miércoles, 19 de abril de 2017

EL MUNDO EN EL BORDE

EL MUNDO EN EL BORDE
"No sé cómo será la tercera guerra mundial, sólo sé que la cuarta será con piedras y lanzas"
— Albert Einstein

El mundo se ha transformado en un lugar inseguro para vivir; sin un lugar posible en donde esconderse de las calamidades que se avecinan, a juzgar por lo que acabamos de ver con la súper bomba con la que EEUU intenta seguir imponiendo su primacía en lo que será, sin duda alguna, la lucha por los recursos fundamentales que los poderosos necesitan para seguir adelante con sus planes de dominio a expensas del desarrollo de otros pueblos.

La crisis financiera internacional que impacta sobre todo en los países que todavía no han conseguido un desarrollo tecnológico adecuado, del cual dependen hoy en día para avanzar en la sociedad del conocimiento, se encuentran a merced de un mundo globalizado que muestra ya las garras de un impiadoso plan para exterminar si fuera necesario cualquier intento de resistencia que impida la nueva planificación mundial concebida y hecha a medida de sus mentores: ¡el capitalismo financiero internacional!; este capitalismo salvaje que lucra y especula financieramente desde los centros de poder mundial sin dejar ningún tipo de beneficio a los pueblos que abrieron sus mercados para que estos buitres de la economía global sigan saqueando las riquezas de nuestros pueblos, recursos esenciales para nuestro propio desarrollo y subsistencia.

La radicalización de las tensiones internacionales, más allá de sus “verdades” relativas que esgrimen unos y otros, supone un componente letal a la problemática mundial y agrega combustible al fuego convirtiendo al mundo en un gigantesco campo de batalla (bélico) en donde parece ser, se van a dirimir todas las contradicciones humanas de nuestro tiempo (morales y sociales) por la falta de respuestas razonables a los grandes desafíos de la época.

Seguir socavando las bases morales sobre la cual se edificó la civilización humana desde los pensadores griegos en adelante, equivale a echar por la borda de una sola vez y para siempre, todos los logros y el esfuerzo que nuestra sociedad contemporánea alcanzó en los siglos precedentes, exhibiendo una vez más el fracaso de toda la humanidad en un alarmante retroceso de sus valores éticos y morales y peor aún, creyendo que por medio de una guerra (nuclear) de carácter internacional podrá resolver los interrogantes y sus conflictos actuales.    

Los actuales países que se encuentran involucrados EEUU, CHINA Y RUSIA ¿presupone un nuevo mundo multipolar?. Desde lo comercial hasta su poderío militar, así lo indica, cada uno secundado por países de su área de influencia estratégica planean imponerse sobre sus potenciales rivales en una carrera imparable por ocupar territorios, mercados y voluntades ideológicas que le aporten densidad a los nuevos modelos de dominación imperial.

El camino ya está trazado, solo dos opciones nos quedan a la mano: o buscamos hasta las últimas consecuencias equilibrar los intereses de los pueblos para alcanzar una paz duradera, justa y solidaria o el infierno nos estará esperando para cobrarnos todas nuestras torpezas.   

