lunes, 13 de marzo de 2017

LAS CICATRICES DE LA HISTORIA

LAS CICATRICES DE LA HISTORIA
A fuerza de andar buscando los orígenes acaba uno convirtiéndose en cangrejo.
El historiador mira hacia atrás, y termina creyendo también hacia atrás.
Friedrich Nietzsche
La inusual trascendencia que le están dando algunos sectores de la política, medios de comunicación y comunicadores en general a la participación del Peronismo y su historia, vinculándolo con la corrupción, el populismo y todos los males que la Argentina tiene en general desde que este movimiento nació a la vida política allá por el año 1945, me hace pensar que el actual sistema neoliberal que se intenta instalar en nuestro país no tiene la fortaleza de un modelo político que supere los logros transformadores del peronismo en las distintas instancias que le tocó gobernar, por ello, este plan fallido apoyado por un frente político electoral carente de arraigo popular (lo mismo que critican) no tiene cabida en la mayoría del pueblo argentino y como consecuencia de ello está destinado al fracaso, ya que suplanta con calumnias poco verosímiles la falta de proyecto político que alcance a representar los intereses de las grandes mayorías de nuestro país. El constante repiqueteo de supuestos episodios por parte de algunos medios de comunicación no alcanzan para transformar una calumnia en verdad, ni siquiera una media verdad en una verdad completa, solo deja al descubierto (de tanto repetirlas) una serie de maniobras espurias para confundir a la opinión pública contraria a los intereses de las mayorías. Quien emplea este tipo de metodologías tan conocidas en todo los regímenes de la historia política de la humanidad, esgrimiendo historias falaces y armadas a la sombra, con personajes siniestros de nuestra sociedad y con el claro objetivo de detener el desarrollo de proyectos políticos que incluyan a todos los sectores del país como forma de obtener una mejor distribución de las riquezas y mejores oportunidades para los más necesitados está contribuyendo claramente a dividir a la Argentina entre ricos y pobres. Los constructores de relatos que se han puesto de moda con el advenimiento de la política informacional, necesitan la presencia continua de un Frankenstein para encuadrar a sectores de la sociedad contrarios a los intereses de las mayorías del pueblo argentino. Sin proyecto político, filosófico ni social, el actual gobierno navega a la deriva en una maraña de presiones e intereses de distintos actores de la economía nacional que lo están llevando a un desgaste prematuro de su efímero poder y a un callejón sin salida para el “modelo” de economía que intenta instalar en el país encarnado por las grandes corporaciones que aspiran a diezmar nuevamente el esfuerzo de todos los argentinos. Así, mientras los sectores de la élite de nuestra sociedad (vinculados a los grandes negociados) que dominan el país se siguen enriqueciendo sin control ni explicación, dejando rezagados a la mayoría de los argentinos  y descargando todo el peso de la crisis en un supuesto “cambio” que hasta ahora es contrario a las necesidades e intereses de los argentinos.
El vacío de conducción política que muestra el gobierno nacional, alarma a los argentinos que se preguntan quién nos gobierna, en consecuencia se ve al Ing. Macri intentando maniobrar entre las presiones de la fiscalizadora nacional Elisa Carrió, los Radicales reclamando mayor espacio de poder en el gobierno de cambiemos, las presiones de las corporaciones mediáticas, las grandes empresas que exigen una devaluación a través de la suba desmesurada del dólar que les licue sus déficits (el campo es una excepción ya que negoció el primer día de gobierno) y los trabajadores a través de los gremios junto a los movimientos sociales que expresaron masivamente sus demandas en las marchas del 6M, 7M y 8M; todos estos sectores reclamando por sus intereses en el marco de las próximas elecciones, están produciendo un caos ascendente del conflicto (como vimos en las tres últimas marchas masivas que concluyeron con algunos desmanes) que de radicalizarse, puede superar la contención que ejerce una dirigencia seriamente cuestionada asumiendo la lógica de la anarquía y no la de la institucionalidad democrática (para resolver los conflictos) arrasando con las expectativas de los argentinos que creyeron y estuvieron dispuestos a construir un país mejor para todos. 
Ya el establishment internacional le ha hecho saber al presidente argentino que sin paz social no habrá inversiones de empresas que exigen garantías tangibles para traer sus capitales, si a esto le sumamos los datos proporcionados por la UCA 1.500.000 pobres más en los últimos quince meses de gobierno y el alarmante número que indica que uno de cada tres argentinos es pobre, pues entonces tenemos que pensar que nos encaminamos rápidamente a un nuevo fracaso de la política argentina postergando una vez más la utopía de construir un mejor país para todos.
Las heridas pueden servir para recordar lo malo de nuestra historia común, pero también para curarlas y protegernos de la gangrena que nos extirpa el futuro de nuestro país.  
VICENTE SCORDAMAGLIA


