miércoles, 15 de mayo de 2024

 

Artículo de opinión

MOVIMIENTOS SOCIALES

Por: Vicente Scordamaglia

 

A lo largo de toda la historia de la humanidad, los movimientos sociales han sido la palanca de cambio en las naciones que buscan mejorar su calidad de vida mediante la transformación de su sistema social, político y económico. La construcción de un código de convivencia que es el que  permite a los pueblos llevar adelante sus expectativas de vida, hoy, parece desgastado y fuera de época. En todo el mundo globalizado, las tensiones están remplazando a las buenas intenciones producto de profundos y permanentes cambios que obligan a tener una mirada distinta y reinterpretarlo todo de nuevo.

La sociedad mundial, atravesada por relaciones de poder y profundos antagonismos, se ve sacudida hoy en día por el creciente protagonismo de la gente que pone en el centro de la discusión a todo el sistema institucional y democrático. 

Los movimientos sociales surgen de crisis políticas en donde el sistema de representación no da respuestas a sus múltiples demandas y como consecuencia de ello, colapsa; son organizaciones libres del pueblo que emergen con una profunda desconfianza de fondo en las instituciones partidarias, sobre todo, en su clase dirigencial que ya no se sienten representados. Esto hace que la crisis de legitimidad motive a la gente a tomar los conflictos en sus propias manos, participando en acciones colectivas para defender primero sus derechos y en última instancia, cambiar a sus gobernantes si así fuera necesario.

No solo emergen como consecuencia de una profunda crisis y la falta de respuestas a sus reclamos, sino y por sobre todas las cosas, porque la gente ha perdido la confianza en ellos y ya no los consideran sus referentes.

Los grandes proyectos políticos que transformaron la realidad de la gente (nueva categoría sociológica que reemplaza (gente por la de pueblo) se produjeron por la combinación de varios factores que indistintamente fueron el disparador de una transformación que dio vida a nuevas formas de organización política y social, es en ese contexto donde surgen los nuevos líderes (conductores) que se ponen al frente de la crisis y se ven impulsados a la búsqueda del poder para dar respuesta a las demandas populares e institucionalizar los nuevos mecanismos de las múltiples demandas que la gente reclama.     

En nuestro país, tomando el último período político de 1983 a 2018, el sistema democrático que intentaba hacer pie después de la larga noche de las dictaduras militares que se sucedieron así mismas, se vio agitado por  episodios de extrema conflictividad social, política y económica que erosionaron la legitimidad de la columna vertebral de la incipiente democracia en argentina: ¡los partidos políticos!.

La hiperinflación de Alfonsín, la convertibilidad que afectó la credibilidad de dos gobiernos, esto fue el final del período Menem Cavalo y el estrepitoso fracaso de la alianza de De La Rua y Cavalo que desembocó en las trágicas jornadas del 2001 con el triste saldo de 39 muertos, estos episodios, demolieron aún más la credibilidad de la gente.

De allí en adelante la Argentina toda, no pudo resolver su conflictividad que no solo llega hasta nuestros días sino que por la disgregación de sus fuerzas políticas, los conflictos sectoriales van en aumento.   

Los “movimientos sociales” no son solo una curiosidad local, son un fenómeno mundial que en muchos otros países han logrado instalar en la agenda nacional las demandas sociales que en el pasado habían sido silenciadas por gobernantes inescrupulosos en connivencia con una élite financiera que atiende solo los intereses de su sector en detrimento de las mayorías populares de trabajadores que ven como se ensancha, día tras día, la brecha entre ricos y pobres. Por poner algunos ejemplos, observamos como los movimientos sociales dieron vida a lo que se denominó “ la primavera árabe” que  logró desmontar años de injusticias en la región produciendo cambios significativos en el controvertido mundo Árabe.  Los okupas en España son otro caso que dio origen a cientos de miles de personas agrupadas en otro movimiento de indignados el llamado M15 obligando a sus gobernantes a instalar en la agenda nacional la problemática de los sin techo y la creciente masa de parados (desocupados) como ellos los llaman. Hoy tenemos un caso muy fresco como el de los chalecos amarillos que frente a un detonador como el desmesurado aumento de los combustibles reaccionaron con marchas virulentas que obligaron al presidente Macrón a rever las medidas tomadas que provocaron una suerte de insurrección civil. Así, como estos episodios, hay cientos de ellos que recorren el escenario mundial, pero así como destacamos la singularidad de sus prácticas y su modus operandi a través de las redes sociales, del mismo modo observamos su incapacidad (salvo algunas excepciones) para construir poder político y consensos que articulen programas de gobierno y estructuras partidarias que les permita llegar al poder.