VICENTE SCORDAMAGLIA




lunes, 10 de abril de 2017

ARGENTINA EN SU LABERINTO

ARGENTINA EN SU LABERINTO
"La fuerza es el derecho de las bestias"
Marco Tulio Cicerón
Argentina comenzó a transitar un sendero peligroso. Reemplazar el diálogo, al cual el gobierno rindió culto desde sus inicios y cambiarlo por profundizar la grieta y la crispación que creíamos haber superado, por lo menos, merece advertir de que se trata de un retroceso en la calidad democrática prometida. La represión injustificada contra los docentes el domingo 9/4 pasado cuando estos intentaron armar una nueva versión de la protesta reivindicadora por sus salarios, es de una torpeza supina por parte de este gobierno. Peticionar y reclamar por los derechos individuales o sociales del conjunto por medios lícitos en un país democrático, (por lo que yo sé) ningún ciudadano estaría infringiendo la ley en tanto no afecte el derecho de terceros; entonces, es legítimo y necesario que  así se haga para evitar que los gobiernos, del signo ideológico que sean, arrasen con la voluntad de los pueblos de defenderse de las conductas arbitrarias y autoritarias en las que suelen caer todos los gobiernos que parecen  representar a un solo sector de los argentinos.
El método elegido, ¡la represión! lisa y llana por parte del gobierno nacional argumentando un supuesto permiso para la realización de dicho evento, parece ingenua o al menos insignificante a la hora de querer justificar una desmedida reacción del gobierno en querer evitar de cualquier modo posible la protesta de los trabajadores docentes, que ahora sí, con inusitada violencia del estado argentino, fueron brutal y violentamente reprimidos.
Los meses que restan hasta las próximas elecciones de medio término puede ser un camino de mesura ciudadana al cual todos debemos contribuir, en especial el gobierno y sus funcionarios, creando condiciones favorables para que ese acto electoral no sea un recorrido apresurado al precipicio, siendo esta la antesala de una nueva frustración para los argentinos; resolver los conflictos existentes es responsabilidad absoluta y prioritaria del gobierno argentino para lograr la paz social que garantice el normal desarrollo de la democracia.      
Una reflexión personal acerca de los artículos que escribí en los últimos cinco años me vienen a mi memoria; cambiando los personajes políticos de entonces e incorporando los actuales, tranquilamente les cabría las mismas críticas y los mismos reproches ya que este gobierno es la versión edulcorada de aquella que hartó a todos y todas con su verba ideológica exacerbada de consignas belicosas de enemigos de la patria y de nuestros derechos soberanos. En este sentido el Ing. Macri y sus funcionarios, llegaron con una clara consigna de promover un cambio en nuestra sociedad y diferenciarse con ello del “modelo” político anterior. Por lo que estamos viendo  en estos días de crisis que se manifiesta en una lucha por el control del espacio público, no solo no se ven beneficios en la economía sino que además ahora comienzan a utilizar las mismas prácticas y a promover los mismos vicios del gobierno anterior. Reprimir las protestas sociales y la de los trabajadores en general es el cambio más peligroso que pretende realizar este gobierno, ya que en esta lógica éste se mimetiza con quienes quiere reprimir. Diferenciarse de lo que se intenta combatir es lo que más desgasta a los adversarios y gana adeptos para su fin, prefiriendo el tiempo a la represión, decisión temeraria tomo el gobierno para controlar el descontento social ya que en donde cometa un error de exceso represivo se verá arrastrado en el conflicto por la propia acción ineficiente de una mala decisión política del estado nacional. 
Nuestro país tiene una larga experiencia en la lucha por sus reivindicaciones sociales, políticas, económicas y laborales y creer que un protocolo digitado desde un escritorio de algún funcionario de turno les resolverá el enojo que tiene la gente con este rumbo económico implementado por el gobierno, carece de poco sentido, más bien lo que hace es  exacerbarlo. 

VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 4 de abril de 2017

CONVERGENCIA Y DIVERGENCIA DE LOS ARGENTINOS

CONVERGENCIA Y DIVERGENCIA DE LOS ARGENTINOS
La sociedad movilizada por sus demandas
La práctica que tenemos los argentinos con respecto a la convergencia y la divergencia democrática en nuestro país, es lo suficientemente peculiar como para comprender como funciona el sistema de relaciones entre las distintas formaciones políticas que operan en nuestro país. Son líneas que provienen de distintas realidades que confluyen hasta un punto de inflexión y a partir de allí si su visión de la realidad no cambia un ápice, su recorrido volverá a transformarse en líneas divergentes.
No todas las demandas de los trabajadores son iguales, cada sector tiene demandas con características particulares del sector que representa, en ese sentido, cada grupo diseña su estrategia; sin embargo, todas tienen un denominador común que las iguala y es cuando luchan juntos por la reivindicación salarial.

