martes, 20 de junio de 2017

EL DÍA QUE LA CLASE MEDIA DESCENDIÓ AL UMBRAL DE LA POBREZA

EL DÍA QUE LA CLASE MEDIA DESCENDIÓ AL UMBRAL DE LA  POBREZA

Algunos periodistas que antes de serlo (en su juventud) incursionaron en la política, creen que la gente juzga de los políticos y sus programas las intenciones de estos y no las realidades. Cuando escriben sus artículos adornados con metáforas pretendiendo explicar lo que a medida que pasa el tiempo (del actual gobierno) es menos explicable y queriendo cargarle toda la responsabilidad de la crisis actual a los sectores populistas que gobernaron el país durante doce años, entonces me hago la siguiente pregunta con cierta ingenuidad: ¿Cómo habrán hecho esos gobiernos (Néstor y Cristina) para que las grandes mayorías los votaran durante tres mandatos seguidos?.

Para graficar descarnadamente la respuesta veamos lo que dice en su relato un señor de clase media que tiene un negocio sencillo de venta de colchones que quiero compartir con el lector: _mire_ me dijo con un dejo de tristeza en su rostro _yo vote a Macri porque me convenció que tenía el proyecto y los equipos para avanzar democráticamente hacia un estado de bienestar superior al que el pueblo argentino había alcanzado con el gobierno anterior, algo parecido a un desarrollismo del siglo XXI (me decían) en cambio en menos de un año y medio se dedicaron a romper un país que más o menos funcionaba, dejando de contener a los sectores más necesitados y creando en la gran clase media la incertidumbre de dejar de pertenecer a un segmento de argentinos con una alta expectativa de llegar a tener un progreso ascendente en su vida personal y familiar; en lugar de mejorar este valor, que beneficiaba a las tres cuartas partes de la población, construyeron una factoría, fortaleciendo desde su inicio a los sectores que más recursos tienen en la sociedad y los que pueden soportar por más tiempo los ajustes brutales que viene realizando este gobierno, reformas que ni siquiera se animaron a realizar los distintos gobiernos de facto que solían gobernar a la Argentina por el solo derecho que le asistía el haber tomado el poder por la fuerza, eliminando por decreto todos los derechos constitucionales de los argentinos. El “cambio” propuesto por los macristas solo fue una farsa, una fachada para imponer desde el Estado condiciones desfavorables para grandes sectores de la población en beneficio de las empresas que se supone eran quienes venían a invertir, creando miles de puestos de trabajo de calidad y avanzar así hacia el “hambre cero” consigna esta que aun brilla por su ausencia. De solo verlos andar se demostró que ese cambio solo estaba al servicio de unos pocos para que sus empresas sean competitivas y puedan seguir con sus negocios protegidos por un gobierno que solo vino a garantizar condiciones de negocios para los más ricos de la sociedad. Encima, hoy resulta que después de quince meses de ajustes brutales me piden que no proteste porque así estoy desestabilizando al gobierno democrático, ¿qué esperan que me quede en mi casa tranquilo esperando las mejoras que en algún semestre de no sé qué año vendrán las inversiones extranjeras y a partir de allí seremos todos felices?. ¿Cómo pretende que me sienta, sobre todo viendo como los sectores empresariales que siempre se enriquecieron a costillas del Estado argentino lo siguen haciendo hoy a cara descubierta con un gobierno que los protege?. Hace quince meses yo tenía lo necesario para la educación de mi familia, la salud y lo indispensable para vivir dignamente: casa, coche, dos vacaciones por año, y un proyecto de vida junto a mis dos hijas, hoy mi esposa trabajadora del Estado con catorce años de antigüedad se quedó sin trabajo, sacamos a mis dos hijas de  la escuela privada, dejamos la obra social del hospital Alemán y estoy a punto de cerrar mi negocio porque se detuvo el consumo que movía la economía de las pequeñas empresas; hoy la incertidumbre me carcome el cerebro cuando pienso  que en poco menos de dos años mi familia descendió al nivel de la pobreza y encima me tengo que comer que un funcionario como González Fraga me diga que esto me pasó porque la gente de mi clase social no tenía derecho a tener la calidad de vida que pretendíamos tener como años atrás. Qué salvaje es esta gente!, cuanta insensibilidad tienen en su conciencia!, no les importa el pueblo, solo sus negocios. Hoy resulta que después de todo el descalabro que hicieron con la economía (favorable para pocos) pretenden sacar subsidios  por discapacidad, avanzar sobre el saqueo al ANSES, recortes a medicación crítica para los jubilados, y lo que es peor seguirán con los tarifazos criminales que terminarán por arrasar con la voluntad de progreso que tiene la clase media argentina” (hasta aquí el relato)

