martes, 13 de febrero de 2018

DENUNCIAS, EXTORSIONES, Y FORCEJEOS: ASÍ SE DINAMITA LA PAZ SOCIAL

 Artículo de Opinión
DENUNCIAS, EXTORSIONES, Y FORCEJEOS: ASÍ SE DINAMITA LA PAZ SOCIAL
Por: Vicente Scordamaglia
Nadie es dueño de la ética o la moral, estos valores  universales como la verdad, son dueños de sí mismos.

Mientras la Argentina sigue  empantanada sin resolver los grandes temas que todo el pueblo reclama y espera, las denuncias, extorsiones y  forcejeos por parte de los principales actores de la política nacional, dinamitan la paz social.
El gobierno de Macri, desde su última victoria electoral, gasta su capital político en forma desmesurada, en tanto, las decisiones de gobierno solo se limitan a aspectos absolutamente secundarios. La reciente y polémica medida de terminar con el nepotismo en la administración pública, y la de convertir en héroes a funcionarios públicos tan cuestionados que habitan en los cuerpos corporativos de las fuerzas policíacas y del “orden nacional”, roza los límites de lo absurdo y lo ubica en la categoría de la demagogia política tan denostada por estos tiempos.

Es verdad que el Presidente por estas horas se vio necesitado de emitir señales que apuntalen su gestión frente a la sociedad que comienza a agotar su tolerancia a la espera. Para ello pretendió enaltecer la figura del servidor público (policía que abatió al delincuente que perpetró la agresión al turista estadounidense) Luis Chocobar, pero no es menos cierto que el costo de esa medida es inversamente proporcional al resultado obtenido. El Presidente o al menos sus asesores deberían saber que, si bien un sector de los argentinos pide mano dura con los delincuentes, el resto de la sociedad se manifiesta contraria a darle poder ilimitado a las fuerzas de seguridad tan propensos a extralimitarse en la “autoridad” que el Estado le otorga para el cumplimiento de su deber. 
En la misma línea se suman las recientes declaraciones del diputado Amadeo y la ministra Bullrich con relación al tema en cuestión en donde plantean terminar con la doctrina de castigar a quienes nos cuidan (“no corre más con este gobierno”) ¿desconocen el Diputado y la Ministra que ese Estado de bien público al que tenemos que llegar todos los argentinos debe involucrar a todos los sectores de nuestra sociedad? quizás hubieran proporcionado mejor rédito al gobierno si no hubiera omitido en su genial idea dos conceptos que hubiera sumado cuantiosas adhesiones más, como por ejemplo: no solo para este gobierno sino para todos los argentinos de bien que habitan esta bendita tierra y el segundo concepto es el castigo absoluto a quienes amparados en esa doctrina del garrote cometan cualquier tipo de exceso en el cumplimiento de su deber; ¿se acuerdan de aquella consigna que iluminó nuestros espíritus violentos de otros tiempos? “dentro de la ley todo, fuera de la ley nada”

En las últimas decisiones tomadas por el presidente Macri, se lo ve tan irresoluto que por momentos parece haberse quedado sin el libreto que guío a su gobierno en estos primeros dos años de gestión, extravió la partitura que lo orientó hasta la fecha para ser más efectivo a la hora de ensayar respuestas oportunas que tengan que ver con la mejora de la problemática económica en la cual está entrampado todo el gobierno nacional (y como consecuencia todos los argentinos) que solo depende de que funcione su plan de Economía para mostrar resultados tangibles que lo reafirme como candidato necesario en el próximo recambio presidencial. Esta necesidad (dicen sus seguidores) se sostiene desde un plan que tiene dos líneas fundamentales de ejecución: si el gobierno resuelve este año reinstalar su candidatura presidencial y atina como sortear la conflictividad social, la próxima elección será un trámite que legalizará su continuidad sostenida por el electorado que se mantiene firme en la demanda del avance contra la corrupción, la inseguridad manifiesta y la estabilidad laboral en el ámbito nacional; la segunda está orientada a mostrar a los mercados internacionales la confianza de que Argentina nunca más está dispuesta a extraviarse en el facilismo y la improvisación, alentando proyectos que producen profundas inequidades y como consecuencia de ello no es recomendable para los mercados internacionales invertir en nuestro país.
Este último punto que desvela al gobierno, choca de bruces cada vez que los gremios salen a peticionar sus demandas laborales en medio de denuncias y extorsiones que están a la orden del día. El gobierno se repliega en Chapadmalal para relanzar una nueva ofensiva que le permita recuperar tiempo y credibilidad mientras los acuerdos de la oposición, el dólar, la inflación, los jubilados, los desocupados y los trabajadores  en general comienzan a pisarle los talones.  


