martes, 1 de agosto de 2017

DE LA ENCERRONA A LA LIBERTAD SOLO HAY UNA PASO

DE LA ENCERRONA A LA LIBERTAD SOLO HAY UNA PASO

La campaña electoral para las primarias (PASO), tal como imaginábamos, viene cumpliendo con todas las expectativas que despertó antes de su inicio; suba del dólar, tasas altas para contener a los ahorristas, chicanas para todos los gustos, denuncias a fuego cruzado, promesas incumplidas que vuelven a ser promesas, operaciones de los medios de comunicación, el oportunismo inoperante de la justicia, las especulaciones de las encuestadoras y la manifiesta intolerancia a diestra y siniestra de nuestra sociedad, conforman el combo perfecto como antesala de una contienda electoral que culminará en Octubre en la cual los argentinos ponemos en juego algunas cuestiones de cara al futuro de nuestro país; y como si esto fuera poco (diría un vendedor ambulante) la política nacional metida de lleno en el desafuero del  Diputado De Vido que promete una segunda vuelta para su exclusión en el corto plazo según sea el resultado de las próximas PASO.  

El país atraviesa una crisis económica de la cual no logra despegarse por más que los encargados de resolverla intentan aplicar las pocas fórmulas que tienen a mano para tal propósito. Haber apostado todo al ingreso de capitales externos, sin contar con planes alternativos que contengan los conflictos de la coyuntura, ha sido uno de los errores garrafales cometidos por la actual administración, que para sobrellevar la inexistencia de un plan económico que dé certezas para el mundo y para nuestro país, no tuvieron mejor ocurrencia que equiparse para reprimir a los trabajadores que reclaman legítimamente por la defensa de su fuente laboral; esto se hubiera resuelto tal vez, con un mejor acuerdo (no la patraña y la puesta en escena que realizó el gobierno con un grupo de empresarios que nunca se llegó a cumplir) con las empresas generadoras de puestos de trabajo estableciendo una tregua seria y responsable con todos los sectores para constituir pautas de negociación y políticas activas que permitan mantener intactas las fuentes laborales existentes, esto es: mientras los cambios prometidos comenzaran a dar alguna esperanza para satisfacer las necesidades de todos los argentinos que en menos de un año y medio sufrieron la caída de su poder adquisitivo y la calidad de vida más brutal desde la época del tristemente célebre Martínez de Hoz. 
Todas las reformas posibles que el gobierno intenta producir para construir un nuevo modelo de país, tanto en lo político, como en lo económico, laboral y social son pasibles de repudio por parte de la inmensa mayoría de los argentinos que ven como el gobierno persiste en imponer un plan de gobierno que somete a los trabajadores y sus familias a sacrificios innecesarios aumentando las falencias que arrastra del gobierno anterior y de las que se supone “han venido a corregir”.
Hoy, los argentinos, nos encontramos empantanados en una discusión estéril y sin sentido entre pasado y futuro sin poder visualizar que en medio de estos dos extremos está el presente de millones de compatriotas que sufren las consecuencias de un “cambio” que los tiene como variable de ajuste. 
Las próximas elecciones, entre primarias de Agosto y las  definitivas a realizarse en Octubre próximo, dejarán en el haber del proceso democrático, dos cuestiones que a mi juicio son de suma importancia: la primera es que el gobierno nacional será plebiscitado por lo hecho en la mitad de su mandato; señal elemental que el pueblo le dará al gobierno para ratificar o rectificar su proyecto político y económico que agoniza más por sus propias falacias (y falencias) que por la presión que ejercen los opositores; y la segunda cuestión es la que está vinculada con la proyección que hacen aquellos que intentan no ser succionados por la polarización desplegada por la propaganda mediática entre Macri y Cristina y terminar siendo funcionales a ambos extremos; esto es, quienes transitan la ancha avenida del medio como Sergio Massa y otros.

Convengamos que la situación no es fácil de resolver para quienes no quieren entrar en la misma encerrona de la última elección que culminó eligiendo a Macri como Presidente en segunda vuelta, pero déjeme que lo desanime un poco más: hasta que el pasado no termine de ser sepultado el futuro no podrá ser visualizado con claridad; pero créame que en el aquí y ahora también existen soluciones inmediatas que pueden catapultar a un pueblo por encima de esta disyuntiva y salir del laberinto de la historia en el cual se encuentra. Finalmente lo dejo con una breve pero contundente anécdota sobre el genial Picasso:
Cuando unos oficiales alemanes le señalaron el “Guernica” le preguntaron, ¿usted hizo eso?
No, les dijo, ustedes lo hicieron.


