papá ¿falta mucho para llegar a la otra costa? callate nene y seguí remando.

viernes, 9 de agosto de 2019

UN PASO ATRÁS PARA REVISAR LO ANDADO

Artículo de opinión
UN PASO ATRÁS PARA REVISAR LO ANDADO
Por: Vicente Scordamaglia

Mario Benedetti escribió sobre la necesidad de hacer un alto en la vida cotidiana para "... Examinar el pasado rubro por rubro / etapa por etapa / baldosa por baldosa / y no llorarse las mentiras / sino cantarse las verdades".
Es lo que hace el caminante, luego de haber avanzado un largo trecho: toma asiento y mira para atrás para ver la senda recorrida y reflexionar sobre la que le falta recorrer.
Es que no se me ocurre otra forma posible para construir el futuro sino es con la elaboración del pasado, reservorio este de lo bueno y lo malo que nos ocurrió.
No siempre suele ser infalible el relato que dice que no debemos volver atrás como intenta instalar el oficialismo para torcer la voluntad del electorado nacional, sobre todo aquellos que todavía están indecisos. Quizás, cuando los gobiernos no dan las respuestas esperadas los pueblos tengan que retroceder un paso atrás y revisar lo andado. Tampoco es cierto que el proceso de crecimiento implica ir hacia delante de cualquier manera para dejar atrás aquello que suponíamos era “nocivo” para nuestro presente y futuro, máxime cuando lo que se tenía a mano como instrumento para el cambio terminó siendo un elemento al servicio de un programa de ajuste, que en la práctica no solo sirvió para fortalecer a algunos pocos sino que demandó un esfuerzo a la mayoría de los argentinos sin recibir ningún beneficio a cambio.