Las paritarias en Argentina se han transformado en el punto de inflexión entre el gobierno y los sectores laborales que confluyen en la demanda salarial dejando al gobierno en una posición distorsiva de su rol como mediador; así, el oficialismo, aparece confundiendo su rol, asumiendo decididamente los intereses del empresariado (patronal); esto no es solo porque tiene potestad sobre los empleados públicos sino que además en ese forcejeo se mimetiza con los intereses de las empresas privadas y también allí se da la situación de líneas que convergen, para una vez pasado el obstáculo común que hizo que confluyeran se transformen en líneas divergentes. 

Ahora bien, ¿cómo sacar al gobierno de esta disyuntiva y devolverle el rol de moderador de ambas partes? es decir, que no quede en la contradicción de ser héroe y villano al mismo tiempo. La lucha por los salarios tiene un condimento adicional y es que los grupos en pugna juegan cuestiones políticas de sector y de las de sus propios gremios lo que hace sumamente complejo acuerdos sectoriales. En suma la respuesta a este interrogante es cada vez más compleja, es más, en el actual contexto institucional que vive nuestro país, no tiene respuesta. El gobierno, cualquiera que sea, está involucrado necesariamente y es parte del conflicto ya que tiene que negociar con gremios que tienen un gran número de empleados públicos con su legítimo derecho (como cualquier otro sector) de resolver su situación salarial, es allí donde todo esfuerzo por llegar a un acuerdo de partes se traba definitivamente y subyace el conflicto salarial mas allá de las coyunturas políticas que la originaron.

Como vemos, aquí también se dan líneas convergentes y divergentes y es cuando el gobierno en su doble rol de juez y parte pone en juego su ideología para laudar entre uno u otro sector en conflicto, ya que la tensión que se genera en esta instancia lo obliga a decidir en qué sector están puestos sus intereses para fortalecer su plan de gobierno.
Sostienen algunos pensadores que cuando no es posible desentrañar el contenido estratégico de una acción de gobierno, cuando ella no se nos aparece como un medio que sirve a un fin social determinado sino solo como la expresión de una creencia, es preciso entonces preguntarse por la ideología de quien gobierna; es por ello que un grupo con objetivos, creencias y enemigos comunes (conjunto de valores) a pesar de su diversidad de pensamiento, pueden construir una visión del mundo que en definitiva será lo que definirá su estrategia y su movimiento; así se estructuró la coalición que nos gobierna. Habría que preguntarse entonces: ¿qué sucederá con la suerte de este movimiento una vez que desaparezca el enemigo que los agrupó?

Las distintas marchas que hemos visto en los últimos quince días, tienen como objetivo hacer visibles los reclamos y ofrecer una dimensión del poderío de movilización para ejercer presión sobre las actuales autoridades nacionales. La respuesta no se hizo esperar y no fue precisamente ordenada por el gobierno nacional que dudó con todos sus aliados (del frente cambiemos) de su efectividad, ya que si esta no hubiera tenido éxito, el gobierno, allí, en ese mismo instante hubiera caído rendido a los pies de quien eligió como contrincante, adelantando su próxima derrota electoral y quizás la de su proyección más allá del 2019; pero fue la gente que respondió masivamente percibiendo la parálisis del gobierno que día tras día se  aproximaba inexorablemente hacia el abismo. 

¿Hasta a dónde nos arrastrará tanta turbulencia?
La historia nos enseña que cuando los conflictos se agudizan y no hay quien los conduzca (capitalizar) comienzan a seguir sus propias leyes construyendo también, sus propias lógicas. 
¿Acabará la confrontación estéril y sin sentido en este aquelarre de demandas marchas y contramarchas? ¿Vendrá el tiempo de la política que implique los grandes consensos nacionales?; ¿o seguiremos estancados en la incomprensión humana incapaz de dar respuestas a la compleja realidad de nuestro tiempo que aflige a todos los argentinos?
VICENTE SCORDAMAGLIA