VICENTE SCORDAMAGLIA

lunes, 24 de julio de 2017

LIBERALISMO TARDÍO




 LIBERALISMO TARDÍO
“El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos”. Henry Ford
El liberalismo tardío hoy en el poder por el voto de la gente, no deja de añorar esa visión del mundo que divide a los países entre ricos y pobres. Es inconcebible ver como una vez que asumen el poder estos grupos de empresarios (CEOs), no descansan un solo minuto en desmantelar todas las conquistas alcanzadas por las clases trabajadoras y medias de la sociedad, que al perder su capacidad de presión sobre las empresas, quedan a merced de administradores sin escrúpulos que no dudan un minuto en aplicar ajustes sobre los sectores más vulnerables de toda la cadena productiva para sanear las pérdidas de sus empresas y hacerlas más competitivas a costillas del sacrificio de los trabajadores y sus familias.  

Pareciera que la única visión del mundo que estos sujetos conciben es la de sentirse parte de un segmento minoritario de la sociedad que tiene privilegios ilimitados en lo que se refiere al uso (y abuso) de las riquezas que producen el conjunto de los sectores de la sociedad. El sistema productivo de la sociedad actual tiene puntos de inflexión, que al alterarse voluntariamente, ocasiona temibles inequidades que se proyectan inmediatamente a los sectores más vulnerables de la cadena de consumo de la economía nacional; es evidente entonces, conjeturar que el actual gobierno argentino está mirando cómo evoluciona el intento de reforma laboral que se intenta imponer en Brasil. En este contexto de permanentes transformaciones, en donde la revolución tecnológica exige profundos cambios para ser más competitivos, los empresarios argentinos ya han decidido quienes son los que van a pagar el costo de esos cambios, ya que ellos, como siempre procedieron, no están dispuestos a poner un céntimo de su patrimonio para tal exigencia, como consecuencia de ello, pretenden proyectar ese costo sobre las espaldas de los trabajadores sin importar siquiera sacrificar a la clase media y los trabajadores en general, mayoritariamente consumista de todos los productos que ellos mismos producen para el uso cotidiano.

Esta crisis que se parece a una bestia herida de muerte, avanza sin detenerse hacia su calvario final sin poder contener su ciclo destructivo, llevándose puesto todo a su paso al extremo de poner en peligro la existencia misma de la democracia tal como la conocemos. Ya son miles las  voces destacadas en el mundo entero que están alertando sobre las consecuencias que implica no consensuar acuerdos estratégicos sobre temas que hacen a la destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo en áreas sensibles de la economía, que echarían por tierra todos los esfuerzos para construir sociedades más solidarias y menos expulsivas. Las consecuencias del avance de la pobreza originada por la falta del trabajo, elemental para el sustento diario, crearía una masa hostil y desorganizada que llevaría a toda la humanidad a transitar un camino plagado de acechanzas para encontrar soluciones perentorias a tan graves conflictos de envergadura global.  

La paradoja del capitalismo me genera el siguiente interrogante: ¿Qué le impide aumentar su franja de consumidores en vez de achicarla? La respuesta no es sencilla, requiere la opinión de expertos o por lo menos la decisión de emprendedores valientes como lo fue en su tiempo Henry Ford, cuando encontró la respuesta al interrogante que todo empresario debería investigar por estos tiempos: ¿si cada vez hay menos gente con poder adquisitivo quién me va a comprar los productos que yo fabrico? Ford respondió con audacia y resolvió el interrogante con una medida revolucionaria, les dio aumento a sus empleados duplicando sus salarios para que sean estos sus primeros compradores; así creó su primera cartera de clientes, la más leal y agradecida que elevó su producción entre el 40% y el 70%; pero además fue el cimiento fundamental para la creación de una clase media pujante que ayudó a consolidar el modelo económico norteamericano.