En este escenario que viven cientos de miles de argentinos Cristina Fernández plantó su nuevo espacio político (Unidad Ciudadana) en el corazón de la problemática social de los argentinos; y por aquello que dice que las elecciones se ganan convenciendo a los que no nos votaron y no a los que están convencidos, va decididamente en busca de la representación de los votos que están por afuera de las ideologías partidarias y los intereses económicos de las corporaciones mediáticas: esto es la gran clase media argentina.
En su discurso de lanzamiento de su nuevo espacio político evitó por todos los medios confrontar, tanto con su ocasional rival interno (Randazzo) ni con el frente 1País de Massa y Stolbizer, tampoco lo hizo con ningún otro dirigente del oficialismo de Cambiemos, sino que se dedicó prolijamente con su puesta en escena a diferenciarse del modelo que lleva adelante el presidente Mauricio Macri.           
Esta y no otra va a ser la discusión de las próximas elecciones con la certeza de que el tiempo corre a favor de Cristina Fernández y que al pueblo poco le importa los rótulos entre progresistas, populistas o moralistas en los que se enjuagan algunos sectores elitistas de nuestra sociedad.

Es evidente que el conjunto de los argentinos estuvimos atentos a los últimos movimientos políticos de Cristina, como diría un comentarista de boxeo: Cristina subió al cuadrilátero y ocupó el centro del ring esperando al contrincante que se anime a dar pelea por el trofeo mayor, estos son: los votos de los trabajadores y los sectores medios de la población.


VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 12 de junio de 2017

GOLPEAR AL CORAZÓN DE LA POBREZA

GOLPEAR AL CORAZÓN DE LA POBREZA

Cinco millones seiscientos mil (5.600.000) chicos pobres de los cuales un millón trescientos mil (1.300.000) se encuentran en estado de indigencia, (datos estos suministrados por UNICEF Argentina) son datos que no solo deben avergonzarnos, sino que nos debería golpear lo suficientemente fuerte en nuestra conciencia como para que no sigamos escondiendo esta penosa realidad debajo de la alfombra.
Sin pérdida de tiempo tenemos que involucrarnos todos, no solo la clase política y exigirle al actual gobierno que tome las medidas necesarias, si no que se convoque a todos los argentinos a promover una verdadera cruzada  “vergonzante” que disponga los medios necesarios para que toda propuesta  emanada de cualquier espacio político que pretenda competir en futuras elecciones, comience por  resolver las necesidades más extremas de estos argentinos en estado de riesgo inminente, trabajar con todas las instituciones políticas y sociales para buscar el mayor consenso con el propósito de sancionar una ley con carácter de urgencia para que erradique la pobreza extrema (y estructural) de nuestro país.

No lo estoy planteando para que se tome como el enunciado de las plataformas partidarias, sino como la urgente necesidad de tomar las medidas necesarias para combatir este flagelo que está diezmando a una generación de niños en Argentina. Nuestra sociedad no puede mirar para otro lado cuando nuevamente en nuestra patria se violan los derechos de los más vulnerables, en este caso millones de niños que no tienen lo elemental para subsistir o poder  desarrollarse dignamente; sin demora esta atrocidad que nos interpela como seres humanos, debe ser tomada por todos los argentinos (bien nacidos) como la gran causa nacional que encare y resuelva de una vez y para siempre para sacar de la pobreza a tantos niños que sufren a diario las consecuencias del abandono y la indiferencia de todos que por indolencia y falta de sensibilidad estamos condenando a un genocidio infantil como no se ha visto nunca en la historia de nuestro país; mucho menos se puede justificar semejante latrocinio con la capacidad que tiene la Argentina para alimentar a todo el continente  americano y gran parte de la población mundial.