lunes, 27 de febrero de 2017

LAS DEMOCRACIAS DEL MUNDO AMENAZADAS POR LA CORRUPCIÓN

LAS DEMOCRACIAS DEL MUNDO AMENAZADAS POR LA CORRUPCIÓN

Un fenómeno análogo recorre las democracias del mundo haciendo estériles los esfuerzos de los pueblos por construir sociedades cada vez más justas y solidarias. La forma de hacer política basada en los prontuarios de los dirigentes y no en el currículum  (frase célebre de Carlos Grosso) de los actores de la política, comienza a fatigar la voluntad de los pueblos a la hora de depositar la confianza en una dirigencia que se ve envuelta en múltiples escándalos, ventilados  exhaustivamente por los medios masivos de comunicación, transformando a las democracias y sus representantes en un teatro de operaciones alimentado por información poco fiable proveniente de oscuros personajes que hurgan en las cloacas de las naciones.

Ningún episodio de conflicto que trascienda en la política es producto (solamente) de la calumnia ocasional, de la mala fe intencionada o de la evidencia de los hechos, esto no se podrá dirimir hasta que la justicia demuestre lo contrario; como consecuencia en principio, solo se trata de una media verdad, es decir que está construida sobre algún suceso que traspasó los límites de lo ilegal, constituyéndose así en la base necesaria para la construcción de una buena historia para el periodismo de investigación habido de situaciones que rocen si es posible el campo del escándalo y la corrupción. Así se han visto afectados en los últimos tiempos, sistemas políticos, dirigentes y formaciones partidarios tradicionales por enriquecimiento de sus funcionarios o por el acaparamiento de cajas del estado destinadas al financiamiento de la política, o el regreso al poder en el caso en que se diera esa variante y fuera necesario.

Los medios de comunicación no se transformaron en un poder político de decisión, es decir el cuarto poder, pero si son medios de difusión y presión política que por su llegada masiva a la gente mediatizan la información instalando en la opinión pública (agenda nacional) los temas de su interés que a veces son coincidentes con los de la gente y otras con  los de grandes grupos de poder financiero. En este sentido, tienen una ventaja comparativa con el resto de los actores de la democracia ya que son los que ponen la cancha, las reglas y los árbitros donde se juega el partido y en donde todos los políticos, economistas o funcionarios de turno acuden allí aceptando implícitamente las reglas del juego que las corporaciones mediáticas imponen.

Una democracia no puede concebirse sin una prensa libre, tampoco puede subsistir sin partidos políticos y con una dirigencia dedicada a los intereses del pueblo; estos tres actores finalmente no deberían ser antagónicos en la construcción de una sociedad, en el mejor de los casos deben hacer causa común para combatir a un cuarto actor que convive entre ellos y carcome al estado convirtiendo en polvo los cimientos de la democracia. La corrupción en todas sus facetas es un enemigo común y principal al que se debe combatir si se quiere construir democracias duraderas que den respuesta a los enormes desafíos que nos presenta el mundo globalizado.

El uso y abuso del poder en beneficio propio o de algún grupo de poder o facción, es uno de los tantos delitos que aparecen a flor de piel de las castigadas democracias que luchan por generar anticuerpos en el camino de consolidar sus valores de libertad, igualdad, solidaridad y justicia; sin embargo, muchos de estos valores que se agitan en grandes campañas proselitistas pasan a olvidarse, luego que una vez la dirigencia se halla instalada en el poder.

Todos estos riesgos que recorre al conjunto de la sociedad (sin distinguir credos religiosos, raza, sector socioeconómico o ideología de derecha o izquierda) los pueblos ya los conocen de sobra y muchas veces lo viven como el mal menor que deben digerir sin advertir que esta “concesión” que se otorga a diario, terminará justificando los grandes males de la época. Las falsedades que la sociedad mantiene  entre sí, son las que justifican las grandes mentiras de la época constituyendo un verdadero latrocinio en la historia de los pueblos.  