Esta realidad deja por el piso la teoría dominante a lo largo de la historia de que se deben minimizar los costos del trabajo y en paralelo maximizar las ganancias del capital, es decir: mantener los sueldos estancados con el argumento de que los costos de producción deben permanecer bajos, para evitar transferir los incrementos hacia los precios finales; Henry Ford les demostró lo contrario; cuando le preguntaron por el secreto de su éxito respondió:

“El secreto de mi éxito está en pagar como si fuera pródigo y vender como si estuviera en quiebra”.
Quizás los políticos junto a los empresarios y los trabajadores argentinos deberían explorar un poco más como se construye un desarrollo con justicia social.
VICENTE SCORDAMAGLIA



martes, 18 de julio de 2017

LA EZQUIZOFRENIA DE LA POLITICA

LA EZQUIZOFRENIA DE LA POLITICA
De la película “Una mente maravillosa”
“La pesadilla de la esquizofrenia es no saber lo que es verdad.”

La esquizofrenia de la política está por llegar a su máxima expresión. En la medida en que ya nadie sabe quién es quién dentro de nuestras frágiles democracias, las distintas formaciones políticas dicen ser una cosa pero en realidad son otra, así nos pasamos el tiempo tratando de identificar y catalogar entre liberales, progresistas, populistas, peronistas, radicales o sencillamente nos hacemos llamar del campo popular para evitar alguna sospecha dentro mismo de las propias formaciones que nos identifican. 
Las distintas categorías que la Sociología y las Ciencias Políticas le dieron a las formaciones políticas después de que las dos grandes revoluciones (Rusa y Francesa)  cambiaran el mundo; hoy, vaciadas de contenido por el uso y abuso de sus términos ya no simbolizan lo que dicen ser y como consecuencia de ello no representan la realidad presente de millones de seres humanos que intentan descifrar que categorías de todo el catálogo ideológico disponible puede acercarse a las ideas que representen al común de los mortales y sus problemáticas actuales.    

La realidad que vive el hombre “moderno” es un poco más compleja que la que vivía el hombre medio del siglo XIX, su realidad estaba circunscripta a su órbita familiar y su medio laboral, su parcela de tierra y alguna que otra ciudad convertida en mercado público donde el común intercambiaba sus productos y en la cual transcurría la mayor parte de su vida. Las necesidades, las expectativas y sus sueños no excedían este espacio geográfico que lo circunscribía; hoy, es todo más complejo, la vida del hombre medio implica representar y asumir una cantidad de roles al mismo tiempo que hace que el sujeto se vea sometido a severas presiones de su medio social produciendo severos trastornos en su personalidad que aun todavía no se sabe a ciencia cierta el daño que pueda ocasionar en su estructura mental y social; en consecuencia, la política, su máxima expresión institucional del acontecer social no logra contener las múltiples demandas provenientes de una sociedad cada vez más demandante estimulada por el constante bombardeo de los medios masivos de comunicación, donde dicen que un sujeto solo puede ser feliz si tiene una serie de productos superfluos que apenas brindan un poco de satisfacción y su durabilidad no excede el  tiempo que tarda hasta la salida de otro producto que reemplaza al anterior ofreciendo la satisfacción total.

Así en esta “esquizofrenia” generalizada transcurre la vida de la sociedad mundial en una carrera imparable de consumo y descarte en donde las ideologías políticas perdieron la batalla principal de darle sentido a la lucha del hombre por transcender más allá del límite de sus necesidades vitales para subsistir. El sentido de la política pasó de ser un principio filosófico ordenador de la vida social de los pueblos, a una simple gerencia administrativa de bienes y servicios en la que la distribución desproporcionada está creando desigualdades profundas de consecuencias planetarias en donde obcecadamente se construyen sociedades divididas entre ricos y pobres.

Cambiar el rumbo de este trastorno mental que padece la política globalizada, implica también cambiar el sentido de esta y su forma de concebir la vida misma ya que ambas son complementarias en la lucha por construir una sociedad más justa y solidaria por el bien de todos.


