domingo, 19 de marzo de 2017

SUJETO, SOCIEDAD Y ESTADO

SUJETO, SOCIEDAD Y ESTADO
Proponerse cambiar una sociedad de cuajo no es cosa de flojos y mucho menos para dirigentes sin coraje ni empatía por el prójimo, especialmente por los que menos tienen. Los pueblos a través de los tiempos evolucionaron en la construcción de sus sociedades cambiando todos los aspectos negativos de su devenir para remplazarlos por normas comunes de convivencia que permitieron en un orden de prioridades avanzar hacia la solución de sus necesidades, proyectar sus expectativas y finalmente cumplir con sus sueños de prosperidad e igualdad. Claro que, no siempre las decisiones tomadas por algunos fueron las que beneficiaron al conjunto, por el contrario, les sirvió a algunos sectores de la sociedad en detrimento de otros. Este conflicto de la historia entre sujetos, sociedad y estado que se proyectó indefinidamente a través de la historia de los pueblos, se reprodujo en ciclos de crisis, revolución, evolución e institucionalidad de los logros alcanzados. Este fenómeno es un proceso que se da en forma continua (hasta el infinito) con características propias de cada país, es decir: que nace, se desarrolla y sucumbe en el mismo instante en que nace un proyecto superador que lo remplaza.

La sociedad es un conglomerado de tres componentes: la condición jurídica que es la que confiere derechos y obligaciones a una colectividad política, la sociedad que asume un conjunto de funciones sociales y por último las cualidades morales que son las que garantizan que se  alcance un funcionamiento del sistema social ético, justo y solidario. 
Traducido a lo institucional entonces: el Estado se define como una comunidad de seres humanos que se expresa en un proceso político con la finalidad de alcanzar el bien común, sobre la base de una organización jurídica dentro de la construcción de nuestra sociedad. Esta organización incluye como elementos: la población, el territorio y la organización jurídico política del poder y el gobierno que además, tiene una vida propia como una persona jurídica  moral independiente; por ello como ejemplo alguien dice habitualmente que le va a hacer “juicio al Estado”, como si se tratara de una persona, o en el caso que se suele decir: “esto es una obligación del Estado”. En este sentido lo común es la idea del Estado –Nación, es decir, el Estado como una personificación de la Nación, vendría a ser algo así como una nación jurídicamente organizada.

El Estado no puede convertirse en una entidad propia (personal) como intentó hacer el Kirchnerismo, pero tampoco lo puede hacer el actual gobierno (Macrismo) como si fuera una sociedad anónima o empresarial, las dos versiones son falaces ya que si no existe una Nación a la que responder por ser su legítima propietaria (del estado argentino) el estado argentino sería como ha sucedido en nuestra joven democracia un coto de caza de las distintas facciones políticas, económicas o militares.   
El ejemplo más claro es que cuando se organizó el Estado Constitucional Argentino se instituyó con el proceso revolucionario de 1810 y se formalizó con la sanción de la Constitución Nacional en 1853, en cuyo preámbulo se reconoce la existencia de un Pueblo, las provincias, el territorio y la Nación. La Constitución Nacional dice muy claro cuando se refiere a ¡Nación! porque hace referencia a la existencia de una comunidad unida por lazos socioculturales que impulsan la organización del Estado.

Ahora bien, la política no es una ciencia exacta, sino por el contrario es una ciencia social, de manera que los números duros a los que se refiere la economía y las estadísticas referidos a una sociedad son solo instrumentos que sirven a la política para tomar las mejores decisiones por el bien común de la sociedad.
En los países de nuestro continente no se ha dado una estrecha asociación entre las políticas de ajuste y los resultados económicos, más bien los estudios  indican que las medidas de ajuste no solo no pueden garantizar que nuestros países superen los efectos de las convulsiones externas, ni siquiera a largo plazo, a menos que superen sus conflictos internos creando nuevas condiciones de existencia. Las mejoras que experimentan nuestras naciones con gobiernos de cualquier signo son solo temporales, ya que no realizan reformas estructurales que garanticen que la economía llegue a todos los sectores de la sociedad creando un estado de bienestar. El actual gobierno de Macri por lo visto solo confía en lo que puedan hacer las grandes empresas dejando marginadas a las pequeñas y medianas que se han visto perjudicadas por el tipo de cambio y las medidas de liberalización del comercio exterior. El resultado de este rumbo económico implementado por el actual gobierno son políticas restrictivas que producen cierre de fábricas con la consecuente recesión de los sectores mas postergados de la sociedad, creando un creciente malestar social, caldo de cultivo para cualquier tipo de estallido producido por las medidas de ajuste con altos costos y sacrificios humanos desgarrando el tejido de la sociedad argentina que tanto costó reconstruir.


VICENTE SCORDAMAGLIA