martes, 30 de enero de 2018

FIN DE LA POLARIZACION COMO CARTA DE TRIUNFO

Artículo de Opinión
FIN DE LA POLARIZACION COMO CARTA DE TRIUNFO
Por Vicente Scordamaglia

La alianza Cambiemos volvió a polarizar la confrontación con el Kirchnerismo con la misma metodología de siempre, asustar a gran parte de los argentinos exhibiendo a través de los medios de comunicación a todos los monstruos que todavía proveen los personajes siniestros que hurgan en las cloacas de la política de la Nación, con el claro objetivo de recordar lo peor del gobierno anterior y judicializar la conducta de su jefa política con el claro fin de sacar ventajas electorales y alejar a la sociedad cada vez más del modelo que gobernó durante doce años los destinos de los argentinos, logrando así, un nuevo aval para la gestión del Ing. Macri.  

Hasta aquí tanto en las elecciones de 2015 como las de 2017 el resultado favoreció las expectativas del gobierno y la confrontación con el Kirchnerismo fue su carta de triunfo; pero de aquí en adelante el escenario no será el mismo para el gobierno ya que una vez eliminado el “peligro” que significaba Cristina como potencial ganadora de las elecciones intermedias que la hubiera proyectado como virtual candidata presidencial en el 2019 (y única jefa de la oposición) esta hipótesis, comienza a alejarse cada día más de la consideración del electorado nacional.  

El escenario presente de cara al futuro, no será tan sencillo (si es que en algún momento lo fue) para el gobierno de Macri, ya que no podrá seguir mostrando al electorado nacional que el país es víctima de las políticas “populistas” y que como consecuencia de ello son el impedimento de la realización de las reformas que atiendan la problemática social. De aquí en adelante la única polarización existente se dará en función de lo que realice el gobierno actual y lo que produzcan sus políticas frente a los intereses de los sectores medios y medios bajos de la población que reclaman del gobierno actual una mejor distribución de las riquezas y esfuerzos mejor compartidos y equilibrados por todos los sectores de la sociedad.
En este marco político el contexto no será el mismo, a partir de allí la sociedad argentina comenzará a evaluar y a juzgar no solo quién tiene menos corruptos en sus filas para gobernar, sino sobre todo cuál es el mejor modelo político, económico y social que representa a las grandes mayorías de nuestra sociedad.

Es sabido entonces, que  en este gobierno como en cualquier otro, los aliados políticos se mantienen juntos porque están de acuerdo en el plano de contenido pero no en el de relación, esto es así mientras una amenaza externa común los mantiene unidos, pero en ausencia de ella, se separan por incompatibilidad ideológica; es ese el punto de inflexión por el que deberá atravesar la democracia argentina en los próximos dos años para saber el nivel de conciencia política alcanzado por la dirigencia argentina para construir políticas (consensuadas) estratégicas y así adquirir un nivel superior de democracia alcanzada por otras naciones que a pesar de sus diferencias entre ellos se mantienen unidos por el bien común de su pueblo, recién ahí, sabremos si la razón política que es la crítica continua de la realidad y la columna vertebral de la democracia, es un genuino mecanismo de cambio o solo un disfraz de preservación y conservación de un permanente status quo para unos pocos.