jueves, 23 de marzo de 2017

EL SECRETO DE PALO LABRADO

Mi ultima novela
EL SECRETO DE PALO LABRADO
RESUMEN
Los hechos políticos y culturales que ocurren a lo largo de la construcción social de una nación son el andamiaje sobre el cual los pueblos construyen su identidad y cultivan su historia.
En estos principios que se asumen como un derecho es donde los individuos recorren el presente y proyectan su futuro. Por ello, al hacernos cargo de la historia de nuestra nación como ciudadanos libres, reconocemos quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.
Los mismos mecanismos empleamos acerca de la información indispensable que debemos tener sobre quienes son nuestros progenitores y nuestra familia, ya que ello constituye un sólido sistema de creencias que nos acompañará por el resto de nuestras vidas.
Los episodios políticos, sociales y culturales producidos en nuestro país en la década del setenta, constituyen un ejemplo inequívoco de la lesión ocasionada a la identidad nacional tanto como a la identidad de las personas. El ataque certero del gobierno de facto sobre hombres y mujeres que profesaban ideas contrarias a ese régimen genocida, atropellando todas las leyes vigentes, masacrando a una generación de argentinos y provocando un exterminio aberrante que hizo desaparecer a hijos, familiares y amigos, abrió una profunda herida por donde sangra hasta nuestros días, la nación entera. Se hace imprescindible entonces, desmontar las causas y enmendar los errores que llevaron a una nación entera a enrolarse en semejante desventura. 
Se suele decir que novelar sobre hechos históricos es una tarea ardua y engorrosa porque quien escribe, necesariamente pone en juego su subjetividad, en efecto, la realización de este trabajo repasó en mi memoria experiencias vividas en esa época de terror, todavía frescos recuerdos por la pérdida de amigos invalorables; aquellos que lucharon por ideales entregando por sus creencias, toda su juventud.
La historia de ficción creada para este libro, me permitió recorrer lugares y episodios verdaderos ocurridos en nuestro país, como así también repasar conductas, aciertos y errores cometidos por creer en un idealismo mágico.
En Javier, personaje principal de esta historia que lucha por conocer su verdadera historia, reivindico a todos aquellos que con su legítimo derecho, persiguen denodadamente la verdad de lo ocurrido en esos años de fuego por reconstruir su verdadera identidad, apoyado en una certeza histórica que dice:
“Pueblo que desconoce su pasado, reniega de su futuro”.


VICENTE SCORDAMAGLIA

domingo, 19 de marzo de 2017

SUJETO, SOCIEDAD Y ESTADO

SUJETO, SOCIEDAD Y ESTADO
Proponerse cambiar una sociedad de cuajo no es cosa de flojos y mucho menos para dirigentes sin coraje ni empatía por el prójimo, especialmente por los que menos tienen. Los pueblos a través de los tiempos evolucionaron en la construcción de sus sociedades cambiando todos los aspectos negativos de su devenir para remplazarlos por normas comunes de convivencia que permitieron en un orden de prioridades avanzar hacia la solución de sus necesidades, proyectar sus expectativas y finalmente cumplir con sus sueños de prosperidad e igualdad. Claro que, no siempre las decisiones tomadas por algunos fueron las que beneficiaron al conjunto, por el contrario, les sirvió a algunos sectores de la sociedad en detrimento de otros. Este conflicto de la historia entre sujetos, sociedad y estado que se proyectó indefinidamente a través de la historia de los pueblos, se reprodujo en ciclos de crisis, revolución, evolución e institucionalidad de los logros alcanzados. Este fenómeno es un proceso que se da en forma continua (hasta el infinito) con características propias de cada país, es decir: que nace, se desarrolla y sucumbe en el mismo instante en que nace un proyecto superador que lo remplaza.

La sociedad es un conglomerado de tres componentes: la condición jurídica que es la que confiere derechos y obligaciones a una colectividad política, la sociedad que asume un conjunto de funciones sociales y por último las cualidades morales que son las que garantizan que se  alcance un funcionamiento del sistema social ético, justo y solidario. 
Traducido a lo institucional entonces: el Estado se define como una comunidad de seres humanos que se expresa en un proceso político con la finalidad de alcanzar el bien común, sobre la base de una organización jurídica dentro de la construcción de nuestra sociedad. Esta organización incluye como elementos: la población, el territorio y la organización jurídico política del poder y el gobierno que además, tiene una vida propia como una persona jurídica  moral independiente; por ello como ejemplo alguien dice habitualmente que le va a hacer “juicio al Estado”, como si se tratara de una persona, o en el caso que se suele decir: “esto es una obligación del Estado”. En este sentido lo común es la idea del Estado –Nación, es decir, el Estado como una personificación de la Nación, vendría a ser algo así como una nación jurídicamente organizada.