VICENTE SCORDAMAGLIA        

miércoles, 12 de julio de 2017

LA UTILIDAD DE LAS PRIMARIAS, ABIERTAS, SIMULTÁNEAS Y OBLIGATORIAS (PASO)

LA UTILIDAD DE LAS PRIMARIAS, ABIERTAS, SIMULTÁNEAS Y OBLIGATORIAS (PASO)

La campaña política que nos llevará a las devaluadas Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) ya está en camino con todo su folclore a cuestas. Cómo criticar el ejercicio de votar para elegir a los mejores dirigentes para que nos gobiernen si nos pasamos años de dictaduras sin poder ejercer este derecho elemental para vivir en un país libre y democrático. Sin embargo y mal que nos pese, los distintos frentes electorales se las han arreglado para no competir en estas internas abiertas, arguyendo acuerdos preelectorales que imposibilitan el armado de las listas para competir libremente y someter su candidatura a la legítima decisión del electorado nacional. 

Las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), se instituyeron en un contexto y con un  argumento que respondía a la falta de credibilidad de los ciudadanos hacia la clase política y sus respectivos partidos; este sistema que entró en una profunda crisis institucional dejó un vacío  de credibilidad en el sistema electoral, a lo que las PASO, de alguna manera, podían ofrecer un mecanismo  facilitador por fuera de las tradicionales roscas políticas en tanto se pudiera recomponer el rol y la transparencia de los partidos políticos, legítimos instrumentos para formar, instalar y ofrecerle a la sociedad a los mejores dirigentes disponibles en todas las formaciones democráticas del país. Sin embargo, debemos aceptar que aunque las devaluadas PASO ocasionen algunos desgastes innecesarios o parezca inútil su realización, ante la falta de democracia dentro de los partidos políticos su implementación termina resolviendo conflictos existentes entre candidatos de un mismo partido o frentes electorales que de otra forma no llegarían a ningún acuerdo sin la participación del electorado nacional.

Si el actual gobierno intentara realizar una necesaria reforma política, uno de los temas de debate será sin duda la homologación de las tan poco útiles PASO, en tanto en ese mismo orden se vuelva con la práctica partidaria de elegir democráticamente en elecciones internas a sus legítimos candidatos.

Ahora bien, yo creo que hay que devolverles a los partidos políticos la autoridad y el prestigio necesario siempre y cuando todos los actores de la política nacional se pongan de acuerdo en que para construir una república vigorosa es necesario creer (y practicar la política) en una democracia partidaria como instrumento para su realización, es decir, un consenso generalizado de todas sus fuerzas activas que permita en un gran acuerdo nacional la refundación del sistema democrático tan bastardeado en nuestro país; un sistema en el cual se permita resolver todas nuestras diferencias, contradicciones e intereses sin que por ello se ponga en juego la institucionalidad de la Nación.    

Quizás no solo baste con enunciarlo, sino que además debemos practicar sin demora, anteponiendo la lucha por la idea por encima de la calumnia sistemática como base central de un nuevo tiempo político por venir que con insistencia, reclama toda la sociedad.


VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 4 de julio de 2017

CRISIS GLOBAL El trabajo, ¡un bien escaso a repartir!

 CRISIS GLOBAL
El trabajo, ¡un bien escaso a repartir!

Cada vez que hablamos de crisis global tenemos la tendencia a abordar el análisis  como si solamente fuera una crisis financiera, algo que solamente está vinculado con los complejos sistemas económicos y los mercados financieros en los cuales se viene desarrollando el capitalismo globalizado, como consecuencia de su expansión, aquella que produjo la primera fase de la revolución industrial. No advertimos (o dejamos de lado ex profeso) que los procesos económicos financieros tienen su base de sustentación en la sociedad misma que al abandonar los intereses generales del colectivo social y remplazarlos por transacciones individuales, las masas laborales se hicieron más débiles y permisivas creando condiciones favorables para que se desarrollen todas las políticas activas del capitalismo y sus asociados sin control de los derechos laborales, ambientales y territoriales.

