jueves, 4 de mayo de 2017

POLARIZACIÓN, INTERNAS Y ENEMIGOS COMUNES


POLARIZACIÓN, INTERNAS Y ENEMIGOS COMUNES

La polarización en Argentina frente a las próximas elecciones de octubre se está construyendo con un argumento que puede llevarnos a escenarios políticos equivocados y de mucho conflicto. Por interpretación o por intereses creados adrede y fogoneado por grupos de poder, se promueve una confrontación entre neoliberalismo o populismo en la cual la inmensa mayoría del pueblo ni siquiera participa.

Presentar la problemática de los argentinos dominada por un combate entre estas dos opciones populismo o democracia, es falaz, o al menos engañosa ya que el conjunto de los argentinos y sus actores políticos (salvo unos pocos trasnochados) transitan el camino de la consolidación democrática argentina como sistema político innegociable. Es evidente entonces que crear esta disyuntiva favorece electoralmente al oficialismo que pretende dividir al electorado entre estas dos categorías para polarizar la elección nacional con el argumento de no volver al pasado de los últimos tres gobiernos Kirchneristas pero además, esta jugada le permite dejar afuera de esta disputa a la tercera fuerza política que lidera Sergio Massa que ofrece una tercera opción a la espera del desgaste del gobierno para confrontar directamente con éste en la elección presidencial de 2019; sin embargo, esta operación de Massa parece inconsistente a la hora en que el electorado tenga que elegir a su opción como valedera, ya que si el gobierno sigue inflando al Kirchnerismo (aunque más no sea por sus descalabros), en la próxima elección Massa quedará afuera de la pelea tal cual ocurrió en la elección de 2015.
En este sentido tanto Macri como Massa tienen un adversario común a derrotar y en ese desafío que tienen ambos el gobierno está en mejores condiciones para realizar esa operación lo que le valdría alzarse con un triunfo en las elecciones de medio término proyectándose así con las mejores chances de renovar su mandato por otro período más allá del 2019.

En realidad, al Frente Renovador  le quedan pocas opciones para romper la polarización en la que se encuentra atrapado, con pocos candidatos de trascendencia en los principales distritos electorales, los renovadores de Massa se debaten en utilizar una opción de riesgo que los sacaría de la encerrona en la cual se encuentran y los pondría directamente de cara a disputar la representación de las grandes mayorías en la elección presidencial, me refiero a participar de una gran interna del Justicialismo y de paso fortalecer así a la democracia partidaria del país. Ganar una interna del Justicialismo no solo equivale a conducirlo, además es erigirse como el nuevo jefe político de ese espacio  mayoritario y transformándose de una sola jugada en el líder de la oposición, dejando una vez más sin posibilidades al Kirchnerismo aislándolo del PJ y obteniendo una fuerza electoral más contundente de la que tiene en la actualidad, sin resabios del pasado inmediato del cual, como sabemos, todavía existen muchos componentes del gobierno anterior operando fuertemente en favor de dicha polarización, alimentando con ello la posibilidad de conducir al PJ nacional o al menos negociar con éste y desde allí plantearse un operativo retorno de Cristina Fernández. 

En realidad, esta es una confrontación de relatos más que de propuestas o gestión; el frente Cambiemos se otorga el derecho de haber sido la fuerza política que derrotó al Frente para la Victoria, en realidad esto es una media verdad, existen algunos episodios anteriores que deben ser evaluados para este análisis: uno es que quien le provocó la derrota electoral más importante al Kirchnerismo fue el propio Massa cuando le impidió el intento de reelección a Cristina Fernández y el otro es que en la elección presidencial, el frente Cambiemos que sale segundo en primera vuelta  recién gana en el balotaje (apenas por tres puntos de ventaja sobre la opción Kirchnerista) con votos provenientes del Frente Renovador junto a un conglomerado de sectores que no votaron a Macri en primera vuelta; esto quiere decir que el objetivo electoral central de la mitad de los argentinos fue el de desplazar a Cristina Fernández del poder frente a la otra mitad que esperaba seguir apoyándola a través de sus candidatos Scioli-Zannini.