La expansión del capital financiero y su desmesurada especulación en los mercados mundiales a expensas del capital productivo, explican el derrumbe de todo el sistema de convivencia alcanzado por el contrato social que elevó y mejoró la condición de vida de grandes sectores de la sociedad mundial. 

En nuestro país se da la particularidad de que aquel proceso iniciado en el 2001 por una serie de movimientos sociales desplegados a lo largo y ancho del sistema político nacional con el lema “que se vallan todos”  todavía no pudo producir relevos significativos en su clase dirigencial y crear formas innovadoras para construir poder.      

Por ahora al igual que en otras partes del mundo, en la mayoría de los casos los reúne y los moviliza una serie de demandas comunes, solo en algunos casos como lo fue el movimiento Podemos en España que logró colocar un buen número de legisladores en los parlamentos regionales cumpliendo un rol destacado votando leyes que la población reclamaba. Así mismo en otros países apenas alcanzaron a instalar en la agenda política temas controversiales para la sociedad pero no pasaron de ser masa sin cantero.

Lo cierto es que los movimientos sociales están siendo el verdadero sujeto del cambio en el mundo globalizado que se expande sin declinar su intensidad, habiéndose transformado (como los chalecos amarillos que están jaqueando al gobierno de Macron en Francia) en el único instrumento de contrapoder que tiene a mano la gente para frenar las políticas económicas de ajuste que se están instalando en gran parte de los países del mundo globalizado ante la declinación manifiesta de los partidos  políticos de las democracias del mundo.

Las clases medias empobrecidas están en rebelión y no se resignan a bajar su estatus social: en Europa, porque se caen del estado de bienestar y en los países subdesarrollados como el nuestro, porque se caen de años de pobreza estructural. El resultado de estos verdaderos levantamientos sociales es que han comenzado a adquirir su propia lógica, esto es, por fuera de la dirigencia política y por fuera del sistema de partidos de la democracia sugiriendo quizás con su constante movilización, que estemos asistiendo al nacimiento de nuevas formas de organización políticas que cambiarán para siempre los procesos democráticos en todo el mundo “civilizado”: así, en nuestro país nos preguntamos

¿El fenómeno Milei habrá que encuadrarlo en este contexto? Por ahora No me queda muy claro, todavía queda mucha tela para cortar antes de responder a este interrogante. 

jueves, 4 de abril de 2024

 Artículo de opinión

De guapos y matones

Por: Vicente Scordamaglia  

La política en argentina se encuentra en un punto de inflexión imposible de decodificar por ahora. El achique del estado planteado por el gobierno de Milei que está dejando a cientos de miles de personas sin trabajo y la economía tomada por asalto al hacer de ella un coto de caza al servicio de los grandes intereses de las elites nacionales, está llevando a un estrangulamiento de los pocos sectores de producción que aún quedan en pie de la economía nacional y que no alcanza para promover ningún cambio posible en su frágil sistema económico que languidece sin pena ni gloria en nuestro país.

Las propuestas económicas con las que llevaron al gobierno actual al poder, se caen a pedazos obligando a sus “expertos” a apelar a estrategias desechadas por ellos mismos calificándolas de obsoletas esto es: control de precios, mínima recaudación por la gran desocupación provocada por las políticas liberales, políticas estas probadas y fracasadas en el mundo entero por considerarlas inservibles. 

El gobierno que toma nota a diario de la realidad económica comienza a rever la estrategia de gobernar devaluando indiscriminadamente a pesar de que las mayorías populares sangren por la herida.

El presidente Milei sostiene la teoría de apretar a todos los sectores hasta que la herida llegue hasta el hueso, (metodología peligrosa si se llega al borde del precipicio sin protección que contenga a los más vulnerables) que está llevando a los argentinos al borde del abismo.