Allá por el 2015 los ejes de la campaña del Frente Cambiemos y sus propuestas de desarrollo fueron sin duda atractivos, en especial para las capas medias y medias bajas de los argentinos que en verdad creyeron que se venía un tiempo nuevo y sobre todo  se vislumbraba en el horizonte un cambio en las viejas prácticas políticas, aquellas que habían llevado a los argentinos casi a las puertas de la falta de credibilidad en su clase dirigente y todo el sistema democrático, pero a poco andar, el gobierno y sus adláteres, mostraron su verdadero rostro. Avanzaron frenéticamente hacia la destrucción de todo aquello que tuviera valor reivindicativo para nuestro pueblo en especial de la masa de trabajadores. Esto tiene una explicación, el plan concebido (así dicen) es el de “modernizar” el país y vincularlo con el mundo globalizado, para ello se requiere de una nación para pocos con un estado benévolo que instrumente leyes que permitan la entrada y salida de capitales hasta vaciar las arcas del mismo Banco Central, si así fuera necesario. Para ello la Nación Argentina debe demoler dos baluartes para la inmensa población de argentinos, uno es la reforma previsional y la consecutivamente reforma laboral, ambas leyes de las más revolucionarias y progresistas que tienen los argentinos, entorpece los planes que tienen las élites que estarían dispuestas a invertir en nuestro país, o en su defecto ellos mismos quienes nos gobiernan, estarían dispuestos a traer sus capitales que tienen resguardados  en el exterior.   
Dos connotaciones tiene el plan destinado para los argentinos al cual debe sumar su esfuerzo sin beneficio de ganancias: uno son los intereses comerciales de los EEUU y el otro tiene que ver con la estrategia (geopolítica) de desarrollo militar en todo el continente americano implementado por EEUU en su lucha comercial con China y consecutivamente con el gigante Ruso. Es evidente que en este contexto los jubilados y los trabajadores que dependen de un desarrollo productivo ¡sobran! Y para ello solo alcanza con una “burguesía” asentada en los centros urbanos de las provincias argentinas.
 Para ello conviene hacer un poco de historia: tres modelos dominaron nuestra economía a lo largo de toda la historia  argentina, estos fueron en su tiempo y a grandes rasgos, los organizadores de toda la actividad social, política y cultural que con el tiempo, construyó una matriz institucional que modeló la mente y dio forma a los instrumentos de la economía de los argentinos; sin ello, entre idas y vueltas, nuestro país no hubiera podido alcanzar la condición de una nación independiente, que a partir de allí comenzó a germinar la semilla de una república naciente que permitió que Argentina se exhibiera ante el mundo (de esa época) a través de fortalecer un Modelo ganadero exportador.
Este modelo básicamente estaba en manos de las élites criollas (terratenientes) que con el desarrollo y la expansión de la economía, se fue convirtiendo en un modelo agro exportador. La  conversión agrícola ganadera posibilitó un desarrollo superior al incorporar a grandes contingentes de inmigrantes que básicamente se volcaron a la actividad agropecuaria complementaria de la ganadería y sus derivados. Con el valor agregado de nuestros productos primarios y su expansión, Argentina comenzó un desarrollo ininterrumpido hasta conformar un modelo industrial productivo y exportador que alcanza, entre la primera y la segunda guerra mundial altísimos índices de crecimiento que posibilitó el surgimiento de una vigorosa clase media vinculada con las élites asentada fundamentalmente en las grandes ciudades de Buenos Aires y las principales provincias de nuestro territorio nacional. Cabe destacar aquí que hasta entonces, el modelo en desarrollo, no  tenía en cuenta la incorporación de la clase trabajadora que luchaba por incorporarse al modelo en crecimiento y conquistar los mismos niveles y beneficios que exhibía la clase media especializada de la república (Maestros, médicos, abogados contadores, pequeños comerciantes y otros) lo que generó los primeros conflictos.   
Hasta allí, la república convertida en granero del mundo (como se la llamaba) aprovechó y desplegó todo su potencial, que insumía cada vez más mano de obra (escasa en nuestro país en esa época) que posibilitó el ingreso de grandes contingentes de inmigrantes para suplir esa falencia transformándose en una de las economías más prósperas de la época. Pero este modelo económico, no contemplaba obtener mecanismos de redistribución lo que originó con el tiempo una profunda inequidad social y cultural que se hizo visible ni bien los obreros comenzaran a organizarse a través de sus peticiones laborales y una mejora en la distribución de la riqueza.
Hizo falta la llegada del peronismo para corregir dicha anomalía que arrastraban los modelos económicos desde su origen para conformar un modelo industrial productivo, que como consecuencia desplegó para la inmensa mayoría de los argentinos un nuevo contrato social que dio origen a una profunda reforma laboral y económica con justicia social.

Finalmente cuando se habla de la disyuntiva que tienen los argentinos en las próximas elecciones entre volver al pasado o encaminarse al futuro, es claro lo que se dice pero más claro aun es lo que se juega: es la elección de un contrato social que desarrolle un modelo productivo de pleno empleo que promueva la equidad como valor fundamental entre todos los argentinos de bien o en su defecto seguir encadenados a un modelo (para pocos) financiero, improductivo y especulativo que siga dejando jirones de miseria en todo el territorio nacional. 

lunes, 24 de junio de 2019

EN BUSCA DE LOS CANDIDATOS PERDIDOS

Artículo de opinión
EN BUSCA DE LOS CANDIDATOS PERDIDOS
Por: Vicente Scordamaglia