El Estado no puede convertirse en una entidad propia (personal) como intentó hacer el Kirchnerismo, pero tampoco lo puede hacer el actual gobierno (Macrismo) como si fuera una sociedad anónima o empresarial, las dos versiones son falaces ya que si no existe una Nación a la que responder por ser su legítima propietaria (del estado argentino) el estado argentino sería como ha sucedido en nuestra joven democracia un coto de caza de las distintas facciones políticas, económicas o militares.   
El ejemplo más claro es que cuando se organizó el Estado Constitucional Argentino se instituyó con el proceso revolucionario de 1810 y se formalizó con la sanción de la Constitución Nacional en 1853, en cuyo preámbulo se reconoce la existencia de un Pueblo, las provincias, el territorio y la Nación. La Constitución Nacional dice muy claro cuando se refiere a ¡Nación! porque hace referencia a la existencia de una comunidad unida por lazos socioculturales que impulsan la organización del Estado.

Ahora bien, la política no es una ciencia exacta, sino por el contrario es una ciencia social, de manera que los números duros a los que se refiere la economía y las estadísticas referidos a una sociedad son solo instrumentos que sirven a la política para tomar las mejores decisiones por el bien común de la sociedad.
En los países de nuestro continente no se ha dado una estrecha asociación entre las políticas de ajuste y los resultados económicos, más bien los estudios  indican que las medidas de ajuste no solo no pueden garantizar que nuestros países superen los efectos de las convulsiones externas, ni siquiera a largo plazo, a menos que superen sus conflictos internos creando nuevas condiciones de existencia. Las mejoras que experimentan nuestras naciones con gobiernos de cualquier signo son solo temporales, ya que no realizan reformas estructurales que garanticen que la economía llegue a todos los sectores de la sociedad creando un estado de bienestar. El actual gobierno de Macri por lo visto solo confía en lo que puedan hacer las grandes empresas dejando marginadas a las pequeñas y medianas que se han visto perjudicadas por el tipo de cambio y las medidas de liberalización del comercio exterior. El resultado de este rumbo económico implementado por el actual gobierno son políticas restrictivas que producen cierre de fábricas con la consecuente recesión de los sectores mas postergados de la sociedad, creando un creciente malestar social, caldo de cultivo para cualquier tipo de estallido producido por las medidas de ajuste con altos costos y sacrificios humanos desgarrando el tejido de la sociedad argentina que tanto costó reconstruir.


VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 13 de marzo de 2017

LAS CICATRICES DE LA HISTORIA

LAS CICATRICES DE LA HISTORIA
A fuerza de andar buscando los orígenes acaba uno convirtiéndose en cangrejo.
El historiador mira hacia atrás, y termina creyendo también hacia atrás.
Friedrich Nietzsche
La inusual trascendencia que le están dando algunos sectores de la política, medios de comunicación y comunicadores en general a la participación del Peronismo y su historia, vinculándolo con la corrupción, el populismo y todos los males que la Argentina tiene en general desde que este movimiento nació a la vida política allá por el año 1945, me hace pensar que el actual sistema neoliberal que se intenta instalar en nuestro país no tiene la fortaleza de un modelo político que supere los logros transformadores del peronismo en las distintas instancias que le tocó gobernar, por ello, este plan fallido apoyado por un frente político electoral carente de arraigo popular (lo mismo que critican) no tiene cabida en la mayoría del pueblo argentino y como consecuencia de ello está destinado al fracaso, ya que suplanta con calumnias poco verosímiles la falta de proyecto político que alcance a representar los intereses de las grandes mayorías de nuestro país. El constante repiqueteo de supuestos episodios por parte de algunos medios de comunicación no alcanzan para transformar una calumnia en verdad, ni siquiera una media verdad en una verdad completa, solo deja al descubierto (de tanto repetirlas) una serie de maniobras espurias para confundir a la opinión pública contraria a los intereses de las mayorías. Quien emplea este tipo de metodologías tan conocidas en todo los regímenes de la historia política de la humanidad, esgrimiendo historias falaces y armadas a la sombra, con personajes siniestros de nuestra sociedad y con el claro objetivo de detener el desarrollo de proyectos políticos que incluyan a todos los sectores del país como forma de obtener una mejor distribución de las riquezas y mejores oportunidades para los más necesitados está contribuyendo claramente a dividir a la Argentina entre ricos y pobres. Los constructores de relatos que se han puesto de moda con el advenimiento de la política informacional, necesitan la presencia continua de un Frankenstein para encuadrar a sectores de la sociedad contrarios a los intereses de las mayorías del pueblo argentino. Sin proyecto político, filosófico ni social, el actual gobierno navega a la deriva en una maraña de presiones e intereses de distintos actores de la economía nacional que lo están llevando a un desgaste prematuro de su efímero poder y a un callejón sin salida para el “modelo” de economía que intenta instalar en el país encarnado por las grandes corporaciones que aspiran a diezmar nuevamente el esfuerzo de todos los argentinos. Así, mientras los sectores de la élite de nuestra sociedad (vinculados a los grandes negociados) que dominan el país se siguen enriqueciendo sin control ni explicación, dejando rezagados a la mayoría de los argentinos  y descargando todo el peso de la crisis en un supuesto “cambio” que hasta ahora es contrario a las necesidades e intereses de los argentinos.
El vacío de conducción política que muestra el gobierno nacional, alarma a los argentinos que se preguntan quién nos gobierna, en consecuencia se ve al Ing. Macri intentando maniobrar entre las presiones de la fiscalizadora nacional Elisa Carrió, los Radicales reclamando mayor espacio de poder en el gobierno de cambiemos, las presiones de las corporaciones mediáticas, las grandes empresas que exigen una devaluación a través de la suba desmesurada del dólar que les licue sus déficits (el campo es una excepción ya que negoció el primer día de gobierno) y los trabajadores a través de los gremios junto a los movimientos sociales que expresaron masivamente sus demandas en las marchas del 6M, 7M y 8M; todos estos sectores reclamando por sus intereses en el marco de las próximas elecciones, están produciendo un caos ascendente del conflicto (como vimos en las tres últimas marchas masivas que concluyeron con algunos desmanes) que de radicalizarse, puede superar la contención que ejerce una dirigencia seriamente cuestionada asumiendo la lógica de la anarquía y no la de la institucionalidad democrática (para resolver los conflictos) arrasando con las expectativas de los argentinos que creyeron y estuvieron dispuestos a construir un país mejor para todos. 
Ya el establishment internacional le ha hecho saber al presidente argentino que sin paz social no habrá inversiones de empresas que exigen garantías tangibles para traer sus capitales, si a esto le sumamos los datos proporcionados por la UCA 1.500.000 pobres más en los últimos quince meses de gobierno y el alarmante número que indica que uno de cada tres argentinos es pobre, pues entonces tenemos que pensar que nos encaminamos rápidamente a un nuevo fracaso de la política argentina postergando una vez más la utopía de construir un mejor país para todos.
Las heridas pueden servir para recordar lo malo de nuestra historia común, pero también para curarlas y protegernos de la gangrena que nos extirpa el futuro de nuestro país.  
VICENTE SCORDAMAGLIA


lunes, 27 de febrero de 2017

LAS DEMOCRACIAS DEL MUNDO AMENAZADAS POR LA CORRUPCIÓN

LAS DEMOCRACIAS DEL MUNDO AMENAZADAS POR LA CORRUPCIÓN

Un fenómeno análogo recorre las democracias del mundo haciendo estériles los esfuerzos de los pueblos por construir sociedades cada vez más justas y solidarias. La forma de hacer política basada en los prontuarios de los dirigentes y no en el currículum  (frase célebre de Carlos Grosso) de los actores de la política, comienza a fatigar la voluntad de los pueblos a la hora de depositar la confianza en una dirigencia que se ve envuelta en múltiples escándalos, ventilados  exhaustivamente por los medios masivos de comunicación, transformando a las democracias y sus representantes en un teatro de operaciones alimentado por información poco fiable proveniente de oscuros personajes que hurgan en las cloacas de las naciones.