En tiempos del advenimiento de la revolución industrial, tanto los capitalistas como los trabajadores tenían una suerte de dependencia mutua en la cual los trabajadores se organizaban en función de sus demandas y el capitalismo desarrollaba sus intereses en función de la acumulación de su riqueza. Este “equilibrio” que costó muchas vidas hasta alcanzar su apogeo y que dio origen al estado de bienestar, comienza a romperse a partir de la introducción de la tecnología en los sistemas de producción, que al prescindir de mano de obra para su producción, comienza a desplazar a millones de trabajadores en todo el mundo con consecuencias devastadoras no solo para todos los trabajadores y sus familias sino también para las economías regionales de los países dependientes de ese “equilibrio” entre capital, trabajo, producción y consumo.
La crisis que vive el mundo actual, no es una crisis meramente financiera o económica, es básicamente una crisis de época que se produjo por la pérdida progresiva de valores, y como consecuencia de su expansión se ha ido desarrollando globalmente con características propias en cada país, estimulada por una revolución científico-tecnológica que viene cerrando los últimos vestigios del ciclo expansivo que tuvo la revolución industrial.
La característica más notable que introduce este fenómeno es la de haber dado un salto cualitativo en áreas claves de la economía mundial tales como los sistemas de producción, las comunicaciones y las finanzas.
Estas reformas a nivel mundial que se operan en las empresas multinacionales, se debe analizar en profundidad porque nos plantea un salto cualitativo en términos potenciales pero al mismo tiempo abre una serie de interrogantes que atraviesan y desafían a todo el pensamiento filosófico, político y económico que conocimos hasta la fecha y que la sociología ha dado en llamar: “el carácter civilizatorio de la evolución social”

Una de las características centrales de este fenómeno de fuerte impacto en las clases trabajadoras y medias de la población mundial es que se requiere en la actualidad un 75% menos de tiempo de trabajo humano para realizar los mismos objetivos; pero si este análisis no lo abordásemos como tiempo de trabajo humano y lo hiciéramos desde la pérdida de puestos de trabajo, nos encontraríamos con la eliminación del 75 % de los trabajadores del mercado laboral con las consecuencias que hoy están a la vista de todos.

Veamos entonces a partir de algunos ejemplos a qué fenómeno complejo nos tenemos que enfrentar y qué posibilidades tenemos a mano para darle alguna solución para resolver la crisis de la “modernidad”: en Argentina la Ford hasta la crisis de 2001 producía con 2500 trabajadores más cantidad de autos que los que producía en 1970 con 12.000 trabajadores. Esto se puede resolver eliminando 10.000 trabajadores o se puede resolver bajando la jornada laboral significativamente. Si en esos años el producto de esa empresa necesitaba 80 horas hombre y ahora lleva 40, quedan solo dos opciones: una es dejar a 5 trabajando 8 horas, y dejar fuera a 5 que no tienen posibilidades de reinsertarse en el mercado laboral y la otra es quedarse con 10 trabajando 4 horas, que en el caso de incrementarse la productividad y las ganancias, trabajando 4 horas duplicarían (o más) sus ingresos. Esta última opción ofrecería una solución intermedia en los países salvando un descalabro inminente en el mundo capitalista con alto contenido de conflictividad social, política y económica de consecuencias globales.

Esta opción no parece delirante teniendo en cuenta que la solución antagónica tiene como destinatario la de dejar en la calle a millones de trabajadores en el mundo.
En los años comprendidos entre el fin de la segunda guerra mundial y la crisis de los setenta, coincidieron con los más altos niveles de crecimiento económico con una disminución de la jornada laboral que pasó de 72 horas de principio del siglo 20 a las 40 horas que alguna vez conocimos; es decir, una reducción de un 45% de la jornada laboral. Esto permitió una incorporación a niveles de bienestar a amplios sectores de la población especialmente a aquellos que habían quedado afuera del estado de bienestar, pero en los últimos 20-25 años, que es cuando se despliega más aceleradamente la globalización de los sistemas de producción, la lógica fue la de expulsar trabajadores. Esto produjo una notable polarización entre ricos y pobres con una concentración de la riqueza sin igual por lo que hoy tenemos un 20% de la población mundial que concentra el 87% de los ingresos en el mundo; y si esta misma ecuación la llevásemos al 30% de la población mundial, el desfasaje sería de enormes proporciones ya que estaríamos en valores del 95% del ingreso mundial que significaría que un 70% de la población mundial se reparte apenas el 5% de la riqueza. Como observamos aquí, nos encontramos con un mercado de un 20-30% que es excesivamente chico para dar el salto cualitativo necesario en la productividad con tecnologías de avanzada ya que estamos ante una crisis de sobreproducción por la sencilla razón de la carencia de demanda derivada de la polarización y la concentración de la riqueza.