La democracia participativa como sistema político para dirimir las contradicciones humanas, sigue siendo la que mejor representa los intereses del conjunto por sobre los intereses particulares, poniendo el equilibrio necesario que necesitan los pueblos ya que en ese devenir se constituye como sociedad. Para ello, es absolutamente necesario reconstruir los vínculos de representación política (dañados por la corrupción en todos los niveles) de la sociedad que como consecuencia de ello, se afianzará impregnando de  valor, contenido y legitimación a la democracia y sus pueblos. 


VICENTE SCORDAMAGLIA

jueves, 16 de febrero de 2017

EL CORREO NO TRAE BUENAS NOTICIAS

EL CORREO NO TRAE BUENAS NOTICIAS
El revuelo que se armó con la condonación de la deuda que tiene la familia Macri con el Estado Argentino en el caso del Correo, tiene más allá de las cifras (que suben y bajan según los intereses de quien las emite) que se barajan, profundas connotaciones políticas en las cuales el oficialismo se ve directamente involucrado en otro hecho sospechoso de manejos espurios que señalan directamente al presidente Macri y su familia; la ineficiencia de sus funcionarios frente a temas sensibles que requieren un tratamiento político que hasta ahora en este gobierno brilla por su ausencia son la otra pata del componente explosivo que se está cocinando a fuego lento.

Desmenuzar cada uno de los errores que viene cometiendo el gobierno (desde que asumió) con conflictos políticos emblemáticos sería redundante, para ello los medios de comunicación son los idóneos ya que cuentan con mayor información disponible; lo que sí me parece útil señalar es cómo el gobierno nacional en el afán de diferenciarse del gobierno Kirchnerista incurre sistemáticamente en actos de soberbia y de impunidad que redundan en la pérdida de confianza otorgada por la gente en general, pareciéndose cada vez más que lo que ellos creen al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Argentina no es una empresa, es una nación libre y soberana frente al mundo y como tal requiere funcionarios políticos debidamente formados para tal fin. Es una nación con gente de carne y hueso en su interior, que demanda soluciones concretas a sus reclamos, con gobernantes que estén al servicio de sus intereses y no (como muestra este gobierno) de las corporaciones financieras que siguen esquilmando a los pueblos en vías de desarrollo.
La sociedad argentina compuesta por segmentos de distinta extracción socioeconómica no es un producto comercializable que pueda ser manipulado a destajo por quienes lo administran temporalmente, en todo caso es el funcionariado de turno quien tiene que rendir cuentas de todos sus actos de gobierno, y su gestión será examinada por el pueblo en las próximas elecciones  del corriente año. Nunca un gobierno elegido por el pueblo ha perdido en tan poco tiempo (14 meses) los niveles de confianza otorgado por el pueblo desde su asunción hasta la fecha; tampoco nunca se vio en los treinta y cuatro años de democracia semejante volumen de ajuste que recaiga sobre las espaldas de la clase media y los trabajadores argentinos.

Esta voracidad por el control de las cajas manifestada por este gobierno desde sus inicios, se parece más a un ente recaudador y no a una administración de gobierno que con planes y proyectos representen las necesidades de todos los argentinos; solo les importa confiscar los activos del pueblo sin importar que le sucede a la gente objeto de esta sangría perpetrada por un gobierno que muestra la poca empatía con su accionar desprejuiciado y falto de apego por el destino del conjunto de los argentinos.

VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 13 de febrero de 2017

LA DESMESURA EN EL PODER Y EL MUNDO SE HARÁ PEDAZOS

LA DESMESURA EN EL PODER Y EL MUNDO SE HARÁ PEDAZOS
Cada vez que los líderes mundiales agotan su capacidad para dar respuesta a los grandes problemas que la realidad global demanda, comienzan a sonar tambores de guerra entre los poderosos con el fin de tomar medidas extremas como último recurso de irracionalidad política. La guerra entendida como ultimo recurso, es fundamentada en la creencia  de que con ese fin ultimo se podrán remediar los graves problemas que padece el mundo “moderno”, dejando así con esta tendencia a la razón de lado para dar paso a las irracionales “soluciones” que dejan las guerras con consecuencias lamentables para todo el planeta y sus seres vivos. Estas medidas que amenazan aplicar sin medir las consecuencias, pone a prueba a unos pocos lideres con algún grado de predicamento y autoridad moral para exigir mesura en donde no la hay y en donde las acciones comienzan a superar a las palabras.
Los movimientos militares de los tres gigantes, armados hasta los dientes (EEUU, RUSIA Y CHINA) hacia áreas sensibles del mundo, comienzan a preocupar no solo por las graves amenazas efectuadas entre unos y otros sino por la falta de perspectiva que le ofrecen a la humanidad si estos decidieran tomar el camino equivocado.
La asunción del nuevo presidente de los EEUU Donald Trump con su impronta personal y un discurso provocador, encendió la alarma al desconocer la soberanía de CHINA sobre unas islas del mar oriental de ese poderoso país, situación esta que tenso las relaciones entre ambos países. Este hecho territorial que en otro contexto se podría resolver en una mesa de negociación diplomática entre ambos gobiernos, esconde el verdadero motivo del conflicto que todavía no se alcanza a visualizar con claridad. En este sentido, lo que aparece como un conflicto diplomático, esconde un problema mucho más grave que puede derivar en una guerra y arrastrar a toda la humanidad en una nueva aventura bélica de carácter planetario que “higienice” (según consideran algunos temerarios) las impurezas de la época, sean estas económicas, religiosas, raciales o los cada vez más escasos recursos materiales necesarios para el desarrollo de los pueblos.
Si el fondo de la cuestión es entonces la lucha por los recursos económicos y materiales necesarios para cualquier desarrollo de estos países avanzados, la pregunta que se desprende de este gran interrogante es la siguiente: ¿que no estarían dispuestos a hacer las potencias nucleares para conseguir lo necesario sin importar el costo que le hagan pagar al resto de la humanidad por ello?. Sin duda si esto es así, el daño mayor lo sufrirán los países más pobres del planeta ya que son ellos los que menos recursos tienen para explotar y defender su patrimonio natural del avance  incesante y brutal de las potencias que en este contexto se juegan su razón de ser.  
En este mismo orden, el capital financiero internacional llevo al mundo a un callejón sin salida y en su desmesura sin códigos ni moral, avanza sin control obedeciendo a sus  propias leyes a una fenomenal concentración de la riqueza en desmedro de las grandes mayorías del planeta, beneficiando en su devenir solo a las élites de las grandes ciudades del mundo que pueden acceder a los medios que el mundo global exige en su desbordante carrera consumista. Las necesidades superfluas que en la mayoría de los casos fueron creadas por este mismo capitalismo salvaje que abrió paso a la especulación financiera, no para de acumular riquezas y poder aniquilando las esperanzas (y esfuerzos) de los pueblos que luchan por su supervivencia y por la necesidad de acceder a los requerimientos elementales en una carrera imparable y desigual por obtener los medios necesarios para su desarrollo.
El provocador presidente de los EEUU Donald Trump, ha fijado (aunque muchos no estén de acuerdo) un nuevo rumbo para el desarrollo de los estadounidenses, este cambio en su frente interno tiene consecuencias directas que son proyectadas a la política exterior de ese país y sus aliados en el mundo; todos los acuerdos realizados por la administración de Barack Obama están pasando por una revisión pormenorizada por los nuevos administradores de la casa blanca provocando un sisma global que obliga a cambios muy drásticos en el resto del mundo. Lo que hasta ahora solíamos llamar el nuevo orden global puede derivar en un nuevo desastre internacional si es que la desmesura se apodera de las decisiones de quienes tienen la responsabilidad de alejarnos del abismo y no como pareciera hoy encaminarse el mundo (sin freno) a consecuencias dramáticas e irreversibles.

VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 10 de enero de 2017

POBREZA CERO

POBREZA CERO
“Creíamos que estábamos muriendo por la patria. Pronto nos dimos cuenta que lo hacíamos por las bóvedas de los bancos”  Anatole France

La perspectiva que tiene la humanidad de librarse de la pobreza y ser resuelta en el corto o mediano plazo, parece ser más una consigna de campaña política (pobreza cero) que una propuesta responsable de quienes tienen la posibilidad de saldar esta deuda moral que tiene el mundo hoy ya globalizado.