Dar respuesta inmediata a este flagelo y tomarlo como la gran causa nacional, puede significar el comienzo de la reconciliación de una nación que quiere mostrarle al mundo (y a sí misma) que es capaz de encarar los grandes desafíos de la época resolviendo las necesidades más urgentes, aquellas que nos angustian y nos denigran como sujetos sociales pretendiendo ser parte de una sociedad “civilizada”.

Esta situación no se puede seguir tomando como argumento que esgrime la política para sacar ventajas electorales, son vidas humanas que están en situación de riesgo extremo, y por tanto la política debe responder por este desinterés hacia el sufrimiento de tantos hermanos; no se puede pedir el voto de la sociedad sin responder por esta tragedia, menos creer que los capitales extranjeros vendrán a resolver nuestro fracaso.

Naturalizar la pobreza de millones de niños es condenarlos a una vida miserable y sin retorno para empujarlos criminalmente a las legiones de los condenados de la tierra.   


VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 6 de junio de 2017

EN LAS PRÓXIMAS ELECCIONES A LOS CANDIDATOS LOS ELIGE USTED

EN LAS PRÓXIMAS ELECCIONES A LOS CANDIDATOS LOS ELIGE USTED
Las elecciones legislativas del próximo mes de octubre vienen degollando. La puesta en escena entre corruptos, justicia y nuevos carpetazos contra potenciales candidatos hacen las delicias de los medios de comunicación, en especial aquellos programas políticos y de noticias de opinión. (Aunque prácticamente hoy en día casi todos los son).
El travestismo político, a falta de lealtades partidarias, deja sin aliento por su temeridad a aquellos creyentes como yo que consideran que las lealtades personales son un valor irrenunciable a la hora de distinguir entre oportunistas, malandras y corruptos en un ámbito que ya de por sí abunda el culto a las lealtades múltiples; estos son aquellos que se instalan en varios espacios políticos a la vez por las dudas de que alguno de ellos llegue a posiciones de privilegio y eventualmente, estos oscuros saltimbanquis se queden afuera del reparto del poder.
A estos personajes que abundan en los círculos políticos, poco les preocupa lo que le ocurra al país o a su gente, solo están atentos para ver dónde pueden hacer algún negocito que deje alguna rentabilidad para paliar los onerosos gastos que implica moverse en los círculos encumbrados del poder; son tan dañinos para la democracia como carroña para la sociedad ya que llevan y traen información “sensible” vendiendo si es necesario contactos o representaciones de espacios políticos que en verdad no poseen. Sin duda alguna estos personajes son la otra cara de la corrupción porque convierten a la mentira en un valor supremo que la política de hoy consume como el pan de cada día; pero bueno dicen  los más jóvenes “es lo que hay”
Lo cierto es que con estos jugadores la gente tendrá que elegir el próximo seleccionado que nos represente en las dos cámaras, Senadores y Diputados para completar el segundo tramo del mandato del Ing. Macri.
Muchos dirigentes ya vienen posicionados en la opinión pública desde hace un tiempo atrás, constituyéndose así en los futuros candidatos por el derecho otorgado por los votos logrados en las elecciones anteriores, pero otros con menos recursos y menos visibilidad la pelean desde atrás, ambos conllevan un error que a mi juicio disminuye sus chances electorales; los primeros se instituyen como una clase política que oficia como si fueran elegidos por mandato divino, no han aprendido la lección que el pueblo viene enseñando en la consolidación de la democracia y es que la adhesión de la gente  hay que revalidarla en cada elección, no se obtiene en forma perenne y por tanto su representatividad no  dura para siempre; a este núcleo duro los podemos denominar como “la primera línea dirigencial” estos son a priori “los candidatos” (no por ser primera signifique que sean buenos es que partimos para este análisis con los datos que nos dejó el último acto eleccionario) en cambio los que vienen de atrás, trabajan duro para entreverarse en la disputa electoral que se avecina con un error de origen: todas las operaciones que realizan estos grupos emergentes están destinadas a seducir a los candidatos y no a interpretar la problemática de la gente, que es la que en definitiva legítima su autoridad siendo ésta la única propietaria de los votos. Como consecuencia de este mecanismo de roscas que se realiza entre pocos y a espaldas de la gente, los primeros comienzan con el armado potencial de las listas con las que los distintos frentes participan en la contienda electoral, aspirando también los segundos a acceder a algún lugar de privilegio que los impulse hacia posiciones más cercanas al “poder dirigencial”; en ninguno de los dos casos se advierte que realicen una consulta para ver que problemática tiene la gente para plasmar en base a ello proyectos que contemplen esas necesidades. No quisiera creer que la dirigencia actual no conozca el verdadero sentido de la democracia, el pueblo sí sabe de que se trata; por las dudas se las recuerdo:
“La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo”.
 Juan Domingo Perón.


VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 29 de mayo de 2017

EL MUNDO POLÍTICO PARTIDO EN DOS

EL MUNDO POLÍTICO PARTIDO EN DOS
«A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo». Jean de La Fontaine

Ya no se le escapa a nadie que el planeta político está partido al medio. Las elecciones que se van realizando en distintas partes del mundo, que terminan con apenas pocos porcentajes de votos de diferencia entre unos y otros, están dando cuenta de ello. Los partidos tradicionales se han quedado sin respuestas para los grandes desafíos que la globalización impone, siendo necesario un mayor esfuerzo para lograr consensos que permitan a las coaliciones en disputa llegar al gobierno y al poder. Los partidos emergentes que han logrado filtrarse entremedio de la crisis de representación de los grandes partidos tradicionales (todos ellos dotados de densidad política y filosófica a partir de representar a las grandes ideologías que en su tiempo cambiaron al mundo) son requeridos por la gente como posibles alternativas de “transición” por el solo hecho de representar algo nuevo, sin cargar con el lastre (como los partidos de un sistema envejecido) de una historia de corrupción y fracasos continuos. 

Estos nuevos partidos y sus dirigentes se abren camino esgrimiendo unas pocas consignas en su haber, con un voluntarismo exacerbado transformado en lema (como el “sí se puede” de Macri o “en marcha” de Macron y si se quiere el "Make America great again" (Hagamos a EE.UU. grande otra vez) hace que estos nuevos dirigentes que son la cara visible de una “modernidad” absurda, exhiban en su haber poco bagaje filosófico e intelectual. Una nueva clase dirigencial proveniente en su mayoría de familias ricas, hijos de empresarios con una visión del mundo diferente a la de aquellos antiguos políticos que se formaban en los grandes movimientos libertarios del siglo pasado. Esta nueva camada de “dirigentes” que  abandonaron sus cómodas vidas y comenzaron a incursionar en el mundo de la política, con su desparpajo y sus prácticas de administración de empresas, profundizó aun más la crisis institucional del sistema partidario de las democracias del mundo actual. Muchos de ellos sin estructura partidaria y formados en calificadas universidades y apoyados en las nuevas técnicas empresariales, comenzaron a hacerse cargo de lo que podríamos denominar provisoriamente como la “nueva política” ya que si estos nuevos liderazgos no consiguen resolver las nuevas (y viejas) problemáticas de un mundo en crisis y en permanente cambio, terminarán siendo parte de un nuevo fallido de la política, que apenas se los recordará en su paso por ella, como gobiernos de transición y una dirigencia de emergencia que ocupó el gobierno solo por el vacío de poder existente que dejó la burocracia del sistema partidario internacional envejecido y vaciado de contenido social, de una visión política actualizada para operar en tiempos globales y una visión estratégica de la económico que dé cuenta de la administración de recursos humanos y naturales de nuestro planeta.  

Ahora bien, ¿a qué se enfrentan los nuevos políticos con su desenfadado perfil empresarial?
La globalización, como escenario planetario, ha creado las condiciones para que la movilidad del capital y la interconexión de la producción tengan las condiciones adecuadas para que la inversión se traslade por el mundo en búsqueda de nuevas áreas con bajos costos laborales, menores beneficios sociales y menores controles ambientales. Este combo de situaciones impactó directamente en el corazón mismo de la política y la economía, que como consecuencia de ello debilitó aun más a las democracias del mundo como sistema institucional.