Para terminar con este escueto análisis el problema de magnitud global no tiene solución si no se hace una redistribución a gran escala de la riqueza social. Así lo está realizando China, única potencia que está buscando una solución alternativa a través de una profunda reforma agraria que ha planteado ante la eventualidad de que bajen las exportaciones.

En este sentido el capitalismo global avanza hacia un cuello de botella en donde las perspectivas que tiene por delante son aterradoras; no existen en el corto plazo muchas opciones, o incluye nuevos compradores a su cartera de potenciales clientes, o produce como ya se está viendo una exclusión de la población mundial como no se ha visto nunca en la historia de la humanidad, alimentando aun mas a los cinco males de la historia: la miseria, la ignorancia, la necesidad, la desocupación y la enfermedad de la sociedad que la “modernidad” con toda su parafernalia tecnológica no ha podido erradicar. Steve Fraser (guru de Walestrik) inmortalizó esta frase: Cuando el yo es el único sitio viable de mejora, cuando no hay ningún beneficio posible que obtener con la acción colectiva, la conciencia colectiva se antoja “ridícula, ingenua y confusa, cuando no pecaminosa y sediciosa”. De allí, estamos a solo un paso del “sálvese quien pueda”.

 VICENTE SCORDAMAGLIA











jueves, 29 de junio de 2017

ARGENTINA ATRAPADA ENTRE CULPABLES Y CHIVOS EXPIATORIOS

ARGENTINA ATRAPADA ENTRE CULPABLES Y CHIVOS EXPIATORIOS
El macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para Azazel, será presentado vivo delante del Eterno, para hacer expiación sobre él y enviarlo a Azazel, al desierto. Lo que significa que el chivo es para expiación, es decir que, simbólicamente carga sobre sí con los pecados del Pueblo.
(La Torá origen del término)

Los argentinos nos pasamos la vida buscando culpables, eso que la psicología advierte claramente no transformarlos en chivos expiatorios; en general son un comodín en nuestras vidas para exculpar todos nuestros pecados y aspectos negativos que cargamos en nuestro equipaje en el complejo camino de nuestra existencia. Este rasgo distintivo que sobresale por encima de otros, pone de relieve la conducta que tenemos frente a las problemáticas nacionales que nos atraviesan como sujetos sociales y que, a la hora de hacernos cargo de nuestras responsabilidades por actos impropios cometidos frente a la sociedad, nos dedicamos fervientemente a la  búsqueda de los culpables para transformarlos en chivos expiatorios de todas las problemáticas existentes, cargándole así, todas nuestras culpas y librándonos así de la búsqueda de soluciones  que resuelvan los distintos conflictos que angustian a toda la sociedad.

Esta forma arcaica e inmadura de encarar los problemas  hace que al  trasladarla a la política, nos deje dos opciones posibles para interpretar en forma  inequívoca qué es lo que nos lleva a proceder de esta manera, sin asumir que gran parte del problema que tenemos que resolver está en nuestra propia conducta social: una tiene que ver con La Justicia, este poder es el encargado de la búsqueda de culpables en cualquiera de los casos en los que subyace un delito y una vez presentada la correspondiente denuncia  con las pruebas necesarias es este poder de la República el que debe cumplir con su rol asignando, impartiendo justicia absoluta sin interferencia de otros poderes ni presiones  de otra índole, ya sea de facto o poderes constituidos;  el segundo, tiene que ver con el doble rol que debe ejercer el poder legislativo que es el encargado no solo de denunciar desde sus bancas en caso de encontrar las pruebas suficientes, sino además el aportar soluciones concretas a los numerosos conflictos que persisten en nuestra sociedad y esperan una necesaria y urgente respuesta.

En este sentido, es notable ver como la mayoría de los dirigentes políticos se quedan anclados solamente en la denuncia sin aportar siquiera una sola solución para evitar los múltiples actos de corrupción que suceden a diario en la administración pública y otros estamentos del estado nacional. Claro está que la mayoría de nuestros problemas tienen su origen en actos de corrupción, pero también es cierto que la dirigencia y los poderes de facto los utilizan en beneficio personal para denigrar a su ocasional oponente y no en función de la búsqueda de soluciones (como ser  eliminar esta lacra de sujetos) que redunde en beneficio del conjunto de los argentinos.  