En otro orden de cosas si de guapos y matones se trata nuestros cementerios están poblados de ellos: desde el propio Milei que no se sabe el motivo pero tiene atemorizados a todos, seguido por sus provocadores de turno como los son Bulrich y Esper que preparan un verdadero ejército para reprimir cualquier manifestación que altere la paz social; estos personajes siniestros pretenden mostrarle al mundo como se hace para que este modelo funcione y quede hecho una pinturita  para que lo disfruten unos pocos mientras las grandes mayorías sufren las consecuencias.

Finalmente estamos viendo como una y otra vez los argentinos tropezamos con la misma piedra dándole a la derecha vernácula y a los organismos internacionales la oportunidad para que instrumenten en nuestro país un nuevo saqueo, sin embargo, estos mismos organismos no dejan de alertar al gobierno nacional porque existe verdaderamente el riesgo de que la gente harta ya de estar harta de tantas promesas incumplidas salga a La calle y busque hacer justicia por sus propios medios.

Finalmente, mucho se está hablando del miedo que ejercen los troles del gobierno que no paran de intimidar con sus mentiras a través de las redes sociales sumado a este desaguisado una oposición, que se encuentra en una atomización de su fuerza política a la espera de que surja algún dirigente que asuma la compleja tarea de encabezar y conducir un proyecto de nación que incluya a todos por igual y no como lo está haciendo el gobierno de Milei expulsando a la calle a miles de trabajadores para que el caprichoso déficit fiscal les de “0”  en las planillas mientras en la realidad está matando de hambre ala única gente de bien que es el pueblo trabajador.  

Dijo Franklin D Roosvelt:

 “Lo único a lo que hay tenerle miedo es al miedo”.

 

 

viernes, 22 de marzo de 2024

 

Artículo de opinión:  

CUANTAS MENTIRAS MAS HAY QUE AGUANTAR.

Por: Vicente Scordamaglia   

Por más que Milei quiera copiar al presidente Trump o imitar sus payasescas apariciones públicas, el presidente Milei no logra siquiera llegarle a los tobillos y como hemos visto recientemente chuparle las medias como se lo vio en publico y a la vista de todo el mundo ver esas actitudes es lo provoca vergüenza ajena. Cuando el presidente dice que el esta jugando en las grandes ligas y por tanto todos los contendientes le quedan chicos para tratar con el: esta queriendo decir que este personaje se pone por encima de todos. Como para no rebajarse con el chiquitaje que hay en la política argentina. Si bien es cierto que Milei (el personaje)  ha logrado encaramarse en el escenario internacional junto a estos que brillan más por sus yerros que por sus aportes al crecimiento y la paz mundial, también debemos señalar que en ese escenario Milei no juega ni de suplente, por mas que le chupe las medias a todos los lideres liberales que lo único que quieren de nuestro país es que Milei siga pagando la deuda con los organismos internacionales a costillas de hambrear al pueblo argentino. 

Un viejo dicho popular nos recuerda que con viento a favor hasta los inútiles se lucen: en ese sentido Milei y sus jefes de operaciones (Caputo y Sturcenegue)se están apropiando de todas las cajas disponibles para lograr el tan mentado déficit cero y así bajar la inflación mediante el saqueo de los bolcillos de los trabajadores, los jubilados y los sectores más bajos de la cadena económica del país.

La carga que está soportando el pueblo argentino sin estallar (aun) solo se explica por una sola razón: y es que sabe con detalle lo que aconteció en el 2001 en donde los argentinos llegamos casi a la disolución nacional; Hoy, la situación nacional nos muestra que los argentinos no están dispuestos a pasar por toda esa debacle institucional, de allí que a pesar del sufrimiento que padecen todos los argentinos la consigna que hoy prevalece es: aguante que mañana estaremos mejor.