    

jueves, 25 de enero de 2018

SUEÑOS COMPARTIDOS; ESFUERZOS DESIGUALES

Artículo de opinión
SUEÑOS COMPARTIDOS; ESFUERZOS DESIGUALES
Por: Vicente Scordamaglia

Confucio:
“es el hombre el que hace grande a la verdad, y no la verdad la que hace grande al hombre”

El gobierno argentino insiste en continuar profundizando un plan económico en donde los únicos que ponen el esfuerzo para salir de la crisis son los trabajadores y sus familias. Continúa con la eliminación de puestos de trabajo y avasalla conquistas obreras que significaron años de luchas  y sacrificio de miles de trabajadores, sosteniendo una falacia histórica de que el costo laboral es el problema argentino y los representantes de los trabajadores su decadencia. Nada le importa al grupo gobernante el nivel de sufrimiento que le están infligiendo a miles de familias  al saber que han perdido su trabajo, fuente de sustento elemental para mantener un mínimo proyecto y una expectativa de vida que mejore su condición  de cara al futuro.

Mientras tanto un Presidente ausente, alejado de la realidad de su pueblo cree que las mejoras vendrán por obra y gracia del derrame que solidariamente proveerá el mercado, sigue hundiendo cada vez más las esperanzas de una clase media que creyó que con el voluntarismo de un grupo de empresarios en el poder podía alcanzar niveles socioeconómicos más altos y una mejora en su condición de vida.   
A dos años de gobierno de la alianza Cambiemos, solo han cambiado las condiciones existentes de las tres cuartas partes de la población que vieron diezmado su salario, la pérdida de su capacidad adquisitiva y el aumento de los servicios elementales de subsistencia. Los empleos de calidad brillan por su ausencia, la mejora institucional es solo a los efectos de despedir trabajadores aumentando drásticamente la tasa de desempleo, y el hambre cero se quemó en el fondo de la olla popular de los más pobres.
Sin trabajo no hay consumo, sin consumo no hay inversión, sin inversión no hay exportaciones, sin exportación no se crece y si no se crece el país se hunde en la miseria y la decadencia. 

¿Cómo conciben un país estos insensibles que nos gobiernan? Una Nación no es una empresa privada que puede manipular sus productos hasta que las cuentas cierren un balance satisfactorio; un país está poblado por seres humanos de carne y hueso, trabajadores con familias: hijos, padres y abuelos que con su sacrificio cotidiano construyen nuestra Nación; desconocer este conjunto de conceptos simples pero elementales es desconocer el sentido común que debe tener un Jefe de Estado para conducir los destinos de La Nación Argentina.
Las elecciones legislativas del pasado año marcaron un punto de inflexión, un antes y un después de la gestión del Ingeniero y sus “equipos” (lo mejor que hemos tenido según Macri) que vinieron a cambiar las prácticas políticas según fue su compromiso de campaña electoral, pero los hechos están demostrando lo contrario: el caso Santiago Maldonado, la cobarde y absurda muerte por la espalda de Rafael Nahuel, el submarino ARA San Juan, la militarización de la ley previsional y el detonante final, la descarnada verdad de la vil conducta del Ministro de Trabajo Triaca, en donde el Presidente se mantuvo ajeno; deja a partir de estos hechos una indiferencia brutal que la gente comienza a preguntarse si el combate contra la corrupción en todos los niveles, incluyendo la del mismo gobierno no es una gigantesca tapadera para ocultar la abrumadora crisis que atraviesa la economía de nuestro país y la ineficiencia manifiesta del equipo gobernante.