Liberado del cepo a las cuales fue sometido el capital financiero internacional en el pasado orden internacional (mundo bipolar y posterior guerra fría) y la rápida globalización en la creciente economía extraterritorial de nuestros días, la brecha que existe entre los ingresos de los sectores más ricos comparados con el de los más pobres, asume en la actualidad, ribetes escandalosos como nunca antes se ha visto en la historia moderna del mundo civilizado. Además vemos con mayor celeridad, como grandes segmentos de las poblaciones más pobres son desplazadas y arrojadas a una vida sin destino convirtiéndolas en parias sociales en cualquier parte del mundo donde vayan a parar.

Según un informe de las Naciones Unidas para el Desarrollo por lo menos 1200 millones de personas son pobres y otro número similar apenas alcanza el nivel mínimo de subsistencia, comida, agua potable, vivienda, salud, trabajo digno y más. Frente a esta verdadera tragedia humanitaria que avergüenza a la especie humana en su conjunto, es poco lo que realizan los que más pueden, sobre todo observando como la concentración de la riqueza se sigue acumulando en pocas manos y no se detiene en la acumulación de bienes materiales y económicos dejando a la intemperie a millones de seres que claman por una oportunidad de ser tratados como verdaderos hermanos y no como desechos humanos descartados de toda planificación social y económica que incluya sus expectativas de construir una vida digna de ser vivida.

En nuestro país en particular las estadísticas realizadas por el nuevo Indec, nos deja perplejos y no nos exime de la tragedia que recorren los pueblos menos desarrollados del planeta: la brecha entre ricos y pobres se amplió al 2.500% en el tercer trimestre.
El  10% más rico de los argentinos gana más de $22.500 y el 10% más pobre menos de $2.500 al mes.
El recuperado Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la diferencia de ingresos entre el 10% de la población más pobre y el 10 % más rico en el tercer trimestre fue de 2.456,4%, en base a los números de la Encuesta Permanente de Hogares.

Con estos datos de la realidad es evidente que cuando el gobierno insiste  en su discurso de pobreza cero no está haciendo otra cosa que recitar una frase tan vacía de contenido que ya nadie le cree y mucho menos cuando su proyecto político y económico está direccionado para favorecer a los sectores de mayor concentración económica del país, dejando a los más necesitados en la indigencia y el abandono total por su condición social.

Siguiendo con algunas estadísticas a las cuales no soy muy afecto, digamos que el sector más favorecidos en el último año del gobierno del Ingeniero Macri han sido los bancos; estos, se especula, aumentaron sus ganancias algo así como el 80% con respecto al año anterior producido por las brutales devaluaciones que sigue realizando este gobierno. Por estos datos de la realidad  que no dejan margen de error, el gobierno actual se encuentra en una franca acción de incautación de los activos y o derechos adquiridos de la gente de a pie con el único objetivo de transferir recursos del pueblo trabajador a las arcas del Estado Nacional, con la única finalidad de mostrar a cualquier precio que su gestión ha sido exitosa (solo en los números) escondiendo debajo de la mesa a los verdaderos damnificados de este  brutal costo que tiene el ajuste macrista desde el inicio de su mandato: ¡los trabajadores argentinos!.  
  
Jubilados, desocupados, trabajadores, maestros, médicos y sectores informales de la economía nacional todos ellos son objeto pasible de incautación de sus bienes materiales o económicos por parte de un gobierno insensible que eligió tener empresas y sectores de élite rentables al costo de tener un pueblo pobre. 
Solo se me ocurre para terminar con esta verdadera desidia del gobierno actual una frase de un gran luchador por los derechos humanos decía:
“Para tener enemigos no hace falta declarar una guerra; sólo basta decir lo que se piensa” Martin Luther King