El titulo de este artículo no es ni una chicana ni una ironía, se trata simplemente de una descripción de la realidad que describe el lamentable estado del sistema partidario en argentina. La confusa búsqueda y aún más, la selección de los candidatos (previa a las primarias) por el cual transito la mayoría de las formaciones políticas antes que se agotara el plazo de inscripción de los frentes electorales y a posteriori los candidatos, parecía  una subasta de personajes que en su devenir, se iban configurando como referentes de un sector con algunas posibilidades o en su defecto, operaciones de disgregación para vueltos a juntarse en otros frentes de acuerdo a como se iban posicionando en las encuestas.
En lo que va del año y hasta la fecha, la dirigencia nacional tejió las más alocadas trenzas políticas eludiendo un sinfín de principios y valores (o si usted quiere “códigos” al fin) saltando de un lado al otro de los espacios electorales que poblaron todo el arco político nacional con la intención de posicionarse elaborando complejas alquimias inter partidarias para producir una argamasa posible que les diera como resultado, un candidato y un vice que incremente las posibilidades electorales de los actores del complejo escenario nacional argentino.  
En este contexto donde están  ausentes las ideologías y los partidos políticos, la democracia, quedo huérfana de contenido dejando a los analistas políticos y a los formadores de opinión (influenciadores profesionales) la tarea de comunicarle al electorado las bondades de uno u otro candidato.

Finalmente  cada frente electoral que ya no es lo que eran, pudo reproducir formulas a Presidente y Vice en línea con el lanzamiento anticipado por la formula Fernandez-Fernandez que revolucionó y aceleró los tiempos de las posibles alianzas electorales determinadas por las causas judiciales que pesan sobre la ex presidenta por un lado y por el incesante desgaste que viene sufriendo el gobierno nacional.
Las prácticas consumadas que se pudieron observar como método de selección que excedió los límites partidarios y todo lo visto hasta la fecha en cuestiones de alianzas electorales, excluyó por completo también, los límites ideológicos que por primera vez en la democracia argentina puso más el acento en la búsqueda de consensos entre los dirigentes de distintas formaciones en busca de la unidad que en la defensa de sus creencias  ideológicas. No queda muy claro si esta es la forma adecuada de construir nuevas alternativas de gobernabilidad, en todo caso, se verá con los resultados lo que estas formas de construcción (en la que todo vale) produzcan en argentina; lo cierto es que lo que se viene obteniendo con esta fórmula en la que ya nadie se sorprende, es la búsqueda de un instrumento más que necesario que permita renovarle el crédito a la política y sus ejecutores que al fin son, la columna vertebral de la democracia en argentina.

Hasta aquí, lo único que hemos podido ver, es la inutilidad de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASOya que en su mayoría de los frentes presentados para esa eleccion por un motivo u otro, no competirán para elegir a sus candidatos, por el cual es motivo suficiente que amerita una rápida revisión y posterior transformación del sistema electoral eliminando si fuera necesario las primarias abiertas devolviéndole el rol y la responsabilidad que deben tener los partidos políticos en la elección interna y selección de sus propios candidatos. La democracia partidaria es el instrumento que mejor alinea a las distintas corrientes que participan en el ceno mismo de los partidos políticos enriqueciendo así, su plataforma electoral y selección de los mejores dirigentes disponibles que primero deberán rendir cuenta ante sus propios pares de su idoneidad para desarrollar exitosamente un plan de gobierno.

Finalmente,  sostener la democracia sin partidos políticos dificulta hablar de una democracia plena pues ellos, son los principales articuladores y aglutinadores de los intereses sociales. 