A la luz de los acontecimientos internacionales y cada uno por sus motivos particulares, la crisis que se produce en EEUU, BRASIL y VENEZUELA está creando un nuevo cisma planetario. Si por un lado la paridad de fuerzas tiene la virtud de obligar a los actores políticos a buscar grandes consensos para gobernar, también es cierto que este mecanismo conlleva en sí mismo una debilidad que es la de no tener el suficiente poder para bloquear cualquier intento desestabilizador (ante cualquier traspié de gestión de gobierno) por parte de la otra mitad que se siente autorizada también por el caudal de los votos obtenidos a intervenir o en el peor de los casos pretender, so pretexto de una mala administración, remplazar al gobierno antes de tiempo como sucedió en Brasil, Paraguay y otros intentos fallidos. 
Estos emergentes que llegaron al poder empujados por el voto popular, no cuentan con estructuras propias que les garanticen el blindaje necesario para que los nuevos gurúes de la economía y la política se sostengan en el poder, y mucho menos cuando todavía no han logrado consolidarse como la solución definitiva a los problemas existentes, sufriendo así como consecuencia de este escenario por demás complejo y por la magnitud de un desgaste acelerado las embestidas de una realidad que desborda por todos lados.

Dice Bauman en su último libro Retrotopía: “Hoy vivimos en un mundo de aislamiento y atomización en el que la gente desconfía hasta de sus propias instituciones”; de manera que la restitución de la credibilidad en el sistema democrático es de vital importancia para avanzar hacia una democracia partidaria en donde las estructuras de los partidos vuelvan a cumplir el rol innegociable de ser el sostén principal del sistema democrático.
La falta de certezas domina la realidad mundial, en este escenario caótico asediado por el terrorismo que no deja de hostigar a las naciones más ricas del planeta, golpeando sin piedad en los lugares más sensibles de la economía internacional o masacrando a sus habitantes en este caso los más jóvenes como fue el reciente atentado del recital de Manchester Arena en Inglaterra, deja la sensación y el sabor amargo que nadie está a salvo en el mundo global que proponen los poderes económicos existentes. 
Si solo hay dos mitades y una sabotea a la otra ¿quién sostiene a los gobiernos democráticos?

Los poderes globales están convirtiendo al mundo en un escenario peligroso, la simplificación de las categorías humanas divididas entre ricos y pobres que propone la economía global, descartando de raíz a los grandes sectores medios que sirvieron de amortiguador para construir una sociedad más justa y solidaria, comienza a desmoronarse en esa frontera  peligrosa donde debajo de ella solo reina el abismo por donde caería el mundo en su conjunto. La amenaza de una tragedia humana está ligada irremediablemente a la insensatez de los hombres y sus ambiciones que en su afán de evitar su destino trágico termina encontrándolo en el fondo del abismo.


VICENTE SCORDAMAGLIA 

lunes, 22 de mayo de 2017

EL ¡SI SE PUEDE!

EL ¡SI SE PUEDE!
¿ES UN NUEVO FRAUDE PARA LOS ARGENTINOS?

La campaña electoral para evaluar el primer tramo de la gestión del gobierno actual ya está instalada en todos los órdenes de la vida cotidiana de los ciudadanos. Con sus fortalezas y debilidades el gobierno deberá hacerle frente a las promesas electorales incumplidas que lo catapultaron como Presidente de todos los argentinos. Entre aseveraciones semestrales que fueron subiendo de tono, el gobierno de cambiemos todavía hoy en día, no puede mostrar un proyecto económico que indique que los argentinos dejaremos atrás años de incertidumbre,  desorganización política, económica y social.  

La gente no está conforme con las medidas tomadas por el gobierno de Macri, sobre todo en los aspectos que tienen que ver con la economía familiar de nuestro pueblo. Los ajustes brutales sobre los servicios públicos de gas, agua, luz, teléfono y servicios municipales sumados a los impuestos en bienes personales y ganancias y ni hablar si le sumamos alquiler de vivienda escuela y alimentos, están destrozando la economía de los hogares medios y pobres de la población que ven como se les licua su salario solamente en el pago de los servicios e insumos básicos para subsistir.
Es verdad que el anterior gobierno dejó infinidad de desajustes en muchos aspectos de la economía, pero no es menos cierto que el actual gobierno está haciendo una fenomenal transferencia de dinero de los bolsillos de los trabajadores para paliar el déficits empresarial y “mejorar los servicios” en la que todavía no se ve una sola obra que indique que estén mejorando la calidad de sus prestaciones.