 Así planteado, el oficialismo, que no la tiene nada fácil, deberá poner en juego todo su arsenal de argumentos en estos meses de gobierno que faltan hasta las próximas elecciones para ver el nivel de apoyo electoral con el que cuenta para las reformas que se propone realizar, sin dejar de evaluar un hecho que está significativamente presente en el frente electoral que gobierna y es una máxima política que dice: los aliados políticos pueden estar de acuerdo en el plano de contenido pero no en el de relación y solo se mantienen juntos mientras una amenaza externa común los inquieta e intimida al límite de perder su estatus, pero que en ausencia de ella se separan por incompatibilidad ideológica. Esto  quiere decir que ante una mala elección del oficialismo y alejada la amenaza del Kirchnerismo la alianza Cambiemos quedaría con pocas chances para el siguiente período presidencial (2019) encumbrando al nuevo líder de la oposición e inaugurando así alguna forma de alternancia política (saludable al fin) en la democracia argentina.

Quizás agregaría algo más para terminar con este escueto análisis: en política todo es posible, por lo tanto no se debe subestimar la inconmensurable capacidad que tienen los pueblos para desarmar cualquier maniobra de manipulación (que polarice sus opciones) con el intento de torcer la voluntad soberana de elegir la mejor opción que le permita seguir construyendo una sociedad mejor para todos.  

VICENTE SCORDAMAGLIA




jueves, 27 de abril de 2017

EL HOMBRE Y LA BESTIA

EL HOMBRE Y LA BESTIA

Es peligroso mostrar al hombre cuan semejante es a las bestias, sin mostrarle a la vez su propia grandeza. Más peligroso es mostrarle su grandeza sin su bajeza. Y aún más peligroso es dejarlo en la ignorancia de la una y de la otra.
Blaise Pascal

Analizarse y posteriormente escribir sobre uno mismo (se me ocurre) es uno de los ejercicios más difíciles que pueda realizar el hombre a lo largo de su intrincado camino hacia la construcción de su compleja personalidad. Como dicen algunos autores, es la misma mente estudiándose a sí misma; sin embargo, por más intrincado que parezca, todo lo realizado por el hombre desde su misterioso comienzo, ha sido realizado por esta mente brillante que en el transcurso de su búsqueda por encontrar respuestas a su génesis y su estadía temporal en este mundo, va resolviendo en una evolución continua y en una relación recíproca y equivalente con su desarrollo cognitivo, los complejos interrogantes que se le presentan ante sí.

Dotado con una anatomía adaptable, versátil y creativa que llevó al homo sapiens a ser el amo y señor del cielo y de la tierra (del mundo) como hoy lo conocemos, este verdadero hombre mono, se fue abriendo camino a través de una jungla de interrogantes que con el correr del tiempo y por su determinación de prevalecer sobre los otros seres vivos, se le fueron develando ante sí los misterios de la vida.
La religión, la filosofía, la ciencia y la tecnología fueron los cuatro pilares sobre los  cuales se edificó todo el  conocimiento del hombre y como consecuencia de ello, construyó su mundo.  

Este devenir de los hombres en su largo trayecto por todos los tiempos y a pesar de desplegar todo este bagaje de aptitudes, suele toparse con el origen mismo de su ser-humano, determinado desde sus inicios por la relación sujeto-presa que atravesó gran parte de su conformación psíquica que es lo que explica, al menos en parte, acerca de la voracidad que tienen algunos sujetos sobre la libertad de los otros. La evolución de la sociedad con todo su ornamento tecnológico, poco ha podido hacer para camuflar su bestialidad ancestral que se manifiesta cotidianamente en la falta de empatía de algunos sujetos sobre los pesares de otros, en especial, aquellos que menos oportunidades tienen en su causal existencia.

Jean Philippe De Tonnac sostenía que el ser humano es una criatura verdaderamente extraordinaria: ha descubierto el fuego, edificado ciudades, escrito magníficas poesías, ha dado interpretaciones del mundo ha inventado mitologías; pero al mismo tiempo no ha dejado de hacer la guerra a sus semejantes, no ha dejado de engañarse a sí mismo, o de destruir el ambiente que lo rodea, creando con ello la esclavitud de sus semejantes privando así a otros de su libertad.