VICENTE SCORDAMAGLIA


miércoles, 28 de diciembre de 2016

CAMBIAR PARA NO SUCUMBIR

CAMBIAR PARA NO SUCUMBIR

“Dos tribus habitan nuestra jungla política, los que persiguen neoliberales y los que persiguen populistas. Se extinguieron los que piensan”.
Julio Bárbaro
Al tratar de analizar las distintas posibilidades que tenemos para encontrar respuestas a los complejos dilemas de la época, nos topamos inmediatamente con una tendencia absurda de los jíbaros de las ideas, y esto es altamente desmoralizante cuando quien lo practica son personas que la sociedad les asignó un lugar de privilegio en el cuadro de honor del conocimiento y el saber. Los intelectuales (de ellos estoy hablando) se supone, deben ser por su formación quienes tengan la capacidad y la disposición necesaria para ayudarnos a comprender con su erudición, los múltiples conflictos que vive nuestra sociedad globalizada. Me refiero obviamente al carácter diverso y plural que tienen las propuestas en oposición a otros presupuestos viciados de prejuicios o fanatismos que impiden la libre selección de las mejores ideas como instrumentos teóricos y filosóficos al servicio de la praxis real de los pueblos.
Lo que menos espera la sociedad de ellos (los intelectuales) es verlos enrolados partidariamente en alguna facción, grupo o partido político para luego con total desparpajo caracterizar ideológicamente a los “culpables de las continuas pesadillas” que vive nuestro país, calificando desmesuradamente a modelos políticos que en su momento fueron (y todavía lo son) artífices de importantes reformas para nuestro pueblo favoreciendo con ello a grandes mayorías de nuestra sociedad, en especial, a los más necesitados.

Este constante devenir de la construcción histórica política de nuestro pueblo obedece a la condición central de la política misma determinada por relaciones de poder que hacen que la dirigencia partidaria ponga el ojo en las deficiencias de los modelos que esgrimen sus adversarios y no en los logros que dejó su paso por el poder político y su gestión. Como es lógico suponer, nadie es tan ingenuo como para pensar que la dirigencia política estructure su discurso exaltando a sus contrincantes, cosa que si así fuera lo bien que le haría a la democracia y sus representantes, pero al fin y al cabo, convengamos que ese es su rol de militante partidario, avanzar hacia lo que falta, hacia lo no hecho. Pero entonces ¿cuál es el rol del intelectual en la sociedad y como se diferencia del político?. El [intelectual es el que se dedica al estudio y la reflexión crítica sobre la realidad y comunica sus ideas con la pretensión de influir en ella alcanzando cierto estatus de autoridad ante la opinión pública, si esto es así, el intelectual es aquel que subordina su subjetividad y sus intereses personales en aras de la verdad objetiva del acontecer de los hombres y su entorno, sujetos estos invariablemente por su condición, al libre albedrío por la circunstancia del ser: intelectual; “Los juicios morales en política solo son posibles si existe el libre albedrío”. Immanuel Kant

Es indudable que las sociedades vienen cambiando a un ritmo vertiginoso, con lo cual su composición es equivalente a su dinámica. Sus componentes tanto institucional como los colectivos sociales, ya no son los mismos que antes, esta verdad harto debatida en los ambientes políticos del mundo es la que nos permite sostener que los sistemas de representación partidario de la democracia están agotados (o en crisis) junto a su dirigencia que por todo los medios, resisten a su transformación.
La ciencia y la tecnología aceleraron los tiempos del cambio mundial que definitivamente establecieron nuevos modos y prácticas en los que los hombres y mujeres del planeta se vinculan entre sí; la economía y los sistemas de producción globalizados cambiaron irreversiblemente las relaciones de poder forzando a los partidos políticos y su dirigencia (instrumento fundamental de las democracias) a promover  cambios necesarios para adaptarse a los nuevos tiempos que exigen obtener la suficiente autoridad moral para legitimarse ante las mayorías sociales y avanzar así hacia las aspiraciones generales que demanda la sociedad. En este contexto global donde existen más dudas que certezas, los problemas y los reclamos por los derechos de los distintos sectores sociales adquieren una dimensión extra territorial poniendo de relieve que las formas de organización y las metodologías empleadas en esta constante lucha por los derechos también han caducado. La importancia que se le debería dar a las nuevas formas de organización política es un tema central en el camino de las reivindicaciones políticas, económicas, sociales y laborales ya que tienen consecuencias directas en el desarrollo de los pueblos. Así se lo vienen planteando algunos sectores de izquierda que les permitió pasar de la marginalidad del pasado a la lucha por las ideas en el parlamento o las distintas legislaturas provinciales incorporando su demanda y fortaleciendo así el sistema democrático argentino. 