La práctica que instaló el macrismo desde su inicio y que intenta naturalizar como algo lógico y razonable para los próximos dos años y medio de gobierno, es cobrarle a los usuarios el costo que deberían asumir los empresarios (eso que se llama capital de riesgo y que los verdaderos empresarios conocen) por adjudicarles la explotación de empresas del estado nacional, así, este gobierno con las  medidas arbitrarias que va tomando, está dejando en claro que el riesgo y el déficit empresarial lo tiene que pagar la gente. Como vemos con estas prácticas empleadas por el oficialismo no hay muchas virtudes que digamos de la que se puedan jactar el presidente Macri y sus gerentes; administrar nuestros intereses no es solo imponernos desde el poder la lógica de los Reinos de la edad media: aquellos que le hacían pagar un tributo excesivo ordenado por el Rey caso contrario le sacaban las tierras y no podían seguir trabajando para luego deambular en la miseria; lo que estoy señalando con esto es que literalmente en la actualidad el gobierno pone más esfuerzo en cómo sacarle la plata a los que menos tienen mediante impuestos cada vez más onerosos (para seguir enriqueciendo aún más a sus socios ricos) en vez de generar mayor equidad entre los distintos sectores que conforman nuestra sociedad y esto es así cuando vemos que algunos funcionarios del actual gobierno están vinculados financieramente con las empresas en cuestión.

La situación así como se ve, carece mucho de ser un proceso virtuoso para transformarse a medida que pasa el tiempo y se conocen algunos detalles del manejo económico del gobierno, en un nuevo fraude para todos los sectores medios y populares que una vez más, están obligados a financiar con sus magros salarios a empresarios inescrupulosos que no están dispuestos a correr ningún riesgo empresario y realizar, mientras el estado argentino los protege, un pingüe negocio a costillas del esfuerzo de los trabajadores argentinos y el estado nacional.

A esta nueva estafa perpetrada por un gobierno en contra de su pueblo que en vez de defender sus intereses y administrar con equidad sus recursos defiende el patrimonio de los especuladores de siempre se lo llama capitalismo de amigos y asociados porque están decididos a seguir esquilmando a los argentinos enriqueciéndose a costillas de un estado benefactor para ricos.
Un agravante pendiente sobre este tema es el de la justicia  que todavía no investigó debidamente el destino de los subsidios otorgados a las empresas por el gobierno anterior con proyección al oficialismo actual ya que ese dinero no se materializo en obras que mejoren la prestación de los servicios; así planteado el caso pasa de ser de una estafa moral a un delito económico que debe ser investigado y sancionado para reparar la credibilidad del estado nacional seriamente dañado por esta estafa que amenaza con quedar impune.   

Ahora bien, ¿cuáles son las perspectivas que se ven a futuro en este año electoral a casi dos años de gestión del nuevo gobierno?. Si seguimos la proyección que nos dejó la última elección que invistió al Ing. Macri presidente ganando en segunda vuelta por un escaso margen de votos, apenas un tres por ciento del total de los votos emitidos, la pregunta que surge a este interrogante es: ¿cómo votará la gente en este contexto para el segundo tramo de gobierno del frente cambiemos teniendo en cuenta que la economía no lo favorece?

Lo que resulte de esta elección de medio término impactará con fuerza en las aspiraciones presidenciales de 2019. El reloj del tiempo comenzó a correr, las fuerzas políticas son las mismas que confrontaron en 2015 y son las que lideran  Macri, Cristina y Massa. ¿Qué hará la sabiduría popular con su voto? ¿Avanzará hacia un cambio desgarrador que deja afuera a millones de argentinos o querrá volver al pasado inmediato del cual hay mucho que revisar sobre todo mucho trabajo para la justicia?; salvando esta polaridad que estos dos sectores alimentan a diario, una tercera opción espera su turno para ser llamado a construir una alternativa distinta que incluya los intereses y las expectativas de todos.
Esa verdad solo la conoce el pueblo mismo que en definitiva es el sujeto productor de su propio destino.


VICENTE SCORDAMAGLIA

miércoles, 10 de mayo de 2017

DOS POR UNO = DOS


DOS POR UNO = DOS
(2 x1 = 2)

Aunque se diga habitualmente y se sostenga con énfasis en la mayoría de los casos, los hechos no hablan por sí solos; los hechos hablan y dan cuenta de una realidad cuando algún historiador, los medios de comunicación o alguien específico como la justicia apela a ellos, caso contrario, dormirán la siesta de los justos por toda la eternidad.
Esto viene a cuento del disparatado fallo de la corte suprema que permite a condenados por delitos de lesa humanidad gozar del beneficio del 2x1.