lunes, 10 de junio de 2019

COMO FUNDIR UN PAÍS EN CUATRO AÑOS

Artículo de opinión
COMO FUNDIR UN PAÍS EN CUATRO AÑOS
Por: Vicente Scordamaglia

Es evidente que la economía nacional no tiene ninguna fortaleza, siendo presa así de múltiples especulaciones financieras que borraron de raíz la posibilidad de algún desarrollo productivo. La timba financiera que instaló el gobierno del Ing. Macri por la necesidad de conseguir dólares fáciles del mundo (o de donde sea) desde el inicio de su gestión, benefició a unos pocos llevando a la mayoría de la gente y a empresas argentinas al borde de la quiebra y de un peligroso estallido social. La dolarización y la consecuente inflación en la que se encuentra sometida la economía argentina se está llevando a la rastra a todos los precios de la canasta alimentaria y con ello, las pocas esperanzas de los argentinos que ya descreen de la arenga presidencial que le reclama a la ciudadanía que aguanten un poco más que hay que seguir tirando del carro por este mismo camino.
Este Presidente ha transitado tres años y medio de gobierno sin entender que el que tiene que hacer el esfuerzo para comprender como se gobierna una nación es él junto a todo su equipo de ignorantes que lo acompañan (CEOs) que creyeron que un proyecto de nación es lo mismo que un plan de negocios; si así fuera (tan solo un plan de negocios) no han mostrado muchas habilidades que digamos ya que  también fracasaron estrepitosamente en el plano comercial desarrollando esa misma concepción que los deslumbra fundiendo literalmente al país al llevar a su economía al colapso total.
Es archisabido que Argentina, como cualquier país emergente, está expuesta a las variables de los mercados internacionales que en su voraz competencia descargan todo su lastre sobre países que no han desarrollado ninguna protección que proteja su frágil moneda. No se trata aquí de voluntarismo ingenuo y creer que porque nos visitan personas “ilustres” del mundo ese solo hecho nos pondrá en una mejor posición para comerciar con el mundo globalizado. Quizás Macri (el presidente) todavía no ha tomado conciencia que los reiterados errores que viene cometiendo su gobierno los paga dolorosamente la gente, como  consecuencia, no han hecho otra cosa que dilapidar las esperanzas de todo un pueblo que creyó poder encontrar una salida al estancamiento económico financiero de años de fallidos intentos de buscar el bienestar común y creer ingenuamente que el liberalismo financiero nos proporcionaría la solución. Hoy, el gobierno se encuentra en una encrucijada con un presidente devaluado, con aliados descontentos y un pueblo indispuesto a no renovarle el crédito para que siga rifando la confianza de la gente por otros cuatro años más. La prueba de la impotencia de este equipo gobernante está a la vista, el gobierno en vez de buscar soluciones a la grave crisis en la que se encuentra nuestro pueblo, optó por desplegar una violencia inusitada sobre dirigentes de la oposición, apela a las peores prácticas políticas que dijeron que venían a cambiar, hecho que confirma la incapacidad para salir de la crisis ante el temor manifiesto de perder las elecciones nacionales en primera o en segunda vuelta con cualquier fórmula que la oposición pueda  presentar.
Como consecuencia de esta realidad que muchos intentan esconder, el gobierno ha desatado una violencia institucional amplificada desde los medios de comunicación adictos, deformando los hechos en la búsqueda de episodios en los que se hubieren metido los candidatos de la oposición  para ventilarlos frente a la opinión pública y someterlos a un desgaste inusual de acusaciones y desmentidas desalentando a toda la sociedad acerca de la conducta de la oposición.
Estos personajes siniestros, que se especializan en deformar la realidad tal cual es, algún día tendrán que rendir cuentas frente a la sociedad por haber sometido a los argentinos a la permanente duda infundada, creando altos niveles de incertidumbre y forzándolos al consumo diario de mentiras que los mantiene en un estado de anímico de máxima tención reñidos entre sí.
Es indudable que el gobierno no tiene otra cosa que mostrar (después de cuatro años de gestión) más que una serie de episodios confusos en los que se pueden encontrar algunos candidatos de la oposición, lo que no se dan cuenta es que con la misma vara, la gente evaluará la gestión oficialista y los episodios de corrupción que el gobierno mantiene silenciados por el favor ¿qué les dispensan? la mayoría de los medios de comunicación.

La campaña ya está lanzada, lo mismo que la agresión: golpe por golpe solo contribuyen aun más a la confusión reinante promovida de un lado y del otro del arco dirigencial, el ataque artero es la moneda corriente que suplanta a la propuesta, a la verdadera lucha por la idea, a las mejores ideas que les permita a los argentinos una salida democrática plural y solidaria para que así en un marco de unidad responsable, poder abandonar definitivamente la mediocridad en la que se encuentra postrada la nación toda.