Como diría mi abuela el cambio empieza por casa, el nuevo ejemplo que nos dejan los nuevos moralizadores de la política luego de justificar al “bueno del ministro Triaca” y el intento de pasar por encima de las facultades que tiene el Congreso de La Nación y querer aplicar un mega decreto (DNU) que implica derogar 19 leyes y modificar otras 140, muestra sin tapujos que el Gobierno Nacional está dispuesto a forzar y crear, de cualquier modo posible, condiciones casi de remate para que las empresas extranjeras inviertan en la Argentina, Y si usted cree que estoy exagerando detengámonos un momento en algunas de las frases filosóficas que está dejando nuestro hombre de Estado en la cumbre de Davos: “jugar al fútbol es más difícil que gobernar”  o esta otra que lo pinta de cuerpo entero: “ ¡nosotros vamos a cortar el pasto, ustedes hagan los goles!”: ¡Sin palabras compañeros!.  

martes, 26 de diciembre de 2017

NI REPRESORES NI VIOLENTOS: UNA SOCIEDAD EQUILIBRADA

Artículo de Opinión
NI REPRESORES NI VIOLENTOS:
UNA SOCIEDAD EQUILIBRADA
Por: Vicente Scordamaglia

Los recientes hechos políticos acontecidos en nuestro país y las practicas violentas utilizadas para discernir que le conviene al conjunto de la sociedad con relación a su seguridad social, demuestra que los argentinos no nos podemos desprender de un pasado soberbio, violento e intolerante que nos marcó a sangre y fuego inhabilitándonos en el presente para ejercer nuestros derechos como ciudadanos libres sin avasallar de cualquier forma posible el derecho del conjunto de nuestros compatriotas. 
La violencia ejercida sea esta desde arriba como así también desde abajo desplazó definitivamente la búsqueda de consensos entre nuestra clase dirigencial, irritando aun más las tenciones existentes en todos los ámbitos de la vida social de nuestro país con una violencia inusitada que presagia tiempos tumultuosos.
La onda expansiva de esos hechos que tuvieron en vilo al conjunto de los argentinos, se instaló en la calle al tiempo que un grupo de personas agredió al Diputado Martín Lousteau por el solo hecho de pertenecer a la clase política existente ya que en la votación de la reforma previsional, él y su bloque (algo que seguramente los agresores no saben)  votaron en contra.   
Es indudable como decía en un reciente artículo que argentina no avanza sino que se precipita hacia el futuro, los episodios brutales que todos hemos  visto en los últimos días así lo demuestran.
Nada justifica la violencia por más que la realidad nos atormente, esta, puede ser modificada a través del valor que le demos a nuestras instituciones democráticas que posee los instrumentos necesarios para evitar que desbarranquemos cada vez que la necesidad amerite reformular instrumentos que tengan que ver con el bien común.
Vivimos un mundo que se reprocesa en modo continuo y a una velocidad como nunca antes vivió el conjunto de la humanidad, de allí, el vértigo equivalente que domina las emociones y como tal las decisiones de los hombres de este siglo, pero si hay algo que no debemos olvidar es que lo que hagamos para bien o para mal no será sobre el sacrificio de los que menos tienen ya que la construcción de sociedades más justas y solidarias deberá necesariamente incluir y dar oportunidades a todos tal es el desafío que nos plantea la época.  
La coalición “Cambiemos” que proyectó la candidatura del ingeniero Mauricio Macri, lo hizo con dos consignas insignia (“avancemos juntos hacia el cambio” y el “si se puede”) que se deshilachan todos los días frente a la realidad que la interpela y que por ese motivo ha dejado de ser (esta última) la expresión de triunfo por los logros alcanzados.
En lo que va de su mandato el gobierno argentino tiene para bien o para mal las leyes que quería al principio de su mandato sin que estas puedan exhibir logros significativos. Las inversiones extranjeras brillan por su ausencia a pesar de que el gobierno ofrece todas las garantías jurídicas que las empresas extranjeras exigían, a cambio de ello, solo ingresan capitales golondrinas que especulan en el mercado nacional por las altas tasas de interés que ofrece el banco central y el festival de bonos existente. Los trabajos de calidad que iban a substituir a los despedidos de estos dos años de ajustes que sin piedad cayeron sobre la clase media y media baja, quedaron en el olvido lo mismo que el hambre “cero” que según las últimas estadísticas proporcionada por la UCA creció en estos dos años considerablemente. Las pymes que en todo caso son las que tienen capacidad de generar puestos de trabajo inmediato no arranca por la sencilla razón que son hijas del consume interno que se halla deprimido o camino a la extinción.
La nueva fase de ajustes sobre los servicios públicos (nafta, luz, agua, gas, teléfonos, servicios sociales, prepagas y más)  que prepara el gobierno, prometen ser tan brutales como los anteriores obligando a vastos sectores medios de la población a retroceder casi hasta el límite de sus posibilidades en su expectativa y su calidad de vida, lo cual comienza a configurar un segmento social explosivo entre clase media que desciende y pobres sin oportunidades laborales que se manifestaron violentamente frente al congreso en lo que consideran las medidas del gobierno, nuevos avasallamientos a sus derechos.