Aquí es donde los medios de comunicación comienzan a participar de lo que yo llamaría “cascoteemos a los culpables” esto es, instalar a partir de una media verdad en la opinión pública la sospecha necesaria como para que la sociedad comience a dudar de la veracidad de los  personajes que lo producen transformándolos a partir de allí en chivos expiatorios.
Veamos cómo funciona:
Si yo juntara todos mis años de militancia que ya son muchos, no hago un solo día de rating como el que hace   Telenoche  y si yo sigo pensando que el equipo cascoteador serial comienza en la radio a las 6 de la mañana con Marcelo Longobardi, a las 9 toma la posta Jorge Lanata, a las 14 asume la tarde la suavecita Isabel Sanchez y los chistes capciosos del inefable Rolo Puente, a las 17 el continuado prosigue con el editorialista picante Alfredo Leuco más su Changuito (su hijo) y cuando llega a su casa y dice por fin la paz del hogar, se come a Pablo Rossi y la revienta con el locuaz Fernández Díaz, y para cerrar la jornada lo suficientemente bien informado y en caso de que no le quedaron bien asentadas las ideas la termina con Nelson Castro, Santo Biasatti, Luis Majul y Eduardo Feinman y si después de todo esto durante todos los días de la semana y meses al otro día usted no se convirtió en un repetidor compulsivo de la realidad interpretada y digerida por estos manipuladores de la realidad social, política y económica, entonces es porque decidió tirar el televisor y la radio por la ventana antes de irse a dormir.

Ahora bien, es indudable que tanto los empresarios de los medios de comunicación como sus comunicadores estrella, han encontrado una forma de realizar un pingüe negocio que tiene la particularidad no ya solo la consigna de informar sobre los hechos tal cual suceden, sino que en la denuncia además, encontraron la forma de presión necesaria como la de cualquier otro factor de poder de la sociedad para defender sus intereses; la deslegitimación permanente de la dirigencia política, poniéndolos a todos en la misma bolsa y transformándolos en chivos expiatorios, sean estos culpables o no de hechos delictivos, impide que los argentinos discutamos los temas más importantes que la sociedad reclama. Su desprestigio a priori obliga a tener que pasar primero por el purgatorio después ser bendecido por los nuevos amos de la realidad para estar blindados antes de asumir la representación de la sociedad.


VICENTE SCORDAMAGLIA

martes, 20 de junio de 2017

EL DÍA QUE LA CLASE MEDIA DESCENDIÓ AL UMBRAL DE LA POBREZA

EL DÍA QUE LA CLASE MEDIA DESCENDIÓ AL UMBRAL DE LA  POBREZA

Algunos periodistas que antes de serlo (en su juventud) incursionaron en la política, creen que la gente juzga de los políticos y sus programas las intenciones de estos y no las realidades. Cuando escriben sus artículos adornados con metáforas pretendiendo explicar lo que a medida que pasa el tiempo (del actual gobierno) es menos explicable y queriendo cargarle toda la responsabilidad de la crisis actual a los sectores populistas que gobernaron el país durante doce años, entonces me hago la siguiente pregunta con cierta ingenuidad: ¿Cómo habrán hecho esos gobiernos (Néstor y Cristina) para que las grandes mayorías los votaran durante tres mandatos seguidos?.