Ningún episodio de conflicto que trascienda en la política es producto (solamente) de la calumnia ocasional, de la mala fe intencionada o de la evidencia de los hechos, esto no se podrá dirimir hasta que la justicia demuestre lo contrario; como consecuencia en principio, solo se trata de una media verdad, es decir que está construida sobre algún suceso que traspasó los límites de lo ilegal, constituyéndose así en la base necesaria para la construcción de una buena historia para el periodismo de investigación habido de situaciones que rocen si es posible el campo del escándalo y la corrupción. Así se han visto afectados en los últimos tiempos, sistemas políticos, dirigentes y formaciones partidarios tradicionales por enriquecimiento de sus funcionarios o por el acaparamiento de cajas del estado destinadas al financiamiento de la política, o el regreso al poder en el caso en que se diera esa variante y fuera necesario.

Los medios de comunicación no se transformaron en un poder político de decisión, es decir el cuarto poder, pero si son medios de difusión y presión política que por su llegada masiva a la gente mediatizan la información instalando en la opinión pública (agenda nacional) los temas de su interés que a veces son coincidentes con los de la gente y otras con  los de grandes grupos de poder financiero. En este sentido, tienen una ventaja comparativa con el resto de los actores de la democracia ya que son los que ponen la cancha, las reglas y los árbitros donde se juega el partido y en donde todos los políticos, economistas o funcionarios de turno acuden allí aceptando implícitamente las reglas del juego que las corporaciones mediáticas imponen.

Una democracia no puede concebirse sin una prensa libre, tampoco puede subsistir sin partidos políticos y con una dirigencia dedicada a los intereses del pueblo; estos tres actores finalmente no deberían ser antagónicos en la construcción de una sociedad, en el mejor de los casos deben hacer causa común para combatir a un cuarto actor que convive entre ellos y carcome al estado convirtiendo en polvo los cimientos de la democracia. La corrupción en todas sus facetas es un enemigo común y principal al que se debe combatir si se quiere construir democracias duraderas que den respuesta a los enormes desafíos que nos presenta el mundo globalizado.

El uso y abuso del poder en beneficio propio o de algún grupo de poder o facción, es uno de los tantos delitos que aparecen a flor de piel de las castigadas democracias que luchan por generar anticuerpos en el camino de consolidar sus valores de libertad, igualdad, solidaridad y justicia; sin embargo, muchos de estos valores que se agitan en grandes campañas proselitistas pasan a olvidarse, luego que una vez la dirigencia se halla instalada en el poder.

Todos estos riesgos que recorre al conjunto de la sociedad (sin distinguir credos religiosos, raza, sector socioeconómico o ideología de derecha o izquierda) los pueblos ya los conocen de sobra y muchas veces lo viven como el mal menor que deben digerir sin advertir que esta “concesión” que se otorga a diario, terminará justificando los grandes males de la época. Las falsedades que la sociedad mantiene  entre sí, son las que justifican las grandes mentiras de la época constituyendo un verdadero latrocinio en la historia de los pueblos.  

La democracia participativa como sistema político para dirimir las contradicciones humanas, sigue siendo la que mejor representa los intereses del conjunto por sobre los intereses particulares, poniendo el equilibrio necesario que necesitan los pueblos ya que en ese devenir se constituye como sociedad. Para ello, es absolutamente necesario reconstruir los vínculos de representación política (dañados por la corrupción en todos los niveles) de la sociedad que como consecuencia de ello, se afianzará impregnando de  valor, contenido y legitimación a la democracia y sus pueblos. 


VICENTE SCORDAMAGLIA