“La única libertad que merece dicho nombre es la de buscar nuestro propio bien a nuestra manera y con los instrumentos que tengamos a mano, siempre y cuando no privemos a otros de buscar el suyo o impedir sus esfuerzos para buscar su propia libertad”
Una suma entre vigor intelectual e idiotez daría un resultado casi nulo. Por lo tanto si decidimos hablar de imbecilidad, en cierto sentido hacemos un homenaje a esa criatura que es a medias genial y a medias imbécil ya que todavía no encontró la forma de evitar en su fatal destino que tiene la humanidad de conducir sus esfuerzos hacia su destrucción total, en vez de reencauzar sus esfuerzos hacia los logros más trascendentes negándose a sí mismo de encontrar la clave a sus interrogantes actuales.

El nivel de violencia alcanzado por la sociedad mundial no deja muchas esperanzas para que el ser “humano” pueda dirimir y resolver las diferencias actuales por vías pacíficas; más bien lo que observamos cotidianamente en los conflictos es una brutal vuelta a nuestra bestialidad ancestral que nos remite a nuestro pasado cavernícola; los hechos internacionales así lo demuestran. En el trabajo, las escuelas, en las calles, en las familias, en la política con los gobiernos del signo ideológico que sea y con los sistemas económicos que existan y en cuanto lugar se les ocurra, se presenta “La bestia” en toda su dimensión. La brutalidad y el mal trato entre las personas, potenciado por su intolerancia, son la antesala de peligrosos eventos que podrían llevar a que el hombre justifique y lleve adelante grandes matanzas de todos aquellos seres vivos que no logren integrarse a los sistemas globales de producción que imponen hoy los poderes existentes.

Qué paradoja la del ser humano que no advierta que en esta escueta secuencia de su trayectoria al que llamamos vida (nacimiento, desarrollo y muerte) está encerrada la respuesta a todos nuestros interrogantes existenciales.
Para disentir un poco con Yuval Noah Harari en su hermoso libro “De Animales a Dioses” mejor diría: ¡No somos dioses, tan solo somos criaturas mortales!


VICENTE SCORDAMAGLIA

miércoles, 19 de abril de 2017

EL MUNDO EN EL BORDE

EL MUNDO EN EL BORDE
"No sé cómo será la tercera guerra mundial, sólo sé que la cuarta será con piedras y lanzas"
— Albert Einstein

El mundo se ha transformado en un lugar inseguro para vivir; sin un lugar posible en donde esconderse de las calamidades que se avecinan, a juzgar por lo que acabamos de ver con la súper bomba con la que EEUU intenta seguir imponiendo su primacía en lo que será, sin duda alguna, la lucha por los recursos fundamentales que los poderosos necesitan para seguir adelante con sus planes de dominio a expensas del desarrollo de otros pueblos.

La crisis financiera internacional que impacta sobre todo en los países que todavía no han conseguido un desarrollo tecnológico adecuado, del cual dependen hoy en día para avanzar en la sociedad del conocimiento, se encuentran a merced de un mundo globalizado que muestra ya las garras de un impiadoso plan para exterminar si fuera necesario cualquier intento de resistencia que impida la nueva planificación mundial concebida y hecha a medida de sus mentores: ¡el capitalismo financiero internacional!; este capitalismo salvaje que lucra y especula financieramente desde los centros de poder mundial sin dejar ningún tipo de beneficio a los pueblos que abrieron sus mercados para que estos buitres de la economía global sigan saqueando las riquezas de nuestros pueblos, recursos esenciales para nuestro propio desarrollo y subsistencia.

La radicalización de las tensiones internacionales, más allá de sus “verdades” relativas que esgrimen unos y otros, supone un componente letal a la problemática mundial y agrega combustible al fuego convirtiendo al mundo en un gigantesco campo de batalla (bélico) en donde parece ser, se van a dirimir todas las contradicciones humanas de nuestro tiempo (morales y sociales) por la falta de respuestas razonables a los grandes desafíos de la época.

Seguir socavando las bases morales sobre la cual se edificó la civilización humana desde los pensadores griegos en adelante, equivale a echar por la borda de una sola vez y para siempre, todos los logros y el esfuerzo que nuestra sociedad contemporánea alcanzó en los siglos precedentes, exhibiendo una vez más el fracaso de toda la humanidad en un alarmante retroceso de sus valores éticos y morales y peor aún, creyendo que por medio de una guerra (nuclear) de carácter internacional podrá resolver los interrogantes y sus conflictos actuales.    