Para graficar descarnadamente la respuesta veamos lo que dice en su relato un señor de clase media que tiene un negocio sencillo de venta de colchones que quiero compartir con el lector: _mire_ me dijo con un dejo de tristeza en su rostro _yo vote a Macri porque me convenció que tenía el proyecto y los equipos para avanzar democráticamente hacia un estado de bienestar superior al que el pueblo argentino había alcanzado con el gobierno anterior, algo parecido a un desarrollismo del siglo XXI (me decían) en cambio en menos de un año y medio se dedicaron a romper un país que más o menos funcionaba, dejando de contener a los sectores más necesitados y creando en la gran clase media la incertidumbre de dejar de pertenecer a un segmento de argentinos con una alta expectativa de llegar a tener un progreso ascendente en su vida personal y familiar; en lugar de mejorar este valor, que beneficiaba a las tres cuartas partes de la población, construyeron una factoría, fortaleciendo desde su inicio a los sectores que más recursos tienen en la sociedad y los que pueden soportar por más tiempo los ajustes brutales que viene realizando este gobierno, reformas que ni siquiera se animaron a realizar los distintos gobiernos de facto que solían gobernar a la Argentina por el solo derecho que le asistía el haber tomado el poder por la fuerza, eliminando por decreto todos los derechos constitucionales de los argentinos. El “cambio” propuesto por los macristas solo fue una farsa, una fachada para imponer desde el Estado condiciones desfavorables para grandes sectores de la población en beneficio de las empresas que se supone eran quienes venían a invertir, creando miles de puestos de trabajo de calidad y avanzar así hacia el “hambre cero” consigna esta que aun brilla por su ausencia. De solo verlos andar se demostró que ese cambio solo estaba al servicio de unos pocos para que sus empresas sean competitivas y puedan seguir con sus negocios protegidos por un gobierno que solo vino a garantizar condiciones de negocios para los más ricos de la sociedad. Encima, hoy resulta que después de quince meses de ajustes brutales me piden que no proteste porque así estoy desestabilizando al gobierno democrático, ¿qué esperan que me quede en mi casa tranquilo esperando las mejoras que en algún semestre de no sé qué año vendrán las inversiones extranjeras y a partir de allí seremos todos felices?. ¿Cómo pretende que me sienta, sobre todo viendo como los sectores empresariales que siempre se enriquecieron a costillas del Estado argentino lo siguen haciendo hoy a cara descubierta con un gobierno que los protege?. Hace quince meses yo tenía lo necesario para la educación de mi familia, la salud y lo indispensable para vivir dignamente: casa, coche, dos vacaciones por año, y un proyecto de vida junto a mis dos hijas, hoy mi esposa trabajadora del Estado con catorce años de antigüedad se quedó sin trabajo, sacamos a mis dos hijas de  la escuela privada, dejamos la obra social del hospital Alemán y estoy a punto de cerrar mi negocio porque se detuvo el consumo que movía la economía de las pequeñas empresas; hoy la incertidumbre me carcome el cerebro cuando pienso  que en poco menos de dos años mi familia descendió al nivel de la pobreza y encima me tengo que comer que un funcionario como González Fraga me diga que esto me pasó porque la gente de mi clase social no tenía derecho a tener la calidad de vida que pretendíamos tener como años atrás. Qué salvaje es esta gente!, cuanta insensibilidad tienen en su conciencia!, no les importa el pueblo, solo sus negocios. Hoy resulta que después de todo el descalabro que hicieron con la economía (favorable para pocos) pretenden sacar subsidios  por discapacidad, avanzar sobre el saqueo al ANSES, recortes a medicación crítica para los jubilados, y lo que es peor seguirán con los tarifazos criminales que terminarán por arrasar con la voluntad de progreso que tiene la clase media argentina” (hasta aquí el relato)

En este escenario que viven cientos de miles de argentinos Cristina Fernández plantó su nuevo espacio político (Unidad Ciudadana) en el corazón de la problemática social de los argentinos; y por aquello que dice que las elecciones se ganan convenciendo a los que no nos votaron y no a los que están convencidos, va decididamente en busca de la representación de los votos que están por afuera de las ideologías partidarias y los intereses económicos de las corporaciones mediáticas: esto es la gran clase media argentina.
En su discurso de lanzamiento de su nuevo espacio político evitó por todos los medios confrontar, tanto con su ocasional rival interno (Randazzo) ni con el frente 1País de Massa y Stolbizer, tampoco lo hizo con ningún otro dirigente del oficialismo de Cambiemos, sino que se dedicó prolijamente con su puesta en escena a diferenciarse del modelo que lleva adelante el presidente Mauricio Macri.           
Esta y no otra va a ser la discusión de las próximas elecciones con la certeza de que el tiempo corre a favor de Cristina Fernández y que al pueblo poco le importa los rótulos entre progresistas, populistas o moralistas en los que se enjuagan algunos sectores elitistas de nuestra sociedad.

Es evidente que el conjunto de los argentinos estuvimos atentos a los últimos movimientos políticos de Cristina, como diría un comentarista de boxeo: Cristina subió al cuadrilátero y ocupó el centro del ring esperando al contrincante que se anime a dar pelea por el trofeo mayor, estos son: los votos de los trabajadores y los sectores medios de la población.


VICENTE SCORDAMAGLIA