Con esta medida los militares que participaron del golpe de estado y posterior aberración contra los derechos humanos podrían con esta medida ser beneficiados por una ley (del 2x1) derogada en el 2001 por tratarse de una ley que beneficiaba más a los victimarios de cualquier delito que a sus propias víctimas y por una crisis carcelaria. En este caso concreto la decisión de la corte podría abrir la puerta a otros tantos militares que participaron en la última dictadura militar acusados de genocidas y crímenes de lesa humanidad en la brutal represión que ejercieron desde el estado nacional.

Como en todos los cuerpos colegiados como es el caso de la corte suprema de justicia, se supone que una agenda acordada entre los cinco jueces de la corte, establece las prioridades que organizan sus actividades y lo que es más importante sus decisiones. El criterio que utilizan los jueces para dictaminar sus sentencias tiene que ver con la gravedad de los casos que afecten o pongan en peligro la integridad de las instituciones de la nación o de las personas en sus derechos elementales de vivir y desarrollarse en una sociedad libre y democrática. No sé si en estos dos principios está el sentido de oportunidad para sancionar alguna ley que en tiempo y forma genere más conflicto del que la “verdad” de un veredicto debería reparar.

A juzgar por los hechos podríamos inferir que se trató de un inoportuno dictamen con poco sentido de la oportunidad ya que el fallo intenta colarse entremedio de las fechas en que los juicios a los militares fueron sancionados, esto es, entre el tiempo en que esta ley estuvo vigente desde el año 1994 hasta 2001 cuando finalmente la ley 24.390 conocida como la ley del “2x1” terminó siendo derogada. Así planteada la controversia, por lo menos llama la atención sobre la falta de acordada de los jueces conociendo mejor que nadie la sensibilidad de la temática sancionada y las reacciones que podrían producir en toda la sociedad argentina.   

La corte suprema de justicia es el máximo organismo (y la última instancia) que tiene la constitución nacional para impartir justicia ya que es allí donde descansa el reaseguro de los ciudadanos de nuestra nación para garantizan los derechos de todos por igual, es por ello que los argentinos hemos luchado tanto tiempo por una justicia independiente que no esté involucrada ni cooptada por otros poderes por el bien de la república y la de sus ciudadanos.

Es por ello que cabe destacar la rápida decisión de los legisladores (Senadores y Diputados) en sancionar una ley que corrija futuras y fallidas interpretaciones acerca de esta ley tan controvertida con el soporte de los argentinos que se movilizan para manifestar su repudio a tal desliz de los jueces actuantes; esta rápida reacción de todos los sectores de la sociedad, hace pensar que argentina cuenta hoy en día con un sistema de alertas para garantizar que todos los poderes de la nación, cumplan con el cometido y el rol por el cual fueron instituidos en la constitución nacional para bien de todos los Argentinos por igual. 


VICENTE SCORDAMAGLIA

jueves, 4 de mayo de 2017

POLARIZACIÓN, INTERNAS Y ENEMIGOS COMUNES


POLARIZACIÓN, INTERNAS Y ENEMIGOS COMUNES

La polarización en Argentina frente a las próximas elecciones de octubre se está construyendo con un argumento que puede llevarnos a escenarios políticos equivocados y de mucho conflicto. Por interpretación o por intereses creados adrede y fogoneado por grupos de poder, se promueve una confrontación entre neoliberalismo o populismo en la cual la inmensa mayoría del pueblo ni siquiera participa.