Los actuales países que se encuentran involucrados EEUU, CHINA Y RUSIA ¿presupone un nuevo mundo multipolar?. Desde lo comercial hasta su poderío militar, así lo indica, cada uno secundado por países de su área de influencia estratégica planean imponerse sobre sus potenciales rivales en una carrera imparable por ocupar territorios, mercados y voluntades ideológicas que le aporten densidad a los nuevos modelos de dominación imperial.

El camino ya está trazado, solo dos opciones nos quedan a la mano: o buscamos hasta las últimas consecuencias equilibrar los intereses de los pueblos para alcanzar una paz duradera, justa y solidaria o el infierno nos estará esperando para cobrarnos todas nuestras torpezas.   

VICENTE SCORDAMAGLIA




lunes, 10 de abril de 2017

ARGENTINA EN SU LABERINTO

ARGENTINA EN SU LABERINTO
"La fuerza es el derecho de las bestias"
Marco Tulio Cicerón
Argentina comenzó a transitar un sendero peligroso. Reemplazar el diálogo, al cual el gobierno rindió culto desde sus inicios y cambiarlo por profundizar la grieta y la crispación que creíamos haber superado, por lo menos, merece advertir de que se trata de un retroceso en la calidad democrática prometida. La represión injustificada contra los docentes el domingo 9/4 pasado cuando estos intentaron armar una nueva versión de la protesta reivindicadora por sus salarios, es de una torpeza supina por parte de este gobierno. Peticionar y reclamar por los derechos individuales o sociales del conjunto por medios lícitos en un país democrático, (por lo que yo sé) ningún ciudadano estaría infringiendo la ley en tanto no afecte el derecho de terceros; entonces, es legítimo y necesario que  así se haga para evitar que los gobiernos, del signo ideológico que sean, arrasen con la voluntad de los pueblos de defenderse de las conductas arbitrarias y autoritarias en las que suelen caer todos los gobiernos que parecen  representar a un solo sector de los argentinos.
El método elegido, ¡la represión! lisa y llana por parte del gobierno nacional argumentando un supuesto permiso para la realización de dicho evento, parece ingenua o al menos insignificante a la hora de querer justificar una desmedida reacción del gobierno en querer evitar de cualquier modo posible la protesta de los trabajadores docentes, que ahora sí, con inusitada violencia del estado argentino, fueron brutal y violentamente reprimidos.
Los meses que restan hasta las próximas elecciones de medio término puede ser un camino de mesura ciudadana al cual todos debemos contribuir, en especial el gobierno y sus funcionarios, creando condiciones favorables para que ese acto electoral no sea un recorrido apresurado al precipicio, siendo esta la antesala de una nueva frustración para los argentinos; resolver los conflictos existentes es responsabilidad absoluta y prioritaria del gobierno argentino para lograr la paz social que garantice el normal desarrollo de la democracia.      
Una reflexión personal acerca de los artículos que escribí en los últimos cinco años me vienen a mi memoria; cambiando los personajes políticos de entonces e incorporando los actuales, tranquilamente les cabría las mismas críticas y los mismos reproches ya que este gobierno es la versión edulcorada de aquella que hartó a todos y todas con su verba ideológica exacerbada de consignas belicosas de enemigos de la patria y de nuestros derechos soberanos. En este sentido el Ing. Macri y sus funcionarios, llegaron con una clara consigna de promover un cambio en nuestra sociedad y diferenciarse con ello del “modelo” político anterior. Por lo que estamos viendo  en estos días de crisis que se manifiesta en una lucha por el control del espacio público, no solo no se ven beneficios en la economía sino que además ahora comienzan a utilizar las mismas prácticas y a promover los mismos vicios del gobierno anterior. Reprimir las protestas sociales y la de los trabajadores en general es el cambio más peligroso que pretende realizar este gobierno, ya que en esta lógica éste se mimetiza con quienes quiere reprimir. Diferenciarse de lo que se intenta combatir es lo que más desgasta a los adversarios y gana adeptos para su fin, prefiriendo el tiempo a la represión, decisión temeraria tomo el gobierno para controlar el descontento social ya que en donde cometa un error de exceso represivo se verá arrastrado en el conflicto por la propia acción ineficiente de una mala decisión política del estado nacional. 
Nuestro país tiene una larga experiencia en la lucha por sus reivindicaciones sociales, políticas, económicas y laborales y creer que un protocolo digitado desde un escritorio de algún funcionario de turno les resolverá el enojo que tiene la gente con este rumbo económico implementado por el gobierno, carece de poco sentido, más bien lo que hace es  exacerbarlo. 

VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 4 de abril de 2017

CONVERGENCIA Y DIVERGENCIA DE LOS ARGENTINOS

CONVERGENCIA Y DIVERGENCIA DE LOS ARGENTINOS
La sociedad movilizada por sus demandas
La práctica que tenemos los argentinos con respecto a la convergencia y la divergencia democrática en nuestro país, es lo suficientemente peculiar como para comprender como funciona el sistema de relaciones entre las distintas formaciones políticas que operan en nuestro país. Son líneas que provienen de distintas realidades que confluyen hasta un punto de inflexión y a partir de allí si su visión de la realidad no cambia un ápice, su recorrido volverá a transformarse en líneas divergentes.
No todas las demandas de los trabajadores son iguales, cada sector tiene demandas con características particulares del sector que representa, en ese sentido, cada grupo diseña su estrategia; sin embargo, todas tienen un denominador común que las iguala y es cuando luchan juntos por la reivindicación salarial.

Las paritarias en Argentina se han transformado en el punto de inflexión entre el gobierno y los sectores laborales que confluyen en la demanda salarial dejando al gobierno en una posición distorsiva de su rol como mediador; así, el oficialismo, aparece confundiendo su rol, asumiendo decididamente los intereses del empresariado (patronal); esto no es solo porque tiene potestad sobre los empleados públicos sino que además en ese forcejeo se mimetiza con los intereses de las empresas privadas y también allí se da la situación de líneas que convergen, para una vez pasado el obstáculo común que hizo que confluyeran se transformen en líneas divergentes. 

Ahora bien, ¿cómo sacar al gobierno de esta disyuntiva y devolverle el rol de moderador de ambas partes? es decir, que no quede en la contradicción de ser héroe y villano al mismo tiempo. La lucha por los salarios tiene un condimento adicional y es que los grupos en pugna juegan cuestiones políticas de sector y de las de sus propios gremios lo que hace sumamente complejo acuerdos sectoriales. En suma la respuesta a este interrogante es cada vez más compleja, es más, en el actual contexto institucional que vive nuestro país, no tiene respuesta. El gobierno, cualquiera que sea, está involucrado necesariamente y es parte del conflicto ya que tiene que negociar con gremios que tienen un gran número de empleados públicos con su legítimo derecho (como cualquier otro sector) de resolver su situación salarial, es allí donde todo esfuerzo por llegar a un acuerdo de partes se traba definitivamente y subyace el conflicto salarial mas allá de las coyunturas políticas que la originaron.

Como vemos, aquí también se dan líneas convergentes y divergentes y es cuando el gobierno en su doble rol de juez y parte pone en juego su ideología para laudar entre uno u otro sector en conflicto, ya que la tensión que se genera en esta instancia lo obliga a decidir en qué sector están puestos sus intereses para fortalecer su plan de gobierno.
Sostienen algunos pensadores que cuando no es posible desentrañar el contenido estratégico de una acción de gobierno, cuando ella no se nos aparece como un medio que sirve a un fin social determinado sino solo como la expresión de una creencia, es preciso entonces preguntarse por la ideología de quien gobierna; es por ello que un grupo con objetivos, creencias y enemigos comunes (conjunto de valores) a pesar de su diversidad de pensamiento, pueden construir una visión del mundo que en definitiva será lo que definirá su estrategia y su movimiento; así se estructuró la coalición que nos gobierna. Habría que preguntarse entonces: ¿qué sucederá con la suerte de este movimiento una vez que desaparezca el enemigo que los agrupó?