“Así chocamos” dijo De Pablo; no hay que ser profesor de economía para darse cuenta de ello, excepto el gobierno que sigue enfrascado en el ajuste continuo delineando una  reforma laboral que puede ser el golpe definitivo: o bien para destrabar la dimensión de una crisis que crece peligrosamente o el estallido definitivo de la economía del cual nadie estará exento de su destrucción.  

domingo, 17 de diciembre de 2017

LA ANTESALA DEL INFIERNO

Artículo de Opinión
LA ANTESALA DEL INFIERNO
Por: Vicente Scordamaglia

El ambiente que se fue generando los días previos al tratamiento de la ley previsional que el gobierno intentó sancionar, tuvo su correlato final con un desmesurado aparato represivo el día del tratamiento en la Cámara de Diputados. Fuerzas de la Policía Federal, Policía de la Ciudad, Gendarmería, Prefectura y fuerzas civiles de infiltración, perfectamente equipadas para cualquier contingencia que sucediera en las inmediaciones del Congreso Nacional configuraron a la hora de intimidar, su efecto contrario; a medida que los militantes de los distintos agrupamientos, los medios de comunicación y la gente en general advirtieron semejante operativo nunca visto en tiempos democráticos, creció la indignación. Si el tratamiento de una ley emblemática para los sectores más pobres de la cadena social, (los jubilados, las asignaciones familiares por hijo y pensiones para discapacitados) depende de un gigantesco operativo militarizado por las distintas fuerzas de la Nación para sesionar, es porque sus mentores saben que están cometiendo un acto de injusticia en la cara misma de los damnificados.
Es evidente que dos componentes estimularon al gobierno que venía envalentonado por el aval de las últimas elecciones y el consentimiento de los gobernadores (beneficiarios de nefasta medida) que creyeron que solo se trataba de una simple transferencia de recursos de un sector a otro; estos inútiles insensibles no fueron capaces de medir las consecuencias que provocaría la baja (literal) de sus magros haberes en un diciembre que trae groseros aumentos en todos los servicios públicos (nafta, luz, agua, gas, salud y otros) generando un episodio que de haber habido muertos en la brutal represión ejercida por el gobierno nacional nos hubiera puesto al borde del precipicio y en la antesala del infierno como en el 2001. 
¿Qué le pasa al gobierno? ¿Por qué quiere arrebatar cuánto dinero encuentre en las arcas públicas?
La economía argentina está enferma, depende exclusivamente de que entren capitales extranjeros para reactivar su economía y este hecho en sí mismo se ha transformado en una quimera para el gobierno que no disimula su fracaso y que no ha encontrado mejor fórmula que desembolsar recursos de cuanta caja tenga a mano en el estado argentino con el fin de que le cierren las cuentas antes de fin año.
La brutal represión pensada y ejecutada por la tristemente célebre Ministra de Seguridad Patricia Bullrich así lo demuestra, descargando toda su violencia sobre los sectores dignificados que van a reclamar por sus derechos, dejando al descubierto la mentira oficialista que necesita de la represión para imponer sus leyes.
El gobierno argentino comienza a balancearse peligrosamente de un lado al otro de la realidad nacional como un trapecista temerario en busca del impulso necesario para saltar por encima de las presiones que ejercen los sectores financieros en busca del oxígeno suficiente para sobrellevar una crisis que, de colapsar nos puede retrotraer a los episodios de 2001.
Cuando a los gobiernos los asiste la verdad y la justicia no necesitan de la violencia para tratar y legislar sus leyes ya que  se considera que: (como dijo el General) “la fuerza es el derecho de las bestias”;  por el contrario, cuando los gobiernos utilizan el derecho de la fuerza que le otorga la Constitución Nacional, y esa fuerza se convierte en violencia ejercida contra su pueblo ese gobierno ha perdido toda legitimidad para convertirse  en una dictadura.  
Es necesario alertar a todos los sectores de nuestra sociedad que la violencia política desatada en nuestro país nos lleva por el camino equivocado y sus consecuencias van a ser letales, porque si esta asume su propia lógica ya nadie podrá detenerla hasta terminar por convertir a nuestro país en un nuevo caos de características desconocidas.  