Presentar la problemática de los argentinos dominada por un combate entre estas dos opciones populismo o democracia, es falaz, o al menos engañosa ya que el conjunto de los argentinos y sus actores políticos (salvo unos pocos trasnochados) transitan el camino de la consolidación democrática argentina como sistema político innegociable. Es evidente entonces que crear esta disyuntiva favorece electoralmente al oficialismo que pretende dividir al electorado entre estas dos categorías para polarizar la elección nacional con el argumento de no volver al pasado de los últimos tres gobiernos Kirchneristas pero además, esta jugada le permite dejar afuera de esta disputa a la tercera fuerza política que lidera Sergio Massa que ofrece una tercera opción a la espera del desgaste del gobierno para confrontar directamente con éste en la elección presidencial de 2019; sin embargo, esta operación de Massa parece inconsistente a la hora en que el electorado tenga que elegir a su opción como valedera, ya que si el gobierno sigue inflando al Kirchnerismo (aunque más no sea por sus descalabros), en la próxima elección Massa quedará afuera de la pelea tal cual ocurrió en la elección de 2015.
En este sentido tanto Macri como Massa tienen un adversario común a derrotar y en ese desafío que tienen ambos el gobierno está en mejores condiciones para realizar esa operación lo que le valdría alzarse con un triunfo en las elecciones de medio término proyectándose así con las mejores chances de renovar su mandato por otro período más allá del 2019.

En realidad, al Frente Renovador  le quedan pocas opciones para romper la polarización en la que se encuentra atrapado, con pocos candidatos de trascendencia en los principales distritos electorales, los renovadores de Massa se debaten en utilizar una opción de riesgo que los sacaría de la encerrona en la cual se encuentran y los pondría directamente de cara a disputar la representación de las grandes mayorías en la elección presidencial, me refiero a participar de una gran interna del Justicialismo y de paso fortalecer así a la democracia partidaria del país. Ganar una interna del Justicialismo no solo equivale a conducirlo, además es erigirse como el nuevo jefe político de ese espacio  mayoritario y transformándose de una sola jugada en el líder de la oposición, dejando una vez más sin posibilidades al Kirchnerismo aislándolo del PJ y obteniendo una fuerza electoral más contundente de la que tiene en la actualidad, sin resabios del pasado inmediato del cual, como sabemos, todavía existen muchos componentes del gobierno anterior operando fuertemente en favor de dicha polarización, alimentando con ello la posibilidad de conducir al PJ nacional o al menos negociar con éste y desde allí plantearse un operativo retorno de Cristina Fernández. 

En realidad, esta es una confrontación de relatos más que de propuestas o gestión; el frente Cambiemos se otorga el derecho de haber sido la fuerza política que derrotó al Frente para la Victoria, en realidad esto es una media verdad, existen algunos episodios anteriores que deben ser evaluados para este análisis: uno es que quien le provocó la derrota electoral más importante al Kirchnerismo fue el propio Massa cuando le impidió el intento de reelección a Cristina Fernández y el otro es que en la elección presidencial, el frente Cambiemos que sale segundo en primera vuelta  recién gana en el balotaje (apenas por tres puntos de ventaja sobre la opción Kirchnerista) con votos provenientes del Frente Renovador junto a un conglomerado de sectores que no votaron a Macri en primera vuelta; esto quiere decir que el objetivo electoral central de la mitad de los argentinos fue el de desplazar a Cristina Fernández del poder frente a la otra mitad que esperaba seguir apoyándola a través de sus candidatos Scioli-Zannini.

 Así planteado, el oficialismo, que no la tiene nada fácil, deberá poner en juego todo su arsenal de argumentos en estos meses de gobierno que faltan hasta las próximas elecciones para ver el nivel de apoyo electoral con el que cuenta para las reformas que se propone realizar, sin dejar de evaluar un hecho que está significativamente presente en el frente electoral que gobierna y es una máxima política que dice: los aliados políticos pueden estar de acuerdo en el plano de contenido pero no en el de relación y solo se mantienen juntos mientras una amenaza externa común los inquieta e intimida al límite de perder su estatus, pero que en ausencia de ella se separan por incompatibilidad ideológica. Esto  quiere decir que ante una mala elección del oficialismo y alejada la amenaza del Kirchnerismo la alianza Cambiemos quedaría con pocas chances para el siguiente período presidencial (2019) encumbrando al nuevo líder de la oposición e inaugurando así alguna forma de alternancia política (saludable al fin) en la democracia argentina.

Quizás agregaría algo más para terminar con este escueto análisis: en política todo es posible, por lo tanto no se debe subestimar la inconmensurable capacidad que tienen los pueblos para desarmar cualquier maniobra de manipulación (que polarice sus opciones) con el intento de torcer la voluntad soberana de elegir la mejor opción que le permita seguir construyendo una sociedad mejor para todos.  

VICENTE SCORDAMAGLIA