Una falaz dicotomía recorre las democracias del mundo globalizado incluyendo a nuestro país en particular que dejó históricos conflictos de desencuentros sin saldar, en este sentido los argentinos somos capaces de llegar mucho más lejos para evitar lo que tememos que para alcanzar lo que deseamos, es por ello que no es calificando a los oponentes de populistas o neoliberales como vamos a resolver los complejos problemas de nuestro tiempo, sino mas bien, buscando entre todos el camino común que nos dé la certeza de encontrar la sabiduría que nos haga más justos, más libres y más solidarios entre sí. 

VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 13 de diciembre de 2016

¿CUAL ES EL PROYECTO DEL GOBIERNO?

¿CUAL ES EL PROYECTO DEL GOBIERNO?

La parálisis en la que ha entrado el gobierno nacional mantiene en alerta a todas las fuerzas políticas, sociales y económicas que se preguntan: ¿hacia dónde va la Argentina?. El impulso que lo caracterizó en los primeros meses de su gobierno parece haber chocado de frente contra los datos duros de la realidad que son mucho más severos de lo que el actual gobierno pronosticaba. Con ansiedad de colegiales antes de un examen de ingreso, los funcionarios del gobierno esperan el auxilio de algunas inversiones que modifique el actual estado de cosas y así  mostrar algo diferente y más tangible que el dialogo con la dirigencia opositora y los buenos modales que hasta ahora supo tener, así, el gobierno nacional, se gastó en esos gestos irrelevantes un año de crédito de su hasta ahora “intrascendente” gestión de gobierno. 

Los pocos logros conseguidos por el oficialismo consistieron en una serie de leyes fundamentales que pedía enfáticamente para comenzar a gobernar ( el cepo cambiario y el arreglo con los holdout) esto fue posible  gracias a la oposición que facilitó la sanción de estas leyes que el gobierno entrante consideraba fundamentales para abonar el ingresos de inversiones proveniente de capitales extranjeros que resultaron ser a un año de gobierno, medidas exiguas frente a la expectativa planteada por el oficialismo, situación esta que lo dejó al descubierto de que ese era su único plan para sacar a la Argentina de su estancamiento estructural. Claro, dice el dicho popular: ¡con plata, hasta los inútiles se lucen!

En el otro extremo del escenario nacional, la tan ponderada rosca política en la que se ve ocupada la oposición, obedece a un solo objetivo: esmerilar al gobierno y llevarlo a un callejón sin salida para que tenga que seguir negociando con el parlamento todas las leyes que pretenda implementar el ejecutivo en el próximo año electoral; así, de esta manera, ninguna ley le es propia sino del conjunto de las fuerzas políticas que se atribuyen grandes victorias al cambiar importantes tramos de los proyectos originales del ejecutivo dejando en el camino (el gobierno digo) inmensas cuotas de poder que lo están llevando a la elección intermedia del año próximo con pocas chances para relanzar su proyecto de cambio que hasta ahora, solo quedó en los enunciados de campaña electoral que lo llevó a la presidencia nacional.

El ejemplo lo tenemos con la tan bastardeada ley de ganancia que terminó por aislar definitivamente al gobierno después de que trece bloques consensuaran la ley que finalmente fue votada en el recinto dejando a la oposición en las puertas de una alianza con grandes probabilidades de que esos acuerdos parlamentarios pasen a ser en el futuro acuerdos electorales que complicarían aún más el desarrollo de la gestión macrista. 

Es notable como en este punto el gobierno no evitó que la oposición se alzara con una “victoria” parlamentaria que se podía haber evitado ya que según los especialistas dicen que solo se trataba de una diferencia exigua de dinero entre uno y otro proyecto, pero parece ser que una mala apreciación política envalentonó a algunos funcionarios del gobierno que creyeron que tenían ganada la pulseada con solo un acuerdo con los gobernadores de las provincias más importantes. 

El caso es que hoy, el oficialismo, se encuentra en otra encerrona producida por su propia impericia; si veta la ley, se verá sometido a un incansable hostigamiento en las calles por parte de la oposición con el argumento de que las promesas de campaña no son para cumplirlas, solo sirven para ganar elecciones, pero en el caso de que asuma la decisión de respetar la decisión del parlamento (como corresponda) no solo dejará a la oposición sin su argumento favorito sino que además dará testimonios razonables para mostrar que el “cambio”, ¡empieza por casa!.

VICENTE SCORDAMAGLIA