Responsables somos todos culpable es uno solo, el gobierno, que se pavoneó los últimos meses pensando que los trabajadores argentinos entregarian mansamente las conquistas adquiridas con luchas, sufrimiento y solidaridad con los que menos tienen.  

jueves, 14 de diciembre de 2017

ENTRE LOS RIESGOS DE LA DEMOCRACIA Y LA TOLERANCIA POPULAR

Artículo de opinión
ENTRE LOS RIESGOS DE LA DEMOCRACIA Y LA TOLERANCIA POPULAR
Por: Vicente Scordamaglia

¡Cuando los pueblos agotan su paciencia suelen hacer tronar el escarmiento!. Juan Domingo Perón

Argentina no avanza: se precipita hacia el futuro urgido por dar respuestas a los múltiples problemas que preexisten, involucrando en ello a la totalidad de los poderes de la Nación (poder ejecutivo, legislativo y judicial) como así también a los medios de comunicación para que estos ejerzan su influencia sobre la opinión pública que espera ansiosa, como si fuera una turba callejera, la sentencia mediática para colgar anticipadamente a los reos acusados de delitos económicos, políticos o sociales.

La andanada de procesos en los cuales están imputados funcionarios del gobierno anterior con múltiples categorías jurídicas, exige el mayor ejercicio de mesura para que estos puedan ser juzgados con la mayor seriedad en el tratamiento de las acusaciones que recaen sobre ellos, ejerciendo su legítima defensa de manera que no se corra el riesgo de ensuciar las causas a riesgo incierto de cometer por ello injusticias Jurídicas, injurias políticas o cualquier otro desacierto. Sumado a estos apuros por parte de los jueces que estuvieron callados durante gran parte del gobierno anterior, el oficialismo atropella a los argentinos con una serie de leyes que están en línea con un plan perfectamente diseñado para sentar las bases de un proyecto político y económico que incluye solamente a aquellos sectores que están vinculados con las empresas amigas del poder de turno, dejando afuera a los sectores medios, los trabajadores y los más vulnerables de la sociedad.

En este devenir vertiginoso en el que el gobierno intenta imponer sus condiciones reflejadas en leyes antipopulares sobrevuela su propia debilidad; cuando un gobierno democrático tiene que apelar a la fuerza del poder que le otorga su mandato militarizando su accionar para evitar que el pueblo se manifieste en defensa de sus intereses, es porque ha dejado de lado el diálogo y la razón para tomar el camino de la imposición, convirtiendo a su mandato en una especie de demo-dictadura al servicio de los intereses de las empresas y en desmedro de los trabajadores y sus familias.     

El cambio prometido con sus emblemáticos contenidos como fueron pobreza cero, lluvia de capitales o trabajos de calidad, pasaron a ser solamente consignas de un voluntarismo extremo sintetizado en el “sí se puede” que se ahoga en su propia espuma a la hora de dejar alguna solución para los argentinos. Las prácticas políticas utilizadas por el oficialismo nos hacen acordar a las aplicadas por el gobierno anterior, en donde el apriete y la extorsión están a la orden del día, remplazando al diálogo y el consenso tan necesarios para los tiempos tumultuosos que nos toca vivir.