Cuanta falacia prevalece todavía a la hora en que el pueblo todo está tocando el fondo de la tolerancia y al límite de tomar acciones más drásticas en un plan de lucha encabezado por todos los sectores más combativos de la sociedad. En otro orden de cosas el gobierno se encuentra atrapado solamente en cómo evoluciona la economía descuidando que sucede con el resto de las obligaciones que tiene el estado argentino. Mientras todo esto sucede se está cocinando a fuego lento un conflicto de proporciones similares a la crisis del 2001, el desgobierno y la pobreza que se operan en nuestro país es el caldo de cultivo necesario para un estallido social que hará volar por el aire la frágil paz social dicho esto por los mismos organismos internacionales y hasta el célebre Domingo Cavalo.  El gobierno argentino está gastando aceleradamente el crédito que le otorgo la sociedad en las recientes elecciones, empecinado solamente en que la economía le dé un poco de respiro para recién después avanzar sobre el resto de las reformas que según él y sus acólitos seguidores prometen hasta el hartazgo, de no ser así volaremos por el aire junto con las promesas liberales que una vez más nos encaminan a un nuevo fracaso.

       

 

 

lunes, 15 de enero de 2024

 

Articulo de opinión

Los trabajadores como moneda de cambio de una reforma absurda.

Por: Vicente Scordamaglia

Tomas Gray

“donde la ignorancia es una bendición es una locura ser sabio”

Una sensación de incertidumbre recorre toda la sociedad argentina que ve como se licuan sus magros salarios, sus derechos adquiridos y la perspectiva de vida frente a una argentina que extrema sus conflictos al límite de la tolerancia con un presidente 

Aspirante a monarca completan un panorama desalentador en donde la gente no encuentra salida alguna por donde descargar su angustia y su desesperanza.  Mientras esta aterradora perspectiva se agiganta día tras día, las consecuencias de los decretos que presento el Presidente,  proponiendo poco menos que una reforma en todos los ámbitos institucionales de la nación (político, económico y social) comienzan a tomar forma en el parlamento para meter mano en una serie de reformas que afectará la vida cotidiana de todos los argentinos, esto es, por donde lo mire: desde lo político, lo social y laboral afectara sin duda la vida de los argentinos en su conjunto.

Es evidente que el gobierno por lo que mostró hasta ahora tiene la pretensión de gobernar por decreto buscando la suma del poder público apurado por la única necesidad de urgencia de concluir cuanto antes las reformas que de allí se desprenden ya que en la misma medida los sectores laborales afectado por las medidas mayormente dirigidas a recortar sus conquistas comienza a organizarse en función de  defender sus derechos ganadas en sacrificadas jornadas y años de luchas patrimonio este irrenunciable que los trabajadores no están dispuestos a negociar.

El dispositivo del gobierno ya está montado  a la espera de una confrontación histórica entre gobierno al servicio de las elites dominantes y la clase trabajadora en defensa de los salarios el trabajo y la producción.  

Una confrontación que se expresa  en el plano ideológico entre dos modelos de país que intentan:  uno que quiere seguir especulando con el capital financiero internacional con  acceso fácil a los recursos estratégicos de la nación y el otro modelo que apuesta al desarrollo productivo en la búsqueda del pleno empleo y la justa distribución de las riquezas.

Las incipientes marchas a un gobierno que recién asume su gestión, nos esta dando la pauta de la dureza de la confrontación que apenas asoma su virulencia de la futura confrontación.

Es evidente que le han hecho creer al presidente que tiene que meter mano en la mayor cantidad de medidas antes que decaiga su poder; no queda todavía muy claro si la cantidad de medidas que pretende transformar encubren otras medidas mucho más transcendentes como la que el costo de las reformas lo tengan que pagar los trabajadores y los sectores mas postergados de la sociedad, mentira piadosa que el presidente les hizo creer a los argentinos que esta vez el costo lo pagaría la casta; así se lo ve a un presidente florearse por el escenario nacional como si por relatarle al pueblo los difíciles momentos que vamos a vivir alcanzara para gobernar: decirle a todos la verdad no es ninguna virtud por el contrario es obligación de todo gobernante asumir la realidad y transformarla en beneficio de su pueblo.

El Presidente Milei no para de encender la mecha de nuevas dinamitas preparadas para estallar ni bien entremos en la segunda fase de este criminal proyecto que intenta imponer con resultado incierto.  

En este nuevo sainete de la tragedia argentina dos trenes circulan de frente por la misma vía férrea a toda velocidad: ninguno de los dos maquinistas advierten la posibilidad de una salida consensuada por lo que es de esperar un choque frontal que dejará sin duda cicatrices difíciles de cerrar para el futuro de todos los argentinos por igual.