Las distintas marchas que hemos visto en los últimos quince días, tienen como objetivo hacer visibles los reclamos y ofrecer una dimensión del poderío de movilización para ejercer presión sobre las actuales autoridades nacionales. La respuesta no se hizo esperar y no fue precisamente ordenada por el gobierno nacional que dudó con todos sus aliados (del frente cambiemos) de su efectividad, ya que si esta no hubiera tenido éxito, el gobierno, allí, en ese mismo instante hubiera caído rendido a los pies de quien eligió como contrincante, adelantando su próxima derrota electoral y quizás la de su proyección más allá del 2019; pero fue la gente que respondió masivamente percibiendo la parálisis del gobierno que día tras día se  aproximaba inexorablemente hacia el abismo. 

¿Hasta a dónde nos arrastrará tanta turbulencia?
La historia nos enseña que cuando los conflictos se agudizan y no hay quien los conduzca (capitalizar) comienzan a seguir sus propias leyes construyendo también, sus propias lógicas. 
¿Acabará la confrontación estéril y sin sentido en este aquelarre de demandas marchas y contramarchas? ¿Vendrá el tiempo de la política que implique los grandes consensos nacionales?; ¿o seguiremos estancados en la incomprensión humana incapaz de dar respuestas a la compleja realidad de nuestro tiempo que aflige a todos los argentinos?
VICENTE SCORDAMAGLIA


jueves, 23 de marzo de 2017

EL SECRETO DE PALO LABRADO

Mi ultima novela
EL SECRETO DE PALO LABRADO
RESUMEN
Los hechos políticos y culturales que ocurren a lo largo de la construcción social de una nación son el andamiaje sobre el cual los pueblos construyen su identidad y cultivan su historia.
En estos principios que se asumen como un derecho es donde los individuos recorren el presente y proyectan su futuro. Por ello, al hacernos cargo de la historia de nuestra nación como ciudadanos libres, reconocemos quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.
Los mismos mecanismos empleamos acerca de la información indispensable que debemos tener sobre quienes son nuestros progenitores y nuestra familia, ya que ello constituye un sólido sistema de creencias que nos acompañará por el resto de nuestras vidas.
Los episodios políticos, sociales y culturales producidos en nuestro país en la década del setenta, constituyen un ejemplo inequívoco de la lesión ocasionada a la identidad nacional tanto como a la identidad de las personas. El ataque certero del gobierno de facto sobre hombres y mujeres que profesaban ideas contrarias a ese régimen genocida, atropellando todas las leyes vigentes, masacrando a una generación de argentinos y provocando un exterminio aberrante que hizo desaparecer a hijos, familiares y amigos, abrió una profunda herida por donde sangra hasta nuestros días, la nación entera. Se hace imprescindible entonces, desmontar las causas y enmendar los errores que llevaron a una nación entera a enrolarse en semejante desventura. 
Se suele decir que novelar sobre hechos históricos es una tarea ardua y engorrosa porque quien escribe, necesariamente pone en juego su subjetividad, en efecto, la realización de este trabajo repasó en mi memoria experiencias vividas en esa época de terror, todavía frescos recuerdos por la pérdida de amigos invalorables; aquellos que lucharon por ideales entregando por sus creencias, toda su juventud.
La historia de ficción creada para este libro, me permitió recorrer lugares y episodios verdaderos ocurridos en nuestro país, como así también repasar conductas, aciertos y errores cometidos por creer en un idealismo mágico.
En Javier, personaje principal de esta historia que lucha por conocer su verdadera historia, reivindico a todos aquellos que con su legítimo derecho, persiguen denodadamente la verdad de lo ocurrido en esos años de fuego por reconstruir su verdadera identidad, apoyado en una certeza histórica que dice:
“Pueblo que desconoce su pasado, reniega de su futuro”.