Si los desafíos que tenemos por delante los argentinos superan los recursos que se tienen disponibles para la defensa de esa amenaza, la democracia corre el riesgo de caer nuevamente en un enunciado vaciado de contenido real que nos hundirá definitivamente en la intolerancia, la violencia y el atraso perpetuo.     



lunes, 4 de diciembre de 2017

POLITICA, DESIDIA Y TRAGEDIA


Artículo de Opinión
POLITICA, DESIDIA Y TRAGEDIA  
Por: Vicente Scordamaglia

Si de dos personas que observan desde lejos una figura, una dice que es un hombre y la otra que es un caballo, antes de conjeturar que ninguna sabe distinguir un hombre de un caballo, es válido pensar que vieron un centauro (a lo más, se podría sostener que como el centauro no existe, se equivocaron los dos) NORBERTO BOBIO

El año político comienza a expirar con el acostumbrado maratón legislativo, matizado en este caso, por la asunción de los nuevos Diputados y Senadores que darán comienzo a un nuevo ciclo parlamentario. Por las dudas, el gobierno nacional apuró algunas leyes sensibles para garantizar las reformas que pretende poner en práctica a partir de marzo del próximo año. Con el envión que le otorgó la ciudadanía en las recientes elecciones de medio término, el oficialismo pretende consolidar con ese impulso las bases de las reformas que se propone implementar con el objetivo de amortiguar el impacto que pegará de lleno en la realidad de los trabajadores y sus familias.
¿Es necesario abrir tantos frentes a la vez? Pareciera que sí; el gobierno sabe que cualquier desgaste producido por el ejercicio del poder y la aplicación de medidas poco atractivas para la población en general, le impediría conseguir el éxito del proyecto político y social que pretende instalar el ejecutivo nacional, que, en el mejor de los casos, se vería obligado a “negociar” gran parte del paquete de medidas fundamentales que pretende sobre todo en lo que respecta a la reforma laboral y sus consecuencias sociales. En este sentido luego de sufrir el revés en la cámara de Senadores el gobierno avanza camuflado por un cepo mediático que hace que las  voces disidentes desaparecieran de los medios de comunicación hegemonizados por el gobierno casi en su totalidad y en favor de las medidas oficialistas al tiempo que la oposición política sigue enfrascada en disputas internas para dirimir futuras conducciones que les permita llegar a las próximas elecciones con algunas chances electorales.

En otro orden de cosas y mientras todo esto sucede, distintos acontecimientos de carácter casi dramáticos, sacuden nuestra sensibilidad y ponen a prueba nuestra capacidad de asumir una cantidad de episodios que requieren un gran sentido de pertenencia y unidad de todos los argentinos para sobrellevar la adversidad. Sin embargo y mal que nos pese, se impone una incapacidad manifiesta a la hora de enfrentar y resolver situaciones derivadas de múltiples sucesos que devienen de nuestra interacción como sociedad, actitud esta que (se vio en el manejo del caso Maldonado, el Submarino Ara San Juan y la confusa muerte del joven Rafael Nahuel en Bariloche) está llegando a su punto límite de exacerbación. 


La atomización de nuestra sociedad implica que todos los episodios de carácter nacional no solo no se resuelven sino que además quedan sumergidos en un manto de sospecha y confusión alimentando peligrosamente nuestras divisiones. Mientras los argentinos utilicemos cada tragedia nacional para reivindicar a nuestros sectores políticos de pertenencia y a aquellos dirigentes que creemos que nos “representan” será motivo suficiente para seguir embarrando el camino que nos lleve inexorablemente a la verdad y con ella a la grandeza de nuestra patria, por el contrario, los argentinos al mirar la realidad seguiremos sin distinguir a un hombre de un caballo creyendo que la realidad argentina es más parecida a un centauro.