VICENTE SCORDAMAGLIA

domingo, 19 de marzo de 2017

SUJETO, SOCIEDAD Y ESTADO

SUJETO, SOCIEDAD Y ESTADO
Proponerse cambiar una sociedad de cuajo no es cosa de flojos y mucho menos para dirigentes sin coraje ni empatía por el prójimo, especialmente por los que menos tienen. Los pueblos a través de los tiempos evolucionaron en la construcción de sus sociedades cambiando todos los aspectos negativos de su devenir para remplazarlos por normas comunes de convivencia que permitieron en un orden de prioridades avanzar hacia la solución de sus necesidades, proyectar sus expectativas y finalmente cumplir con sus sueños de prosperidad e igualdad. Claro que, no siempre las decisiones tomadas por algunos fueron las que beneficiaron al conjunto, por el contrario, les sirvió a algunos sectores de la sociedad en detrimento de otros. Este conflicto de la historia entre sujetos, sociedad y estado que se proyectó indefinidamente a través de la historia de los pueblos, se reprodujo en ciclos de crisis, revolución, evolución e institucionalidad de los logros alcanzados. Este fenómeno es un proceso que se da en forma continua (hasta el infinito) con características propias de cada país, es decir: que nace, se desarrolla y sucumbe en el mismo instante en que nace un proyecto superador que lo remplaza.

La sociedad es un conglomerado de tres componentes: la condición jurídica que es la que confiere derechos y obligaciones a una colectividad política, la sociedad que asume un conjunto de funciones sociales y por último las cualidades morales que son las que garantizan que se  alcance un funcionamiento del sistema social ético, justo y solidario. 
Traducido a lo institucional entonces: el Estado se define como una comunidad de seres humanos que se expresa en un proceso político con la finalidad de alcanzar el bien común, sobre la base de una organización jurídica dentro de la construcción de nuestra sociedad. Esta organización incluye como elementos: la población, el territorio y la organización jurídico política del poder y el gobierno que además, tiene una vida propia como una persona jurídica  moral independiente; por ello como ejemplo alguien dice habitualmente que le va a hacer “juicio al Estado”, como si se tratara de una persona, o en el caso que se suele decir: “esto es una obligación del Estado”. En este sentido lo común es la idea del Estado –Nación, es decir, el Estado como una personificación de la Nación, vendría a ser algo así como una nación jurídicamente organizada.

El Estado no puede convertirse en una entidad propia (personal) como intentó hacer el Kirchnerismo, pero tampoco lo puede hacer el actual gobierno (Macrismo) como si fuera una sociedad anónima o empresarial, las dos versiones son falaces ya que si no existe una Nación a la que responder por ser su legítima propietaria (del estado argentino) el estado argentino sería como ha sucedido en nuestra joven democracia un coto de caza de las distintas facciones políticas, económicas o militares.   
El ejemplo más claro es que cuando se organizó el Estado Constitucional Argentino se instituyó con el proceso revolucionario de 1810 y se formalizó con la sanción de la Constitución Nacional en 1853, en cuyo preámbulo se reconoce la existencia de un Pueblo, las provincias, el territorio y la Nación. La Constitución Nacional dice muy claro cuando se refiere a ¡Nación! porque hace referencia a la existencia de una comunidad unida por lazos socioculturales que impulsan la organización del Estado.

Ahora bien, la política no es una ciencia exacta, sino por el contrario es una ciencia social, de manera que los números duros a los que se refiere la economía y las estadísticas referidos a una sociedad son solo instrumentos que sirven a la política para tomar las mejores decisiones por el bien común de la sociedad.
En los países de nuestro continente no se ha dado una estrecha asociación entre las políticas de ajuste y los resultados económicos, más bien los estudios  indican que las medidas de ajuste no solo no pueden garantizar que nuestros países superen los efectos de las convulsiones externas, ni siquiera a largo plazo, a menos que superen sus conflictos internos creando nuevas condiciones de existencia. Las mejoras que experimentan nuestras naciones con gobiernos de cualquier signo son solo temporales, ya que no realizan reformas estructurales que garanticen que la economía llegue a todos los sectores de la sociedad creando un estado de bienestar. El actual gobierno de Macri por lo visto solo confía en lo que puedan hacer las grandes empresas dejando marginadas a las pequeñas y medianas que se han visto perjudicadas por el tipo de cambio y las medidas de liberalización del comercio exterior. El resultado de este rumbo económico implementado por el actual gobierno son políticas restrictivas que producen cierre de fábricas con la consecuente recesión de los sectores mas postergados de la sociedad, creando un creciente malestar social, caldo de cultivo para cualquier tipo de estallido producido por las medidas de ajuste con altos costos y sacrificios humanos desgarrando el tejido de la sociedad argentina que tanto costó reconstruir.


VICENTE SCORDAMAGLIA